¿Provoca caries la lactancia materna?

Lactancia

Fuente: Pixabay

En este blog hemos hablado un montón de veces de higiene dental y de lo importante que es el cepillado con pasta fluorada desde la salida del primer diente como medida preventiva para evitar la caries. Entre todas esas publicaciones sobre salud dental nunca habíamos intentado dar respuesta a la pregunta de si la lactancia materna provoca caries, un tema controvertido en el que parece que o te posicionas del lado de los que dicen que desde luego que la lactancia materna produce caries o de los que, por el contrario, afirman que no hay una relación entre ambas cosas.

No sé vosotros, pero cuando hay bandos tan separados que opinan tan diferente, normalmente la virtud, como decía Aristóteles, se sitúa en el punto medio. Dicho de otra forma, creo que se pueden extraer conclusiones que nos ayuden a cuidar mejor de la salud de nuestros hijos entendiendo qué es lo que proponen ambas posturas sin tener que posicionarse en un extremo u otro.

¿Por qué se produce la caries?

La caries dental es una enfermedad crónica con una muy alta prevalencia a nivel mundial. De hecho se estima que afecta a más de 620 millones de niños en todo el mundo. Es una enfermedad sobre la que se ha escrito mucho, pero que en la actualidad se considera que no es transmisible, aunque sí prevenible y que encajaría en la definición de disbiosis (desequilibrio de la flora bacteriana) y no una enfermedad infecciosa como afirman muchos documentos que hablan de este tema.

En una disbiosis existe un desequilibrio a favor de los microorganismos que conviven con nosotros y que por tanto ejercen su potencial patogénico de una forma muy marcada. En el caso de la boca, esa disbiosis aparece cuando una ingesta excesiva de azúcares provoca que las bacterias que tenemos en la boca (principalmente el Streptoccus mutans) liberen ácidos, los cuales bajan el pH de la película que recubre los dientes, lo que a la postre se traduce en desmineralización de la estructura del diente y consecuentemente la caries.

Por tanto, para que aparezca la caries se necesitan cuatro cosas:

  • Que haya dientes: parece una tontería, pero si no hay dientes, por muchas bacterias y azúcares que haya en la boca, no se va a producir ese proceso de desmineralización del diente, porque no lo hay.
  • Que haya bacterias: que son las que transformarán los azúcares en ácidos. Al nacer, estas bacterias no están presentes en la boca de los recién nacidos y colonizan la boca a medida que tienen contacto con ellas, por ejemplo al dar besos en la boca a los bebés, utilizar los mismos cubiertos que otra persona y un largo etcétera.
  • Que se consuman azúcares: ya que es el sustrato para la producción de ácido, sobre todo aquellos con un alto contenido en azúcares libres o añadidos.
  • El tiempo: ya que para que la estructura del diente se vea dañada, los ácidos que producen las bacterias a partir de los azúcares de la dieta tienen que estar un tiempo prolongado en contacto con el diente.

Por fortuna, la prevención de la caries dental es posible, sobre todo a expensas de disminuir la ingesta de azúcares de la dieta (recordemos el factor azúcar en la patógena de la caries) y mediante el cepillado dental con pasta fluorada, ya que está demostrado que realizarlo al menos dos veces al día ayuda a la restitución de la biopelícula que recubre el diente, protegiéndolo de la destrucción del mismo.

¿Y qué pinta la lactancia materna en todo esto?

A nadie se le debería escapar que la leche materna contiene azúcares, unos 7 gr de hidratos de carbono por cada 100 mL, sobre todo en forma de lactosa, que es el azúcar presente en cualquier tipo de leche de forma mayoritaria. Además, los niños que realizan lactancia materna toman el pecho a demanda. Y como en todas las personas, en la boca de los niños existen bacterias, en algunos más y en algunos menos, pero es un hecho que al final todos tenemos una microbiota oral que recubre nuestros dientes.

Visto así, parecería que la lactancia materna es el cocktial perfecto para provocar caries, o por lo menos que ésta tiene el potencial de provocarlas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud expone que la lactancia materna prolongada, aquella que se extiende más allá de los 12 meses de vida del niño, se considera un factor de riesgo para la aparición de caries. Incluso hay pediatras que recomiendan destetar a los niños en los que aparecen caries como si el pecho tuviera la culpa de todo.

Sin embargo, en la gran mayoría de artículos y estudios recientes no se ha conseguido demostrar que la lactancia materna tenga una relación causa-efecto con la aparición de caries, sino que sería la combinación de la misma con una alta ingesta de otros azúcares provenientes de la dieta y una higiene dental inadecuada la que llevarían al niño a tener caries.

En un documento del Comité de Lactancia Materna de la AEP insisten en esta visión, pero también he escuchado a supuestos expertos en lactancia materna decir que la lactancia materna no produce caries, cuando lo que yo extraigo de ese documento es que los niños que toman lactancia materna no tienen MÁS riesgo de caries que los niños que toman otro tipo de lactancia mientras se mantenga una dieta baja en azúcares y una adecuada higiene dental. O al menos no deberíamos pensar que si das el pecho a tu hijo y ya tiene dientes, se encuentra protegido contra la caries por el mero hecho de que no existe una relación causa-efecto entre la caries dental y la lactancia materna, sino que para prevenirla debemos seguir las mismas recomendaciones que con los niños que toman lactancia artificial, de nuevo reducir la ingesta de azúcares y el cepillado dental con pasta con flúor.

Por otro lado, existen estudios recientes que sí que han relacionado la aparición de caries de la primera infancia (aquellas que se producen en los menores de 3 años y que afectan principalmente a los dientes y no a las muelas) con la lactancia materna prolongada más allá de los dos años de vida de niño, mientras que por debajo de esta edad no aumentaría el riesgo de caries al compararlos con niños que no toman el pecho.

Como os podéis imaginar, a pesar de que no se ha encontrado una relación causa-efecto entre dar el pecho y la caries, resulta muy difícil evaluar si la caries está provocada por un solo factor o si realmente es la suma de varias cosas las que realmente llevan al niño a tener caries, principalmente una higiene dental deficiente. Como decía al inicio de este texto, seguramente el enfoque más adecuado sea pensar que todos los autores que hablan sobre estos temas tiene parte de razón y que debemos extraer de ellos algún aprendizaje.

Debemos proteger la lactancia materna

Está más que demostrado que la lactancia materna tiene una serie de beneficios que la lactancia artificial no posee. No quiero ahondar mucho, pero por poner unos ejemplos, tiene beneficios tanto para el bebé (reduce la incidencia de enfermedades infecciosas y de enfermedades crónicas, como la diabetes y la obesidad) y para la madre (menor incidencia de cáncer de ovario y de mama y prevención de enfermedades cardiovasculares).

Teniendo en cuenta estos beneficios, aquellas personas que estamos cerca de las madres, como somos los pediatras, debemos informar de estos beneficios y recomendar la lactancia materna como mejor alimento para un niño hasta los seis meses y de forma combinada con otros alimentos hasta que el niño y la madre quieran. En el caso de que una madre decida no dar el pecho, también debemos estar a su lado ofreciendo el mismo soporte para la salud de sus hijos, ya que no hay madres y niños de primera o segunda en función de si toman o no el pecho.

Pero los que está claro es que no debemos ver la lactancia materna como un enemigo que produce caries, sino como un aliado a favor de la salud de los niños, aunque también debamos recordar a las madres que la higiene dental que deben procurar en sus hijos es la misma que aquellos niños que toman biberón.

Cómo proteger de la caries a los niños que toman el pecho

Como decíamos, aunque no se haya demostrado una relación causa-efecto entre la lactancia materna y la caries, ya que los dientes suelen salir a partir de los seis meses, momento en el que los bebés empiezan a comer cosas diferentes a la leche, debemos poner en práctica una serie de medidas para prevenir la caries dental:

  • Higiene dental con pasta fluorada desde la salida del primer diente. Para ello, debéis levantar el labio y frotar suavemente los dientes de vuestros hijos realizando varias pasadas. La cantidad pasta y de flúor depende de la edad, pero en menores de 3 años se emplean 1.000 ppm de flúor y una cantidad de pasta como un grado de arroz.
  • Lavar los dientes dos veces al día, en general por la mañana después de desayunar y por la noche después de cenar.
  • A menudo los bebés se quedan dormidos al darles el pecho y, por tanto, intentar lavarles los dientes después de la toma que incia la noche resultaría cuanto menos un fastidio para ellos. Por ello, podéis lavar los dientes de vuestros hijos unos 20 minutos antes de esa toma, para que le dé tiempo al flúor a hacer efecto antes de que vuelvan a comer.
  • Disminuir al máximo la ingesta de azúcares, sobre todo aquellos alimentos que tienen más de un 14% de hidratos de carbono en forma de monoscaridos, ya que son altamente cariogénicos, como suelen ser los zumos, los refrescos, la bollería, las chucherías y otros alimentos que seguro que estáis pensando.
  • Visitar con frecuencia al odontopediatra. Los más puristas dirán que hay que ir al odontopediatra desde incluso antes de que salga el primer diente, y es una recomendación con la que estoy muy de acuerdo, pero que muchas familias no se pueden permitir. Quizá hacia el primer cumpleaños sea un buen momento para esa primera revisión, pero lo que es seguro es que a partir de los dos años, dado que la lactancia materna sí que supone un factor de riesgo para la aparición de caries, sería recomendable que esos niños visitaran al dentista con frecuencia.

Como veis, estas recomendaciones no se alejan mucho, por no decir que podríamos aplicarlas por igual, a los niños que ya no toman lactancia materna, lo que nos debe hacer reflexionar sobre el papel de vital importancia que tiene la prevención en la aparición de caries.


En conclusión, aunque no se ha llegado a demostrar una relación causa-efecto entre la lactancia materna y la caries, no debemos pensar que por ello los niños que toman el pecho están protegidos contra ella. Por ello, es fundamental explicar a los padres qué cosas deben hacer en casa para prevenirlas, así como visitar al odontopediatra de manera rutinaria como una medida más de prevención.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

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