Diez objetos que los pediatras no usamos con nuestros hijos

Bebé

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Una de las cosas que más me molesta como pediatra es ver cómo muchos padres y muchas madres se rinden al marketing para bebés y acaban comprando cosas que no son necesarias para criar a un hijo, sobre todo desde el punto de vista de la salud. Es frecuente escuchar en la consulta frases como ‘Ya tenemos tal cosa…’ o ‘Nuestra prima Maricarmen nos ha regalado esta otra y nos ha dicho que es imprescindible ahora que ya somos papás’. Sin, embargo, la mayoría de estos objetos no tendrán un impacto que mejore la salud de sus hijos, por lo que al final se traducen en perdida de dinero y en la falsa sensación de que hay que tener algo para que todo vaya bien.

En este sentido, los pediatras huimos de ciertos productos que no son necesarios y no los tenemos en nuestro catálogo de cosas que usamos durante la infancia de nuestros hijos. En este post me propongo explicaros cuáles son esos cacharros para que lo tengáis en cuenta cuando veáis algún anuncio de no sé qué producto o para cuando os recomienden en el parque el no va más para los más pequeños de la casa.

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Citomegalovirus: una infección muy frecuente en la infancia

Virus

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La infección por citomegalovirus es de esas infecciones que mucha gente desconoce, pero que los pediatras siempre la tenemos en mente, de hecho, es una de las causas de la conocida enfermedad del beso, tan frecuente durante la adolescencia.

Muchas veces nos habéis preguntado en redes sociales qué es este virus y qué se puede hacer para prevenirlo, ya que a muchos os suena que puede tener graves consecuencias en el caso de que sea una mamá embarazada la que se contagie de él. Así que hemos decidido escribir este post con el que esperamos que se vean resueltas todas estas dudas, y de forma sencilla y práctica recojáis toda la información que necesitáis en relación a este tema, que a nuestro parecer, es tan interesante.

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¿Qué es la dislexia?

Niño leyendo

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La dislexia es un trastorno que a mucha gente le suena, pero que la mayoría desconoce en qué consiste realmente. Que si los disléxicos alteran el orden de las letras, que si no saben diferenciar derecha de izquierda, que si eres disléxico es porque eres muy inteligente… Sin embargo, la dislexia es un trastorno de la lectoescritura muy complejo en el que el cerebro no es capaz de pasar del lenguaje escrito al oral y viceversa con normalidad. Las estadísticas apuntan a que una de cada diez personas la sufre, con todas las implicaciones que puede generar, como, por ejemplo, bajo rendimiento escolar, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas no son diagnosticadas.

En el post de hoy te explicamos de forma sencilla en qué consiste la dislexia, cuales son sus síntomas principales y a quién debes pedir ayuda si crees que tú o tu hijo puede que sufráis dislexia.

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Doce cosas que (quizá) no sabías de la tos y los mocos

Moco

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Es inevitable que con la vuelta al cole nuestros hijos, antes o después, se empiecen a contagiar de los virus que circulan por los colegios y las escuelas infantiles. Algunos darán lugar a dolor de garganta, otros a una diarrea y algunos a manchitas en la piel. Pero entre todo ellos, un cuadro clínico es el rey: el catarro.

Este tipo de infección está caracterizado por un cuadro respiratorio de vías altas, en el cual los mocos y la tos son los síntomas más habituales. A lo largo de post descubrirás un montón de cosas que te harán afrontar con mayor tranquilidad (y conocimiento) esos catarros que a buen seguro se acabarán cogiendo tus hijos durante la infancia.

1. Los mocos nos defienden de las infecciones

Las vías respiratorias son unos conductos que llevan el aire del ambiente a los pulmones para que podamos absorber el oxígeno que nuestro cuerpo necesita. Para que todo funcione adecuadamente, esos conductos tienen que estar lubricados, y para ello las células que tapizan las vías respiratorias producen moco, aunque ese moco no sea perceptible a simple vista. Además, los mocos son la primera línea de defensa contra las infecciones, ya que en ellos flotan un montón de moléculas y células que nos ayudan a acabar con los microbios que quieren acceder a nuestro cuerpo. Por todo ello, cuando un niño se contagia de un catarro se pone a producir moco hasta el punto de que son visibles a simple vista.

2. La tos es un reflejo

Para que las vías respiratorias no se acaben encharcando de moco, el cuerpo humano está dotado de un mecanismo que nos sirve para movilizar esas secreciones que aparecen cuando estamos acatarrados: la tos. Esta aparece por un acto reflejo cuando en esos conductos de aire están más obstruidos de lo normal, por lo que la tos no es un síntoma de que la cosa vaya mal, al contrario, nos ayuda a superar el catarro.

3. A veces hay tos y mocos con fiebre (y otras no)

Además de la tos y los mocos, en ocasiones puede aparecer fiebre acompañando a un catarro , pero que esta aparezca no quiere decir que el catarro se esté complicando, simplemente es un síntoma más que aparece en el contexto de una infección. Como comprenderéis, si aparece la fiebre, es normal que el niño se encuentre más molesto que si solo tuviera tos y mocos, pero no es nada que no se pueda solucionar con un antitérmico.

4. La tos y los mocos pueden durar muchos días

El periodo más agudo de un catarro suelen ser los primeros tres o cuatro días, momento en el que la fiebre puede estar presente. Tras esa primera etapa, es normal que los síntomas respiratorios persistan durante varios días, incluso semanas, lo que a muchos padres les hará pensar que el catarro de sus hijos no se está curando. De media, la duración de la tos y los mocos debido a una infección respiratoria es de unos quince días, y lo que ocurre muchas veces es que antes de que desaparezcan totalmente, el niño se contagie del siguiente virus que ronde a su alrededor, encadenando un proceso con otro y dando la sensación de que todo el rato están malos.

5. Los mocos son incómodos

Lo que está claro es que no es agradable respirar con la nariz taponada por los mocos, seamos un niño o un adulto. Los que ya somos mayorcitos tenemos la fortuna de saber utilizar un pañuelo para sonarnos, cosa que hasta que un niño no tiene cierta edad es incapaz de hacer. Hasta que llegue ese momento, los lavados nasales con suero fisiológico serán vuestro mejor aliado para despejar la nariz de los más pequeños de la casa.

6. El color del moco evoluciona a medida que se cura el catarro

Una creencia popular muy extendida es que si los mocos se ponen verdes es que el catarro se está complicando. Nada más lejos de la realidad. Al inicio de un catarro, los mocos suelen ser fluidos y transparentes, pero a medida que pasa el tiempo es normal que se vuelvan espesos y cambien de color amarillos o verdes. Esto se debe a que las defensas que flotan en los mocos están destruyendo a los microbios que provocan el catarro y en ese proceso las secreciones respiratorias dejan de ser transparentes. Por tanto, el cambio de color de los mocos de los catarros no es un signo de complicación, sino un signo de que nuestras defensas están actuando.

7. Los mocos no bajan al pecho

No existe un ascensor de mocos que los lleve de la nariz al pecho en un viaje de moco pa’rriba, moco pa’bajo. Sin embargo, ciertos virus tienen la capacidad de infectar no solo la zona de la nariz y la garganta, sino también los bronquios (las bifurcaciones de las vías respiratorias en los pulmones). Cuando esto ocurre, nuestro cuerpo se pone a producir moco allí donde lo necesita, y dado que los microbios entran por la nariz y en unos días es cuando llegan a los pulmones, esto puede dar la sensación de que los mocos han bajado al pecho. A pesar de ello, no hay nada que se pueda hacer para que esos microbios no bajen al pecho, ya que si lo hacen es porque tienen la capacidad para hacerlo, no que hayamos dejado de hacer algo que lo podría haber evitado.

8. El sonido de la tos nos importa poco a los pediatras

Es curiosos ver como los padres describen la tos cuando vienen a consulta: que si tos de viejo que fuma, que si tos irritativa, que si tos de perro… Incluso muchos piden al niño que tosa en ese momento para que escuchemos esa música celestial. La verdad es que el sonido de la tos nos da poca información a los pediatras, al menos para decidir si hacer una cosa u otra con el niño en cuestión. Al final, lo que nos importa es cómo está la auscultación pulmonar y si el niño tiene dificultad respiratoria, ya que la clasificación clásica de la tos (productiva, no productiva, irritativa…) no la tenemos mucho en cuenta. Quizá el único caso que sí que nos ayuda a conocer cómo es la tos es cuando esta suena a perro que ladra, a foca o a pato, ya que en estos casos sí que podemos afirmar que lo que le pasa al niño es que tiene una laringitis.

9. La tos y los mocos no se curan con antibiótico

Si has estado atento mientras leías este texto, te habrás dado cuenta que tanto la tos como los mocos son síntomas de una infección respiratoria, que en el caso de los niños, en la gran mayoría de las ocasiones, será consecuencia de un catarro provocado por un virus. Por tanto, por mucho que demos antibiótico a un niño con un catarro, no vamos a conseguir que su tos y sus mocos mejoren, incluso aunque los mocos sean verdes, ya que estos dependen de una infección provocada por un virus que se cura sola sin que el antibiótico sea necesario. En otras ocasiones, como es el caso de las neumonías u otro tipo de infecciones respiratorias causadas por bacterias, la tos y los mocos si que mejoran al dar antibiótico, pero porque el problema subyacente (la neumonía) sí que es un proceso que necesita de este tratamiento.

10. Los jarabes para la tos y los mocos no sirven para nada

Siento si con esto estoy rompiendo la burbuja de jabón en la que vuestra mente cree que este tipo de remedios son eficaces para paliar los síntomas de los catarros, pero tanto los antitusivos como los mucolíticos como los expectorantes no han demostrado una verdadera eficacia frente a los síntomas que pretenden mejorar. Por ello, ninguno de ellos figura como parte del tratamiento de los catarros de ninguna sociedad científica pediátrica contrastada. De hecho, la mayoría de estos jarabes no están autorizados en ficha técnica por debajo de los dos años, motivo añadido para no recomendarlos en caso de que un niño tenga tos y mocos. Con lo único que habría que hacer una excepción es con la miel, ya que ésta sí que ha demostrado cierta eficacia para mejorar las horas de descanso cuando un niño tienen tos. Recordad que la miel se puede dar a un niño a partir del año de vida, pero al contener muchos azúcares debéis lavarle luego los dientes.

11. Los niños con tos y mocos pueden tener otitis (pero no siempre)

La otitis es una infección del oído que da lugar a dolor o irritabilidad y, sobre todo en niños pequeños, fiebre. La mayoría de las otitis están causadas por una bacteria que se llama neumococo, y que en ocasiones requiere antibiótico para su curación (cuando los niños tienen menos de dos años o presentan algún signo de gravedad como la fiebre alta o la superación). Lo que si que suele ocurrir antes de que se produzca el cuadro de fiebre y dolor de oído es que casi todas la otitis van precedidas de un cuadro catarral, el cual sirve de caldo de cultivo perfecto, con sus mocos por todos lados, para que el dichoso neumococo haga de las suyas. De todas maneras, esto no quiere decir que siempre que un niño tenga un catarro vaya a acabar en otitis, pero sería una cosa a vigilar y tener en cuenta.

12. No os fijéis tanto en la tos y la mocos y observad si a vuestro hijo le cuesta respirar

Para finalizar, lo más importante que debéis hacer cuando vuestros hijos tengan tos y mocos es aprender a diferenciar si estos síntomas se acompañan de dificultad respiratoria (si respiran deprisa, si hacen ruido al respirar, si marcan las costillas o utilizan los músculos del cuello en cada respiración…) ya que esto es lo que realmente nos importa a los pediatras. Si vuestros hijos tienen tos y mocos, pero se encuentran bien y no les cuesta respirar, incluso aunque tengan fiebre, podéis esperar a que vuestro pediatra os atienda cuando tenga cita. Pero en el caso de que detectéis dificultad respiratoria debéis acudir a Urgencias sin demora.


Y hasta aquí este repaso a la tos y los mocos, síntomas que a buen seguro vuestros hijos tendrán más de una vez (y más de dos) a lo largo de la infancia.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

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Además, en septiembre de 2021 echó a rodar “Sin Cita Previa”, un podcast del que somos presentadores y que seguro que también te pude gustar. Puedes escucharlo en:

¿Por qué le pinchan vitamina K a los niños al nacer?

Recién nacido

Fuente: Pixabay

No sé si os habéis fijado que cuando nace un niño, al rato de que todo sean llantos de emoción y gritos de alegría, la matrona se acerca al retoño y le planta una inyección en medio del muslo. La mayoría lo recordaréis perfectamente, ya que lo habitual es explicar por qué se administra esta inyección, ya sea en ese momento o incluso antes del parto, pero puede que otros os estéis planteando si a vuestros hijos se la llegaron a poner después de nacer.

Si os encontráis en este último grupo, os invito a repasar los informes de alta del hospital y buscar si entre tanto dato técnico hay una frase parecida a esta: profilaxis con vitamina K. Me juego una mano a que la encontráis.

Los más estudiados sabréis perfectamente para que sirve esa inyección con vitamina K, pero si sois de los que no sabéis el porqué, permitidme haceros el spoiler de que esa simple inyección ha salvado la vida de muchos recién nacidos.

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Los andadores para bebés son peligrosos

Andador

Fuente: Flickr

Todavía recuerdo mis tardes de pasillo, allá por los años 80, cuando mis padres me colocaban en un andador, también llamado tacataca en aquella época. Eran tardes en las que, impulsado por mis piernas que colgaban del asiento de aquel artilugio, corría de un lado para otro como pollo sin cabeza sin importar que todavía no tuviera la destreza psicomotriz para haber empezado a caminar por mi cuenta. Tardes en las que todo eran risas cuando me chocaba contra las paredes y mi madre se ponían de los nervios pensado que algún día iba a pasar algo que nos haría salir corriendo al hospital, ya que, con la visión de futuro que suelen tener las madres, auguraba que al final me acabaría dando un trastazo y haciéndome una brecha en la cabeza.

El susodicho artilugio era un idea de los abuelos que, con toda la buena intención del mundo, me lo habían regalado al cumplir 8 meses de edad. En aquella época se creía que los andadores ayudaban a los niños a caminar antes, ya que permitían entrenar los pasitos que antes o después acabaríamos dando. A día de hoy, todavía se puede ir a cualquier tienda de material infantil y adquirir uno de estos andadores. De hecho, hasta han evolucionado en forma, ya que no solo hay disponibles los típicos en los que el niño va sentado, sino que también existen andadores similares a los que utiliza una persona anciana cuando necesita algo de ayuda para caminar, como una especie de carritos que se pueden empujar.

A pesar de todo, mi historia tiene final feliz, pero mi madre siempre recordará aquella tarde de domingo en la que dejó la puerta de la calle abierta mientras iba a por un poco de sal para la vecina y yo, cual piloto de fórmula-1, salí escopetado por la puerta de casa del piso en el que vivíamos directo a la escalera que daba a la calle. Tuve suerte, ya que antes de caer despeñado por las escaleras, el andador se atascó con la barandilla y no se produjo la caída que mi madre había augurado. Eso sí, desde entonces el andador quedó relegado al trastero y prefirió dejarme en el suelo de casa para que pudiera jugar libremente mientras ella se dedicaba a sus quehaceres.

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¿Puedo quedarme embarazada si estoy dando el pecho?

Test de Embarazo

Fuente: Canva

Durante el embarazo, las hormonas que produce la placenta inhiben una posible ovulación para que la madre no tenga un segundo embarazo a la vez que el primero. Una vez que da a luz, el estado hormonal de la madre cambia, ya que al no haber placenta no existen esas hormonas que inhiban la posible ovulación. A pesar de ello, las madres no tienen la menstruación inmediatamente tras el parto, ya que hasta que se recuperan los ciclos menstruales suelen pasar unas semanas. Además, la lactancia, o mejor dicho, las hormonas que se producen mientras una madre da el pecho, toman ese papel inhibitorio que antes tenía la placenta, lo que a la postre se traduce en que no ovule, impidiendo de esta forma que retome los ciclos menstruales con normalidad.

Con este conocimiento, muchas madres utilizan la lactancia materna como método anticonceptivo, sin embargo, dar el pecho no es una garantía para que no se produzca una ovulación y es posible quedarse embarazada mientras lactan a sus hijos, incluso aunque no les haya venido la regla por primera vez después del parto.

En el post de hoy intentaremos explicar de forma sencilla por qué dando el pecho es posible quedarse embarazada. Si finalmente ésta es tu opción como método anticonceptivo, te daremos unas reglas para que la eficacia de este método consiga ser muy alta.

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¿Cuándo empieza la pubertad en los niños?

Fuente: Pixabay

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La pubertad, al menos desde el punto de vista médico, es el periodo de la vida en el que nuestro cuerpo adquiere la capacidad de reproducirse, hecho que se acompaña de un aumento de la talla (estirón puberal), así como de otros cambios físicos entre los que destaca el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.

En este blog ya hemos hablado de la pubertad en las niñas, y hemos comentado en varias ocasiones que el hecho que marca ese inicio de la pubertad en las mujeres es el desarrollo mamario, circunstancia que a simple vista suele ser bastante evidente. Sin embargo, el inicio de la pubertad en los niños es a priori más difícil de identificar, al menos en sus estadios iniciales, lo que a muchos padres les puede llevar a tener la impresión de que sus hijos puede que vayan retrasados respecto a otros niños.

En el post de hoy repasamos los cambios que se producen en el cuerpo de los niños al llegar a la pubertad para que sepáis identificar cuándo vuestros hijos han alcanzado esta etapa.

El tamaño de los testículos

Como os decíamos, el inicio de la pubertad en varones suele ser imperceptible a simple vista, ya que el cambio físico que marca el inicio de la pubertad es el aumento del volumen testicular por encima de los 4 mL. Por ello, entre otras cosas, la palpación de los testículos es algo habitual en las exploraciones del niño sano, ya que es la única forma de conocer si a tal o cual edad el niño ya ha empezado a desarrollarse.

Con el paso del tiempo los testículos irán creciendo hasta el tamaño del adulto, unos 15-20 mL, y durante ese tiempo aparecerán otros cambios físicos que transformarán el cuerpo del niño en el de un púber adolescente.

En niñas se considera normal el inicio de la pubertad (salida del pecho) a partir de los 8 años, ya que un par de años después llegará la primera menstruación, es decir, a partir de los 10 años, que es lo se considera normal desde el punto de vista médico; a pesar de ello, lo más habitual es que el pecho en las niñas empiece a crecer hacia los 10 años y medio y que la primera menstruación la tengan con 12 años y medio.

Sin embargo, el inicio de la pubertad en los niños es un poco más tardío. Consideramos normal este inicio a partir de los 9 años, como hemos dicho marcado por el aumento del tamaño testicular, aunque lo más habitual es que los niños inicien el desarrollo hacia los 11 o 12 años. Como el inicio de la pubertad es más temprano en las niñas que en los niños, durante unos años suele ocurrir que a las niñas se las ve mucho más desarrolladas respecto a sus compañeros de clase (tanto en aparición de caracteres sexuales como en altura), aunque eso se termina compensado con el paso del tiempo.

Pelos y más pelos

A pesar de que el inicio de la pubertad en los varones lo marca el crecimiento testicular, es poco habitual que los padres se den cuenta de este hecho y que lo primero que identifiquen sea el crecimiento del pene, la aparición de vello púbico o un cambio en la rugosidad de la piel de la bolsa escrotal.

Con el paso del tiempo, y acompañando al aumento del volumen testicular, esos cambios irán progresando. En unos primeros estadios el pene gana en longitud y más tarde en circunferencia. Respecto al vello púbico, primero serán unos pocos pelos en la base del pene de aspecto fino, para más tarde extenderse al pubis, convirtiéndose en pelos duros y rizados. Hacia el final de la pubertad estos pelos se extenderán a ambos muslos y la zona baja del abdomen.

Además de estos cambios, en los varones suele producirse un cambio en el tono de la voz, un aumento del vello en otras zonas corporales (axilas y cara) y un cambio en el olor corporal. Además, aunque no en todos, puede aparecer acné de mayor o menor intensidad. Los cambios físicos que se producen durante la pubertad en los varones dependen tanto de la testosterona, que se produce en los testículos, como de las hormonas que produce la glándula suprarrenal, aunque el control sobre ellas sea independiente.

Al igual que pasa con las niñas durante las primeras menstruaciones, redorad que suelen ser irregulares durante el primer año tras la menarquia y muchas de ellas anovulatorias, en los niños durante la pubertad son frecuentes las erecciones, así como las eyaculaciones no deseadas. Esto forma parte de su desarrollo normal, seguramente como parte del entrenamiento para la vida adulta, y no constituye ningún tipo de alteración.

Los diferentes estadios físicos por los que pasa tanto un niño como una niña durante la pubertad se conocen como estadios de Tanner. Cuando decimos que un niño o una niña está en Tanner I es que todavía no ha iniciado la pubertad, mientras que si está en Tanner V es que ya la ha completado. En la siguiente gráfica podéis ver el aspecto de los caracteres sexuales secundarios según los estadios de Tanner.

El tiempo que dura la pubertad, es decir, el tiempo que transcurre desde le inicio de la misma (salida del pecho en las niñas o aumento de los testículos en los niños) hasta que alcanzan el desarrollo completo es muy variable, unos tres o cuatro años, aunque en las niñas suele ser un periodo de menor duración. Independientemente de la duración la pubertad, al final de la misma, tanto los niño como las niñas (o chicos o chicas, como prefiráis llamarlos) habrán adquirido la capacidad de reproducirse, aunque todavía podrán crecer en altura unos pocos centímetros más.

Los niños también pueden tener botón mamario

Como decíamos, durante la pubertad en los varones, el cambio físico que experimentan depende sobre todo de la testosterona producida en los testículos, pero también de hormonas femeninas, los estrógenos, que se producen durante esta etapa. De hecho, la hormona responsable del estirón púberal en los niños es el estradiol, una hormona femenina.

Además, en un porcentaje no desdeñable de niños, los estrógenos que se producen normalmente durante la pubertad van a dar lugar a un pequeño desarrollo de las mamas. Por ello, durante la pubertad es frecuente ver a niños con un aumento del tamaño de los pezones y que estos se vuelvan muy sensibles, muy similar al botón mamario que vemos en los estadios iniciales de la pubertad en las niñas.

Ese botón mamario en los niños suele ser bilateral y remite con el paso del tiempo a medida que avanza la pubertad, aunque en algunos niños se prolonga más de lo que ellos querrían. De nuevo, hay que insistir en que este hecho es una parte normal de la pubertad y que no constituye ningún tipo de enfermedad.

¿Y qué pasa si llega la época de la pubertad y mi hijo no se desarrolla?

Es muy habitual que en las revisiones veamos a niños y niñas que por edad ya les habría tocado iniciar la pubertad, pero que todavía no han iniciado los cambios físicos que os hemos comentado. En concreto, cuando las niñas no inician el desarrollo mamario a los 13 años o en los niños los testículos no han empezado a crecer a partir de los 14 años.

Puede haber muchas causas por las que un niño no empiece su desarrollo dentro de lo que consideramos estadísticamente normal, pero lo más frecuente es que se trate de un Retraso Constitucional del Crecimiento. Esta situación tampoco es una enfermedad y se considera una variante de la normalidad.

Se trata de niños (porque es más frecuente en varones que en mujeres en proporción de 2:1) que inician la pubertad más tarde de lo habitual y que presentan un patrón de crecimiento constante, pero en percentiles bajos. Además, suele haber antecedentes familiares, ya que esta situación tiene un componente genético importante. Para el diagnóstico de un retraso constitucional del crecimiento se requiere descartar otras situaciones que pueden dar lugar a una pubertad retrasada (habitualmente a través de una historia clínica y una exploración rigurosa) y de una edad ósea (radiografía de la muñeca) en la que se observe que esta va retrasada respecto a la edad cronológica del niño, es decir, que la radiografía muestre que los huesos del niño tienen una edad menor que la edad real del niño, lo que nos vendría a decir que es normal que todavía no se haya desarrollado.

En cuanto a la evolución, estos niños suelen iniciar la pubertad más tarde que sus compañeros, y por tanto el estirón púberal también lo dan más tarde, pero al final alcanzan su talla diana  que es la que les corresponde por genética.

Lo que te debe preocupar

Si hemos escrito este post, además de para dejaros tranquilos si empezáis a observar ciertos cambios en vuestros hijos, es para que estéis atentos a cambios que sí que se salen de lo normal y por los que debéis consultar al pediatra:

  • Si hemos dicho que la pubertad en varones se considera normal que inicie a partir de los 9 años, en le caso de que empecéis a notar cambios corporales típicos de la pubertad antes de esa edad (crecimiento de los testículos, salida de vello, …) es un motivo para pedir cita con el pediatra.
  • De igual forma, aunque lo normal es que se trate de un retraso constitucional del crecimiento, si observáis que vuestros hijos llegan a los 14 años y no han iniciado la pubertad, no dudéis en hablar con el pediatra.

Esperamos que este post os haya servido para conocer cómo cambia físicamente el cuerpo de los niños durante la pubertad y que no os sorprenda que en unos pocos meses vuestros hijos pasen de ser unos chavalines con cuerpo de niño a adolescentes que os piden que les compréis una maquinilla para afeitarse el bigote. Durante esta etapa también se producirán cambios psicológicos, pero preferimos dejar este tema a nuestros compañeros los psicólogos infantiles que son los verdaderos expertos en la materia.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

Además, en septiembre de 2021 echó a rodar “Sin Cita Previa”, un podcast del que somos presentadores y que seguro que también te pude gustar. Puedes escucharlo en:

Bibliografía:

 

¿Provoca caries la lactancia materna?

Lactancia

Fuente: Pixabay

En este blog hemos hablado un montón de veces de higiene dental y de lo importante que es el cepillado con pasta fluorada desde la salida del primer diente como medida preventiva para evitar la caries. Entre todas esas publicaciones sobre salud dental nunca habíamos intentado dar respuesta a la pregunta de si la lactancia materna provoca caries, un tema controvertido en el que parece que o te posicionas del lado de los que dicen que desde luego que la lactancia materna produce caries o de los que, por el contrario, afirman que no hay una relación entre ambas cosas.

No sé vosotros, pero cuando hay bandos tan separados que opinan tan diferente, normalmente la virtud, como decía Aristóteles, se sitúa en el punto medio. Dicho de otra forma, creo que se pueden extraer conclusiones que nos ayuden a cuidar mejor de la salud de nuestros hijos entendiendo qué es lo que proponen ambas posturas sin tener que posicionarse en un extremo u otro. Lee el resto de la entrada »

¿Cuándo es el mejor momento para poner pendientes a mi bebé?

Pendientes

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Aunque las cosas han cambiado y ya son muchas las madres y los padres que deciden no colocar pendientes a sus hijas nada más nacer, la realidad que vemos en consulta es que todavía a la mayoría de las niñas se les ponen pendientes en las orejas en los primeros meses de vida.

Para la escritura de este post hemos revisado qué evidencia científica hay al respecto, y la verdad es que es muy escasa, así que en los siguientes párrafos vais a encontrar mucha opinión personal desde el punto de vista médico sobre cuál es el mejor momento para la colocación de pendientes, qué complicaciones pueden tener y otras curiosidades sobre este tema que esperamos os resulte útil si es que habéis decidido poner pendientes a vuestras hijas (o hijos), que como os podéis imaginar no es obligatorio.

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