Los andadores para bebés son peligrosos

Andador

Fuente: Flickr

Todavía recuerdo mis tardes de pasillo, allá por los años 80, cuando mis padres me colocaban en un andador, también llamado tacataca en aquella época. Eran tardes en las que, impulsado por mis piernas que colgaban del asiento de aquel artilugio, corría de un lado para otro como pollo sin cabeza sin importar que todavía no tuviera la destreza psicomotriz para haber empezado a caminar por mi cuenta. Tardes en las que todo eran risas cuando me chocaba contra las paredes y mi madre se ponían de los nervios pensado que algún día iba a pasar algo que nos haría salir corriendo al hospital, ya que, con la visión de futuro que suelen tener las madres, auguraba que al final me acabaría dando un trastazo y haciéndome una brecha en la cabeza.

El susodicho artilugio era un idea de los abuelos que, con toda la buena intención del mundo, me lo habían regalado al cumplir 8 meses de edad. En aquella época se creía que los andadores ayudaban a los niños a caminar antes, ya que permitían entrenar los pasitos que antes o después acabaríamos dando. A día de hoy, todavía se puede ir a cualquier tienda de material infantil y adquirir uno de estos andadores. De hecho, hasta han evolucionado en forma, ya que no solo hay disponibles los típicos en los que el niño va sentado, sino que también existen andadores similares a los que utiliza una persona anciana cuando necesita algo de ayuda para caminar, como una especie de carritos que se pueden empujar.

A pesar de todo, mi historia tiene final feliz, pero mi madre siempre recordará aquella tarde de domingo en la que dejó la puerta de la calle abierta mientras iba a por un poco de sal para la vecina y yo, cual piloto de fórmula-1, salí escopetado por la puerta de casa del piso en el que vivíamos directo a la escalera que daba a la calle. Tuve suerte, ya que antes de caer despeñado por las escaleras, el andador se atascó con la barandilla y no se produjo la caída que mi madre había augurado. Eso sí, desde entonces el andador quedó relegado al trastero y prefirió dejarme en el suelo de casa para que pudiera jugar libremente mientras ella se dedicaba a sus quehaceres.

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¿Puedo quedarme embarazada si estoy dando el pecho?

Test de Embarazo

Fuente: Canva

Durante el embarazo, las hormonas que produce la placenta inhiben una posible ovulación para que la madre no tenga un segundo embarazo a la vez que el primero. Una vez que da a luz, el estado hormonal de la madre cambia, ya que al no haber placenta no existen esas hormonas que inhiban la posible ovulación. A pesar de ello, las madres no tienen la menstruación inmediatamente tras el parto, ya que hasta que se recuperan los ciclos menstruales suelen pasar unas semanas. Además, la lactancia, o mejor dicho, las hormonas que se producen mientras una madre da el pecho, toman ese papel inhibitorio que antes tenía la placenta, lo que a la postre se traduce en que no ovule, impidiendo de esta forma que retome los ciclos menstruales con normalidad.

Con este conocimiento, muchas madres utilizan la lactancia materna como método anticonceptivo, sin embargo, dar el pecho no es una garantía para que no se produzca una ovulación y es posible quedarse embarazada mientras lactan a sus hijos, incluso aunque no les haya venido la regla por primera vez después del parto.

En el post de hoy intentaremos explicar de forma sencilla por qué dando el pecho es posible quedarse embarazada. Si finalmente ésta es tu opción como método anticonceptivo, te daremos unas reglas para que la eficacia de este método consiga ser muy alta.

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¿Cuándo empieza la pubertad en los niños?

Fuente: Pixabay

Fuente: Pixabay

La pubertad, al menos desde el punto de vista médico, es el periodo de la vida en el que nuestro cuerpo adquiere la capacidad de reproducirse, hecho que se acompaña de un aumento de la talla (estirón puberal), así como de otros cambios físicos entre los que destaca el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.

En este blog ya hemos hablado de la pubertad en las niñas, y hemos comentado en varias ocasiones que el hecho que marca ese inicio de la pubertad en las mujeres es el desarrollo mamario, circunstancia que a simple vista suele ser bastante evidente. Sin embargo, el inicio de la pubertad en los niños es a priori más difícil de identificar, al menos en sus estadios iniciales, lo que a muchos padres les puede llevar a tener la impresión de que sus hijos puede que vayan retrasados respecto a otros niños.

En el post de hoy repasamos los cambios que se producen en el cuerpo de los niños al llegar a la pubertad para que sepáis identificar cuándo vuestros hijos han alcanzado esta etapa.

El tamaño de los testículos

Como os decíamos, el inicio de la pubertad en varones suele ser imperceptible a simple vista, ya que el cambio físico que marca el inicio de la pubertad es el aumento del volumen testicular por encima de los 4 mL. Por ello, entre otras cosas, la palpación de los testículos es algo habitual en las exploraciones del niño sano, ya que es la única forma de conocer si a tal o cual edad el niño ya ha empezado a desarrollarse.

Con el paso del tiempo los testículos irán creciendo hasta el tamaño del adulto, unos 15-20 mL, y durante ese tiempo aparecerán otros cambios físicos que transformarán el cuerpo del niño en el de un púber adolescente.

En niñas se considera normal el inicio de la pubertad (salida del pecho) a partir de los 8 años, ya que un par de años después llegará la primera menstruación, es decir, a partir de los 10 años, que es lo se considera normal desde el punto de vista médico; a pesar de ello, lo más habitual es que el pecho en las niñas empiece a crecer hacia los 10 años y medio y que la primera menstruación la tengan con 12 años y medio.

Sin embargo, el inicio de la pubertad en los niños es un poco más tardío. Consideramos normal este inicio a partir de los 9 años, como hemos dicho marcado por el aumento del tamaño testicular, aunque lo más habitual es que los niños inicien el desarrollo hacia los 11 o 12 años. Como el inicio de la pubertad es más temprano en las niñas que en los niños, durante unos años suele ocurrir que a las niñas se las ve mucho más desarrolladas respecto a sus compañeros de clase (tanto en aparición de caracteres sexuales como en altura), aunque eso se termina compensado con el paso del tiempo.

Pelos y más pelos

A pesar de que el inicio de la pubertad en los varones lo marca el crecimiento testicular, es poco habitual que los padres se den cuenta de este hecho y que lo primero que identifiquen sea el crecimiento del pene, la aparición de vello púbico o un cambio en la rugosidad de la piel de la bolsa escrotal.

Con el paso del tiempo, y acompañando al aumento del volumen testicular, esos cambios irán progresando. En unos primeros estadios el pene gana en longitud y más tarde en circunferencia. Respecto al vello púbico, primero serán unos pocos pelos en la base del pene de aspecto fino, para más tarde extenderse al pubis, convirtiéndose en pelos duros y rizados. Hacia el final de la pubertad estos pelos se extenderán a ambos muslos y la zona baja del abdomen.

Además de estos cambios, en los varones suele producirse un cambio en el tono de la voz, un aumento del vello en otras zonas corporales (axilas y cara) y un cambio en el olor corporal. Además, aunque no en todos, puede aparecer acné de mayor o menor intensidad. Los cambios físicos que se producen durante la pubertad en los varones dependen tanto de la testosterona, que se produce en los testículos, como de las hormonas que produce la glándula suprarrenal, aunque el control sobre ellas sea independiente.

Al igual que pasa con las niñas durante las primeras menstruaciones, redorad que suelen ser irregulares durante el primer año tras la menarquia y muchas de ellas anovulatorias, en los niños durante la pubertad son frecuentes las erecciones, así como las eyaculaciones no deseadas. Esto forma parte de su desarrollo normal, seguramente como parte del entrenamiento para la vida adulta, y no constituye ningún tipo de alteración.

Los diferentes estadios físicos por los que pasa tanto un niño como una niña durante la pubertad se conocen como estadios de Tanner. Cuando decimos que un niño o una niña está en Tanner I es que todavía no ha iniciado la pubertad, mientras que si está en Tanner V es que ya la ha completado. En la siguiente gráfica podéis ver el aspecto de los caracteres sexuales secundarios según los estadios de Tanner.

El tiempo que dura la pubertad, es decir, el tiempo que transcurre desde le inicio de la misma (salida del pecho en las niñas o aumento de los testículos en los niños) hasta que alcanzan el desarrollo completo es muy variable, unos tres o cuatro años, aunque en las niñas suele ser un periodo de menor duración. Independientemente de la duración la pubertad, al final de la misma, tanto los niño como las niñas (o chicos o chicas, como prefiráis llamarlos) habrán adquirido la capacidad de reproducirse, aunque todavía podrán crecer en altura unos pocos centímetros más.

Los niños también pueden tener botón mamario

Como decíamos, durante la pubertad en los varones, el cambio físico que experimentan depende sobre todo de la testosterona producida en los testículos, pero también de hormonas femeninas, los estrógenos, que se producen durante esta etapa. De hecho, la hormona responsable del estirón púberal en los niños es el estradiol, una hormona femenina.

Además, en un porcentaje no desdeñable de niños, los estrógenos que se producen normalmente durante la pubertad van a dar lugar a un pequeño desarrollo de las mamas. Por ello, durante la pubertad es frecuente ver a niños con un aumento del tamaño de los pezones y que estos se vuelvan muy sensibles, muy similar al botón mamario que vemos en los estadios iniciales de la pubertad en las niñas.

Ese botón mamario en los niños suele ser bilateral y remite con el paso del tiempo a medida que avanza la pubertad, aunque en algunos niños se prolonga más de lo que ellos querrían. De nuevo, hay que insistir en que este hecho es una parte normal de la pubertad y que no constituye ningún tipo de enfermedad.

¿Y qué pasa si llega la época de la pubertad y mi hijo no se desarrolla?

Es muy habitual que en las revisiones veamos a niños y niñas que por edad ya les habría tocado iniciar la pubertad, pero que todavía no han iniciado los cambios físicos que os hemos comentado. En concreto, cuando las niñas no inician el desarrollo mamario a los 13 años o en los niños los testículos no han empezado a crecer a partir de los 14 años.

Puede haber muchas causas por las que un niño no empiece su desarrollo dentro de lo que consideramos estadísticamente normal, pero lo más frecuente es que se trate de un Retraso Constitucional del Crecimiento. Esta situación tampoco es una enfermedad y se considera una variante de la normalidad.

Se trata de niños (porque es más frecuente en varones que en mujeres en proporción de 2:1) que inician la pubertad más tarde de lo habitual y que presentan un patrón de crecimiento constante, pero en percentiles bajos. Además, suele haber antecedentes familiares, ya que esta situación tiene un componente genético importante. Para el diagnóstico de un retraso constitucional del crecimiento se requiere descartar otras situaciones que pueden dar lugar a una pubertad retrasada (habitualmente a través de una historia clínica y una exploración rigurosa) y de una edad ósea (radiografía de la muñeca) en la que se observe que esta va retrasada respecto a la edad cronológica del niño, es decir, que la radiografía muestre que los huesos del niño tienen una edad menor que la edad real del niño, lo que nos vendría a decir que es normal que todavía no se haya desarrollado.

En cuanto a la evolución, estos niños suelen iniciar la pubertad más tarde que sus compañeros, y por tanto el estirón púberal también lo dan más tarde, pero al final alcanzan su talla diana  que es la que les corresponde por genética.

Lo que te debe preocupar

Si hemos escrito este post, además de para dejaros tranquilos si empezáis a observar ciertos cambios en vuestros hijos, es para que estéis atentos a cambios que sí que se salen de lo normal y por los que debéis consultar al pediatra:

  • Si hemos dicho que la pubertad en varones se considera normal que inicie a partir de los 9 años, en le caso de que empecéis a notar cambios corporales típicos de la pubertad antes de esa edad (crecimiento de los testículos, salida de vello, …) es un motivo para pedir cita con el pediatra.
  • De igual forma, aunque lo normal es que se trate de un retraso constitucional del crecimiento, si observáis que vuestros hijos llegan a los 14 años y no han iniciado la pubertad, no dudéis en hablar con el pediatra.

Esperamos que este post os haya servido para conocer cómo cambia físicamente el cuerpo de los niños durante la pubertad y que no os sorprenda que en unos pocos meses vuestros hijos pasen de ser unos chavalines con cuerpo de niño a adolescentes que os piden que les compréis una maquinilla para afeitarse el bigote. Durante esta etapa también se producirán cambios psicológicos, pero preferimos dejar este tema a nuestros compañeros los psicólogos infantiles que son los verdaderos expertos en la materia.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

Además, en septiembre de 2021 echó a rodar “Sin Cita Previa”, un podcast del que somos presentadores y que seguro que también te pude gustar. Puedes escucharlo en:

Bibliografía:

 

¿Provoca caries la lactancia materna?

Lactancia

Fuente: Pixabay

En este blog hemos hablado un montón de veces de higiene dental y de lo importante que es el cepillado con pasta fluorada desde la salida del primer diente como medida preventiva para evitar la caries. Entre todas esas publicaciones sobre salud dental nunca habíamos intentado dar respuesta a la pregunta de si la lactancia materna provoca caries, un tema controvertido en el que parece que o te posicionas del lado de los que dicen que desde luego que la lactancia materna produce caries o de los que, por el contrario, afirman que no hay una relación entre ambas cosas.

No sé vosotros, pero cuando hay bandos tan separados que opinan tan diferente, normalmente la virtud, como decía Aristóteles, se sitúa en el punto medio. Dicho de otra forma, creo que se pueden extraer conclusiones que nos ayuden a cuidar mejor de la salud de nuestros hijos entendiendo qué es lo que proponen ambas posturas sin tener que posicionarse en un extremo u otro. Lee el resto de la entrada »

¿Cuándo es el mejor momento para poner pendientes a mi bebé?

Pendientes

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Aunque las cosas han cambiado y ya son muchas las madres y los padres que deciden no colocar pendientes a sus hijas nada más nacer, la realidad que vemos en consulta es que todavía a la mayoría de las niñas se les ponen pendientes en las orejas en los primeros meses de vida.

Para la escritura de este post hemos revisado qué evidencia científica hay al respecto, y la verdad es que es muy escasa, así que en los siguientes párrafos vais a encontrar mucha opinión personal desde el punto de vista médico sobre cuál es el mejor momento para la colocación de pendientes, qué complicaciones pueden tener y otras curiosidades sobre este tema que esperamos os resulte útil si es que habéis decidido poner pendientes a vuestras hijas (o hijos), que como os podéis imaginar no es obligatorio.

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Enfermedades de exclusión escolar: cuando los niños deben quedarse en casa sin ir al colegio

Niños

Fuente: Pixabay

Una de las cosas que ha conseguido la pandemia del coronavirus es que los padres entiendan que ante cierta enfermedad sus hijos se deben quedar en casa para evitar el contagio de sus compañeros, que en el caso del coronavirus son diez días desde el inicio de los síntomas o desde la prueba que diagnostica la infección (test de antígeno o PCR). Sin embargo, estas cuarentenas que se han impuesto a estos niños y adultos durante el último año y medio no son algo extraño o desconocido para los pediatras, ya que desde siempre existen una serie de enfermedades por las que los niños deben quedarse en casa en un intento de disminuir la posibilidad de contagio a sus compañeros de clase: es lo que se conoce como enfermedades de exclusión escolar.

Ahora que comienza un nuevo curso, merece la pena hacer un repaso sobre este tema para que en los siguientes meses no os queden dudas de por qué con algunas enfermedades vuestros hijos no deben acudir al colegio o la escuela infantil, mientras que con otras, a pesar de que puedan contagiar, no hace falta cumplir un periodo de exclusión escolar más allá del tiempo durante el que se encuentran con fiebre o malestar.

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Prohíben llevar leche materna a una escuela infantil para alimentar a un bebé de 4 meses

Leche materna

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Esta mañana me he levantado reivindicativo y no me ha salido otra cosa que tirarme a escribir al blog tras ver una publicación en Instagram de una madre a la que le han prohibido llevar su leche para alimentar a su bebé de cuatro meses mientras permanece en la escuela infantil.

Como sabréis, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia mantera de forma exclusiva hasta los seis meses de edad, y de ahí en adelante hasta que el bebé y la mamá quieran. Esta es la recomendación general (y la más saludable para el bebé y la mamá), pero no voy a entrar hoy en la discusión de por qué es mejor que la lactancia artificial, ya que, como siempre digo, lo que hay que hacer es respetar la opción de alimentación que los padres hayan decidido para su bebé tras darles toda la información disponible. Y apoyarles por igual, hayan decidido una cosa u otra. De lo que quiero hablar hoy es de ese respeto y de lo que hacen algunas administraciones públicas para dar apoyo a las madres que deciden dar el pecho.

La noticia llega a mi pantalla del móvil mientras revisaba las notificaciones del Instagram. Tras una breve introducción en la que la mamá en cuestión nos dice que lleva a su bebé de 4 meses a la escuela para poder trabajar (otro melón este el de la conciliación familiar y laboral que no cabe en este post), comenta ‘cuál es mi sorpresa cuando me dicen que desde el patronato de la Concejalía de educación de Alicante que no puedo llevar a mi hijo mi leche materna, argumentando que está prohibido llevar alimentos de fuera del centro’.

No se a vosotros, pero a mí me parece un sinsentido, sobre todo porque en otros centros públicos sí que se permite que las madres lleven la leche materna a la escuela para alimentar a sus bebés, como es el caso de la Comunidad de Madrid (es muy fácil encontrar en Google el protocolo de esta comunidad autónoma, pero por si vais faltos de tiempo os lo dejo en este enlace), aunque me imagino que en otros lugares de España se hará lo mismo. He buscado si el Ayuntamiento de Alicante tenía publicado algo al respecto y no lo he encontrado.

Pero la cosa no acaba ahí, ya que esta mamá nos cuenta que, como no le han dejado llevar su leche porque es un alimento de fuera del centro, ha tenido que comprar fórmula artificial para que se la den allí (ella lleva los botes). ¿Acaso esto no es un alimento de fuera del centro? No os quiero entretener más contándoos lo que esta mamá ha publicado; os dejo abajo el post de Instrgram, por si lo queréis leer.

Pero si hoy he querido ponerme reivindicativo es porque creo que este tema pone sobre la mesa un aspecto muy importante de salud infantil del que debemos hablar: la promoción de la lactancia materna. En nuestro país la tasa de lactancia materna al nacimiento del bebé es muy alta, superior al 90%. Sin embargo, baja al 30-40% hacia los 6 meses de vida. Vuelvo a insistir en que hay que respetar lo que cada madre quiera hacer, pero estoy seguro de que en ese 60% de mujeres que no dan lactancia sus hijos al llegar a los 6 meses hay muchas a las que les hubiera gustado seguir dando el pecho a sus hijos si su situación de conciliación laboral fuera distinta.

Por ello me sorprende que desde cualquier nivel administrativo no se promueva la lactancia materna, como es el caso de negar a una madre llevar su leche a la escuela infantil, ya que invertir en la promoción de la lactancia materna es invertir en la salud de la población. Todavía queda mucho por hacer en este campo, como por ejemplo permisos de maternidad (y paternidad) remunerados más largos, pero también pienso que hay cosas muy sencillas de implementar que no tienen ningún coste para la administración, como es que una madre pueda llevar su leche a la escuela infantil en donde deja a su hijo cada mañana para poder trabajar.

 

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La primera menstruación

Adolescente

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La primera menstruación es uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer. Unos dos años antes tiene lugar el comienzo de la pubertad, marcado por el inicio del desarrollo mamario del resto de caracteres sexuales secundarios junto con un incremento acelerado de la talla. La primera menstruación, conocida como menarquia en medicina, pone fin a la pubertad, momento en el que la cultura popular dice que la niña se ha trasformado en mujer, al menos desde el punto de vista reproductivo. Todos estos cambios suceden durante la adolescencia, momento también de muchos cambios a nivel psicológico que terminarán por fraguar su personalidad.

Pero una vez que viene al primera regla, ¿qué podemos esperar de los siguientes ciclos menstruales? ¿Cuánto debe durar el manchado y qué cantidad se considera normal? ¿Pueden usar tampones o son todavía muy pequeñas? ¿Y si no viene esa primera menstruación, hasta cuando es prudente esperar? En este post esperamos que encontréis respuesta a todas vuestras dudas.

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¿Cuándo sabré si mi hijo es zurdo o diestro?

Escritura

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El neurodesarollo infantil es uno de los procesos más complejos que le ocurre al ser humano. Gracias a él se adquieren un sin fin de habilidades que nos permiten pasar de ser un recién nacido totalmente dependiente al que hay que atender, a convertirnos en personas autónomas capaces de valernos por nosotros mismos. Entre otras muchas cosas, durante ese proceso se definirá cuál de los dos lados del cuerpo utilizaremos con mayor destreza, ya sea el derecho o el izquierdo, porque aunque todos tenemos dos manos, dos ojos, dos oídos y dos pies, la inmensa mayoría de las personas presenta una predisposición a utilizar una parte del cuerpo con mayor habilidad, concepto al que llamamos literalidad.

La lateralidad quedará definida durante los primeros años de vida. Completado ese proceso podremos afirmar si un niño es zurdo o diestro, cosa que a priori no tendría que tener mayor importancia que lo anecdótico de saber si el niño escribe con la mano derecha o con la izquierda. Sin embargo, desde el punto de vista médico, la lateralidad, o mejor dicho, cuando observamos que el desarrollo de la lateralidad se aleja de los patrones que consideramos normales debemos sospechar que algo está ocurriendo, del mismo modo que lo sospechamos cuando un niño presenta un retraso en la adquisición de la marcha o del lenguaje.

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¡Hola!, soy tu diarrea

Diarrea

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Hace unos meses mis amigos los mocos publicaron en este mismo blog una entrada para explicar quiénes son y cómo debéis tratarlos. Tras hablar con ellos y pedir permiso a estos dos pediatras, me he animado a redactar este texto en el que os intentaré explicar a qué se debe que de vez en cuando vuestros hijos estén con las deposiciones sueltas y cómo debéis actuar cuando os visite. Os pido perdón por lo escatológico del tema, pero qué le vamos a hacer, no puedo negar la realidad de lo que soy. Así que si estáis comiendo en este momento, haced de tripas corazón y preparaos para un festival de cacas con mal aspecto y de peor olor.

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