Entradas etiquetadas como ‘parto’

¿Por qué los recién nacidos tienen los pies tan secos?

Una de las cosas que más nos repiten los padres y las madres con hijos recién nacidos es que sus bebés tienen la piel muy seca y que por mucho que les echan crema hidratante no consiguen que mejore. Esta situación es muy habitual y en muchas ocasiones descoloca a los padres porque ellos esperan que, tras el parto, la piel de sus hijos sea muy suave y de color de rosa, ya que es lo a lo que están acostumbrados a ver en otros bebés. Sin embargo, hasta que eso ocurre suelen pasar unos 10 o 15 días.

Pies recién nacido

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si os estáis preguntando cuál es la razón a esa piel tan reseca y cuarteada (sobre todo suele ser muy visible en la zona de los pies, como en la foto de arriba) es debido a que cuando el bebé estaba en el útero materno estaba en un ambiente muy húmedo ya que estaba rodeado completamente de líquido amniótico. Al nacer esa situación cambia y pasa a estar en un medio aéreo. Ese cambio tan radical en unos pocos minutos da lugar a que la piel del recién nacido se tenga que adaptar a la nueva situación, y en ese proceso es muy habitual que muchos niños presente una piel muy reseca durante los primeros días de vida. Algo parecido nos pasa a la adultos al pasar de vivir en un ambiente húmedo, como puede ser una población de costa, a uno seco, por ejemplo en medio de la meseta española.

Lee el resto de la entrada »

Los embarazos no duran nueve meses

Hace unos días publicamos en redes sociales una viñeta de un humorista que venía a cuestionar la manía que tienen algunos padres de contar la edad de sus criaturas en meses a partir de los 2 años. Lo habitual es que los pediatras contemos la edad de los niños en meses hasta los 24 meses y, a partir de ahí, en años y meses. Esto se puede deber a varios motivos. En mi opinión porque las gráficas de percentiles infantiles cuentan la edad en meses hasta los 2 años, pero también porque el calendario vacunal hasta esa edad es más fácil de seguir en meses; quizá también porque durante esos 24 meses suceden muchos de los hitos del desarrollo y nos es más sencillo orientarnos al fijarnos en los meses que tiene cada niño.

El caso es que esta publicación tuvo muchos comentarios, muchos de los cuales denunciaban la manía que tenemos los médicos de contar de cuánto está embarazada una mujer en semanas y no en meses. De toda la vida de Dios se ha dicho que los embarazos duran 9 meses, pero la realidad es que esto no es del todo cierto, de ahí la afirmación tan rotunda que titula esta entrada. A ver si a lo largo de este post os lo consigo explicar sin liaros mucho.

Lee el resto de la entrada »

Las primeras 48 horas de vida de un recién nacido

Hace tiempo publicamos una entrada sobre consejos antes del alta de un recién nacido en el que os contábamos aquellas cosas que creíamos que eran importantes que supierais durante las primeras semanas de vida tras el parto. Pero antes de que un bebé se vaya de alta del hospital con su madre, los pediatras y las enfermeras realizamos una serie de pruebas y exploraciones para garantizar que vuestro niño es un bebé sano. En ocasiones son actos médicos que ni pensáis que estamos haciendo y en otras son tan visibles como las pruebas del talón. Detrás de todo esos procesos están los protocolos de cada hospital pero, de forma general, se realizan los mismos procedimientos en (casi) todos los sitios independientemente donde se dé a luz desde el mismo momento del parto hasta el alta.

Este post te puede servir de guía para que conozcas de primera mano cuál es el motivo de todos los procedimientos que se realizan al recién nacido durante esas primeras 48 horas de vida. ¡¡Vamos con ello!!

Los primeros minutos de vida de un recién nacido

Tras el parto, ya sea por cesárea o por vía vaginal, el bebé debe adaptarse a una nueva forma de vivir ya que deja de estar rodeado del líquido amniótico de la madre y de utilizar la placenta para “respirar” a estar en un ambiente aéreo en el que los pulmones deben empezar a trabajar para poder oxigenar la sangre. La gran mayoría de las veces este periodo de adaptación lo realiza el recién nacido sin incidencias, aunque en un 10% de los casos requieren de alguna maniobra para que esa adaptación se realice adecuadamente, como puede ser aspirar secreciones de la boca o administrar oxigeno, lo que comúnmente se llama Reanimación Neonatal.

La mejor manera que existe para que un recién nacido realice una transición adecuada a la vida extrauterina es en “piel con piel” con la madre o, en su ausencia, con el padre. Se recomienda que el bebé permanezca en contacto con el vientre materno durante al menos una hora. Con este método se ha comprobado que los recién nacidos pierden menos calor y su transición a la vida es más adecuada.

img_1444

Otra de las cosas que se debe hacer tras un parto es “retrasar el pinzamiento” del cordón umbilical ya que con ello se consigue que los bebés aumenten sus reservas de hierro, fundamental para cuando inicien la alimentación complementaria y no sufran anemia.

Sin embargo, tanto el “piel con piel” como el “pinzamiento retrasado del cordón” deben interrumpirse si el recién nacido necesita algún tipo de ayuda (reanimación) para adaptarse a la vida extrauterina. Tras ello, y si el bebé se encuentra bien, debemos volver a ponerlo en “piel con piel” con la madre.

Durante esos primeros minutos de vida se realiza el Test de Apgar. No es un test que requiera unas pruebas específicas para ver cómo está el bebé ya que lo que se evalúa es la frecuencia cardiaca, la respiración, el color, el tono y los reflejos al minuto y a los cinco minutos de vida. Es un test que refleja cómo ha tolerado el bebé el parto y su adaptación al medio ambiente. También tiene interés porque puntuaciones bajas se han relacionado con daño cerebral durante la infancia.

Antes de abandonar el paritorio se cogen las huellas dactilares del recién nacido para poder identificarlo sin posibilidad de error, de tal forma que no exista duda de que ese bebé en concreto pertenece a su madre.

rawpixel-480209-unsplash

La profilaxis hemorrágica y la pomada de los ojos

Al poco tiempo del parto, en general después del piel con piel, se llevan a cabo dos “tratamientos” que tiene como objetivo disminuir la frecuencia de dos enfermedades típicas de los recién nacidos.

Por un lado, se administra una dosis de vitamina K intramuscular al bebé, por lo que requiere de un pinchacito para ello. El objetivo de esta medida es disminuir la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Esta enfermedad, muy rara desde que se administra la vitamina K, puede provocar sangrados en el bebé a nivel cerebral, con todas sus consecuencias. Los recién nacidos nacen con pocos factores de coagulación y esa inyección de vitamina K hace que suban, por lo que esos sangrados de los que hablamos se hacen infrecuentes.

La otra medida que se realiza de forma temprana tras el parto es la administración de una pomada antibiótica en los ojos. El objetivo de esta medida es disminuir la conjuntivitis neonatal. Los bebés al nacer, sobre todo por vía vaginal, entran en contacto con un montón de bacterias que están colonizando a la madre y que, en ocasiones, pueden dar lugar a una conjuntivitis. Gracias a esta pomada, la frecuencia de esta enfermedad es rara.

La primera toma

Una cosa que tienen que hacer los bebés tras el nacimiento es empezar a comer, aunque os parezca una obviedad.

Tanto si habéis optado por lactancia materna o por artificial, las tomas en el recién nacido deben ser a demanda. Esto quiere decir que debemos respetar la sensación de hambre del bebé y darle de comer cuando reclame.

Esa primera toma a la que nos referimos suele realizarse entre la primera hora de vida y la tercera, y desde ahí habrá que ir viendo cada cuánto quiere comer el bebé. Las primeras tomas, en el caso de que hayáis optado por lactancia materna, serán de calostro y en unos días os subirá la leche. Lo más habitual es que un niño de esta edad realice de 8 a 12 tomas al día.

¿Cuándo pesan y miden al recien nacido?

Una de las cosas que más interesan a los padres tras el nacimiento de un bebé es cuánto ha pesado y medido el crío. Es un dato importante para los pediatras ya que debemos conocer si un niño tiene el tamaño adecuado para las semanas de gestación en las que ocurrió el parto.

Como sabréis, los bebés pierden peso durante los primeros días de vida. Sin embargo, no es necesario conocer este dato nada más nacer y se suele esperar a que el bebé tenga unas pocas horas de vida, en general al ingresar en planta.

La longitud del bebé suele tomarse a la mañana siguiente de nacer ya que los bebés no crecen tan rápido como para que esta medida varíe en unas horas. Lo mismo pasa con el perímetro cefálico, otra de las medidas  que se toman tras el nacimiento.

aditya-romansa-117344-unsplash

La primera micción y la primera deposición

El igual que nada más nacer los bebés deben empezar a respirar como un primer paso de adaptación a la vida extrauterina, tanto el niños como el intestino debe ponerse en marcha.

Por norma general, el 70% de los recién nacidos hacen si primer pis en el primer día de vida, porcentaje que asciende casi hasta el 100% en el segundo día de vida. En el caso de que la situación se prolongue, el pediatra deberá valorar si se trata de algún trastorno. A medida que se instaure la alimentación, los bebés irán orinando cada vez más hasta que se establezca una diuresis estable que se traduce en que mojan unos 6-8 pañales al día.

En ocasiones, esos primeras diuresis de los recién nacidos se acompañan de uratos amorfos, una especie de arenilla naranja que tiñe el pañal y da la sensación de que el recién nacido ha hecho pis con sangre. Esto es habitual y no constituye ninguna enfermedad.

En cuanto a la primera deposición, ésta se conoce como meconio y una vez que la has visto no se te olvida. Es muy oscura y pegajosa, casi como petróleo. El igual que la primera micción, suele realizarse en las primeras 24 horas. Posteriormente el bebé realiza alguna deposición similar para en 24-48 horas cambiar el aspecto de las deposiciones hasta convertirse en heces de aspecto grumoso y amarillento-marrón. El hábito intestinal de un recién nacido es muy variable dependiendo de muchas cosas, entre ellas, de la alimentación que reciben.

El primer baño

Los bebés nacen con una fina capa de grasa que se llama caseum que les permite mantener la piel hidratada y no perder calor durante las primeras horas de vida. Pero además, tras el nacimiento, el bebé se impregna de sangre y secreciones de la madre. No podemos considerar que el bebé esté “sucio” pero lo normal es que lo bañemos para retirar tanto las secreciones de la madre como esa grasilla.

Lo habitual es esperar a las 18-24 horas de vida que es cuando el bebé suele haber conseguido una temperatura estable y ya no necesita ese caseum al que nos referíamos.

Tras ello, podéis ponerle la ropa que queráis, pero si nos permitís un consejo, con un body y unas calzas suele ser suficiente, y si se abrochan por delante con corchetes mejor que mejor.

Los siguientes baños dependerán de la preferencia de los padres y de si el bebé está sucio no, os lo explicamos aquí.

Las revisiones del pediatra

Una de las acciones más importantes que realizamos los pediatras mientras están los niños en el hospital es asegurar que la historia del embarazo y el parto es normal y que la exploración del recién nacido no revela ningún dato patológico, es decir, comprobar que todo está en orden.

La primera exploración del bebé se suele realizar al día siguiente de nacer y es una exploración completa, en la que desvestimos al niño por completo y lo miramos de arriba abajo. En general, salvo que se haya detectado algo patológico, los bebés se vuelven a explorar el día que se van a casa.

En el caso de que el pediatra haya detectado alguna anomalía en la historia o en la exploración, se empezarán a dar los primeros pasos para realizar un diagnóstico y poner un tratamiento en caso necesario.

El peso día a día y la ictericia

Una de las cosas que se debe hacer durante las primeras 48 horas de vida del bebé es vigilar que no pierda mucho peso antes del alta. Se considera normal una pérdida de peso máxima del 10% respecto al nacimiento. En general, los bebés que no han superado el 7% a las 48 horas de vida, no suelen superar ese 10% al que nos referimos. Medir el peso a diario durante esas primeras 48 horas es importante para poder indicar a los padres si su hijo necesita algún control de peso en los siguientes días o puede esperar a la primera revisión del pediatra.

Algo parecido pasa con la ictericia, esa coloración amarillenta de la piel que suelen tener los recién nacidos por aumento de la bilirubina. Es normal hasta un límite y por eso el pediatra debe evaluar la coloración del bebé antes del alta por si fuera necesario medir la bilirubina en sangre y comprobar si está más alta de lo habitual y precisa tratamiento (fototerapia).

La prueba de los oídos y la prueba del talón

Estos dos test de screening tienen como objetivo detectar enfermedades que pueden ser graves pero que si se diagnostican a tiempo, el tratamiento hace que la evolución de la enfermedad sea más benigna.

En el caso de los oídos, la prueba que se realiza se llama potenciales evocados y sirve para comprobar si el bebé oye, o mejor dicho, si el cerebro del niño es capaz de detectar sonidos. Si el bebé pasa la prueba, podremos decir con bastante seguridad que no es un niño sordo. En general esta prueba se realiza entre las 24 y 48 horas de vida.

img_2579

La prueba del talón sirve para descartar una serie de enfermedades raras en las que si se establece un tratamiento precoz, la evolución de las mismas es mucho más benigna. Esta prueba se realiza a las 48 horas de vida y el resultado lo reciben los padres por correo.

El cribado de cardiopatías

La gran mayoría de los embarazos de nuestro entorno están controlados por ginecólogos expertos que son capaces de diagnosticar una amplia gama de malformaciones en el feto. Una de las cosa que se mira con más esmero es el corazón, debido a las implicaciones que puede tener tras el nacimiento. Y aunque la mayoría de esas malformaciones se pueden detectar antes del parto, algunas se escapan o son muy difíciles de observar en una ecografía ginecológica.

Desde hace ya unos años, la Sociedad Española de Neonatología recomienda realizar el cribado de cardiopatía a todos los recién nacidos. Esta es una prueba muy sencilla que consiste en medir el oxigeno mediante pulsioximetria en los brazos y en las piernas del bebé, ya que hay algunas cardiopatías que provocan una diferencia de medidas entre ambas medidas. Si esta prueba no se pasa de forma adecuada se requiere la evaluación por un cardiólogo infantil.

img_4835


Y creo que no se nos escapa nada. Como habréis podido comprobar, los pediatras y el personal del hospital “poco” hacemos más allá de observar que todo está bien y que vuestro bebé está sano. Como solemos decir a los padres que se van de alta, los que realmente han hecho algo han sido ellos y solo han necesitado un poco de consejo por nuestra parte. Así que no tengáis miedo a la hora del alta porque seguro que lo vais a hacer genial!!

Si conoces a alguien que vaya a dar a luz próximamente, no dudes en compartir con ella este post para que pueda tomarse con calma esas primeras horas de vida del recién nacido.

Consejos antes del alta de un recién nacido

Tras el nacimiento de un bebé y su estancia durante unos días en el hospital con la madre, llega el momento de que ambos se vayan a casa. Si una cosa he aprendido como madre y pediatra es la gran cantidad de dudas y preguntas que surgen en ese momento antes de abandonar el hospital. Es verdad que los padres primerizos suelen tener más dudas que los que ya han tenido otros hijos, pero siempre hay alguna preguntita que les ronda por la cabeza antes del alta.

En este post he intentado agrupar las respuestas a todas esas preguntas que, aunque parezcan dudas banales, los padres las suelen vivir como algo importante, y no es para menos. Espero que este texto te sirva para que el aterrizaje en vuestro domicilio con vuestro recién nacido sea calmado y podáis afrontar esa nueva etapa de la vida desde la seguridad de saber que lo estáis haciendo bien.

Planificar las siguientes visitas al pediatra

Un recién nacido sano suele irse de alta del hospital a la vez que su madre, por norma general a las 48 o 72 horas de vida. El alta suele coincidir con el alta de la madre por parte del servicio de Ginecología.

Por norma general, las siguientes visitas al pediatra, en caso de que vuestro hijo sea un niño sano, son siempre las mismas.

La primera visita suele realizarse con la enfermera del Centro de Salud en torno a la semana de vida. Esta primera visita sirve para asegurar que todo está en orden, pesar al recién nacido y comprobar que ha empezado a coger peso así como valorar el color de la piel para comprobar si el bebé se ha puesto ictérico (coloración amarilla por un aumento de la bilirubina). Además, en esta primera visita con la enfermera, se resuelven dudas sobre la alimentación del recién nacido que hayan podido surgir o cualquier otro aspecto. En el caso de que esté todo en orden, la enfermera os emplazará para la siguiente visita, ya con el pediatra. En el caso de que se detecte alguna alteración, la enfermera suele avisar al pediatra para que valore en ese momento al niño.

La primera visita con el pediatra, que será la segunda visita al Centro de Salud en el caso de un niño sano, se realiza hacia los 15 días de vida. En esta primera visita con el pediatra se realiza una exploración completa del bebé para evaluar si hay alguna alteración o si todo está en orden. Además, se da información a los padres sobre qué cosas deben hacer a continuación, como cuándo empezar con la vitamina D (como ya os explicamos en este otro post (link) debe mantenerse durante el primer año de vida) o las vacunas que recibirá el niño próximamente. También se programarán las siguientes visitas del “niño sano”, como las llamamos nosotros.

Es totalmente recomendable que en estas dos visitas hagáis todas las preguntas que creáis oportunas para que no os vayáis con dudas a casa.

rawpixel-480209-unsplash

La alimentación del recién nacido

Esta es una de las partes fundamentales del alta del hospital. Los pediatras debemos ofrecer la información necesaria para que seáis capaces de alimentar en casa a vuestros hijos de forma adecuada.

En el caso de las madres que opten por la lactancia materna debemos recalcar que ésta es “a demanda” y cómo con el paso de los días la madre irá produciendo cada vez más leche para cubrir las necesidades del bebé. Te recomiendo que entres en nuestra sección Consejos sobre Lactancia Materna (link) en donde tenemos varias entradas que te pueden ayudar en caso de haber optado por esta forma de alimentación para tu hijo.

En el caso de que la decisión haya sido por la lactancia artificial, los pediatras debemos resolver las dudas sobre cómo se prepara un biberón y qué cantidad debéis ofrecer según la edad y peso de vuestros hijos. Si éste ha sido el caso, puedes leer más en esta otra entrada de nuestro blog (link).

Como os decía, la alimentación de un recién nacido es fundamental por lo que es muy importante que preguntéis al pediatra antes del alta todas las dudas que tengáis.

aditya-romansa-117344

El cuidado del cordón umbilical

Este punto suele ser uno de los que más ansiedad genera a los padres. Dudan si lo harán bien o si serán capaces de limpiar el cordón hasta su caída de forma adecuada.

Recordad que las recomendaciones actuales son la limpieza diaria del cordón con agua y jabón y mantenerlo seco y al aire el resto del día. Si os interesa saber más podéis consultar esta entrada del blog (link). Os dejo aquí abajo un video explicativo para que no os queden dudas.

El aseo del recién nacido

Ésta es otra de las grandes dudas de los padres antes del alta. En general, el primer baño de un recién nacido se realiza a las 24 horas de vida. Posteriormente, la frecuencia del baño dependerá de las preferencias de los padres y de cómo de sucio se encuentre el bebé cada día.

Podéis optar por un baño diario o hacerlo cada más días. No hay ningún inconveniente en ninguno de los dos casos. Tampoco pasa nada por que el cordón umbilical se sumerja, de hecho, como hemos dicho, hay que lavarlo con agua y jabón. Eso sí, después del baño hay que secarlo bien para que no esté húmedo.

Respecto al aseo de un recién nacido, no necesitan cremas especiales, incluso no es necesario ponérselas todos los días. Dependerá de la piel de cada niño y de sus propias necesidades. Si optas por ponerle crema a tu bebé, elige siempre aquellas que no contengan irritantes.

Por últimos, es recomendable que esperéis unas semanas antes de cortar las uñas por primera vez ya que si lo hacéis muy pronto corréis el peligro de recortar algo de piel  además de la uña. La consecuencia de esto sería una herida, con el consecuente riesgo de que se infecte.

Si queres saber más sobre el aseo de un recién nacido, consulta este link.

baby-540154_1920

Elige ropa cómoda para el bebé

Hasta que no tienes que cuidar a un niño 24 horas al día/7 días a la semana, no te das cuanta de lo engorroso que puede ser tener que vestir y desvestir a un recién nacido. Son niños que no colaboran en ese proceso y, vete tu a saber por qué, son capaces de sacar la pierna que ya habías metido en unas mallas mientras metes la contraria o revolverse cual cocodrilo cuando lo capturan.

Ten en cuenta que, durante los primeros meses de vida de un niño, se le cambian unos 5-6 pañales al día por lo que la ropa que han de llevar debe ser lo más cómoda posible, tanto para ellos como para que te sea más fácil cambiarlos.

Vale. Si quieres ponerle esa primera puesta para salir del hospital o hacer unas fotos bonitas no hay problema, pero en casa procura que estén con ropa cómoda que te sea fácil de poner o quitar. En general estas prendas suelen ser un body y unas calzas. Ah!! y mucho mejor con corchetes y que se abrochen delante.

También, en referencia a la ropa, los niños crecen muy rápido durante los primeros meses de vida por lo que es mejor comprar un talla que le quede algo grande (y por tanto le dure unos meses) que justo la que en ese mismo momento le queda perfecta y no le durará mas de unos días o, a lo sumo, unas semanas.

tim-bish-171738

Paseos por la calle

Un niño recién nacido puede salir a la calle. No hace falta tenerlo en cuarentena en casa hasta que se haga mayor. Eso sí, elige las horas centrales del día si es invierno o a primera o última hora en caso del verano. La ropa que debéis poner al niño para estos paseos debe ser la adecuada a la estación en la que os encontréis, más abrigado en invierno y menos en verano.

Recordad que al recién nacido no le debe dar el sol directo, aunque sí es adecuado que reciba algo de luminosidad.

baby-2329600_1920

Recuerda, los niños menores de un año deben dormir BOCA ARRIBA

Ésta medida es un factor protector para la muerte súbita del lactante. Se recomienda que los niños mantengan esta postura hasta el año de vida. Y al decir boca arriba me refiero a boca arriba, por lo que no vale tampoco ponerlos de medio lado. Además, se recomienda que los niños menores de un año duerman en la misma habitación que sus padres con el mismo objetivo.

Recordad también que la cuna debe estar libre de objetos y el colchón ser firme. Podéis leer más sobre la muerte súbita del lactante en esta entrada (link).

Aprende a descansar

Con la llegada de un nuevo bebé, las rutinas de la casa cambian. Da igual que seas primeriza o que éste sea tu segundo o tercer hijo, la verdad es que un recién nacido exige un esfuerzo físico y mental que, en la gran mayoría de los casos, no nos imaginamos.

Por eso digo que hay que aprender a descansar. Intenta aprovechar los ratos del día en los que el bebé se está echando una siesta para dormir un rato y, en la medida de lo posible, delega parte del cuidado del niño en tu pareja o en un familiar cercano.

Recuerdo con nuestro primer hijo cómo después de darle el pecho, el padre del niño se iba a pasear con él a la calle y volvían pasadas un par de horas… El bebé ni se había inmutado con el traqueteo del carro y yo había podido descansar y cargar un poco las pilas. Es importante que busques esos momentos para ti, para que no caigas en un círculo vicioso en el que parezca que solo estás para atender al bebé y que acaba agotando a cualquiera. La p/maternidad es una cosa de dos: del bebé y de quién lo cuida, y ambos deben estar descansados para poder disfrutar de esta experiencia.

15748049_7033cc23a5_o

Visitas al bebé

Esto hay que tenerlo muy claro: los únicos beneficiados de una vista al bebé son las personas que vienen a visitarlo. El bebé no necesita visitas.

Dicho esto, no quiere decir que al bebé no se le pueda ir a visitar, sino que las visitas deben estar planificadas y contar con el visto bueno de los padres. Como ya te he dicho, cuidar a un bebé exige tiempo y dedicación, y si tienes que decir a alguien “mejor ven en otro momento”,  no te cortes. Es mejor eso que tener que recibir a una visita que no te apetece nada.

Si quieres saber más sobre el tema puedes leer esta entrada de nuestro blog (link).


Espero que este post te haya ayudado a perder el miedo de la llegada del recién nacido a casa. La incertidumbre de qué pasará la hemos vivido todos los que somos padres pero con el tiempo se va diluyendo. Como último consejo, no os vayáis del hospital con dudas, preguntad todo aquello que no tengáis claro y que queréis que os expliquen, que los pediatras estamos justo para ello.

El piel con piel: los primeros minutos de vida de un bebé

Todas las madres y padres que se están preparando para recibir a un bebé habrán oído en más de una ocasión “una vez que nace el bebé se colocará en piel con piel con la madre…”.  Esto no es solo poesía (a mí me parece que suena muy bien) sino que es la mejor “medicina” que podemos dar al recién nacido en su proceso de transición a la vida.

El “piel con piel” -traducido del inglés “skin to skin”- está avalado como el mejor método para asegurar una buena adaptación a la vida extrauterina. Además, ésta no es la única ventaja, ya que ha demostrado beneficios tanto para la mamá como para un inicio adecuado de la lactancia materna.

En este post encontrarás información sobre qué es el piel con piel, en qué consiste y qué beneficios presenta. Esperamos que con ello ningún padre/madre llegue al momento del nacimiento de su hijo sin conocer las maravillas de esta práctica.

¿Qué es el “piel con piel”? 

El piel con piel consiste en colocar al recién nacido sobre el abdomen y pecho de su madre inmediatamente después del nacimiento y mantenerlo en esa posición al menos en los primeros 50 minutos tras el nacimiento, aunque si todo va bien podría alargarse hasta 2 horas.  Esto significa que no debemos separar al bebé de su madre para realizar ninguno de los cuidados de rutina habituales tras el nacimiento, tales como el secado, la identificación, la colocación del gorrito para que no pierda calor, la administración de vitamina K o la pomada antibiótica ocular… De igual forma, la sección del cordón umbilical debe realizarse sobre la madre.

¿Qué beneficios tiene?

Tras el nacimiento, los recién nacidos deben empezar a utilizar los pulmones para poder enviar oxigeno a los tejidos del organismo (recuerda que dentro del útero materno estaban llenos de líquido y era la placenta la encargada de oxigenar la sangre del feto).

Múltiples estudios han demostrado que la estabilización cardiorrespiratoria -en donde la placenta deja de usarse y los pulmones empiezan a funcionar- se realiza de forma más adecuada en aquellos casos en los que madres/recién nacido realizaron piel con piel de aquellos que no lo hicieron.

Además, esta practica consigue mejores tasas de lactancia materna así como mejoría del vínculo afectivo y disminución del tiempo de llanto tras el nacimiento.

Respecto a la madre, el piel con piel disminuye la frecuencia de ingurgitación mamaria por mal enganche del recién nacido así como un menor grado de ansiedad tras el parto. También ha demostrado menor tasa de hemorragia postparto precoz, al estar ésta relacionada con el inicio de la lactancia materna en estas primeras horas.

No existe ningún efecto adverso en la realización del piel con piel en los recién nacidos sanos siempre y cuando se realice bajo unos niveles de seguridad mínimos.

birth-2747060_640.jpg

La transición a la vida del recién nacido se realiza de forma más adecuada en el caso de los bebés que realizan piel con piel.

¿Quién puede realizarlo?

Todos los recién nacidos deben realizar el piel con piel salvo que exista una contraindicación médica que lo impida, como por ejemplo la necesidad de reanimación del bebé (lo que ocurre en un 10% de los partos y es mucho más frecuente en niños prematuros) o bien porque la madre necesite anestesia general en una cesárea urgente.

De aquí se puede deducir que el “piel con piel” debe formar parte de los protocolos habituales en todas las maternidades, ya que no existe una justificación para no realizarlo.

En el caso de que el niño haya sido separado de la madre por cualquier motivo, una vez solucionado el problema que motivó la interrupción de esta práctica, el bebé debe ser colocado en piel con piel tan pronto como sea posible. En el caso en el que la madre no pueda realizarlo, también está demostrado que el piel con piel posee beneficios si lo realiza el padre.

6214216978_5459137d3d_z.jpg

En el caso de que la mamá no pueda hacer el piel con piel es le padre el que puede realizarlo. No hace falta depilarse. Vía Flickr.

¿Debo guardar alguna precaución?

En los últimos años, coincidiendo con la generalización de esta práctica, se han descrito algunos episodios de muerte súbita mientras los bebés realizaban el piel con piel. No se conocen las causas exactas, pero las diferentes asociaciones promueven una serie de recomendaciones a seguir para realizar un “piel con piel seguro”:

  1. Enseñar a los padres qué es el piel con piel antes del parto.
  2. Colocación del bebé: debe estar tapado solo sobre la espalda sin cubrir la cabeza, para que la nariz y la boca estén libres, con el cuello girado hacia un lado para que puedan respirar.
  3. Supervisión frecuente tanto de la madre como del bebé, corrigiendo la postura si es preciso y vigilando que la madre no se queda dormida (mayor riesgo en madres primerizas o tras partos largos y extenuantes).
  4. En el caso de que la madre quiera dormir, interrumpir el piel con piel.
act-841497_640.jpg

El bebé se debe colocar abdomen contra abdomen con la madre con la cabeza girada hacia un lado. Debe taparse con una manta o una toalla para que no pierda calor.

Y si mi hijo nace por cesárea, ¿podré realizar también el piel con piel?

Está demostrado que los beneficios del piel con piel, tanto para la madre como para el bebé, se conservan en los partos por cesárea. Poco a poco se está imponiendo esta práctica en los protocolos de esta cirugía en las diferentes maternidades. En los casos en los que no se pueda realizar por alguna impedimento materno, es el padre el que debe realizarlo.

baby-1531059_640.jpg

Si no existe contraindicación, en los partos por cesárea se debe realizar piel con piel.

En este documento (link) del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría podéis encontrar más información sobre aspectos prácticos del piel con piel.


Esta entrada ha sido realizada siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Neonatología (link) sobre la atención a los recién nacidos tras el parto y del piel con piel de la Academia Americana de Pediatría (link).

La foto de cabecera de este blog ha sido extraída del la Wikipedia, sus derechos de imagen están compartidos bajo una licencia CC BY-SA 2.0. La imagen en el cuerpo del post en el que parece un padre con su bebé pertenece a Remy Sharp y los derechos de imagen están compartidos bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

Visitar a un recién nacido en el hospital

Como pediatras, observamos a diario a madres y padres que acaban de tener un hijo y se encuentran ingresados en el hospital. A menudo vemos como las habitaciones se llenan de familiares y amigos que, con toda su buena intención, vienen a ver cómo se encuentra la madre y a dar la bienvenida al recién nacido.

A pesar de que la llegada de un nuevo bebé a este mundo es siempre un motivo de alegría, debemos saber que antes de visitar a un recién nacido en el hospital hay que tomar una serie de precauciones para que nuestras visitas no resulten molestas ni para la madre ni para retoño, ya que ninguna visita, por muy necesaria que parezca, es imprescindible. Llegado el caso, posponer la visita para un momento distinto en ocasiones puede ser incluso lo más inteligente.

Pregunta SIEMPRE antes de acudir al hospital

Y cuando nos referimos a siempre, es siempre.

Puede que tu tengas la mejor de las intenciones acudiendo al hospital para dar un beso a la madre y un abrazo al padre, pero quizá no sea el momento adecuado. Tras el parto, la madre necesitar descansar, por un lado por el gran esfuerzo físico que significa traer una vida a este mundo y por otro debido a las pocas horas de sueño que suelen tener entre teta y teta o biberón y biberón.

Por ello, es imprescindible que preguntes antes de ir al hospital. Lo más probable es que no haya inconveniente pero merece la pena una llamada para poder organizar las visitas y que no coincidas con otros muchos familiares más en la habitación o mientras que la madre se asea o es visitada por la ginecóloga.

Si los nuevos padres te dicen que es mejor dejarlo para otro momento, no te lo tomes como algo personal. Estoy segura de que estarían encantados de recibirte pero si prefieren que no vayas es mejor no forzar las cosas y quedar como un inoportuno.

julie-johnson-692218-unsplash

Respeta la organización del hospital

Aunque tu no lo observes, el hospital es lugar de trabajo de mucha gente que vela por la salud de la madre y el nuevo bebé. La gran mayoría de las veces nuestro trabajo, al igual que el de las ginecólogas, enfermeras, auxiliares y demás personal del hospital, es invisible para respetar al máximo la privacidad de nuestros pacientes.

Sin embargo, hay una serie de cosas que debemos hacer a lo largo del día encaminadas a comprobar que todo sigue en orden. Por ello es muy importante que cuando alguno de nosotros entre en la habitación -ya sea para darle algo de medicación a la madre, ponerle el termómetro al bebé o simplemente para preguntar que tal han pasado la noche- respetes nuestro trabajo y no interrumpas lo que tenemos que hacer. Cuanto antes terminemos antes nos iremos de la habitación y podréis seguir disfrutando de la compañía mutua.

Además, en caso de que la ginecóloga o la pediatra vaya a explorar a la madre o al bebé, debéis abandonar la habitación por respeto a la intimidad de ambos. Esto que parece tan lógico cuando la ginecóloga tiene que revisar el canal del parto o la cicatriz de una cesárea debe también aplicarse a los recién nacidos ya que ellos también tienen intimidad, y siempre es mejor pecar de prudente que recibir una “sugerencia” a esperar en el pasillo por parte del personal sanitario.

Por otro lado, en el hospital hay muchas otras madres y bebés ingresados, además de otros pacientes con patologías muy variadas. Esto es importante porque puede que en la habitación de al lado de la que estás visitando haya alguien que lo está pasando mal o que necesite descansar, así que, en cualquier caso, intentad ser lo más discretos posibles y no arméis mucho ruido.

people-1839564_640

No hace falta coger al bebé ni darle besos

Y dirás, ¿entonces para qué voy al hospital?

Pues simple y llanamente par felicitar a esos padres recién estrenados la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, no es obligatorio coger al bebé ni llenarlo de besos. De hecho, si no lo haces mejor que mejor.

Cierto es que todos somos muy cariñosos con los recién nacidos y se nos cae la baba cuando los miramos, pero esto no implica que debamos aplacar nuestras necesidades de achucharlos sí o sí. Piensa que un recién nacido poco necesita más allá de los brazos de sus padres, alimentarse, dormir y que lo aseen.

En cualquier caso, pregunta a la madre ante de hacerlo y, si no le parece mal, recuerda lavarte las manos siempre antes de hacerlo.

Si estás enfermo, deja la visita para otro momento

Y cuando me refiero a enfermo significa que incluso con un poco de moco o tos puede que acabes contagiando al bebé.

Como bien sabrás, un simple catarro puede ser algo muy grave en un recién nacido y seguro que no quieres ser tu la persona a la que luego dirijan las críticas por haber acudido al hospital estando enfermo.

Como decíamos al principio, ninguna visita es imprescindible para la madre o el niño, así que si crees que puedes contagiar al bebé es mejor que pospongas la visita hasta que te hayas recuperado.

Dentro de este saco de personas enfermas, hay que tener mucho ojo con los niños que acuden a ver al recién nacido. Todos sabemos que un niño pequeño suele estar cargadito de mocos por lo que su visita a un recién nacido -ya sea en casa o en el hospital- se puede volver de lo más inoportuna. Si tu hijo está enfermo, deja mejor la visita para otro momento, quizá en un paseo por el parque en el que el bebé irá en carro y tus hijos podrán correr a sus anchas, reduciendo mucho la probabilidad de contagio.

baby-821625_640

Menos es más

En cualquier caso, es mejor una visita corta de cortesía que una visita larga e interminable. La madre no está para atenderte a ti, en todo caso está para recibir tu cariño. Muchas veces con una visita corta de 10-15 minutos es más que suficiente porque, como ya te dije antes, la madre también tiene que descansar y es muy probable que reciba varias visitas además de la tuya.

Otro tema importante en el que menos es más son los regalos que le puedas llevar a los nuevos padres. No hace falta agasajarles con un peluche gigante o con un tarta de pañales enorme que no les quepa en el coche. Te recomiendo que revises este post sobre qué regalos no deberías hacer nunca a un recién nacido que escribimos hace tiempo. En cualquier caso es mejor preguntar a los padres si necesitan algo, y en caso de que te digan que no necesitan nada, es preferible un detalle pequeño o algo de dinero para sufragar el precio de las vacunas que debe recibir el niño durante los primeros años de vida.


Por último, aunque nos hemos referido a la visita al hospital, la mayoría de estas reglas se pueden aplicar a las visitas que podáis hacer a un recién nacido durante las primeras semanas de vida cuando ya esté en su casa, así que ¡¡aplicaros el cuento!!

La sangre del cordón umbilical, ¿donación pública o banco privado?

Es frecuente que, cuando se acerca la fecha de parto, nuestros amigos que están esperando un bebé nos pregunten si deberían o no guardar la sangre del cordón umbilical en un banco privado. Es una pregunta que resulta difícil de contestar porque, aunque nosotros siempre hemos tenido muy claro que la donación pública es la mejor opción, en muchas ocasiones lo que buscan nuestros amigos es una justificación al margen del marketing de las empresas, para terminar de tomar una decisión que en ocasiones ya tienen pensada antes de llamarnos.

En este post encontrarás información sobre la sangre de cordón umbilical y cuáles son las ventajas de guardarla. Te expondremos la realidad actual sobre los bancos privados para su almacenamiento así como por qué resulta tan útil y necesaria la donación pública para que pueda ser utilizada por cualquier enfermo que necesite un trasplante de médula.

La sangre de cordón umbilical, fuente de células madre

Las células madre hematopoyéticas son aquellas células con el potencial de convertirse en cualquier célula sanguínea. En adultos se encuentran sobre todo en la médula ósea de los huesos y también, en escasa cantidad, en sangre periférica. Esto hace que, en caso de necesitar “recolectarlas”, el proceso de extracción sea difícil.

Sin embargo, la sangre del cordón umbilical es muy rica en este tipo de células. Como sabéis, tras el nacimiento de un niño, se debe pinzar el cordón umbilical para separarlo de su madre. Toda la sangre que queda en la parte del cordón que ya no está unida al niño y la placenta se puede recolectar de manera muy sencilla sin que suponga un riesgo para el niño o la madre.

cordon-umbilical-2

La sangre del cordón umbilical es rica en células madre. Tras el pinzamiento pueden recogerse de forma sencilla. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia.

Esto convierte a la sangre del cordón en un bien muy preciado ya que esas células madre forman parte del tratamiento de muchas enfermedades graves como algunas leucemias y linfomas. De hecho, a día de hoy, se ha empleado la sangre de cordón como parte del tratamiento de unas 70 enfermedades distintas. Además, existen líneas de investigación en los laboratorios más avanzados del mundo sobre qué otras enfermedades pueden beneficiarse de su uso.

La recogida de la sangre de cordón debe realizarse en el momento del parto (y solo en ese momento), por lo que la decisión de qué hacer con ella debe estar tomada antes de dar a luz.

Tras la recolección mediante un kit especial, la sangre del cordón se envía a un laboratorio donde se realiza un análisis de la cantidad de células madre y su calidad tras el cual se decide si son suficientes y merece la pena guardarlas o, por el contrario, son pocas y lo más adecuado es desecharlas. Todos los bancos de sangre de cordón, ya sean públicos o privados, debe cumplir con la legislación vigente, que en nuestro país en concreto corresponde con el Real Decreto-ley 9/2014.

laboratory-2815641_640.jpg

El análisis de la calidad y la cantidad de la sangre de cordón se realiza antes de su almacenamiento. Solo las muestras óptimas pasan a la fase de conservación, el resto se desechan.

¿Para qué sirven las células madre de sangre de cordón umbilical?

Las células madre, tanto las recogidas del cordón umbilical como las que se podrían obtener de un donante de médula ósea adulto, son el principal componente de lo que se conocen como “trasplante de médula”. Si somos estrictos, deberíamos llamarlos trasplante de progenitores hemotopoyéticos, ya que la fuente de esas células madre no es siempre la médula ósea, como en el caso de la sangre del cordón umbilical.

Estos trasplantes forman parte del tratamiento de muchas enfermedades, la mayoría de ellas graves. Algunos ejemplos son los cánceres de la sangre (como las leucemias y los linfomas) o enfermedades genéticas como las talasemias y las anemias congéntias.

En todas ellas, y a grosso modo, lo que se pretende con estos trasplantes es sustituir las células “malas” del paciente que están dando lugar a la enfermedad por unas nuevas y sanas. Dicho en otras palabras, sería quitar el trigo enfermo de un campo para sustituirlo por unas nuevas semillas que, con el paso de los días, darán lugar a una cosecha nueva y sana. Pero ojo, para poder utilizar la sangre de cordón de algún bebé o las células madre de un adulto, tanto el donante como el receptor deben ser compatibles. Esto último hace que buscar un donante sea complejo, ya que en muchas ocasiones no existe un donante compatible para el enfermo en cuestión, sea un familiar o un donante anónimo.

Parece que la conclusión de todo lo anterior sale sola, ¿no?: debemos guardar la sangre de cordón de los recién nacidos por si en un futuro puede servir para un trasplante. La siguiente pregunta entonces sería: ¿son los bancos privados la mejor opción o debería optar por la donación pública?. Vayamos por partes.

DSC01414

Banco de almacenaje de sangre de cordón umbilical. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia

Los bancos privados de sangre de cordón

Si volvemos al inicio de este texto, nos encontramos con una pareja que va a tener un hijo y que nos preguntaba que qué podían hacer con la sangre de cordón de su futuro bebé. La mayoría de estos padres han leído o alguien les ha comentado que existe la posibilidad de guardar de forma privada la sangre de su propio cordón umbilical. Muchos de ellos, tras consultar la página web de las empresas que ofrecen este servicio, suelen buscar una opinión profesional al margen del markenting o los intereses comerciales.

Los bancos privados ofrecen un servicio que consiste en el almacenaje y conservación de las células madre de sangre de cordón durante 20 o 30 años. El procedimiento es muy sencillo. A los futuros padres se les envía un kit con el material médico necesario para la recogida de la sangre y una caja para el envío de la misma. Tras el parto, el ginecólogo recoge la sangre en una bolsa, la cual se introduce en la caja de transporte. Sobra decir que este sistema está lo suficientemente probado para que la sangre no se estropee durante el envío.

Una vez que la sangre llega al banco privado, el laboratorio analiza la calidad y cantidad de las células madre y decide, como ya hemos explicado, si merece la pena guardarlas o por el contrario, no servirían para un futuro tratamiento.

Al ser una recogida privada, la muestra es propiedad de los padres y, cumplidos los 18 años, del niño del que procede la sangre. Esto garantiza que solo ellos pueden disponer de ella en caso de que se plantee la necesidad de un tratamiento en algún familiar compatible.

El precio de todo el proceso (envió del kit, análisis, conservación…) de estos bancos oscila entre los 1.300 y 1.500€.

La donación pública del cordón umbilical

Además de la opción privada, los futuros padres pueden optar por la donación pública de la sangre de cordón umbilical.

En estos casos, la recogida se realiza de la misma forma que la anterior. Debes avisar con anterioridad a tu ginecólogo para que lo sepa antes del momento del parto ya que hay que firmar unos papeles y cumplir una serie de requisitos (tener más de 18 años, que el embarazo sea normal y el parto trascurra sin incidencias).

img_1736

Ejemplo de consentimiento informado de donación publica de sangre de cordón.

El receptor de la sangre es un laboratorio y banco de gestión pública (por ejemplo, en Madrid es el Centro de Transfusión que depende de la Consejería de Sanidad). Estos realizan el análisis y, en caso de que las células madre sean suficientes, las almacenan pasando a formar parte del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO), creado por la Fundación Josep Carreras en 1991. Hay que tener en cuenta que algo más de la mitad de las muestras recibidas en un banco de sangre de cordón (ya sea público o privado) se desechan debido a que no contienen las células suficientes para que puedan ser utilizadas o simplemente están contaminadas.

img_1740

Kit de recogida de sangre de cordón: consiste en un sistema con un aguja que se pincha en el cordón umbilical una vez que esté separado del niño. La sangre pasa directamente a una bolsa. Además hay un par de tubos y un bote para poder hacer los análisis de calidad de la muestra.

Este registro es el que se consulta cuando alguien, en cualquier parte del mundo, necesita un trasplante, siempre de forma anónima. En la actualidad se han realizado más de 8.500 trasplantes gracias a él (la mayoría de ellos procedentes de médula ósea pero también muchos de sangre de cordón).

La donación pública no tiene ningún coste para el donante y, llegado el momento, tampoco para el receptor del futuro trasplante. Puedes optar por ella tanto en un hospital público como en uno privado. En estos últimos, a pesar de realizarse en un hospital privado, el coste del proceso de recogida lo asumen las diferentes entidades públicas que se encargan de su gestión posterior. Puedes consultar la lista de hospitales y maternidades -tanto públicos como privados- en los que está disponible la donación pública de sangre de cordón en este link.

¿Banco privado o donación pública?

En la actualidad, tanto la Organización Nacional de Trasplantes como la Unión Europea dudan de la utilidad del almacenamiento privado de la sangre de cordón, ya que la probabilidad de que un paciente necesite un trasplante autólogo (es decir, utilizar su propia sangre para un trasplante) es extremadamente baja.

Esto se debe a que la gran mayoría de las enfermedades que requieren un trasplante (leucemias, enfermedades congénitas…) tienen una base genética, por lo que dichas alteraciones podrían estar ya presentes en la sangre de cordón. Esto descarta la sangre almacenada como posibilidad para el propio niño o para cualquier otro paciente. Para que te hagas una idea, en la actualidad solo se han realizado 9 trasplantes de sangre de cordón empleado la sangre del propio paciente frente a los más de 20.000 efectuados a nivel mundial con el método clásico (sangre de un donante para un receptor). De hecho, si un niño tiene una leucemia (independientemente de que tenga la sangre de su cordón guardada en un banco privado) tendrá que recurrir a la red pública de donantes en caso de necesitar un trasplante.

Unidad de sangre de cordón umbilical

Sangre de cordón umbilical preparada para su conservación. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia

Otro caso muy distinto es lo que se conoce como donación dirigida. Esta consiste en conservar la sangre de manera “privada” para ser utilizada en un familiar que ya está enfermo bajo una indicación médica. En estos casos, el almacenamiento se puede realizar en un banco público sin ningun coste.

También es justo decir que hay líneas de investigación en desarrollo que quizá en un futuro puedan encontrar alguna utilidad a la sangre de cordón para el propio paciente (trasplante autólogo). Pero de momento esto es medicina-ficción. Todos somos muy dueños de utilizar nuestro dinero en lo que creamos conveniente, pero también hay que saber que, por el momento, el almacenamiento privado es muy poco rentable desde el punto de vista médico.

Por todo lo anterior, la Organización Nacional de Trasplantes desaconseja el almacenamiento privado y contempla la donación publica como la única opción con verdadera utilidad médica. Nosotros somos de la misma opinión ya que, a día de hoy, donar el cordón es la única opción útil avalada por la ciencia.

De hecho vamos un poco más allá. Si todos donáramos la sangre de cordón de nuestros hijos estaríamos aumentado las posibilidades de encontrar un donante compatible a los enfermos que están “en búsqueda” en espera de un trasplante.  Ser donante es altruista y solidario, y además, no cuesta nada. No hay mejor manera de traer a un niño a este mundo que donando su sangre de cordón. Quién sabe si en el futuro seremos nosotros mismos o algún familiar cercano el que necesite un trasplante, si por algún motivo ese día llega, ojalá todos tengamos un donante compatible.


Con el post de hoy no hemos querido aleccionar a nadie pero sí creemos en un mundo en el que la gente hace las cosas de forma desinteresada sin que unos miles de euros marquen la diferencia. Nosotros con nuestros dos hijos optamos por la donación pública de cordón. Siempre podremos contarles cuando sean un poco más mayores que hay sangre suya por ahí guardada esperando para ayudar a otro niño.

Fuentes:

Las imágenes de este post identificadas con el crédito “Fundación Josep Carreras contra la Leucemia” están protegidas por derechos de propiedad intelectual y pertenecen a la Fundación Internacional Josep Carreras, la cual ha cedido dicho material gráfico bajo consentimiento expreso para esta publicación.

Consejos sobre Lactancia Materna: mastitis

La decisión de realizar lactancia materna como método de alimentación para vuestros hijos está llena de beneficios tanto para la madre como para el recién nacido (visita nuestro post sobre el tema en este link).

Sin embargo, los inicios, sobretodo en madres inexpertas, pueden ser complicados si no se recibe el apoyo, seguimiento y ayuda suficientes, produciéndose una alta tasa de abandono tras las primeras semanas. Una vez superado este tiempo en el que se establece la lactancia, podemos encontrar algún que otro bache durante los primeros meses como son las temidas mastitis. En el siguiente post os explicamos qué son, a qué se deben y qué debemos hacer cuando estamos ante una de ellas.

Mastitis aguda

Se define como el dolor en una región del pecho acompañado de enrojecimiento e induración (se palpa un bulto doloroso) y que en la evolución puede acompañarse de fiebre o sensación gripal. La leche puede cambiar de sabor, aunque sigue siendo apta para su consumo, y puede que el recién nacido llegue a rechazar ese pecho. Ocurre generalmente a partir de la 3ª-4ª semana de lactancia y es más frecuente en los primeros 3 meses.

La leche materna es un producto biológico vivo en el que existen bacterias de forma natural conviviendo en equilibrio entre la madre y la boca-intestino del bebé. En aquellas situaciones en las que no se produce una extracción adecuada y un vaciado eficaz puede desarrollarse un  sobrecrecimiento bacteriano que condicione una infección y finalmente una mastitis.

Y aunque pueden aparecer en cualquier madre que de el pecho a su hijo, las causas o factores predisponentes para desarrollar una mastitis son:

  • Grietas o escoriaciones en el pezón por mal enganche.
  • Tomas escasas o limitadas tanto en tiempo o frecuencia.
  • Obstrucción ductal como consecuencia de presión del pecho (ropa ajustada).
  • Sobreestimulación con sacaleches.
  • Estados de estrés o malnutrición materna.
  • Destete rápido.
  • Inadecuada higiene de manos o de utensilios extractores.
  • Episodios previos de mastitis.

El diagnóstico de la mastitis es clínico a través de los datos de la exploración física y la historia clínica, no siendo necesario recoger cultivo de leche materna en la gran mayoría de los casos.

El principal tratamiento de la mastitis consistirá por tanto en extracción frecuente y adecuada de leche del pecho afectado y antiinflamatorios (por ejemplo, ibuprofeno por vía oral), no siendo recomendable por tanto el destete en este momento. Si a pesar de la adecuada extracción y tratamiento antiinflamatorio los síntomas progresan con mayor dolor, enrojecimiento o aparición de fiebre estaría indicado iniciar tratamiento antibiótico, siempre bajo la valoración de ginecólogo, pediatra y/o experto en lactancia materna.

El destete no está recomendado en caso de mastitis ya que puede empeorar la clínica de la madre

Debido a que muchas de las causas de mastitis se deben a un enganche inadecuado del bebé deberá valorarse siempre cómo realiza una toma el binomio madre-hijo (enganche, existencia de frenillo, anatomía de la mama…) y resolver los problemas que puedan estar originando las grietas o el vaciado ineficaz. Es muy importante respetar la demanda de las tomas que a su vez regulará la producción y que permitirá un excelente funcionamiento de la lactancia.

No es lo mismo mastitis que ingurgitación mamaria

Durante los primeros días tras el nacimiento del bebé se produce lo que se conoce como “subida de la leche”. La mama, glándula que produce la leche materna, tiene que activarse para la misión para la que existe: producir leche y alimentar al bebé. Para ello, se produce un aumento muy importante del volumen global de la glándula así como sensación de inflamación de toda ella con calor, endurecimiento o incluso dolor, fenómeno conocido como ingurgitación mamaria. A diferencia de la mastitis, la sensación de inflamación mejora cuando el bebé finaliza la toma y siempre que éste haga un vaciado eficaz. En general mejoran después de 1 o 2 días.

La ingurgitación mamaria se produce en los primeros días de lactancia a diferencia de las mastitis que suelen aparecen a las 3-4 semanas de vida.

Cuando se produce la ingurgitación mamaria puede ocurrir que ésta sea muy molesta y dolorosa o que el pecho esté tan duro que no sea posible que el bebé realice un buen enganche. Esta situación empeora en caso de que la técnica de amamantamiento no resulte adecuada o la demanda del bebé no está satisfecha. En estos casos será útil la extracción manual (el sacaleches no siempre va a poder realizar la extracción si el pecho está muy congestionado) junto con masaje y aplicación de calor local previo a la toma (por ejemplo con la ducha). Es muy importante pedir ayuda a un experto en lactancia materna si con las primeras medidas no se ha conseguido una mejoría del cuadro clínico.

Abscesos mamarios

Muy ocasionalmente las mastitis pueden complicarse con la aparición de un absceso mamario (zona de pus localizada en el interior de la mama). Suelen ser fallos de tratamiento antibiótico y precisará cirugía en la mayoría de las ocasiones para su curación definitiva, pero la lactancia puede ser continuada sin ningún inconveniente.

Temas controvertidos en la mastitis

  • Cultivo de leche materna: últimamente se ha extendido mucho la creencia de que para el diagnóstico de mastitis aguda debemos recoger un cultivo de leche materna. La realidad es que su interpretación es difícil dado que la leche materna contiene bacterias (generalmente las propias de la piel). Por ello, solo se recomienda en los casos de mastitis repetidas, falta de mejoría del cuadro de mastitis a pesar de adecuado tratamiento antibiótico, cuadros graves o en caso de madres alérgicas a antibióticos de uso habitual.
  • Mastitis subaguda: Se trata de un proceso de dolor con y tras la toma sin otros signos de mastitis (no hay fiebre, no enrojecimiento ni induración) que no mejora a pesar de la corrección de la técnica de amamantamiento. Es un término que está bastante extendido aunque poco reconocido en la literatura internacional. No se conoce bien el origen de este dolor y por ello tampoco cuál es el tratamiento más adecuado. Ante pacientes con estos síntomas debemos ser cautos y valorar si la técnica de amamantamiento es adecuada. Los tratamientos más habituales suelen ser tratamiento con antiinflamatorios o incluso con antibióticos.
  • Uso de probióticos: actualmente existen algunos estudios que han arrojado resultados esperanzadores sobre la toma de lactobacilos como es el Lactobacilus fermentum, para la prevención y/o el tratamiento de la mastitis aguda no complicada. Sin embargo, todavía estos estudios son escasos por lo que actualmente no puede recomendarse su uso de forma generalizada a todas la madres que presentan dolor con la toma.

Como habrás podido comprobar la patología de la mama es compleja y no siempre que presentes dolor al amamantar será que estás sufriendo una mastitis. Como ya te hemos comentado a lo largo del post, en caso de problemas con la lactancia lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda a un experto para intentar solucionar el problema.

Si quieres leer más sobre mastitis puedes consultar los siguientes enlaces:

  1. Documente de la Organización Mundial de la Salud sobre las causas de mastitis y su manejo (Año 2000).
  2. Protocolo de manejo de la mastitis de la Academia Americana de Lactancia materna (Año 2014).
  3. Mastitis, puesta al día. Documento en el que colabora el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (año 2016).

Doce cosas que (quizá) no sabías de los recién nacidos

Los recién nacidos no vienen al mundo con un manual de instrucciones. Ni siquiera con un esquema explicando como “funcionan”. En pediatría solemos decir que los niños no son adultos en pequeñito y esta máxima se hace más evidente en los neonatos (niños menores de un mes) debido a las grandes diferencias en su cuerpo y en la forma que tienen de comportarse.

Estas diferencias provocan dudas en los p/madres hasta el punto de hacerles pensar que sus hijos no están sanos. A lo largo de este post descubrirás un montón de cosas sobre los recién nacidos que te permitirán iniciar la p/maternidad desde el conocimiento y la seguridad.

  1. La respiración de los recién nacidos es diferente a la de los niños mayores. A veces tienen un patrón que les hace respirar muy deprisa durante unos segundos para luego realizar una pausa de menos de 10 segundos antes de volver a respirar, dando la sensación de que ésta se entrecorta. Es lo que se conoce como respiración periódica.
  2. Durante el primer día de vida suelen mantenerse en un estado de alerta tranquila debido a la descarga de adrenalina que realizan durante el parto. Posteriormente pasan a un estado de letargia en el que es difícil despertarlos para a los 2-3 días de vida iniciar a una fase más activa.
  3. La cabeza de los recién nacidos es muy grande en comparación con el resto del cuerpo por lo que cubrirla con un gorro durante las primeras 24 horas de vida ayuda a que no se enfríen.
  4. La mayoría de estos bebés hacen su primera micción en las 24 primeras horas de vida, aunque hasta un 30% retrasa el primer pis al segundo día de vida.
  5. Las primeras deposiciones de los bebés se conocen como meconio. Son de aspecto verde muy oscuro (casi negro) y son muy espesas y pegajosas (como la pez). A veces tarden 2-3 días en pasar a hacer deposiciones de aspecto normal.
  6. El cordón umbilical no tiene terminaciones nerviosas. No tengáis miedo de limpiarlo porque no duele.
  7. Todos los recién nacidos pierden peso y se considera normal hasta un 10%. A los 4-5 días de vida suelen comenzar a ganar peso para recuperar el peso inicial a la semana de vida.
  8. Los sentidos que más desarrollados tienen son el olfato y el tacto. Evita usar colonias tanto en él como en la madre. Las manoplas para las manos tampoco ayudan, deja que el bebé toque a su madre. Todo ello mejora el vínculo y el establecimiento de la lactancia materna.
  9. La piel de los recién nacidos suele estar seca y en ocasiones se cuartea. Esto se debe al paso de un medio húmedo (líquido amniótico) dentro de la madre a un medio aéreo en donde vivimos. No es imprescindible el uso de cremas para hidratarla, de hecho no suelen mejorar con ellas en estos primeros días.
  10. Los neoantos tienen el mismo frió y el mismo calor que las personas adultas. Si crees que hace frío, abrígales. Por el contrario, si tienes calor, seguramente a ellos también debas quitarles algo de ropa.
  11. Los recién nacidos solo saben expresarse con el llanto. Es normal que cuando algo no les guste lloren ya sea porque estén incómodos, quieran comer o hayan hecho sus necesidades, entre otras cosas. Si después de atenderles el niño sigue llorando debería ser valorado por un pediatra.
  12. La fiebre no es normal en los neonatos. En caso de que tu bebé tenga fiebre debes acudir al hospital.

Como has podido leer los recién nacidos son diferentes a los bebés mayores que ellos y muy diferentes a los niños que ya caminan. Si crees que algo no cuadra con tu bebé o crees que le pasa algo, lo mejor que puedes hacer es pedir una cita con tu pediatra del Centro de Salud para contarle tus inquietudes. Evita siempre que puedas acudir a las Urgencias del Hospital, allí hay niños enfermos que pueden contagiar a tu hijo, y no es lo mismo un catarro en un niño de 1 año que de 10 días de vida.

Consejos sobre Lactancia Materna: los primeros días

Seguimos con la recién estrenada sección, esta vez hablamos de los primeros días tras el parto y su relación con lactancia materna : un tabú para muchas madres y un mundo muy desconocido para otras. Después de este post esperamos que ya no lo sea tanto. Empecemos por el principio.

Tras el nacimiento: el “piel con piel”

La práctica del “piel con piel” supone la no separación de madre-hijo en el momento inmediato tras el nacimiento, directamente cuerpo con cuerpo, y mantenido durante al menos 60 minutos. Para ello deberán ser retrasadas prácticas tan habituales como la toma del peso, el secado y otras que se realizarán en las siguientes horas de vida del bebé. Se sabe que esto ayuda al recién nacido a estabilizar mejor sus parámetros fisiológicos (respiración, frecuencia cardíaca, temperatura) y además es un factor de buen pronóstico para el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. La gran mayoría de los recién nacidos serán capaces de realizar un enganche espontáneo para la realizar su primera toma de calostro (la leche materna de los primeros días).

Siempre que no exista contraindicación e independientemente del tipo de parto debe realizarse según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (Link)

El calostro: No se si será suficiente leche para mi Bebé

A menudo nos encontramos con madres que tienen dudas sobre si el escaso volumen de este líquido amarillo y espeso será suficiente alimento para cumplir las necesidades nutricionales de su bebé. La realidad es que sí: los recién nacidos no precisan de volúmenes mayores de 5-7 ml por toma (correspondiente a una cucharita de postre)en el primer día de vida. Además el calostro tiene una composición nutricional rica en grasas, proteínas y azúcares, y lo más importante en componentes inmunológicos que protegerán el intestino del bebé frente a los agentes infecciosos o las alergias (en ocasiones la llamamos la “primera vacuna”).

Dado que el volumen es pequeño la frecuencia de las tomas debe ser elevada para asegurar una adecuada ingesta. Se recomienda no realizar menos de 8-10 tomas al día. Es normal que tras las primeras horas de vida en las que el recién nacido se encuentra muy activo entre en un periodo de “bello durmiente” en el que será muy complicado despertarlo para comer. Tranquilos que después pedirán sin parar.

La pérdida de peso de los primeros días es necesaria pero debe ser controlada por los profesionales para que no sea excesiva.

Las grietas o enrojecimiento de los pezones así como el dolor durante la toma no son normales y se producen por una inadecuada técnica de enganche. A ser posible cuando existen estos problemas el enganche debería ser evaluado por un profesional con formación en lactancia o consejer@ en lactancia materna, para solventar las dificultades existentes y asegurar una continuación de la lactancia.

No dudes en que este será el mejor alimento del recién nacido en sus primeros días.

La subida de la leche

O bajada como dicen en algunos países. Este es el momento en el que la leche inmadura (“calostro”) pasa a ser madura, es decir se vuelve de color blanquecino y aumenta considerablemente en volumen para quedarse en esta forma tanto tiempo como dure la lactancia.

Los cambios en el pecho se vuelven evidentes: aumentan en tamaño (todavía más), temperatura y si la técnica de extracción del bebé no es adecuada podrían aparecer problemas como la ingurgitación o la obstrucción mamaria (normalmente veremos zonas del pecho enrojecidas, duras o doloridas).

El momento de la subida de la leche suele ser al 3º-4º día tras el parto en mujeres que han dado a luz por primera vez y en torno al 2º día para aquellas que ya han dado el pecho previamente. Factores como parto por cesárea o separación madre-hijo entre otros pueden retrasar este momento.

Es de suma importancia que la técnica de enganche sea adecuada (como ya hemos recalcado en el párrafo anterior) para que la transición a este momento sea lo más adecuada posible. Si tienes problemas con el enganche no dudes en consultar ya que los recién nacidos que no se “enganchan adecuadamente” además de producir grietas y dolor en la madre, no extraen la cantidad de leche materna que realmente necesitan y por ello serán niños que hacen tomas continuas al pecho, lloran si los separas y no ganarán peso de forma adecuada.

La lactancia materna durante el primer mes de vida

Pasados los primeros días, si no existen problemas con el enganche, pronto veréis como el recién nacido mojará un mínimo de 6 pañales al día con pis claro y hará deposiciones amarillentas, líquidas y con grumos. Empezará a regular las tomas siendo siempre más frecuentes durante la tarde y la noche con espacios de sueño profundo entre tomas, siendo muy importante realizarlas a demanda.

Será el pediatra durante este mes el que valore la ganancia de peso así como el estado de hidratación y nutrición del recién nacido.


En resumen y como veis el camino inicial es largo pero con la ayuda y el conocimiento suficiente no será complicado llegar. Recalcar que durante el inicio de la lactancia materna el dolor y la grietas NO son normales y que pedir ayuda a tiempo mejorará el éxito de vuestra lactancia.