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Consejos sobre lactancia materna: el frenillo sublingual, ¿realmente es un problema?

Cada vez es más habitual que una madre que observa que algo no va bien alinicio de la lactancia materna nos pregunte en la revisión si su recién nacido tiene frenillo. Y es que la realidad nos dice que cada vez es más conocida la relación entre los problemas al inicio de la lactancia con la posibilidad de que el bebé tenga el frenillo corto.

Para dar respuesta a todas esas dudas, nos hemos animado a escribir este post para contaros qué es el frenillo sublingual corto, cuál es su relación con los problemas de lactancia, cómo se diagnostica y cuál es el mejor tratamiento. Esperamos que os guste y os resuelva las dudas respecto a este tema tan de actualidad.

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Consejos sobre Lactancia Materna: el destete

Muchas son las dudas que surgen tanto al principio de la lactancia, durante, como al final de la misma. Entre ellas, muchas madres acuden a la consulta preguntando qué deben hacer con las tomas de pecho cuando se incorporan al trabajo y pasarán más horas fuera de casa, o simplemente, quieren dejar de dar el pecho a sus bebés porque consideran que ha llegado el momento.

Con el fin de arrojar algo de luz a esta etapa de la vida del niño, hemos escrito este post en el que os daremos a conocer en qué consiste el destete, cómo debe realizarse teniendo en cuenta las características del niño y cuáles son las mayores dificultades que os vais a encontrar durante el proceso.

¿Qué significa “el destete”? ¿Cuándo ha llegado el momento?

Al proceso de retirar o dejar la alimentación con lactancia materna, sea cual sea la edad del niño, se conoce como “destete”.

Como sabéis, la lactancia materna es la opción recomendada por la OMS como método único y exclusivo de alimentación desde el nacimiento y hasta los 6 meses de vida, y a partir de este momento junto con la alimentación complementaria hasta los 2 años o más, siempre que la madre y el niño quieran.

Sin embargo, la realidad es que las tasas de lactancia materna exclusiva a nivel mundial (datos publicados en 2016 por UNICEF), indican que, globalmente, sólo un 43% (2 de cada 5) de niños continúan recibiendo lactancia materna exclusiva a los 6 meses de vida. Estos porcentajes son incluso más bajos en los países europeos y norteamericanos en comparación con los países del Hemisferio Sur. Probablemente esto se relacione con los estilos de vida de las mujeres en los países de nuestro entorno, donde la mayoría de las mujeres se incorporan a la vida laboral cuando finalizan sus permisos de maternidad, lo que seguramente comprometa la duración de la lactancia materna.

En España, la legislación vigente (Real decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo) ofrece la prestación denominada de “nacimiento y cuidado de menor” que otorga 16 semanas de permiso remunerado para la madre biológica y otras 8 semanas para el progenitor diferente de la madre biológica. Periodo al que se suele sumar “el permiso de lactancia” de forma acumulada. Si hacemos cuentas, una madre trabajadora española que ofrece a su bebé lactancia materna exclusiva debe incorporarse al trabajo entre los 4-5 meses de vida del niño; con suerte, algunas conseguirán permisos remunerados hasta los 6 meses “juntando las vacaciones”.

Ante todo decir que el momento de la finalización de la lactancia materna debe ser una decisión personal, sea a los 6 meses, antes o después. A veces, simplemente se tiene la falsa creencia de que combinar lactancia materna y trabajo hace necesario empezar con los biberones. Realmente esto no es así ya que trabajar y seguir dando el pecho a vuestros hijos es posible, pero en estos casos hablaríamos de diferentes alternativas como son la lactancia diferida, la lactancia mixta o dejar las tomas de leche para cuando la madre está en casa. Todas estas son opciones que por sí solas darían lugar a otro post diferente, así que volvamos al destete. Llegados a este punto, cuando de forma informada la madre ha decidido dejar de dar el pecho a su hijo, empieza nuestra labor: aconsejar, de acuerdo a las circunstancias individuales de cada una, cómo podéis realizar el destete, independientemente de la edad del niño.

¿Cómo realizar el destete?

No tiene nada que ver destetar a un bebé de 4 meses, que a uno de 10 o bien a un niño de 2 o 3 años, así que, empecemos por el principio.

En un lactante pequeño, aquel menor de 6 meses, la transición al biberón no suele ser complicada. La teoría dice que cada 2-3 días se sustituya una toma de pecho por una de fórmula. De esta manera, en 2 o 3 semanas habréis realizado el destete completo. Durante este periodo, el pecho irá produciendo cada vez menos leche debido al descenso de la demanda. Así escrito suena ideal, pero la realidad es otra cuando el bebé se niega a tomar el biberón o no sabe chupar la tetina. En general será cuestión de tiempo que se acostumbren y ofrecerlo de forma reiterada nos llevará al éxito. Algunos trucos útiles pueden ser buscar tetinas más flexibles o incluso ofrecer la leche con cuchara o vasito.

A partir de 6 meses coincidiendo con la introducción de la alimentación complementaria será más fácil. Lo habitual es sustituir las tomas de leche materna por otros alimentos, asegurando el aporte lácteo en 2-3 tomas con fórmulas de continuación que pueden tomar en biberón o vasito. Recordad además que a partir de los 9 meses ya pueden incorporar en su dieta el yogur y queso fresco, excelentes fuentes de calcio para los niños.

Cuando abordéis el destete, es muy posible que el niño pida pecho, sobre todo durante los primeros días. Para que no sea una tortura, es adecuado ofrecerle si pide e ir dismuyendo las tomas de pecho de forma paulatina. Llegados a este punto, puede que el número de despertares nocturnos tras la retirada del pecho aumente, ya que es normal que los niños, sobre todo hasta los 2 años, mantengan despertares, ya que estos dependen de la madurez del sueño y no de la cantidad de comida que toman antes de dormir o durante la noche. La succión con chupete puede ser un buen sustituto del pecho para calmar al bebé en estos casos.

Pasado el año de vida la cosa cambia mucho ya que el pecho, además de ser un alimento, funciona como elemento de calma, refugio y protección, por lo que es habitual que lo pidan en situaciones muy diversas. En edades más tempranas, esto también ocurre, pero la retirada del pecho suele ser mejor tolerada y con menos trabas por parte del niño.

En los casos en los que la cosa se complica porque el niño solicita el pecho al margen de la alimentación, la frase “no ofrecer, pero no negar” se debe convertir en un mantra, aunque sabemos que muchas veces es difícil de cumplir. En estos casos, ofrecer alternativas, distracciones e incluso negociar en aquellos que son mayores (por ejemplo “solo en casa” o “solo antes de dormir” a cambio de “salidas divertidas al parque” o “el cuento que más te gusta”) son una buena opción. Ante todo, debéis respetar las necesidades del niño, buscar el mejor momento y armarnos de paciencia porque no es una cosa que se consiga en 3 días.

Independientemente de la duración de tu lactancia, puedes estar contenta y orgullosa una vez que has tomado la decisión, así que enhorabuena por llegar hasta aquí.

Algunos consejos útiles para el destete

A lo largo del post os hemos dado algunas pinceladas y consejos para sobrellevar mejor esta etapa en niños pequeños como son el uso de chupetes, vasitos o incluso ofrecer la leche con cuchara, al que se unirán sin duda muchos mimos y abrazos. En general, con el paso de los días, la situación se regulará y sabréis atender las necesidades de vuestro hijo sin recurrir al pecho.

Para los niños mayores, en los que ya hemos dicho que el proceso es más largo y difícil, puede ser útil recurrir a cuentos ilustrados y dirigidos a niños en los que se narran historias en las que hay tetas que se cansan de lactar (“La teta cansada” de Montse Reverte, link), una fiesta para despedirse de la teta (“La fiesteta” de Miriam Tirado, link) o la “Tetita” de Diana Oliver (link) que habla del destete dirigido cuando ha llegado un nuevo bebé.

En cualquier caso, muchos brazos, amor, presencia, comprensión y, sobre todo, paciencia.

Bibliografia que te puede resultar interesante

Lactancia Materna en cifras: Tasas de inicio y duración de la lactancia en España y en otros países Comité de Lactancia Materna · Asociación Española de Pediatría, 2017 (Link).

Lactancia materna en niños mayores o “prolongada”. Comité de Lactancia Materna. Asociación Española de Pediatría. 2015. (Link).

Consejos sobre Lactancia Materna: el calostro

Tras es el nacimiento de un hijo, las madres que han decidido dar el pecho experimentan unos cambios hormonales que permiten que se establezca la lactancia materna. Para ello, debe desaparecer la progesterona de la sangre (hormona que producía la placenta durante el embarazo), permitiendo entonces que la prolactina (la hormona de la lactancia) de la orden a la glándula mamaria para que produzca leche.

Ese momento se conoce como subida de la leche (o bajada, según el lugar del mundo donde nos leáis) y ocurre de media entre las 48-72 horas tras un parto vaginal. En caso de una cesárea puede ocurrir un poco más tarde.

Durante esos 2-3 primeros días en los que la producción de leche se pone en marcha, el bebé se alimenta de calostro, una sustancia que por sus características especiales merece que le dediquemos un post entero dentro de nuestra sección Consejos sobre Lactancia Materna.

¿Qué es el calostro?

El calostro es la primera “leche” que produce el pecho hasta que acontece la subida. Es una sustancia espesa y amarillenta. Durante estos primeros días, en espera de que la madre comience con la producción de leche madura, el bebé se alimentará de esta sustancia.

Características especiales

Esta leche especial se diferencia de la leche madura, no solo en que el calostro se produce en pequeñas cantidades, sino también en su composición.

Posee una gran cantidad de proteínas, vitaminas e inmunoglobulinas respecto a la leche que posteriormente producirá la mamá, a pesar de su pequeño volumen.

Las inmunoglobulinas son un tipo de moléculas que nos defienden contra las infecciones y juegan un papel muy importante en la inmunidad de los recién nacidos dada la poca madurez que presentan durante los primeros meses de vida. Debido a esta característica, el calostro se conoce como “la primera vacuna”.

Otro de los papeles importantes del calostro es el efecto laxante que posee. Gracias a él, el intestino del recién nacido se pone en marcha después de llevar “parado” varios meses dentro del útero materno permitiendo la expulsión de las primeras deposiciones del niño (meconio).

¿Pero será suficiente?

Como ya hemos dicho, la madre produce poca cantidad de calostro. Sin embargo, es el volumen adecuado para amamantar a un recién nacido durante los primeros días de vida.

Recordad que el estómago de un recién nacido es del tamaño de una canica y con el paso de los días se va haciendo más grande. El pequeño volumen del calostro se adapta perfectamente a ese pequeño estómago que tiene vuestro hijo en el momento de nacer.

Para que no se produzca una perdida de peso excesiva hasta que a la madre le suba la leche, es importante que las tomas sean frecuentes, al menos 10-12 al día.

¿Puedo guardar el calostro para más adelante?

Si tienes un hijo sano, lo que debes hacer es amamantarle desde el nacimiento. No tiene sentido guardar calostro para más adelante.

Sin embargo, los recién nacidos que requieren ingreso al nacer por alguna enfermedad no suelen comer durante las primeras horas/días de vida. En este caso podrías extraerte el calostro y guardarlo en una jeringa para más adelante.

Recuerda que el calostro puede conservarse a temperatura ambiente (27-32ºC) unas 12 horas, en nevera 6 días, en congelador pequeño 2 semanas, en cogelador Combi 6 meses y en congelador indutrial (-20ºC) hasta 12 meses.


En resumen, el calostro es la leche que ha diseñado la naturaleza para los primeros días de vida y permite que el recién nacido realice una adaptación a la vida extrauterina de manera adecuada.

El copyright de la imagen de cabecera de este post pertenece a danielpeinado.photo bajo una licencia CC BY 2.0.

Consejos sobre Lactancia Materna: mastitis

La decisión de realizar lactancia materna como método de alimentación para vuestros hijos está llena de beneficios tanto para la madre como para el recién nacido (visita nuestro post sobre el tema en este link).

Sin embargo, los inicios, sobretodo en madres inexpertas, pueden ser complicados si no se recibe el apoyo, seguimiento y ayuda suficientes, produciéndose una alta tasa de abandono tras las primeras semanas. Una vez superado este tiempo en el que se establece la lactancia, podemos encontrar algún que otro bache durante los primeros meses como son las temidas mastitis. En el siguiente post os explicamos qué son, a qué se deben y qué debemos hacer cuando estamos ante una de ellas.

Mastitis aguda

Se define como el dolor en una región del pecho acompañado de enrojecimiento e induración (se palpa un bulto doloroso) y que en la evolución puede acompañarse de fiebre o sensación gripal. La leche puede cambiar de sabor, aunque sigue siendo apta para su consumo, y puede que el recién nacido llegue a rechazar ese pecho. Ocurre generalmente a partir de la 3ª-4ª semana de lactancia y es más frecuente en los primeros 3 meses.

La leche materna es un producto biológico vivo en el que existen bacterias de forma natural conviviendo en equilibrio entre la madre y la boca-intestino del bebé. En aquellas situaciones en las que no se produce una extracción adecuada y un vaciado eficaz puede desarrollarse un  sobrecrecimiento bacteriano que condicione una infección y finalmente una mastitis.

Y aunque pueden aparecer en cualquier madre que de el pecho a su hijo, las causas o factores predisponentes para desarrollar una mastitis son:

  • Grietas o escoriaciones en el pezón por mal enganche.
  • Tomas escasas o limitadas tanto en tiempo o frecuencia.
  • Obstrucción ductal como consecuencia de presión del pecho (ropa ajustada).
  • Sobreestimulación con sacaleches.
  • Estados de estrés o malnutrición materna.
  • Destete rápido.
  • Inadecuada higiene de manos o de utensilios extractores.
  • Episodios previos de mastitis.

El diagnóstico de la mastitis es clínico a través de los datos de la exploración física y la historia clínica, no siendo necesario recoger cultivo de leche materna en la gran mayoría de los casos.

El principal tratamiento de la mastitis consistirá por tanto en extracción frecuente y adecuada de leche del pecho afectado y antiinflamatorios (por ejemplo, ibuprofeno por vía oral), no siendo recomendable por tanto el destete en este momento. Si a pesar de la adecuada extracción y tratamiento antiinflamatorio los síntomas progresan con mayor dolor, enrojecimiento o aparición de fiebre estaría indicado iniciar tratamiento antibiótico, siempre bajo la valoración de ginecólogo, pediatra y/o experto en lactancia materna.

El destete no está recomendado en caso de mastitis ya que puede empeorar la clínica de la madre

Debido a que muchas de las causas de mastitis se deben a un enganche inadecuado del bebé deberá valorarse siempre cómo realiza una toma el binomio madre-hijo (enganche, existencia de frenillo, anatomía de la mama…) y resolver los problemas que puedan estar originando las grietas o el vaciado ineficaz. Es muy importante respetar la demanda de las tomas que a su vez regulará la producción y que permitirá un excelente funcionamiento de la lactancia.

No es lo mismo mastitis que ingurgitación mamaria

Durante los primeros días tras el nacimiento del bebé se produce lo que se conoce como “subida de la leche”. La mama, glándula que produce la leche materna, tiene que activarse para la misión para la que existe: producir leche y alimentar al bebé. Para ello, se produce un aumento muy importante del volumen global de la glándula así como sensación de inflamación de toda ella con calor, endurecimiento o incluso dolor, fenómeno conocido como ingurgitación mamaria. A diferencia de la mastitis, la sensación de inflamación mejora cuando el bebé finaliza la toma y siempre que éste haga un vaciado eficaz. En general mejoran después de 1 o 2 días.

La ingurgitación mamaria se produce en los primeros días de lactancia a diferencia de las mastitis que suelen aparecen a las 3-4 semanas de vida.

Cuando se produce la ingurgitación mamaria puede ocurrir que ésta sea muy molesta y dolorosa o que el pecho esté tan duro que no sea posible que el bebé realice un buen enganche. Esta situación empeora en caso de que la técnica de amamantamiento no resulte adecuada o la demanda del bebé no está satisfecha. En estos casos será útil la extracción manual (el sacaleches no siempre va a poder realizar la extracción si el pecho está muy congestionado) junto con masaje y aplicación de calor local previo a la toma (por ejemplo con la ducha). Es muy importante pedir ayuda a un experto en lactancia materna si con las primeras medidas no se ha conseguido una mejoría del cuadro clínico.

Abscesos mamarios

Muy ocasionalmente las mastitis pueden complicarse con la aparición de un absceso mamario (zona de pus localizada en el interior de la mama). Suelen ser fallos de tratamiento antibiótico y precisará cirugía en la mayoría de las ocasiones para su curación definitiva, pero la lactancia puede ser continuada sin ningún inconveniente.

Temas controvertidos en la mastitis

  • Cultivo de leche materna: últimamente se ha extendido mucho la creencia de que para el diagnóstico de mastitis aguda debemos recoger un cultivo de leche materna. La realidad es que su interpretación es difícil dado que la leche materna contiene bacterias (generalmente las propias de la piel). Por ello, solo se recomienda en los casos de mastitis repetidas, falta de mejoría del cuadro de mastitis a pesar de adecuado tratamiento antibiótico, cuadros graves o en caso de madres alérgicas a antibióticos de uso habitual.
  • Mastitis subaguda: Se trata de un proceso de dolor con y tras la toma sin otros signos de mastitis (no hay fiebre, no enrojecimiento ni induración) que no mejora a pesar de la corrección de la técnica de amamantamiento. Es un término que está bastante extendido aunque poco reconocido en la literatura internacional. No se conoce bien el origen de este dolor y por ello tampoco cuál es el tratamiento más adecuado. Ante pacientes con estos síntomas debemos ser cautos y valorar si la técnica de amamantamiento es adecuada. Los tratamientos más habituales suelen ser tratamiento con antiinflamatorios o incluso con antibióticos.
  • Uso de probióticos: actualmente existen algunos estudios que han arrojado resultados esperanzadores sobre la toma de lactobacilos como es el Lactobacilus fermentum, para la prevención y/o el tratamiento de la mastitis aguda no complicada. Sin embargo, todavía estos estudios son escasos por lo que actualmente no puede recomendarse su uso de forma generalizada a todas la madres que presentan dolor con la toma.

Como habrás podido comprobar la patología de la mama es compleja y no siempre que presentes dolor al amamantar será que estás sufriendo una mastitis. Como ya te hemos comentado a lo largo del post, en caso de problemas con la lactancia lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda a un experto para intentar solucionar el problema.

Si quieres leer más sobre mastitis puedes consultar los siguientes enlaces:

  1. Documente de la Organización Mundial de la Salud sobre las causas de mastitis y su manejo (Año 2000).
  2. Protocolo de manejo de la mastitis de la Academia Americana de Lactancia materna (Año 2014).
  3. Mastitis, puesta al día. Documento en el que colabora el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (año 2016).

Consejos sobre Lactancia Materna: los beneficios de la lactancia

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta los 6 meses. Esto se debe en parte a que solo con ella los niños son capaces de crecer y desarrollarse de forma adecuada durante este tiempo. Pero además, la lactancia materna tiene otros beneficios tanto para la madre como para el bebé.

Algunos de estos beneficios te los puedes imaginar, como por ejemplo lo fácil que es alimentar a tu hijo y no tener que estar acordándote de meter un biberón en el bolso cada vez que sales de casa. A todo ello se añade que la lactancia materna es superior a la artificial porque previene muchas enfermedades (tanto al niño como a la madre).

Esperamos que después de la lectura de este post no te queden dudas de que la lactancia materna es la mejor opción tanto para ti como para tu bebé.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé

Simplemente con sentido común deberíamos deducir que la lactancia materna es la mejor opción para tu hijo. Al fin y al cabo es lo que ha dispuesto la naturaleza para que se alimenten durante los primeros meses de vida. Pero además, la lactancia materna tiene varios beneficios más para el bebé que han sido demostrados en múltiples estudios:

  • La leche materna contiene inmunoglobulinas. Estas proteínas son una parte fundamental del sistema inmune de los humanos y nos ayudan a defendernos de muchas infecciones. Los niños pequeños tienen poco desarrollada la inmunidad, sin embargo los niños que toman lactancia materna tienen menos infecciones como neumonías, gastroenteritis y otitis respecto a los que toman artificial gracias a esas inmunoglobulinas. Fíjate si es buena que muchas veces se denomina a la leche materna como “la primera vacuna” del niño.
  • Está demostrado que los niños amamantados al pecho tienen menos probabilidades de sufrir Muerte Súbita del Lactante comparado con aquellos que reciben lactancia mixta o artificial, ya que la lactancia materna actúa como factor protector.
  • La lactancia materna prolongada disminuye la probabilidad de sobrepeso y obesidad en la infancia. Esto supone que también disminuyan otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión o la hipercolesterolemia, todas ellas asociadas a la obesidad.
  • Los bebés que son amamantados son más inteligentes, tanto en indicadores de desarrollo cognitivo como en logros educativos y desarrollo motriz.

Beneficios para la madre que da el pecho

Además de los beneficios que supone para un niño que le des el pecho, la lactancia materna también tiene beneficios demostrados para la madre que no son nada desdeñables. Así que recuerda, dar el pecho a tu hijo es ganar salud para ti:

  • Está demostrado que las madres que amamantan a sus hijos tiene una mayor capacidad de respuesta así como una mayor seguridad emocional gracias al vínculo que realizan con el bebé. Todo ello se traduce en un menor riesgo de depresión post-parto. A esto hay que añadir que a la mayoría de las madres que optan por la lactancia materna valoran de forma muy positiva el sentimiento de autorrealización que experimentan al dar el pecho a sus hijos.
  • La lactancia materna ha demostrado disminuir el cáncer de mama y ovario en aquellas madres que dan el pecho. Pero además previene contra otras enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, la anemia y la osteoporosis.
  • Las madres que dan el pecho se recuperan antes del parto debido a que la oxitocina (una de las hormonas de la lactancia) hace que el útero se contraiga y vuelva a su tamaño más rápidamente. Además recuperan el peso previo al embarazo más rápidamente.

Beneficios para la economía familiar y el medio ambiente

Por si te han parecido pocos los dos puntos anteriores, ademas de la prevención de todas esas enfermedades tanto en la madre como en el niño, la lactancia materna tiene un importante impacto a nivel social y económico:

  • La lactancia materna es barata. Se calcula que las madres que dan el pecho a sus hijos de forma exclusiva ahorran entre 5 y 10 euros al día. Esto supone un ahorro durante los primeros 6 meses de vida del niño de unos 1.200 euros.
  • A esto hay que sumar el beneficio económico que se produce en la sociedad al tener niños que enferman menos, lo que provoca menor absentismo laboral en sus padres y también menos visitas al pediatra.
  • La lactancia materna también protege al medio ambiente. Para dar el pecho a tu hijo no necesitas envases ni otros utensilios ni tampoco de una fábrica que produzca la leche artificial. Por eso la lactancia materna es más limpia para el planeta.

Estos beneficios que acabas de leer han sido demostrado en muchos estudios y son la base para que los pediatras recomendemos la lactancia materna como la mejor opción de alimentación de un recién nacido. Es fundamental que las madres que dudan si dar lactancia a sus hijos conozcan estos beneficios ya que la decisión de amantar a un niño debe hacerse desde el conocimiento de por qué es mejor una opción que otra. Sin embargo, no debemos olvidar que debemos respetar la decisión de las madres que finalmente optan por dar lactancia artificial a sus hijos y apoyarlas de igual forma que aquellas que amamantan a sus bebés.

Consejos sobre Lactancia Materna: los primeros días

Seguimos con la recién estrenada sección, esta vez hablamos de los primeros días tras el parto y su relación con lactancia materna : un tabú para muchas madres y un mundo muy desconocido para otras. Después de este post esperamos que ya no lo sea tanto. Empecemos por el principio.

Tras el nacimiento: el “piel con piel”

La práctica del “piel con piel” supone la no separación de madre-hijo en el momento inmediato tras el nacimiento, directamente cuerpo con cuerpo, y mantenido durante al menos 60 minutos. Para ello deberán ser retrasadas prácticas tan habituales como la toma del peso, el secado y otras que se realizarán en las siguientes horas de vida del bebé. Se sabe que esto ayuda al recién nacido a estabilizar mejor sus parámetros fisiológicos (respiración, frecuencia cardíaca, temperatura) y además es un factor de buen pronóstico para el inicio y el establecimiento de la lactancia materna. La gran mayoría de los recién nacidos serán capaces de realizar un enganche espontáneo para la realizar su primera toma de calostro (la leche materna de los primeros días).

Siempre que no exista contraindicación e independientemente del tipo de parto debe realizarse según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (Link)

El calostro: No se si será suficiente leche para mi Bebé

A menudo nos encontramos con madres que tienen dudas sobre si el escaso volumen de este líquido amarillo y espeso será suficiente alimento para cumplir las necesidades nutricionales de su bebé. La realidad es que sí: los recién nacidos no precisan de volúmenes mayores de 5-7 ml por toma (correspondiente a una cucharita de postre)en el primer día de vida. Además el calostro tiene una composición nutricional rica en grasas, proteínas y azúcares, y lo más importante en componentes inmunológicos que protegerán el intestino del bebé frente a los agentes infecciosos o las alergias (en ocasiones la llamamos la “primera vacuna”).

Dado que el volumen es pequeño la frecuencia de las tomas debe ser elevada para asegurar una adecuada ingesta. Se recomienda no realizar menos de 8-10 tomas al día. Es normal que tras las primeras horas de vida en las que el recién nacido se encuentra muy activo entre en un periodo de “bello durmiente” en el que será muy complicado despertarlo para comer. Tranquilos que después pedirán sin parar.

La pérdida de peso de los primeros días es necesaria pero debe ser controlada por los profesionales para que no sea excesiva.

Las grietas o enrojecimiento de los pezones así como el dolor durante la toma no son normales y se producen por una inadecuada técnica de enganche. A ser posible cuando existen estos problemas el enganche debería ser evaluado por un profesional con formación en lactancia o consejer@ en lactancia materna, para solventar las dificultades existentes y asegurar una continuación de la lactancia.

No dudes en que este será el mejor alimento del recién nacido en sus primeros días.

La subida de la leche

O bajada como dicen en algunos países. Este es el momento en el que la leche inmadura (“calostro”) pasa a ser madura, es decir se vuelve de color blanquecino y aumenta considerablemente en volumen para quedarse en esta forma tanto tiempo como dure la lactancia.

Los cambios en el pecho se vuelven evidentes: aumentan en tamaño (todavía más), temperatura y si la técnica de extracción del bebé no es adecuada podrían aparecer problemas como la ingurgitación o la obstrucción mamaria (normalmente veremos zonas del pecho enrojecidas, duras o doloridas).

El momento de la subida de la leche suele ser al 3º-4º día tras el parto en mujeres que han dado a luz por primera vez y en torno al 2º día para aquellas que ya han dado el pecho previamente. Factores como parto por cesárea o separación madre-hijo entre otros pueden retrasar este momento.

Es de suma importancia que la técnica de enganche sea adecuada (como ya hemos recalcado en el párrafo anterior) para que la transición a este momento sea lo más adecuada posible. Si tienes problemas con el enganche no dudes en consultar ya que los recién nacidos que no se “enganchan adecuadamente” además de producir grietas y dolor en la madre, no extraen la cantidad de leche materna que realmente necesitan y por ello serán niños que hacen tomas continuas al pecho, lloran si los separas y no ganarán peso de forma adecuada.

La lactancia materna durante el primer mes de vida

Pasados los primeros días, si no existen problemas con el enganche, pronto veréis como el recién nacido mojará un mínimo de 6 pañales al día con pis claro y hará deposiciones amarillentas, líquidas y con grumos. Empezará a regular las tomas siendo siempre más frecuentes durante la tarde y la noche con espacios de sueño profundo entre tomas, siendo muy importante realizarlas a demanda.

Será el pediatra durante este mes el que valore la ganancia de peso así como el estado de hidratación y nutrición del recién nacido.


En resumen y como veis el camino inicial es largo pero con la ayuda y el conocimiento suficiente no será complicado llegar. Recalcar que durante el inicio de la lactancia materna el dolor y la grietas NO son normales y que pedir ayuda a tiempo mejorará el éxito de vuestra lactancia.

Consejos sobre Lactancia Materna: extracción y almacenaje

Iniciamos nueva sección dedicada a nuestra gran amiga que hemos titulado: Consejos sobre Lactancia Materna. Como ya habréis leído en muchos post de este blog, la lactancia materna está recomendada por la Organización Mundial de la Salud hasta los 6 meses de forma exclusiva y hasta los 2 años o más de forma complementaria, siempre que el bebé y la mamá quieran.

A través de diferentes capítulos iremos repasando conceptos básicos y muy útiles para todas aquellas madres que hayan decidido dar el pecho a su hijos. Dedicamos este primer post a los métodos de extracción y almacenaje de la leche materna.

¿Es necesario tener un sacaleches desde el inicio de la lactancia materna?

Durante los primeros días de vida del recién nacido será muy importante tanto el adecuado enganche al pecho como la frecuencia de las tomas. En la medida de lo posible debe haber sido supervisado por un profesional antes del alta para asegurar que el inicio de lactancia es óptima.

Para que se establezca una adecuada producción de leche materna es necesario respetar la demanda del niño, es decir ofrecer al bebé tantas tomas como quiera y durante el tiempo que requiera, con un mínimo recomendado de 8-10 tomas al día.

El empleo del sacaleches durante estos primeros días puede dar lugar a una estimulación por encima de las necesidades del niño que, en el caso de no ser estaría puede dar lugar a complicaciones mamarias como la mastitis. Por tanto, no debemos recomendar el uso del sacaleches en los primeros días e incluso hasta el primer mes.

En ocasiones cuando existen problemas en la alimentación bien sea por inadecuada técnica de enganche (con la consiguiente inadecuada producción de leche materna) , bajo peso del recién nacido o excesiva pérdida, separación madre-hijo, etc. , será necesaria la utilización del sacaleches con el objetivo de aumentar la producción o mantener la existente y poder retomar posteriormente la lactancia materna exclusiva.

En el caso de separación madre-hijo en los primeros momentos tras el nacimiento, puede resultar útil la estimulación con extracción del calostro tan pronto como sea posible: se recomienda no demorarla más allá de las primeras 6 horas tras el nacimiento, ya que se ha demostrado que se correlaciona con una buena producción de leche posterior.

Pasado el primer mes e instaurada la lactancia materna la necesidad de un sacaleches y su uso habitual debe ser valorado por la madre teniendo en cuenta el modelo de vida de cada familia.

Diferentes métodos de extracción

La extracción de leche materna puede ser tanto manual (con sacaleches o directamente con las manos) o bien eléctrica con sacaleches de una o dos copas extractoras:

  • La extracción manual sin sacaleches será la más útil para el calostro de los primeros días en el caso de necesitarlo.
  • Cuando el volumen de leche a extraer es mayor o se utiliza de forma rutinaria (por ejemplo durante la jornada laboral una vez la madre está incorporada al trabajo) se puede optar por el sacaleches manual o eléctrico. Éste último será siempre más eficaz y rápido. Se recomienda un tiempo de extracción no menor a 10-15 minutos o bien hasta que la salida de la leche sea de tan solo gotas. Existen extractores de dos copas que ahorrarán mucho tiempo además de ser más eficaz ya que se estimulan los dos pechos a la vez. Es muy importante elegir un tamaño adecuado de copa que evite el roce del pezón con el plástico y utilizar siempre una presión de extracción que sea cómoda para la madre (no debe producir dolor).

Cómo guardar la leche extraída

Una vez extraída la leche materna puede utilizarse para el consumo inmediato o almacenarse para ser utilizada en los siguientes días o incluso meses. Dependiendo del tiempo que vaya a ser guardada la leche deberemos emplear unos medios de conservación u otros.

Según el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, los tiempos de conservación y congelación de la leche materna son los siguientes dependerán si la leche es calostro o madura. En el caso el calostro puede converse a temperatura ambiente (27-32ºC) unas 12 horas. En la siguiente tabla tiene los tiempos para la leche madura.

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La leche almacenada debe estar guardada en recipientes específicos para el consumo de alimentos infantiles (libres de bisfenol) y rotulada con el día de extracción. La leche extraída en un mismo día puede guardarse en un mismo recipiente pero siempre mezclada cuando esté a la misma temperatura (por ejemplo guardaremos en la nevera las extracciones de un mismo día y cuando estén todas frías podrán juntarse en un mismo recipiente para ser congelado). Es preferible almacenar en varios botes que en uno muy grande, ya que esto permitirá luego descongelar el volumen de leche que necesites.

Utilización de la leche materna extraída: métodos de alimentación con leche materna sin ofrecer el pecho

La leche materna puede calentarse o bien ofrecerse a temperatura ambiente: se recomienda no sobrecalentar por el riesgo de quemaduras, por lo que la temperatura debe comprobarse SIEMPRE antes de ofrecer la leche al bebé. Si ésta se había congelado o enfriado en la nevera lo más útil será calentarla con agua corriente caliente bajo el grifo, al baño maría o bien en el microondas. El uso de este último siempre es controvertido y en general no debe utilizarse rutinariamente. Tenéis que tener en cuenta que el proceso de sobrecalentamiento es más alto que con los otros métodos lo que puede provocar que la leche materna pierda propiedades. En cualquier caso, debe agitarse bien antes de ofrecerla para repartir bien el calor.

Muchos niños rechazan el consumo de leche materna en biberones con tetina (sobretodo por encima de los 3-4 meses de edad) pero aceptarán bien el uso de cuchara o vasito por lo que siempre será posible mantener la lactancia exclusiva aunque la madre inicie el trabajo. Solo habrá que averiguar cuál es la forma favorita de tomar leche para vuestro bebé.

Como hemos dicho antes, es preferible que la leche sea congelada en botes pequeños que en uno muy grande. Esto garantiza que no vas a desperdiciar leche en el caso de que tu hijo, en una toma concreta no la quiera.


Por último, es importante  conocer que la leche materna va a perder cualidades tanto inmunológicas como biológicas tras el proceso de extracción-enfriamiento-congelación-calentamiento pero siempre será mejor la leche materna extraída que ofrecer una fórmula infantil artificial.

Consejos sobre Lactancia Materna: ¿Cómo reconozco si mi bebé quiere comer?

Antiguamente la lactancia materna se realizaba equivocadamente con unos horarios impuestos, es decir, cada cierto tiempo con un intervalo fijo. Sin embargo, se sabe ya desde hace años que los lactantes deben comer “a demanda”, marcando ellos el ritmo de cuánto comer y con qué frecuencia.

Al igual que los niños mayores o los adultos, los bebés no tienen el mismo hambre en cada momento del día por lo que no debemos forzarles a comer llegada una hora concreta ni dejarles pasar hambre en caso de que nos reclamen una toma antes de lo que esperábamos.

Una duda frecuente de las mamás es cómo reconocer cuándo deben dar el pecho a sus hijos. En el post de hoy, dentro de nuestras sección Consejos sorbe Lactancia Materna, te explicamos cuales son las conductas habituales de un niño que ponen de manifiesto la proximidad de una toma.

Niño tranquilo, mamá tranquila

Si tu hijo esta plácidamente dormido no es necesario despertarle para darle el pecho.

Los instintos naturales de la raza humana ponen en alerta a las personas que necesitan comer y los lactantes no son diferentes. Por ello, puedes quedarte tranquila y aprovechar para descansar ya que si tu bebé sigue dormido es un signo inequívoco de que no tiene hambre. A medida que el niño se va haciendo más mayor, en ocasiones, no se dormirá entre toma y toma, sin embargo, las señales que a continuación te explicamos no varían mucho de un lactante pequeño a uno mayor.

Tengo hambre, el bebé se empieza a despertar

Cuando un bebé tiene hambre inicia unas conductas que se conocen como señales tempranas que nos tienen que poner en alerta. En general el niño se despierta y mueve las extremidades, abre la boca y girará la cabeza hacia los lados (reflejo de búsqueda). Si detectamos estos signos debemos ofrecerle pecho.

Tengo mucha hambre, señales intermedias

En caso de que el tiempo pase y no demos de comer al bebé, las señales aumentaran en intensidad. El niño se estirará, presentará movimientos de todo el cuerpo y se llevará las manos a la boca. Todavía estamos a tiempo de ofrecerle el pecho y hacer una toma.

Que alguien me haga caso!!, señales tardías

Finalmente, el bebé llora, se agita con intensidad y se pone colorado o congestionado. Debemos evitar llegar a este punto ya que estaremos llegando tarde. En caso de que esto ocurra tranquilizaremos al niño (cogerle en brazos, hablarle…) y después de ello ofreceremos la toma.

Y si mi hijo toma biberón, ¿tengo que hacer lo mismo?

Aunque esta sección esta destinada a Consejos sobre Lactancia Materna, es importante resaltar no hay diferencia entre la lactancia artificial y la materna. Los niños tienen el mismo hambre aunque coman biberón y las señales serán las mismas, por lo que el biberón también lo deberemos dar a demanda (tanto la cantidad como la frecuencia).

En la siguiente foto podéis ver una representación gráfica de las señales que os acabamos de contar.


En nuestro blog os hemos hablado en más de una ocasión de otro blog de una amiga pediatra que se llama Ademanda.org. Si estáis interesados en temas como el que hemos tratado hoy no dudéis en consultarlo: consejos prácticos de alimentación infantil y pediatría con mucho sentido común.

Consejos sobre Lactancia Materna: ¿Qué medicinas puedo tomar si estoy dando el pecho?

Una pregunta frecuente que nos hacen las madres es si pueden tomar esta o aquella medicina mientras le dan el pecho a su hijo.

En general solemos ser los pediatras los que resolvemos las dudas de estas mamás sobre si es seguro o no tomar determinado fármaco. Esto se debe a que solemos ser nosotros los que estamos en contacto con estas madres y nos encargarnos de resolver las dudas que tienen sobre la lactancia materna.

En internet existen herramientas útiles que nos simplifican el tener que buscar en libros o manuales. En España los pediatras usamos frecuentemente la web www.e-lactancia.org.

Esta página empezó a funcionar en 2002 y desde entonces han indexado más de 23.000 fármacos. Actualmente se mantiene gracias a la fundación APILAM (Asociación para la promoción e investigación científica y cultural de la lactancia materna), que se fundó para aunar a los profesionales que fundaron la página. Las indicaciones están realizadas por pediatras y farmacéuticos acreditados. Es de libre consulta tanto para profesionales sanitarios como para pacientes o madres y complementa la información que pueda darte tu pediatra.

En ella podemos buscar tanto medicinas como otros productos farmacéuticos y se nos indicará con un código de colores si estamos ante riesgo muy bajo, bajo probable, alto probable o muy alto.

Todas las medicinas catalogadas como “Riesgo muy bajo” son compatibles y  seguras durante la lactancia y para el lactante.

Las medicinas con otros riesgos no deberían tomarse sin supervisión médica ya que pueden afectar tanto a la lactancia como al bebé.

Os animamos a consultarla y a acudir a vuestro pediatra en caso de duda.