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Dos Pediatras en Casa se muda a ’20minutos’

Para nosotros hoy es un día especial. Hace tres meses fuimos galardonados con el premio al mejor blog en los premios 20Blogs del diario 20minutos . Como parte de ese premio se nos ofreció la posibilidad de “mudarnos” a dicho periódico. Después de pensarlo mucho decidimos dar el paso y desde hoy todo lo que publiquemos será bajo este dominio que ahora es nuestra casa. De hecho, se ha hecho una redirección para que todas nuestras entradas antiguas figuren aquí. A efectos prácticos, aunque intentéis entrar en www.dospediatrasencasa.org (o algún buscador os muestre una entrada antigua de nuestro blog) ese clic os redireccionará a la página de 20minutos en donde está ahora esa entrada.

Algunos os estaréis preguntando que qué cambia esto para los que nos leéis habitualmente y la respuesta más acertada sería casi nada. El tipo de contenido de los post que escribamos a partir de ahora seguirá siendo el mismo (no nos han impuesto una línea editorial) y la periodicidad intentaremos que siga siendo la misma de siempre (para quién no nos conozca intentamos publicar una entrada a la semana, habitualmente los lunes). Lo único que sí cambia es la estética del blog al tener que usar la plantilla del periódico (espero que os acostumbréis pronto).

Hemos decidido mudar el blog al paraguas de 20minutos porque esto nos ofrece la posibilidad de llegar a más gente. Para los que no nos conozcáis, nuestra labor divulgativa se centra en dar explicaciones sencillas a las cuestiones de salud más importantes de la infancia, siempre desde un punto de vista ameno y práctico. Además, esta mudanza coincide casi en fechas con la salida de nuestro libro, por lo que esta mudanza no ha podido coincidir en mejor momento. De todo corazón creemos que este cambio va a ser a mejor y esperamos que si ya nos leíais lo hagáis con el mismo interés que habéis demostrado hasta ahora. Si eres nuevo por estos lares, te damos la más afectuosa bienvenida.

Desde aquí queremos dar las gracias a todo el equipo de 20minutos por darnos esta oportunidad y ponerlo todo tan fácil. Ojalá este proyecto que comienza hoy nos traiga a ambas partes tanto como esperamos de él.

Un beso muy grande

Elena y Gonzalo

El truco definitivo para que tus hijos duerman toda la noche.

Perdonad el gancho, pero sólo queríamos felicitaros este 28 de diciembre, día de los Inocentes. Porque, por desgracia, no existe ningún truco universal para conseguir que vuestros hijos descansen como vosotros queréis… Es tiempo y paciencia. Así que, ánimo!!

Premio al mejor blog de maternidad en los Premios Blog del Bebé 2019

Del 11 de noviembre al 11 de diciembre tuvieron lugar las votaciones a los Premios Blog del Bebé en los que fuimos nominados en la categoría de Maternidad. Queremos daros las gracias por depositar en nosotros vuestra confianza, sin ella, esto no hubiera sido posible.


ganadora mejor blog maternidad

También queremos dar las gracias a los organizadores así como a los patrocinadores de cada categoría (Rosa o Azul, Tutete, Bebitus y Emma).

Un beso muy grande, Elena y Gonzalo.

Ropa con protección solar, ¿es útil?

Seguro que has escuchado a más de un pediatra decir “los niños pequeños, mejor con manga larga para que así estén más protegidos del sol”. Sin embargo, ¿os habéis preguntado si vale cualquier prenda? Y si se moja, ¿protege lo mismo? Y el color, ¿influye que elijáis ropa clara o ropa oscura? Y las prendas que anuncian a bombo y platillo que tienen protección solar, ¿son realmente efectivas?

En este blog ya hemos hablado de los protectores solares y del efecto del sol en la piel de los niños, pero se nos había quedado en el tintero un post sobre la protección que nos ofrece la ropa. Así que vamos con ello para que podáis mantener al sol a raya durante todo el verano.

Protegerse de sol con ropa es efectivo

Si preguntásemos a un dermatólogo cuál es la mejor manera de evitar los efectos negativos del sol, seguramente nos diría que metiéndonos en una cueva y no saliendo nunca de ella. O lo que es lo mismo, recibiendo la menor cantidad de radiación solar a lo largo de nuestra vida. Y es muy probable que no le falte razón, sin embargo, tanto los niños como los adultos tenemos que hacer cosas en nuestro día a día que implican salir a la calle, como ir a trabajar, hacer la compra, viajar o ir a buscar a nuestros hijos al colegio. Esto, si cabe, es más frecuente en los niños pequeños ya que suelen pasar varias horas al día realizando actividades al aire libre.

La ropa es una de las medidas más efectivas que se conoce para evitar que el sol llegue a la piel. Porque todos sabemos que los rayos del sol llegan peor a la piel si llevamos puesta una prenda de ropa. Es tan evidente que hasta existe la expresión “moreno obrero” para hacer referencia al bronceado que adquieren las personas que trabajan al sol, con una camiseta de manga corta, en los brazos y el cuello. Seguramente por esto, los bereberes del desierto van vestidos desde la punta de la cabeza a los pies, por mucho calor que haga, con la intención de evitar en la medida de lo posible la exposición al sol.

Y aunque todos los tejidos bloquean en parte los rayos del sol, no todos son igual de efectivos para impedir que la radiación ultravioleta -la que es responsable de la mayoría de los efectos dañinos del sol- llegue hasta nuestro cuerpo y ejerza sus efectos nocivos.

¿Qué hace que una prenda proteja mejor del sol?

Empecemos por lo más lógico de todo: si la prenda es de manga larga, mejor. Parece una tontería, pero siempre va a ser mejor una camiseta o un pantalón de manga larga en vez de unas bermudas si en lo que estamos pensando es en protección solar. De forma similar, es preferible un gorro o sombrero de ala ancha que una gorra, ya que los primeros dan más sombra en la cara y en el cuello, que las segundas.

Pero ojo, algunas telas son mejor que otras. Seguro que tenéis por casa alguna camiseta a la que tienes mucho aprecio de cuando eráis adolescentes que si la ponéis al trasluz deja ver lo que hay detrás. Todo lo contrario pasa con la ropa fabricada con tela vaquera, que es muy tupida y deja pasar peor la radiación ultravioleta.

Fijaos si puede haber diferencias entre unas telas y otras que los australianos introdujeron en 1996 una forma de clasificar y medir la protección que ofrece una prenda y que, actualmente, se ha estandarizado a nivel mundial. Es lo que se conoce como UPF: ultravioleta protection factor.

¿Qué son las prendas con UPF?

Como decíamos, hace mas de 30 años la Agencia Australiana para la Seguridad Nuclear y Protección contra la Radiación propuso un test estandarizado para clasificar la cantidad de radiación solar ultravioleta (la que provoca más daños en la piel) que una prenda es capaz de bloquear.

Todas las telas tienen cierto grado de UPF, sin embargo, solo las prendas que en su etiqueta indican que protegen contra el sol con un UPF concreto han sido testadas para conocer cuál es la cantidad exacta de radiación que consiguen bloquear. Además, para que se incluya este grado de protección en su etiqueta, la marca que las ha diseñado debe presentar los estudios que avalen la cantidad de UPF que dicen poseer antes de salir a la venta.

El UPF indica cuánta radiación solar es capaz de bloquear una tela. Por ejemplo, 50 UPF significa que dicha prenda deja pasar hasta la piel la cantidad 1/50 de radiación solar, lo que representaría un 2% de toda la radiación que llega hasta el tejido. De forma similar, una prenda con 30 UPF dejaría pasar 1/30 de radiación y una prenda con 5 UPF dejaría pasar 1/5 (es decir, un 3,3% y un 20% respectivamente).

Según el UPF, una prenda puede clasificarse como: 1) buena protección si posee 15 a 25 UPF, 2) muy buena protección si cuenta con 25 a 40 UPF, y 3) excelente protección con 40 UPF o más.

Esta unidad de medida sería algo parecido a los SPF de las cremas de protección solar, aunque estas últimas hacen referencia a cómo de protegido frente a las quemaduras solares está la persona que se aplica el protector, si se compara con alguien que no se hubiera aplicado crema. En definitiva, cuanto mayor UPF o SPF, mejor.

¿Hay que comprar toda la ropa con UPF?

Seguro que ya os habéis agobiado pensando en qué UPF tendrá la camiseta de vuestros hijos, su gorro, la capota del carrito o la sombrilla de la playa. Y es verdad que muchas prendas a día de hoy informan de cuál es su UPF, sin embargo, no es obligatorio y tampoco es necesario.

Está claro que conocer el UPF de una prenda que utilicemos para ir a la playa, como una de esas camisetas técnicas para niños o una sombrilla, está muy bien pero no es imprescindible. De hecho, la gran mayoría de la ropa que usamos a diario no incluye esta información en su etiqueta. ¿Os imagináis lo uniformes del colegio informado de los UPF? No parece que tenga mucho sentido.

Lo que sí es conveniente es que la ropa que va a utilizar un niño cuando va a pasar mucho tiempo al sol (ropa deportiva, ropa para la playa, ropa para el campo…) sea de las que proporciona una excelente protección. Por el contrario, para la ropa de diario no merece la pena volverse loco buscando el UPF de cada prenda.

Sin embargo, podemos seguir una serie de consejos para elegir la prenda de cada día para que esta proporcione mayor protección. En este sentido es importante tener en cuenta que:

  1. Las prendas sintéticas (poliésteres, lycra, nailon…) protegen mejor que las prendas de algodón.
  2. Las prendas brillantes, como la seda, reflejan más sol que las fabricadas con materiales mates, como el lino.
  3. La densidad del tejido influye en su efectividad para reducir la exposición al sol. Por ejemplo, una camiseta de algodón deja pasar más radiación que una prenda con tela vaquera, aunque esta sea de algodón.
  4. Si una prenda queda muy estrecha, pierde capacidad de bloquear la radiación solar.
  5. Si una prenda se moja, en ese momento su protección contra el sol es menor.
  6. Las prendas de algodón mejoran su UPF intrínseco si se lavan dos o tres veces al comprarlas ya que suelen encoger.
  7. Los colores oscuros bloquean más radiación que los colores claros.
  8. Dentro de un mismo color, la tonalidad brillante bloquea más radiación que la tonalidad apagada.
  9. La ropa desgastada y descolorida protege peor que la ropa nueva.

Sentido común, no hay que ser obsesivo ni volverse loco

Ahora que ya conocéis qué son las prendas con UPF y cuáles de las que no tienen este certificado protegen mejor contra el sol, hay que llevarlo a la práctica. No parece que tenga mucho sentido que toda la ropa de vuestros hijos esté certificada con UPF, de hecho, sería imposible.

Sin embargo, ciertas prendas que van a usar durante el verano cuando estén mucho tiempo al sol (las camisetas para jugar en la playa o la piscina…) merece la pena comprarlas sabiendo cuál es su UPF. Y algo siempre necesario, en aquellas áreas del cuerpo que no estén cubiertas por ropa hay que aplicar protección solar.

Este directo de Instagram tenéis un resumen de todo lo que tenéis que saber sobre protección solar en la infancia.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que cursa con eccemas, un tipo de lesiones que causan picor. Aunque también existen casos en adultos, la infancia es la época de la vida en la que más ocurre por lo que es una enfermedad que los pediatras vemos con mucha frecuencia.

La causa de esta enfermedad es multifactorial aunque se sabe que existe un componente genético ya que es más frecuente en niños con antecedentes familiares de “atopia”, es decir, aquellos con padres que padecen eccemas, rinitis alérgica o asma.

El sentido de la palabra “atopia” es difícil de comprender pero vendría a hacer referencia a la respuesta inusual que puede aparecer después de un estímulo cualquiera, ya sea en la piel (dermatitis atópica), en los pulmones (asma) o en las vías respiratorias altas (rinitis alérgica). Estas tres manifestaciones son un espectro de síntomas dentro de la misma condición, la atopia, así no es raro que veamos a niños que a lo largo de la infancia desarrollan las tres enfermedades en mayor o menor medida.

En este post os explicamos qué es la atopia para que sepáis reconocerla y acudir al pediatra en caso de que fuera necesario. También daremos unas pinceladas sobre su tratamiento.

Una de las enfermedades de la piel más frecuentes en la infancia

Seguramente, la dermatitis atópica es la enfermedad de la piel más frecuente durante la infancia, de hecho, hay estudios que estiman que cerca del 20% de niños la padece. Suele mejorar con la edad, aunque se calcula que entre el 4-5% de estos niños seguirá con ella cuando se conviertan en adultos, eso sí, de forma más leve que cuando eran pequeños.

La gran mayoría de los niños suele comenzar con síntomas antes de los 5 años, incluso antes del año del vida (60%), y predomina muy levemente en las niñas.

El factor de riesgo más importante para padecer ésta enfermedad es que alguno de los padres del niño tenga historia de atopia (rinitis alergica, asma o dermatitis atópica). Se estima que hasta el 70% de estos niños la padecen durante su infancia. Además, es frecuente que en estos niños la barrera cutánea esté alterada de manera intrínseca, lo que condiciona que la piel no reaccione de manera habitual ante estímulos del ambiente.

Como podéis ver, estos factores de riesgo son propios del paciente, es decir, no podemos cambiarlos. Esto provoca que esta condición les acompañe durante toda la infancia. Por ello, el tratamiento de la dermatitis atópica irá destinado a reducir al máximo los síntomas de la enfermedad ya que no hay una pastilla mágica que cure la dermtitis atópica.

Además, es frecuente la combinación entre dermatitis atópica y alergias a pólenes o alimentos ya que la causa de ambas enfermedades es similar.

¿Por qué se produce la dermatitis atópica?

Como decíamos al principio, la causa de la dermatitis atópica no está clara del todo y se cree que es la suma de varios factores lo que condiciona que un niño la acabe padeciendo.

Uno de los principales factores es la alteración de la barrera cutánea. Gracias a esta barrera, las personas sanas, nos defendemos de agresiones externas que podrían ponerse en contacto con nosotros a través de la piel. En los niños con dermatitis atópica esta barrera está alterada lo que provoca que la piel no sea capaz de aislarse de agresiones externas, además de que pierda agua y esté siempre muy seca. Al final, esto da lugar a una piel muy sensible que tiende a irritarse a las primeras de cambio.

El segundo factor más importante es la alteración de la respuesta inmune a nivel local. Esta alteración daría lugar a una respuesta exagerada en forma de inflamación que se traduce en los eccemas que aparecen en la piel de los niños con dermatitis atópica.

Y diréis, ¿de dónde vienen estos factores?, ¿es una lotería que le ha tocado a mi hijo? Estas alteraciones se heredan en la gran mayoría de los casos, es decir,  se presentan desde el nacimiento ya que van en sus genes, los cuales heredaron de sus padres. Por esto es muy habitual que la dermatitis atópica la presenten también los hermanos y los progenitores del niño que la sufre.

En resumen, lo que ocurre en la piel de los niños con dermatitis atópica es que responden formando eccemas ante estímulos externos que en otros niños no tendrían consecuencias. Es decir, tienen una piel especial muy sensible ante cualquier agresión.

Unos cuantos párrafos más arriba dijimos que existía cierta relación entre la dermatitis atópica y alergias a pólenes y alimentos. Debido a lo complejo del tema, lo dejaremos para un post que realizaremos más adelante.

¿Cómo se manifiesta la dermatitis atópica?

Los niños con dermatitis atópica presentan una piel muy seca que pica. De hecho, es muy habitual ver cómo estos niños están incómodos, casi siempre rascándose.

Y sobre esta piel seca es donde suelen aparecer los eccemas, las lesiones típcias de piel de los niños con dermatitis. Estas lesiones se manifiestan como pápulas (elevación de la piel) exudativas y eritematosas; cuando las lesiones mejoran, suele quedarse una zona de la piel muy seca y agrietada, incluso engrosada.

Dependiendo de la edad del niño, estas lesiones aparecerán en unas localizaciones o en otras. Por debajo de los dos años es habitual en la cara y en las zonas extensoras de las extremidades mientras que en los mayores de esta edad suelen aparecer en el cuello y en las zonas flexoras de los codos y las rodillas.

Lesiones de dermatitis atópico a la cara típicas de lactantes.

Lesiones de dermatitis atópica en caras extensora de brazos y piernas, típicas en niños en edad preescolar.

Lesiones en zonas flexoras de piernas y brazos típicas de niños mayores.

La dermatitis atópica cursa en brotes, es decir, hay periodos en los que aparecen los eccemas y otros en los que el niño está libres de síntomas. Cuando los brotes son leves, los síntomas suelen mejorar espontáneamente mientras que en los pacientes con dermatitis atópica grave es necesario un tratamiento para que los eccemas se resuelvan.

El diagnóstico de la enfermedad es clínico. Para llegar a él, los pediatras nos basamos en la historia, exploración física y los antecedentes del niño. En general, no es necesario realizar pruebas complementarias.

El tratamiento de la dermatitis atópica

El primer pilar básico de tratamiento es mantener la piel lo más hidratada posible. De esta forma mejoraríamos la función barrera de la piel ya la haríamos más resistente a las agresiones externas. La hidratación por si sola puede ser suficiente para evitar muchos brotes de la enfermedad. Existen multitud de marcas con cremas hidratantes muy buenas, muchas de ellas con líneas exclusivas para niños con dermatitis atópica. Pregunta a tu farmacéutico para elegir la mejor opción para tu hijo.

Para el tratamiento de los eccemas de dermatitis atópica, se emplean cremas o pomadas de corticoides. Estas cremas, por su efecto antiinflmatario, suelen ser muy efectivas observándose resultados en uno o dos días sin que aparezcan efectos secundarios importantes. En general, se aplican una o dos veces al día.

Por otro lado, los niños con eccemas no suelen tolerar la crema hidratante ya que pueden provocar más picor todavía. Se deben esperar unos días a que el corticoide haga efecto para reiniciar la hidratación de esas zonas del cuerpo.

A veces, las lesiones y la sequedad de la piel de los niños con dermatitis atópica empeora con el baño. Si esto ocurre, no es raro que vuestro pediatra os recomiende que bañéis a vuestros hijos cada 2 o 3 días.

Como sucedía en el caso del tratamiento de mantenimiento, si el niño presenta picor se puede emplear un antihistamínico, aunque en muchos casos no es efectivo.

Para evitar complicaciones, es muy importante que el niño no se rasque los eccemas para evitar que las lesiones no se sobreinfecten.

Como hemos dicho, la hidratación corporal y los corticoides son los pilares del tratamiento de la dermatitis atópica, sin embargo, en niños que no responden al tratamiento o que presenta lesiones muy graves, existen otras alternativas que deben ser evaluadas por el dermatólogo infantil.


En resumen, la dermatitis atópica es una enfermedad crónica que acompañará al niño durante toda su infancia en mayor o menor medida. Conocer las lesiones que provoca (eccemas) es importante ya que el tratamiento varía entre las fases de estabilidad (crema hidratante) o los brotes (corticoides).

Las imágenes de dermatitis atópica que se encuentran en el cuerpo del texto están protegidos por una licencia CC BY-NC-ND 3.0 NZ y el copyright pertenece a DermNet NZ.

Si te interesa la dermatología puedes consultar el blog de la Dra. Corea Bagazgoitia en el que encontrarás un montón de información sobre enfermedades de la piel (link).