Entradas etiquetadas como ‘bronquiolitis’

¿Quién es el Virus Respiratorio Sincitial?

Lavado nasal

Fuente: GTRES

De entre todos los virus habituales de los que se puede contagiar un niño pequeño, el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es el rey, pero no un rey bueno y benévolo, sino un rey de los que te dejan un mal recuerdo. No en vano, este virus es el responsable de la bronquiolitis, la cual es el motivo de ingreso más frecuente en pediatría y que año tras año pone en jaque al sistema sanitario debido al gran número de niños que requieren atención médica derivada de esta enfermedad.

Muchas familias desconocen qué es el VRS y la bronquioltis, sobre todo si no tienen hijos escolarizados o que tengan hermanos mayores. Sin embargo, la epidemia de VRS se concentra durante el final del otoño y principios del invierno, por lo cual, mientras leéis estas líneas, estoy convencido de que muchos padres y madres verán reconocido en este texto lo que les pasa a sus hijos.

En este post os explicamos qué es el VRS, en qué consiste la bronquiolitis y cuál es su tratamiento.

Lee el resto de la entrada »

La bronquiolitis ha vuelto

Moco

Fuente: Pixabay

Cuando te dedicas a la pediatría sabes que durante los meses fríos del año las consultas de los centros de salud y las salas de espera de las urgencias del hospital se ven ocupadas por niños de corta edad a los que les cuesta respirar, muchos de los cuales acabarán ingresando en el hospital para administrarles oxígeno. Durante esos meses ocurre la epidemia de bronquiolitis, una enfermedad provocada por el virus respiratorio sincitial (VRS), la cual tensiona hasta el límite la capacidad asistencial de los sistemas de salud infantiles; de hecho, la bronquiolitis es el motivo de ingreso más frecuente en pediatría.

Sin embargo, durante la temporada 2020-2021 parecía que el VRS se hubiera tomado unas vacaciones, al menos hasta hace unas pocas semanas. Esto de que no hayamos visto bronquiolitis durante los últimos meses es una constante que se ha repetido no solo en España, sino en todo el mundo. Pero es que el invierno 2020-2021 ha sido diferente, ya que desde marzo de 2020 nos encontramos en situación de pandemia por la COVID-19, y con ella se han implementado una serie de medidas para disminuir el contagio de esta enfermedad que también son efectivas para el resto de las infecciones respiratorias (distancia social, higiene de manos frecuente, uso de mascarillas…).

Fijaos si han sido efectivas que, tras el inicio del curso escolar y hasta unas semanas después de las navidades, los episodios de infecciones respiratorias (los típicos catarros) han sido anecdóticos comparados con otras temporadas, incluso este año no ha habido epidemia de gripe (otro virus que pone en jaque al sistema sanitario todos los años). Es como si el verano, época del año en la que no circulan tantos virus respiratorios y en la que los niños suelen encontrarse sanos como robles, se hubiera prolongado durante varias estaciones.

Como os decía, hasta marzo-abril de 2021 la incidencia de infecciones respiratorias ha sido mucho menor que los años pasados, pero desde hace varias semanas estos cuadros están en aumento, y entre ellos la bronquiolitis provocada por el VRS no podía faltar a su cita anual, aunque con retraso. Esta situación ya nos la habían anticipado nuestros colegas que viven en las antípodas, ya que en Australia fueron los primeros en comprobar que tras el inicio de la COVID-19, la epidemia de VRS se desplazaba a la primavera del año siguiente, momento en el que habitualmente ya no hay casos de bronquiolitis provocados por el VRS y empezamos a salir del túnel en el que se ve inmersa la asistencia sanitaria en pediatría cada invierno.

Durante las siguientes semanas es muy probable que los casos de bronquiolitis sigan aumentando, aunque no creo que el número de casos llegue al extremo de un invierno habitual. Mientras tanto, merece la pena hacer un pequeño repaso de en qué consiste esta enfermedad y su tratamiento.

¿Qué es la bronquiolitis?

La definición clásica de bronquiolitis hace referencia al ‘primer episodio de sibilancias y dificultad respiratoria en un niño menor de 2 años en el contexto de una infección viral’.

Esta definición contiene una serie de conceptos que son muy importantes:

  • Hace referencia al ‘primer episodio’. Por tanto, bronquiolitis solo se puede tener una vez en la vida. Los siguientes episodios en los que se auscultan sibilancias, aunque muy similares a una bronquiolitis, por definición no se pueden llamar así, por lo que deberíamos emplear otro término, en general bronquitis o broncoespasmo.
  • Se trata de menores de 2 años. Por tanto, las bronquiolitis son una enfermedad de niño pequeño. De hecho son más frecuentes por debajo del año de vida, sobre todo en los menores de 6 meses.
  • Aparecen en el contexto de una infección viral. Y aquí el VRS es el rey, ya que provoca el 80-90% de los cuadros de bronquiolitis.

El VRS es un virus que se transmite por gotitas, es decir, por contacto directo con las secreciones de un paciente infectado o cuando inhalamos las gotitas que salen de nuestra boca o nariz cuando hablamos, tosemos o estornudamos. Estas gotitas se quedan en suspensión en el ambiente unos pocos segundos, a diferencia de los aerosoles de los que todos habréis odio hablar en los últimos meses debido a que es la forma de transmisión más frecuente del SARS-COV-2, responsable de la enfermedad COVID-19.

Por tanto, la forma de prevenir el virus que más frecuentemente provoca la bronquiolitis es muy sencilla: lavado de manos frecuente y empleo de mascarilla en el caso de que estés acatarrado (este virus en niños mayores y adultos suele provocar solo catarros), además de evitar que los niños con cuadros respiratorios importantes acudan a la escuela infantil o al colegio.

¿Qué síntomas provoca la bronquiolitis?

El cuadro clínico de bronquiolitis es siempre muy similar. En primer lugar, el VRS coloniza la vía respiratoria superior, lo que da lugar a un cuadro catarral, en general con tos y mocos. Durante estos primeros días suele aparecer también fiebre.

Al cabo de dos o tres días, el virus avanza por la vía respiratoria y llega hasta los pulmones, en donde provoca inflamación en los bronquiolos que se acompaña de un aumento de las secreciones a dicho nivel. Esto provoca que cuando el niño coge aire le cueste respirar en mayor o menor medida y en la exploración física detectemos sibilancias en la auscultación.

Dependiendo de la gravedad del episodio, estos síntomas podrán ser tratados de forma ambulatoria o requerirán ingreso hospitalario, esto último mucho más frecuente en los niños por debajo de los tres meses de vida y con antecedentes personales importantes, como la prematuridad o las cardiopatías congénitas.

Si todo va bien, la parte más aguda de la enfermedad tiene una duración de unos siete días, para mejorar después poco a poco. De hecho, es muy frecuente que tras un episodio de bronquiolitis, estos niños arrastren una tos durante varias semanas.

¿Cuál es el tratamiento de la bronquiolitis?

Por desgracia, no existe ningún ensayo clínico que haya demostrado que existe un tratamiento farmacológico eficaz para la bronquiolitis, más allá del tratamiento sintomático de soporte.

Sé que muchos os estaréis llevando ahora las manos a la cabeza porque seguro que en alguna ocasión os han indicado para esta enfermedad salbutamol inhalado, aerosoles o corticoides vía oral. Como decía, no hay ningún estudio que haya demostrado que sean eficaces para tratar a estos niños, aunque a día de hoy todavía hay muchos pediatras que los emplean porque antiguamente era el tratamiento estándar.

A día de hoy, las guías clínicas sobre bronquiolitis recomiendan que el tratamiento de la bronquiolitis se limite a un tratamiento sintomático:

  • Lavados nasales cuando tienen la nariz taponada.
  • Posición semiincorporada cuando están tumbados.
  • Tomas fraccionadas (más frecuentes, pero de menor cantidad).
  • Antitérmicos si hay fiebre o malestar.

En el caso de que estas mediadas de soporte no funcionen o el cuadro respiratorio progrese hasta provocar dificultad respiratoria, el ingreso hospitalario está asegurado, así que no dudéis en acudir a urgencias o a vuestro pediatra si el niño presenta mal estado general, deja de comer o presenta dificultad respiratoria (respira muy deprisa, marca las costillas al respirar…). En estos casos suele ser suficiente con la administración de oxígeno, aunque en algunos casos se requiere el ingreso en UCIP para su tratamiento.

Una reflexión final

He comenzado este texto hablando de lo raro que ha sido que el invierno pasado no viéramos cuadros de bronquiolitis. De hecho, muchos ya cantábamos victoria como si nos hubiésemos librado, al menos por un año, de esta epidemia. Desconozco si el aumento de casos que estamos viviendo ahora continuará hasta alcanzar un pico epidémico tan alto como el de cada invierno o se quedará en una epidemia de menor envergadura. Lo que está claro es que el VRS está entre nosotros.

Es difícil encontrar una explicación a por qué los casos de VRS se han desplazado al final de la primavera, sobre todo si tenemos en cuenta que las medidas higiénicas que nos protegen contra la COVID-19 siguen vigentes y que tan bien han funcionado contra las demás infecciones respiratorias al inicio del curso escolar, incluida la bronquiolitis provocada por VRS.

Quiero pensar que este aumento de casos no se debe a la relajación de estas medidas por parte de los padres en los más pequeños de la casa y que siguen (seguimos) siendo responsables a la hora de no llevar al colegio a nuestros hijos cuando están con fiebre o con un cuadro respiratorio importante, por mucho que se haya realizado un test de antígeno o una PCR para descartar que esa sintomatología la pudiera estar provocando el coronavirus.

Como padres, somos responsables de no llevar enfermos a nuestros hijos al colegio o la escuela infantil, en primer lugar porque no es el lugar más adecuado mientras un niño se encuentra mal, pero también porque no es solidario con el resto de los compañeros de su clase. Si lo seguimos haciendo igual de bien como en los últimos meses, estoy seguro de que los casos de VRS (y de otras infecciones respiratorias) disminuirán y llegaremos al verano libres de mocos.


Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

También te puede interesar:

Trece cosas que (quizá) no sabías de la bronquiolitis

Tos

Fuente: Pixabay

La bronquiolitis es el caballo de batalla de los pediatras en los meses fríos del año. Millones de niños en todo el mundo la padecen, lo que en muchos casos acaba saturando desde las consultas de Atención Primaria hasta las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos de los hospitales de tercer nivel.

A lo largo de este post encontrarás mucha información útil sobre la bronquiolitis que te puede ayudar a entender qué le pasa a tu hijo.

  1. Se define bronquiolitis al primer episodio de sibilancias (“pitos”) en un menor de dos años en el contexto de una infección viral. En ocasiones, los siguientes episodios en los que aparecen sibilancias se denominan de la misma forma o simplemente como bronquitis o broncoespasmo.
  2. La causa de la bronquiolitis es siempre un virus, en concreto, más del 80% de los casos se debe al Virus Respiratorio Sincitial (VRS). La epidemia de este virus coincide con los meses fríos del año, en nuestro país entre octubre y febrero. El VRS no siempre da lugar a bronquiolitis, en ocasiones se queda solo en un catarro (sobre todo en adultos).
  3. La bronquiolitis afecta a uno de cada tres niños menores de dos años. De todos ellos, un 5% requiere ingreso hospitalario para su tratamiento, lo que la convierte en el motivo de ingreso más frecuente en pediatría.
  4. El cuadro clínico de la bronquiolitis es siempre muy parecido. Comienza con un cuadro catarral en el que predominan los mocos durante 2-3 días. Posteriormente aparecen la tos junto con las sibilancias en la auscultación y dificultad respiratoria. Durante los primeros días puede haber fiebre. Suele mejorar al cabo de una semana aunque la tos puede persistir más allá de 20-30 días.
  5. Existen una serie de factores de riesgo para que la bronquiolitis sea más grave como son el sexo masculino, ser menor de un mes de vida, la prematuridad, padecer enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas, las inmunodeficiencias, las enfermedades neurológicas… En estos casos, la bronquiolitis suele requerir ingreso.
  6. No existe un tratamiento que “cure” la bronquiolitis. En ocasiones los broncodilatadores (salbutamol) pueden ayudar, aunque la respuesta en niños pequeños es escasa y la mayoría de las guías clínicas no los aconseja. Los corticoides no han demostrado ser útiles en esta patología.
  7. Los antibióticos, al tratarse de una infección viral, no tienen ningún papel en las bronquiolitis. En ocasiones se emplean cuando se sospecha una sobreinfección bacteriana pero nunca deben utilizarse de forma rutinaria.
  8. Los lavados nasales son una parte fundamental del tratamiento de la bronquiolitis. Los niños pequeños no saben respirar por la boca por lo que despejar la nariz de moco es muy importante para que el cuadro clínico no empeore.
  9.  La posición semiincorporada mejora la dificultadad respiratoria en la bronquiolitis por lo que es adecuado que incorpores a tu hijo mientras duerme.
  10. Para que el niño no se fatigue durante las tomas suele ser útil ofrecerle de comer más veces pero menos cantidad. Cuando la dificultad respiratoria que presenta el bebé durante una bronquiolitis le impide comer es necesario el ingreso para poder iniciar una sueroterapia intravenosa o alimentarlo por sonda nasogástrica.
  11. En ocasiones, la afectación respiratoria es lo suficientemente grave como para que los niños requieran oxígeno o incluso algún tipo de asistencia respiratoria. En estos casos el ingreso hospitalario está garantizado.
  12. En el caso de que tu hijo presente mal estado general, no quiera comer o le cueste respirar debes acudir al hospital para que sea valorado por un pediatra.
  13. La infección por VRS suele cursar en adultos en forma de catarro por lo que si estás enfermo en esta época del año es mejor que no vayas de visita a ver a recién nacidos (que son los que más riego tienen de padecer una bronquiolitis grave en caso de contagiarse).

No nos podemos resistir a enseñarte un vídeo de un niño con dificultad respiratoria debido a una bronquiolitis. Es muy importante que los padres aprendan a apreciarla ya que es uno de los motivos que justifican una visita a Urgencias.

PD: la bronquiolitis es una enfermedad que nos “gusta” a diferencia de muchos pediatras que la consideran muy aburrida porque no tenemos muchas armas con las que luchar contra ella y porque nos carga de trabajo durante el invierno. Todavía queda mucho que investigar en esta patología. Nosotros pusimos nuestro granito de arena en el estudio de esta patología con la tesis de Gonzalo que fue presentada en Junio de 2017.

El copyright de la foto de cabecera de este post pertenenece a furiousmadgeorge bajo una licencia CC BY 2.0.

Ya está aquí: La bronquiolitis…

Medicinas

Fuente: Pixabay

Suena el teléfono. Por fortuna hoy son las 2 p.m., aunque como ya estamos en noviembre me temo de que va ir el tema:

– Gonzalo, esta vez es tu sobrino. Tiene la misma tos que tuvo la niña cuando tenía 10 meses.

– ¿Y te has fijado si le cuesta respirar? – le digo a mi hermana sospechando que esté empezando con un bronquiolitis.

– No hunde el cuello pero respira más rápido de lo normal. Le he lavado la nariz pero sigue igual. Empezó hace unos días con tos y mocos y esta tarde lo he recogido de la guardería más fatigado y con las tos más fea. ¿Qué hacemos?.

– Llévatelo a casa. Esta tarde me paso porque hay que auscultarle, pero ya sabes que si es una bronquiolitis no tiene tratamiento y habrá que ver como la pasa… – Cuelgo el teléfono y cruzo los dedos. Mi sobrina estuvo unas navidades enteras ingresada por una bronquiolitis. Esperemos que el niño no lleve el mismo camino…


Como todos los años, la bronquiolitis acaba llegando y las salas de espera de las Urgencias de Pediatría se llenan de lactantes pequeños a los que les cuesta respirar. Pero, ¿sabes realmente qué es la bronquiolitis?. En el post de hoy resolvemos tus dudas y, en el caso de que tus hijos la estén padeciendo, te daremos unos consejos sobre qué debes vigilar y qué puedes hacer para que pasen esta enfermedad lo mejor posible.

¿Qué es la bronquiolitis?

La definición clásica dice que una bronquiolitis es “el primer episodio de sibilancias en un menor de dos años en el contexto de una infección viral”. Por tanto, solo se puede tener bronquiolitis una vez en la vida; al resto de episodios en lao que auscultamos sibilancias los llamamos bronquitis. Esta distinción es importante ya que el tratamiento de unos a otros varía ostensiblemente.

El virus que provoca la gran mayoría de las bronquiolitis  es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS). Este virus circula en los meses fríos del año (de octubre a marzo en España) por lo que la epidemia de bronquiolitis tiene su pico en diciembre-enero. Este virus se contagia por contacto con las secreciones de la nariz y la garganta de un paciente infectado (saliva, mocos…) por eso es muy frecuente en niños de guardería.

¿Cuál es la evolución de los síntomas?

Los primeros días de la infección cursan con catarro (tos y mucosidad) y puede aparecer fiebre. A los 3 o 4 días del inicio de los síntomas, el virus avanza por la vía aérea hasta llegar al pulmón donde provoca inflamación de los bronquiolos (la parte final de la vía respiratoria). Cuando esto ocurre el niño presenta dificultad para respirar y en la auscultación se escuchan sibilancias (ruidos como “pitos”) y crepitante (ruidos como de “moco”).

La mayoría de los pacientes pueden pasar la bronquiolitis en casa, pero algunos niños requieren ingreso en el hospital para ponerles oxigeno o porque no son capaces de comer debido a la dificultad respiratoria que presentan. No en vano, la bronquiolitis es la causa de ingreso más frecuente en niños pequeños.

Pese a que no podemos saber qué paciente requerirá ingreso, hay una serie de factores que predisponen a padecer una bronquiolitis más grave como son la prematuridad,  la edad menor de un mes, las enfermedades del corazón o el pulmón, el tabaquismo familiar o el ser varón.

La duración de los síntomas es variable y no previsible. En general la bronquiolitis dura unos 7-10 días, aunque la tos puede persistir casi un mes entero.

¿Existe algún tratamiento?

Por desgracia no existe ningún tratamiento que cure la bronquiolitis, es decir, no existe una pastilla mágica que acabe con la enfermedad. Por tanto, el tratamiento irá encaminado a aliviar los síntomas y variará en función de las necesidades de cada niño.

Cuando el niño respira con mucha dificultad en ocasiones requerirá ingreso en el hospital para administrarle oxigeno. Si el problema principal es la alimentación, puede que lo que precise se una vía periférica para ponerle sueros, o mejor, una sonda nasogástrica para darle de comer. La fiebre se tratará con antitérmicos como es habitual.

Si tu hijo ha padecido una bronquiolitis sabrás que en ocasiones se usan aerosoles de diferentes medicaciones (salbutamol, adrenalina, suero hipertónico…). Los estudios actuales no los recomiendan ya que no han demostrado eficacia para disminuir el número de ingresos en el hospital ni la estancia hospitalaria. Los niños entre 12 y 24 meses deben ser evaluados de forma individual ya que algunos de ellos mejoran con esta medicación, aunque son los menos.

Respecto a la fisioterapia respiratoria, estudios recientes no la recomiendan en la fase aguda de la enfermedad, por lo que si estás pensando en usarla en vuestros hijos pregunta primero a tu pediatra.

Otras medidas de soporte que son útiles y que puedes realizar en casa son los lavados frecuentes de la nariz, tener al niño semiincopirado tanto si está despierto como si está dormido y darle de comer de forma fraccionada (varias veces de poco en poco) para que no se fatigue. Además deberías evitar los ambientes con humo.

¿Qué tengo que vigilar en casa?

Los síntomas que tienes que vigilar en casa son:

  • La dificultad respiratoria: en caso de que tu hijo respire muy rápido, marque las costillas o hunda el cuello debes consultar con tu pediatra. A veces la dificultad respiratoria no es tan evidente y se manifiesta como cese de la respiración unos segundos (apneas) o coloración amoratada de los labios. Aquí tienes un vídeo de ejemplo de dificultad respiratoria en niño con bronquiolitis.

  • Dificultad para comer: intenta ofrecer a tu bebé la comida de forma frecuente en pequeñas cantidades. En general los niños ingresan cuando comen menos de la mitad de lo que comían habitualmente.
  • Decaimiento o mal estado general: si ves que tu hijo esta más dormido de lo normal y no consigues despertarle.

En el caso de que tu hijo tenga una bronquiolitis debes llevarlo al pediatra cada 4-5 días para ver como evoluciona y compruebe que no se complica.

¿Puede mi hijo tener más de una bronquiolitis?

Desde el punto de vista estricto la bronquiolis solo se puede pasar una vez. Hay algunos niños que después de superarla presentan síntomas similar cada vez que se acatarran en los que vuelven a presentar “pitos”. En general estos episodios los llamamos bronquitis o bronocoespasmo y el tratamiento es distinto a la bronquiolitis, ya que en los primeros, los broncodilatadores sí que funcionan.

En este link puedes acceder a la hoja de recomendaciones de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría sobre la bronquiolitis.