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El aseo en el recién nacido

Tras el alta hospitalaria después del nacimiento de un bebé, es muy habitual en nuestras consultas las preguntas de los padres tales como: ¿Cuándo puedo bañar a mi bebé?, ¿qué cremas necesita para el cuidado de su piel?, ¿cuándo puedo cortarle las uñas? o incluso sobre el uso de colonias y otros productos de perfumería. En el fondo, los cuidados de un bebé no varían de los que se hacían en el hospital, simplemente cambia la ausencia de supervisión directa del personal sanitario.

En el post de hoy intentamos resolveros todas las dudas sobre el aseo de vuestros más pequeños.

El momento del baño del recién nacido

No existe consenso sobre cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno decidir hacerlo de forma diaria que cada dos días o incluso más. En España clásicamente se ha recomendado el baño a diario mientras que en otro países del norte de Europa (con climas más fríos) las recomendaciones son hacerlo cada cuatro o incluso seis días. Seguramente estos compartimientos y actitudes sobre el aseo responden a cuestiones culturales que poco tienen que ver con lo que realmente necesita un bebé. En un estudio publicado se observó que no había diferencias en problemas de la piel entre los niños que eran bañados a diario respecto a aquellos que lo hacían cada 6 días.

Por tanto, sois vosotros los que tenéis que decidir cada cuanto bañáis al recién nacido. Si el momento del baño supone un estrés tanto para el bebé como para los papás podéis evitar hacerlo a diario tranquilamente. Por el contrario, si es un momento agradable lo normal es hacerlo de forma diaria.

Lo que sí está claro es que la piel del recién nacido es más delicada. Por ello deben utilizarse jabones que suaves con pH neutro y sin detergentes. Los niños con piel atópica (problema que no suele aparecer antes de los 3 meses de edad) requerirán unos cuidados y productos específicos de la piel que tú pediatra podrá recomendarte.

Otra error frecuente es el no sumergir la tripa de los recién nacido para evitar que el cordón umbilical se moje. El problema no está en que el cordón se moje (de hecho es necesario para una buena limpieza del mismo como te comentamos en este otro post) sino que luego lo sequemos bien para que no se reblandezca.

Por último, antes de bañar al bebé debes comprobar la temperatura del agua (ideal entre 35 grados centígrados). No es imprescindible tener un termómetro para afinar tanto la temperatura simplemente comprobar el estado templado de la misma con la mano y ¡a disfrutar del baño!

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El cuidado de las uñas

Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas, a veces tanto que provocan pequeños arañazos en la cara. Esto lleva a los padres a una pregunta muy lógica: ¿desde cuándo pueden cortarle las uñas a mi hijo?.

No existe contraindicación formal en usar una tijera de punta roma para recortarlas. El problema surge en que la punta de las uñas de los recién nacidos suele estar pegada la piel del dedo, lo que provoca que en muchas ocasiones al utilizar la tijera se provoque una pequeña herida, la cuál puede infectarse. Una posibilidad alternativa a la tijera es usar una lima, pero suele ser muy difícil su uso ya que las uñas de un recién nacido son muy blandas (de hecho se desprende a veces con el roce).

Por tanto, lo mejor es aplicar el sentido común. Si tu hijo tiene las uñas échale un poco de paciencia y retrasa así hasta las tres o cuatro semanas de vida el empleo de la tijera (y recuerda, siempre cortarlas rectas).

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Cremas y cuidado de la piel

Durante todo el embarazo la piel de un recién nacido está en contacto directo con un ambiente húmedo (el líquido amniótico). Tras el parto, toda esa humedad desaparece para pasar a estar en contacto con un ambiente seco como es el aire.

Bajo estas circunstancias la piel del recién nacido tiende a secarse de forma natural, incluso se cuartea. Pasada la primera semana de vida, la piel del bebé suele haberse adaptado a la nueva situación pasando a ser una piel tersa y suave.

Por ello el uso de cremas en las primeros días de vida no es estrictamente necesario, ya que es normal que la piel esté seca. En el caso de que creas que esa sequedad es excesiva y hayas decidido emplear alguna crema, debes elegir una especial para bebés con el menor numero de irritantes posibles (parabenos, perfumes…).

Tampoco es necesario una crema especial para el área del pañal. En general, el cambio frecuente para evitar que la orina o las heces estén mucho tiempo en contacto con la piel es suficiente. En caso de que el área genital se ponga roja o irritada puede ser necesario el empleo de una pasta al agua (crema especial a base de vaselina y polvos de talco que aísla la piel de nuevas agresiones). En caso de que no mejore extremando las medidas de higiene debes consultar con tu pediatra.

Uso de colonia

El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido junto al tacto, de hecho el bebé aprende el olor de su madre ya desde el útero. Es por ello que el empleo de colonias, aunque no esta prohibido ni desaconsejado, puede alterar el vínculo al perder el reconocimiento que realiza el bebé con su madre a través del olfato. De la misma manera, la madre no debería emplear el uso de perfumes de fuerte olor que interfieran en el reconocimiento madre-hijo.

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¡¡Mamá, mamá!! … ¿Cuándo salen los dientes?

La erupción de los dientes es siempre un motivo de preocupación en los padres, sobretodo cuando hablamos de los dientes de leche. En el post de hoy os resolvemos las dudas sobre la salida de los dientes. Dejaremos para más adelante otra publicación sobre la higiene bucal.

Una dentadura temporal y una definitiva

Las personas están dotadas de dos dentaduras. Una primera, conocida como “dientes de leche”, la cuál es es sustituida a partir de los 6 años por una definitiva.

Los dientes de leche suelen empezar su erupción hacia los 6 meses de vida, aunque de media se retrasa hasta los 8 meses. Durante los siguientes 22 meses continúa la salida de estos dientes hasta completar 20 piezas dentarias. La dentadura definitiva aparece con la caída de los dientes de leche y de forma progresiva, en general a partir de los 6 años, hasta completar 32 dientes definitivos.

Incisivos, caninos, premolares y molares

La dentadura del ser humano esta formada por cuatro tipos diferentes de piezas dentarías. Cada una de ellas está destinada a realizar una función diferente:

  • Incisivos: están localizados en la parte central de la dentadura y su función es cortar la comida al masticarla. Tenemos cuatro superiores y cuatro tanto de leche como definitivos.
  • Caninos: a continuación de los incisivos y conocidos vulgarmente como colmillos. Su función es desgarrar la comida. Tenemos cuatro en total en cada dentadura.
  • Premolares: sirven para un primera fase masticatoria en la que se tritura la comida.  En total son ocho (cuatro arriba y cuatro abajo) y solo están la dentadura definitiva.
  • Molares: son las piezas dentarías que trituran la comida. Los molares de leche son ocho, mientras que en la dentadura definitiva hay doce molares.

¿Cuándo salen los dientes?

Lo primero que tienes que saber es que la erupción de la dentadura es muy variable, hay niños en los que los primeros dientes les aparecen a los 5-6 meses y otros en los que se retrasa más allá del año. Es por ellos que tu pediatra debe evaluar la boca de tu hijo en todas las revisiones en busca de alteraciones o retrasos que puedan representar una patología. Pero tranquila, en la mayoría de los niños que se retrasan en la salida o caída de los dientes se debe a un carácter familiar. También tienes que saber que los niños son algo más tardíos que las niñas. En la siguientes tablas te enseñamos los momentos más frecuentes de salida de los dientes de leche y definitivos.

¿Cuándo debo consultar con mi pediatra?

Como ya os hemos comentado, la salida y caída de los dientes es muy variable. El retraso en una u otra debe ser evaluado de forma cuidadosa para remitir al odontopediatra (dentista para niños) a aquellos que lo necesiten.

Es muy infrecuente la falta casi total de la dentición, por eso los pediatras solemos decir que “no hemos visto nunca niños sin dientes”. Existen algunas síndromes congénitos extremadamente raros que cursan con la ausencia total de la dentición, pero en general estas enfermedades se descubren casi desde el nacimiento. Sin embargo, la ausencia de algún diente (sobretodo los incisivos laterales) es frecuente (hasta un 6% de personas) y suele asociarse a un origen genético (trasmitido por los padres), aunque no suponen ningún tipo de trastorno.

Un buen signo de evolución de la dentición es que hacia los 4 ó 5 años los dientes de leche se empiecen a separar como en la imagen de la cabecera del post. Esto se debe a que el hueso maxilar donde se implantan empieza a crecer para hacer hueco a los dientes definitivos (que normalmente son más grandes). En el caso de no observarse esta pequeña separación o incluso apiñamiento de los dientes de leche es muy probable que en un futuro se produzcan defectos de erupción en los dientes definitivos.

Además de problemas en la cronología de la salida de los dientes, éstos pueden erupcionar mal (torcidos, en lugares no adecuado) o no llegar a salir. En tal caso una visita al odontopediatra será necesaria para conocer las pautas a seguir.

Falsas creencias sobre la salida de los dientes

Y para terminar, queremos desmitificar la salida de los dientes. Está más que demostrada que la vieja creencia de que “los dientes cuando salen dan fiebre” no es verdad. Los dientes no dan fiebre cuando salen. Como habéis podido ver desde los 6 meses de vida hasta los 2-3 años el la boca del niño aparecerán 20 dientes. Lo más probable es que cuando salga uno de esos dientes coincida que están con un catarro y por eso presenten fiebre. Pero es una coincidencia, no una relación entre el diente y la fiebre.

Uratos amorfos: bebés que hacen “pis con sangre”

No es raro que en las urgencias de Pediatría o en la planta de maternidad de un hospital cualquiera haya padres que han visto sangre en el pañal de su hijo. Es un motivo de consulta frecuente y genera mucha ansiedad.  Orinar sangre suele ser síntoma de una enfermedad, sin embargo, en pediatría es frecuente que esto se deba a la presencia inofensiva de uratos amorfos en la orina.

En el post de hoy os contamos que son estos cristales y por qué aparecen. Si llegáis hasta el final de la entrada encontrareis una serie de recomendaciones para diferenciar este signo de otras circunstancias que sí representan un estado patológico (hematuria).

Uratos Amorfos, unos cristales de color naranja-rojo

Los uratos amorfos son concentraciones de sales de urato (sodio, potasio, calcio y magnesio) que forman cristales de aspecto granular. Normalmente se aparecen al enfriarse la orina y esta está muy concentrada. Estos cristales adquieren un característico color naranja-rojizo.

Debido a esto los padres los detectan en el pañal, como en la imagen que abre este post, ya que no son visibles a simple vista en la orina. Por ello son típicos de niños pequeños. Además, cuando el pediatra profundiza en la historia para obtener más datos, los padres suelen contar que más que sangre, lo que han visto es como una arenilla que tiñe el pañal.

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Detalle de los uratos amorfos en el que se puede apreciar el aspecto de arenilla.

La otra circunstancia en la que pueden aparecer los uratos amorfos es en un análisis de orina rutinario, ya que como hemos dicho no son visibles a simple vista pero si a nivel microscópico en el laboratorio.

Cuándo aparecen

Como hemos explicado más arriba, los uratos aparecen cuando la orina está muy concentrada y se enfría. En la clínica esto lo ocurre cuando los pacientes presentan algún grado de deshidratación por otra patología (diarrea, vómitos…) o porque no han bebido suficiente agua.

En los recién nacidos es habitual encontrarlos en los primeros pañales que mojan los bebés y en este caso se debe a la excesiva diuresis que realizan estos niños en los primeros días de vida, la cual provoca una leve deshidratación fisiológica.

¿Tienen alguna importancia?

La presencia de uratos amorfos en la orina no representa ningún tipo de patología, sin embargo dan mucha información al pediatra ya que traduce que el estado de hidratación no es el óptimo.

Cuándo tengo que preocuparme

Los uratos suelen resolverse bebiendo agua suficiente para mantener un estado de hidratación adecuado.

En caso de que detectéis esa mancha rojiza en el pañal de vuestros hijos debéis ofrecerles más líquidos y en caso de que persista en las siguientes micciones debéis consultar con vuestro pediatra.

La presencia de verdadera orina con sangre (lo que los médico llamamos hematuria) es diferente y suele ser fácil de diferenciar con una buena historia clínica y ,en caso de duda, realizando una tira reactiva de orina o un examen al microscopio.

Estas son las circunstancias que debéis vigilar y consultar en caso de que aparezcan:

  • Orina durante toda la micción de color muy oscuro (como si fuera Coca-cola o como “agua de lavar carne”).
  • Orina que al inicio de la micción es de color rojizo y se aclara posteriormente.
  • Orina que al inicio de la micción es normal y se tiñe al final de la misma (incluso podría observarse como un goteo al finalizar).

Os habréis dado cuenta que para observar y diferenciar entre estos tipos de hematuria el paciente tiene que ser capaz de contener la orina. En niños pequeños lo que se observaría es una gran mancha roja u oscura en el pañal. En caso de duda consulta con tu pediatra.

Para finalizar, recordaros que hay alimentos y fármacos que también tiñen la orina de un color anaranjado (vitamina C, zanahoria) o rojizo (remolacha, moras) así como el empleo en exceso de colorantes alimenticios.


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Ya está aquí: La bronquiolitis…

Suena el teléfono. Por fortuna hoy son las 2 p.m., aunque como ya estamos en noviembre me temo de que va ir el tema:

– Gonzalo, esta vez es tu sobrino. Tiene la misma tos que tuvo la niña cuando tenía 10 meses.

– ¿Y te has fijado si le cuesta respirar? – le digo a mi hermana sospechando que esté empezando con un bronquiolitis.

– No hunde el cuello pero respira más rápido de lo normal. Le he lavado la nariz pero sigue igual. Empezó hace unos días con tos y mocos y esta tarde lo he recogido de la guardería más fatigado y con las tos más fea. ¿Qué hacemos?.

– Llévatelo a casa. Esta tarde me paso porque hay que auscultarle, pero ya sabes que si es una bronquiolitis no tiene tratamiento y habrá que ver como la pasa… – Cuelgo el teléfono y cruzo los dedos. Mi sobrina estuvo unas navidades enteras ingresada por una bronquiolitis. Esperemos que el niño no lleve el mismo camino…


Como todos los años, la bronquiolitis acaba llegando y las salas de espera de las Urgencias de Pediatría se llenan de lactantes pequeños a los que les cuesta respirar. Pero, ¿sabes realmente qué es la bronquiolitis?. En el post de hoy resolvemos tus dudas y, en el caso de que tus hijos la estén padeciendo, te daremos unos consejos sobre qué debes vigilar y qué puedes hacer para que pasen esta enfermedad lo mejor posible.

¿Qué es la bronquiolitis?

La definición clásica dice que una bronquiolitis es “el primer episodio de sibilancias en un menor de dos años en el contexto de una infección viral”. Por tanto, solo se puede tener bronquiolitis una vez en la vida; al resto de episodios en lao que auscultamos sibilancias los llamamos bronquitis. Esta distinción es importante ya que el tratamiento de unos a otros varía ostensiblemente.

El virus que provoca la gran mayoría de las bronquiolitis  es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS). Este virus circula en los meses fríos del año (de octubre a marzo en España) por lo que la epidemia de bronquiolitis tiene su pico en diciembre-enero. Este virus se contagia por contacto con las secreciones de la nariz y la garganta de un paciente infectado (saliva, mocos…) por eso es muy frecuente en niños de guardería.

¿Cuál es la evolución de los síntomas?

Los primeros días de la infección cursan con catarro (tos y mucosidad) y puede aparecer fiebre. A los 3 o 4 días del inicio de los síntomas, el virus avanza por la vía aérea hasta llegar al pulmón donde provoca inflamación de los bronquiolos (la parte final de la vía respiratoria). Cuando esto ocurre el niño presenta dificultad para respirar y en la auscultación se escuchan sibilancias (ruidos como “pitos”) y crepitante (ruidos como de “moco”).

La mayoría de los pacientes pueden pasar la bronquiolitis en casa, pero algunos niños requieren ingreso en el hospital para ponerles oxigeno o porque no son capaces de comer debido a la dificultad respiratoria que presentan. No en vano, la bronquiolitis es la causa de ingreso más frecuente en niños pequeños.

Pese a que no podemos saber qué paciente requerirá ingreso, hay una serie de factores que predisponen a padecer una bronquiolitis más grave como son la prematuridad,  la edad menor de un mes, las enfermedades del corazón o el pulmón, el tabaquismo familiar o el ser varón.

La duración de los síntomas es variable y no previsible. En general la bronquiolitis dura unos 7-10 días, aunque la tos puede persistir casi un mes entero.

¿Existe algún tratamiento?

Por desgracia no existe ningún tratamiento que cure la bronquiolitis, es decir, no existe una pastilla mágica que acabe con la enfermedad. Por tanto, el tratamiento irá encaminado a aliviar los síntomas y variará en función de las necesidades de cada niño.

Cuando el niño respira con mucha dificultad en ocasiones requerirá ingreso en el hospital para administrarle oxigeno. Si el problema principal es la alimentación, puede que lo que precise se una vía periférica para ponerle sueros, o mejor, una sonda nasogástrica para darle de comer. La fiebre se tratará con antitérmicos como es habitual.

Si tu hijo ha padecido una bronquiolitis sabrás que en ocasiones se usan aerosoles de diferentes medicaciones (salbutamol, adrenalina, suero hipertónico…). Los estudios actuales no los recomiendan ya que no han demostrado eficacia para disminuir el número de ingresos en el hospital ni la estancia hospitalaria. Los niños entre 12 y 24 meses deben ser evaluados de forma individual ya que algunos de ellos mejoran con esta medicación, aunque son los menos.

Respecto a la fisioterapia respiratoria, estudios recientes no la recomiendan en la fase aguda de la enfermedad, por lo que si estás pensando en usarla en vuestros hijos pregunta primero a tu pediatra.

Otras medidas de soporte que son útiles y que puedes realizar en casa son los lavados frecuentes de la nariz, tener al niño semiincopirado tanto si está despierto como si está dormido y darle de comer de forma fraccionada (varias veces de poco en poco) para que no se fatigue. Además deberías evitar los ambientes con humo.

¿Qué tengo que vigilar en casa?

Los síntomas que tienes que vigilar en casa son:

  • La dificultad respiratoria: en caso de que tu hijo respire muy rápido, marque las costillas o hunda el cuello debes consultar con tu pediatra. A veces la dificultad respiratoria no es tan evidente y se manifiesta como cese de la respiración unos segundos (apneas) o coloración amoratada de los labios. Aquí tienes un vídeo de ejemplo de dificultad respiratoria en niño con bronquiolitis.

https://www.youtube.com/watch?v=SjWm7YY0eNE

  • Dificultad para comer: intenta ofrecer a tu bebé la comida de forma frecuente en pequeñas cantidades. En general los niños ingresan cuando comen menos de la mitad de lo que comían habitualmente.
  • Decaimiento o mal estado general: si ves que tu hijo esta más dormido de lo normal y no consigues despertarle.

En el caso de que tu hijo tenga una bronquiolitis debes llevarlo al pediatra cada 4-5 días para ver como evoluciona y compruebe que no se complica.

¿Puede mi hijo tener más de una bronquiolitis?

Desde el punto de vista estricto la bronquiolis solo se puede pasar una vez. Hay algunos niños que después de superarla presentan síntomas similar cada vez que se acatarran en los que vuelven a presentar “pitos”. En general estos episodios los llamamos bronquitis o bronocoespasmo y el tratamiento es distinto a la bronquiolitis, ya que en los primeros, los broncodilatadores sí que funcionan.

En este link puedes acceder a la hoja de recomendaciones de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría sobre la bronquiolitis.

Sal a pasear con tu bebé

Una pregunta frecuente que nos hacen los padres el día del alta del hospital es si pueden salir a la calle con su recién llegado bebé. Es una pregunta que no tiene respuesta en los libros de pediatría por lo que hay que emplear la valoración de riesgo/beneficio y, sobre todo, el sentido común.

Los beneficios de un paseo

Está demostrado que el ejercicio de intensidad suave es beneficioso tras el parto. Este tipo de ejercicio mejora la condición física de la madre y consigue una más rápida recuperación. Por ello, los paseos son ideales para conseguir este objetivo.

De forma similar, el paseo es muy beneficioso para el bebé. Recibe nuevos estímulos y aire fresco, además de la luminosidad de la calle que tanto nos interesa para evitar la ictericia.

Pero además de los beneficios físicos del paseo, salir de casa supone un cambio de rutina que hace que te sientas mucho mejor que encerrado entre cuatro paredes y supone una actividad antiestrés muy recomendable.

Cuándo puedo salir a la calle con un recién nacido

Muchos padres se sorprenden cuando los pediatras les decimos que pueden salir a la calle desde el alta del hospital. A modo de broma a veces les digo que para llegar a casa desde el hospital han tenido que salir a la calle y que seguro que no le ha pasado nada al bebé. Solo tenéis que tener en cuenta algunas precauciones muy sencillas.

Qué debo evitar

Aquí es donde debes aplicar el sentido común. Supongo que a nadie se le ocurre salir a la calle en mitad de la noche a todo llover a darse un paseíto con su recién nacido, ¿no?. Así que usa el sentido común y sal a la calle en las horas centrales del día en los meses de invierno y, por el contrario, si hace mucho calor es mejor salir a primera hora de la mañana o última de la tarde.

Siguiendo con el hilo del frío y el calor, no debes abrigar en exceso al bebé ni desarroparlo más de la cuenta. Los bebés recién nacidos tienen el mismo frío y calor que nosotros. La diferencia es que no son capaces de regular la temperatura. Por ello debes abrigarlos y desabrigarlos en función de cuánto frío o calor que haga en ese momento. Un buen ejemplo es que abrigues al bebé tanto como tú te abrigues.

Un agobio frecuente de muchos padres es pensar que sus hijos se pondrán enfermos al salir a la calle, que se cogerán cualquier cosa. Recordad que es más probable que le contagie un catarro alguien que viene a casa y le da un beso que por el simple hecho de dar un paseo. Eso sí, evita los lugares con aglomeraciones de gente como los centros comerciales.

Cuánto tiempo puedo estar en la calle

¡¡Pues, todo el que tiempo que quieras!! En los carros modernos cabe de todo, así no tienes que estar subiendo a casa a buscar algo. Organízate y llévate contigo un par de pañales, toallitas y ropa de cambio por si acaso, pero poco más se necesita una vez estás en la calle y si además le estás dando el pecho a tu bebé, no tendrás que preocuparte de dónde calentar el biberón

Así que no esperes a mañana y sal hoy mismo, tu cuerpo y tu hijo te lo agradecerán.

Los primeros días en casa después del parto

Tras la larga espera durante el embarazo, el mágico momento del nacimiento, el estrés y las visitas al hospital, llegar a casa con el nuevo bebé es el siguiente paso a seguir. Es un día para recordar: ahora sí que empieza la nueva vida juntos y toca conocerse.

El cuerpo se inunda de emociones, lágrimas del posparto y cantidad de dudas acerca de qué hacer con ese nuevo ser: ¿por qué llora?, ¿tendrá hambre?, ¿la lactancia a demanda es cada 3 horas o siempre que llora?, ¿cuántas veces tiene que hacer pis o caca?, ¿es normal que esté amarillo? o ¿el cordón cuándo se cae, su aspecto seco es normal? Estas son, entre muchas, las dudas que acechan a los padres primerizos y con las que se llenan las consultas de pediatría los primeros días del recién nacido.

Intentaremos ayudaros con las dudas más frecuentes durante esos primeros días:

  • El llanto en el recién nacido suele ser por hambre, hecho que ocurre mucho más a menudo en los amamantados al pecho. La valoración de la alimentación con lactancia materna debe ser cuidadosa y realizada por expertos, incluyendo la técnica de enganche, existencia de grietas, uso de pezoneras, etc. que haga que la transferencia de leche materna no sea la adecuada. Con la mejoría de estos aspectos la mayoría de los niños no necesitarán suplementos de fórmula, por ello es muy importante pedir ayuda y apoyo a la lactancia en los primeros días para que ésta pueda funcionar a la perfección.
  • El  número de pañales habitual que moja un recién nacido en los primeros días es variable pero establecemos un mínimo de unos 5-6 al día. El hecho de encontrarnos con un recién nacido que moje pocos pañales, que la coloración del pis sea muy oscura o de aspecto rojizo (lo que se conoce como uratos) o que tras 4 o 5 días de vida siga realizando deposiciones de aspecto oscuro (marrón o verde) nos puede indicar escasa hidratación del niño. Ante estos datos será necesaria la valoración por un pediatra.
  • La ictericia o coloración amarillenta de la piel y las mucosas (se ve muy bien en los ojos) es muy habitual en los primeros días de vida. Se debe a la todavía inmadura capacidad del hígado  para eliminar la bilirrubina. Aparece hasta en un 60% de los recién nacidos sanos y este porcentaje se eleva cuando existen situaciones como infecciones, bajo peso o prematuridad o en las casos de excesiva pérdida de peso. Será tu pediatra quién haga el seguimiento de dicha condición y quién indique exámenes de la sangre en el caso en el que lo considere necesario.
  • El cordón umbilical no requiere un cuidado especial salvo mantenerlo limpio y seco. Será suficiente con un lavado diario con agua y jabón y un secado posterior que hará que en el plazo de 5-10 días se desprenda sin complicaciones. En el caso de que tenga un olor fuerte, esté muy húmedo o con secreción o la piel de alrededor presenta enrojecimiento será necesaria una temprana valoración por un pediatra.

Estas suelen ser las preguntas más frecuentes de los papás en los primeros días de vida de sus recién nacidos. Ante cualquier duda, lo más importante es pedir ayuda y consejo para poder afrontar sin problemas esta pequeña cuesta arriba que es la llegada a casa y poder recordarlo con cariño e ilusión.