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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Sí, la maternidad (y la paternidad) da superpoderes

Una obsesión de los que tenemos niños con una discapacidad que les resta recursos y capacidad de medir el peligro es que no se pierdan. Os aseguro que en estos últimos años he desarrollado los instintos de un perro pastor para saber dónde están mis hijos en cualquier momento y reagruparlos si considero que andan lejos.

En ocasiones me he descubierto sorprendida por algunos padres que permiten un radio de acción bastante amplio a sus hijos y que incluso los pierden de vista o no saben exactamente donde están en un momento dado. No los estoy criticando, lo suyo es lo normal, que estamos hablando de niños de entre cinco y siete años. Soy yo la que aplicó en Julia unas precauciones tal vez excesivas al estar acostumbrada a ser el perro guardián de su hermano mayor.

En estos años también he desarrollado el súperpoder de hacer casi de todo sin soltar a Jaime de la mano. De todo. Podéis imaginar casi cualquier circunstancia que se pueda dar en la calle. Es similar a la capacidad que crece en las madres muy recientes de hacer de todo en casa con un niño en brazos.

Y los reflejos se multiplican. Si Jaime pega un tirón andando para tocar un coche que pasa raudo y cerca, o para soltarse y salir corriendo, o coge lo que no debe… La velocidad de reacción a veces es digna de catwoman.

Precognición. En ocasiones creo que también es algo que aparece teniendo hijos. Llega un momento que adivinas antes que él lo piense y decida obrar en consecuencia que puede ser muy divertido usar esa fuente pública como piscina, arrebatarle las patatas fritas a ese niño desconocido o lanzar la serpiente de goma desde el tercero para ver cómo cae.
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Velocidad de vértigo
, en pies para alcanzarle y para manos cogerle (aún recuerdo el placaje que le hice cuando creí que le perdía dentro del laberinto de Alicia de Disneyland Paris). Ojo de halcón para derectar ventanas abiertas en pisos altos, puertas mal cerradas o cables tentadores.

Sí, la maternidad da superpoderes. La maternidad de un niño con discapacidad aun mas. ¡Y no solo la maternidad eh! También es aplicable a los padres, solo que yo aquí hablo por mí.

Pero esos superpoderes no son infalibles por desgracia. Jaime alguna vez ha logrado tirar un juguete al patio, bañarse donde no debía o robar unas patatas fritas.

Lo que nunca ha hecho es perderse. Y esperemos que no suceda jamás. El peligro de que la cosa acabara muy mal es muy elevado con un niño que no habla, aparentemente es normal y no comprende el peligro.

Ahí tenemos la ayuda de un artefacto prodigioso, el más útil que conozco para niños como mi hijo y para niños muy pequeños. Ni Q, ni Ironman ni Batman podrían haber ideado uno mejor. Aquí lo tenéis:edding3000_c

image10-225x300Escribir nuestro móvil en sus manitas es mucho mejor que pulseras, que al final Jaime siempre se quita, o cualquier otro archiperre semejante, más o menos tecnológico. Hay una versión en forma de tatuaje temporal personalizado que también me parece muy buena idea. Más resistente a lavados.

Pero nada debe relajar los súperpoderes vigilantes de los padres.

Y ojalá nos duren…

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser QueBonito

    Yo no dudo que tener hijos sea lo más maravilloso del mundo, pero los que sois mamis o papis recientes os poneís de un ñoño que resulta hasta cursi.

    Pero tranquila madre reciente, debe ser genético, no sólo en ti lo he notado.

    30 septiembre 2015 | 13:59

  2. Dice ser Marta

    Enhorabuena por tu blog, de vez en cuando lo leo y es bastante divertido leer cosas que te suenan.

    Me dedico, entre otras cosas, a tener superpoderes con personas como Jaime. La diferencia, que no son mis hijos pero si mi responsabilidad, y como hijos los trato y quiero.

    La gente en la calle nos mira y alucinan pero siempre digo lo mismo: no somos heroes, tan solo personas que realizan su trabajo con cariño y esmero. Vosotros si que sois heroes.

    Un saludo heroina 😉

    30 septiembre 2015 | 16:11

  3. Dice ser Tia de SobrinoS

    Pues si no me extraña tu miedo. Los niños desde muy pequeños saben decir su nombre y apellidos, con eso puede ser suficiente para las autoridades para dar con sus padres, si somo en el caso de Jaime el niño no habla puede ser aterrador que se pierda.

    Este verano vi algunos niños en “campamentos” de excursion por la ciudad. Todos llevaban un cartel bien visible al cuello con un nombre y un numero de telefono, supongo que para el caso en que se perdieran que fuera mas rapido el localizar a alguien.

    01 octubre 2015 | 03:54

  4. Dice ser Una mamá...

    He llegado aquí por casualidad… Y, qué casualidad también, soy mamá de una Julia y un Jaime. Supongo que eso ha hecho que me quedara a cotillear… y me han dado ganas de felicitarte, por el blog y por tu labor como mamá. Es cierto que nos transformamos… Y creo que ya será para siempre.

    01 octubre 2015 | 17:56

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