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¿De dónde surge llamar ‘hipocondriaco’ al individuo exageradamente aprensivo con su salud?

Se conoce como ‘hipocondría’ al síndrome que se caracteriza por una exagerada preocupación por padecer cualquier tipo de enfermedad, siendo muchas de esas dolencias que se sienten de origen imaginario. Aquella persona que desarrolla esta patología (que suele ser por factores psíquicos pero no físicos) es denominada como ‘hipocondriaca’.

¿De dónde surge llamar ‘hipocondriaco’ al individuo exageradamente aprensivo con su salud?

Al médico griego Hipócrates de Cos (que vivió entre el 460 a.C y el 370 a.C) se le atribuye una teoría (altamente defendida por los filósofos y expertos de la época) que catalogaba la personalidad de los individuos en cuatro estados y que fue conocida como la ‘Teoría de los humores’ y en la cual destacaba que el cuerpo humano producía una serie de fluidos (humores) que recorrían por el interior del organismo de cualquier persona y que eran los responsables de las enfermedades o estado de ánimo de cada individuo.

Esos fluidos eran: la sangre (producida por el corazón) la cual proporcionaba valentía y corajela bilis amarilla (producida en el hígado) que daba exacerbación y mal carácter;  la bilis negra (que se producía en el bazo y el hipocondrio) responsable del decaimiento, tristeza y la depresiónla flema (que se producía en los pulmones) que convertía a la persona en indiferente y aplacada.

El hipocondrio se encuentra inmediatamente debajo de las llamadas ‘costillas falsas’ y fue precisamente la relación de esa ‘bilis negra’ con la tristeza y depresión que padecían algunas personas (según dicha Teoría de los humores) la que originó que se conociera como ‘hipocondría’ al miedo a padecer enfermedades, debido a que el temor a padecerlas proporcionaba tal decaimiento en el ánimo de las personas.

Con el paso de los siglos y ya descartado científicamente este tipo de teorías, los términos ‘hipocondriaco’ e ‘hipocondría’ continuó utilizándose con el mismo sentido.

El término ‘hipocondriaco’ nos llegó a través del latín tardío ‘hypochondriacus’, proviniendo del griego ‘hypochondriakós’ y este a su vez de ‘hypochóndrion’ (hipocondrio) formado por ‘hypo’ (debajo) y ‘khondrión’ (cartílago), significando literalmente ‘cartílago que está debajo’ (de las costillas).

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

Destripando mitos: ¿sirve de algo poner un bistec crudo sobre un ojo morado?

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Hoy en día, cuando alguien ha recibido un golpe y le está saliendo un hematoma, uno de los remedios más efectivos y rápidos es ponerse algo frio en la zona golpeada (como una bolsita de gel guardad previamente en el congelador, hielo dentro de una bolsa o envuelto en un paño, guisantes congelados en una bolsa…) y posteriormente aplicar una pomada que contenga ‘pentosano polisulfato’ (comercializada como ‘Thrombocid’), que ayuda a mejorar la irrigación sanguínea de la zona afectada, previniendo la formación de trombos.

Pero muchas son las ocasiones en las que, ya sea a través del cine, la televisión, la literatura e incluso por trasmisión oral, hemos visto que como remedio para bajar el hinchazón y el hematoma (comúnmente de un ojo morado) era colocando un bistec de carne crudo sobre la zona amoratada.

Hoy en día esto tiene poco sentido de hacerlo. Si alivia algo el poner la carne sobre un ojo morado es por el frío del bistec, que es conservado en un frigorífico, pero si realmente se quiere aplicar algo que por su baja temperatura ayude a bajar un hinchazón lo que hay que hacer es usar uno de los productos mencionados al inicio de este post.

El hecho de poner el bistec sobre el moratón fue una costumbre que se popularizó sobre todo a mediados del siglo XX, siendo un recurso frecuente utilizado en innumerables películas y series de la época. Esto es así no por la efectividad del remedio, sino porque visualmente la escena quedaba mucho más impactante de cara al espectador que si se colocaba una bolsa con hielo.

Pero también cabe destacar que no fue un recurso inventado por la ficción cinematográfica, sino que viene de mucho más atrás.

Hoy en día todas las neveras disponen de una parte con congelador donde se produce hielo o se almacenan productos congelados, pero hace varias décadas atrás muchos eran los refrigeradores que tan solo tenían la propiedad de enfriar los alimentos, por lo que era más frecuente tener un bistec guardado ahí que unos cubitos de hielo. Éste solía venderse ambulantemente y en bloques, por lo que salía mucho más barato y fácil utilizar carne para aplicar a un hematoma que hielo.

Pero el hecho de que se pensara que aplicar un bistec era un buen remedio no surgió de la nada y porque fuese uno de los productos más frescos que se tenían, sino que era una costumbre heredada desde la antigüedad.

Muchísimos son los tratados médicos de hace varios siglos en los que se indica que la carne era un buen remedio para aliviar los golpes y, de hecho, durante la Edad Media se realizaba una ‘cataplasma de carne’ en la que se mezclaban varias hierbas medicinales con carne previamente machacada (picada) y que se aplicaba ya no solo en un hematoma, sino sobre heridas, llagas, úlceras, etc.

Actualmente esto estaría totalmente contraindicado, debido a que aplicar carne cruda sobre una herida abierta infectaría ésta de bacterias y, sobre todo, teniendo en cuenta que siglos atrás no existía la higiene de hoy en día.

Esto se hacía no porque la carne estuviera fría (que por aquel entonces no lo estaba) sino porque se había recibido como enseñanza médica desde la época de la Antigua Grecia en la que el médico Hipócrates de Cos (que vivió entre el 460 a.C y el 370 a.C) formuló su ‘Teoría de los humores’ en la que catalogaba la personalidad de cada individuo en cuatro estados: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático; cada estado producía un tipo de fluido (humores) y tenía un modo diferente de sanarse.

Los hematomas se englobaban en el ‘sanguíneo’ y el remedio para curarlos era aplicando carne de vacuno, ya que, al ser roja y sangrienta, atraería la hinchazón.

De ahí que durante la mayor parte de la Historia (hasta bien entrado el siglo XIX) la teoría humoral fuese la más extendida y difundida entre los médicos.

En resumida cuentas ¿sirve de algo poner un bistec crudo sobre un ojo morado? Hoy en día tiene poco sentido hacerlo pero si no se tiene nada más a mano y esa carne se saca del frigorífico sí que puede aliviar un poco la hinchazón, pero no porque la carne tenga propiedades curativas, sino por el hecho de aplicar algo frío sobre el golpe. Eso sí, si la herida está abierta es totalmente desaconsejable aplicar un bistec crudo (por las bacterias que contiene éste y la infección que podría causar).

 

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Fuente de la imagen: Captura vídeo dailymotion (episodio ‘The Apology’ -9×09- de la serie ‘Seinfeld’)