‘Tortiguesa’, así es la original combinación de tortilla y hamburguesa

Convertir la tortilla de patatas en una base para jugar con ingredientes y variaciones. A algunos les asustará la idea de Tapazia, un local en el barrio de Gracia de Barcelona especializado, precisamente, en tortillas que se salen de lo habitual. A nosotros, que hemos crecido en Bilbao con tortillas rellenas de queso, jamón o txatka con mahonesa -junto a las canónicas, claro-, nos parece que de ahí pueden salir cosas ricas.

Y, por ejemplo, la tortilla negra con calamares en su tinta y chistorra que preparan está realmente rica. La carta es amplia y de lo más original: la Frida, con un toque mexicano (bacon, jalapeños, queso…) o la Pattayya, con gambas, curry thailandés y cilantro, son solo un par de ejemplos.

Todas son en tamaño individual, se preparan al momento y se puede elegir el punto de cocción, para que estén contentos los amantes de las tortillas líquidas y los que son más del bando de los mazacotes. También hay tortilla normal y corriente, con o sin cebolla, por cierto.

Pero Liad y Vicky, al mando de esta tortillería barcelonesa, han querido ir un paso más allá. En el confinamiento -nos explica ella- se les ocurrió combinar la tortilla con la hamburguesa y el resultado son las tortiguesas, otra de las estrellas de su carta.

En algunos casos la idea es tan sencilla y resultona como meter estas tortillas entre dos pan tipo hamburguesa y sumar a los ingredientes de la propia tortilla los clásicos del las hamburguesas: tomate, lechuga, queso, salsa… Las tortillas son individuales, pero ojo, porque si en plato ya llenan, entre pan y pan son bien potentes.

Pero en realidad, es la tortiguesa Tapazia la que se toma más al pie de la letra su condición de híbrido entre tortilla y hamburguesa porque, en este caso, la tortilla está rellena de carne picada. ¿Guarrindongada o genialidad? En realidad son compatibles.

La leche a 0,99 euros el litro que promete pagar un precio justo a los productores

Foto: Vaquers Plana de Vic

Aumento en los costes de producción, sube también el precio para el consumidor, pero los ganaderos siguen cobrando lo mismo por el litro de leche en origen. Una situación que diversas asociaciones de productores de leche llevan meses denunciando, asegurando que con los precios que las grandes empresas del sector lácteo pagan, el negocio es sencillamente insostenible.

Así lo confirma la hemeroteca, con noticias que se repiten a lo largo de los últimos meses del pasado año. Una historia que, con pequeñas diferencias, se repite en muchas zonas del país y que ha enfrentado a ganaderos con, sobre todo, cadenas de supermercados.

La leche de marca blanca es una de las que más triunfa en los supermercados y, según han denunciado en repetidas ocasiones los productores, son las grandes cadenas de distribución las principales responsables de los precios a la baja y de que la subida del precio a los clientes no se note en las granjas.

Con un precio medio de algo más de 33 céntimos por litro en origen, según denunciaban los productores, no se llegaba siquiera a cubrir los costes de la explotación (0,36 euros por litro, según estas fuentes).

Los ganaderos de Girona, afectados como tantos otros, han anunciado recientemente la llegada al mercado de una leche que sí asegura un precio justo a los productores. Se trata de un acuerdo entre los productores lácteos de las cooperativas de Plana de Vic y Osona y la cadena de supermercados Bon Preu y Esclat, que han comenzado a vender bajo su propia marca esta leche UHT en formato de un litro a un precio de 99 céntimos.

Según indican en sus redes sociales los propios productores, la acogida ha sido excelente entre los consumidores, aunque se muestran prudentes porque todavía se está negociando la compra de una partida de 25.000 litros de leche destinados, cabe suponer, a seguir comercializando este producto.

En esta misma cadena de supermercados, la leche de marca blanca se vende a 66 céntimos el litro, y marcas como Pascual o Central Lechera Asturiana se mueven entre los 80 céntimos y el euros.

Aunque en el lineal también pueden encontrarse a un precio similar leches de cooperativas locales, en este caso el tema del precio que reciben los productores se convierte en el principal reclamo del producto. Algo que, por cierto, desde 2019, la leche ¿Quién es el jefe? -una iniciativa de La marca de los consumidores– ya defiende.

En su caso, la leche se comercializa a un precio recomendado de 87 céntimos -votado por los clientes, en teoría- y se asegura que con esos números los productores también pueden recibir un precio justo por su trabajo.

En cualquier caso, la pregunta del millón es muy sencilla: ¿estamos dispuestos a pagar un poco más si eso asegura que agricultores y ganaderos reciben un precio justo por sus productos?

10 recetas perfectas para comer de tupper (y cenar rico con lo que te sobre)

Parece que hay personas por ahí que no han comido de tupper en su vida. Solo así se entiende que moleste que el Ministerio de Consumo haya lanzado una campaña con consejos para quienes comen fuera de casa y se llevan la comida en una tartera.

En vez de hacerles el casito que andan pidiendo a gritos cada semana, como la mayoría de mortales sí comemos o hemos comido de tupper alguna vez en el trabajo, se nos ha ocurrido recopilar una decena de recetas fáciles de hacer, fáciles de llevar y que alegrarán la hora de la comida.

Arroz frito con gambas y pollo

El arroz es uno de nuestros mejores amigos a la hora de pensar en el tupper. Fácil de hacer, difícil de estropear, recaliente bien, y admite miles de variaciones. Incluso en plan exótico y con unas gambas -que los obreros no solo comemos chóped, ojo- un poco de pollo y bien de verduras. El toque de jengibre le sienta muy bien a este arroz salteado. Aquí puedes ver todos los detalles para preparar la receta. Haz de más y ya tienes tupper para un par de días o para resolver una cena.

Lentejas al curry

Las legumbres son otro de los pilares fundamentales de la comida de tupper. Cocinarlas es bastante más sencillo y rápido de lo que igual crees pero, además, recuerda que las ya cocidas en bote son una solución de lo más apañada para improvisar un plato en cuestión de minutos. Ricas, saludables y económicas, permiten preparar platos tan ricos y originales como estas lentejas al curry. Aquí las instrucciones.

Quiche de puerro y gambas

Las tartas saladas son otra estupenda opción para este tipo de comidas que hay que preparar por adelantado y habrá que recalentar. A una quiche le podemos echar casi cualquier cosa que se nos ocurra, con lo que además son perfectas como recetas de aprovechamiento para no desperdiciar nada que se haya quedado huérfano en la nevera. Un poco de puerro y unas gambas -seguimos a tope con el lujo- dan como resultado esta rica quiche que, además, también dará para varios días.

Albóndigas

Las tenemos en versión con carne y vegetales, así que no hay excusa para no preparar una buena ración de albóndigas con su bien de salsa y poner unas cuantas en el tupper del trabajo. En ambos casos van acompañadas de una salsa de tomate casera que, de nuevo, interesa preparar en cantidad porque no solo le irá de maravilla a estas albóndigas sino que una poca guardada en la nevera nos resolverá la cena de cualquier otro día: alguna verdura, un huevo y listo.

Sopa de verduras

Igual una sopa no es lo primero en lo que pensamos al hablar de comidas para llevar en la tartera. Pero en este caso no hemos podido resistirnos porque estamos hablando de la madre de todas las sopas de verdura: una minestrone. Es verdad que lleva su tiempo prepararla y da un poco de trabajo, pero si preparamos en cantidad, el esfuerzo merecerá la pena porque tendremos un plato único de esos que ayudan a entrar en calor a la primera cucharada. Eso sí, asegúrate de que tu tupper es de los que cierran bien.

Coliflor al horno

Una receta dedicada a quienes creen que las verduras son aburridas y que tuercen el morro al oír hablar de coliflor. Esta coliflor al horno es muy fácil de preparar, está deliciosa gracias al toque de curry que le añadimos y algunos frutos secos. Si queremos que sea más potente, en esta versión le hemos puesto también un poco de butifarra y queso por encima, pero ambos ingredientes son opcionales, aunque le sientan fenomenal.

Buddha bowl

Venga, un poco de postureo a la hora del tupper, que a todos nos gusta presumir en Instagram de lo que estamos comiendo. Este Budha Bowl puede sonar a tontería por ese nombre, pero en realidad estamos hablando de una sencilla combinación de arroz integral, verduras y huevo. Si con el frío no apetece, en cuanto se asome la primavera esto triunfará seguro, así que deja anotada por ahí la receta.

Wok de verduras y mandarinas

Aprovechando la temporada de cítricos nos encanta ponerle naranja y mandarina a las ensaladas y recetas. Y eso es precisamente lo que hemos hecho con este salteado de verduras que funciona muy bien en el tupper y como receta de aprovechamiento. Sana, económica, adaptable y fácil de hacer, poco más le podemos pedir.

Pastel de carne con verduras

¿Más carne? ¿Pero no había prohibido Garzón comer carne y las chuches, como habíamos leído por ahí? Menos carne, mejor carne y más verduras y legumbres. Es muy fácil. Y este pastel cumple con casi todo. Y le pone un poco de queso y horno además. El clásico pastel de carne picada -mejor de calidad y al momento, recordad- acompañado de verduras que es también un clásico del mundo tupper y de las cenas recalentadas.

Alubias con setas

Y terminamos con más legumbres. En este caso son unas alubias verdinas, pero la receta se puede adaptar perfectamente a cualquier otro tipo de alubia o, insistimos, tirar de las de bote ya cocidas. Aquí jugamos con las setas y los ajos tiernos, pero dependiendo de la temporada también podemos modificar estos ingredientes sin perder la esencia del plato: acompañar las alubias con un refrito bien sabroso (cebolla, ajo, setas…) y un poco de leche evaporada, que le da una cremosidad interesante al conjunto.

Una pizza de bocadillo de calamares en la Plaza Mayor (o por qué luego no vale quejarse de las paellas y tortillas que hacen por ahí)

De la lista de cosas que uno puede echar de menos en la Plaza Mayor de Madrid seguramente una pizzería no ocuparía un lugar destacado. Tampoco algún otro local con bocadillo de calamares a precio de trufa negra con caviar para turistas despistados.

El caso es que ambas ideas -lo del precio no, por suerte- se acaban de juntar en la nueva y alocada propuesta de Pizza Hut para estrenar su nuevo local en esta popular plaza: una pizza de bocadillo de calamares.

Bautizada como La Chulapa se presenta como “la versión más americana del clásico bocadillo de calamares”. Se trata de una pizza de edición limitada que solo estará disponible hasta el 23 de enero. Además, se podrá probar de forma gratuita porque durante este fin de semana quienes se acerquen con una servilleta de los bares y restaurantes de la zona que ofrecen bocadillo de calamares se llevarán una porción gratis. Sí, suena raro, pero es lo que explica la marca.

Una de esas acciones de marketing que seguramente será un éxito. Y que, más allá de las clásicas reticencias por ver grandes cadenas internacionales en espacios históricos de las ciudades, nos parece una gran idea. Por aquí, siempre a favor de probar mezclas extrañas y ponerle cosas a la pizza.

Pero claro, si jugamos hay que hacerlo bien: si nos hace gracia y nos parece estupendo hacerle esto a una pizza, luego no vale indignarse porque la gente le eche chorizo, maíz o wakame a la paella, o porque por ahí le llamen tortilla española a cualquier cosa.

Si a muchos la piña ya les parece una atrocidad, no queremos pensar qué opinarán muchos italianos de esta idea de poner unos calamares fritos y un poco de salsa a una pizza.

Pero parece que con la pizza todo vale. Efectivamente, en este caso seguro que no faltan los puristas del bocata de calamares que tampoco le reirán la gracia a Pizza Hut. Pero en esta doble afrenta, parece que es la pobre pizza italiana la que peor parada sale por la cadena estadounidense.

En cualquier caso, lo confesamos, nos da rabia no estar en Madrid para poder probarla. ¿A domicilio no enviáis, Pizza Hut?

La cansina batalla judicial entre ‘Thermomix’ y ‘Lidl’ continúa

Hemos perdido la cuenta ya de la cantidad de artículos que hemos escrito sobre el que, sin duda, es uno de los culebrones más apasionantes en el mundillo gastro-judicial. Y es que confesamos que estamos realmente enganchados a esta pelea que desde hace ya años arrastran Thermomix y Lidl alrededor de sus respectivos robots de cocina.

Hace justo un año parecía que el tema estaba zanjado. La justicia dio la razón a Vorwerk y obligó a la cadena de supermercados alemanes a retirar su popular Monsieur Cuisine Connect por, según la sentencia, violar una de las patentes usadas por Thermomix.

El popular robot -que se agota cada vez que sale a la venta, un par de veces al año- desapareció del lineal y en su lugar estas Navidades Lidl vendió un modelo inferior que, por lo visto, no incluye las características “copiadas” a Thermomix.

Pero en un giro inesperado de los acontecimientos -en realidad la sentencia estaba recurrida y ahora la justicia se ha pronunciado-, la Audiencia de Barcelona ha anulado el anterior dictamen y fallado a favor de Lidl.

Los detalles se pueden leer aquí, pero básicamente la patente de Vorwerk en la que se sustentaba el caso ha quedado anulada en España por, al parecer, fallos en la forma de la tramitación y en lo que se incluía y no en esa patente. De hecho, en su momento, Thermomix ya perdió un juicio contra un robot de cocina de Taurus.

A la espera de ver si realmente la cosa se queda aquí o el caso tiene más recorrido, llegados a este punto y pese a las pérdidas que este año haya podido tener Lidl por las unidades no vendidas de su robot -algo nos dice que sobrevivirá a esta minucia-, no deja de sorprender el empeño de Vorwerk con este tema.

Lógicamente, a nadie le gusta que le copien una tecnología inventada por ellos. Si es que ha sido el caso. Pero, llegados a este punto, cuesta entender en qué benefician a Thermomix estos años de titulares en su enfrentamiento con Lidl .

Una estrategia con la que consiguen precisamente lo que deberían evitar: que su máquina pueda ser comparada con un aparato que cuesta cuatro o cinco veces menos y que, por tanto, juega en otra liga.

Esa es, como hemos comentado ya muchas veces, la diferencia entre estos dos robots. Más allá de sus funciones y detalles y la recurrente comparación entre ambos, o aquello de llamar Thermomix de Lidl al Monsieur Cuisine Connect, la diferencia de precio se justifica en muchas otras cosas.

Empezando por el mercado de segunda mano que existe en Thermomix -pierde muy poco valor con los años-, la comunidad creada con sus usuarios y su uso habitual en muchas cocinas como un aparato excelente y duradero para hacer cremas y salsas.

¿Para cuándo el agua del grifo gratis en bares y restaurantes? Aprobada la nueva Ley de Residuos que contempla esta medida

En verano de 2020 la noticia pasó un poco desapercibida. Salíamos del confinamiento, la dichosa pandemia parecía casi superada y a algunos les parecía mal hablar de cosas gratis teniendo en cuenta los meses de cierre de la hostelería y las restricciones que venían. De ahí que la Ley de Residuos suene a un tema ya antiguo aunque, en realidad, tras una larga tramitación -que comenzó en aquel ya lejano verano-, es ahora cuando se ha aprobado en el Congreso.

Una ley que contempla diversas medidas de las que se ha hablado mucho los últimos años pero que todavía no han entrado en vigor. Por ejemplo, la prohibición de las pajitas de plástico o cubiertos de un solo uso que en Europa ya entró en vigor el pasado verano pero que aquí sigue esperando a la aplicación de esta ley.

Comparado con este asunto o los nuevos impuestos sobre residuos, el tema del agua gratuita en la hostelería parece algo mucho más sencillo. Pese a ello, cada vez que se menciona la futura -inminente- obligatoriedad de ofrecer agua del grifo gratis en bares y restaurantes la polémica está servida.

Algo que la normativa ya contempla en algunas zonas del país (Navarra y Andalucía, por ejemplo) y que, una vez termine su tramitación en el Senado y sea definitivamente aprobada, se aplicará en todo el territorio. Según se recogía en el anteproyecto de esta ley: “Se tendrá que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento”.

No parece que vaya a haber instrucciones más concretas sobre la aplicación, así que quedará en manos del cliente pedir ese agua del grifo gratis. Algo que en algunas ciudades será complicado por el sabor del agua y que, en todo caso, requerirá un periodo de adaptación para que a nadie le parezca raro -a este o al otro lado de la barra- que se pida una jarra de agua para acompañar la comida o como complemento a las cañas, el vino o lo que sea.

Ya en su momento escribimos una carta abierta a los hosteleros que no parecen muy contentos con lo que en muchos otros países es habitual y que, en todo caso, se engloba en una serie de medidas para acabar con el uso de envases y, sobre todo, botellas de agua de plástico.

Desde hace ya unos años, el agua filtrada en los propios restaurantes se ha popularizado. A veces como complemento a la carta de aguas, otras como única opción. Un sistema interesante, sobre todo si se aplican precios correctos o incluso de cortesía,, o no se pide por este agua lo mismo que antes se pedía por la embotellada.

En todo caso, ahora que la entrada en vigor está más cercana y que dentro de nada -esperemos- será obligatorio, recuperamos la idea para todos aquellos locales que quieran ir por delante y quedar estupendamente con sus clientes ofreciendo ya en sus cartas agua del grifo gratis o recibiendo a comensales con una jarra en la mesa. Pocas formas más sencillas y económicas de quedar bien.

Lo de comer menos y mejor carne no es solo cosa de Garzón: llega el movimiento ‘Regenuary’

Mientras en España continúa la polémica sobre las macrogranjas y algunos insisten en sacar rédito electoral de un bulo, cada vez más gente convierte el mes de enero en Veganuary.

Es verdad que el nombre igual no ayuda a convencer a algunos que lo de comer menos y mejor carne no es una moda hippy o comunista sino pura evidencia científica, pero es que así se llama el movimiento internacional que cada año propone no comer proteína animal durante el mes de enero.

El tema -salud, sostenibilidad, bienestar animal- es muy serio como para convertirlo en un hashtag, pero lo cierto es que funciona, y esta propuesta cada vez  tiene más apoyos. Cuesta creer que alguien vaya a pasar del lomo-queso a un enero vegetal, pero ahí queda la idea y un montón de menús y recetas para quien quiera probar.

Un recordatorio de que mientras por aquí se discute sobre lo evidente, el futuro va en una dirección muy clara. Hasta tal punto que también las grandes empresas -con su bien de greenwash, claro- hace ya tiempo que se han apuntado a la proteína vegetal y lo han convertido en uno de los mercados más prometedores del sector alimenticio.

Paralelamente a la propuesta de un enero vegano, este año se ha comenzado a hablar -al menos es la primera vez que lo hemos escuchado, concretamente en este artículo de The Guardian– de Regenuary. En este caso, el reto es apostar por lo que en inglés se conoce como agricultura y ganadería regenerativa y que se basa en productos de proximidad y de temporada, e incluye la carne producida de forma extensiva por pequeñas granjas.

Detrás de la propuesta está el creador de The Ethical Butcher (el carnicero ético, toda una polémica declaración de intenciones) que acuño el término hace un tiempo como respuesta al Veganuary. Una idea seguramente más accesible para todos los que no se plantean el veganismo, pero que sí se preocupan por el origen y forma de producción de lo que compran, cocinan y comen.

¿Buen marketing, una gran idea, o una excusa para que parezca que se hace algo? Hay opiniones para todos los gustos, pero parece que en los próximos años cada vez oiremos hablar más del Veganuary, del Regenuary,y de los cada vez más movimientos y voces que apuntan en la misma dirección.

Sí, la misma de la que habla Alberto Garzón, por mucho que algunos se hagan los escandalizados.

Receta de pan de plátano (en Thermomix)

El pan de plátano (banana bread) es un bizcocho tradicional del norte de Estados Unidos que popularizó por estas tierras esa gran cadena americana de cafeterías con tazas grandes, precios altos y cookies gigantes. Desde entonces, es fácil encontrarlo en cualquier sitio y abundan las recetas para hacerlo en casa.  

Nosotros lo hemos preparado en el Thermomix porque se hace en un momentito, pero también podríamos prepararlo sin robot de cocina. Hemos usado compota de manzana para reducir la cantidad de mantequilla y en el relleno hemos puesto algunas nueces picadas.

A partir de aquí, se puede versionar al gusto: el plátano podemos triturarlo por completo o cortar una parte en trocitos pequeños para encontrarlo en el bizcocho, usar avellanas o trocitos de chocolate.

Como cualquier bizcocho, aguanta muy bien unos días a temperatura ambiente si lo envolvemos con un trapo limpio para que no se seque. Incluso podemos congelarlo cortando porciones individuales para tener un trozo siempre a mano cuando se nos antoje.

 Ingredientes

  • 4 plátanos maduros
  • 100 gramos de compota de manzana
  • 100 gramos de mantequilla (textura pomada)
  • 225 gramos de harina de trigo
  • 220 gramos de azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de levadura química
  • 1 cucharada de bicarbonato
  • 50-70 gramos de nueces (opcional)
  • 50 gramos de leche entera
  • Una pizca de sal

Preparación

Precalentamos el horno a 180º. Forramos un molde alargado (plum cake) con papel vegetal.

Ponemos las nueces en el vaso del Thermomix y trituramos 2-3 segundos a velocidad 3. Las pasamos a un bol y reservamos.

Echamos en el vaso los plátanos partidos en dos o tres trozos, la leche y el azúcar. Trituramos 5 segundos a velocidad cuatro. Añadimos la compota, la mantequilla y el extracto de vainilla. Programamos 2 minutos a velocidad 4.

Programamos otros dos minutos a velocidad 6 y añadimos los huevos de uno en uno usando el orificio del cubilete de la tapa del vaso. Añadimos la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Programamos 15 segundos a velocidad 6.

Echamos las nueces picadas al vaso y mezclamos con la espátula. Pasamos la mezcla al molde y la repartimos para que quede uniforme.

Horneamos 40-45 minutos. Si vemos que la parte superior se está dorando demasiado, la cubrimos con papel de aluminio para evitar que se queme.

Sacamos del horno. Dejamos templar sobre una rejilla y desmoldamos. Dejamos enfriar el bizcocho y listo para comer.

El televisor capaz de reproducir sabores en una pantalla que se puede chupar

No parecen buenos tiempos para ponerse a chupar pantallas. Pese a ello, en Japón parecen dispuestos a convertir en realidad un viejo sueño de muchos programas de cocina: transmitir olores y sabores a través de la televisión.

Lo segundo ya es más o menos posible gracias al invento de Yoshiaki Miyashita y su Taste the TV. Más allá del nombre, en realidad, cualquier parecido de este dispositivo con un televisor es casi anecdótico, pero la idea está ahí: la pantalla cuenta con una lámina de plástico a la que se aplican diferentes sprays para simular el olor de diversos alimentos o platos.

El cliente o espectador tan solo tiene que darle un lametazo a la pantalla -a esta zona de plástico- para poder disfrutar, por ejemplo, de la sensación de estar chupando chocolate. Pese a que, lógicamente, la lamina va cambiando con cada uso, no queda muy claro si la idea de chupar un monitor que antes ha chupado alguien más resulta muy atractiva en estos tiempo de Covid.

Frente a este argumento, el científico japonés responsable del desarrollo de este prototipo asegura que, precisamente, la pandemia y el aislamiento domiciliar hace especialmente interesante una tecnología que te puede permitir viajar por los sabores del mundo sin salir de casa.

Entre los posibles usos que se contemplan para este sistema -que parece estar lejos de convertirse en un aparato real y mucho menos de consumo-, se habla de formación de cocineros y sumilleres, o juegos en los que haya que catar o adivinar sabores. También -según puede verse en el vídeo- para cartas de pedido de comida, que permitirían probar el plato antes de encargarlo.

No hay referencias a su aplicación en programas de televisión, aunque seguramente más de uno ya esté pensando en una futura edición de MasterChef en la que sea posible chupar la pantalla para ver qué tal les ha quedado el plato.

Hay algo peor que el cerdito que te gruñe si abres la nevera: el negocio de las dietas detox

Siempre se tiene la sensación de que liarla en redes sociales sirve de bien poco. Pero a veces funciona. Y el último ejemplo tiene como protagonista a este simpático muñeco con forma de cerdito rosa. Simpático hasta que descubres su función: pegar gritos si abres la nevera para comer.

¿Divertido? En realidad una idea bastante mala para cualquiera con problemas de alimentación. La cosa empeora mucho más si se vende como un juego para niños, tal y como ocurría en este caso. Por suerte, ToysRUs estuvo atenta a las protestas de varios nutricionistas en redes y retiró este trasto diabólico de su catálogo y sus lineales. 

Una historia con final feliz. Más o menos porque, por supuesto, el Diet Peggy se puede seguir comprando en muchos otros sitios aunque, al menos, ya no figura como un producto para niños. Sigue siendo igual de mala idea para adultos, pero algo es algo.

El caso es que con este dichoso cerdito pasa algo parecido a con los Risketos -o cualquier otra guarrada deliciosa- y los cereales del desayuno. Nadie creerá que los primeros son sanos e intentará venderlos como tal, pero los segundos basan su marketing en esa idea y han conseguido que muchos crean que lo son. Precisamente por eso son mucho más peligrosos.

El muñeco este es un chiste. De mal gusto e intolerable para niños, cierto. Pero cuesta imaginar que alguien con dos dedos de frente lo vaya a utilizar realmente como un cerdito de la dieta. Frente a ello, enero es un auténtico festival de dietas, recetas, zumos y demás cosas detox.

La falsa promesa de desintoxicarnos de los excesos navideños -el cuerpo ni se intoxica con polvorones ni se desintoxica con zumos de espinacas y chia- mueve millones de euros y clicks. Y a diferencia de este cerdito, esto no es ninguna broma: los lineales de los supermercados están repletos de productos con la promesa detox y decenas de empresas venden sus dietas y packs de zumo con esta misma idea.

Íbamos a pedir que ojalá el Ministerio de Consumo también tomara cartas en el asunto, pero lo cierto es que ya hay normas sobre publicidad engañosa que podrían ser perfectamente aplicables a este tipo de productos.

Al menos el Diet Peggy ese no engaña a nadie: abres la nevera y te grita. Cumple lo que promete. Los zumitos de colores, por el contrario, no te desintoxican.