Estas son las bodegas más bonitas de España (según ‘The World’s Best Vineyards’)

Bodega Herederos de Marqués de Riscal

Para muchad bodegas el enoturismo se ha convertido en una parte importante de su negocio y, sobre todo, de su imagen de marca. Hay algunas que, de hecho, al nombrarlas, no solo pensamos en los vinos que elaboran, sino en el lugar donde se hacen, convertido por sí solo en un destino turístico de primer orden.

Que sí, que lo importante es el viñedo y el terruño, no el arquitecto famoso que te diseñe la bodega, las experiencias enológicas que ofrezcas o la historia de tu sala de barricas.

Pero el potencial económico de este tipo de turismo para países productores como España es innegable. Y para cualquier aficionado al mundo del vino, visitar una bodega es siempre -o casi siempre- una experiencia interesante.

De hecho, hasta existen unos premios que valoran las bodegas desde esta vertiente: lo bonitas, espectaculares y atractivas que resulten a la hora de visitarlas. Y en la última edición de los The World’s Best Vineyards hay unas cuantas españolas en esta lista que escoge las 100 más bonitas del mundo a partir de la opinión de más de medio millar de expertos en la materia.

Según este ranking, la bodega Zuccardi Valle de Uno (Mendoza, Argentina) encabeza la lista, pero ojo porque en el puesto número dos ya hay una bodega española: Herederos de Marques de Riscal, en La Rioja. Sí, esa diseñada por Frank Ghery y que algunos cariñosamente llaman el Guggenheim del vino.

Bodega Tío Pepe en Jerez

También Tío Pepe (Jerez) se cuela en el top 10 de esta lista, ocupando el puesto número 9. La centenaria bodega de González Byass, además de ofrecer visitas que recorren la historia de sus vinos generosos, cuenta con un nuevo hotel dentro de sus instalaciones que puede presumir de ser el primer sherry hotel del mundo.

Además de estas dos, otras cinco bodegas del país figuran en esta lista y, si hacemos caso al criterio de selección, serían por tanto las más bonitas de España y de las mejores del mundo desde el punto de vista del enoturismo.

La de Familia Torres (Penedés, Barcelona) se sitúa en el puesto 26, seguida de cerca por la Bodega Abadía Retuerta (puesto 32), en Ribera del Duero. De nuevo, una bodega con hotel (Abadía Retuerta Le Domaine), con fama además de ser uno de los más exclusivos del país.

Pinacoteca en Bodegas Tradición.

Muy cerca, también en Ribera del Duero, Pago de Carrovejas figura en el puesto 82, y de nuevo vuelta a Jerez para visitar Bodegas Tradición, que aparece en el puesto 85. Cierra la lista otro clásico riojano: Marqués de Murrieta, en el puesto número 100.

Empate entre ‘concebollistas’ y ‘sincebollistas’: estas son las dos mejores tortillas de España

La tortilla de La Encina (Palencia), una de las ganadoras

Las dos Españas, la de la tortilla con cebolla y la de los que prefieren sin, tenían un nuevo duelo en el que batirse: el Campeonato de España de Tortilla de Patatas que ha celebrado su edición número 14 en el marco de Alicante Gastronómica.

“Lo de la cebolla es un debate absurdo”, apuntaba taxativo Rafael García Santos. El que durante años fue el crítico más respetado -y temido- de la gastronomía española es también impulsor de este certamen y presidente del jurado.

Absurdo o no, el caso es el que el eterno debate lejos de quedar aparcado o aclarado ha acabado marcando la decisión de esta edición. El objetivo era, como siempre, elegir la mejor tortilla del país entre los 10 restaurantes finalistas que la organización elige e invita a participar preparando en directo su tortilla. Pero esta vez han sido dos las elegidas. Aparentemente esa ha sido la única solución que ha encontrado el jurado para resolver el empate entre dos de las finalistas.

Los ganadores del campeonato de tortillas.

Así que este año no hay una sino dos mejores tortillas de patatas en España: la del restaurante Cañadío de Santander (con cebolla) y la que elabora Ciri González en La Encina de Palencia (sin cebolla) y que, de hecho, con esta suma ya 4 victorias en el concurso.

Veterana en este certamen en el que ha participado en todas sus ediciones,  Ciri González asegura que en el restaurante que regente junto a su marido preparan tortilla con y sin cebolla, pero esta vez han decidido presentar a concurso la hecha únicamente con patata (Quebec, nos cuenta), huevos y sal.

La tortilla de Cañadío, con cebolla, una de las ganadoras.

Por su parte, Pedro José Román, de Cañadío, ha presentado una tortilla donde la cebolla tenía un gran protagonismo, tanto en el sabor como en la presentación. Bien caramelizada y “reposada”, según palabras del cocinero, su presencia quedaba clara incluso a simple vista.

Ambas, eso sí, se han alejado del estilo de tortilla muy poco cuajada y casi líquida que tanto gusta a algunos y que se suele identificar con las de Betanzos. En su lugar, las dos tortillas ganadoras lucían una textura muy similar, cremosa en el centro pero con sendas capas bien cuajadas en la base y la superficie.

Los otro ocho participantes en el certamen y, según el criterio de la organización, autores de algunas de las mejores tortillas de patatas del país son los siguientes: Mesón O Pote (Betanzos), Cafetería Pizcueta 14 (Valencia), Cafetería Bar Sylkar (Madrid), Belatz Gorri Tavern (Orduña), Tortillería La Concordia (Logroño), Restaurante Crac (Zaragoza), Lorea (Alicante) y Cucú Gastrobar (Murcia).

El jurado de esta edición.

Patrocinado por Tescoma, como miembros del jurado han participado cocineros como Kiko Moya y Quique Dacosta, el pastelero Paco Torreblanca, el empresario José Gómez (Joselito) o la periodista Pepa Fernández.

El mito del Gruyère: el queso suizo famoso por los agujeros que en realidad no tiene

Si fuera una pregunta de Trivial -que igual lo es- seguramente la mayoría meteríamos la pata. Porque, contrariamente a lo que se cree, se lleva años repitiendo y se puede encontrar escrito en decenas de sitios, resulta que el queso gruyer –Le Gruyère, por la región suiza donde se elabora- no tiene agujeros.

¿Cómo? ¿Hemos vivido engañados toda la vida? Pues eso parece según lo que nos cuentan desde Quesos de Suiza que, oye, igual algo saben del tema.

“Al contrario de lo que dicta la creencia popular, Le Gruyère AOP no es sinónimo de queso con agujeros. En caso de presentarlos, siempre de forma escasa y dispersa, estos apenas miden el tamaño de un guisante”, explican.

Así que esas imágenes con el típico trozo de queso repleto de enormes agujeros no corresponden a esta variedad de queso. La confusión se remonta a cuando se llamaba gruyer a cualquier queso suizo, incluido el Emmentaller, que sí tiene esos característicos agujeros de un tamaño considerable.

El Gruyère no tiene agujeros, el Ementaller sí. Ahora ya lo sabes.

Misterio resuelto, aunque algo nos dice que costará mucho acabar con el mito que desde Le Gruyère AOP  han querido aclarar aprovechando que la denominación de origen cumple 20 años. El queso, evidentemente, tiene unos cuantos más: se cree que hace 900 años ya se elaboraba en esta región de Friburgo, en Suiza.

De todos modos, tal y como ellos mismo reconocen, esta idea falsa ha conseguido convertir al Gruyère en uno de los quesos más famosos del mundo. Eso sí, quienes vayan al mercado buscando un queso con agujeros lo van a tener complicado para encontrar auténtico Gruyère.

Las variedades más habituales en el mercado español son el “clásico”, con una maduración de entre 6 y 9 meses, y el “reserva” que tiene al menos 10 meses. Y, como curiosidad, además de la elaboración artesanal que el sello AOP exige a la 160 queserías que lo elaboran, la leche que utilizan solo puede recogerse a un máximo de 20 kilómetros de donde se produce el auténtico queso gruyer.

Reino Unido sin café: cómo el Brexit y la pandemia están dejando desabastecidas las cafeterías del país

¿Pero es para tanto como cuentan los periódicos? En efecto, nos confirma un amigo inglés que acaba de regresar de Reino Unido. Él, como tantos otros, es de los que voto no al Brexit y vivió horrorizado la victoria del sí, por si sirve para evitar esa media sonrisa casi automática que -reconozcámoslo- a muchos nos sale al escuchar las calamidades que está suponiendo para el país abandonar la Unión Europea.

El desabastecimiento afecta a la cadena de suministros de la industria y de los mercados, y es perceptible en casi cualquier sector. También a la hora de hacer la compra e incluso tomarse un café.

Pero es verdad que no solo ha sido el Brexit sino que, como explica The Guardian, se ha producido algo así como la tormenta perfecta. La pandemia mundial, la crisis climática e incluso los problemas en el transporte marítimo en el Canal de Suez han hecho que conseguir una taza de café en el Reino Unido se haya complicado un poco últimamente.

Para empezar, las malas cosechas de café unido al aumento de los costes de transporte han hecho que la materia prima marque precios máximos. ¿Y qué culpa tiene el Brexit? Pues mucha y en diversos puntos del tema.

Para empezar, la salida de muchos trabajadores extranjeros del país ha hecho que la falta de camioneros para transportar mercancía lleve semanas copando los titulares sobre la actualidad económica en Reino Unido.

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¿Qué son los vinos atlánticos? Estos son los mejores de 2021

Cada vez se escucha más hablar de los vinos atlánticos. A priori, un concepto que no parece necesitar mucha explicación: vinos hechos a orillas del Atlántico y que, en cierto modo, trasladan a la copa ese carácter marino, fresco y un punto ácido.

¿Hablamos entonces de vinos gallegos y portugueses? Toca repasar las lecciones de geografía y el mapa porque la región atlántica da para mucho más. Al menos eso es lo que explican desde Atlantic, un concurso internacional dedicado a este tipo de vinos y que ofrece una visión mucho más amplia de este concepto, tal y como puede verse en el mapa de regiones.

Y es que, evidentemente, también los vinos de Huelva y Cádiz entran en esta categoría. Y, evidentemente, los excelentes vinos de Canarias. ¿Hay algo más atlántico que eso?

De hecho, este certamen esta organizado por la DO Cangas. Y es que, claro, también los vinos asturianos responden perfectamente a ese concepto de atlántico. Y lo mismo los de Cantabria, los txakolis vascos, el sur de Francia y de Reino Unido… Y los de León, por supuesto, porque esto va más allá de tener costa atlántica, claro.

Quienes prefieran una definición canónica y de esas que pueden entrar en el examen, aquí va la que proponen los organizadores de este concurso y que resume bastante bien la idea: “Los vinos atlánticos son el resultado de una serie de inclemencias climatológicas que tras ser superadas dan como resultado vinos muy diferenciados, siendo su sello de identidad la elevada expresión aromática, son ligeros  y su peculiar acidez controlada establece un equilibrio perfecto entre cuerpo y frescura”.

Mientras lo vamos memorizando para la próxima vez que salga el tema en la mesa, vamos con lo realmente interesante: unos cuantos vinos atlánticos que merecen la pena.

O que, según los criterios del jurado de este concurso Atlantic, celebrado del 11 al 14 de septiembre, son los mejores de este 2021. Y no hablamos solo de blancos -que igual es lo primero en lo que uno piensa- sino también tintos, generosos e incluso algún espumoso. Esta es la lista completa:

  • Mejor Blanco Joven: Abeitxa 2019 de la Bodega Txa-Txabarri
  • Mejor Blanco Maduro: Abeitxa 2014 de la Bodega Txa-Txabarri
  • Mejor Blanco Envejecido: Firmo Godello
  • Mejor Rosado: Pardevalles Klaret
  • Mejor Tinto Joven: Prómine de Bodegas Petrón
  • Mejor Tinto Maduro:  Douma de Adega Pedralonga
  • Mejor Tinto Envejecido: Alan de Val Caíño Longo
  • Mejor Generoso: Justino’s Madeira Sercial 10 years old
  • Mejor Espumoso: Mar de Frades Brut Nature

Una plaza de toros, el lugar elegido para presentar estas nuevas salchichas y chorizo vegetal

Que a Heura le gusta el cachondeo ya quedó claro con aquella campaña de la hamburguesa que contaminaba más que el coche. Su particular revolución basada en la transición de la proteína animal a la vegetal -así lo definen ellos- acaba de dar el siguiente paso.

Tras el “pollo” que les hizo famosos y los productos de “ternera”, ahora es el turno del “cerdo”. Todo con muchas comillas porque, evidentemente, se trata de versiones vegetales de esos productos de origen animal. Si se le puede o no llamar carne es un debate y una cuestión legal de la que posiblemente seguiremos hablando mucho durante una temporada.

Fieles a ese espíritu gamberro, Heura ha escogido un lugar muy curioso para la presentación de sus dos nuevos productos: La Monumental de Barcelona. Una plaza de toros en la que, en realidad, no se celebra ninguna corrida desde 2011 pero que, igualmente, tiene un simbolismo evidente.

Con pasodobles, vuelta al ruedo y una decoración cuidada al detalle (Ganadería: Heura, Peso: 42 kilos menos de CO2, rezaba un cartel), Marc Coloma y Bernat Añaños, responsables de la empresa, han elegido este singular espacio para, como ellos mismos han dicho, dar la alternativa.

“Un simbolo de que hay tradiciones que hay que dejar de romantizar y toca cambiar”, han destacado en el centro de la plaza antes de abanderar los nuevos chorizos y salchichas de la compañía. “En su momento -han apuntado- también usar el aceite de ballena para iluminar o que las mujeres no pudieran votar eran cosas normales”.

En este nuevo panorama en el que se habla de carne de origen animal y vegetal, el discurso alrededor de la salud es uno de los pilares. “Los dos nuevos homólogos tienen todo el sabor y textura de los productos tradicionales de carne de cerdo, pero con perfiles nutricionales mejorados, una mayor sostenibilidad y sin crueldad animal”, explican desde Heura.

Y no se trata ya solo de ofrecer una alternativa a la carne, sino también de plantar cara a una competencia que no para de crecer en un mercado claramente en auge. Y de salir al paso de las críticas recurrentes a las interminables listas de ingredientes que suelen llevar estos productos y que, desde la industria de la carne, se suele señalar.

En este caso se destaca que la salchicha tiene un 40% menos de grasa y grasas saturadas que la carne animal, y un 32% y 66% menos que la competencia. El chorizo vegetal, por su parte, presume de un 60% menos de grasa que la carne y el de otras marcas, y un 100% menos de grasas saturadas que el de origen animal.

El cocinero vegano Prabhu Sukh se ha encargado de organizar una barbacoa en plena plaza de toros con los nuevos productos que, por cierto, se venden congelados y se recomienda cocinar directamente así.

¿Y están buenos?  La verdad es que sí, con un sabor bastante más suave de lo que cabría esperar, sobre todo en el caso del chorizo, donde el recurso fácil habría sido abusar de pimentón, sal y un punto picante.

¿Pero dan el pego, que al final es lo que mucha gente se pregunta? Las pruebas y catas a ciegas que han hecho así lo aseguran, y confesamos que, sobre todo en el caso del chorizo, sin saberlo nos costaría decir que es de origen vegetal y no cerdo.

Los mejores pintxos veganos de Bilbao

Aunque para algunos combinar vegano y Bilbao en la misma frase pueda sonar a chiste y siempre piensen en grandes chuletones o en cazuelas de bacalao al hablar de la capital de Bizkaia (y del mundo), las barras de pintxos y cocinas de la ciudad dan para mucho más que esos ricos tópicos.

De hecho, uno piensa en pintxos de Bilbao y entre los primeros de la lista seguro que figuran el histórico grillo (patata, lechuga y cebolla) o los champis del Motrikes. Cero proteína animal por ahí.

En cualquier caso, hace unas semanas Bilbao celebró la primera edición del concurso de pintxos veganos del Casco Viejo y ya se conocen los ganadores. La Olla de la Plaza Nueva, el Ondori Botxo y el Restaurante Víctor Montes han conseguido el premio Zazpikaleak, el premio a la creatividad y el premio del público.

El primero de ellos -en la imagen superior- es un falafel con esfera de yogur de pepino confitado, emulsión de tahini de sésamo y ajo negro.

El más creativo ha sido el elaborado por el Ondorio Botxo: un nigiri gunkan de tapenade de oliva negra, tratar de hongos y espuma de coco y cilantro con nabo daiko. Los de Bilbao ya se sabe que nacen donde quieren y también pueden hacer pintxos que parecen japoneses.

Por su parte, el de Víctor Montes -uno de los clásicos de la Plaza Nueva de Bilbao- ha sido elegido como el mejor pintxo vegano por el público.

Se trata de uno a base setas shimeji blancas y marrones, setas de cardo, setas shitake, zanahorias baby, reducción de salsa teriyaki con soja, tamarindo, limón, tofunesa de mostaza, rabanito, brotes de brócoli y yuca. Nada menos.

Efectivamente, no hace falta ser vegano para que suenen estupendamente y den ganas de pasarse por allí a probarlos.

Caviar de beluga hecho en España

Todos lo hemos oído alguna vez y sabemos que es uno de los productos más caros del mundo. Pero lo que seguramente menos sepan es que el esturión beluga con el que se elabora el caviar más codiciado está prácticamente extinguido. Y que hay un exitoso proyecto para recuperarlo y criarlo en cautividad que no es ruso o iraní -lo primero que se piensa al hablar de caviar caro- sino granadino.

Sí, caviar de beluga made in Spain de la mano de Caviar Riofrío, que recientemente anunciaba el nacimiento en cautividad en sus instalaciones en Loja (Granada) de los primeros esturiones beluga en cautividad.

Una veterana empresa creada en los años 50 y dedicada inicialmente a la cría de truchas, pero que en la década de los 80 apostó por el esturión. Puede sonar exótico, pero se trata de una especie que en su momento había sido habitual en el Guadalquivir, que fluye muy cerca de las instalaciones de esta compañía que, por cierto, acaba de ser adquirida por el Grupo Osborne.

Posiblemente esa es la noticia empresarial del momento en el sector de la gastronomía de lujo. No así para los biólogos de Caviar de Riofrío, más centrados en seguir el crecimiento de los primeros ejemplares de beluga (husa-husa, la especie más grande de los esturiones) que han conseguido reproducir en cautividad.

Con un precio de casi 8.000 euros el kilo de caviar de esta variedad, evidentemente se trata de una gran apuesta económica que va mas allá de la subsistencia de esta especie, en peligro de extinción y cuya pesca está prohibida desde hace décadas. De hecho, la inmensa mayoría del caviar que se consume en el mundo proviene de criaderos de esturiones y, en el caso del beluga, el salvaje es ilegal desde hace tiempo.

¿Pensando en ahorrar de aquí a Navidad para darse el capricho de una cucharada de caviar beluga granadino? Es posible, aunque no será de estos esturiones que ahora se han reproducido en cautividad, porque habrá que esperar entre 15 y 20 años para poder extraer sus huevas.

De todos modos, que no cunda el pánico porque el capricho en cuestión sigue siendo posible. La producción de beluga es mínima, pero también se ofrece y, además, éste puede presumir de ser el primero del mundo con certificado ecológico. ¿Precio? 780 euros la lata de 100 gramos. Para paladares menos exquisitos o que lo mismo les de un beluga que un Acipenser naccarii (la especie de esturión más habitual), por menos de 50 euros es posible conseguir una lata de 15 gramos.

Las gastrónomas reclaman su espacio también en la Wikipedia

Menos del 30% de las biografías disponibles en la Wikipedia sobre personas relacionadas con la gastronomía corresponden a mujeres. Para algunos será un dato anecdótico pero, en realidad, es una muestra más de la escasa representación que las gastrónomas tienen en todos los ámbitos del mundo de la cocina y que nada tiene que ver con su papel e importancia real.

Una injusticia normalizada y que no solo se repite cada año en las mediáticas listas de grandes restaurantes -la gastronomía, por suerte, es mucho más que eso-, sino también en una historia en la que ellos ocupan muchas más páginas y titulares.

Así que el año de Emilia Pardo Bazán -conmemorando el centenario de su muerte- es la excusa perfecta para poner al día la Wikipedia con una “editatona” centrada en las gastrónomas.

¿Y eso qué es? Unas jornadas participativas para crear, completar y difundir artículos en Wikipedia de cocineras, recetaristas, escritoras, científicas, empresarias, artesanas, periodistas, sumilleres, agrónomas, nutricionistas y tecnólogas, y en definitiva, gastrónomas.

Se trata de una iniciativa del colectivo Los Recetarios y la Biblioteca Nacional de España, promovido por Wikimedia España y la Academia Madrileña de Gastronomía, que cuenta con el apoyo de la Universidad de Cádiz y The Foodie Studies.

Para participar es necesario inscribirse y asignarse un artículo, bien una entrada que no existe o una que sí pero necesita ser mejorada. La lista de propuestas es muy larga, una prueba más de que, también en este terreno, queda mucho trabajo por hacer.

Una deuda histórica que parece que también los congresos gastronómicos se han animado, por fin, a asumir. Y es que la escasa presencia de mujeres en este tipo de encuentros ha sido una crítica constante durante los últimos años en las grandes citas del sector.

¿La solución pasa por crear una cita donde ellas son las protagonistas en lugar de replantear la agenda de los congresos que ya existen? Una pregunta pertinente, pero, en cualquier caso, resulta interesante ver cómo esta semana inicia su andadura FéminAs, el primer Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Medio Rural.

La cita es en Asturias -puede seguirse online de forma gratuita-  y promete “analizar el rol que desempeñan las mujeres en todo el mundo como guardianas de la cocina tradicional”, explican sus organizadores.

Entre las ponentes figuran cocineras (Narda Lepes, Leo Espinosa, Celia Florián, Najat Kaanache, Lucía Freitas, Elena Lucas…) junto a productoras agrícolas, ganaderas y de la pesca, sumilleres, jefas de sala o empresarias.

‘Komvirra’, la kombucha que soñaba con ser cerveza

Se presenta como “la virra bien”. Sí, con “v”, porque en realidad no es birra, sino kombucha. Una muy especial porque, elaborada con lúpulo, su sabor quiere recordar a la cerveza y, de hecho, se presenta como una alternativa a tener en cuenta para quienes siempre andan buscando una sin alcohol o 0,0 con algo de gracia.

El invento es de Komvida, la compañía extremeña que lleva años fabricando esta bebida de té fermentado y que cada vez es más popular. Y, sin duda, el toque de cerveza puede funcionar muy bien en este sentido para todos aquellos a los que kombucha les sigue sonando como algo muy moderno o exótico que jamás se pedirían en la barra de un bar pero que a una especie de cerveza sin alcohol mirarían con otros ojos.

¿Pero está buena esta “no cerveza que sabe a birra”, según la propia descripción de sus creadoras? Acaba de llegar al mercado y ya hemos podido catarla para ver qué tal.

Y lo cierto es que recuerda más a una cerveza que al clásico sabor de la kombucha. El punto de acidez está presente y hace que, al primer sorbo, Komvirra casi pueda recordar más a una sidra que a otro bebida, pero después el aroma y cierto gusto a lúpulo ayudan a situar el paladar y dar con los parecidos cerveceros.

Esa acidez un tanto marcada ayuda a que resulte muy refrescante y, por suerte, nada dulzona. Algo que pasa con algunas kombuchas saborizadas y que, en su empeño por tapar el natural punto avinagrado de la fermentación, se pasan de frenada con la cantidad de azúcar.

Hecha con té verde y lúpulo ecológico, tampoco falta el clásico mensaje saludable en su ficha de presentación, donde se destaca que solo tiene 5 calorías. Pero a estas alturas ya sabemos que no existen bebidas saludables más allá del agua, así que mejor beberla pensando que está rica y que puede ser una opción interesante y sin alcohol.

Y, realmente, una alternativa muy interesante y más rica que la mayoría de cervezas sin alcohol. También algo más cara (unos 2 euros por botella de 250 ml), al menos si se compara con las cervezas industriales o incluso alguna artesana.