Se busca influencer que no quiera anunciar comida basura (ni viva en Andorra)

Como auténticos expertos en seguir la pista a youtubers e influencers adictos a la comida rápida y con residencia en Andorra, confesamos que la campaña de Planeta Huerto nos ha hecho mucha gracia.

Y es que esta empresa especializada en productos para «una vida sana y sostenible» se ha propuesto encontrar un streamer saludable, dispuesto a decir no a la comida basura y promover un estilo de vida saludable.

La verdad es que ese universo paralelo de directos eternos en Twitch, pantallas y videojuegos parece poco compatible con una vida medianamente sana. Y ojo, que tampoco quienes aprovechan las redes para vender sus dietas mágicas, zumos detox o pseudociencia adelgazante de turno nos parecen mejores o menos peligrosos.

El caso es que Planeta Huerto busca streamer dispuesto a divulgar estas ideas. ¿Gratis? Nada de eso: el ganador o ganadora cobrará 3.000 euros al mes (brutos) durante 6 meses por su trabajo.

«En ese tiempo, el streamer deberá cambiar los snacks y las chocolatinas por el hummus o el brócoli, y el sedentarismo de las sillas gamer por actividad al aire libre cultivando su propio huerto», explican.

Pero lo que nos ha enamorado es esa idea de que la sostenbilidad va más allá de lo que se compra o se come, y también tiene mucho que ver con la política, la economía y pagar los impuestos que tocan y donde toca. Lo explican ellos mismos.

«El compromiso de Planeta Huerto con la sostenibilidad va más allá de la salud. Planeta Huerto también está comprometido con las buenas prácticas. Por eso, el reto saludable es una invitación abierta a todos los streamers españoles, lo cual deja fuera a aquellos con residencia en otros países». Vaya, que los andorranos quedan fuera del concurso.

Es verdad que posiblemente para ellos 3.000 euros al mes sea calderilla, pero ojo que ahora que, por fin, se va a prohibir la publicidad de alimentos insanos, igual parte de sus ingresos se van al carajo.

Somos conscientes de que, una vez más, estamos ante una ingeniosa campaña de marketing, pero en un sector en el que parece que sale gratis ir de la mano de quienes prefieren no pagar impuestos en España o que no posicionarse en ciertas cuestiones sale gratis, las empresas con ideas como estas nos caen un poco mejor.

Macrogranjas y deforestación en Brasil: el coste oculto de esa bandeja de carne barata del supermercado

Aunque pasadas las elecciones en Castilla y León parece que el tema se ha esfumado, hace pocas semanas las macrogranjas y el modelo de producción de la ganadería intensiva ocupaba titulares y no faltaban defensores de este sistema. Parece que ya no interesa que se hable más del asunto.

Es la única forma de tener carne barata, apuntaban algunos. Un argumento ampliamente rebatido desde muchos ángulos. Desde la necesidad de reducir el consumo de carne por salud hasta el daño que hace a la imagen del país convertirse en la pocilga de Europa, como ya lo califican desde otros países.

Tras esa imagen de carne de calidad muy justa a precios de derribo, se esconden unos costes sociales y medioambientales asociados y que aparentemente no repercuten directamente en el consumidor, pero que acabamos pagando todos. En el sentido más amplio del término, además.

Y es que un reciente trabajo de investigación presentado por la asociación Carro de Combate vincula con pruebas, cifras y datos que dejan poco margen a las dudas, el modelo de macrogranjas españolas con la deforestación en Brasil.

¿Dónde esta la relación? En las toneladas de soja que los grandes productores de piensos de España -proveedores de las principales marcas del sector de la carne- importan cada año desde aquel país.

En 2020 llegaron casi 2 millones de toneladas de soja desde Brasil, cuyo cultivo intensivo está directamente relacionado con la deforestación del Amazonas. La soja es uno de los ingredientes clave (representa un 25%) del pienso usado sobre todo por la industria porcina, detalla este estudio que también denuncia los millones de ayudas europeas que reciben muchas de las empresas del sector.

Es decir, se deforestan grandes extensiones amazónicas en Brasil para cultivar una soja que viaja hasta España para alimentar a los cerdos de las macrogranjas, cuya carne, en un gran porcentaje, se exporta a otros países. Parece evidente que algo no tiene mucho sentido en este modelo. O, mejor dicho, que solo lo tiene para unos pocos.

Así que esa bandeja de lomo de cerdo de oferta del supermercado, en realidad es mucho más cara de lo que quieren hacernos creer. Y lo peor es que la factura igual la acaban pagando nuestros hijos.

El abridor de huevos de codorniz que no sabíamos que existía (y que ahora necesitamos)

Se suele decir que hay aparatos de cocina casi para cualquier cosa que podamos imaginar. Así que si existe un trasto para abrir aguacates -que como todo el mundo sabe, es dificilísimo-, parece lógico que exista un abridor de huevos de codorniz. Que estos sí que cuesta abrirlos en crudo sin destrozarlos.

Asumimos que igual muchos ya sabían de su existencia, pero confesamos que nosotros acabamos de descubrirlo. Concretamente gracias a José Santiago, cocinero del restaurante Cuinas de Santa Caterina, ubicado en el mercado con el mismo nombre de Barcelona.

Andábamos por allí haciendo la compra con él en el mercado y descubriendo algunas de sus recetas cuando este gadget nos llamó la atención. El sistema, como puede verse, es de lo más sencillo y, básicamente, lo que permite es abrir un huevo de codorniz sin tener que recurrir a una puntilla, que sería el método alternativo y manual.

¿El típico aparato que usaremos dos veces y luego acabará olvidado en el cajón junto a otros gadgets especializados? Posiblemente. Salvo que seamos muy fans de los huevos de codorniz fritos, la verdad es que su uso doméstico parece bastante limitado. Otro tema es, claro, la cocina de un restaurante, donde no solo puede tener más uso, sino que hace falta cierto ritmo sin romper la mitad de los huevos.

Por cierto, nos consta que no somos los únicos en haber descubierto ahora el invento. Ni en pensar que necesitamos, urgentemente, uno. ¿Dónde encontrarlo? En cualquier tienda de menaje de cocina, en Amazon -como no- y su precio no suele llegar a los 10 euros.

Los sospechosos chipirones frescos o por qué es mala idea tomar el pelo a los clientes del mercado

Comprar en el mercado es para muchos casi un acto de militancia gastronómica o incluso política. Hablamos del mercado de abastos de toda la vida. La plaza. Esa sucesión de puestos de productos frescos que, con mejor o peor fortuna, ha conseguido sobrevivir hasta ahora frente a las cadenas de supermercados.

La calidad del producto fresco suele ser mucho mejor, defendemos muchos. Y suele ser cierto. Pero la comodidad y el precio hacen que la batalla sea complicada. Además, en algunas ciudades hay que sumarle el efecto del turismo, que ha convertido los mercados en parques temáticos más pensados para que los visitantes tomen zumos de colores y tapas recalentadas que para que los vecinos hagan la compra.

La subsistencia de los mercados pasa por los clientes de toda la vida, por las nuevas generaciones que reivindiquen esta forma de hacer la compra y, por supuesto, por cierta competitividad, sino en precio, sí en calidad. Queremos seguir yendo al mercado a por la carne, la fruta y el pescado, pero es importante que no nos tomen el pelo.

De ahí que esta fotografía de unos curiosos chipirones frescos en el puesto de un mercado que hace unos días compartía en Twitter Félix Vallugera -sus cursos online de arroces secos arrasan, por cierto- nos parezca un desastre. No la foto ni el comentario, que compartimos totalmente, sino la gracia de la pescadería de turno.

Da igual el nombre o el mercado, porque esta picaresca no conoce fronteras. Pero al menos un poco de elegancia a la hora de tomar el pelo al cliente, porque o esos chipirones se han pescado en la Antártida y vienen directos de allí o, ejem, igual muy frescos no son.

Dejaremos al margen las cuestiones legales y sanitarias. Bueno no: vender como fresco un producto descongelado es un peligro, porque si el cliente vuelve a congelarlo antes de cocinarlo puede dar algún que otro problema. De hecho, estamos convencidos de que el timo está en el cartel grande y que esa etiqueta que no podemos leer se cuida un poco más y, en letra pequeña, indicará que, ejem, se trata de producto descongelado.

Pero, insistimos, no es ya la mentira o el timo cutre. Tampoco que, lógicamente, los clientes tengan ahora todo el derecho a desconfiar del resto de productos que venda la pescadería (si me engañas con los chipirones, seguro que alguna otra me quieres colar).

Lo peor de todo es que estás engañando a quien ha resistido la tentación de hacer toda la compra en alguno de los catorce supermercados que posiblemente tiene a mano en el barrio y sigue apostando por el mercado, pese a que posiblemente no es tan cómodo e incluso igual más caro.

Se hace por calidad, por cercanía, porque quieres saber el nombre de quien te atiende o por lo bien que saca dos filetes de cada caballa o, si no hay mucha gente, igual hasta te limpia las anchoas. Pero también porque esa forma de comprar y ese modelo de barrio y comercio de proximidad tiene futuro.

Que la gran industria alimentaria nos engaña cada día y al mínimo descuido, lo damos por hecho. Pero de ti, pescadero del mercado, se supone que podemos fiarnos un poco más. Así que no cometas el error de traicionar a tus clientes y arrastrar al resto de puestos del mercado por ganar cuatro céntimo más con unos puñeteros chipirones congelados. O, al menos, descongélalos mejor la próxima vez.

MasterChef 10: “Esto no es un show, es el reflejo de una cocina profesional”

Aunque parezca increíble, así arrancaba esta edición de MasterChef en palabras del propio Jordi Cruz. Y con solo tres semanas de programa hay ya tantos momentos para llevarle la contraria que parece un gag.

Empezando ya por la selección de los concursantes de esta edición aniversario. ¿En serio pretenden que nos creamos que unas ex novias se han encontrado por casualidad en el casting del programa? ¿Y que, casualmente, las dos hayan sido seleccionadas para participar? Lo único que justifica su elección es que ambas, y especialmente María Lo, son muy buenas en la cocina. El resto, bueno, lo de siempre: no olvidemos que esto es televisión.

Y por eso tampoco pueden faltar las dosis de sensacionalismo al más puro estilo Diario de Patricia. Sin ir más lejos, en el programa de la semana pasada, mientras Adrián intentaba cocinar algo en el caos que era su equipo de exteriores, Pepe se acercó a las brasas y se puso a hurgar en la vida de Adrián.

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‘Lettuce Chips’: en Tik Tok han descubierto la ensalada de lechuga

Muy atentos porque esta receta es de esas solo al alcance de los foodies más experimentados. Necesitaremos una lechuga limpia y lo más crujiente posible, aceite, vinagre y sal. La técnica para la elaboración también es muy sofisticada: trocear la lechuga con las manos, añadir limón exprimido, un poco de vinagre de vino y sal. Remover y ya lo tenemos.

Oiga, que esto es una ensalada de toda la vida. Lo parece, pero en realidad es algo mucho más moderno: lettuce chips. Es decir, chips de lechuga. Y aunque parezca una tomadura de pelo, es una de las recetas -por llamarlo de algún modo- que se han puesto últimamente de moda en Tik Tok, esa fuente inagotable de trucos gastronómicos y tontadas tan inmensas como esto de descubrir en 2022 la lechuga.

Por supuesto, los vídeos dedicados a explicar cómo hacer estos chips de lechuga se cuentan por centenares y suman millones de visitas. O los sumaban, porque la historia se remonta a mediados de marzo y las modas duran muy poco en el particular universo de Tik Tok.

El origen de esta receta viral es, por lo visto, el intento de una tiktoker para conseguir una alternativa sana a las patatas fritas. Y, en un giro de guión inesperado, descubrió que las hojas de lechuga, efectivamente, son más saludables. Si tienen algo que ver con las patatas fritas ya es otro tema.

Ante el éxito, claro, muchos más usuarios se unieron a la moda por si la receta original no había quedado suficientemente clara. Por supuesto, tampoco faltaron los medios que, atentos siempre a este tipo de cosas, lejos de tomárselo a cachondeo, han publicado la receta en cuestión. ¡Como si fuera una receta de verdad!

Cuesta no tomárselo a risa, la verdad. Sobre todo viendo la cara de sorpresa de las protagonistas del vídeo al probar la ensalada y confirmar lo buena que está. ¿Es la primera vez en su vida que están comiendo lechuga? ¿Nunca habían aliñado una ensalada con limón pese a ser, supuestamente, aficionados a la cocina que comparten rectas? ¿Se están riendo de todos nosotros? Posiblemente.

¿Piña en la pasta? Los británicos cabrean a los italianos con su ‘Hawaiian spaghetti’

La capacidad de los ingleses para tunear recetas de fuera y enfadar al país originario es casi tan grande como nuestra afición a este tipo de conflictos gastronómicos transfronterizos. No parece que esto vaya a suponer una escalada bélica como lo del chorizo en la paella de Jamie Oliver -se rumorea que todavía tienen su foto en los aeropuertos de la región, por si intenta acercarse-, pero la última del recetario de la BBC también da para conflicto diplomático.

Y es que, por si los italianos no tenían suficiente con ver cómo medio mundo -siendo optimistas- destroza su santa pizza e incluso algunos debaten si se le puede o no echar piña, ahora este ingrediente maldito se asoma también a un plato de espaguetis.

Bautizados como hawaiian spaghetti, la receta en cuestión recurre a piña en lata, jamón, queso crema, mantequilla, cebolla y ajo para cocinar una salsa con la que rematar el plato de pasta. Aunque es verdad que la pasta lo admite casi todo, da la sensación de que la receta en cuestión es de esas de vaciar nevera y todo a la cazuela.

A la espera de ver si Italia llama a consultas a su embajador en Londres, la verdad es que eso de meterle piña en lata (¿en almíbar?) a unos espaguetis no acaba de convencernos.

Salvo que sea para deshacernos de ese bote que tenemos de la cesta de navidad de hace cinco años. Pero incluso así, lo de añadirle a la salsa el líquido de la piña -tal y como indican en la receta- nos parece una provocación directa al pueblo italiano. De hecho, aprovechamos el inciso para recordar un sencillo truco que mejora cualquier salsa para la pasta y que consiste en añadir el agua de la cocción. No de piña.

En todo caso, mejor no ponernos muy dignos por aquí con eso de las afrentas a la cocina italiana o a la pasta porque somos un país donde se estila mucho la carbonara en versión hereje, con bien de nata.

12,5 millones de niños trabajan en plantaciones de café en todo el mundo, denuncia una campaña

Variedad de café, origen, tostado, precio… Las preguntas habituales que uno puede hacerse al tomar una taza de café. Una lista en la que faltan las que, seguramente, son las más importantes: ¿en qué condiciones se ha recolectado ese café?, ¿cuánto se paga en origen?, ¿llega algo de ese carísimo flat white de especialidad a quienes están trabajando en las plantaciones?

Pese a que en los últimos años se habla más del tema y seguramente algo habrá mejorado, un reciente informe nos recuerda que queda mucho por hacer todavía en un sector en el que -como tantos otros del sector agroalimentario- las condiciones de trabajo parecen un detalle menor de la cadena. Incluido el trabajo infantil, que sigue presente en muchas producciones de café.

Y es que, según el estudio publicado por GoodNews Coffe como parte de su campaña Good Coffe Agreement, todavía 2,5 millones de niños en todo el mundo trabajan en cafetales. Eso significa -siempre según estos datos- que de cada 10 trabajadores, uno es un niño.

No es la única denuncia que ha puesto sobre la mesa esta start up cafetera creada en Barcelona en 2020 y que se ha hecho popular por reconvertir kioscos de prensa en puestos de revistas y café. Más de 40 millones de productores de café cobran menos de 100 dólares al año y la mayoría viven en situación de pobreza, denuncian, mientras recuerdan que el 80% del mercado está controlado por tres grandes empresas.

Para la presentación de la campaña han optado por una acción muy vistosa, en línea con ese marketing de guerrilla que tanto gusta a las start up: instalar una mesa delante de diferentes locales de Starbucks, McCafé y Costa Café, instándoles a sentarse a hablar sobre el tema, mientras recogían firmas de este manifiesto.

No parece tratarse de una acusación directa a estas marcas, sino más bien de un llamamiento para que otras empresas se sumen a esta campaña. Más allá de que se trate -insistimos- de una acción de marketing y que seguramente todas esas compañías citadas ya tienen sus propias campañas sobre el origen y sostenibilidad del café que sirven, nos parece una gran noticia que se aborde este tema desde la propia distribución. Y que se anime al cliente a exigir un café lo más justo posible para los productores.

«Hemos eliminado las especialidades de café en las que detectamos que existía o podía existir trabajo infantil», prometen desde GoodNews Coffe. Que cunda el ejemplo.

Pink Lady Food Photographer of the Year 2022: un repaso a las mejores fotos gastronómicas del año

Solo hay una cosa que por aquí nos apasiona casi tanto como la comida: la fotografía. Así que cada año esperamos impacientes la lista de los ganadores de los premios Pink Lady Food Photographer of the Year, convertidos hace ya tiempo en el premio de referencia en esta especialidad.

Porque sí, la foto gastronómica tiene entidad propia y, como nos recuerda este certamen desde hace ya once años, tiene poco que ver con lo que la mayoría asocia con foto de comidas. Más allá de bodegones bonitos o de influencers haciendo como que cocinan en Instagram, aquí la cosa tiene más que ver con el documentalismo y con la vida alrededor de la comida.

Y en esta edición, la foto de Debdatta Chakraborty ha sido elegida como la mejor del año. Elegida también como mejor foto dentro del apartado de street food, en la imagen, un vendedor en la ciudad india de Srinagar prepara kebabs wazwan. Sí, la comida callejera en otros países tampoco tiene mucho que ver con los food trucks que se estilan por aquí.

Más allá de esta fotografía elegida como la mejor del año, hay casi 40 imágenes ganadoras en sus respectivas categorías. La temática es realmente amplia, desde la sala del restaurante, el vino, la producción en el campo, el medioambiente…

Esta es una pequeña selección de algunas de las fotos ganadoras, pero merece la pena pasarse por la web oficial del concurso y repasar la galería completa de ganadores y también de finalistas en cada una de las fotografías. Las imágenes y, por supuesto, las historia que hay detrás.

En teoría, ahí están las mejores fotografías del mundo realizadas en el último año y relacionados de uno u otro modo con la comida. Y ya se sabe que ver buenas fotos es la mejor manera de convertirnos en mejores fotógrafos y fotógrafas.

A tu madre también le gusta el vino (y no solo el rosado)

Hay dos fechas en el año en el que bodegas, agencias y demás recuerdan que las mujeres también beben: el 8 de marzo y el Día de la Madre. Normalmente, eso sí, rosado o algún blanquito fresco porque, por lo visto, los tintos son más cosa de ellos.

Por muy absurdo que suene, en 2022 estos tópicos siguen muy presentes. Si entre las ideas que comercios y marcas lanzan para el Día del Padre no faltan nunca licores de esos de machotes, para las mamás es todo más fino y delicado.

Así que, ahora que sabemos que el Gobierno no va a prohibir la cerveza ni el vino en los menús del día y que, por tanto, deducimos que tampoco en las listas de ideas de regalo, se nos ha ocurrido elaborar una para el día de la madre con algunos vinos y bebidas que hemos probado últimamente y que seguro que a tu madre también le gustan.

Tío Pepe Fino en Rama 2022

Además de celebrar el Día de la Madre, la nueva saca de Tío Pepe Fino en Rama es nuestro particular recordatorio de que ya es primavera. Un fino sin filtrar ni clarificar, directamente de la bota a la botella. Su característica salinidad, el sutil toque de levadura que aporta el velo de flor, y la mineralidad, lo convierten en el maridaje perfecto para casi todo. Recuerda: si no sabes qué vino pega bien con una comida, posiblemente sea un fino. Cuesta 16 euros.

Ibéricos y vino

Si lo del fino suena un poco raro -con los vinos generosos todo es ponerse, de verdad- siempre podemos apostar sobre seguro. Y este pack de bodegas Montecillo es uno de los que no fallan: ibéricos de Sánchez Romero de Carvajal (jamón, paleta y salchichón de bellota 100% ibéricos) y tres vinos de esta casa: un blanco fermentado en barrica, el rosé 2021 -aquí siempre a tope con los rosados-, y el Moncetillo 150 aniversario (añada 2018) que está realmente rico. El cofre, incluyendo la bonita maleta de madera, cuesta 95 euros.

Marco Real Syrah

Seguimos con los tintos, esta vez de Navarra, con este Marco Real Syrah Pequeñas Producciones 2020 que ha sido elegido como uno de los mejores del año en este territorio. Un monovarietal que apuesta por la singularidad de la syrah de una parcela de la zona de la Sonsierra navarra. Y además sin gastar mucho: solo 10 euros.

Albariño Veiga Naúm

Bromas al margen, siempre a favor de los blancos fresquitos. Pero solo si están ricos. Y este albariño de la bodega Veiga Naúm lo está. Aromático (albaricoque, manzana…), fresco y muy vivo, es perfecto para el aperitivo, los días de primavera y, en realidad, para cualquier momento en el que apetezca tomar una copa de blanco de esas que se disfrutan sin tener que darle muchas vueltas. Y, de nuevo, un gran precio: menos de 11 euros.

Dos diamantes

Bien jugado esto de Bodegas Bordón para el día de la madre con su caja de diamantes. De los que se beben. Concretamente su popular Blanco Diamante semi-dulce que, ojo con él, presume de ser el primer blanco de Rioja en 1892 y, a día de hoy, sigue siendo el blanco más vendido. También incluye una botella de Diamante Tinto Crianza. El pack sale por unos 15 euros.

Cerveza y bizcochos

Tenemos también alternativas al vino. Como esta que llega nada menos que desde El Cenador de Amós, el restaurante con tres estrellas Michelin de Jesús Sánchez en Cantabria. El chef, de la mano de cervezas Alhambra y sus numeradas, propone una caja que combina su estupendo Bizcochamos con una botella de Alhambra cacao y piel de naranja, y otra de cacao y chile chipotle. Aunque se presentó como una edición limitada a Semana Santa, vemos que todavía queda alguna (30 euros) y nos parece un regalo estupendo.

Mejor que chocolate, bombones y brandy

Volvemos a Jerez. Esta vez para hablar de este Carlos I Amontillado, un brandy solera Gran Reserva elaborado con los amontillados La Honda de Osborne y envejecido en botas centenarias. Con este ingrediente, Cacao Sampaka ha creado una serie limitada de bombones artesanales que componen este pack que tiene un precio de unos 50 euros.

Un whisky marcado por el fuego (y un cerdo)

¿Quién ha dicho que no se puede regalar whisky a las madres? Si es aficionada al tema, seguro que no conoce este irlandés que acaba de llegar al mercado español. Ahumado -muy ahumado, pasa medio año en barricas de bourbon carbonizadas a un nivel máximo-, el fuego es una de sus señas de identidad. La otra es el cerdo de la etiqueta que, cuentan sus creadores, es un homenaje al cochino que en 1875 avisó a gritos del incendio en un almacén de whisky en Dublín allá por 1875. Cuesta unos 35 euros.

Horchata en versión Licor 43

¿Podemos dar por estrenada ya la temporada de horchata? En este caso, eso sí, hablamos de una un tanto especial. Con una chispita. O con un par, porque se trata de la particular interpretación que Licor 43 ha hecho de esta bebida tan veraniega. Perfecta para amantes de licores dulces y bien cremosos, no contiene lactosa ni gluten y es apto también para veganos. Cuesta unos 14 euros la botella.