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¿De dónde proviene la expresión ‘No todo el monte es orégano’?

A través del perfil de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2), recibo un mensaje de Alba Cabrera en el que me pregunta sobre el origen de la expresión No todo el monte es orégano’.

¿De dónde proviene la expresión ‘No todo el monte es orégano’?

Esta se trata de una locución que se utiliza para indicar a alguien que, en ciertas ocasiones, puede surgir alguna dificultad a la hora de conseguir un propósito y que no siempre el camino es fácil.

Esa analogía sobre las dificultades y el orégano viene desde hace muchos siglos atrás, debido a que dicha planta aromática estaba considerada en la antigüedad como algo de gran utilidad, ya no solo para aromatizar los guisos sino también para realizar ungüentos y pomadas a los que se les atribuían propiedades curativas.

La planta del orégano crece muy fácilmente por toda la cuenca mediterránea y habitual era ver campos inmensos en los que crecía. Esa facilidad para acceder a ella es lo que hizo que, con el tiempo, se utilizase la mención de la misma para indicar que en esta vida no todo es fácil de conseguir.

Etimológicamente, el término ‘orégano’ lo hemos recibido desde el latín ‘origănum’ y a éste llegó desde el griego ‘oríganon’, compuesto por ‘óros’ (montaña) y ‘gános’ (resplandor, alegría, destello, júbilo), por lo que su traducción literal vendría a ser ‘planta que alegra el monte’, ‘alegría de las montañas’ e incluso ‘orgullo de las montañas’ (dependiendo del traductor que consultes te dará un resultado u otro).

 

 

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Fuentes de consulta: RAE / cvc.cervantes / etimologias.dechile / 300 historia de palabras de Juan Gil (Editorial Espasa)
Fuente de la imagen: publicdomainpictures

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Apretarse los machos’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Apretarse los machos’?

Es muy habitual escuchar o usar el modismo ‘Apretarse los machos’ (o en la forma ‘Atarse los machos’) cuando alguien se prepara para enfrentarse a una dificultad o riesgo que debe superar.

Al contrario de lo que algunas fuentes apuntan o pueda pensar más de uno, los ‘machos’ a los que se refiere la expresión no tienen nada que ver con el término utilizado para referirse al género masculino ni es una forma metafórica de aludir a los atributos sexuales (testículos).

En realidad los machos son los flecos (también llamados borlas) que cuelgan en el traje de luces que viste un torero. Hay diversos repartidos por todo el traje: en el chaleco, la chaquetilla y la taleguilla (que es el calzón). Y es precisamente de las que cuelgan en esta última (a la altura de las pantorrillas) a la que hace referencia la expresión, ya que son las últimas en apretarse justo en el momento de terminar de vestirse de luces y salir al ruedo. De ahí que surgiese esta locución como sinónimo de ‘prepararse cuidadosamente para una empresa difícil’.

 

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Fuente de la imagen: concellon (Flickr)
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