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¿Cuál es el origen del término ‘paciente’?

A través de la cuenta de este blog en Instagram (@yaestaellistoquetodolosabe2) me consultan sobre el origen del término ‘paciente’ y si a los enfermos se les llama así por la paciencia que deben tener a la hora de ser atendidos por un médico.

¿Cuál es el origen del término ‘paciente’?

La palabra ‘paciente’ es polisémica, por lo cual tiene varios significados. Uno de ellos es para referirse a la persona que padece algún tipo de patología que debe recibir una atención médica y, por otra parte, también se utiliza para indicar la capacidad de aquel que espera o soporta algo sin alterarse.

Proviene etimológicamente del vocablo en latín ‘patiens’, siendo éste el participio presente del verbo ‘pati’ y cuyo significado era  que significa sufrir, aguantar o soportar y tiene la misma raíz etimológica con el vocablo ‘padecer’.

De hecho, muchos son los expertos que indican que sería lógico que a quien sufre algún tipo de trastorno (que necesita de atención médica) hubiese sido más lógico denominarlo como ‘padeciente’.

El utilizar el término paciente para referirse a la capacidad de no alterarse y saber esperar, proviene exactamente del mismo vocablo latino patiens, debido a que quien sufre, aguanta o soporta una enfermedad lo suelo hacer con conformidad, resignación y aguante.

Con el tiempo el término paciente (o paciencia) se utilizó para designar la espera resignada de cualquier persona (estuviese enferma o no).

 

 

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Fuentes de consulta: RAE (1) / RAE (2) / odontólogos.mx / etimologias.dechile (1)  / etimologias.dechile (2)
Fuente de la imagen: jber.jb

¿Cuál es el origen del término ‘moroso’?

Se conoce como ‘moroso’ a aquel individuo que no satisface la liquidación de sus deudas, es mal pagador (demorándose en el pago) e incluso quien se escabulle de dicha responsabilidad.

¿Cuál es el origen del término ‘moroso’?

Durante los tiempos de crisis económicas hay un repunte de ‘morosidad’, surgiendo numerosas empresas o profesionales que se dedican al cobro de deudas contraídas por alguien con un tercero (algunas célebremente famosas por el vestuario o métodos utilizados).

El término moroso procede del latín ‘morōsus’, que antiguamente se utilizaba para referirse a la ‘lentitud’, ‘tardanza’ o ‘calma’ en realizar algo (pero no concretamente un pago) y el significado original venía a ser ‘el que va lento’ (en referencia a la realización de alguna cosa). ‘Morōsus’ a su vez provenía del vocablo latino ‘mora’ (retraso), naciendo de ahí otros términos como ‘demora’ (tardanza en cumplir una obligación).

No fue hasta la edición de 1884 cuando el diccionario de la RAE añadió a la acepción de ‘moroso’ la de ‘acreedor’ y fue en la edición de 1925 cuando aparece por primera vez, vinculado a ese término, el concepto de ‘deudor’.

Cabe destacar que algunas son las páginas y fuentes que señalan erróneamente que el término ‘moroso’ proviene directamente del latín ‘mōrosus’ en lugar de morōsus (observar la diferencia en las oes), no teniendo nada que ver ese mōrosus  con la tardanza o lentitud y significando realmente ‘malhumorado o de carácter difícil’, un pequeñísimo detalle que puede cambiar por completo la etimología del vocablo.

 

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Fuente de imagen: pikrepo

El curioso origen del término ‘calma’

Se conoce como ‘calma’ a un estado o momento de quietud, paz y sosiego, pero, curiosamente, este término deriva etimológicamente de algo que nada tenía que ver con su actual definición: el calor sofocante o bochorno que hace en los días de verano.

El curioso origen del término ‘calma’

El vocablo llegó al castellano (está documentado hacia mediados del siglo XIII) desde el latín ‘cauma’ y a este desde el griego ‘kaûma’ (καῦμα) cuyo significado era ‘quemadura’ y/o ‘que está quemando’ (tras la unión de ‘kaio’,  quemar, y el sufijo ‘-ma’, utilizado para indicar el resultado de una acción).

Lo curioso es que el término ‘calma’ nos llegó a través de la náutica, como clara referencia a aquellos días de calor en los que el mar estaba tranquilo a causa de la falta de viento. Ese estado de tranquilidad fue lo que hizo que dicho vocablo acabase siendo utilizado como sinónimo de tranquilidad, paz, quietud, reposo, sosiego, placidez o apacibilidad. De ahí nace también expresiones tan comunes como ‘estar el mar en calma’ o ‘calma chicha’ (esta última, según el Diccionario de la RAE, significa: ‘Especialmente en la mar, completa quietud del aire’).

Como nota curiosa, indicar que aquellos remedios medicinales (ungüentos, pomadas…) que servían para apaciguar y rebajar el dolor que se sentía tras una quemadura, recibieron el nombre de ‘calmante’.

 

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