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El histórico y doloroso origen de la expresión ‘Hace un sol de justicia’

¿De dónde proviene la expresión ‘Hace un sol de justicia’?

Cuando se sufre una ola de calor (ya sea verano o no) suele utilizarse la expresión ‘Hace un sol de justicia’ y con ella referirse a las altas temperaturas y a que el ‘astro rey‘ está quemando más de lo habitual.

La expresión ‘Hace un sol de justicia’ en realidad nada tiene que ver con las predicciones meteorológicas, sino que surgió a raíz de una antiquísima forma de impartir justicia.

Tal y como os comentaba en el post sobre la ‘ordalía’ muchas fueron las ocasiones en las que, antiguamente, se dejaba el dictamen de una sentencia en manos de Dios, por lo que  los acusados se les imponía una serie de durísimas pruebas y torturas y tan solo eran exculpados si las superaban.

Uno de esos ‘juicios divinos’ era el de dejar a un prisionero bajo el abrasador sol durante largas horas (días incluso) sin ningún tipo de protección, alimento ni bebida. Sería Dios, representado en el Sol, quien determinaría el grado de culpabilidad de ese reo, dejándolo morir antes o, por lo contrario, agonizando lentamente, mientras se quemaba por ese ‘sol de justicia’.

Muy pocos eran los que sobrevivían a esta dura prueba, pero de hacerlo demostraba de ese modo, ante los que le habían juzgado, que era inocente.

De ahí a que surgiera la creencia de que cuanto más quemaba el calor del sol más justicia divina se estaba ejerciendo y con el tiempo dio pie a la expresión ‘Hace un sol de justicia’ como sinónimo a los días de calor sofocante.

Una de las referencias que existen y que nombra a Dios como el ‘Sol de justicia’ es el que aparece en la Biblia, donde en el libro de Malaquías 4:2 podemos encontrar:

[…]Pero para ustedes, los que temen mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá sanidad[…]

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Cuál es el origen de la expresión ‘hace un día de perros’?

¿Cuál es el origen de la expresión 'hace un día de perros'?Es curioso ver el proceso y variación que ha sufrido esta expresión a lo largo de los siglos, ya que para encontrar su origen hemos de trasladarnos muchísimos siglos atrás; a la época en el que los calendarios eran astronómicos y los pueblos se guiaban a través de la posición de las estrellas y constelaciones.

Dichas estrellas/constelaciones eran habitualmente bautizadas con nombres de aquello a lo que se asemejaban (objetos, animales…), dioses de las diferentes mitologías, etc…

El origen e incluso significado original de la expresión ‘hace un día de perros’ también procede de la astrología y hace referencia a ‘Sirio’ la estrella que más brilla y que se encuentra en la constelación del Canis Maior (Can Mayor, la estrella del perro).

Desde la antigüedad se tenía el convencimiento de la estrecha relación que existía entre Sirio con los días de calor más intenso durante el estío (lo que nosotros llamamos verano).

Ese periodo de calor sofocante es conocido por el nombre de ‘canícula’ (de can, perro) por lo que en el lenguaje popular comenzó a referirse a esas jornadas tan calurosas como ‘días del perro’ y de ahí derivó a expresiones tan utilizadas como ‘hace un día de perros’, ‘hacer un tiempo de perros’ e incluso ‘haber tenido un día de perros’ o ‘tener un día de perros’.

El término evolucionó con los años y de un tiempo caluroso pasó a significar/referirse a cualquier día en el que hace mal tiempo (sobre todo de tormentas) e incluso al hecho de haber tenido un mal día por cualquier motivo sin que éste tenga relación alguna con la meteorología.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons /

¿Por qué llamamos ‘verano’ al verano?

¿Por qué llamamos ‘verano’ al verano?

Puntual al calendario, otro 21 de junio más vuelve a llegar el verano, una estación muy deseada por unos y a la que otros detestan porque no soportan o les gusta el calor. Llamamos verano a la estación más calurosa del año, pero en realidad no debería ser del todo correcto llamarla de este modo ya que debería ser conocida con el término de estío.

Antiguamente el año estaba dividido en cinco estaciones y no en cuatro como tenemos actualmente. Al igual que ahora, la época  del año en la que las temperaturas comenzaban a descender correspondía al otoño, llegando después el invierno, en el que el tiempo era totalmente gélido.

Coincidiendo con el inicio del año (recordad que antiguamente marzo era el primer mes del calendario) llegaba el periodo en el que comenzaba el buen tiempo, conocido igual que ahora como ‘primavera’ (un término compuesto por las palabras latinas ‘prima’ -primera- y ‘ver’ –periodo de calor suave o entrada del buen tiempo). Le seguía el ‘verano’, en el que las temperaturas eran algo más cálidas, pero no sofocantes. Podríamos decir que este periodo abarcaba parte del mes de mayo y prácticamente todo el mes de junio.

El término ‘verano’ proviene del latín ‘ver’ cuyo significado (como ya he indicado al describir la palabra primavera) significa periodo de calor suave, por lo que nuestros antepasados no denominaban ‘verano’ al periodo más caluroso del año, sino que el término utilizado para esos días de calor sofocante era ‘estío’ (julio, agosto y primeros días de septiembre) y de ahí proviene términos como ‘época estival’, ‘tiempo estival’...

Por tanto, a lo que nosotros conocemos como ‘verano’ deberíamos llamarlo ‘estío’.

Muchos son los expertos que apuntan a que las estaciones del año hubiesen tenido que quedar como primavera, estío, otoño e invierno, pero la generalización del término verano se impuso a la de estío, quizás por ser mucho más fácil a la hora de pronunciar. Sin embargo en muchos lugares y lenguas se conservó (en catalán al verano se le llama ‘estiu’, en francés ‘été’ o en italiano ‘estate’… por poner unos pocos ejemplos).

Hay mucha literatura que hace referencia al estío como la estación más calurosa del año e incluso en la obra “Don Quijote de la Mancha”, en el capítulo 53 de la segunda parte titulado “Del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de Sancho Panza” nos encontramos con el siguiente pasaje:

‘‘Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo escusado; antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten’’

 
 

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Fuentes de consulta:  Para todos la 2 (Rtve) / Muy Interesante / etimologias.dechile / educa.jcyl
Fuente de la imagen:  Micah Camara (Flickr)