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La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante

La leyenda urbana sobre Albert Einstein y sus malas notas de estudiante Uno de los virales que más tiempo lleva correteando por las redes sociales y los blogs es el relato que explica que Albert Einstein de pequeño padecía tartamudez, tenía cierto retraso psicomotriz y problemas de aprendizaje (asegurándose que sacó unas pésimas notas durante su periodo de estudiante).

Pero en realidad el genio de la física y padre de la teoría de la relatividad (ganador del Premio Nobel de Física de 1921) no padeció ninguno de esos problemas, todo lo contrario, siempre fue un muy buen estudiante que sacaba unas notas más que aceptables.

No tuvo problemas de tartamudez, aunque sí que es cierto que empezó a hablar más tarde de lo que lo hacen otros niños, pero los expertos han confirmado que no se trataba de un retraso, sino un reflejo de su carácter introvertido, observador y reservado. Mientras otros hablaban el pequeño Einstein observaba, aprendía y memorizaba.

Entonces ¿de dónde surge que sacaba malas notas? Pues del modelo de calificación que se empleaba en Suiza, donde se trasladó para realizar sus estudios superiores. En el país transalpino se calificaba del uno al seis (siendo el uno la nota más baja y seis la más alta). Albert era de los que sacaban todo con seis y excepcionalmente algún cinco. Por el contrario, en Alemania (de donde era originario) la calificación en las escuelas era totalmente a la inversa: el uno era la nota más alta y el seis la más baja.

De ahí que sin tener en cuenta el método de calificación suizo, alguien (muchos años después) al ver las notas de Einstein llena de seises y algún cinco, pensó que había sido un pésimo estudiante y ahí nació el mito de las malas notas que en realidad nunca sacó.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Una docena de científicos y sus curiosas aficiones

Muchas son las ocasiones en las que, según qué tipo de profesional se trate, tenemos estereotipadas a ciertas  personas y les asignamos (quizás involuntariamente) ciertos clichés. Uno de esos colectivos es el de los científicos a quienes se les suele tener como tipos serios, vestidos con una bata blanca, metidos todo el día en un laboratorio y pensando siempre en sus investigaciones y descubrimientos.

Pero realmente los científicos no son así (o al menos la mayoría) y a lo largo de la historia ha habido un buen puñado que han sido insignes y famosísimas figuras de la ciencia pero que también han sabido pasárselo a lo grande gracias a sus curiosas aficiones.

A continuación tenéis una docena de ejemplos (comprobaréis que todos son científicos varones, pero, no os preocupéis, estoy preparando un próximo post con las curiosas aficiones de mujeres científicas).

Albert Einstein tocando el violín

Albert Einstein tocando el violín

  • Albert Einstein, entre el violín y las mujeres

Sin lugar a dudas, la afición más conocida del padre de la teoría de la relatividad era la música y su pasión por tocar el violín. Desde bien pequeño se sintió muy atraído por el violín, tomando clases particulares y tirando en una ocasión una silla contra su profesora, porque no veía que no avanzaba como él deseaba.

Pero hay otra afición que marcó la vida del genio de origen alemán: su debilidad por las mujeres. Le gustaban todas y siempre que tenía ocasión intentaba seducir alguna. Su característica imagen algo desaliñada, unida a su gran intelecto hacía que desprendiese una gran atracción hacia las féminas, hecho que el físico supo aprovechar en infinidad de ocasiones.

Tuvo romances con un gran número de mujeres, incluyendo a prácticamente todas las secretarias del Káiser Guillermo II. Esta afición le llevó a divorciarse de Mileva, su primera esposa.

Un hecho anecdótico de Einstein, antes de contraer matrimonio por segunda vez, fue cuando se sintió fuertemente atraído por llse, la hija de su prometida Elsa. La joven, que por aquel entonces contaba con 22 años escribió una nota a un amigo en la que le contaba:

“Ayer se planteó de pronto la pregunta sobre con quién debería casarse Albert, si conmigo o con mamá”.

John von Neumann junto a su esposa Clara

John von Neumann junto a su esposa Clara

  • John von Neumann, el rey de la fiesta

Conocido por ser uno de los matemáticos más brillantes de la era moderna, von Neumann era un gran amante de las fiestas y reuniones sociales. Su imagen de hombre serio y vestido con sus elegantes trajes de color gris, distaban mucho de la cara más divertida que ofrecía a sus invitados.

Era un gran entusiasta de la historia antigua y medieval, así como de todo lo relacionado con el Imperio Romano. Era frecuente verlo hacer un divertido ejercicio junto a su esposa Clara, en el que uno de sus invitados escogía una página al azar de la extensa biblioteca que poseía el matemático y éste era capaz de recitar de memoria el texto a partir de la línea señalada.

Muchas eran las semanas en las que se celebraban dos fiestas en la casa que el matrimonio von Neumann poseía en Plicenton, lugar donde John se encontraba en su salsa siendo un perfecto anfitrión y divirtiendo a los presentes con un buen número de chistes verdes o sobre judíos.

Edwin Hubble junto a sus compañeros del equipo de baloncesto universitario en 1909

  Edwin Hubble junto a sus compañeros del equipo de baloncesto universitario en 1909

  • Edwin Hubble, un destacado deportista amateur

Hubble ha sido uno de los astrónomos más importantes del siglo XX y se le considera el padre de la cosmología observacional. Desde temprana edad siempre había sido un buen estudiante y compaginaba sus estudios con la lectura de novelas de aventuras de Julio Verne y H. Rider Hagard.

Pero su verdadera pasión durante sus años universitarios fue el deporte. Recibiendo alguna que otra mención especial en disciplinas tan dispares como el atletismo, baloncesto o boxeo y fue en este último donde más destacó, tanto que fue propuesto para ser profesional y enfrentarse a, al entonces campeón del mundo de pesos pesados, Jack Johnson,

Pero Hubble  sabía de su potencial para la astronomía y decidió rechazar la oferta y aceptar la importante beca Rhodes que se le concedió para estudiar en Oxford.  Quién sabe si, de haber sido al revés su decisión, ahora los libros hablarían de Edwin Hubble como un importante boxeador, campeón mundial de los pesos pesados y la astronomía hubiese perdido sus importantes y decisivas aportaciones.

Un culturista llamado Santiago Ramón y Cajal

     Un culturista llamado Santiago Ramón y Cajal

  • Santiago Ramón y Cajal y el culturismo

Las múltiples fotografías de un Ramón y Cajal ya adulto, nos lo muestran como un hombre delgado, algo enclenque y algo encorvado, debido a la postura que se adquiere tras pasar largo tiempo frente a un microscopio.

El ganador del Premio Nobel de Medicina en 1906, había pasado parte de su juventud rodeado de peleas y apuestas con sus camaradas de juergas. En cierta ocasión, siendo aún un estudiante, perdió al echar un pulso con un amigo. Esto le dolió en el orgullo y decidió acudir a entrenarse a un gimnasio. Llegó al acuerdo de enseñar clases de anatomía al propietario a cambio de entrenamiento físico.

Sus progresos en el gimnasio, sumados a la fuerte afición que le cogió al culturismo fue tal, que llegó a describirse a sí mismo como:

“Ancho de espaldas, con pectorales monstruosos, mi circunferencia torácica excedía de los 112 centímetros, y al andar mostraba esa inelegancia y contorneo rítmico característico de los forzudos o Hércules de Feria”

Harald Bohr en la Selección Olímpica danesa de fútbol

 Harald Bohr en la Selección Olímpica danesa de fútbol

  • Niels y Harald Bohr, pasión por los balones y los pistoleros

Los hermanos Niels y Harald Bohr compartieron una pasión en su Dinamarca natal: el fútbol. Los dos jugaron, siendo estudiantes, en el equipo Akademisk Boldklub de Copenhague.  Niels lo hizo como portero y Harald era un goleador, participando este último en los Juegos Olímpicos de 1908 representando a la selección danesa y con la que ganó la medalla de plata.

El día que Harald defendió su tesis doctoral en el auditorio se encontraban más aficionados al fútbol que matemáticos.

Por su parte, se dice que, el físico y Premio Nobel, Niels Bohr era un gran entusiasta de las películas del oeste. Frecuentemente interrumpía su trabajo en la biblioteca para acudir a visionar un film de vaqueros. Solía hacerlo acompañado por un par de estudiantes, con los que hablaba de las complicadas tramas que se encontraban en dichas películas.

Bohr había desarrollado una teoría en la que explicaba el “porqué a pesar de que el villano siempre desenfunda primero, el héroe es más rápido y consigue matarle”. Y ello consiguió demostrarlo en una de sus clases en la que simularon los típicos duelos del viejo oeste y, con dos revólveres de juguete y sus correspondientes cartucheras, él interpretó el papel de héroe, siendo mucho más rápido en desenfundar y disparar que todos sus alumnos.

Ilustración del telescopio de William y Caroline Herschel

Ilustración del telescopio de William y Caroline Herschel

  • William Herschel, un virtuoso músico

Este es un curioso caso en el que nos encontramos que la afición se convirtió en la profesión, mientras que la profesión pasó a ser la afición. Me refiero al astrónomo alemán y descubridor del planeta Urano William Herschel, el cuál descubrió antes su pasión por la música que por el cielo.

Herschel tuvo una importante formación musical, siendo, junto a su padre y hermano, componente de la banda del Regimiento de Guardias de Infantería del ejército. Su mala experiencia en la Batalla de Hastenbeck lo llevó a trasladarse a vivir hasta Inglaterra, donde siguió sus estudios musicales y trabajó como profesor.

Tiempo después pasaría a dirigir la orquesta en Bath, en la que su hermana Caroline era soprano. Es sus ratos de ocio empezaron a observar el cielo y las estrellas, aficionándose cada vez más. Cierto día compró un libro titulado “La Astronomía” que cambiaría por completo su vida.

William junto a su hermana construyeron su propio telescopio con el que observaban el firmamento, haciendo grandes aportaciones a la astronomía. Hasta que se dedicó profesionalmente a la astronomía, iba compaginando esta afición con su trabajo como director de orquesta, aprovechando los descansos de los entreactos para salir a observar el cielo.

Sesión espiritista de Eusapia Paladino celebrada en casa de Camille Flammarion

Sesión espiritista de Eusapia Paladino celebrada en casa de Camille Flammarion

  • Científicos apasionados por la parapsicología y lo paranormal

Charles Robert Richet, que en 1913 recibiría el Premio Nobel de Medicina, fue un entusiasta y apasionado amante de la  parapsicología, por entonces conocida como “metapsíquica”, haciendo importantes aportaciones a este campo y llegando a presidir la Society for Psychical Research (Sociedad para la Investigación Psíquica). Dio vida a la metapsíquica como una pretendida ciencia que estudiaba  todos los fenómenos que no encuentran explicación normal.

William Crookes, inventor de un buen número de artilugios, que facilitaría el trabajo de innumerables científicos, entre los que se encuentran el radiómetro y el tubo de Crookes (para el estudio de las propiedades de los rayos catódicos) fue un ferviente partidario y defensor del espiritismo y uno de los pioneros en la investigación de fenómenos psíquicos, especialmente en las áreas de materialización y de mediumnidad

Otro apasionado por las pseudociencias fue el astrónomo francés Camille Flammarion el cual sentía una profunda admiración por todo lo relacionado con la doctrina espiritista, lo que le llevó a tener una profunda y gran amistad con Allan Kardec, considerado como el padre del espiritismo y con, la supuesta médium, Eusapia Paladino, celebrando en su propia casa sesiones espiritistas.

Feynman en un bar de topless

           Feynman en un bar de topless

  • La pasión desenfrenada por las mujeres

Comenzaba este post con la afición de Albert Einstein por el violín y las mujeres y a estas les dedico la última parte de esta entrada, debido al gran número de científicos que se han tenido en ellas la mayor de sus aficiones.

Erwin Schrödinger sentía debilidad por todas las mujeres, incluso por su esposa Anne Marie y esta correspondía a su amor por él permitiéndole tener tantas amantes como quisiera, siendo cómplice de sus escarceos amorosos y ocupándose de ‘despachar’ a la querida de turno cuando su esposo se cansaba.

Mucho se ha especulado sobre la identidad de la amante que se encontraba en un hotel junto a Schrödinger en el momento en que éste dedujo su famosa fórmula.

Richard Feynman, uno de los más importantes físicos norteamericanos del siglo XX sentía una gran debilidad por acudir a bares donde había señoritas en topless. El ambiente del lugar era el ideal para encontrar la inspiración y tras visionar un entretenido ir y venir de las jóvenes camareras desprovistas del sujetador, Feynman escribía reflexiones y ecuaciones en las servilletas del local.

En el libro sobre anécdotas biográficas “Surely You’re Joking, Mr. Feynman!” (¿Está usted de broma, Sr. Feynman?) relata cómo iba a locales de alterne mientras su mujer estaba enferma en el hospital. Pero esta no era la única afición del físico, ya que tenía una sorprendente capacidad para abrir cajas fuertes.

En su estancia en Los Alamos, durante el proyecto Manhattan, para entretenerse en los ratos de aburrimiento se dedicaba a abrir archivadores y cajas fuertes de las dependencias, hecho que le acarreó más de un problema.

Y para finalizar un vídeo con la que sin lugar a dudas era las aficiones preferidas de Richard Feynman: tocar los bongos.

 

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Parte de este post fue escrito como colaboración realizada para Naukas y publicado el 28 de octubre de 2011
Fuentes de consulta: enchufa2 / La aldea irreductible / francisthemulenews / Tomás Abeigon / exploratorium / plus.maths.org / maikelnai / elbustodepalas / planetasapiens / ciencias (blogs.publico.es)
Fuente de las imágenes: Naukas / Wikimedia commons

La anécdota sobre la famosa e icónica foto de Albert Einstein sacando la lengua

La anécdota sobre la famosa e icónica foto de Albert Einstein sacando la lenguaSi hiciera una encuesta entre todos los lectores sobre cuál creéis que es la fotografía más famosa en la que aparece Albert Einstein, estoy seguro que la mayoría de vosotros responderíais que se trata de la que sale sacando la lengua; una imagen que, después de seis décadas, sigue siendo todo un icono.

El momento exacto en que fue tomada contiene una curiosa anécdota:

El 14 de Marzo de 1951, el famoso físico ganador del Premio Nobel cumplía 72 años. Por tal motivo sus más allegados decidieron prepararle una celebración en el The Princeton Club de Nueva York, un club social en el que los alumnos y profesores de la Universidad de Princeton (New Jersey) realizaban sus encuentros, banquetes y celebraciones.

Tras la fiesta, Einstein se encontró con un grupo de fotógrafos esperando en la puerta para tomar alguna instantánea con la que ilustrar al día siguiente la noticia del aniversario . Varias fueron las fotos que le tomaron mientras se dirigía hacia el coche que lo llevaría hasta casa. Una vez montado en el automóvil el célebre físico ya no tenía más ganas de fotos, dijo basta y, ante la insistencia de los reporteros para que siguiera sonriendo y posando, decidió sacar la lengua a todos los presentes.

A pesar de ser varios los fotógrafos que lo rodeaban tan solo uno, Arthur Sasse, fue quien le dio al botón de disparo de su cámara en el momento exacto en que Einstein sacó la lengua. Ese preciso instante quedó inmortalizado como uno de los iconos fotográficos más famosos de la Historia. Por el contrario, el resto de reporteros quedaron tan asombrados al ver la mueca de Albert Einstein que a ninguno se le ocurrió echar una foto.

La agencia para la que trabajaba  Arthur Sasse se planteó en un principio no publicar la fotografía, pero finalmente decidió hacerlo. El propio Einstein quedó tan satisfecho al verse que solicitó que le facilitaran unas cuantas copias de la misma con las que felicitó las fiestas de Navidad de ese mismo año a sus amistades.

Pero una de las curiosidades que esconde la fotografía que todos conocemos es que en realidad está recortada. En ella aparecía Albert Einstein sentado en el vehículo entre su buen amigo, el doctor Franklin Ridgeway Aydelotte, y la esposa de éste.

Dicha fotografía fue adquirida por un coleccionista, a través de una subasta en 2009, por la astronómica cifra de 74.324 dólares.

La anécdota sobre la famosa e icónica foto de Albert Einstein sacando la lengua

 

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Fuentes de consulta e imágenes: Archivo 20minutos.es / revistabula / lomography / 1951club

¿De dónde surge el mito que indica que sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro?

¿De dónde surge el mito que indica que sólo utilizamos el 10 por ciento de nuestro cerebro?No hay una sola prueba o evidencia que demuestre que tan solo utilizamos un 10% de nuestro cerebro, pero a pesar de ello se ha hecho mucha literatura (y últimamente cinematografía) al respecto, por lo que éste ha acabado siendo uno de los mitos (ya convertido en leyenda urbana) que más éxito tiene entre los amigos de propagar y creer en este tipo de cosas.

Si nos ponemos a indagar de dónde surge este mito nos encontraremos que muchas son las fuentes que se lo atribuye a Albert Einstein. Según dicen, el famoso físico en una ocasión dio como respuesta (a modo de guasa)  que ‘él tan sólo utilizaba el 10 % de su cerebro’ y parece ser que dicha contestación quedó perpetuada como algo generalizado para el resto del planeta. También hemos de tener en cuenta que son centenares las citas y frases pertenecientes a otras personas y que le son asignadas a Einstein sólo por el hecho de ser el científico más conocido de la historia, dándole así cierta credibilidad por mucho de que eso pueda tratarse de una falacia. Evidentemente, la irrupción de internet y las redes sociales han ayudado a difundir este tipo de mensajes erróneos.

Otro de los posibles orígenes de este mito está en la cita Estamos haciendo uso de tan solo una pequeña parte de nuestros posibles recursos físicos y mentales’ que fue incluida en el artículo ‘The energies of men’ (Las energías del hombre) escrito por el prestigioso psicólogo neoyorquino William James y que fue publicado en 1907 en el ‘The American Magazine’. Esta frase ya había sido pronunciada una década atrás por el propio profesor James en la Universidad de Harvard .

Pero también nos encontramos con quienes apuntan que, muy posiblemente, el mito naciera a principios del siglo XIX, cuando era habitual que los charlatanes y vendedores ambulantes viajaran de una población a otra con el fin de vender sus ‘productos milagros’ (crecepelo, tónicos que daban fuerza y vigor o algún elixir que aseguraba proporcionar una memoria e inteligencia prodigiosas). Para poder venderlos mejor, durante sus demostraciones de charlatanería, intentaban convencer a la gente que se agolpaba frente a ellos de que el cerebro del ser humano todavía no había llegado a su potencial máximo y que ingiriendo su producto lo conseguirían; un argumento que con una teatralizada demostración y utilizando las palabras adecuadas lograba convencer a los presentes vendiéndose un buen número de brebajes.

Cabe destacar que en realidad los seres humanos utilizamos la totalidad de nuestro cerebro y todas las resonancias magnéticas, tomografías por emisión de positrones o PET y otros estudios por imágenes que se han realizado para determinar la actividad del cerebro, no han mostrado zonas del cerebro inactivas (en personas sin lesiones cerebrales, evidentemente).

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos’

 

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Fuentes de consulta: archive.org / scientificamerican / livescience / BBC / Naukas / Quo
Fuente de la imagen: Yoel (morguefile)

La última foto…

Este pasado fin de semana he estado viendo, en La 2 de Tve, un genial documental sobre Marilyn Monroe que se emitía dentro del programa “La noche temática”. En él, se hacía un repaso a la vida de la actriz desde el punto de vista de su psicoanalista Ralph Greenson. Entre las muchas cosas que explicó, de la fascinante vida de la actriz, me llamó la atención la pasión/obsesión que sentía Marilyn por ser fotografiada. Era algo que le gustaba mucho más que ser filmada y rodar películas.

Tras visionar el documental, estuve pensando y preguntándome sobre cuál sería la última foto que se le hizo a Marilyn Monroe en vida, por lo que me puse a navegar por la red a la búsqueda de esa instantánea, la cual tenéis a la derecha de este texto y que encontré en un post de la página Listverse. Allí también había info sobre “la última foto” de otros personajes (no todos famosos, pero que vale la pena conocer) y he decidido traéroslas en esta entrada, añadiendo información adicional que busqué en otros blogs y fuentes y cambiando una de las fotografías allí publicadas, que no era realmente la última.

Bajo el nombre del protagonista de cada fotografía encontraréis el día en que fue tomada, que no tiene porque coincidir con la fecha del fallecimiento. Espero que este post sea de vuestro agrado.

Marilyn Monroe
7 de julio de 1962

El fotógrafo Allan Grant realizó el 7 de julio de 1962 una entrevista a Marilyn Monroe. Las fotos fueron tomadas en la casa de la actriz y en ellas aparecía radiante y llena de frescura. Dichas fotografías (seis en total) fueron publicadas en la  revista Life el 3 de agosto de ese mismo año, dos días antes de ser encontrada muerta tras la masiva ingesta de barbitúricos, registrándose como un “posible suicidio”.

 

 

Wiley Post y Will Rogers
15 de agosto de 1935

Wiley Post (derecha de la foto) fue un conocido aviador famoso por ser el primero en haber dado la vuelta al mundo volando. Cuando se tomó esta fotografía, el 15 de agosto de 1935, se encontraba en Point Barrow (Alaska) junto a su amigo el cómico, actor y columnista de gran éxito, Will Rogers (izquierda de la imagen). Ambos estaban allí ya que Post estaba supervisando una posible ruta aérea de pasajeros y servicio de correo aéreo desde la Costa Oeste de Estados Unidos a Rusia. Rogers le acompañaba para tomar notas para tener material interesante que publicar en su columna periodística.

Nada más despegar el avión pilotado por Wiley Post, uno de los motores falló y el aparato cayó en picado en una laguna cercana. Fallecieron al instante.

 

Albert Einstein
Marzo de 1955

La fotografía que acompaña este post es la última imagen conocida que se le realizó a Albert Einstein cuando contaba con 76 años de edad. Fue tomada en marzo de 1955, un mes antes de su fallecimiento y pocos datos hay sobre la misma. Todo parece indicar que fue hecha en la casa donde residía cerca de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey). Un mes después, el 18 de abril moría en el Hospital de Princeton, donde había ingresado el día anterior debido a la ruptura de un aneurisma de la aorta abdominal, de la que ya había sido intervenido quirúrgicamente en 1948.

 

 

 

Bill Biggart
11 de septiembre de 2001

El fotoperiodista Bill Biggart se encontraba  cubriendo los acontecimientos de los atentados del 11 de septiembre  cuando la segunda torre del World Trade Center se le  vino abajo, provocándole la muerte. Cuatro días más tarde, su cuerpo fue recuperado de entre los escombros y junto a él su cámara fotográfica, la cual contenía la tarjeta de memoria con 150 instantáneas tomadas por el fotógrafo.

La imagen superior es la última que realizó Biggart a las 10 horas 28 minutos y 24 segundos, un minuto y medio después la segunda torre del World Trade Center se derrumbo.

 

Lady Di
31 de agosto de 1997

A las cero horas 20 minutos del 31 de agosto de 1997, Lady Di salía del Hotel Ritz de París acompañada de Dodi Al-Fayed,un guardaespaldas y un chofer. Por aquel entonces, cualquier imagen tomada, a la que fuera Princesa de Gales en compañía de su entonces pareja, valía una fortuna, por lo que los paparazzis hacían guardia noche y día para captar una fotografía que les hiciese ganar una buena suma de dinero.

La imagen superior se le realizó a la ‘Princesa del pueblo’ en el interior del automóvil marca Mercedes en el que viajaba y que segundos después se introducía en el túnel subterráneo de la Place de l’Alma, a una velocidad de 105 kilómetros por hora. El conductor perdió el control y fue a empotrarse contra uno de los pilares de dicho túnel. Al-Fayed y el chofer murieron en el acto, quedando gravemente heridos el guardaespaldas y Lady Diana, que fallecería horas después en el hospital.

Tras el accidente, varios fotógrafos tomaron algunas instantáneas de la princesa agonizando. Esas fotografías se filtraron y se han publicado en varias webs de la red, pero entiendo que sería de un pésimo mal gusto poner alguna en este post, por lo que he preferido añadir la que se le realizó justo en el momento antes de introducirse el automóvil en el fatídico túnel.

 

Elvis Presley
16 de agosto de 1977

La última fotografía conocida de Elvis Presley fue tomada a las cero horas y 28 minutos del 16 de agosto de 1977, cuando, el que fuera Rey del Rock, se dirigía conduciendo a Graceland, su mansión situada en Memphis (Tennessee).  Horas después, Elvis era encontrado, por su novia Ginger Alden, tumbado en el suelo de su cuarto de baño. Se le trasladó hasta el Baptist Memorial Hospital donde falleció a las tres y media de la tarde.

 

Adolf Hitler
28 de abril de 1945

Se intuye que fue el 28 de abril de 1945, dos días antes de su fallecimiento, cuando se tomó la última fotografía con vida de Adolf Hitler. En ella se encuentra junto a uno de sus colaboradores, en la entrada del bunker de la ciudad de Berlín donde se escondía. Al día siguiente contrajo matrimonio con su amante, Eva Braun y el 30 de abril decidían quitarse ambos la vida.

A las 16 horas, tras el almuerzo se encerraron en el despacho privado tras dar unas oportunas instrucciones a su ayudante Otto Günsche. Quince minutos después se escucho un disparo y Günsche accedió a la sala, en ella se encontraban sin vida los cuerpos de Hitler y Braun. Los dos habían ingerido una capsula de cianuro, pero el Führer aceleró su muerte disparándose un tiro en la sien.

 

Ana Frank
Mediados del año 1942

Ana Frank se hizo mundialmente famosa por el diario que escribió mientras permaneció dos años escondida junto a su familia para no ser apresada por los nazis (entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944). La última imagen que se tiene de ella se realizó en algún momento de mediados del año 1942 y en ella sale fotografiada junto a su hermana Margot. En aquel entonces, Ana tenía 13 años.

En 1944, la familia Frank fue delatada a los nazis y fueron capturados el 4 de agosto de aquel mismo año, distribuyendo a cada miembro de la familia a un campo de concentración diferente. Ana fue enviada a Auschwitz y posteriormente a Bergen-Belsen, donde falleció a causa del tifus el 12 de marzo de 1945.

El único superviviente de la familia Frank fue Otto, el padre, el cual publicó dos años más tarde el diario de su hija Ana.

 

Abraham Lincoln
6 de marzo 1865

El fotógrafo Henry J. Warren tomó en el balcón de la Casa Blanca la última fotografía realizada (imagen izquierda) al Presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, el 6 de marzo de 1865. Un mes después, el 14 de abril, Lincoln recibiría un tiro a quemarropa de John Wilkes Booth,  mientras se encontraba disfrutando de una comedia musical en el Teatro Ford.

Durante muchísimos años se ha creído que  la última foto hecha a Lincoln había sido otra (imagen de la derecha), pero estudios realizados por expertos han podido determinar que dicha fotografía fue realizada  el 5 de febrero de 1865 y, por lo tanto, la foto de Henry J. Warren, de repente, se ha convertido en la última tomada con vida a Lincoln .

 

 

Fuentes de consulta e imágenes: Listverse / freerepublic / billbiggart / Wikipedia / mangasverdes / allangrant

Diez curiosas anécdotas de famosos físicos

Siguiendo la serie de post que empecé a publicar hace unas semanas sobre curiosas anécdotas protagonizadas por diferentes colectivos de personajes  famosos (filósofos, matemáticos y pintores), hoy le toca el turno al gremio de los físicos.

Espero que las disfrutéis.

 

Einstein y sus nacionalidades

Albert Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones había tenido sobre su fama estos cambios. El físico dio la siguiente respuesta:

-Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos, que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío.

 

Sin intervención divina

Cuando Pierre Simón Laplace presentó a Napoleón su voluminosa obra Tratado de mecánica celeste, se desarrolló entre ambos el siguiente intercambio de opiniones:

-Monsieur Laplace, me cuentan que ha escrito este gran libro sobre el sistema del universo sin haber mencionado ni una sola vez a su creador.

– Sire, nunca he necesitado esa hipótesis.

 

El tercer hombre

En los años 30, un entrevistador comentó al astrónomo y físico Arthur Eddington lo siguiente:

He oído que usted es una de las tres personas en el mundo que entiende la teoría de la relatividad general

Al oír esto, Eddington puso cara de sorpresa. Cuando el entrevistador le preguntó la razón de su extrañeza, el físico inglés respondió:

Estoy tratando de pensar quién puede ser la tercera persona

 

Einstein y cómo se fríe un huevo

Durante una entrevista, un periodista le pregunto a Einstein si podía explicarle la ley de la Relatividad de una manera sencilla para poder entenderla.

Einstein le contestó:

– ¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?

El periodista lo miró extrañado y contestó:

-Pues, sí, sí que puedo.

A lo cual Einstein replicó:

-Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.

 

Conversación en clave

En diciembre de 1942, se produjo en la Universidad de Chicago la primera reacción nuclear en cadena con éxito. El físico Arthur Holly Compton comunicó la noticia a su colega J. B. Conant por teléfono, pero en clave.

Ésta fue la conversación:

El navegante italiano encontró el Nuevo Mundo

¿Y cómo halló a los nativos?

Muy amigables

 

Oppenheimer, Dirac y la poesía

Cuando el físico norteamericano J.Robert Oppenheimer se encontraba trabajando en Göttingen fue a verlo Paul Dirac y mantuvieron la siguiente conversación:

-Me han contado que escribes poesía. No puedo entender cómo alguien que trabaja en los límites de la física puede simultanear su trabajo con la poesía que representa una actividad en el polo opuesto. Cuando trabajas en ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Al escribir poesía estas limitado a decir… algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende.

 

Vacas, orejas y virginidad

Esta historia ocurrió en una sesión de la Academia de las Ciencias rusa. El agrónomo Denisovich Lysenko (1898-1976), fundador del llamado darwinismo creativo, daba una conferencia sobre la herencia de los rasgos adquiridos. Al concluir, el físico Lev Landau le preguntó:

-¿Así pues, usted argumenta que si cortamos una oreja a una vaca, a su descendencia y así sucesivamente, tarde o temprano nacerán vacas desorejadas?

-Sí, es correcto.

-Entonces señor Lysenko, ¿cómo me explica que sigan naciendo vírgenes?

 

El fundidor de medallas

Perseguido por los nazis, el físico danés Niels Bohr, antes de abandonar su país natal, disolvió en agua regia (una mezcla de ácido nítrico y clorhídrico) las medallas de oro concedidas con el Premio Nobel que le habían confiado sus colegas Max von Laue y James Franck.

Escondió la botella con el metal fundido en un anaquel de su laboratorio de Copenhague y, al acabar la guerra, Bohr mandó el oro a la Academia Sueca y allí volvieron a refundir las medallas de los físicos.

 

¿Trabajas o piensas?

En cierta ocasión, llegó a oídos del físico neozelandés Ernest Rutherford (1871-1937) que unos de los estudiantes de su laboratorio era un trabajador incansable.

Una tarde, el profesor se dirigió al alumno aplicado y le preguntó:

-¿También trabajas por las mañanas?

-Sí señor- respondió todo ilusionado.

-Pero entonces ¿cuándo piensas?- espetó el profesor

 

Buena memoria

En una conferencia que Einstein dio en el Colegio de Francia, el escritor francés Paul Valéry le preguntó:

-Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?

-Cuando tengo una idea original no se me olvida- respondió el físico.

 

 

Fuentes y más anécdotas

¿Se realizó realmente el ‘Experimento Filadelfia’?

Pocas personas en Grecia sospecharían que el Leon D-54, un buque destructor fuera de servicio y  desguazado en 1999,  habría sido medio siglo atrás el protagonista de uno de los  experimentos  científicos más polémicos de la historia realizados en Norteamérica.

El Leon D-54 había estado al servicio de la Armada griega a lo largo de 41 años (1951-1992)  cedido por el gobierno de los EEUU en un acuerdo de cooperación entre ambos países tras la Segunda Guerra Mundial.

Su nombre había sido cambiado y en realidad se trataba del USS Eldridge (DE-173), el buque destructor escolta construido a principios de 1943 y que está señalado como el lugar donde se llevó a cabo el “Experimento Filadelfia”, un proyecto científico que en ningún momento ha sido  confirmado  ni descatalogado por parte del gobierno de los EEUU, pero que, a lo largo de muchísimos años, ha llenado miles de páginas  en libros, revistas y diarios.

La edición griega de la revista Playboy, en su número de octubre de 1996, llevaba en portada (junto a la foto de la playmate del mes) el titular de un artículo sobre el “Experimento Filadelfia”, también conocido como “Proyecto Rainbow”, un hecho  ocurrido 53 años antes en Estados Unidos y que vinculaba el buque griego Leon D-54 con dicho caso.

La única prueba sobre la que se han basado todos aquellos que han querido demostrar que realmente sí que se realizado dicho experimento se basan en el testimonio de Carlos Allende, la única persona que a lo largo de la historia se autoreconoció como único testigo visual de lo que “supuestamente” le sucedió el 28 de octubre de 1943 al USS Eldridge (DE-173).

El siguiente texto está basado en las informaciones que facilitó Carlos Allende

Tras la entrada de EEUU en la SGM y ante el masivo hundimiento de más de un millar de embarcaciones aliadas por parte de los submarinos U-Boot del ejército alemán, se realizaron numerosos estudios para conseguir la “invisibilidad” de sus buques en los radares enemigos. Para ello se trabajo en base a la teoría de la relatividad de Albert Einstein y a la teoría dinámica de la gravedad desarrollada por Nikola Tesla.

Con ello se pretendía crear un campo electromagnético capaz de disimular cualquier objeto y hacerlo indetectable. El efecto de este campo sería el de curvar la luz alrededor de un objeto concreto y hacer que éste se convirtiera en invisible.

Se realizaron múltiples comprobaciones y se decidió poner en marcha el experimento. Para ello se utilizaría el buque, recién estrenado, USS Eldridge (DE-173). En la bahía  de Filadelfia todo estaba preparado y el barco había sido equipado con generadores de gran potencia que produciría un campo electromagnético que permitiría su invisibilidad.

La primera prueba se realizó el 22 de julio de 1943 con un pequeño grupo de marinos a bordo del buque. Tras poner en marcha todos los generadores, los científicos y militares que observaban todo el proceso desde otro lugar y que se encontraban resguardados del radio de acción de la radiación, observaron como una nebrina verde envolvia por completo al USS Eldridge (DE-173) haciéndolo indetectable en los radares instalados para su detección durante la prueba. Pero eso no fue lo único que sucedió, según el testimonio de Allende, el barco semidesapareció ante los ojos de todos los presentes durante unos segundos. Se había conseguido algo con lo que no se contaba: la invisibilidad total del objeto. Ante esta nueva evidencia, se decidió parar el experimento y seguir investigando sobre el tema. El objetivo primordial era convertir invisible para los radares a sus barcos pero no físicamente. Algunos miembros de la tripulación sufrieron algunos malestares como nauseas y fuertes cefaleas tras permanecer en el barco durante las pruebas.

Tras unos meses de nuevas investigaciones se decidió volver a realizar un nuevo experimento con el mismo buque y en el mismo lugar. El 28 de octubre de 1943 se dispuso todo para intentar camuflarlo. Nuevamente se puso en marcha todo el dispositivo, se encendieron los generadores y una radiación electromagnética cubrió la embarcación. Esta vez no solo despareció en los radares y ante la vista de los presentes, sino que las crónicas cuentan que el USS Eldridge (DE-173) llegó a teletransportarse, apareciendo en Virginia a 200 millas de Filadelfia.

Minutos después volvía a estar en el punto inicial. La supuesta teletransportación llevó consigo graves consecuencias para la salud de los tripulantes del buque. Tras el experimento muchos de ellos sufrieron importantes problemas mentales y físicos, pero la peor parte se la llevaron unos cuantos hombres que aparecieron incrustados en el acero del buque, debido a la desintegración molecular de este y vuelta a reconstruirse.

El gobierno de los Estados Unidos jamás reconoció haber realizado este experimento e incluso presentó suficiente documentación que demostraba que en la fecha de los acontecimientos, el USS Eldridge (DE-173), se encontraba  primero en las Bermudas y posteriormente en el puerto de Nueva York. Otra de las argumentaciones por parte de las autoridades de los EEUU sostiene que, de haberse realizado dicho experimento, jamás se hubiese cedido el buque al ejercito griego, siendo éste desguazado para ocultar posibles pruebas.

Sea cual fuere la verdad, la realidad es que el caso del “Experimento Filadelfia” ha llenado la literatura de novelas e hipótesis sobre lo sucedido, documentales televisivos y más de un largometraje, pero, para la gran mayoría del colectivo científico y militar, la historia se enmarca dentro de las leyendas urbanas..

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos, Leyendas Urbanas y Supersticiones’ de este blog

 

Fuentes de consulta y más información:  softwareartist / parascope /anotherhistory / viewzone2 / hellenicnavy / starfiretor/ windmill-slayer

La curiosa ‘leyenda urbana’ de Albert Einstein y su chofer

La curiosa 'leyenda urbana' de Albert Einstein y su choferLa historia que viene a continuación lleva bastantes años circulando por la red pero no hay constancia alguna de que sea verdadera, por lo que ya forma parte de las “Leyendas Urbanas” que corren por internet. No por eso deja de ser curiosa y divertida, motivo por el que os la traigo.

Se cuenta que en los años 20 cuando Albert Einstein empezaba a ser conocido por su teoría de la relatividad, era con frecuencia solicitado por las universidades para dar conferencias. Dado que no le gustaba conducir y sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, contrató los servicios de un chofer.

Después de varios días de viaje, Einstein le comentó al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez.

“Si quiere”, le dijo el chofer, “le puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra”.

Einstein le tomó la palabra y antes de llegar al siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y Einstein se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a celebran la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, no se descubrió el engaño.

El chofer expuso la conferencia que había oído a repetir tantas veces a Einstein. Al final, un profesor en la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de cual podía ser la respuesta, sin embargo tuvo un golpe de inspiración y le contesto:
“La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda”.