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Las claves de un tema que nos afecta a todos

Canibalismo energético

 Fernando Ferrando – Vicepresidente de la Fundación Renovables

Es imprescindible cambiar el modelo de fijación de precios mayoristas de electricidad y de diseño de las subastas para no canibalizar las decisiones de inversión

tendido eléctrico

Mañana, 26 de julio, se celebrará la tercera subasta de potencia renovable, la segunda en poco más de un mes, y todas las propuestas de inversión que resulten ganadoras, si es que se ejecutan, se pueden considerar sobrevaloradas.

James Tobin, premio Nobel de Economía en 1981, publicó en 1968 un indicador básico de rentabilidad, conocido como la “Q de Tobin”, que comparaba el valor de mercado de un activo, como suma de los flujos de caja descontados y el valor de reposición del mismo. Si el indicador era superior a la unidad la inversión en dicho activo podía considerarse como sobrevalorada y, por lo tanto, en un mercado futuro competitivo y abierto existirían otros activos con capacidad de generación del kWh a menor coste dejando constancia en libros del sobrevalor de dicho activo.

La incorporación de las fuentes de energía renovable, caracterizadas por ser altamente intensivas en capital, con una evolución en sus costes de inversión marginalmente decreciente en el tiempo, y con costes variables muy reducidos, requiere que su entrada en el mercado energético sea diferente a lo que hasta ahora estamos acostumbrados con inversiones en fuentes de energía, como el carbón y el gas, que se caracterizan por altos costes variables y por ser no tan intensivas en capital.

Necesitamos un sistema de fijación de precios de la electricidad en el mercado mayorista que permita por un lado aprovechar la progresión marginalmente decreciente de los costes de inversión de las tecnologías renovables y por otro que, dentro de una planificación energética nacional, hoy día inexistente, estas se vayan incorporando de forma competitiva según el crecimiento de la demanda de electricidad y el cierre programado de las centrales de carbón y nucleares.

Por la composición actual y futura del mix energético en España la fijación de precios en el mercado mayorista de forma marginalista no es la solución, dado que la propia evolución de los costes de las renovables canibaliza las inversiones ya realizadas, lo que exige no solo cambiar el modelo de fijación de precios y de diseño de las subastas sino proteger las decisiones de inversión anteriormente realizadas.

El Gobierno del PP, que no quiere reconocer el valor ni el papel que las energías renovables van a tener en el futuro, se ha empeñado en definir un modelo de entrada de las inversiones renovables mediante la subasta de potencia en función de costes de inversión y sin planificación de entrada según necesidades, sin darse cuenta que de esta forma han convertido a las inversiones futuras de generación de energía eléctrica en un producto financiero que nace sobrevalorado porque su entrada ni obedece a un criterio de necesidad ni a un criterio de fijación de precios de la energía casados para demandas ciertas.

Si analizamos los anuncios de la mayoría de ganadores de las subastas podemos observar cómo su planteamiento no es invertir bajo la premisa de permanencia, sino que su presencia está definida de forma transitoria hasta que la generación de caja y un adecuado diseño financiero permita transmitir el activo al siguiente con una estructura financiera más agresiva que el anterior, en un marco como el actual de exceso de oferta monetaria a bajo coste.

De hecho, un alto cargo del Partido Popular me decía que, en 2016, año en el que no se había invertido prácticamente nada en nueva potencia, se estaban generando transacciones que habían superado los 6.000 millones de euros en procesos de cambio de propiedad de activos. Situación, bajo mi punto de vista, que no solo no crea valor, sino que estas transacciones generarán una burbuja financiera dado que el precio pagado no está en absoluto soportado por la evolución de costes del mercado energético ni de la tecnología.

Estoy plenamente convencido que las energías renovables, por su madurez consolidada, van a ser la base de la cobertura de las necesidades energéticas mucho antes de lo que nos imaginamos por la proyección económica de sus costes con respecto a otras formas de generación de energía. Solamente nos hace falta trabajar para que la sustitución de las fuentes de energía actualmente utilizadas se produzca pactando entre todos una transición de modelo energético tranquila y sin sobresaltos.

Esta entrada paulatina debe estar basada en el establecimiento de subastas competitivas para comprar energía eléctrica generada con fuentes renovables para conseguir el menor precio para un volumen cierto y durante un periodo de tiempo suficientemente prolongado. Esto permitirá que la evolución de la tecnología no canibalice las inversiones y el sistema energético conozca los precios que va a tener como consecuencia de un mix programado y cerrado en subasta.

Esta oferta en centrales debe ir acompañada del fomento de la generación en consumo en la que curiosamente no existe riesgo de canibalización, porque o bien existe un contrato de compraventa bajo una modalidad PPA de largo plazo o el inversor y el consumidor son la misma persona con lo que su relación cerrada no deja margen ni para la especulación ni para la cesión de contratos en las que las bases de intercambio sean distintas.

Las decisiones adoptadas por el gobierno actual están creando, en su errónea formulación en la apuesta por las renovables, un problema que tendremos que resolver en un futuro cuando la sobrevaloración de las propuestas actuales ocasionen el default financiero de quien se quedó la propiedad en la última transacción.

Los excesivos y sucesivos errores regulatorios y la no existencia de una planificación energética no pueden poner en tela de juicio lo que representan las renovables como solución energética de presente y de futuro. Estamos alimentando la siguiente burbuja y todos seremos responsables si no dejamos de convertir a las renovables en un producto financiero y las consideramos como lo que son: sistemas de generación de energía eléctrica que deben integrarse en un modelo energético que garantice el suministro a menor coste y bajo criterios de sostenibilidad.

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