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Cuatro novelas de temática gay para leer con orgullo y sin prejuicios

Con plumas y a lo loco. Así os prescribo desde la librería cuatro novelas imprescindibles de temática homosexual protagonizadas por hombres.  Son historias pobladas por personajes decididos a ser quienes son en realidad y a dar rienda suelta a sus pasiones -altas y bajas- incluso más allá del arco iris. Hay de todo: humor, dolor, tragedia, ironía, aventuras, seducción, suspense y mil vidas por vivir más allá del punto y final.

¿Listos? Pues allá va mi selección reginaexlibrislandiana de cuatro novelas de temática gay para leer con orgullo y sin prejuicios:

La vida de Kostas Venetis. Octavian Soviany. Dos Bigotes. Es una exuberante novela cargada de novelas, que lleva al lector de viaje literario alucinante con escalas en el Decamerón, Las mil y una noches y las vacanales más excesivas del mismísimo Marqués de Sade. Con un realismo sórdido y violento, estamos ante un tratado del decadentismo aderezado con componentes filosóficos y religiosos y espolvoreado con el más escabroso de los erotismos. Kostas Venetis es un viejo pícaro que, en su lecho de muerte en Venecia, cuenta sus peripecias vitales y lascivas a su joven amante, el efebo apodado Alemana. A través del irreverente relato de Kostas, viajaremos por tugurios, orgías y encuentros casuales en rincones desde la Serenísima hasta Etambul y, desde allí, al Bucarest de los tiempos del príncipe Cuza, al París revolucionario y a la Viena corroída por sus excesos. En su descenso a los infiernos, el protagonista será testigo de un mundo en plena transformación que anticipa el crepúsculo que envolvería la totalidad de Europa a finales del siglo XIX.

 

El leñador. Mike Wilson. Errata naturae. Imagina un resort turístico fuera de temporada en una zona entre la playa y la montaña de la Polonia profunda, con especial éxito entre los gays. ¿Ya? Añádele la figura de un siniestro encargado, un músico depresivo de mediana edad con un turbio pasado y un extraño magnetismo apodado “El Leñador”. ¿Listo? Ahora incluye al protagonista y narrador: un escritor que se retira a este solitario lugar para escribir la novela que lo catapultará al éxito. Si a eso le sumas que se entretendrá siguiendo la pista de un antiguo crimen, que se codeará con personajes y situaciones entre esperpénticas y vulgares, y que está genéticamente dotado para reírse de sí mismo y del resto, entenderás que la novela de Michal Witkowski es una parodia salvaje de una novela policiaca, solo que respetando sus cánones y aderezándola con una soberbia autoironía destilada entre líneas. Una gloriosa novela negra queer cargada de un humor aún más negro donde el leñador no deja títere con cabeza.

 

Mundo cruel. Luis Negrón. Malpaso. Una gloriosa colección de relatos sobre las múltiples caras de la experiencia homosexual en Puerto Rico, que en este caso es un crisol de la pluma universal que trasciende fronteras, aderezados con un humor a prueba de crudeza y situaciones límite. Por ellos desfila una impagable galería de personajes que se entrega a todo tipo de excesos, escándalos y depravaciones, incluido el chismorreo rastrero sobre la depravación ajena, aún cuando el chismoso se entregue a esa misma depravación como si no hubiera un mañana. Son historias cargadas de ternura, de belleza, de humor, de tristeza, de flaquezas y de un sarcasmo tan acerado como exquisito donde lo histriónico se rinde ante la sencillez narrativa de Luis Negrón.

Maurice. E.M. Foster. Alianza. M. Forster hizo de su Maurice una novela emblemática en la que narra el descubrimiento del amor homosexual de un joven de familia rica y su manera de afrontarlo y asumirlo. Su valor reside no sólo la exploración magistral de un tema tabú, sino en cómo lo redime de sombras, tormentos y desdichas. Soberbia.

  • Y vosotros, queridos, ¿leísteis alguna? ¿Qué título de narrativa gay sugerís?
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Cuatro cuentos LGTB para leer con orgullo y aceptar sin prejuicios

Cada vez hay más adultos que se adentran en reginaexlirbsilandia en busca de un biblioapoyo no solo para pequeños lectores LGTB, sino para ellos (padres, abuelos, tíos, hermanos, padrinos y demás allegados), e incluso para concienciar al entorno no familiar del pequeño (escuela, barrio, etc).

Y es que no hay como un buen libro para despertar la empatía a librazos, y para entender, aceptar y valorar las diferencias.

Así que, en plena semana del Orgullo LGTB, van los cuatro títulos para pequeños  lectores LGTB (y para los no tan pequeños pero con empatía vaga) que más prescribo:

PiraTrans Carabarco. Manuel Gutiérrez y Silvia Rivera. La Calle. Carabarco es un pirata, pero un pirata de los de verdad, con dos ovarios, un gallo y una estrella como parche. Distinto, vale, pero igual de bucanero que cualquier otro corsario de los siete mares. Y aunque esas diferencias lo hacen ser piraTrans, es como cualquier filibustero. Un cuento genial para promover la diversidad sexogenérica y la igualdad entre los pequeños lectores. Además incluye una guía didáctica para normalizar la transexualidad desde edades tempranas, haciendo ver que sea como sea el cuerpo de cualquier personaje, son auténticos piratas.

 

Mi princesito. Cheryl Kilodavis y Suzanne DeSimone. Bellaterra. La ficción se nutre de la realidad en este cuento lúcido, tierno y revelador escrito por una madre que levanta este maravilloso y efectivo biblioescudo para proteger a su hijo desde el día en que él decide ir a clase vestido de princesa. Con esta historia particular ella consigue espolear la empatía en todo el entorno de su pequeño, y pronto el cuento trasciende para ayudar a otros muchos príncipes y princesas de todo el mundo.

Con Tango son tres. Justin Richarson y Henry Cole. Kalandraca. Este hermoso y conmovedor cuento narra la historia real de una singular pareja de pingüinos barbijo a los que el cuidador del zoo de Central Park, en Nueva York, Rob Gramzay, les dio la oportunidad-depositando un huevo en su nido- de tener una cría tras observar que incubaban infructuosamente una piedra. Así nació Tango, que fue la primera cría de pingüino en tener dos padres. Y así nació el primer libro infantil de Justin Richardson y Peter Parnellfue, que desde su publicación en 2005 ha cosechado numerosos premios y, lo que es aún mejor, lectores. Aunque, eso sí, por desgracia también ha sido censurado por sectores conservadores, contrarios a los nuevos modelos de familia.

Cada familia, a su aire. Béatrice Boutignon. Hotel de Papel. Un álbum tierno, divertido y delicado para divertirse y aprender de nuestras diferencias, en el que varios animales juegan y se agrupan por familias, todas parecidas y todas diferentes. El texto va dando pistas para adivinar quién es cada quién en un abanico de opciones familiares: monoparental, dos mamás, dos papás, adopción, acogimiento, reconstituida, familia numerosa… ¡nadie se queda fuera! Y lo mejor es que no se pone el acento en la diferencia, sino que la diversidad familiar es la protagonista. una manera muy, pero que muy divertida de que los más pequeños (y algún que otro adulto) descubran la realidad y la grandeza de la diversidad familiar.

Trivial: ¿Cuánto sabes de ‘El Retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde?

(Dorian Grey, 2009 / Alliance Films)

(Dorian Grey, 2009 / Alliance Films)

Cuando a finales del XIX el talento y la irreverencia de Oscar Wilde escandalizaron a Gran Bretaña, el genial irlandés dio un golpe de efecto con una deliciosa fábula en la que la estética y el mal ponen en jaque a la ética y al bien. El joven Dorian Gray accede a que un pintor lo retrate con una intensidad tan diabólica como real, ya que el cuadro refleja las transformaciones físicas y espirituales de un alma consagrada a todo tipo de perversiones, mientras su cuerpo no envejece.

Si eres de los que sí leyó la novela atrévete con el bibliotrivial ‘El Retrato de Dorian Gray’ de Regina ExLibris.

¿Listo para demostrar lo doriangrayano que eres? ¡Vamos!

 

¿Qué me leo de Patricia Highsmith, que no sean las novelas de Tom Ripley?

Soy patriciahighsmithiana hasta la bibliomédula. Y una groupie de Tom Ripley confesa. Por eso, cuando hoy se adentró en reginaexlibrislandia un cliente que me pidió una bibliosugerencia patriciahighsmithiana que excluyera a uno de los psicópatas más logrados de la literatura a mi se me abrieron las carnes, se hizo el silencio, mi librero se puso a cubierto y se apoderó de la librería una calma tensa que presagiaba tormenta.

(Carol, 2015 / TWC)

Pero en segundos la amenaza se esfumó, replegándose ante el turbio y magnético encanto de su obra. Adentrarte en patriciahighsmithlandia te precipita por el deslizadero a ratos vertiginoso y a ratos letárgico de sus tramas, te disecciona psicopatías y te las transfiere, te arrebata tu empatía con víctimas, te lleva hasta los límites del recelo y la paranoia, y te retrata la estupidez humana -la tuya incluida-. Y, para rematar, no hay paraíso doméstico que no envenene ni atmósfera que no enturbie.

La suya es ficción de suspense, no policiaca, negra ni detectivesca: en sus historias hay intriga, crímenes y víctimas, pero no hay héroes ni callejones sórdidos. Te sumerge en ecosistemas cargados donde la sospecha te envuelve como una masa viscosa de la que no logras desprenderte. Estás atrapado junto a un personaje cercado por la policía, por acreedores, por sus obsesiones o por a saber qué.

Y con Patricia Highsmith siempre ocurren cosas perversas en entornos domésticos, inoculándole al lector el temor de que en cualquier momento alguien puede convertir la pacífica existencia de un personaje —o la suya— en una pesadilla. Es una experiencia claustrofóbica y aterradora en la que el lector se siente tan solo, tan aislado y tan incomprendido como el protagonista.

De hecho, toda Patricia Highsmith está específicamente prescrita para biblioestados carenciales de emoción, con efectos catárticos y una contraindicación: crea dependencia. Y mucha. Porque una vez la lees se te acabó el sosiego, querid@. No porque el ritmo trepidante de sus historias te abrase las entrañas, que va. Su efecto es más sutil, demoledor y perverso que una descarga de adrenalina a cada salto de línea.

Pero, entonces ¿qué leer de Patricia Highsmith, más allá de las novelas de Tom Ripley?

Aquí van mis seis prescripciones reginaexlibrislandianas para leer a Patricia Highsmith:

1. Crímenes Imaginarios. Patricia Highsmith. Anagrama. Crímenes imaginarios te clava en el hogar idílicamente aislado de un matrimonio de artistas que deciden, como ya hicieran tantas otras veces, atajar su doble crisis -creativa y de pareja- con una separación temporal que, quizás, esta vez no lo sea tanto. Alice abandona de mutuo acuerdo el nido para que Sidney pueda centrarse en su máquina de escribir, sólo que sus fantasías le llevan a un nivel creativo tan inimaginable como espeluznante. WOW! 

Crímenes imaginarios

Crímenes imaginarios

2.Ese dulce mal. Patricia Highsmith. Anagrama. En Ese dulce mal acompañas en su caída en espiral a un joven químico muy querido y respetado en su empresa, y admirado en su comunidad que, sin embargo, en su intimidad vive asediado por una obsesión tan secreta como corrosiva y letal que le va desquiciando lenta pero inexorablemente. Un thriller demoledor donde en apariencia nada ocurre, pero en el que llegas al punto y final con el sistema nervioso absolutamente colapsado.

Ese dulce mal

Ese dulce mal

3. Extraños en un tren. Patricia Highsmith. Anagrama. En la narrativa highsmithiana el crimen es una forma de realización personal, y Patricia Highsmith activa como nadie ese “yo perturbado” que cada lector lleva dentro introduciendo un héroe-criminal cercano y en alguna encrucijada cotidiana, frente a una víctima con la que no simpatizaría, porque conocerá cuanto sucede desde el punto de vista del protagonista, quien expone los hechos como buen psicópata: sin ápice de culpa ni empatía. Por eso al lector de Extraños en un tren más que de compadecerse por quienes van a morir, de lo que le entran ganas es de saber más de los mecanismos mentales de ese desconocido que le propone a otro un intercambio de asesinatos durante un viaje en tren. Tú matas por mí, yo por ti, nadie relaciona los crímenes y luego cada uno por su lado festejando en silencio el crimen perfecto que Alfred Hitchcock filmó en la mítica película homónima. El sórdido dueto Bruno-Guy será, desde la página uno, un trío letal con un lector clavado en el mismo vagón de tren.

Extraños en un tren

Extraños en un tren

4. El diario de Edith. Patricia Highsmith. Anagrama. En El diario de Edith asistes a la lenta pero inexorable demolición espiritual de una mujer en apariencia feliz y con una existencia normal. Su nueva vida en una apacible comunidad, su matrimonio, su hijo rarito, y los cuidados al ajado tío George la van minando mientras ella escribe en su bitácora la vida que quisiera vivir. Es un relato sublime, atroz y sobrecogedor del desmoronamiento de un ser humano atrapado en un puñetero paraíso exterior.

El diario de Edith

El diario de Edith

5. El grito de la lechuza. Patricia Highsmith. Anagrama. En la brutal El grito de la lechuza el lector acompañará a un tímido ingeniero que abandona Nueva York y a su mujer para vivir en paz en un pueblecito de Pennsylvania. Su nueva y en apariencia inocente afición por observar en sus quehaceres domésticos a la joven esposa del vecino accionará un mecanismo sin freno hacia el horror y la pesadilla.

El grito de la lechuza

El grito de la lechuza

6. Carol. Patricia Highsmith. Anagrama.Imbuida del talento de Patricia Highsmith para urdir tramas cargadas de suspense con personajes magnéticos, Carol, publicada originalmente con el título El precio de la sal, es una de las grandes cimas de la escritora norteamericana. En ella, la tediosa rutina de una joven escenógrafa con un empleo precario en unos grandes almacenes estalla por los aires con la visita de una elegante y misteriosa mujer a la que atiende tras el mostrador. La atracción es mutua y ese instante desencadena una historia de seducción, de suspense, de aceptación y de una amor ardiente que se consuma en un viaje sin retorno por carretera que pone patas arriba la vida de ambas a un precio que, aunque elevado, las dos están dispuestas a pagar.

Carol, Anagrama

Carol, Anagrama

Y una cosa más. Debo deciros que toda la narrativa de Patricia Highsmith lleva un ingrediente extra, gentileza y marca de la casa “Highsmith”: esa exquisita dosis de humor perverso y ácido que aligera la carga y descongestiona el ambiente, de forma que como lector te diviertes mientras compartes el tormento del personaje al que acompañas hasta el punto y final.

¿Se puede pedir más a una novela? No, ya os lo digo yo. Regina ExLibris dixit.

(Carol, 2015 / TWC)

(Carol, 2015 / TWC)

 

“Ah, pero, ¿las novelas gay no son porno?”

A mi, como a José Tomás, me pilla el toro en las grandes faenas, queridos. Llevaba días dudando si montar o no en reginaexlibrislandia un rinconcito dedicado a los clásicos de la literatura homosexual por eso de que se avecinaba el Orgullo Gay y ha sido hoy cuando me he decidido por el sí.

Y en realidad tampoco ha salido de mí, sino que el empujoncito que necesitaba me sorprendió en la forma de atroz embestida de un toro-conversación que me empitonó en mis propios confines.

La mantenían dos mujeres de mediana edad. Una de ellas había cogido de la balda Carol, de Patricia Highsmith, y tras decir algo que se me escapó sintonicé mejor y logré escuchar la réplica de la segunda:

“Ah, pero, ¿los libros gay no son porno?”

ZAS, la frase me desgarró de lleno la sensibilidad librera y me dejó allí tendida, sangrando a borbotones. Fue cuando trataba de improvisar un torniquete intelectual cuando tuve la revelación:

Regina, cielo, espabila y muéstrale al mundo esas joyas de la Literatura de temática gay que tienes por toda la librería. Que yo sé que tu sabes que ambas sabemos que aún hoy hay quienes necesitan referentes, y que se trata de historias maravillosas escritas por titanes de las letras con las que cualquiera se puede encamar. Y lo que haga y con quien cada cual al dejar el libro en la mesilla no es asunto nuestro. Después de todo, tesoro, la república de las letras entiende de todo menos de intolerancias y cerrazones. Y nosotras la ignorancia la combatimos a librazo limpio.

Así que me puse manos a la obra con mi selección regia, primero con las damas:

ELLAS:

El bosque de la noche, de Djuna Barnes (Booket); Carol, de Patricia Highsmith (Anagrama); Orlando, de Virginia Woolf (Alianza); Carmilla, de Sheridan Le Fanu (Alianza); Las bostonianas, de Henry James (Debolsillo); El color púrpura, de Alice Walter (Debolsillo); Tomates verdes fritos, de Fannie Flag (Punto de lectura); El lustre de la Perla, de Sara Waters (Anagrama); Sputnick, mi amor de Haruki Murakami (MaxiTusquets); Beatriz y los cuerpos Celestes, de Lucía Etxevarría (Booket); La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin (Booket); El pozo de la soledad, de Radcliff.

ELLOS:

Maurice, de E. M. Forster; El beso de la mujer araña, de Manuel Puig; Teleny, de Oscar Wilde (Valdemar); Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (Espasa-Austral); Retorno a brideshead, de Evelyn Waugh (Tusquets); El auriga, de Mary Renault (Debolsillo); Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas (Tusquets); La muerte en Venecia, de Thomas Mann (Edhasa); Queer, de W. Burroughs (Anagrama); La ciudad y el pilar de sal, de Gore Vidal (Debolsillo); Otras voces, otros ámbitos, de Capote (Anagrama); No se lo digas a nadie, de Jaime Bayly (Booket); Middlesex, de J. Eugenides (Anagrama); Myra Breckinridge, de Gore Vidal (Debolsillo); Yo, Claudio, de Robert Graves (Alianza); Nadan dos chicos, de Jaime O’neill (Pre-textos), Querelle de Brest, de Jean Genet (Debolsillo).

Y vosotros, queridos, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Tenéis alguna sugerencia y/o aportación a mi mesa temática?

Nota de Regina: todos y cada uno de los títulos aquí citados son obras clave de la Literatura de todos los tiempos. Pasearse por las páginas de cualquiera de ellos es una delicia y un aprendizaje, y os los recomiendo con el pelucón en la mano, queridos, seais heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales o ‘por determinar’. Palabra de Regina.