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Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
actualizada y decidida a interactuar
con el prójimo a librazos,
ya sea entre anaqueles o travestida
en iRegina, su réplica digital

“¿Sabes en qué novela un fiscal defiende a su hijo, acusado de matar a un amigo?”

Otro día grande en reginaexlibrislandia.

(Blue Jasmine, 2013 / Warner Bros)

(Blue Jasmine, 2013 / Warner Bros)

De esos en los que una echa el cierre con la bibliofilia desatada, el pelucón desmadejado y esta sonrisa entre traviesa y radiante que me da vuelta a la cara. Y todo por un simpático reginaexlibrislandiano que se adentró en mis confines a la caza de un título esquivo y pilló por banda y totalmente desprevenido a uno de mis libreros.

Cierto es que ambos arrastrábamos con más cafeína que ánimo el agotamiento post-inventario con el que inauguramos el año nuevo contable en la librería. Y cierto es también que pilló al pobre infeliz a tortas con el maldito tóner de la impresora, y, peor aún, siguiendo mis más que confusas instrucciones a partir del manual. Y no es menos cierto que yo, todo malicia, di un discreto pasito atrás para salir del plano justo cuando intuí que una nube en forma de biblioadivinanza se cernía sobre nuestro escritorio, para así relajarme y disfrutar de la escenita libresca que iba a protagonizar mi librero mí en tres, dos, uno…

Cliente: Ejem, buenos días

Librero: ¿QUÉ? ¡Ah, sí, perdón, buenos días!

Cliente: A esas impresoras las carga el diablo, ¿eh?

Librero: ¡Qué me va usted a decir! Siempre acabo embadurnado de tinta para nada. ¡Brrr! En fin, ¿en qué puedo ayudarle?

Cliente: ¿Sabes en qué novela un fiscal defiende a su hijo, acusado de matar a un amiguito? Es que el otro día en el AVE escuché a dos chicas hablando de una novela, pero no recuerdo el título. Y, oye, hablaban tan bien que me dije “Esta tengo que leerla”

Librero: ¿Y no recuerda el título? ¿El autor? ¿La editorial?

Cliente: Mmm, no. El caso es que si cierro los ojos veo la portada, que creo que era blanca, o clarita, con letras rojas. Pero poco más

Librero: ¿Y qué recuerda de la conversación?

Cliente: Pues que la novela iba de un tipo que era fiscal, abogado o juez en un pueblo americano y llevaba un caso de asesinato. Habían matado a un crío, pero resulta que empiezan a acusar a su hijo. ¡Al hijo de este hombre! Eran compañeros de colegio. Y ahí se lía todo, claro.

Librero: Mmm, me suena, me suena mucho

Cliente: Decían que se leía muy rápido porque te enganchaba, no solo por el asesinato y el proceso, sino por cómo lleva la familia el tema y por hasta qué punto uno conoce a su prole o no.

Librero: ¡ish! ¿No será una de John Grisham?

Cliente: No, no. A ese le conozco, y al autor que mencionaron ni me sonaba. Sí te digo que, por cómo hablaban del libro, muy reciente no debe de ser. Pero, eso sí, según ellas tenía un final de infarto la novelita. ¡Qué rabia no haberme apuntado el título, de verdad!

Librero: Bah, eso nos pasa a todos, caballero. Veamos, ¿y si es del autor de Presunto inocente? otro clasicazo del género thriller jurídico.

Cliente: ¿Y cómo se llama ese autor?

Librero: Scott Turow

Cliente: No, no me suena para nada. ¡Qué rabia!

Y justo ahí el título y su autor me atravesaron el pelucón como un fogonazo… Irrumpí en escena aferrada al maldito manual y solté:

Regina: DEFENDER A JACOB, DE WILLIAM LANDAY. Usted busca DEFENDER A JACOB.

Librero: ¡CLARO! ¡MALDITA SEA, CÓMO SOY TAN TORPE!

Cliente: ¡Ese, ese! ¡Defender a Jacobo! ¡Ese es, sí señor!

Regina: Esa novela es canelita en rama, queridos. Literalmente no puedes para de leer y, como decían sus misteriosas prescriptoras sobre raíles, el final es brutal. Aún me dan escalofríos al recordarlo.

Cliente: ¿Y la tenéis? Decirme que SÍ, que me la quiero llevar ahora

Y sí, la teníamos en stock en reginaexlibrislandia.

De hecho es uno de esos títulos que prescribo bastante a menudo porque sí, es trepidante y porque, efectivamente, se lee muy bien. Una lectura más que recomendable para dejar que su trama te absorba y así pegarte unas bibiovacaciones de tu propia realidad.

Así que nuestro reginaexlibrislandiano abandonó mis confines con ella bajo el brazo no sin antes apostar conmigo un café a que no era capaz de adivinar el final antes de terminar de leer Defender a Jacob, de William Landay (Esfera de los Libros). De alguna manera puedes verlo venir, pero os aseguro que, aún así, el desenlace os dejará petrificados.

NOTA DE REGINA EXLIBRIS

Defender a Jacob

Defender a Jacob

Cuando descubren el cadáver de un adolescente en un bosque con tres puñaladas en el pecho, la idílica comunidad de Newton entra en shock. El ayudante del fiscal del distrito, Andy Barber, se hace cargo del caso hasta que su hijo Jacob, compañero de clase del chico, es acusado del crimen. Andy no sólo perderá su trabajo, sino que verá cómo todo su mundo se desmorona. Con algún recelo, agobiado por un secreto del pasado y convencido de que su hijo ha sido injustamente acusado, buceará en Facebook, interrogará a escolares, se enfrentará a su esposa y hará lo imposible para hallar un culpable que devuelva la inocencia a Jacob y devuelva la paz a sus vidas. Magistral thriller legal que cuestiona los límites del sistema judicial estadounidense en el que los niños son tratados como adultos y que es también una soberbia novela que plantea la escalofriante pregunta de hasta qué punto los progenitores conocen realmente a sus hijos. Brutal.

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