Reflexiones de una librera Reflexiones de una librera

Reflexiones de una librera
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“¿Qué novela me leo de Paul Auster antes de meterme con su libraco ‘4321’?”

Es muy difícil sustraerse al embrujo narrativo de Paul Auster, siempre enredando con el destino, el deseo, el amor, el azar, la identidad y su Nueva York natal.

Paul Auster es un ilusionista literario, un bibliomago de lo cotidiano que, apenas con unas cuantas palabras y un par de trucos muy sencillos, transforma lo banal en milagroso ante la mirada entre incrédula y fascinada del lector.

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

Y yo, por muy librera y por muy Regina ExLibris que sea también soy humana, a veces incluso demasiado humana para mi gusto.  Y como tal siento una irrefrenable debilidad por según qué escritores. Y como Paul Auster encabeza esa lista, exhibo sin complejos mi paulausterianismo extremo dentro en reginaexlibrislandia, y más allá. Tanto que cuando leo y releo cualquiera de sus novelas me siento como la sinuosa cómplice del genial biblio-ilusionista.

Así que, como ya supondréis, cuando un reginaexlibrislandiano acude a mi formulando las palabras mágicas (“Algo de Paul Auster”) a mí se me desata la bibliofilia y siento que nada puede salir mal.

Pero reconozco que la de hace un rato ha sido la más inesperada y curiosa de las peticiones de biblioguía paulausteriana que me han formulado nunca en la librería:

Cliente: Oye, Regina, ¿qué me leo de Paul Auster antes de meterme con 4321, el último libraco que sacó?

Regina: ¿Perdona?

Cliente: Sí, que llevo tiempo teniéndole ganas y se habla muy bien de 4321, pero creo que, al menos para empezar con él, es un poco demasiado. ¿No crees? Es que es muy, muy tocho y no quiero desanimarme.

Regina: ¡Jajaja! Bueno, sí, pensándolo bien quizás 4321 sea demasiado para empezar con Auster. Veamos, para los no iniciados cualquiera de sus libros previos es bueno, aunque siempre que me insisten yo recomiendo cualquiera de estos seis títulos, que pueden leerse en este orden, o no…

Y aquí le saqué las seis novelas de Paul Auster cuya lectura prescribo para adentrarse (y muy probablemente engancharse) en el universo literario del titán narrativo:

1. El palacio de la luna. Paul Auster. Booket. En los albores de la era lunar y de su madurez, Marco, desorientado, se abandona a una indigencia que lo hubiera devorado de no ser por la bella Kitty Wu, su empleo como biógrafo y el omnipresente astro plateado. Paul Auster maneja con esos tres hilos narrativos los movimientos de Marco por El palacio de la Luna mientras desvela cómo alguien puede frenar en seco su propia caída si se alinean algunas pequeñas casualidades. Una fábula deliciosa y demoledora en la que asistimos a la reconstrucción emocional y espiritual de un joven a quien la realidad desintegró, pero que renace por entre sus cenizas avivado por el deseo por escribir y por la pasión que siente por una chica. Una pequeña gran obra maestra.

El palacio de la luna

El palacio de la luna

2. Viajes por el Scriptorium. Paul Auster. Booket. En Viajes por el Scriptoriumn, Paul Auster radiografía su forma de ficcionar a través de un relato sobre Mr. Blank, un hombre que amanece amnésico y encerrado en un cuarto y al que la visita de personajes ayuda a construir y deconstruir su identidad. Una nueva clase magistral de narrativa que, sin embargo, quizá no sea apta para los no familiarizados con el escritor neoyorquino. Para el resto, una bibliodelicia.

Viajes por el Scriptorium

Viajes por el Scriptorium

3. Brooklyn Follies. Paul Auster. Booket En Brooklyn Follies, el mago de lo cotidiano y demiurgo de personajes con un magnetismo sobrecogedor que es Auster nos introduce a Nathan Glass, un hombre quebrado que, tras sobrevivir a un cáncer y a un divorcio agónico, regresa al vecindario donde creció para apurar su ridícula existencia escribiendo sobre disparates y locuras ajenas. Pero a medida que empieza a escribir conoce a una troupe de personajes que pulverizan sus planes y de cadáver inminente pasa a ser un hombre casi enamorado, con mucho que hacer y muchas ganas de vivir. Una novela magistral, Auster en estado puro.

Brooklyn Follies

Brooklyn Follies

4. El libro de las ilusiones. Paul Auster. Booket Un escritor y profesor de literatura ya no es ni la sombra de sí mismo. Es una criatura absolutamente devastada que se pasa los días bebiendo y cavilando sobre el último instante en que su vida aún podría haber cambiado, aquel en que su mujer y sus hijos aún no habían subido al avión que estalló. Hasta que una noche, mirando casi sin ver la televisión, y por primera vez tras seis meses de deambular peligrosamente sobre un alambre emocional en el vacío, algo lo hace reír.

El libro de las ilusiones

El libro de las ilusiones

5. Invisible. Paul Auster. Anagrama. Cuando una se ventila las casi trescientas páginas de Invisible en apenas una tarde y lo único que alcanza a balbucir más allá de su punto y final es un «Diosssss», no cabe duda: Paul Auster se ha vuelto a superar. Así, sin más, porque el mago de las tramas imposibles ha refinado su técnica para legar al mundo una novela cargada de intriga, erotismo y giros inesperados, y al tiempo poblada por personajes de un magnetismo tan sobrecogedor y tan al límite de sus espirales emocionales que desarman: Adam Walker, un joven aspirante a poeta de alma quebrada, se topa en Nueva York con una pareja de parisinos maduros que le desdibujarán su destino. Cuatro décadas después, un Walker terminal contacta con un amigo de la universidad para que coescriba su historia, y así será como asistiremos al relato de su vida en lo que es una gloriosa y caleidoscópica fábula sobre la pérdida, la identidad y la sexualidad en estado puro con un final demoledor.

Invisible

Invisible

6. Sunset Park. Paul Auster. Anagrama. Como paulausteriana no puedo evitar que, con cada nueva novela del escritor, me invada el vértigo y no sepa si el genio de la metanarrativa se ha superado una vez más o si por el contrario su genio se empieza a desinflar. Pues bien, atrincherada en la última página de Sunset Park apenas doy crédito a la maravilla que acabo de devorar: el mejor Auster en un relato cargado de pequeñas historias hilvanadas en torno al de Miles, un casi treintañero que, a la espera de que su novia sea mayor de edad, regresa a Nueva York tras años de autodestierro físico y emocional para reconciliarse con su pasado y detonar las vidas de su familia y de sus compañeros okupas en Brooklyn. Vital, cómica, trágica, realista y magnética.

Sunset Park

Sunset Park

Y para los iniciados una rareza: El país de las últimas cosas, tan inquietante como cautivadora. Palabra de Regina ExLibris.

Porque, efectivamente y como comentaba mi reginaexlibrislandianano, la colosal 4321 puede ser demasiado para una toma de contacto con la literatura de Paul Auster. Sí, puede ser demasiado, porque lo cierto es que 4321 es biblioharina de otro costal literario, queridos. Y también de otro post.

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

(El Ilusionista, 2006 / Yari Film Group)

 

 

 

 

 

¿Quiosco o librería?

Anagrama celebra los 40 años de impecable labor editorial de Jorge Herralde, alma y cuerpo del sello, llevando los cien mejores títulos de su fondo a los quioscos en forma de coleccionable.

Como librera acostumbrada a dar cobijo en mis baldas a sus títulos os mentiría si no reconociera que el otro día sentí un pellizco en el corazón cuando, de camino a reginaexlibrislandia, vi el primer fascículo plastificado con los dos primeros libros flotando en un mar de periódicos y revistas. O, según mi forma de verlo, fuera de su hábitat natural: las baldas de una librería.

Vale, vale, queridos, ya se que no es ni la primera ni será la última editorial que haga algo parecido, pero en mi pelucón lo único que reverberaba era mi propia voz en modo plañidera repitiendo incansable al compás de mis pasos:

“Pero, ANAGRAMAAAAAA? NOOO, ANAGRAMA NOOOO…”

Cuando había sobrepasado en tres o cuatro metros el quiosco algo me hizo detenerme en seco. Giré sobre mis talones y, como robotizada, deshice el camino andado hasta plantarme delante de aquella extraña criatura que parecía haberse adaptado divinamente a su nuevo entorno.

Y me dije:

¿El Palacio de la Luna, de Paul Auster? ¿Por 3.59 euros? Con la tapa un pelín más dura que la clásica de ‘Compactos’ -bolsillo- en incluso que la de ‘Panorama de Narrativas’ -rústica para autores extranjeros-?

Así que lo cogí y enfilé rauda hacia mis confines para analizar la presa con lupa… y mares de café.

Junto al ejemplar de Auster me topé con otro del mismísimo Jorge Herralde, en el que explica su irrupción en el formato coleccionable, los precios, la selección de títulos, las opciones de venta directa o por suscripción y demás, una información que tenéis a golpe de click en la web de Anagrama y cuyos atajos os voy dejando por aquí en lo que parece un bombardeo de hiperenlaces.

No sé cómo lo veréis vosotros, regianexlibrislandianos de pro… ¿Estáis haciendo la colección de Anagrama? ¿Dónde compráis libros, en quioscos o en librerías? ¿Qué ventajas veis en la opción de coleccionables? Si no lo conocíais hasta ahora, ¿os tienta don Herralde con su selección de títulos?

“¿Tienes’De noche con el tabernáculo’, de Saúl Alister?”

Sonsacar el título de un libro sin despertar sospechas a quien es, además de fuente, destinatario del regalo es más difícil de lo que parece.

Si con las recomendaciones boca-oreja las probabilidades de plantarse ante el librero con el título/autor erróneo o incompleto son muchas, cuando la información se ha cazado literalmente al vuelo y con algún que otro intermediario el resultado roza muchas veces el surrealismo bibliófilo.

Quizá por eso en reginaexlibrislandia nos estamos convirtiendo en unos virtuosos de la descodificación de mensajes cifrados y auténticos expertos en el mítico juego del ‘teléfono estropeado’. Sin duda, lo mejor de todo son los patinazos en sí, tanto los nuestros como los de nuestros clientes.

La última fue hace apenas unas horas, cuando dos chicos y una chica irrumpieron en mis confines cargados de bolsas. Apenas levanté el pelucón de mi escritorio y la mujer, erigida en portavoz, dio un paso al frente y rompió el fuego:

Clienta: Hola, buenas..Regina: ¡Hola! ¿Qué tal?

Clienta: Bien. ¿Te puedo preguntar por un libro?

R.: ¡Claro, dime!

C.: Buscamos De noche con el tabernáculo, de Saúl Alister

R.: ¿De Saúl Alister?

C.: Si, bueno, algo así.

R.: ¿No será La noche del Oráculo, de Paul Auster?

C.: Uy, pues ahora que lo dices… Sí, creo que habló de ese. Pero dame un segundo

En ese segundo dio media vuelta y, justo cuando me daba la espalda, estalló en una sonora carcajada que dejó atónitos a sus dos acompañantes.

Un minuto después estaban los tres riendo y repitiendo a voces:

“¡¡¡¡De noche con el tabernácullo!!!! ja, ja, ja ¡¡¡¡De noche con el tabernácullo!!!! Esto le va a gustar más a Rodrigo que el libro en sí… ja, ja, ja”

Y, claro, apenas habían abandonado ellos tres mis confines y ya estaba yo, que frente a ellos me mantuve en modo esfinge, despatarrada bajo el escritorio y con el pelucón erizado, tratando sin éxito de reproducir la escena previa a otro de mis libreros.

Cuando por fin logré balbucir algo más que ‘ALISTER-TABERNACULO-AUSTERORÁCULO” nos tocaba echar el cierre. Y lo hicimos… ¡a carcajadas!

Y vosotros, queridos, ¿habéis protagonizado alguna distorsión similar? ¿Qué técnicas utilizáis para sonsacar títulos para regalos?

Lo nuevo de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad, a la venta el 02/09/08

Por muy Regina Exlibris que sea también soy humana, a veces incluso demasiado humana para mi gusto. Y como tal siento una irrefrenable debilidad por según qué escritores y novelas, que siempre tienen huecos a su disposición en mis baldas.

Paul Auster está entre ellos, en castellano, en inglés y alguna edición en catalán, y lo estará aún más el próximo 1 de septiembre, cuando Anagrama distribuya en España su última novela, Un hombre en la oscuridad (Man in the Dark), que yo sacaré a la venta en reginaexlibrislandia al día siguiente, el 2, que es cuando se nos abre la veda a los libreros.

En el mercado anglosajón Man in the Dark sale a la venta el 19 de agosto, pero los grandes titanes on line como Barnes & Noble y Amanzon llevan admitiendo pre-ventas o reservas de ejemplares desde finales de junio, así que intuyo que aquí las grandes cadenas harán lo propio desde agosto.

Para seros sincera, la verdad es que de lo único que me había preocupado hasta hoy era de pedir al distribuidor de Anagrama en mi zona los ejemplares que quiero de Un hombre en la oscuridad, así como de estar bien surtida de todo su fondo porque si el viento me sopla favorable el pelucón igual hasta le monto al caballero un rinconcito en mis confines o incluso en el escaparate.

Y sin embargo hoy la visita de un reginaexlibrislandiano asiduo me ha pillado por sorpresa:

– Cliente: Hola, Regina, ¿cómo estás?- Regina: Muy bien, ¿y tu?

– C.: Pues ansioso, la verdad.

– R.: ¿Y eso?

– C.: Pregúntaselo a Paul Auster. ¿Cuando tendrás su nueva novela? ¿Está al caer, no?

– R.: ¿Un hombre en la oscuridad? La saco el 2 de septiembre.

– C.: ¿SEPTIEMBRE? ¿Y en inglés?

– R.: En inglés igual me llega unos días antes, pero piensa que en EEUU hasta el 19 de agosto tampoco sale.

– C.: Vaya por Dios, es que leí por ahí que saldría a primeros de agosto…

– R.: Si, había rumores en mentideros literarios, pero hasta septiembre no hay Paul Auster. Y mira que lo siento.

– C.: Bueno, pues nada, apúntame para un ejemplar, que el 2 a las 10 estoy aquí como un clavo.

La verdad es que su reacción me ha encantado y conmovido por igual. Una a lo que está acostumbrada es a que cosas parecidas ocurran con libros muy determinados, de corte mediático o con autores que desembarcan precedidos de toda una campaña publicitaria diseñada a escala planetaria.

Pero en raras ocasiones en mis confines ha sucedido algo así con un Escritor como don Auster, loado sea, salvo la gloriosa excepción de la inmensa Cornelia Funke, aunque con ella se trataba de un margen de días. Solo con recordarlo se me encrespa el pelucón de la emoción.

Y nadie mejor que él, en una entrevista publicada en septiembre de 2007, para adelantarnos algo sobre su Man in the Dark, cuya acción transcurre en apenas una noche en Vermont :

“Es una novela sobre muchas cosas. La imaginación, la guerra de Irak, la familia, la pérdida. Es un hombre que no puede dormir, está muy perdido. El título hace referencia a la oscuridad de la noche y a la de su propia confusión”.

Y vosotros, queridos, ¿os gusta Paul Auster? ¿Reservasteis alguna vez un libro con bastante antelación? ¿Lo haríais?

NOTA DE REGINA: Es muy difícil sustraerse al embrujo narrativo de Paul Auster, siempre enredado con el destino, el deseo, el amor, el azar y Nueva York. Para los no iniciados cualquiera de sus textos es bueno, aunque siempre que me insisten recomiendo El Palacio de la Luna para empezar. Es una fabula deliciosa y demoledora en la que asistimos a la reconstrucción emocional y espiritual de un joven a quien la realidad desintegró, pero que renace por entre sus cenizas avivado por el deseo por escribir y por una chica. Y para los iniciados una rareza: El país de las últimas cosas, inquietante y cautivadora.

“Quiero un libro para conocer a una mujer… y lograr que me ame”

No sé en la piel de quién me he sentido hoy más fracasada, queridos, si como librera o como Celestina.

Embutida en mi pellejo de devota de la letra impresa he sido incapaz de prescribir una lectura adecuada al mal de un cliente. Ni siquiera lo logré metamorfoseándome en la piel de la gloriosa, retorcida y sagaz alcahueta de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, por entre cuyas líneas he correteado incansablemente y cuyas dramatizaciones he disfrutado entre crítica y voraz en varias ocasiones.

Y todo, ¿para qué? Para que el instante en que debía presentarme ante el infortunado cliente como ese majestuoso ser bicéfalo dispuesto a verbalizar la sugerencia de un título adecuado a él me quedara muda y reseca, como la momia de la mismísima Nefertari.

Aquí va la escena: Andaba yo correteando como un polvorín por entre mis confines plumero en mano cuando entró un caballero de unos cincuenta y muchos en la librería.

Vestía de oscuro, y como noté que me buscaba con la mirada sin atreverse a dar el paso desplegué mi ‘táctica-gato’, o, lo que es lo mismo, me acerqué a él lo justo para que me ‘oliera’ y perdiera alguna que otra capa de miedo y otra de desconfianza.

Funcionó. Primero carraspeó, y después me taladró con unos ojos celestes absolutamente opacos que me erizaron los pelos del pelucón. Fue inquietante y aterrador, como asomarte a un lago helado en una noche cerrada y sin luna.

Entonces su voz irrumpió en mi cerebro con una cadencia metálica, pero cargada de melancolía y desesperanza:

– Cliente: Buenos días, señorita.- Regina: Buenos días, ¿puedo ayudarle?

– C.: Espero que sí… Verá, quiero uno o varios libros que me enseñen cómo puedo encontrar a una mujer y lograr que me ame por como soy.

– R.: Pero, en fin, está pensando en una novela o en algo más científico, quiero decir, algún libro de psicología…

– C.: No sé, solo quiero un libro para aprender a conocer mujeres, saber cómo tratarlas y lograr que me quieran, eso es todo. ¿Lo entiende?

No supe qué decirle, queridos. En ese mismo instante la que se había vuelto opaca era yo. Tanta corona y tanta verborrea y fui incapaz de darle una receta de letras a este pobre hombre. El caso es que me excusé un segundo para meditar su petición con el socorrido pretexto de consultar el ordenador.

Dentro de mi cabeza, bajo el pelucón, brillaban algunos neones:

Nena, me dije, háblale de El Aleph, de Borges, para que se lea el relato La casa de Asterión y se de cuenta que es él quien ha de abrirse al mundo por muy grotesco que se vea; o Madame Bovary, para que descubra retazos de una pasión insatisfecha; o El Palacio de la Luna, de Auster, para que sepa que es cierto eso de que cuando menos lo esperas aparece alguien; o… ¿qué se yo? Regina, cielo, ¿qué libro no trata sobre el amor con este u otro rostro? Pero lo que él quiere… ¿existe? ¿está escrito?

Dio igual, porque para cuando regresé al sitio donde estaba él solo me topé con su ausencia. Y al girar sobre mis talones para deshacer mi camino a la mesa me llamó la atención un ruido extraño, como de cristales rotos. Era lo que quedaba de mi autoestima librera, que debió haberme estallado poco antes de pura impotencia.

Me pasé el resto de la tarde recogiendo los pedazos por si me hacen falta para otra ocasión y dándole vueltas a la petición del pobre señor… Pero nada.

Y a vosotros, ¿se os ocurre algo, queridos? ¿Qué le recomendaríais a quien os pide una lectura para encontrar, conocer y cautivar ala amor de su vida?