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Sumérgete en el océano desde casa: una propuesta del CSIC para explorar los ecosistemas marinos

Por Mar Gulis (CSIC)

3, 2, 1… ¡Al agua! Este viaje comienza con los habitantes más pequeños del océano: protozoos, microalgas, virus, bacterias y animales microscópicos como los tardígrados o las pulgas de agua. Aunque no los vemos a simple vista, son millones de seres diminutos que cumplen un papel esencial para el funcionamiento de los ecosistemas marinos. Este fascinante micromundo te espera en ‘El océano en casa’, un proyecto del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) que ofrece todo tipo de materiales para que el público infantil se sumerja en las aguas oceánicas sin moverse del sofá.

Solo tenéis que entrar en su web y elegir entre varios bloques temáticos que dan a conocer la biodiversidad marina y la importancia de los mares en nuestro día a día. Si os decantáis por el epígrafe ‘Un océano con muchas características’, encontraréis lecturas, dibujos para colorear o rompecabezas y enigmas sobre los distintos ambientes marinos que hay en el planeta. También podréis probar el juego ‘De tierra o de mar’ o experimentar el viaje que realiza un grano de arena desde los Pirineos hasta el cañón de Palamós.

La web del proyecto, cuyos contenidos fueron inicialmente publicados en catalán y ahora se han traducido al castellano, está llena de recursos para niñas y niños curiosos. Por ejemplo, los epígrafes ‘El océano: un mar de ríos’, ‘Las praderas del mar’ y ‘Animales del océano’ incluyen animaciones de la NASA, experimentos caseros, unidades didácticas y hasta cuentos y cómics para aprender qué son las corrientes marinas, ver prados de posidonia y conocer la diversidad animal que esconden mares y océanos.

El viaje no ha hecho más que empezar, porque el bloque titulado ‘El océano y nosotros/as’ está repleto de contenidos para seguir buceando y descubriendo organismos fascinantes. A través de varios vídeos, en el primer apartado, dedicado a las medusas, entenderéis por qué estos animales nos pican cuando nos bañamos en la playa, qué necesitamos para identificarlos y cómo actuar en caso de una picadura. Quienes quieran saber más sobre estos extraños invertebrados podrán también participar en el proyecto de ciencia ciudadana ‘Observadores del mar’.

La aventura continúa con ‘Buques oceanográficos’, donde encontraréis información sobre las grandes embarcaciones donde muchos científicos y científicas investigan a la vez el océano. Si estáis listos para embarcar, buscad el vídeo que os llevará a bordo del Sarmiento de Gamboa, uno de los buques oceanográficos del CSIC.

Hay más. Los epígrafes ‘El fitoplancton’, ‘Basura marina’ y ‘Océano y atmósfera’ contienen audiovisuales para descubrir ese universo de microbios y pequeños organismos acuáticos o calibrar el impacto que tienen los microplásticos y otros residuos en el mar. En esos apartados se puede acceder a otro montón de actividades para realizar en casa: experimentos, guías didácticas o incluso fichas para colorear y entender el ciclo del agua.

Si el mundo marino os engancha, estad atentos a la web de ‘El océano en casa’ porque habrá nuevos contenidos. ¡Y participad! El Instituto de Ciencias del Mar os anima a enviar comentarios, preguntas o sugerencias a la dirección de correo electrónico oceanliteracy@icm.csic.es. Al otro lado de la pantalla, alguien dedicado a investigar el universo marino os contestará.

 

 

La ‘trastienda’ del Real Jardín Botánico en primavera

Por Mariano Sánchez García (CSIC)*

Lleva en Atocha desde 1781, fecha en la que Carlos III lo trasladó de Migas Calientes a una zona entonces bien regada y llena de huertas. El Real Jardín Botánico (RJB), ubicado en el Paseo del Arte madrileño, formó parte del proyecto del monarca de crear una colina de la ciencia, junto con el Museo de Ciencias (actual Museo del Prado) y el Observatorio Astronómico. El RJB, actualmente adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fue siempre un reducto de ciencia, pero también de jardinería. Juan de Villanueva, arquitecto del Museo del Prado, realizó el diseño de este bello jardín neoclásico, que se caracteriza por los juegos temporales de color.

En la actualidad el Real Jardín Botánico exhibe unas 5.500 especies vivas: una enorme diversidad si se tiene en cuenta que solo en la península ibérica, una de las regiones con más diversidad florística de Europa, hay unas 7.000 especies de plantas. Además, el Botánico mantiene su esencia como jardín histórico; por eso, en los meses de primavera trata de impactar al público con sus gamas cromáticas y su olor. ¿Cómo se consigue esta explosión visual y aromática que llena el Jardín de marzo a junio?

Narcisos dando la bienvenida al Real Jardín Botánico. / Mariano Sánchez

La jardinería es un arte que se desarrolla con conocimiento y previsión, y hay que trabajar durante todo el año para que un jardín luzca pletórico. Un ejemplo es la floración de primavera, para la cual hay que diseñar las plantaciones a finales del verano anterior. Tras el trazado en el papel, toca meter las manos en la tierra. Esta temporada, en el RJB plantamos a finales de noviembre 6.000 bulbos de narciso y 12.000 de tulipán, que han sido cuidados y vigilados durante todo el invierno. Los narcisos se ubicaron a ambos lados del camino principal en macizos compactos para aportar su aroma al visitante.

Para diseñar la distribución de las variedades de tulipán se jugó con un recorrido que iba de los tonos fríos a los cálidos. Esta tarea es como montar un puzle de 800 metros cuadrados en el que tienes que encajar, de forma armoniosa y agradable para la vista, 35 variedades de un mismo género.

Colección de tulipanes. / Mariano Sánchez

Cuando este año llegó el color y aroma de los narcisos, nos tuvimos que retirar a casa para cuidar y cuidarnos de la pandemia. Pocas semanas después se abrieron los tulipanes, y a esa mezcla cromática y olfativa se sumó el silencio, solo roto por el murmullo del agua en los fontines y los casi ya olvidados cantos de los pájaros. El Real Jardín Botánico se convirtió en un jardín de los sentidos que nadie podía disfrutar. ¿Qué hacer con tanta belleza?

Esa espectacular floración que preparamos para los visitantes no podía quedarse sin ser vista ni sentida. Así, gracias a la colaboración de muchas personas del RJB y a la policía municipal de Madrid, conseguimos que todas esas flores de plantas cuidadas con mimo desde noviembre pudiesen alegrar con sus colores y aromas los miles de rostros cansados de trabajadores y pacientes de los hospitales de Madrid y Guadalajara y residencias de mayores.

Jardinera del RJB cortando los tulipanes en marzo pasado para llevarlos a hospitales y residencias de mayores de Madrid. / Mariano Sánchez

En el jardín el espectáculo debía continuar, de modo que, cuando a finales de abril terminó la floración de los tulipanes, llegó el momento de preparar la flor del verano, las dalias, como quien cambia los jerseys por las camisas y las mangas cortas. De esta forma, a primeros de mayo se retiraron todos los bulbos de tulipán, se guardaron por variedades, y se cavó el terreno que ocupaban para plantar en el mismo lugar 1.200 rizomas de 80 variedades de dalia.

Ejemplar de Dahlia `Frigoulet´. / Mariano Sánchez

Mientras se realizaban los trabajos de plantación de las dalias, despuntaron las peonías, de breve pero impresionante floración. Tras estas flores asociadas al amor y la belleza, florecieron a lo largo del mes de mayo 160 variedades de lirios de nuestra colección, así como la rosaleda con las rosas antiguas y silvestres.

Lirios y rosas se abrirán a la espera de la colección de dalias, plantas tropicales originarias de México que Antonio José de Cavanilles, director del RJB, sembró en 1789 por primera vez en Europa. Estas plantas florecen de junio a noviembre, cuando mueren con las primeras heladas.

Ejemplar de lirio Iris ‘Superstition’. / Mariano Sánchez

Otro trabajo esencial en el jardín durante el período primaveral es el de conservar los ciclos de la huerta. Hay que retirar las hortalizas de invierno, como las coles y las lombardas, para plantar la huerta de verano: garbanzos, tomates, calabazas y sandías.

Biofilia: curar con flores

A fecha de hoy, tanto la sanidad española como, en mayor o menor medida, todos necesitamos el efecto terapéutico de la naturaleza. Este fenómeno se denomina biofilia y hace referencia al amor por lo vivo y lo natural. Habitaciones, mostradores y pasillos de hospitales con ese toque de naturaleza que sana, ya sean plantas, madera o flores, ayudan a mejorar al menos un poco el estado anímico de las muchas personas que permanecen en estos espacios.

Ejemplares de Paeonia lactiflora `Flame’. / Mariano Sánchez

Esa naturaleza sanadora puede y debe ser observable también desde las ventanas de las casas. En este período de confinamiento está siendo fundamental que nos podamos asomar a nuestros balcones para ver el paso del tiempo y de la estación a través de las plantas, y, sobre todo, de los árboles: la fructificación de los olmos en marzo, el brotar de los plátanos de paseo a finales marzo y en abril, y la floración de los castaños de indias y las acacias, que comienza pocos días antes del mes de mayo. Además de los espacios primorosamente cuidados como los jardines, los árboles son también parte de la vegetación urbana que evoluciona y nos acompaña en estos días.

* Mariano Sánchez García es jefe de la Unidad de Jardinería y Arboricultura del Real Jardín Botánico del CSIC.