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Cinco propuestas del CSIC para celebrar el Día del Libro

Por Mar Gulis (CSIC)

Como cada año, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se suma a la celebración del Día del Libro con múltiples actividades en torno a la lectura y la divulgación científica. Aquí tienes algunas de las propuestas para todos los públicos y en diferentes formatos que llevaremos a cabo en los próximos días: antes, durante y después del sábado 23 de abril.

Exposición ‘La ciencia a tu alcance’ en el campus del CSIC. / Irene Cuesta (CSIC)

1. No, no pienses en un conejo blanco

El escritor y crítico literario Patricio Pron es el autor de este breve ensayo sobre la literatura en tiempos de aceleración y fake news que, a partir del viernes 22 de abril, podrás descargar de forma gratuita en la web Libros CSIC. ¿Por qué leemos? ¿Por qué escribimos? El texto aborda viejas preguntas desde el punto de vista de nuestro presente, caracterizado por la abundancia de información. Con motivo de este lanzamiento, que forma parte de la serie 23 de abril, el autor ofrecerá una conferencia virtual el día 22 a las 17:00 desde la Librería Científica del CSIC.

2. Los investigadores e investigadoras del CSIC te recomiendan lecturas

“Y tú, ¿qué lees?” Esta es la pregunta que hemos hecho ante una cámara a diez especialistas del CSIC para que recomienden un libro que, según su criterio, nadie se debería perder. Sus respuestas han sido de lo más variadas: Luis Enjuanes y Manuel Reyes Mate han elegido libros históricos, Mercedes García-Arenal unos diarios, Jara Pérez una novela, Ana Rodríguez un cómic, Fernando Valladares un ensayo, Lluis Montoliu y Carlos Briones textos en los que no falta la poesía, Ester Lázaro un libro de divulgación y Maricruz García Gutiérrez una obra de teatro. Si quieres saber de qué libros se trata, sigue las redes sociales de CSIC Divulga y Editorial CSIC, desde las que compartiremos estas recomendaciones a lo largo de las próximas semanas. El primero será el de Luis Enjuanes y se emitirá el mismo 23 de abril.

3. Descubre la historia de Editorial CSIC en una exposición al aire libre

La ciencia a tu alcance es el título de la muestra que recorre los más de 80 años de trayectoria del sello editorial del CSIC y que podrás visitar de forma gratuita hasta el 31 de mayo en el campus central del organismo en Madrid (c/ Serrano, 117). De forma muy visual, la exposición aborda también el compromiso de la editorial por hacer la ciencia más accesible a través de los más de 100 nuevos libros y las 40 revistas en acceso abierto que publica cada año. Entre ellos, no solo hay contenidos dirigidos al público especializado, sino también a un público general, como los libros de las colecciones ¿Qué sabemos de? y Divulgación. El horario de visitas es de 10 a 18 horas de lunes a viernes.

4. Aprende a escribir relatos científicos

¿Te gustan la ciencia y la escritura pero no sabes cómo empezar tu texto? Inspiraciencia, el certamen de relatos de inspiración científica del CSIC, te invita a una masterclass y un taller online en los que podrás explorar el pensamiento científico a través de la creación literaria, conocer los elementos esenciales de un texto literario y descubrir tu voz narrativa personal. Todo ello de forma gratuita y de la mano de la escritora y profesora de escritura creativa Rocío de Juan y el investigador en inteligencia artificial Pedro Meseguer.

5. Navega por los archivos de Nebrija, el autor de la primera gramática española

Coincidiendo con el V centenario de la muerte de Antonio Nebrija (1444-1522), el primer humanista hispánico, la Biblioteca Tomás Navarro Tomás te invita a sumergirte en una exposición virtual sobre su obra y la influencia de su legado en las colecciones bibliográficas y documentales del CSIC. Interesado por diferentes disciplinas, Nebrija redactó estudios y tratados de Historia, Pedagogía, Matemáticas o Derecho, aunque destaca por títulos como su Diccionario latino-español y su Gramática de la lengua castellana (1492). La muestra reúne ediciones destacadas de sus obras y bibliografía especializada sobre su figura.

Estas son solo algunas de las propuestas del CSIC para el Día del Libro 2022. Si quieres conocerlas todas, consulta nuestra agenda. ¡Feliz 23 de abril!

Illustraciencia IX presenta las mejores ilustraciones científicas del año

Por Mar Gulis (CSIC)

El certamen internacional Illustraciencia, organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC, ha dado a conocer las ilustraciones premiadas en su novena edición: ocho imágenes sobre  la vida animal y vegetal que puebla nuestro planeta. ¡No te las pierdas!

Camaleón

La pantera de Madagascar, de David Rojas Márquez (Argentina)
Premio Ilustración científica y Premio especial del público

Esta imagen digital representa tres adaptaciones anatómicas que hacen excepcionales a los camaleones: ojos que pueden moverse independientemente el uno del otro, lo que da a estos animales una amplitud visual de alrededor de 350º (1.b); una lengua que se dispara con una aceleración de 1000 m/s2 –gracias al denominado proceso entogloso (2.a) y al músculo acelerador (2.b)–; y la capacidad de cambiar el color de su piel a través de arreglos celulares bajo su epidermis (3.a) llamados cromatóforos (3.b).

Zorzales

Estudio comparativo de zorzales, de Ignacio Sevilla Hidalgo (España)
Premio Ilustración naturalista 

El motivo central de esta acuarela son los zorzales en su medio, donde son difíciles de observar y suelen pasar desapercibidos. Se trata del zorzal real (Turdus pilaris), el zorzal común (Turdus philomelos), el zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y el zorzal charlo (Turdus viscivorus). La lámina muestra también los principales rasgos identificativos de cada especie: las diferencias de color que presentan en la parte inferior de las alas (arriba) y en la distribución de las marcas oscuras del pecho (derecha).

Plagas

Plagas de la harina, de Albert Blanco Roviralta (España)
Mención especial Ilustración científica

¿Hay insectos en la harina de la despensa? Lo más probable entonces es que se trate de larvas de alguna de estas tres especies: la polilla Plodia interpunctella (1), el gorgojo Stegobium paniceum (2) o el escarabajo Tribolium castaneum (3). Se trata de los principales causantes de la contaminación biológica de los almacenes de alimentos (sobre todo de harina y cereales) en hogares e industrias. Las larvas son las que se alimentan de harina, pero tanto ellas como los ejemplares adultos confieren a los alimentos un olor desagradable y un color grisáceo. Estos son debidos a la presencia de excrementos, metabolitos y restos de cadáveres.

escolopendra

Morfología de una escolopendra, José Saúl Martín Fuentes (Colombia)
Mención especial Ilustración científica

Las escolopendras son una familia (Scolopendridae) de ciempiés de gran tamaño y de mordedura muy dolorosa que se encuentra distribuida prácticamente por todo el mundo. Esta imagen digital muestra en detalle los caracteres distintivos de la especie Cormocephalus impressus: placa cefálica (a), cabeza (b), orificio respiratorio (c) y vista dorsal (d) y ventral (e) de las patas terminales.

Pinus pinaster

Сluster pine (Pinus pinaster), de Dina Rogatnykh (Bulgaria)
Mención especial Ilustración científica

El pino resinero es una especie autóctona del Mediterráneo que alcanza hasta 35 metros de altura. Es fácilmente reconocible por su tronco recto (G) y su corteza roja anaranjada con surcos profundos (H); así como por sus largas acículas que miden hasta 25 centímetros (B) y crecen en parejas en los extremos de las ramas (A). Los conos inmaduros (A) son verdes y brillantes; los femeninos (E), rosas y con escamas abiertas cuando son jóvenes; y los masculinos (F), marrones anaranjados y con forma de huevo. Las semillas son de color marrón grisáceo y tienen un ala (D) que facilita su dispersión por el viento.

Tortuga de pantano

Bog Turtle, de Patterson (Estados Unidos)
Mención especial Ilustración naturalista 

La tortuga de pantano (Glyptemys muhlenbergii) es una de las especies de tortugas más pequeñas de Norteamérica y una de las más amenazadas. Este acrílico representa un ejemplar tal y como su autor los observó en la naturaleza: rodeado de plantas carnívoras y arbustos venenosos y junto a la quijada de un venado.

Gonzalito

Gonzalito (Icterus nigrogularis), de Sebastián Chavez (Venezuela)
Mención especial Ilustración naturalista

El gonzalito es un ave cantora que se distribuye en el norte de Sudamérica y parte del Caribe. Es común verla en áreas abiertas y jardines en busca de alimentos como frutas, néctar y pequeños insectos que consigue en la copa de los árboles. En su época de apareamiento se agrupa en gran número y construye sus característicos nidos colgantes, que miden aproximadamente 40 centímetros de largo. Sus huevos son de color blanco azulado y suelen tener dos o tres en cada gestación.

Escarabajo de agua

Ciclo de vida del escarabajo buceador gigante, de Araceli Gómez de Lara (México)
Mención especial Ilustración naturalista

Dytiscus marginalis es un escarabajo que vive en el agua dulce. La hembra deposita los huevos en la vegetación acuática y de ellos nacen las larvas, conocidas como tigres de agua por su apetito voraz. Delgadas y con mandíbulas en forma de hoz, cuelgan suspendidas de la película superficial del agua hasta alcanzar los siete centímetros de largo. Para la metamorfosis, cavan un agujero en la tierra y su cuerpo se vuelve amarillo pálido. Los adultos tienen forma ovalada, miden hasta tres centímetros de largo y cuentan con adaptaciones en sus patas que les facilitan el nado. Comen peces pequeños, renacuajos o larvas y viven unos cinco años.

Ciencia ciudadana para proteger la seguridad alimentaria: ¡cultiva variedades tradicionales de judías!

Por Mar Gulis (CSIC)

Judías, alubias, fabes, habichuelas, frijoles… Estos son solo algunos de los nombres que utilizamos para referirnos a los frutos, las semillas y las plantas de la especie Phaseolus vulgaris. A veces el nombre que les damos depende de la variedad de la que estamos hablando y otras de dónde nos encontramos: la especie es la misma, pero en Asturias decimos ‘fabes’, en Madrid ‘judías’ y en México ‘frijoles’. En cualquier caso, esta abundancia de términos no puede distraernos de una cuestión crucial: como ocurre con la mayoría de las especies cultivadas, las variedades de P. vulgaris que consumimos hoy presentan muy poca diversidad genética.

Se trata de variedades comerciales con un gran rendimiento agrícola que, a partir de los años 50 y 60 del siglo pasado, fueron sustituyendo a miles de variedades tradicionales, menos productivas, pero muy bien adaptadas a sus condiciones locales. Esta pérdida de diversidad genética reduce la capacidad de adaptación de las variedades comerciales a transformaciones del entorno, como la aparición de una nueva enfermedad o el cambio climático. Esto ocurre porque cuanto mayor es la homogeneidad genética de una población, más parecidos son entre sí sus individuos y menos probabilidades hay de que alguno de ellos albergue la clave genética para hacer frente a este tipo de ‘imprevistos’.

Del banco de semillas a tu balcón

La amenaza es seria porque no solo afecta a las legumbres, sino a la mayoría de las especies cultivadas. ¿Cómo podemos afrontarla? Pues entre otras cosas conservando y estudiando las variedades tradicionales que se han dejado de cultivar o han quedado relegadas a un segundo plano. En España, el Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC es el principal encargado de preservar toda esta agrobiodiversidad con el fin de garantizar la seguridad alimentaria. Además, casi todos los países de nuestro entorno cuentan con un centro que realiza funciones similares.

Sin embargo, las personas de a pie también podemos contribuir a esta labor. Una nueva forma de hacerlo es sumarse al experimento de ciencia ciudadana INCREASE, un proyecto europeo en el que participan 28 centros de investigación de 14 países. La iniciativa invita a la ciudadanía a cultivar distintas variedades tradicionales de judías (P. vulgaris) y compartir sus observaciones con el personal investigador del proyecto a través de una app. Además, quienes quieran también podrán contribuir a la conservación de estos valiosos recursos agrícolas distribuyendo los frutos y las semillas que cosechen o difundiendo recetas para cocinarlos.

Colaborar en el experimento es muy sencillo. Lo más importante son las ganas, tener acceso a una huerta, terraza, balcón o jardín y encontrarse en algún lugar de Europa. Si ese es tu caso, lo siguiente que tendrás que hacer será instalar en el móvil la aplicación gratuita INCREASE Citizen Science y registrarte en el experimento. Ojo, porque el plazo para apuntarse a la segunda ronda –la primera se celebró el año pasado y contó con la participación de 3.450 personas– concluye el 28 de febrero de 2022.

Si te inscribes a tiempo, a partir del mes de marzo recibirás semillas de seis variedades de judías: una variedad moderna y cinco seleccionadas al azar entre más de mil variedades antiguas u olvidadas, los llamados recursos fitogenéticos. Muchas de esas variedades proceden de España. “La especie es originaria de América, pero la Península Ibérica fue el primer territorio europeo en el que se comenzó a cultivar y donde se adaptó al continente, por lo que aquí surgieron muchas variedades”, explica Cristina Nieto, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).

Mil variedades tradicionales, a prueba

En la app y en la web del proyecto encontrarás indicaciones, consejos y tutoriales para sembrar las semillas y seguir el desarrollo de las plantas. A lo largo de su ciclo de vida, tendrás que hacerles fotos y anotar algunas de sus características –como la altura alcanzada, el número de vainas que tienen o cuándo se ha producido el periodo de floración– y volcar toda esa información en la aplicación. Los datos recopilados servirán al equipo del proyecto para evaluar las distintas variedades con el fin de mejorar y conservar la agrobiodiversidad de las judías europeas.

Quien se anime también podrá compartir los frutos y las semillas cosechados en el experimento, así como diferentes formas de cocinarlos. De hecho, en el futuro la web del proyecto recogerá todas las recetas tradicionales e innovadoras que se vuelquen en la app. “Se trata de promover el consumo y el cultivo de judías y de otras leguminosas, dado que son muy beneficiosas tanto para nuestra salud como para la agricultura. De un lado, nos aportan proteínas de altísima calidad y, del otro, fijan el nitrógeno al suelo y reducen la necesidad de fertilizantes”, señala la investigadora.

Todavía estamos a tiempo de recuperar variedades olvidadas y contribuir a la seguridad alimentaria. ¡Anímate a participar!

365 efemérides para 2022. ¡Descarga gratis el nuevo calendario científico!

Por Mar Gulis (CSIC)

¿Sabías que tal día como hoy, en 1906, nació el químico Albert Hofmann, que descubrió la estructura de la quitina y demostró los efectos psicotrópicos del LSD mientras estudiaba los alcaloides del cornezuelo del centeno? ¿Y que el 17 de mayo de 2014 descubrieron en Argentina el dinosaurio Patagotitan mayorum, el más grande conocido hasta el momento? En el Calendario científico escolar 2022 encontrarás estos y otros 363 aniversarios científicos, con historias tan curiosas como la del 25 de junio: en 1498, un emperador chino presentó el primer cepillo de dientes provisto de cerdas, las cuales se extraían del cuello de cerdos y se cosían a unos mangos de bambú o de hueso. Más adelante, los mercaderes llevaron este invento a Europa.

Con el objetivo de visibilizar los avances de la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia, así como a sus protagonistas, el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de León, ha desarrollado un año más esta iniciativa, que cuenta su tercera edición, dirigida fundamentalmente al público infantil y joven. El Calendario científico escolar 2022, así como la guía didáctica para diferentes niveles y asignaturas, se puede descargar gratuitamente en la web del IGM en diez idiomas diferentes: castellano, gallego, catalán, euskera, asturiano, aragonés, inglés, francés, esperanto y árabe.

En esta ocasión, el nuevo calendario ha querido poner el foco en la igualdad y la diversidad a través de conmemoraciones como el nacimiento de la médica e inventora Patricia Bath el 4 de noviembre de 1942. Ella fue la primera mujer afroamericana en recibir una patente con finalidades médicas, y su invento, el aparato Laserphaco Probe, se usa en la actualidad para tratar las cataratas. La publicación también recuerda, entre otras cosas, que el 5 de julio de 2018 se celebró el primer Día del orgullo LGTBIQA+ en las disciplinas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería, y que el 4 de septiembre de 1939 Alan Turing comenzó a trabajar en el descifrado de los códigos secretos alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Del mismo modo, el calendario 2022 recoge efemérides que recuerdan la importancia de la conservación del medio ambiente y de las especies, entre las cuales está la del fallecimiento, el 7 de septiembre de 1936, del último tigre de Tasmania, motivo por el que Australia conmemora cada 7 de septiembre el Día de las Especies Amenazadas.

Pero entre las novedades de esta edición destacan los hitos sobre arabismo y ciencia hispanomusulmana, que ponen en valor nuestra herencia. ¿Sabías que la Alhambra de Granada está adornada por los poemas de Ibn al-Jatib? Este médico, escritor y político andalusí nació el 15 de noviembre de 1313 y escribió más de 70 obras, que incluyen un tratado sobre la epidemia de la peste. El Calendario científico escolar 2022 nos descubre también historias como la de Al-Razi que, entre muchas cosas, realizó la primera destilación del petróleo para obtener querosenos y es considerado el descubridor del ácido sulfúrico y del etanol.

La vacunación: desde 1796 a nuestros días

El desarrollo del nuevo calendario ha sido posible gracias a la ayuda de numerosas entidades y personas colaboradoras, entre las que destaca la comunidad educativa. Además de estar en permanente contacto con el profesorado a través de las formaciones para integrar el uso del calendario en las aulas, la organización ha realizado campañas para que sea el propio alumnado el que envíe propuestas para el nuevo calendario. Una de ellas fue durante la Semana Mundial de la Inmunización y el resultado fue un éxito.

Muchas de las propuestas recibidas sobre la vacunación como bien público que salva vidas se han incluido en la publicación. Resaltamos algunas de ellas: el 14 de mayo de 1796, el niño James Phipps se convirtió en la primera persona vacunada de la historia, cuando Edward Jenner le administró la vacuna que había desarrollado contra la viruela; el 1 de abril de 1885, el médico Jaime Ferrán empezó a inocular en Valencia su vacuna contra el cólera, la primera contra esta enfermedad, para intentar frenar la epidemia que se extendía por la ciudad; el 8 de agosto de 2013 probaron una nueva vacuna contra la malaria con un índice de eficacia de hasta el 100%; el 27 de marzo de 2014 se dio por erradicada la poliomielitis del sudeste asiático gracias a las campañas de vacunación; y finalmente, el 27 de diciembre de 2020, Araceli Hidalgo, de 96 años, se convirtió en la primera persona vacunada frente a la COVID-19 en España.

Y si crees que haces buenos selfies, espera a ver el que se tomó el astronauta Akihiko Hoshide el 5 de septiembre de 2012 mientras orbitaba alrededor de la Tierra en la Estación Espacial Internacional. La foto, en la que se ve el Sol al fondo, se hizo viral en redes sociales.

Descarga gratis el nuevo Calendario científico escolar 2022 y no te pierdas todas las efemérides destacadas del año.

FOTCIENCIA18: descubre en un minuto las mejores imágenes científicas de 2021

Por Mar Gulis (CSIC)

Una dalia artificial de carbonato cálcico, la intrincada red de nanofibras de una mascarilla FFP2 o el volcán de colores creado por un singular organismo conocido como ‘huevas de salmón’ son algunos de los temas retratados en las imágenes seleccionadas en la 18ª edición de FOTCIENCIA, una iniciativa organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) con el apoyo de la Fundación Jesús Serra.

En esta edición, a las modalidades de participación habituales –Micro, General, Alimentación y nutrición, Agricultura sostenible y La ciencia en el aula– se ha sumado una modalidad especial para recoger imágenes que hayan plasmado la importancia de la ciencia y la tecnología frente al COVID. Un comité formado por doce profesionales relacionados con la fotografía, la microscopía, la divulgación científica y la comunicación ha valorado y seleccionado las imágenes más impactantes y que mejor describen algún hecho científico.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: ‘Ser o no ser’, ‘Jeroglíficos del microprocesador’, ‘Volcán de mixomicetos’, ‘Pequeña Gran Muralla’, ‘Metamorfosis floral’, ‘El bosque de parasoles’, ‘El arcoíris digital’ y ‘Todo es polvo de estrellas’.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: ‘Ser o no ser’, ‘Jeroglíficos del microprocesador’, ‘Volcán de mixomicetos’, ‘Pequeña Gran Muralla’, ‘Metamorfosis floral’, ‘El bosque de parasoles’, ‘El arcoíris digital’ y ‘Todo es polvo de estrellas’.

Los transistores con forma de jeroglífico de un microprocesador, la transformación de las flores de girasol en frutos o el envés de la hoja del olivo son otros de los temas retratados. El objetivo es acercar la ciencia a la sociedad a través de fotografías que abordan cuestiones científicas mediante una perspectiva artística y estética.

Con estas imágenes, que puedes ver en el vídeo que acompaña a este texto, y una selección más amplia de entre las 556 recibidas en esta ocasión, próximamente se realizará un catálogo y una exposición itinerante, que será inaugurada en primavera de 2022 y recorrerá diferentes salas expositivas por toda España a lo largo del año.

En esta 18ª edición, FOTCIENCIA se ha sumado nuevamente a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible declarados por Naciones Unidas. Más información en www.fotciencia.es

Para saber más sobre las imágenes escogidas, pincha aquí.

Imágenes seleccionadas:

Modalidad Micro:

– ‘Ser o no ser’. Autoría: Isabel María Sánchez Almazo. Coautoría: Lola Molina Fernández, Concepción Hernández Castillo

– ‘Jeroglíficos del microprocesador’. Autoría: Evgenii Modin

Modalidad General:

– ‘Volcán de mixomicetos’. Autoría: José Eladio Aguilar de Dios Liñán

– ‘Todo es polvo de estrellas’. Autoría: David Sánchez Hernández Modalidad

La ciencia frente al COVID:

– ‘Pequeña gran muralla’. Autoría: Alberto Martín Pérez. Coautoría: Raquel Álvaro Bruna, Eduardo Gil Santos

Modalidad Alimentación y nutrición:

– ‘Metamorfosis floral’. Autoría: David Talens Perales

Modalidad Agricultura Sostenible:

– ‘El bosque de parasoles’. Autoría: Enrique Rodríguez Cañas

Modalidad La ciencia en el aula:

– ‘El arcoíris digital’. Autoría: Carlota Abad Esteban, Lourdes González Tourné

La ciencia post-imperial en el mundo hispano: 200 años de ciencia compartida

Por Manuel Lucena Giraldo (CSIC)*

Ocurrió en noviembre de 1822 en Santafé de Bogotá, la antigua capital del Virreinato de la Nueva Granada y convertida en centro de la Gran Colombia, cuya independencia de España estaba a punto de consumarse. Allí se produjo un acto institucional de gran importancia simbólica para la continuación de la actividad científica en la región: el Real Observatorio Astronómico fue “entregado” a las nuevas autoridades republicanas.

El Observatorio, abierto en 1803, fue el primero de la América Meridional gracias al apoyo de la corona española. El arquitecto capuchino fray Domingo de Petrés lo diseñó y su creación estuvo vinculada a la Real Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis. El edificio sufrió saqueos y destrucción durante sus primeros años, pero el sabio criollo Benedicto Domínguez, director de la institución en tres ocasiones, logró mantenerlo a salvo. José María de Lanz, mexicano de Campeche, marino, geógrafo y cofundador de la Escuela de Ingenieros de Caminos en Madrid en 1802, recogió el testigo del Observatorio, que siguió idéntica trayectoria, y con inventario en mano se hizo cargo del edificio, los libros y los instrumentos de medición.

Observatorio Astronómico Nacional de Colombia

Observatorio Astronómico Nacional de Colombia. / Universidad Nacional de Colombia

Este no fue el único caso de continuidad que se puso en marcha entre la ciencia ilustrada, imperial y global de la monarquía hispana, y los imprescindibles aparatos administrativos y tecnológicos de las entidades políticas que acababan de nacer en América -con la única y notable excepción de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, españolas hasta 1898-. En el caso de Venezuela, la academia fundada en 1829 por el ingeniero Juan Manuel de Cagigal pudo seguir planteamientos similares a los definidos por Lanz en Colombia, al centrarse en la enseñanza de las ciencias físico-matemáticas, “especialmente la aplicación de estas a la mecánica y al juego de las máquinas”.

Las repúblicas hispanoamericanas, así como los imperios de Brasil y México, se vieron obligadas a fabricar un mito nacionalista prometeico sobre el origen de su ciencia y tecnología. Era fácil identificar a los derrotados realistas y en general a los defensores del imperio español con atraso, Inquisición y leyenda negra. Sin embargo, era preciso, desde el gobierno de los estados emancipados, construir la nación. Y los jardines botánicos, observatorios, escuelas, archivos y bibliotecas estaban ahí, a su disposición, desde California (aún mexicana) hasta Patagonia, como posibles laboratorios de conocimiento, gobernanza y ciudadanía. Explicar su origen o genealogía era algo muy distinto.

Jardín Botánico del Palacio Nacional en México.

En nuestro tiempo podemos observar este fenómeno con mayor perspectiva, dada la intensidad de los procesos de descolonización acontecidos en Asia, África, Oceanía y la propia América durante el siglo XX. Si la globalización es resultado de la expansión geográfica y la dispersión de los europeos a los cuatro vientos, la desaparición de sus imperios -en primer lugar, el español entre 1810 y 1825- no implicó el abandono de infraestructuras, modos de vida, sistemas de intercambio cultural, idiomas, creencias y religiones, y por supuesto no detuvo los intercambios biológicos y ecológicos. Aunque los fundadores de la ciencia decimonónica hispanoamericana respondieran con frecuencia a apellidos con orígenes en otras latitudes y encontremos entre ellos revolucionarios fascinantes, aristócratas curiosas, profesores sin empleo, aventureros inescrupulosos y hambrientos de emociones fuertes, el punto de partida de la ciencia hispanoamericana decimonónica solo pudo ser, en la práctica, la continuidad con el tiempo ilustrado.

Nada en ciencia se construye desde cero

La experiencia humana es, por así decirlo, su cénit. “Gobernar la ocasión”, un principio barroco, exigía fijar un territorio, escribir una historia, dibujar unos mapas, medir el cielo, contar a los habitantes, cobrar impuestos e imponer un monopolio del orden. La herencia de la monarquía hispana, con su forzoso mestizaje global barroco, era lo que existía. Sobre ella se proyectaron, con el entusiasmo de quienes creían en el progreso acelerado de la humanidad, quienes pretendían avanzar en diez años un siglo entero, gracias a la libertad ganada. Es importante recalcar, contra los que indican los estereotipos que nos estigmatizan en el imaginario global, que la investigación de enfermedades terribles (pensemos como ejemplo en la fiebre amarilla, estudiada por el español Juan Manuel de Aréjula en 1806 y develada en su modo de transmisión por el cubano Carlos Finlay en 1881), el desarrollo de ferrocarriles a alturas vertiginosas, la cartografías de sitios arqueológicos donde nadie había llegado antes o estudios de minerales desconocidos no solo no desaparecieron, sino que tuvieron continuidad en el siglo XIX post-independiente.

La ciencia post-imperial en el mundo hispano no fue una ciencia desconectada. Por el contrario, su característica fundamental fue el federalismo, la conectividad inesperada, la movilidad fundacional. Igual que los compositores de himnos patrios iban de una nación a otra en busca de oportunidades, científicos, tecnólogos, sabios e ingenieros viajaban, como nómadas del talento, de un sitio a otro. Si hacia 1850 existió una coyuntura de reencuentro entre las comunidades de científicos y técnicos de España y América -cercenada poco después, tras la guerra con Estados Unidos en 1898, durante los años veinte, hasta 1939-, tras los años setenta, las dinámicas de la conversación y las redes colaborativas resistieron, se reconvirtieron o recalificaron. Porque no existe la ciencia sin trabajo en equipo. Toda una lección para el tiempo presente.

 

Manuel Lucena Giraldo es investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, e intervendrá en las jornadas ‘200 años de ciencia compartida’ que organizan el CSIC y la Casa de América.

Ciencia, poesía y redes. ¡Participa en el concurso #MicropoemasCSIC en Twitter!

Por Mar Gulis (CSIC)

¿Tienes un perfil en Twitter? Si la respuesta es sí, desde hoy hasta el 7 de octubre de 2021 puedes participar en #MicropoemasCSIC, un concurso que mezcla ciencia y poesía. Con este concurso queremos celebrar que 2021 ha sido un año muy especial para @CSICdivulga, el perfil del CSIC en redes sociales (Twitter, Instagram, Facebook, Youtube) en el que difundimos nuestras actividades de divulgación y todo tipo de contenidos relacionados con la cultura científica. ¡Este año hemos cumplido 10 años y superado la cifra de 100.000 seguidores/as en Twitter!

Con estos dos hitos que festejar, y aprovechando la celebración por primera vez del Día de la Cultura Científica (hoy, 28 de septiembre), lanzamos un concurso de micropoemas de inspiración científica. Si un poema es una composición literaria en verso, sujeta o no a pautas de métrica, ritmo y rima, podemos decir que un micropoema es un poema muy breve, capaz de condensar mucho en pocas palabras. En este caso, necesitamos que quepa en un tuit. ¡Queremos ver cómo concibes la ciencia y la tecnología a través de estas microcreaciones poéticas!

Para participar tienes que hacer lo siguiente: seguir a @CSICdivulga, lanzar un tuit con un micropoema en castellano que sea propio, único y original, y que esté relacionado de algún modo con la ciencia, la investigación científica, el oficio de investigador/a, los avances, los dilemas, la importancia de la ciencia, etc. Dentro de los 280 caracteres del tuit debes incluir el texto del micropoema, una mención a @CSICdivulga y el hashtag #MicropoemasCSIC. El texto ha de ser de tu autoría y no haber sido publicado con anterioridad.

La ciencia y la poesía comparten más cosas de las que parece, pues ambas, aun desde aproximaciones muy diferentes, necesitan imaginación para formular preguntas y hallar respuestas, se cuestionan porqués cruciales, buscan comprender el mundo que hay alrededor (¡y más allá!), requieren mucha observación y atención al detalle… Así que ¡deja volar tu imaginación!

Si necesitas un poco de inspiración, te animamos a pasarte por el último concurso que organizamos en Twitter, en 2019, con motivo de la publicación del número 100 de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata): #100QSD y ver los tuits que se publicaron. También puedes echar un vistazo a otro concurso que hicimos unos años atrás: #LibroCiencia. Ahora bien, ten en cuenta que aquellos eran concursos de microrrelatos y este es de micropoemas.

Puedes pensártelo, pero no demasiado, pues el plazo para participar es breve, solo 10 días: desde hoy, 28 de septiembre, hasta el 7 de octubre incluido (hora española peninsular). Cada persona puede participar con un máximo de tres tuits, que se valorarán de forma independiente. Un jurado elegirá los 10 mejores micropoemas y tendrá en cuenta la creatividad, la originalidad, la calidad literaria y la adecuación al tema planteado (es decir, que el contenido esté relacionado con la ciencia y la tecnología). Los/as autores/as de los mejores micropoemas recibirán un lote de libros del CSIC (en ningún caso habrá remuneración económica). El CSIC contactará con las personas premiadas a través de MD (mensaje directo en Twitter) para concretar la dirección de envío. ¡Ah! Y pueden participar personas de todo el mundo, pero las que resulten ganadoras deberán aportar una dirección dentro de España para el envío del premio. Consulta las bases completas aquí. ¡Suerte y creatividad!

Tú también puedes enviar globos sonda a la estratosfera y hacer ciencia ciudadana con Servet V

Por Mar Gulis (CSIC)

Lanzamiento en 3, 2, 1… ¡Deja de soñar con que formas parte de una misión espacial! Ahora puedes hacerlo realidad con la quinta edición de la iniciativa de ciencia ciudadana Servet. Si te gusta la astronáutica, la navegación espacial y todo aquello que se mueva a más de 12.000 metros sobre el nivel del mar, Servet V te está esperando, independientemente de la formación y los conocimientos que tengas. Este proyecto científico abierto a la ciudadanía busca democratizar el acceso al espacio e invita al público a proponer, diseñar y ejecutar sus propias misiones subespaciales. Pero lo primero que debes hacer es rellenar, antes del domingo 29 de agosto de 2021, el formulario de participación.

Proyecto Servet IV. / Germán Martín

Proyecto Servet IV. / Germán Martín

Servet V lanzará tres globos sonda (Hwoyee HY-1600, con capacidad para portar varias cápsulas de hasta 400 gramos cada una), que pondrán rumbo a la estratosfera y volverán a la Tierra tras haber recogido multitud de datos científicos en su viaje hasta los 36.000 metros de altura. Se medirán, entre otros parámetros, la radiación y la temperatura, se harán pruebas de transmisiones mediante LoRaWAN y de vídeo a larga distancia, etc. Entonces, ¿quieres formar parte de Servet V? Consulta las bases, existen dos modalidades de participación:

  • CÁPSULA DE HASTA 400 g. Tú pones la cápsula y el proyecto toda la infraestructura -globos, helio, seguros, organización del lanzamiento, etc.-. Aunque se intentará recuperar la carga, esto no está garantizado. Se seleccionarán nueve cápsulas de hasta 400 gramos.
  • CÁPSULA 0 g. Si lo que deseas es participar en el evento, ayudar en la logística, aprender y echar una mano en la organización, no lo dudes, esta es tu modalidad.

Una vez finalizado el plazo de recepción de solicitudes, que concluye el próximo 29 de agosto, el 6 de septiembre se dará a conocer la selección de participantes. El lanzamiento de Servet V está previsto para el sábado 30 de octubre de 2021 en una localidad zaragozana aún por definir. El día previo se realizarán los preparativos y el domingo 31 se presentarán los resultados al público general. Los datos obtenidos en las distintas ediciones de Servet se irán publicando de forma libre y gratuita en la web del proyecto para que cualquier persona los pueda consultar y analizar.

Proyecto Servet II

Proyecto Servet II

Esta iniciativa ciudadana arrancó en junio de 2017 con el lanzamiento del primer globo sonda, Servet I, y desde entonces, el proyecto ha seguido reuniendo a público experto y aficionado de la navegación espacial, makers, desarrolladores/as, radioaficionados/as, etc. Además, otro de los objetivos del proyecto es acercar la ciencia al entorno rural, por eso, las zonas de lanzamiento elegidas en años previos han sido pequeños municipios de la provincia de Zaragoza, como Alpartir o Alfamén. En este último se realizó, en 2019, el lanzamiento de los globos sonda equipados con las misiones aeronáuticas del proyecto Servet IV.

Récord mundial de distancia de transmisión a través de LoRaWAN

Uno de los globos de Servet IV, “tras mandar sus últimas señales el día del lanzamiento por la noche mientras cruzaba Soria, revivió inesperadamente. Tres ‘latidos’ fueron detectados dos días después en su paso por las Azores”, relataba Francisco Sanz, director ejecutivo de la Fundación Ibercivis. Con este globo se batió el récord mundial de distancia alcanzada por una comunicación transmitida a través del protocolo de red LoRaWAN. Con una potencia de 0,025 vatios, su señal se recibió a una distancia de 766 kilómetros.

LoRaWAN es una tecnología de red de área amplia y baja potencia (LPWAN: Low Power Wide Area Network), diseñada para que dispositivos de baja potencia se comuniquen con aplicaciones conectadas a Internet a través de conexiones inalámbricas de largo alcance utilizando las bandas de radio ISM -reservadas internacionalmente para el uso de energía de radiofrecuencia para fines industriales, científicos y médicos distintos de las telecomunicaciones-.

Récord de distancia de transmisión de 766 kilómetros, conseguido por uno de los globos sonda lanzados con Servet IV. / The Things Network

Récord de distancia de transmisión de 766 kilómetros, conseguido por uno de los globos sonda lanzados con Servet IV. / The Things Network

Con otro globo también se consiguió transmitir a 744 km mediante TTN (The Things Network), a través de LoRaWAN. Además, se midió radiación, se transmitió en APRS (Automatic Packet Reporting System, un sistema de radioaficionado para comunicaciones digitales en tiempo real), se envió vídeo en tiempo real, etc. Estas cápsulas lograron recuperarse en Buñuel, Navarra, pero las que viajaban en otros globos no corrieron la misma suerte.

Proyecto Servet II

Proyecto Servet II

Servet cuenta con el apoyo de la Fundación Ibercivis -de la que forma parte el Consejo Superior de Investigaciones Científicas-, Etopia Centro de Arte y Tecnología, los Laboratorios CESAR en Etopia, la Universidad de Zaragoza, la Unión de Radioaficionados Españoles y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología-Ministerio de Ciencia e Innovación. Si tienes alguna duda puedes contactar con info@ibercivis.es

Retrata la ciencia a través de tu cámara o microscopio. ¡Participa en FOTCIENCIA18!

Por Mar Gulis (CSIC)

Si te gusta la fotografía, ve sacando tu cámara y… ¡dispara! FOTCIENCIA abre desde hoy el plazo para participar en su 18ª edición. Anímate a descubrir y retratar la ciencia y la tecnología que nos rodean (en casa, en la ciudad, en la naturaleza, en los centros de investigación, etc.) y presenta una imagen junto con un texto que la describa. Puedes ganar hasta 1.500 euros.

Tu fotografía debe estar relacionada con la investigación científica o sus aplicaciones, así que puede reflejar aspectos tan variados como el objeto de estudio de una investigación, las personas que la realizan, su instrumentación e instalaciones o los resultados del avance científico. Es decir, tienes un rango de temáticas prácticamente infinito para plasmar: alimentos, química, biología, materiales, medicina, matemáticas, arquitectura, ciencias sociales… Es hora de captar lo científico que está presente en nuestro día a día y enviar tu propuesta. Tienes de plazo hasta el 14 de octubre de 2021 a las 13:00h (hora española peninsular).

Si tu imagen es de las mejores en alguna de las categorías de FOTCIENCIA recibirás una remuneración. Junto con estas, se seleccionarán otras imágenes de entre las presentadas para formar parte de un catálogo y una exposición itinerante que recorrerá distintas salas y centros culturales de toda España en 2022/2023.

Si eres mayor de edad, puedes participar en una de estas dos modalidades:

  • Fotografía General, cuando la dimensión real del objeto fotografiado sea mayor a 1 milímetro. Es decir, aquí cabrían casi todas las fotografías que no son microscópicas.
  • Fotografía Micro, cuando la dimensión real del objeto fotografiado sea menor o igual a 1 mm o la imagen haya sido obtenida mediante un instrumento de micrografía. Aquí puedes presentar esa imagen impactante de microscopio que, por su belleza, sus patrones o por lo llamativa que quedó, podría estar tanto en un artículo de Nature como en un museo de arte contemporáneo.

Los y las estudiantes de Secundaria y Ciclos Formativos podrán participar en la modalidad La ciencia en el aula. Sus fotografías deberán retratar motivos científicos captados en su centro de estudios e ir acompañadas, al igual que en el resto de modalidades, de un texto explicativo.

Estas son las mejores imágenes de la anterior edición , #FOTCIENCIA17. Puedes ver todos los datos y el resto de seleccionadas, aquí: https://www.fotciencia.es/Publico/Info/__Recursos/CATALOGO_FOTCIENCIA17.pdf

Estas son las mejores imágenes de la anterior edición  (#FOTCIENCIA17). Puedes ver todos los datos, información complementaria y el resto de imágenes que resultaron seleccionadas, aquí: https://www.fotciencia.es/Publico/Info/__Recursos/CATALOGO_FOTCIENCIA17.pdf

Además, las fotografías presentadas a las modalidad General y Micro podrán adscribirse a otras categorías específicas. Entre ellas, FOTCIENCIA18 incorpora la modalidad especial La ciencia frente al COVID para encontrar imágenes que reflejen la importancia crucial que la investigación científica y la tecnología han tenido durante la pandemia. Sin duda, hemos vivido una época que no olvidaremos y en la que se ha puesto de manifiesto que la ciencia y el conocimiento son pilares esenciales para nuestro bienestar social y para combatir todo tipo de enfermedades. Mostremos en imágenes ese trabajo científico.

Las otras dos categorías específicas son las ya habituales: Agricultura sostenible y Alimentación y nutrición, que cuentan con el apoyo del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) y del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), respectivamente.

Las dos mejores imágenes de la modalidad General y las dos mejores de Micro obtendrán una remuneración de 1.500 €. Y cada imagen que resulte la mejor de las otras cuatro modalidades (La ciencia en el aula, La ciencia frente al COVID, Agricultura sostenible, Alimentación y nutrición) recibirá 600 €. Este breve vídeo condensa la información principal:

Suena bien, ¿no? Pues recuerda que la participación se hace de modo digital y que tanto la imagen como el texto que presentes han de ser de tu autoría. Un comité evaluador valorará tanto la imagen –su calidad técnica, originalidad y valor estético– como la claridad de la explicación aportada por el autor o autora.

Si quieres inspiración, o simplemente disfrutar de las selecciones anteriores, entra aquí y descubre las imágenes de ediciones pasadas. O, aún mejor, consulta el calendario de exposiciones por si puedes visitar in situ la muestra de la pasada edición (FOTCIENCIA17). También puedes escuchar los textos que acompañaban a las imágenes de la muestra aquí.

Un año más, FOTCIENCIA se suma a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) declarados por Naciones Unidas, por lo que, en el formulario de participación, cada autor o autora deberá adscribir su imagen a uno de los 17 ODS. Puedes consultar las normas completas de participación en la web: www.fotciencia.es

FOTCIENCIA es una iniciativa organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con la colaboración de la Fundación Jesús Serra.

El clavo: la especia protagonista de la primera vuelta al mundo

Por Esteban Manrique Reol (RJB-CSIC)*

A principios del siglo XVI, se desató en Europa una verdadera vorágine por el descubrimiento de nuevas tierras y tesoros. Durante las décadas y siglos siguientes, una inmensa cantidad de información cartográfica, semillas de plantas tropicales, especias, plantas medicinales y, sobre todo, especímenes vegetales inundaron los gabinetes de historia natural y los jardines botánicos europeos. Una de las plantas más emblemáticas de este periodo fue el clavo de olor. Sin duda, tenía todos los componentes para ser protagonista de una película de aventuras: intriga, ambición, riqueza, misterio…

Las especias no solo fueron muy importantes económicamente hablando, sino que también sirvieron para impulsar el crecimiento y el desarrollo del conocimiento del mundo natural y de la ciencia botánica en particular. En los siglos venideros, especialmente durante el siglo XVIII, las expediciones a los nuevos territorios ya siempre incluirían a geógrafos, geólogos, botánicos y zoólogos, entre otros naturalistas, pertenecientes a los más prestigiosos gabinetes de historia natural y jardines botánicos. La descripción exacta de la planta o el animal para su posterior reconocimiento, así como de sus hábitats naturales, pasó a ser un elemento importante de las expediciones.

Mapa de las islas Molucas, 1594. / Petrus Plancius/Claesz

El árbol del clavo de olor –conocido popularmente como ‘clavero’ (Sizygium aromaticum)­– puede alcanzar los seis metros de altura y sus flores reúnen una serie de características (sabor, olor, capacidad de conservación de alimentos, propiedades medicinales) que hicieron que esta especia fuera ya objeto de comercio en la Antigüedad. Hay restos arqueológicos del III milenio a. C. en Terqa, Siria, que nos hacen pensar que entonces ya había un activo comercio de clavo de olor entre Oriente Medio, la India y las islas del sudeste asiático, de donde es originaria la planta.

La misteriosa procedencia del clavo

Sin embargo, y a pesar de que las referencias sobre el clavo dadas por Plinio el Viejo en el siglo I apuntaban hacia la India, el origen del clavo fue un misterio durante muchos siglos. Hay que tener en cuenta la cantidad de relatos fantasiosos que transmitían los viajeros en la época de las grandes expediciones. Y, para mayor confusión, se sabe que algunos mapas se falseaban a propósito.

Sizygium aromaticum. Köhler’s Medizinal-Pflanzen (vol II, 1890)

El clavo de olor o aromático es, de todas aquellas especias asiáticas que alcanzaban Europa, por la que se llegaba a pagar los precios más altos. Fluctuaba mucho, pero se dice que el precio del kilo de clavo se tasaba en oro. Había, pues, un gran interés en mantener oculta su procedencia. Ejemplo de ello es el Atlas Miller elaborado en Portugal hacia 1519, que mostraba datos falsos para impedir que otros navegantes, particularmente españoles, pudieran llegar al lugar de las especias.

A mediados del siglo XV, Niccolò Da Conti se convirtió en el primer europeo en informar con cierta precisión sobre la procedencia de la especia. Esta información fue presentada por el monje y cosmógrafo Fra Mauro en su obra maestra, el Mapamundi (1459). De alguna manera, Da Conti estaba poniendo en manos de los portugueses el comercio mundial de las especias y propiciando la caída del monopolio veneciano y otomano en la comercialización de los productos provenientes del Oriente.

Mapamundi o hemisferio circular del Atlas Miller (c. 1519)

El dominio portugués

A partir de 1511, los portugueses se establecieron definitivamente en Asia y así tuvieron acceso directo a los mercados y productos del Lejano Oriente. Pronto, Alfonso de Albuquerque intentó establecer relaciones amistosas con los gobernantes locales y alianzas comerciales con proveedores de drogas y especias, clavo en particular. En 1513 los viajes entre los puertos portugueses en Malaca (en la actual Malasia) y Ternate (islas Molucas, actual Indonesia) llegaron a ser regulares. Jorge de Albuquerque fue nombrado capitán general de Malaca en 1514. En enero de 1515 envió una misiva del rey de Ternate a Manuel I prometiendo lealtad al soberano portugués, y también envió un regalo peculiar: un tronco de árbol de clavo y una pequeña rama con algunas hojas y capullos de flores. A partir de este momento los portugueses conocieron en detalle el aspecto del árbol y con ello se hicieron con el control de la producción y el comercio de clavo de olor.

Eran pues las islas Molucas el misterioso lugar donde crecía de forma exclusiva (endémica) el árbol del clavo de olor, pero solo lo hacía en las montañas de cinco islas del archipiélago. En concreto, los mejores clavos eran los provenientes de la isla de Ternate.

De la primera vuelta al mundo a la expansión del clavo

La lucha por el comercio del clavo no había hecho más que empezar. De hecho, esta especia fue la protagonista absoluta de la primera vuelta al mundo. Fernando de Magallanes, tras la negativa del rey Manuel I a financiar un nuevo viaje a su cargo, pues Portugal ya tenía establecida una ruta por oriente para llegar a las islas de las Especias, presentó en 1519 a Carlos I su audaz plan de una ruta alternativa viajando hacia el oeste: fue la expedición de Magallanes y Elcano (1519-1522). Después del largo viaje transoceánico de tres años de duración, la nave Victoria retornó a Sanlúcar de Barrameda tras realizar la primera circunnavegación de la historia. Aunque Magallanes murió en Filipinas, regresaron Juan Sebastián Elcano y Antonio Pigafetta, relator del viaje. En el informe presentado al emperador, el cronista italiano incluía una muy clara descripción del árbol de clavo.

El navegante Fernando de Magallanes descubrió en 1520 el Estrecho de Magallanes, durante la expedición española a las Molucas. Cuadro del pintor chileno Álvaro Casanova Zenteno (1857-1939)

Posteriormente, debido a la relevancia económica de esta especia, franceses y holandeses consiguieron sacar semillas de clavero de las islas originarias e introdujeron la planta en otras áreas tropicales. Los primeros en plantar el árbol del clavo fuera de su lugar de origen fueron los franceses, quienes lo introdujeron en las islas Mauricio durante el siglo XVIII. Más tarde se introdujo en el suroeste de la India, Sri Lanka, Zanzíbar y Madagascar.

Propiedades químicas del clavo y su uso en la actualidad

Además de los capullos de flores aromáticos, hay otras dos partes del clavero que se utilizan como especias: los pedúnculos florales y los frutos. El aroma proviene de varios compuestos volátiles que constituyen el aceite esencial del clavo y que se obtiene por destilación en etanol. La composición en principios activos y aromas es compleja e interesante ya que es la especia que tiene más cantidad de eugenol, el principal principio activo del aceite esencial.

En relación a su peso seco, el clavo contiene entre el 15 y el 20% de aceite esencial, en el que el eugenol es el principal componente (entre el 85 y el 95% del aceite esencial). El eugenol también se encuentra en otras especias como la nuez moscada (miristicáceas) y la canela (lauráceas). El químico italiano Ascanio Sobrero (1812-1888), descubridor de la nitroglicerina, aisló el eugenol a mediados del siglo XIX y, a partir de entonces, se empleó en medicina. Una de sus mayores propiedades es la de ser un eficaz antioxidante. De ahí su utilización en la conservación de alimentos.

Hoy el clavo como especia se sigue usando ampliamente en todas las cocinas del mundo. Su mercado no ha disminuido desde el siglo XV, sino muy al contrario. Son muchos los trabajos científicos que han publicado estudios de las propiedades terapéuticas del clavo o de los componentes de su aceite esencial, principalmente del eugenol. El tipo y número de productos en los que se añade el clavo de olor o su esencia ha ido creciendo exponencialmente en todos los sectores, tanto en medicina como en cosmética y, por supuesto, en la alimentación.

 

* Esteban Manrique Reol es doctor en biología y actual Director del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC). Este texto es una adaptación del capítulo que firma dentro del libro de la colección Divulgación En búsqueda de las especias. Las plantas de la expedición Magallanes-Elcano (1519-1522) (CSIC-Catarata), coordinado por Pablo Vargas. El libro se presenta el jueves 13 de mayo de 2021 a las 12:00 horas en el Real Jardín Botánico, en un acto con entrada libre que también podrá seguirse online.