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Si los muros del Metro hablaran… ¿Qué nos dicen los azulejos de una ‘estación fantasma’?

Por Elena Mercedes Pérez Monserrat y Mar Gulis (CSIC)*

El Metro de Madrid cumple 100 años en 2019. Esta red de Metro, que hoy es una de las mejores del mundo y cuenta con 302 estaciones a lo largo de 294 kilómetros de recorrido, fue inaugurada en 1919 por el rey Alfonso XIII con una sola línea Norte-Sur que iba desde Puerta del Sol a Cuatro Caminos (el germen de la que hoy se denomina Línea 1), con un total de 8 estaciones y que no llegaba a cubrir 3,5 kilómetros.

En los años 60 del siglo XX, cuando la compañía Metropolitano decidió alargar los trenes, se reformaron las estaciones para que los andenes pasaran de tener 60 a 90 metros. Pero hubo una estación en la que, por su situación en curva y por la cercanía a las paradas colindantes, no se pudo acometer esta reforma y acabó siendo clausurada por el Ministerio de Obras Públicas: la estación de Chamberí.

 

La icónica decoración de las estaciones del Metro de Madrid, incluidos vestíbulos, andenes o bocas de acceso, fue diseño del arquitecto Antonio Palacios. / Laura Llera

La icónica decoración de las estaciones del Metro de Madrid, incluidos vestíbulos, andenes o bocas de acceso, fue diseño del arquitecto Antonio Palacios. / Laura Llera

Tras más de 40 años cerrada y siendo objeto de curiosidades varias, la estación de Chamberí, después de una importante actuación de limpieza, restauración y conservación, fue reabierta en 2008 como centro de interpretación visitable del Metro de Madrid. Durante esas décadas en las que la “estación fantasma” permaneció cerrada al público, los accesos exteriores fueron vallados, hecho que permitió que se conservaran muchos de los objetos cotidianos de la época, como carteles publicitarios, tornos, papeleras… así como las cerámicas que recubrían toda la estación. Es decir, lo excepcional del lugar es que se trata de la única estación del Metropolitano que conserva su estado original casi en su práctica totalidad.

Luz y color para el Metropolitano de Madrid

En 1913 los ingenieros Carlos Mendoza (1872-1950), Miguel Otamendi (1878-1958) y Antonio González Echarte (1864-1942) presentaban un proyecto de red de metro para la ciudad de Madrid. El arquitecto Antonio Palacios (1874-1945) fue el encargado de diseñar las estaciones, los accesos y los edificios del proyecto. Se buscaba integrar el uso de materiales tradicionales en un entorno tecnológico completamente nuevo, dando un resultado muy decorativo de marcado estilo español. Con la aplicación de azulejería en el suburbano se pretendía proporcionar luminosidad y color a unos nuevos espacios -bajo tierra- que iban a ser utilizados por personas acostumbradas a la luz natural. La rica variedad de cerámicas de las diversas regiones españolas facilitó poner en práctica este empeño.

Estado actual de la estación de Metro de Chamberí (Madrid), alicatada con azulejos blancos y decorada con piezas coloreadas y/o con reflejo metálico. / Laura Llera

Estado actual de la estación de Metro de Chamberí (Madrid), alicatada con azulejos blancos y decorada con piezas coloreadas y/o con reflejo metálico. / Laura Llera

En Madrid, la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura tuvo su máximo apogeo a finales del siglo XIX y principios del XX. Entonces, la azulejería publicitaria -especialmente en las estaciones del Metropolitano- y la urbana cobraron un especial significado. Este material favoreció el auge de las industrias cerámicas de los principales centros productores. En la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura madrileña de principios del siglo XX cabe resaltar el papel esencial que desempeña, desde la concepción de los proyectos, la apuesta por seleccionar materias primas nacionales para su elaboración. En cuanto a las piezas de reposición que se han elaborado recientemente para las labores de restauración, se han respetado los aspectos formales de las originales, pero utilizando materiales y tecnologías que incrementan su resistencia.

El uso de la cerámica vidriada respondía también al apogeo en la época de la publicidad alicatada, así como a las condiciones de buena conservación y fácil limpieza que presenta la azulejería. Tras la Guerra Civil española (1936-1939) la publicidad en cerámica de la estación fue cubierta por tela y papel, que protegieron las cerámicas.

Qué nos dice el análisis científico de las cerámicas vidriadas de Chamberí

Un estudio multidisciplinar coordinado por personal investigador del Instituto de Geociencias (CSIC/UCM) ha permitido conocer las materias primas y las tecnologías de fabricación de unas cerámicas vidriadas extraordinarias, especialmente elaboradas para este emplazamiento excepcional: la estación de Metro de Chamberí (Madrid). El conocimiento adquirido pretende apostar por la conservación y puesta en valor de estos materiales, tanto de las piezas originales como de las de reposición.

Conforme a la función que desempeñan en la estación, las piezas estudiadas se agrupan en:

  • Azulejos blancos y lisos, que revisten la práctica totalidad de los paramentos y desempeñan una función esencialmente práctica, al otorgar luminosidad y resultar de fácil limpieza.
  • Piezas con reflejo metálico y superficies adornadas, con un carácter marcadamente decorativo, en las que resaltan los encuentros de los planos y el enmarcado de la publicidad alicatada en los andenes.
Piezas originales. Perspectivas: a simple vista, imágenes de microscopia óptica de polarización (vidriados y soporte cerámico) y electrónica de barrido (soportes cerámicos). Superior: azulejos blancos. Inferior: piezas decorativas con reflejo metálico

Piezas originales. Arriba: azulejos blancos, elaborados en Onda (Castellón). Abajo: piezas con reflejo metálico, elaboradas en Triana (Sevilla). Perspectivas: a simple vista, imágenes de microscopia óptica de polarización (vidriados y soporte cerámico) y electrónica de barrido (soportes cerámicos).

Los azulejos blancos originales fueron fabricados en Onda (Castellón) a partir de mezclas arcillosas muy ricas en carbonatos y cocidas a unos 950 ºC. Presentan un vidriado plúmbico alcalino cuya opacidad es en gran parte otorgada por partículas ricas en plomo y arsénico. Las piezas originales de carácter decorativo -con reflejo metálico- fueron elaboradas en Triana (Sevilla) a partir de arcillas illíticas calcáreas y cocidas entre 850-950 ºC. Se cubrieron con vidriados plúmbicos transparentes, con la adición de cobre y estaño.

Piezas de reposición. Perspectivas: a simple vista, imágenes de microscopia óptica de polarización (vidriados y soporte cerámico) y electrónica de barrido (soportes cerámicos). Superior: azulejos blancos. Inferior: piezas decorativas con reflejo metálico

Piezas de reposición, elaboradas en Madrid. Arriba: azulejos blancos. Abajo: piezas con reflejo metálico. Perspectivas: a simple vista, imágenes de microscopia óptica de polarización (vidriados y soporte cerámico) y electrónica de barrido (soportes cerámicos).

Las piezas de reposición se elaboraron según el aspecto de las originales y se apostó por la utilización de materiales y técnicas que otorgaran especial resistencia a las piezas. Se fabricaron en Madrid con materias primas principalmente procedentes de Barcelona. Las blancas, a partir de arcillas illítico-caoliníticas y calcáreas ricas en cuarzo cocidas a >950 ºC, aplicando un vidriado alcalino muy rico en zircona y alúmina. Las nuevas piezas con reflejo se elaboraron a partir de arcillas illítico-caoliníticas muy alumínicas cocidas a <850 ºC y con la importante adición de una chamota especialmente refractaria, cubriéndose con un vidriado plúmbico-potásico rico en alúmina.

 

* Este proyecto de investigación ha sido realizado por un equipo multidisciplinar del Instituto de Geociencias (CSIC/UCM), la Universidad de Granada, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Puedes leer el artículo completo aquí.

SOS: estos elementos químicos están en peligro de extinción

Por Pilar Goya (CSIC)*

La tabla periódica constituye un verdadero icono de la ciencia y la cultura. La Sociedad Europea de Química (EuchemS, por sus siglas en inglés) ha contribuido al “Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos”, que se está celebrando en 2019, con la elaboración de su propia tabla, presentada en el Parlamento Europeo el pasado 22 de enero.

Junto con su estética colorista, esta tabla incorpora un mensaje claramente conservacionista: no todos los elementos tienen la misma presencia en la corteza terrestre y los más escasos merecen un cuidado especial; no se pueden malgastar.

 

 

Esta tabla está basada en la diseñada por W. F. Sheehan, pero se ha modificado para reflejar la abundancia de los elementos a escala logarítmica, y se ha coloreado para llamar la atención sobre aquellos que pueden estar en peligro de desaparición a corto plazo. La tabla recoge los 90 elementos naturales constitutivos de todas las cosas, desde las maravillas de la naturaleza hasta los dispositivos electrónicos más sofisticados. A ellos se han sumado el tecnecio y el prometio, que son elementos radiactivos sintéticos, de los que, sin embargo, se han hallado trazas en la naturaleza. No figuran, por el contrario, los elementos transuránidos. La estructura de la tabla no deja espacio entre el berilio y el boro, ni entre el magnesio y el aluminio. Los lantánidos aparecen en su posición correcta.

El código de colores hace referencia a la disponibilidad y vulnerabilidad de los diferentes elementos. En rojo aparecen 12 elementos químicos cuya disponibilidad será considerablemente menor en los próximos 100 años: el helio, el zinc, el galio, el germanio, el arsénico, el estroncio, el itrio, la plata, el indio, el telurio, el hafnio y el tántalo. Por poner algún ejemplo, el helio se utiliza para la resonancia magnética nuclear, las sales de estroncio se añaden a los fuegos artificiales y bengalas para producir el color rojo, mientras que el galio se emplea en dispositivos optoelectrónicos y células solares, y el indio forma parte de la mayoría de las pantallas táctiles.

Los colores naranja y amarillo alertan sobre el riesgo que corren los correspondientes elementos si continuamos con su uso creciente; por ejemplo, el litio, cuya demanda aumenta progresivamente a causa de su presencia en baterías recargables para automóviles, aunque es un metal que puede ser reciclado de manera bastante sencilla. En verde se muestran los elementos químicos más abundantes.

Finalmente, hay cuatro elementos que aparecen en negro: el estaño, el tántalo, el wolframio y el oro, porque frecuentemente se obtienen de minerales extraídos en las denominadas zonas de conflicto.

Además, se ha incluido un icono de un teléfono móvil en las casillas de los 31 elementos que forman parte de los smartphones (algunos autores discrepan de esta cifra). La existencia de muchos de estos elementos estará en riesgo si seguimos usándolos con la frecuencia con la que lo hacemos en este momento. Solo en Europa se sustituyen unos 10 millones de teléfonos móviles al mes. Es cierto que una buena parte de ellos se envían a países en desarrollo para su uso o para su reciclaje, aunque sobre la eficacia de estos envíos hay dudas más que razonables.

En definitiva, el mensaje de esta tabla periódica es que hay que hacer todo lo posible para proteger y reciclar los elementos químicos amenazados. Además, quienes investigamos en química debemos trabajar en la búsqueda de alternativas que permitan utilizar elementos abundantes para sustituir aquellos que están en peligro, ya sea por su uso creciente o por su escasa disponibilidad.

* Pilar Goya es investigadora del CSIC en el Instituto de Química Médica y coautora del libro La tabla periódica de los elementos químicos . Este texto está extraído del artículo “La tabla periódica de EuChemS”, publicado en un número monográfico dedicado al Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos por la revista Anales de Química.

La EuChemS es una organización supranacional que engloba a 42 sociedades químicas de 33 países y que representa a más de 160.000 químicos. En España, pertenecen a la EuChemS, la Real Sociedad Española de Química (RSEQ), la Asociación Nacional de Químicos de España (ANQUE), la Societat Catalana de Química (SCQ) y la Sociedad de Química Analítica (SEQA).

Blockchain, tierras raras, aceleradores de partículas… El CSIC lleva la actualidad científica a la Feria del Libro

Por Mar Gulis (CSIC)

¿Sabes cómo funcionan el bitcoin y otras criptomonedas? Si quieres algunas pistas, el martes 11 de junio en la Feria del Libro de Madrid David Arroyo, Jesús Díaz y Luis Hernández presentarán su libro Blockchain. Los autores explicarán al público los entresijos de esta tecnología y sus aplicaciones en la denominada criptoeconomía.

Como cada año, investigadores e investigadoras del CSIC acudirán a esta emblemática cita para dar a conocer los últimos libros publicados en las colecciones ‘¿Qué sabemos de?’ y ‘Divulgación’ (CSIC-Catarata), que acercan la ciencia al público general. El mismo día 11, además de criptoeconomía, se hablará del futuro de la óptica; el LHC, el mayor acelerador de partículas del mundo; y las tierras raras, 17 elementos químicos omnipresentes en las sociedades tecnológicamente avanzadas y, sin embargo, poco conocidos.

El 12 de junio, la investigadora Pilar Ruiz Lapuente se ocupará de la energía oscura, del posible final “frío y estéril” del cosmos y de otras cuestiones relacionadas con la astrofísica que aborda en su libro La aceleración del universo. En la misma jornada tendrán cabida temas como la tabla periódica de los elementos químicos, el albinismo y otras mutaciones genéticas o el papel de las áreas protegidas en la sostenibilidad ambiental.

En total, el CSIC y la editorial Los Libros de la Catarata, presentarán ocho obras de divulgación a través de las intervenciones de sus propios autores.

Estas son las coordenadas

Las presentaciones se realizarán los días 11 y 12 de junio, a partir de las 12:30 horas, en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales, situado en las proximidades de los jardines de Cecilio Rodríguez del parque de El Retiro. De acceso libre, estas citas son una oportunidad para escuchar y plantear preguntas a los protagonistas de la ciencia.

Quienes busquen actividades para público más joven, el sábado 8 de junio tienen además una cita en el Pabellón infantil. Allí, investigadores del CSIC que han participado en la obra Descubriendo la luz. Experimentos divertidos de óptica realizarán demostraciones para niños y niñas. Las sesiones, de entrada libre y una duración de 15 minutos, se prolongarán desde las 12:30 hasta las 15:00 horas.

Y si la prioridad es llevarte tu libro con dedicatoria incluida, pásate por la caseta del CSIC (número 19) o la de Los Libros de la Catarata (número 336). Durante toda la feria, los autores de las novedades editoriales estarán en firmando ejemplares.

La información de las firmas se puede consultar aquí.

¿Te atreves con los microrrelatos científicos? Participa en el concurso #100QSD

Por Mar Gulis (CSIC)

Estamos de celebración. Acaba de publicarse el libro número 100 de nuestra colección de divulgación ‘¿Qué sabemos de?’. Se titula El LHC y la frontera de la física. El camino a la teoría del todo y lo firma el físico teórico del CSIC Alberto Casas, que escribió la primera parte de esta obra hace ya una década. Ahora, Casas actualiza y amplía lo que es un viaje fascinante por la ciencia básica y la física fundamental.

La colección, fruto de la colaboración entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Los Libros de la Catarata, cumple además 10 años. En todo este tiempo, ‘¿Qué sabemos de?’ ha despertado la curiosidad de personas que querían aprender sobre mecánica cuántica, inteligencia artificial, neutrinos o cometas y asteroides. O descubrir la cultura de los neandertales, algunos falsos mitos sobre la alimentación, cómo se comunican las neuronas o las últimas terapias contra el cáncer o la enfermedad de Alzheimer. Los volcanes, la exploración planetaria, todo lo que se ha denominado la química verde o las células madre también están presentes en varios títulos de la colección. Y por supuesto las matemáticas, protagonistas de varias obras, la antimateria, la locura y temas de plena actualidad como las tierras raras o el debate sobre si vivimos o no en una nueva era, el Antropoceno. En fin, la lista sería demasiado larga…

Vamos a la celebración. Ayer lanzamos en Twitter el concurso de microrrelatos científicos #100QSD. Este es el reto: echad un vistazo al listado con los 100 títulos de ‘¿Qué sabemos de?’ (podéis consultarlo aquí) y buscad inspiración para condensar en un máximo de 280 caracteres un microrrelato propio, único y original. Eso sí, vuestra breve obra deberá contener el título (o alguna de sus palabras clave) de alguno de los 100 libros publicados hasta el momento.

Cuando la escribáis en Twitter utilizad el hashtag #100QSD y mencionad nuestra cuenta @CSICdivulga. Ojo, quienes se animen a participar deberán seguir a las cuentas @CSICdivulga y @CatarataLibros. Y si os sobra inspiración, aprovechadla: cada seguidor o seguidora podrá presentar un máximo de 5 microrrelatos en 5 tuits, a razón de un solo microrrelato por tuit (es decir, no son válidos hilos o microrrelatos divididos en varios tuits).

Os tenéis que dar prisa. El concurso comenzó este 4 de abril y solo podréis participar hasta el 7 de abril (hora española peninsular).

¿Y el premio? Lo habéis adivinado. Los tres mejores microrrelatos científicos recibirán un lote de cinco libros de ‘¿Qué sabemos de?’. El CSIC contactará con las personas premiadas a través de MD para concretar la dirección de envío.

Antes de poneros a escribir, podéis consultar las bases del certamen aquí.

¿Qué reflejan estas siete fotografías? Descubre las mejores imágenes científicas de FOTCIENCIA 16

Por Mar Gulis (CSIC)

Además de ser perjudicial para la salud, ¿qué efectos tiene el hábito de fumar para el medio ambiente? ¿Qué sucede al modificar genéticamente un ratón? ¿Sabes qué es el efecto Schlieren? Las imágenes seleccionadas en la 16ª edición de FOTCIENCIA tratan de explicar gráficamente estos y otros fenómenos científicos. Un jurado integrado por profesionales de distintos campos ha escogido siete fotografías, de entre las 697 que han participado en FOTCIENCIA, por ser las más impactantes y que mejor describen hechos relacionados con la ciencia.

Una de ellas, titulada ¡Prohibido fumar!, muestra el corte transversal de un filtro de cigarro visto a través del microscopio. Quizá no sepas que esta es la parte más contaminante del tabaco, por su elevada concentración de acetato de celulosa. De hecho, grupos de investigación de todo el mundo estudian métodos para reciclar las colillas para su reutilización. Pero antes de seguir, mira el vídeo con esta y las otras seis imágenes seleccionadas:

Seguimos. Al observar ‘Entrelazados’ llamarán tu atención unas curiosas estructuras que forman parte de las hojas de Galium aparine, la ‘hierba pegajosa’. Lo que aparenta ser una especie de pinchos rosáceos son en realidad los acúleos de esta especie, responsables de que la planta se adhiera a la ropa o a la piel como si fuera velcro.

Si miras la imagen ‘El abrazo’, intuirás fácilmente que se trata de un embrión de ratón. Pero, ojo, lo que ves es fruto de las técnicas de biología molecular, que permiten visualizar en un color distinto las partes del cuerpo en las que se está expresnado un gen ‘foráneo’ o exógeno introducido en el genoma de este animal.

También los fenómenos ópticos han llamado la atención de jurado en esta ocasión. Una de las fotografías elegidas, ‘Trampa de luz’, refleja un desconcertante juego luminoso: luces y colores se proyectan sobre una hoja de hiedra al aplicar técnicas de nanotecnología. Concretamente, la fabricación de cristales fotónicos permite, además de activar fenómenos electrónicos, térmicos o biológicos, jugar con la luz.

En ‘Las redes sociales del bosque’ encontrarás un red de hilos azulados que se entrecruzan de forma caótica. Podría ser una obra pictórica abstracta, pero no. La imagen muestra micorrizas, las asociaciones que establecen el 90% de las plantas terrestres con hongos que se encuentran en el suelo. Son relaciones simbióticas en la que ambos obtienen beneficios.

El impacto del desarrollo tecnológico sobre la industria alimentaria se condensa en ‘Manzana programable’, una fotografía que nos remite a cuestiones como el diseño de ingredientes activos y la manipulación genética en la producción de alimentos.

Llegamos a la séptima fotografía escogida: ‘Efecto Schlieren’. Obsérvala porque estás ante algo que tus ojos no podrían apreciar sin la intervención de la ciencia. Sí, estás viendo una cerilla encendida, pero lo que desprende la llama no es humo, sino el movimiento del aire que provoca el aumento de la temperatura…

Con estas siete imágenes y una selección más amplia, próximamente se realizará una exposición itinerante y un catálogo. A través de la iniciativa de FOTCIENCIA, el CSIC y la FECYT pretenden acercar la ciencia a la sociedad a través de la fotografía. Si quieres participar en la próxima edición, no pierdas de vista esta web: www.fotciencia.es

 

11 de febrero: científicas en las aulas

Por Mar Gulis (CSIC)

‘De mayor quiero ser científica’, ‘¿Qué hace una investigadora del CSIC en Etiopía?’ o ‘Cómo contar peces sin mojarse’ son algunos de los títulos de las más de 2.000 actividades que estos días se celebran en centros educativos, universidades e institutos de investigación de toda España para celebrar el Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia y visibilizar el trabajo femenino en el ámbito de la investigación.

Entre el 1 y el 15 de febrero se han programado múltiples iniciativas para que las investigadoras hablen sobre sus carreras científicas en campos tan diversos como la genética, la nanotecnología o la arqueología, y compartan con el alumnado cómo se convirtieron en científicas. Junto con su experiencia vital, las investigadoras también abordarán la situación de la mujer y la ciencia en España, pues aún queda mucho recorrido para alcanzar la igualdad en este ámbito.

El campus central del CSIC en Madrid se ha sumado a esta celebración con unas banderolas que visibilizan a mujeres científicas de la institución. / Sandra Díez (CSIC)

Las charlas en las aulas de centros educativos de todos los niveles son las actividades más abundantes, pero también hay otras muchas propuestas, como talleres, exposiciones, proyecciones y yincanas en los propios centros de investigación. Toda la agenda de actividades puede consultarse en la web https://11defebrero.org/.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participa en esta iniciativa con 200 actividades que se desarrollarán en todo el país, tanto en sus centros de investigación como en las aulas de colegios e institutos. “Es esencial que las niñas y los niños cuenten con referentes femeninos, y que vean la ciencia como una opción profesional factible si queremos que la investigación en España tenga futuro”, explica Leni Bascones, investigadora del Instituto de Ciencias de los Materiales de Madrid del CSIC y coordinadora del Día internacional en España.

Además, en las redes sociales de la institución se irán colgando diversos vídeos que destacan el papel de algunas investigadoras del CSIC, como María Ángeles Durán, Susana Marcos o Auxiliadora Prieto. “No es que tú necesites a la ciencia, la ciencia te necesita a ti”, afirma Durán, Premio Nacional de Sociología 2018, en uno de estos vídeos. “La ciencia es mucho mejor cuando hay gente muy distinta tratando de empujar el carro”, comenta. Los centros de Andalucía también hacen su particular homenaje a las investigadoras que trabajan en ellos con un relato audiovisual en el que las madres de investigadoras narran cómo ha sido la carrera de sus hijas.

En diciembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar el 11 de febrero como el Día internacional de la mujer y la niña en la ciencia en reconocimiento al papel clave que las mujeres desempeñan en la ciencia y la tecnología. Con esta conmemoración se persigue también apoyar a las mujeres científicas, promover el acceso de las mujeres y las niñas a la educación y la investigación en ciencia y tecnología, y favorecer su participación en esas actividades.

¿Te atreves a fotografiar la ciencia? ¡Participa en la 16ª edición de FOTCIENCIA!

Por Mar Gulis (CSIC)

Prepara el objetivo y dispara. Tienes hasta el próximo 8 de febrero de 2019 (a las 12:00 a.m., hora peninsular española) para enviarnos tus fotos. Un año más, FOTCIENCIA pretende seleccionar las mejores imágenes relacionadas con la ciencia y la tecnología, con el objetivo de producir un catálogo y una exposición itinerante que recorrerá museos y centros culturales de toda España en 2019/20. Hay varias modalidades y la temática es casi infinita. ¡Las mejores imágenes serán remuneradas hasta con 1.500€!

Las fotos pueden estar relacionadas con la investigación científica o sus aplicaciones, reflejar aspectos concretos de algún fenómeno científico, mostrar el objeto de estudio de una investigación o las personas que la realizan, su instrumentación e instalaciones, los resultados de un avance científico, etc. Las imágenes han de presentarse junto con un texto propio y divulgativo que explique su contenido. A partir de criterios técnicos y estéticos, un jurado elegirá las mejores fotografías en las diferentes categorías.

FOTCIENCIA, una iniciativa organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con el apoyo de la Fundación Jesús Serra, celebra este año su 16ª edición. Como en otras ocasiones, las imágenes seleccionadas formarán parte de un catálogo y una exposición itinerante. Consulta aquí las normas de participación y toda la información.

La misión InSight, con un instrumento español a bordo, llega a Marte este lunes

Por Juan Ángel Vaquerizo (CSIC-INTA)*

Después de un vertiginoso viaje de apenas seis meses y medio, el próximo lunes 26 de noviembre se producirá la llegada a Marte de la misión InSight de la NASA. En España estamos de enhorabuena porque a bordo de esta nave viaja el instrumento TWINS, un conjunto de sensores medioambientales desarrollado por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

InSight en Marte

Interpretación artística de la misión InSight con todos sus instrumentos desplegados en la superficie de Marte. Bajo el módulo principal a la izquierda, el insturmento SEIS; a la derecha, HP3. TWINS son las dos pequeñas estructuras que sobresalen en forma de L invertida a cada lado de la plataforma superior. /NASA-JPL Caltech

InSight (Interior exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport; Exploración interior mediante investigaciones sísmicas, geodesia y transporte de calor) será la novena misión de la NASA que aterrice en la superficie del planeta rojo. Está basada en el diseño de la nave y el módulo de aterrizaje de la misión Phoenix, que llegó con éxito a Marte en 2008.

En esta ocasión, se trata de un explorador que estudiará a lo largo de un año marciano (dos años terrestres) la estructura y los procesos geofísicos interiores de Marte, lo que ayudará a entender cómo se formaron los planetas rocosos del Sistema Solar (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) hace más de 4.000 millones de años. El lugar elegido para el aterrizaje es una extensión lisa y plana del hemisferio norte marciano y cercana al ecuador denominada Elysium Planitia; un lugar relativamente seguro para aterrizar y suficientemente brillante para alimentar los paneles solares que proveen de energía a la misión.

Marte es el candidato ideal para este estudio. Es lo bastante grande como para haber sufrido la mayor parte de los procesos iniciales que dieron forma a los planetas rocosos, pero es también lo suficientemente pequeño como para haber conservado las huellas de esos procesos geofísicos hasta la actualidad; al contrario que la Tierra, que las ha perdido debido a la tectónica de placas y los movimientos de fluidos en el manto. Esas huellas están presentes en el grosor de la corteza y la estratificación global, el tamaño y la densidad del núcleo, así como en la estratificación y densidad del manto. El ritmo al que el calor escapa de su interior proporciona, además, una valiosa información sobre la energía que controla los procesos geológicos.

Formación de un planeta rocoso

A medida que se forma un planeta rocoso, el material que lo compone se une en un proceso conocido como ‘acreción’. Su tamaño y temperatura aumentan y se incrementa la presión en su núcleo. La energía de este proceso inicial hace que los elementos del planeta se calienten y se fundan. Al fundirse, se forman capas y se separan. Los elementos más pesados se hunden en la parte inferior, los más ligeros flotan en la parte superior. Este material luego se separa en capas a medida que se enfría, lo que se conoce como ‘diferenciación’. Un planeta completamente formado emerge lentamente, con una corteza como capa superior, el manto en el medio y un núcleo de hierro sólido. /NASA-JPL Caltech

Un instrumento español a bordo

La instrumentación científica de la misión está compuesta por cuatro instrumentos. El primero es el SEIS (Experimento sísmico para la estructura interior), un sismógrafo de la Agencia Espacial Francesa que registrará las ondas sísmicas que viajan a través de la estructura interior del planeta. Su estudio permitirá averiguar la causa que las ha originado, probablemente un terremoto marciano o el impacto de un meteorito.

El segundo es el HP3 (Conjunto de sensores para el estudio del flujo de calor y propiedades físicas), una sonda-taladro de la Agencia Espacial Alemana que perforará hasta los cinco metros de profundidad e irá midiendo, a diferentes niveles, la cantidad de calor que fluye desde el interior del planeta. Sus observaciones arrojarán luz sobre si la Tierra y Marte están hechos de la misma materia.

Además, está el instrumento RISE (Experimento para el estudio de la rotación y la estructura interior) del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, que proporcionará información sobre el núcleo tomando medidas del bamboleo del eje rotación del planeta.

Y, por último, lleva a bordo el instrumento TWINS (Sensores de viento y temperatura para la misión InSight) proporcionado por el Centro de Astrobiología, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). TWINS cuenta con dos sensores para caracterizar la dirección y velocidad del viento y dos sensores de temperatura del aire capaces de obtener una medida por segundo de ambas variables.

Montaje InSight

Montaje y prueba de los equipos en Denver. /NASA-JPL Caltech-Lockheed Martin

Las tareas que debe desempeñar TWINS son muy importantes para los objetivos de InSight. Durante la fase inicial de la misión, los primeros 40-60 soles (días marcianos), TWINS caracterizará el entorno térmico y los patrones de viento de la zona de aterrizaje para que el equipo científico a cargo de SEIS y HP3 pueda establecer las mejores condiciones para realizar el despliegue de los instrumentos en la superficie marciana.

Una vez desplegados los instrumentos principales en la superficie, TWINS se encargará de monitorizar los vientos, con el objetivo de descartar falsos positivos en los eventos sísmicos detectados por el instrumento SEIS.

Por último, los datos medioambientales obtenidos por TWINS se compararán y correlacionarán con los datos ambientales registrados por REMS, la otra estación medioambiental española en Marte, a bordo del rover Curiosity de la NASA en el cráter Gale. Esto contribuirá a caracterizar en mayor detalle los procesos atmosféricos en Marte y mejorar los modelos ambientales existentes a diferentes escalas: procesos eólicos, mareas atmosféricas diurnas, variaciones estacionales, circulación en la meso-escala, vientos catabáticos/anabáticos y remolinos (dust devils).

En este enlace de NASA TV se podrá seguir en directo el aterrizaje, a partir de las 20:00 horas del lunes 26 de noviembre de 2018.

 

* Juan Ángel Vaquerizo es el responsable de la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA). 

¿Tienes fotografías antiguas del Museo Nacional de Ciencias Naturales? ¡Puedes formar parte de su historia visual!

Por Soraya Peña Carolina Martín Albaladejo (CSIC)*

¿Cuántas personas se habrán retratado con el Megaterio, enorme cuadrúpedo del Pleistoceno, cuando se realizó su montaje en 1951 o cuando, unos años más tarde, Rocío Dúrcal volvió a ponerlo de moda con la película Acompáñame (1966), de Luis César Amadori? ¿Cuántas jóvenes volvieron entonces al Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del CSIC para fotografiarse como la cantante?

Y los descubrimientos del elefante en Villaverde Bajo en 1958 y del mastodonte en Toledo en 1971, ¿cuánta expectación generaron cuando llegaron al Museo? Seguro que muchas personas guardan recuerdos de esos momentos y de otros parecidos en las cajas y los álbumes de sus progenitores, de sus abuelos o de ellas mismas. Son recuerdos vinculados a las pequeñas o grandes historias personales que ahora pueden ayudar a construir un relato colectivo más amplio, más complejo, el de un Museo que es parte fundamental de la historia de las ciencias naturales en España y reflejo de la propia historia de nuestro país.

Si tienes guardadas en algún rincón fotografías hechas en el MNCN-CSIC que sean anteriores a 1990, no dudes en contribuir a la recuperación de la memoria visual de la institución y participar en el concurso “Yo estuve en el Museo de Ciencias Naturales…”. Las imágenes han de subirse a la plataforma tuphotomuseo.es a través de un formulario y deben acompañarse de una pequeña descripción. Las fotografías recibidas serán compartidas en un álbum online y, además de pasar a formar parte del Archivo Histórico del Museo, podrán ser utilizadas en exposiciones y publicaciones de tipo divulgativo y de investigación. Puedes enviar las fotografías hasta el 15 de Mayo de 2019.

Un descanso mientras se cambia la tarima en el Salón de Zoología, 1935. / Archivo MNCN

Un descanso mientras se cambia la tarima en el Salón de Zoología, 1935. / Archivo MNCN

Un Museo con más de dos siglos de historia

Aunque el actual MNCN-CSIC fue creado por el Rey Carlos III en 1771 como Real Gabinete de Historia Natural, el periodo comprendido entre 1939 y 1985 es el menos conocido de su historia visual. En 1928, Miguel Primo de Rivera, como presidente del Gobierno Militar, prometió trasladar la Escuela de Ingenieros para que el Museo ocupara todo el edificio. Promesa vana que nunca se cumplió completamente, pero que sí permitió iniciar unas obras de remodelación y ampliar el Museo al ala sur donde hoy se muestra la exposición de Minerales, fósiles y evolución humana, que incluye una reproducción emblemática de un Diplodocus, quizá todavía esperando a tomar esa prometida y ansiada nave central.

En una imagen de ese traslado tomada en 1935 se ve a unos despreocupados obreros posando en un descanso del trabajo mientras cambian el piso de madera por losa. Años más tarde, una nueva remodelación haría regresar la madera original. Un botijo y una bicicleta protagonizan el primer plano y sus sonrisas no parecen predecir la violenta historia que comenzaría al año siguiente, la Guerra Civil Española (1936-1939).

Sala de Vertebrados (antes de 1935). / Archivo MNCN

Sala de Vertebrados (antes de 1935). / Archivo MNCN

A partir de 1939, al finalizar la guerra, muchas cosas se disgregaron en nuestro país y el Museo no fue una excepción. Incorporado al recién creado Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se dividió, y el Museo quedó a cargo de las colecciones y de las exposiciones, mientras que tres nuevos centros de investigación dedicados a Zoología, Entomología, Geología y Paleontología se responsabilizaron de la investigación científica. Hubo que esperar hasta 1984 para que se volvieran a reagrupar, coincidiendo prácticamente con el final de una larga transición.

A la hora de repasar la historia del Museo, este periodo posterior a 1939 es uno de los menos conocidos. Por ello, con el objetivo de reconstruir la memoria reciente de la institución, y para dar a conocer y entender el significado de esa desconocida y quizá sorprendente trayectoria, el grupo Historia y Documentación de las Ciencias Naturales en España del MNCN-CSIC lo está sacando a la luz a través del proyecto de investigación ‘El Museo Nacional de Ciencias Naturales entre 1939 y 1985: de la disgregación a la reunificación en su contexto nacional e internacional’.

Uno de los primeros hallazgos de esta investigación ha sido comprobar la falta de documentación fotográfica de este periodo (1939-1985). No se conocen apenas imágenes y, sin embargo, seguro que hubo fotógrafos presentes en las distintas inauguraciones y que los visitantes se hicieron retratos al lado de las piezas más espectaculares o de sus animales preferidos. Es más que posible que los trabajadores que durante todos esos años poblaron sus espacios se retrataran en diferentes ocasiones… Miles de historias cruzadas que posiblemente quedaron guardadas en álbumes familiares quizá ya un poco olvidados. Esas imágenes son las que el Museo quiere recuperar para devolver el protagonismo a sus ocupantes, pero también para hacer suyo un periodo imprescindible de la historia de la institución.

Precisamente por ello se ha puesto en marcha el concurso “Yo estuve en el Museo de Ciencias Naturales…”. Apoyar este proyecto de investigación y subir las fotos recuperadas de ese baúl de los recuerdos, donde todos podemos rebuscar y reencontrarnos con nuestro propio pasado olvidado, significa integrarnos en otra historia colectiva, la del devenir de la ciencia, de lo pasado y de lo que está por venir. Entra en www.tuphotomuseo.es y sé parte del MNCN-CSIC y de su historia. En ese espacio nos encontraremos y nos redescubriremos.

 

* Soraya Peña de Camus Sáez es coordinadora de exposiciones del MNCN-CSIC. Carolina Martín Albaladejo es investigadora del grupo Historia y Documentación de las Ciencias Naturales del MNCN-CSIC.

Pedalear por la ciencia: una vuelta ciclista en defensa de la investigación

Por Pablo Vargas (RJB-CSIC), Fernando Valladares (MNCN-CSIC), Luis Navarro (Universidad de Vigo), Adrián Escudero (Universidad Rey Juan Carlos) y José María Sánchez (Universidad de Vigo)

El lunes 17 de septiembre, un día después de que concluya la Vuelta Ciclista a España, un pequeño grupo de investigadores nos embarcaremos en nuestra singular Vuelta Ciclista por la Ciencia. Pedalearemos cientos de kilómetros enlazando algunas de las principales universidades de nuestro país con el objetivo de acercar el conocimiento científico a la sociedad y transmitir la pasión por hacerlo avanzar.

Pelotón

Fernando Valladares y Pablo Vargas (primero y segundo por la izquierda), protagonistas de la Vuelta Ciclista por la Ciencia, junto con otros compañeros de pelotón.

Con el mismo impulso que impondremos a nuestras bicicletas y con el mismo entusiasmo que cruzaremos puertos y ciudades, trataremos de explicar los aspectos más novedosos y fascinantes de las ciencias naturales, como las lecciones que nos dan las plantas sobre el cambio climático, los recientes cambios acontecidos en la clasificación de los seres vivos o las consecuencias de las invasiones biológicas en España. También daremos nuestro punto de vista sobre los desafíos y dificultades de la ciencia que se hace en nuestro país y sobre las mejoras que a nuestro juicio necesitan acometer la Administración y los organismos de investigación.

Esta particular aventura física e intelectual pretende fomentar vocaciones y estimular la proyección del pensamiento científico en la sociedad. Partiremos de la Universidad de Vigo y recalaremos sucesivamente en las universidades de Santiago de Compostela (día 17), Oviedo (día 18), León (día 19) y Salamanca (día 20). Nuestro periplo concluirá en el campus de Móstoles (Comunidad de Madrid) de la Universidad Rey Juan Carlos (día 21).

Recorrido

Durante la mañana de cada jornada pedalearemos entre cien y ciento veinte kilómetros y aprovecharemos para realizar observaciones y descripciones de la biodiversidad vegetal y animal que vayamos encontrando. Ya por la tarde mantendremos un encuentro con los responsables de cada universidad y ofreceremos un ciclo de charlas breves en el que trataremos temas de actualidad en biología y en el que esperamos contar con una importante participación del público. El programa completo de la Vuelta puede consultarse en la web https://cienciavuelta.com

Nuestro objetivo final es que esta iniciativa tenga continuidad en el tiempo y se repita anualmente, de forma que en próximas ediciones aumente de modo significativo la envergadura del pelotón y se pueda contar con apoyo y ayudas para su organización. Los gastos de esta primera edición los hemos asumido entre los propios participantes, que también vamos a emplear nuestras respectivas vacaciones para poder divulgar los descubrimientos científicos de mayor interés.

Podéis seguirnos diariamente en la cuenta @CienciaVuelta de Twitter y cienciavuelta2018 de Instagram.