Archivo de la categoría ‘Eventos e iniciativas’

El calendario científico de 2021 está en marcha. ¡Participa con tu efeméride!

Por Mar Gulis (CSIC)

Una curiosidad científica por cada día del año. 365 efemérides con las que descubrir investigadoras apenas conocidas, inventos que han revolucionado nuestras vidas, datos sorprendentes y avances tecnológicos inesperados. Para 2021, el Instituto de Ganadería de Montaña (CSIC-Universidad de León) pretende elaborar un nuevo calendario –el de 2020 fue todo un éxito– que acerque la cultura científica a estudiantes de Primaria y ESO.

calendario científico 2020

¿Quién descubrió la Antártida y en qué día se produjo el hallazgo? ¿Cuándo se confirmó que las células humanas pueden contener ADN con una hélice cuádruple? ¿En qué fecha la sonda espacial New Horizons sobrevoló Ultima Thule, el objeto celeste más alejado al que se ha llegado por el momento? A lo largo de los meses, el curioso almanaque revelará estos y otros muchos acontecimientos relacionados con la ciencia.

Coordinado por el investigador Pablo G. Toral, el proyecto, que nació con el calendario científico de 2020, vuelve a basarse en el método colaborativo. Cualquiera que tenga propuestas de aniversarios y efemérides puede participar en la elaboración de los contenidos. Si quieres plasmar tu hito preferido de la historia de la ciencia, o rendir homenaje a alguna de sus figuras destacadas, o simplemente dejar huella en el calendario, escribe tu curiosidad científica en el documento que encontrarás en este enlace. De paso podrás ‘cotillear’ las efemérides que han anotado otras personas.

extracto calendario

Extracto del calendario científico 2020

Como en 2020, el objetivo de esta iniciativa es fomentar la cultura científica entre la población más joven, dar a conocer descubrimientos recientes y visibilizar las aportaciones de investigadoras y tecnólogas. Otro de sus propósitos es divulgar la actividad de los centros de investigación españoles. Para ello, el calendario irá acompañado de una guía didáctica que podrá utilizarse en las aulas.

Inspirado en las versiones existentes en Rumanía y Escocia, el almanaque científico de 2020 superó en solo dos semanas las 50.000 descargas. La edición de 2021 volverá a estar disponible online para su descarga gratuita y, como el año anterior, todos los contenidos se traducirán al euskera, catalán, gallego y asturiano.

extracto calendario

Extracto del calencario científico 2020

Si te gusta la idea, ¡participa! Elige tu efeméride y anótala aquí antes del 1 de septiembre.

Este proyecto cuenta con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología-Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Asimismo, asociaciones orientadas a promover la divulgación de la ciencia y el pensamiento crítico, y profesionales del ámbito educativo, respaldan la iniciativa.

Sumérgete en el océano desde casa: una propuesta del CSIC para explorar los ecosistemas marinos

Por Mar Gulis (CSIC)

3, 2, 1… ¡Al agua! Este viaje comienza con los habitantes más pequeños del océano: protozoos, microalgas, virus, bacterias y animales microscópicos como los tardígrados o las pulgas de agua. Aunque no los vemos a simple vista, son millones de seres diminutos que cumplen un papel esencial para el funcionamiento de los ecosistemas marinos. Este fascinante micromundo te espera en ‘El océano en casa’, un proyecto del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) que ofrece todo tipo de materiales para que el público infantil se sumerja en las aguas oceánicas sin moverse del sofá.

Solo tenéis que entrar en su web y elegir entre varios bloques temáticos que dan a conocer la biodiversidad marina y la importancia de los mares en nuestro día a día. Si os decantáis por el epígrafe ‘Un océano con muchas características’, encontraréis lecturas, dibujos para colorear o rompecabezas y enigmas sobre los distintos ambientes marinos que hay en el planeta. También podréis probar el juego ‘De tierra o de mar’ o experimentar el viaje que realiza un grano de arena desde los Pirineos hasta el cañón de Palamós.

La web del proyecto, cuyos contenidos fueron inicialmente publicados en catalán y ahora se han traducido al castellano, está llena de recursos para niñas y niños curiosos. Por ejemplo, los epígrafes ‘El océano: un mar de ríos’, ‘Las praderas del mar’ y ‘Animales del océano’ incluyen animaciones de la NASA, experimentos caseros, unidades didácticas y hasta cuentos y cómics para aprender qué son las corrientes marinas, ver prados de posidonia y conocer la diversidad animal que esconden mares y océanos.

El viaje no ha hecho más que empezar, porque el bloque titulado ‘El océano y nosotros/as’ está repleto de contenidos para seguir buceando y descubriendo organismos fascinantes. A través de varios vídeos, en el primer apartado, dedicado a las medusas, entenderéis por qué estos animales nos pican cuando nos bañamos en la playa, qué necesitamos para identificarlos y cómo actuar en caso de una picadura. Quienes quieran saber más sobre estos extraños invertebrados podrán también participar en el proyecto de ciencia ciudadana ‘Observadores del mar’.

La aventura continúa con ‘Buques oceanográficos’, donde encontraréis información sobre las grandes embarcaciones donde muchos científicos y científicas investigan a la vez el océano. Si estáis listos para embarcar, buscad el vídeo que os llevará a bordo del Sarmiento de Gamboa, uno de los buques oceanográficos del CSIC.

Hay más. Los epígrafes ‘El fitoplancton’, ‘Basura marina’ y ‘Océano y atmósfera’ contienen audiovisuales para descubrir ese universo de microbios y pequeños organismos acuáticos o calibrar el impacto que tienen los microplásticos y otros residuos en el mar. En esos apartados se puede acceder a otro montón de actividades para realizar en casa: experimentos, guías didácticas o incluso fichas para colorear y entender el ciclo del agua.

Si el mundo marino os engancha, estad atentos a la web de ‘El océano en casa’ porque habrá nuevos contenidos. ¡Y participad! El Instituto de Ciencias del Mar os anima a enviar comentarios, preguntas o sugerencias a la dirección de correo electrónico oceanliteracy@icm.csic.es. Al otro lado de la pantalla, alguien dedicado a investigar el universo marino os contestará.

 

 

Dibujos animados, series, títeres… Más de 10 propuestas del CSIC para estos días sin cole

Por Mar Gulis (CSIC)

Faltan meses para que niñas y niños vuelvan al cole y recuperen sus rutinas. Mientras tanto, ¿qué hacer? ¿Cómo rellenar tantas horas de ocio? Muchos padres y madres llevan semanas haciéndose estas preguntas. Desde este blog os hemos contado los recursos y canales virtuales a los que podéis acceder para satisfacer vuestra curiosidad científica. Pero también queremos acercar la ciencia al público infantil. Aquí os damos algunas ideas para que la chavalada pueda entretenerse y aprender al mismo tiempo.

Distintos institutos del CSIC ponen a vuestra disposición materiales que combinan contenidos científicos con formatos atractivos para la gente menuda. Dibujos animados, todo tipo de audiovisuales con música e ilustraciones, marionetas, cortometrajes y hasta juegos online os esperan en varias webs vinculadas al CSIC y sus centros de investigación.

Si disponéis de ordenador u otro dispositivo y conexión a internet en casa, accederéis a un abanico de recursos para para que vuestros familiares más jóvenes aprendan de forma divertida sobre cambio climático, galaxias, arqueología o electromagnetismo, entre otros muchos temas. En este post os detallamos algunas opciones que encontraréis a golpe de click. Empezamos por las edades más tempranas:

Fragmento de 'Una aventura en la Prehistoria', de Kids.CSIC

Fragmento de ‘Una aventura en la Prehistoria’, de Kids.CSIC.

Dibujos, marionetas y medio marino (a partir de 3 años)

Para los más pequeños, el Instituto de Investigaciones Marinas cuenta con sus Kaleid@labs, una serie de vídeos cortos sonorizados solo con música donde se alternan ilustraciones, títeres realizados por estudiantes de Infantil y Primaria e imágenes de investigación del medio marino. De forma fluida y amena, y sin pasar por alto cuestiones duras de pelar como la contaminación o el calentamiento global, acercan a este público el complejo mundo de la práctica científica.

El mismo instituto también os lleva de paseo subacuático a recorrer la biodiversidad oceánica con su Safari submarino por aguas gallegas y aguas del mundo, igualmente conformado por música e imágenes. Además, en su página web #quedaNaCasa encontraréis muchos otros recursos y materiales didácticos.

Kaleid@labs

Portada de la serie Kaleid@labs, del IIM.

¡Que vivan los dibujos animados! (a partir de 4 años)

El CSIC dispone de un buen repertorio de dibujos animados con abundante contenido didáctico. Preparad las palomitas porque aquí os damos unas cuantas pistas:

Si queréis acercaros a las ciencias del cosmos, echad un vistazo a los dibujos animados del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), uno de los centros de CSIC dedicados a estudiar el universo. Sus cortometrajes animados contienen grandes dosis de ciencia y humor. Con ellos descubriréis cómo se originaron el Sol y las estrellas, aprenderéis más sobre las galaxias, entenderéis cómo empezó la vida en la Tierra y de qué está hecho el aire que respiramos. También podréis saber más sobre partículas y elementos químicos. La chavalada se familiarizará con conceptos como “zona de habitabilidad” o “contaminación lumínica”, y alucinará con el viaje que hace un fotón desde que sale del Sol hasta que alcanza la superficie de una planta.

Si os atrevéis con la física solar, no os perdáis la serie The QuEST de este mismo instituto, integrante del proyecto del Telescopio Solar Europeo (EST, en sus siglas en inglés). La serie explica los objetos de estudio de este nuevo telescopio solar a través de los astrónomos que los estudiaron por primera vez: Galileo Galilei, George Ellery Hale, Angelo Secchi o John and Mary Evershed. Podéis ver sus episodios online y descargarlos en distintos idiomas.

Imagen the The QuEST

Fragmento del capítulo ‘John and Mary Evershed de la serie The QuEST.

Seguimos con más dibujos animados. El CSIC en la Escuela, un programa orientado a impulsar la ciencia en las primeras etapas del aprendizaje, os ofrece cortometrajes que están acompañados de una guía para el docente y se enmarcan en diferentes itinerarios didácticos: ‘El mundo de las moléculas’, ‘La naturaleza de la luz’, ‘Electromagnetismo’, introducciones a la genética y a la arqueología, o la importancia de la transmisión del conocimiento para el avance de las sociedades. En sus historias remiten a nombres y anécdotas que confeccionan la historia de la ciencia, y en su página web Kids.CSIC cuentan con un apartado especial para biografías, además de incluir juegos y tests interactivos.

Fragmento de Los guisantes informan, de Kids.CSIC

Fragmento de ‘Los guisantes informan’, de Kids.CSIC.

También para pequeñas mentes inquietas, el Instituto de Agroquímicos y Tecnología de Alimentos (IATA) ha realizado una serie de animaciones con las que podéis aprender sobre las bacterias que viven en nuestro intestino, los virus o el gran problema de la contaminación por microplásticos.

Imagen de Los virus entéricos, de la serie de animaciones del IATA

Fragmento de ‘Los virus entéricos, de la serie de animaciones del IATA.

Para un poco más mayores (a partir de 7 años)

En la Unidad de Cultura Científica (UCC) del CSIC en Galicia, con la llegada de la cuarentena se pusieron manos a la obra para alimentar la curiosidad científica en estos días de confinamiento. Hablaron con el actor gallego Rony Flamingo y decidieron elaborar esta serie de Píldoras CSIC de conocimiento. De la mano de una divertida ristra de personajes y con referencias locales, estas píldoras os llevarán a los distintos ámbitos de investigación de los centros del CSIC en esta comunidad.

Imagen de Píldoras CSIC de conocimiento

Fragmento de ‘Palmira, domadora profesional (la domesticación vegetal), de la serie Píldoras CSIC de conocimiento de la UCC del CSIC en Galicia.

Si ha llegado el momento de dar un paso más, otra propuesta animada que no os podéis perder es Revoluciones matemáticas. La serie, que cuenta ya con dos temporadas de cuatro capítulos cada una, presenta la vida y obra de grandes matemáticos como Emmy Noether, Isaac Newton, Ada Lovelace, Henri Poincaré o Leonhard Euler, y explica algunos de los problemas que decidieron resolver a través de este lenguaje numérico y universal.

Imagen de Revoluciones matemáticas

Fragmento del capítulo ‘Ada Lovelace’, de la serie Revoluciones matemáticas.

También podéis ver los vídeos del grupo InDi de investigación y divulgación inclusiva de la Institución Milá y Fontanals (IMF), y conocer la iniciativa ‘La Prehistoria contada con marionetas’, o descubrir ‘Hechos y mitos de la Prehistoria’, que apuesta por una ciencia que también sea hecha por personas con discapacidad intelectual.

Si os gustan los espectáculos científicos, asomaos a la iniciativa Ciencia en Navidad, donde, entre otras cosas, podréis disfrutar de la obra de teatro ‘La radiante vida de Marie Curie’.

Portada de la obra de teatro La radiante vida de Marie Curie, dentro de los vídeos del programa Ciencia en Navidad

Portada de la obra de teatro ‘La radiante vida de Marie Curie, dentro de los vídeos del programa Ciencia en Navidad.

Y para mayores de 9 años que sientan atracción por la astrofísica y el universo, el Instituto de Astrofísica de Andalucía ofrece más alternativas: la serie de vídeos divulgativos Deconstruyendo la luz y, con un plus de creatividad, los videoblogs didácticos El diario secreto de Henrietta S. LeavittEl consultorio de Erasmus Cefeido y el Teslablog.

Finalmente, Climate Change. The FAQs, pensado para público a partir de 12 años, es un vídeo en el que científicas y científicos responden a diversas preguntas de estudiantes de Secundaria sobre las causas, las consecuencias y las posibles soluciones del cambio climático.

Si os quedáis con ganas de más, no os perdáis el amplio repertorio de videojuegos y juegos interactivos, recursos didácticos, convocatorias y experimentos creados por el CSIC para el público infantil y juvenil. Podéis encontrar una buena parte de ellos aquí.

Una exposición virtual del CSIC te enseña las plantas que vinieron de América y cambiaron nuestra dieta para siempre

Por Mar Gulis (CSIC)

Tomates, pimientos, patatas, cacao, maíz, piña, cacahuetes… ¿Qué tienen en común estos alimentos? Su origen lejano. Porque, aunque hoy sean habituales en nuestra dieta, todos llegaron de las Américas y poco a poco se colaron en los hogares europeos. ¿Cómo se produjo este trasvase de ingredientes? El punto de inflexión tuvo lugar en la noche del 11 al 12 de octubre de 1492, cuando se oyó el grito de “¡Tierra!” y la historia de Europa y de América experimentó un cambio radical. Cristóbal Colón y su tripulación habían descubierto lo que denominarían el Nuevo Mundo.

Papaya y patata

Izquierda: Papaya (Carica papaya L.). 1750-1773, Christoph Jakob Trew; ilustrador: Georg Dionysius Ehret, grabador: Johann Jacob Haid, Real Jardín Botánico-CSIC (CC BY-NC-SA). Derecha: Patatas (Solanum tuberosum L.) 1892-1893, Amédée Masclef, Real Jardín Botánico-CSIC (CC BY-NC-SA).

Las nuevas relaciones entre ambos continentes trajeron grandes transformaciones, pero aquí solo nos vamos a referir a las que tienen que ver con nuestra alimentación. “La manera de comer de los europeos hoy día sería muy diferente si Colón no hubiera tratado de descubrir una ruta más rápida para llegar desde España a las islas de las especias en el sureste de Asia”. Esta idea es el hilo conductor de la exposición Las plantas comestibles que vinieron de América, que te propone un recorrido virtual por los alimentos que, tras viajar miles de kilómetros, cambiaron nuestra dieta para siempre. La muestra, constituida por una selección de grabados del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC), da cuenta de cómo algunas plantas que descubrieron los colonizadores “no sólo enriquecieron las cocinas de Europa, Asia y África, sino que tuvieron un enorme impacto en la cultura, economía y política a nivel mundial”.

En la exposición encontrarás varias curiosidades. Por ejemplo, la patata y el tomate, dos alimentos básicos de la dieta mediterránea, inicialmente fueron consideradas plantas tóxicas y se destinaron exclusivamente a usos ornamentales en jardines. Hubo que esperar a finales del siglo XVII para que los tomates fueran incluidos en los menús del sur de Europa. En el caso de la patata, tuvo que transcurrir un siglo más para que el denostado tubérculo fuera ampliamente utilizado en el recetario europeo. La llegada del cacao tampoco generó mucho entusiasmo. En su obra Historia natural y moral de las Indias, de 1590, el jesuita antropólogo José Acosta se refería al chocolate como un brebaje que producía asco, y que sin embargo era muy apreciado en su lugar de origen.

Pimiento y maiz

Izquierda: Pimientos (Capsicum ssp). 1613, Basilius Besler, Real Jardín Botánico-CSIC (CC BY-NC-SA). Derecha: Variedades del maíz (Zea mays L.). 1836, Matthieu Bonafous; ilustradora: Ang.ª Bottione-Rossi; grabador: Dupréel, Real Jardín Botánico-CSIC (CC BY-NC-SA).

Curiosamente, otras plantas traídas por Colón, como el maíz y la batata, fueron bien aceptadas desde el principio. Y algunas especies, como la yuca o la papaya, no llegaron a cultivarse en Europa, pero se llevaron a otros continentes, como África, donde ahora son parte fundamental de la dieta de sus habitantes.

La selección de grabados botánicos que integran la muestra procede de la Colección de libros raros y especiales de la biblioteca del Real Jardín Botánico. Las estampas están dibujadas por conocidos ilustradores y grabadores europeos de diferentes épocas, como Georg Dionysius Ehret (1708-1770), colaborador de Carlos Linneo y uno de los artistas botánicos más importantes del siglo XVIII. O el ilustrador Pierre Jean François Turpin (1775-1840), del que se enseña el grabado de la yuca recogido en la obra Nova genera et species plantarum (1824-1825), donde el naturalista Alexander von Humboldt y el botánico Aimé Bonpland describieron 4.500 plantas recopiladas en su viaje por América del Sur.

La muestra resalta además el trabajo de ilustradoras que, aunque han gozado de un menor reconocimiento, realizaron trabajos de gran calidad y precisión, como la ilustradora y retratista de flores Ernestine Panckoucke (1784-1860) o la acuarelista Angela Rossi Bottione.

Mapa

Mapa de los orígenes de las plantas comestibles americanas. / RJB-CSIC

Las plantas comestibles que vinieron de América se enmarca en las actividades de divulgación del proyecto Linking Biodiversity and Culture Information (LinBi), en el que la biblioteca del Real Jardín Botánico del CSIC participa con otros cuatro socios europeos. Los textos de la muestra, originariamente escritos en inglés, ya están disponibles en castellano.

SOS polinizadores: sin insectos no hay futuro para muchas plantas

Por Clara Vignolo (CSIC)

Aunque la mayoría nos encontremos confinados en casa, la naturaleza sigue su curso. Solo hay que asomarse por la ventana para darse cuenta de que la primavera ha comenzado y con ella el ir y venir de los insectos. Algunos de ellos, como las abejas, las mariposas o los escarabajos, van de flor en flor en busca de polen y néctar. Son los llamados insectos polinizadores, cuyo trajín resulta fundamental para la reproducción de muchas plantas.

En la actualidad, la supervivencia de estos insectos se encuentra amenazada por fenómenos como el cambio climático, la agricultura intensiva o las especies invasoras. ¿Quieres saber más sobre estos seres esenciales para la biodiversidad terrestre y los riesgos que afrontan? Te lo contamos en este post y en varios materiales educativos de libre descarga preparados por el Real Jardín Botánico del CSIC. Nada más y nada menos que una guía para todos los públicos, otra para docentes y una app.

Polinizadores

Imagen de Antonello Dellanotte (RJB-CSIC)

Plantas e insectos: un flechazo a primera vista

En su búsqueda de alimento, los insectos polinizadores trasladan (unos con más eficacia que otros) el polen entre las flores y hacen así posible su fecundación. Este transporte se conoce como ‘polinización entomófila’ y es el resultado de un ‘flechazo a primera vista’ entre plantas e insectos que se remonta 140 millones de años atrás.

En ese momento, en pleno Jurásico inferior, aparecieron las primeras angiospermas o plantas con flor. Rápidamente, los insectos comenzaron a aprovechar este nuevo recurso –las flores– de forma eficiente. Surgió así una relación entre las angiospermas y los insectos que desde entonces dirigió la evolución de ambos hasta convertirlos en las dos líneas terrestres más exitosas del planeta. Dicho de otra manera, estos dos grupos de seres vivos se vieron beneficiados de su mutua coexistencia, y esta fructífera relación dio lugar a la aparición de multitud de nuevas especies de plantas con flor y de insectos.

España, un lugar clave para la biodiversidad de abejas

Una muestra de este fenómeno la encontramos actualmente en la Península Ibérica, uno de los lugares con mayor diversidad de abejas del mundo. La presencia de más de 1.100 especies de abejas en nuestro territorio está asociada al gran número de plantas con flor que crecen en él, un total de 6.953 especies.

En primavera, el Real Jardín Botánico ofrece una buena muestra de esta biodiversidad. Si estos días pudiéramos pasear por él, no tardaríamos en advertir a las grandes abejas carpinteras (Xylocopa virginica), negras y con un característico brillo violáceo, construyendo su refugio en un tronco; a los abejorros (Bombus), excavando sus nidos en la tierra; o a las solitarias abejas cerdadoras (Anthidium) y albañiles (Osmias), tomando posesión de cañas secas y pajitas como guarida. Tampoco nos costaría encontrar el rastro de las abejas cortadoras (Megachile), cuyas hembras hacen recortes circulares en las hojas de los árboles con los que forrar sus nidos.

Polinizadores

Imagen de Antonello Dellanotte (RJB-CSIC)

La manzana, el tomate o el café, dependientes de los polinizadores

No existen datos exactos, pero estudios recientes estiman que casi el 90% de las plantas angiospermas (unas 308.000 especies) son polinizadas gracias a los insectos. Además, la polinización entomófila es indispensable para la producción global de alimentos, por lo que se considera un servicio ecosistémico esencial. Un dato revelador es que el 75% de los 111 principales cultivos agrícolas del mundo dependen de estos organismos. Entre los más destacados se incluyen la manzana, la cereza, la almendra, el tomate, el melón, la sandía, el café o el cacao.

Cuando se considera la producción total de alimentos vegetales como biomasa, la importancia relativa de la polinización entomófila disminuye, ya que los principales cultivos vegetales del mundo (arroz, trigo y maíz) son polinizados por el viento. No obstante, los alimentos que proceden de cultivos polinizados por animales son ricos en micronutrientes y fundamentales en nuestra dieta. Con todos estos datos, podemos afirmar que los insectos polinizadores tienen un papel crucial en el mantenimiento de la biodiversidad terrestre y en nuestra vida.

Desaparición de insectos

Sin embargo, el grupo de seres vivos más numeroso del planeta, los insectos, se encuentra seriamente amenazado. Una reciente publicación revela que el 40% de las especies pueden desaparecer en los próximos 100 años. Entre ellas se incluyen todos los grupos de polinizadores: mariposas, polillas, abejas, moscas y escarabajos. Parece que la fatídica “primavera silenciosa” de Rachel Carlson está a la vuelta de la esquina… ¡y eso que ella dio la alarma en 1962!

Las poblaciones de polinizadores están reguladas por varios factores: la abundancia de flores, la disponibilidad de ambientes de nidificación, los depredadores y patógenos, y los pesticidas. Las prácticas agrícolas intensivas tienen un efecto negativo en al menos dos de estas variables: por un lado, al transformar los hábitats de los insectos en monocultivos hacen que los recursos florales disminuyan; y, por otro, conllevan el uso generalizado de plaguicidas. Otros fenómenos que contribuyen a la pérdida de biodiversidad de insectos son la incidencia de parásitos, las especies invasoras o el cambio climático.

Polinizadores

Imagen de Antonello Dellanotte (RJB-CSIC)

¿Qué hacer?

Para evitar este colapso anunciado es necesario comenzar a tomar medidas de forma urgente, principalmente sobre la forma de realizar las prácticas agrícolas. Favorecer la agricultura ecológica frente a la agricultura intensiva tiene grandes beneficios para las poblaciones de polinizadores.

Por una parte, la agricultura ecológica produce alimentos sin emplear pesticidas y fertilizantes sintéticos, lo que permite mantener la fertilidad del suelo y conservar la biodiversidad. Además, promueve un menor laboreo de la tierra y, por tanto, disminuye las perturbaciones en el suelo y el riesgo de destrucción de nidos de abejas.

Por otro lado, la producción ecológica trata de diversificar los cultivos formando una heterogeneidad de parcelas en una misma explotación. Esto ofrece recursos de polen y néctar en distintas cantidades y en diferentes momentos del año. Asimismo, cuando un paisaje agrícola está formado por campos de cultivos de tamaño pequeño y forma irregular, hay más márgenes entre los cultivos. Estos espacios, los márgenes o lindes, son vitales para la supervivencia de los polinizadores ya que representan un refugio para las plantas silvestres y, por lo tanto, una rica fuente de alimento y un lugar para la reproducción. Funcionan como pasillos que conectan los campos y generan el intercambio de polen en largas distancias. Se ha comprobado, además, que un aumento de estos espacios repercute en una mayor producción de frutos y semillas de los propios cultivos.

Si queremos seguir escuchando el zumbido de las abejas y el canto de las aves, debemos pensar en otras formas de manejar el campo más respetuosas con la vida silvestre. Es posible una convivencia más amable con estos seres que, además de realizar un servicio ecosistémico fundamental, son fuente de alimento de miles de especies.

Polinizadores

Imagen de Antonello Dellanotte (RJB-CSIC)

Para saber más desde casa

El conocimiento de los insectos polinizadores nos permitirá abordar su problemática y pensar en un futuro más halagüeño para nuestro planeta. Por eso en el Real Jardín Botánico, en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), hemos preparado varios materiales sobre la importancia de estos seres vivos, sus beneficios para nuestra vida y las amenazas a las que están sometidos:

 

* Clara Vignolo forma parte de la Unidad de Programas Educativos del Real Jardín Botánico del CSIC. Ha desarrollado proyectos educativos en torno al tema de los insectos polinizadores.

‘Top models’ de la ciencia: descubre a los seres vivos más utilizados en el laboratorio

Por Mar Gulis (CSIC)

Entre probetas, microscopios o tubos de ensayo, camuflados o a la vista, podrías encontrarlos en cualquier parte de un laboratorio. Hablamos de una bacteria del intestino humano, de la mosca de la fruta y del ratón; tres especies en principio poco llamativas, o incluso molestas. Sin embargo, la ciencia utiliza estos ‘bichitos’ como modelos de los seres vivos desde hace años. Gracias a ellos, se han hecho importantes descubrimientos sobre los mecanismos de la vida o diseñado tratamientos contra el cáncer. Te invitamos a conocer desde tu casa a estos ‘top model’ de la investigación, que forman parte de la exposición virtual del CSIC Seres modélicos. Entre la naturaleza y el laboratorio.

1. La bacteria que se volvió famosa por cambiar la biología

Aunque a simple vista sea inapreciable, la bacteria Escherichia coli es la más conocida en los laboratorios. Inicialmente se llamó Bacterium coli por ser la bacteria común del colón. Comenzó a estudiarse por las infecciones que causaba, pero a mediados del siglo XX se convirtió en modelo biológico gracias a su estructura sencilla, rápido crecimiento y los medios empleados para su cultivo, que aumentaron las posibilidades experimentales. Su utilización permitió hallar algunos de los principios básicos de la vida, pero E. coli alcanzó el estrellato con el descubrimiento de la técnica de ‘corta y pega’ del ADN, en la cual se usan enzimas para quitar e insertar segmentos de código genético y que supuso el inicio de la ingeniería genética. Hoy en día se emplea en la selección de genes concretos, estudiados posteriormente en otros organismos más complejos.

Micrografía electrónica de Escherichia coli a 10.000 aumentos.

Esta bacteria sabe mucho de los seres humanos. El genoma de E. coli, compuesto por cerca de 4.300 genes, contiene una séptima parte de nuestros genes. Además, habita en el intestino humano, donde forma parte junto a cientos de especies de la mibrobiota intestinal –también conocida como flora intestinal–, que cumple un papel fundamental en la digestión y en la defensa frente a patógenos.

E. coli es un instrumento más del laboratorio. El interés de su investigación reside todavía en las infecciones, ya que cada vez existe una mayor resistencia a los antibióticos, pero también en los mecanismos que se ponen en marcha al dividirse la célula, y cuyo mejor conocimiento permitiría diseñar, con ayuda de técnicas genómicas, fármacos con menor resistencia.

2. ¿Cómo conseguir la apariencia de una mosca?

Imagina lo molesto que resulta el zumbido de una mosca al merodear por nuestras cabezas. A partir de ahora puede que cambies de opinión cuando descubras que las moscas del vinagre o de la fruta (Drosophila melanogaster) son usadas como modelo en biología animal. Es habitual verlas en cualquier lugar, pero son más abundantes en terrenos agrícolas, cuando hace buen tiempo y, desde hace más de un siglo (esta especie se estudió por primera vez en 1901), también en los laboratorios. Saber de la mosca significa saber del ser humano porque ha sido clave en investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas, tumores y metástasis.

Visión dorsal y lateral de un macho y una hembra de Drosophila melanogaster. / Benjamin Prud’homme. Institut de Biologie du Développement de Marseille-Luminy. Parc Scientifique de Luminy.

Uno de los objetivos de su estudio es conocer cómo este pequeño insecto consigue su apariencia. La secuenciación de los genomas ha permitido determinar que la mayoría de genes de la mosca de la fruta son homólogos a los humanos. Por tanto, investigando los genes de esta mosca, que es un modelo de experimentación mucho más simple, se puede tener una idea de la acción de los genes en los humanos.

Sin duda su filón para la genética es más que evidente, y no solo porque el genoma de la mosca del vinagre alberga alrededor de 13.600 genes, un tercio de los que contiene el genoma humano. Además, a partir de cruces entre más de 100 tipos de moscas, el investigador Thomas H. Morgan (1866-1945) estableció que los caracteres se encuentran en los cromosomas y se heredan de generación en generación. Con ello dio lugar a la teoría cromosómica de la herencia, que le hizo merecedor del Nobel de Medicina en 1933.

3. ¡Roedores en el laboratorio!

Llaman la atención por su par de dientes incisivos y por su minúsculo tamaño. Los encontrarás en bosques, en tu ciudad y, cómo no, en un laboratorio. Así son los ratones, o Mus musculus si atendemos a su nombre científico. Utilizados como objeto de experimentación, desde hace más de un siglo son piezas clave en el estudio de la diabetes, el cáncer o los trastornos neurológicos; incluso los misterios del cerebro se exploran antes en los ratones que en el ser humano. Entre la comunidad científica hay quien los llama ‘seres humanos de bolsillo’.

En el año 2002 se dio a conocer la secuencia de su genoma, la primera de un mamífero: con cerca de 30.000 genes, aproximadamente los mismos que nuestra especie, el 99% de estos tiene su homólogo humano. Además, en ellos se reproducen enfermedades humanas como la obesidad o el párkinson, se realizan pruebas de toxicidad y se ensayan terapias futuras con células madre o nuevos materiales. Estos experimentos se han podido llevar a cabo a partir de ratones transgénicos y knock outs, es decir, aquellos producidos con un gen inactivado en todas sus células. En todos los casos, se han utilizado solo ratones machos para evitar que las hormonas sexuales afecten a los resultados.

Foto publicitaria del Jackson Laboratory. De izquierda a derecha, George Woolley, Liane Brauch, C.C. Little, desconocido y W.L. Russell. Década de 1940. / Cortesía del Jackson Laboratory.

Cuando las voces en contra de la experimentación animal comenzaron a alzarse, la defensa de los ratones no formó parte de las primeras reivindicaciones. La regulación llegó al mundo de los roedores con normativas y protocolos a nivel europeo. En ellas se establece que se debe reemplazar al ratón por otro sistema cuando sea posible y reducir el número de individuos en la investigación, para evitar así el sufrimiento animal.

E. coli, la mosca del vinagre y el ratón son solo algunos de las especies más comunes utilizadas como modelo. La muestra Seres modélicos. Entre la naturaleza y el laboratorio, cuyos contenidos puedes consultar online y descargar en alta calidad desde casa, se ocupa también de organismos como la levadura de la cerveza, un gusano minúsculo del suelo, una hierba normal y corriente y un pez de acuario. Elaborada originalmente por la Delegación del CSIC en Cataluña y ampliada en el marco del proyecto de divulgación Ciudad Ciencia, la exposición se complementa con entrevistas a especialistas en cada uno de estos seres modelo.

Únete a la ciencia ciudadana: pon a tu ordenador a cribar fármacos contra el coronavirus

Por Mar Gulis (CSIC)

Colaborar desde casa en la búsqueda de medicamentos que frenen el coronavirus ya es posible gracias a un nuevo proyecto de ciencia ciudadana impulsado por el CSIC y la Fundación Ibercivis. Basta con tener un ordenador, conexión a internet y unirse, instalando un programa, a la red de computación distribuida de Ibercivis. A partir de ese momento, cada vez que se active el salvapantallas, tu ordenador se pondrá a hacer cálculos que servirán para conocer si fármacos que se están utilizando para tratar otras enfermedades víricas, como el ébola, la infección por VIH (causante del sida), la hepatitis B o la gripe, logran inhibir una proteína clave en la reproducción del virus SARS-CoV-2. Si quieres saber más, aquí te damos algunas claves del proyecto, que responde a las siglas ‘COVID-PHYM’.

Ciencia ciudadana

¿Por qué probar compuestos que ya existen?

Pues para ganar tiempo en el control de la pandemia. Como los medicamentos aprobados ya han demostrado ser suficientemente seguros para nuestra salud, podrían estar disponibles para tratar a pacientes con COVID-19 mucho antes que un fármaco de nueva creación.

En cualquier caso, aunque un medicamento esté aprobado, hay que demostrar que es eficaz contra este coronavirus. Los ensayos clínicos con personas son muy costosos en términos económicos, de tiempo y de esfuerzo para los pacientes y el sistema sanitario. Así que, antes de hacer pruebas de este tipo, conviene utilizar técnicas informáticas para seleccionar buenos candidatos, es decir, fármacos que tengan realmente oportunidades de funcionar.

¿Cuál es la diana terapéutica?

La proteína que se quiere inhibir se conoce como ARN polimerasa dependiente de ARN’ y ha sido escogida porque juega un papel central en la replicación y transcripción del material genético del virus. Si se neutraliza, se puede frenar la propagación del virus en el organismo y ayudar en la curación.

¿Qué pintan los ordenadores personales en todo esto?

Como explica Javier Martínez de Salazar, investigador del CSIC en el Instituto de Estructura de la Materia y líder del grupo que está detrás de esta iniciativa (Biophym), buscar con técnicas informáticas un compuesto capaz de neutralizar una proteína concreta es como probar un enorme número de llaves para abrir una cerradura. “Como en el caso de una llave y una cerradura, hay que encontrar el fármaco que mejor se adapte a la estructura de la zona de la proteína en la que esta realiza su función; el problema es que los modelos basados en la química-física que nos permiten hacerlo implican realizar cientos de miles de cálculos para medir la fuerza de la interacción de cada una de las posibles asociaciones entre el fármaco y la proteína”, advierte Javier Ramos Díaz, uno de los investigadores del grupo.

Un ordenador convencional tardaría varios años en ejecutar los cálculos necesarios para llevar a cabo la investigación. Por eso, el proyecto necesita la colaboración ciudadana: es decir, muchos ordenadores de personas voluntarias que reciban y procesen pequeños paquetes de trabajo. De este modo será posible conseguir una potencia de cálculo similar a la de un supercomputador y realizar todas las tareas previstas.

Coronavirus y proteina diana

Principal: imagen al microscopio electrónico del virus SARS-CoV-2 . Arriba a la derecha: estructura de la ARN-Polimerasa del SARS-CoV-2. / Center for Disease Control/epa/dpa y PDB Id: 6M71.

Realmente, ¿es eficaz distribuir el trabajo en muchos ordenadores?

Sí. Esta forma de trabajar se conoce como computación distribuida, y lleva cerca de 20 años ayudando con éxito a llevar a cabo proyectos científicos que demandan una gran capacidad de procesamiento. Uno de los ejemplos más vistosos es el proyecto SETI, que ha conseguido que millones de voluntarios y voluntarias contribuyan con sus ordenadores a analizar señales de radio procedentes del espacio en busca de indicios de vida extraterrestre. Para facilitar su puesta en marcha, la Universidad de Berkeley desarrolló la plataforma de computación distribuida BOINC, un programa de código abierto que actualmente utilizan numerosos centros de investigación de todo el mundo en áreas tan diversas como la física, las matemáticas, la climatología o la astrofísica.

En España, uno de los principales impulsores de este paradigma de computación ha sido Ibercivis. Aunque actualmente esta fundación se dedica a promover todo tipo de iniciativas de ciencia ciudadana, cuenta con una infraestructura de computación distribuida basada en BOINC con más de 20.000 voluntarios y voluntarias que ceden la potencia de cálculo de sus ordenadores y que ha dado soporte a más de 15 proyectos de investigación.

¿Qué hay que hacer para colaborar?

Solo necesitas descargar el programa BOINC y unirte a ‘Ibercivis BOINC’ en el momento de la instalación. Al hacerlo podrás elegir fácilmente cuándo y cómo participar. Si no quieres que el rendimiento del ordenador se vea afectado mientras lo usas, deja activada la configuración por defecto para que el programa solo se ejecute en los tiempos de pausa, cuando salta el salvapantallas.

Érase una vez… 10 cuentos infantiles para escuchar en casa y ‘flipar’ con la ciencia

Por Mar Gulis (CSIC)

Envuelta en música de suspense y ruidos de tormenta, la voz de una narradora inicia el relato así: “Esta historia comienza una lluviosa tarde de otoño en un oscuro despacho lleno de polvo. Nuestra heroína, Angelina McBustillo, estaba enfrascada revisando las pruebas de uno de sus últimos casos…” ¿Quién es la protagonista de la historia? Angelina es una reputada detective que un día recibe un misterioso encargo: averiguar la identidad de un fósil de renacuajo y esclarecer qué le sucedió hace millones de años.

Asunción de los Ríos

El cuento ‘Buscando lo invisible’ está centrado en la investigadora del MNCN-CSIC Asunción de los Ríos, cuyo trabajo se centra en el funcionamiento de ecosistemas microbianos. / Alfonso Nombela.

Esta es la trama de ‘El misterio de la familia Pelobates’, uno de los 10 cuentos que forman la colección Cuéntame cómo dedicarme a la ciencia, coordinada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Científicas famosas como Valentina Tereshkova, Ada Lovelace o Lynn Margulis, junto a investigadoras actuales del CSIC, protagonizan relatos para escuchar en casa durante estos días de confinamiento. Dirigidas a niños y niñas de entre cinco y doce años, las narraciones pretenden despertar el interés por la ciencia entre el público infantil y romper estereotipos de género.

A través de la ficción y de la vida real de mujeres inspiradoras, tratan cuestiones como el cambio climático, la carrera espacial o el nacimiento de la programación. La fauna acuática y las amenazas a las que se enfrenta; qué son los genes y por qué nos parecemos entre nosotros; en qué consiste la endosimbiosis seriada o cómo la paleontología permite descifrar el pasado a través de los fósiles son algunos de los temas abordados en ‘Estrellas, erizos y peninos’, ‘La boga en verso’ o ‘Una historia de parecidos’, entre otros cuentos.

Ángeles Bustillo

Ángeles Bustillo, investigadora del MNCN-CSIC especializada en petrología, progatoniza el cuento ‘El misterio de la familia’. / Alfonso Nombela.

Apoyados en la narración oral, los relatos, que duran entre 6 y 15 minutos, se centran también en aspectos como la importancia del trabajo en equipo, la superación de los miedos personales o la satisfacción de descubrir y aprender a través de la investigación.

La colección está formada por cuentos creados por las cooperativas Biodiversia y Pandora Mirabilia e ilustraciones originales de Alfonso Nombela e Irene Cuesta. Cinco de las historias pertenecen a la serie Un cuento propio y las otras son cinco cuentos originales que están protagonizados por investigadoras del MNCN-CSIC.

Además de estos cuentacuentos que se pueden disfrutar en familia, la colección propone actividades educativas de contenido científico. Con instrumental sencillo y fácil de conseguir, niños y niñas podrán crear un bosque interminable, confeccionar un árbol de la vida, fabricar un fósil o extraer los genes de una fresa. Para quienes se atrevan con los audiovisuales, también hay un desafío: crear un vídeo clip de la canción original Quiero investigar.

Lynn Margulis

La bióloga evolutiva estadounidense Lynn Margulis es la figura principal de ‘El baile de las bacterias’. / Irene Cuesta.

Si quieres saber más sobre Cuéntame cómo dedicarme a la ciencia, lo mejor es que visites su página web. De momento puedes echar un vistazo a la lista de cuentos orales que incluye la colección:

  1. La boga en verso, protagonizada por la investigadora del MNCN especializada en el estudio de los peces de agua dulce Ana Isabel Perdices.
  2. El misterio de la familia Pelobates, protagonizada por la investigadora del MNCN especializada en petrología Ángeles Bustillo.
  3. Estrellas, erizos y pepinos, protagonizada por la bióloga marina mexicana María Elena Caso.
  4. Valiente Valentina, protagonizada por la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova.
  5. Yo quiero ser como Trótula de Salerno, protagonizada por la médica del medievo Trótula de Salerno.
  6. Una historia de parecidos, protagonizada por la investigadora del MNCN especializada en genética sistemática Annie Machordom.
  7. El baile de las bacterias, protagonizada por la bióloga evolutiva estadounidense Lynn Margulis.
  8. Buscando lo invisible, protagonizada por la investigadora del MNCN Asunción de los Ríos, cuyo trabajo se centra en el funcionamiento de ecosistemas microbianos.
  9. El bosque interminable, protagonizada por la investigadora del MNCN especializada en ecofisiología vegetal Ana Rey.
  10. La encantadora de los números, protagonizada por la matemática británica Ada Lovelace.
  11. Quiero investigar, canción del proyecto.

La colección Cuéntame cómo dedicarme a la ciencia ha sido financiada por la Fundación española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

¿Te gusta escribir? Aprovecha el tiempo en casa y participa en Inspiraciencia

Por Mar Gulis (CSIC)

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaba de poner en marcha la décima edición de su certamen de relatos de inspiración científica. Si tienes más de 12 o más años, Inspiraciencia te invita a enviar un texto de ficción corto escrito en castellano, catalán, euskera o gallego en el que, de forma libre y personal, trates algún aspecto relacionado con la ciencia.

Inspiraciencia X

Para participar no necesitas ser un especialista en la materia ni ceñirte a un tema o a un estilo determinado. Imaginar el futuro en clave de ciencia ficción, explicar fenómenos científicos por medio de metáforas y personajes o fabular descubrimientos y anécdotas históricas son solo algunas de las posibilidades que tienes a mano para inventar una historia.

En la página web de Inspiraciencia puedes leer los textos presentados en las ediciones anteriores y así hacerte una idea de la gran variedad de propuestas que tienen cabida en el certamen. Un ejemplo son los últimos relatos en castellano premiados en la categoría ‘Adulto’. El de 2019 utilizaba la estrepitosa caída de un eminente científico durante la entrega de un importante premio para hablar, con mucho humor negro, de estadística y probabilidades. El del año precedente nos presentaba un diálogo entre un profesor y varios alumnos en el que se iban desvelando los sorprendentes cambios educativos y sociales provocados por el desarrollo de la inteligencia artificial. Por su parte, el de 2017 fantaseaba sobre el impacto ambivalente de la realidad virtual en el marketing y la selección de recursos humanos del futuro.

Existen muchos alicientes para aceptar el reto que propone Inspiraciencia. El más importante es que te guste escribir ficción, pero también están los premios. Como en años anteriores, quienes resulten galardonados serán premiados con cursos de escritura en escuelas de prestigio, libros electrónicos o suscripciones a revistas.

Además, esta edición coincide con un momento excepcional al que quizás puedes sacarle partido literario. ¿Quién sabe? Tal vez estos días de confinamiento tienes más tiempo para ponerte a escribir. O a lo mejor la crisis del coronavirus ha hecho que se dispare tu creatividad. Desde luego, la situación invita a proyectar distopías causadas por fenómenos como las pandemias o el cambio climático; aunque también a soñar utopías en las que la ciencia nos ayude a solucionar los múltiples desafíos del presente. O, ¿por qué no?, a crear ficciones que sirvan para evadirnos y pensar en otra cosa. La imaginación es libre.

¿Te animas a participar? Entonces, tienes hasta el 7 de junio para enviar un texto original de 800 palabras como máximo. Tendrás que presentarlo en la categoría ‘Joven’ si tienes entre 12 y 17 años y ‘Adulto’ si ya has cumplido los 18. ¡Te esperamos!

 

Inspiraciencia es un certamen impulsado por la Delegación del CSIC en Cataluña con la colaboración de numerosas personas y entidades; entre ellas, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Ciencia online: más de 100 conferencias de divulgación del CSIC para ver en casa

Por Mar Gulis (CSIC)

¿Por qué el cambio climático es un problema urgente? ¿De qué está hecho el universo? ¿Cómo se extinguieron los Neandertales? ¿Tiene la vida un origen extraterrestre? Estos días de confinamiento suponen una excelente oportunidad para saciar tu curiosidad científica. Las más de 100 charlas para todos los públicos que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ofrece en sus canales online te ayudarán a buscar respuestas a estas y otras muchas preguntas. Además, te permitirán conocer los últimos avances de la ciencia por boca de investigadores e investigadoras que trabajan en una gran variedad de campos, como la demografía, la biología, la geología o la física teórica.

Fernando Valladares

Fernando Valladares, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en una de sus charlas sobre cambio climático.

Del universo a las partículas elementales

Si lo que te interesa son los meteoritos, las estrellas o la vida extraterrestre, puedes asomarte al impresionante catálogo de conferencias del Ciclo Lucas Lara, organizado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). En ellas no solo oirás hablar de astronomía, sino también de asuntos como la inteligencia artificial, el dolor o los mosaicos de La Alhambra.

En caso de que te vaya más la física ‘pura y dura’, las conferencias del Instituto de Física Teórica (IFT-CSIC/UAM) no te defraudarán. El bosón de Higgs y el misterio de la masa, el fin del espacio-tiempo o las misteriosas propiedades de los neutrinos son solo algunas de las muchísimas cuestiones tratadas en ellas. De todas formas, la física del CSIC no se agota aquí. En esta misma área del conocimiento, tampoco puedes perderte las charlas del Instituto de Física Fundamental (IFF-CSIC), que se ocupan de temas como la antimateria, los mitos de la física cuántica o la computación cuántica.

La investigadora Laura López-Mascaraque, del Instituto Cajal (IC-CSIC), habla de la ruta de los aromas de la nariz al cerebro en el ciclo ‘¿Qué sabemos de?’.

Para saber de todo

Para quienes no tengan tan definida una temática de interés, el ciclo Jam Science ofrece la oportunidad de ver a investigadores e investigadores de perfil muy diverso hablando de su trabajo en un ambiente muy distendido: nada más y nada menos que un bar. Organizada por la científica del CSIC Carmen Fernández, esta iniciativa ha abordado cuestiones como el enigma de los Neandertales, el posible origen extraterrestre de la vida en nuestro planeta, la exploración antártica o la importancia de las vacunas. Los vídeos de estas charlas están disponibles en los canales de Youtube DC SciCommAgora Mundi Ciencia.

Otro ciclo de contenido científico amplio que te permitirá aumentar tus conocimientos son las Friday Talks. ‘Música y neurociencia’, ‘Un nuevo océano en la era del plástico’ o ‘Gatos y tigres… ¿bajo el mar?’ son títulos de algunas de las intervenciones recogidas por esta propuesta del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC).

Y aún hay más. ¿Qué somos capaces de hacer editando genes? ¿Cómo sabe el cerebro lo que la nariz huele? ¿Se va a convertir la Comunidad Valenciana en un desierto? Estos interrogantes sirven de partida a tres de las conferencias del ciclo ‘¿Qué sabemos de?’ con el que la Delegación del CSIC en Valencia te propone indagar en las claves científicas del bienestar.

Los Neandertales son el eje de esta charla de Antonio Rosas, del MNCN-CSIC, en el ciclo Jam Science.

Cambio climático y geología

Volviendo a temáticas más específicas, el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) Fernando Valladares te invita a reflexionar sobre el cambio climático y los desafíos que plantea en su serie de vídeos La salud de la humanidad, en la que intercala conferencias con varias piezas informativas de elaboración propia. Y en una línea similar, Daniel García-Castellanos, del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (ICTJA-CSIC), comparte su pasión por la geología en sus charlas sobre megainundaciones, tectónica de placas y erosión del suelo.

Y para terminar, puedes darte una vuelta por los ciclos Demografía hoy y ¿Qué sabemos del arte rupestre?, así como los seminarios de la Estación Biológica de Doñana. Estos vídeos, de contenido algo más especializado que los anteriores, te permitirán profundizar en las cuestiones que tratan.

Como ves, tienes muchas conferencias para elegir. ¿Por cuál quieres empezar?

Si quieres conocer más recursos del CSIC para aprender ciencia desde casa, pincha aquí.