BLOGS
Ciencia para llevar Ciencia para llevar

CURIOSIDADES CIENTÍFICAS PARA COMPARTIR

Entradas etiquetadas como ‘Ciencia ciudadana’

¿Te inspiran la fotografía y la ciencia? Participa en #FOTCIENCIA

Por Mar Gulis (CSIC)

¿Te gusta la fotografía? ¿La ciencia y la tecnología disparan tu creatividad? Pues estamos esperando tus propuestas. FOTCIENCIA es una iniciativa que celebra su 15ª edición y que seleccionará las mejores imágenes de ciencia del año para conformar un catálogo y una exposición itinerante. La muestra resultante recorrerá una veintena de museos y centros culturales de España en 2018. Las fotografías pueden presentarse hasta el próximo 14 de diciembre de 2017 a las 14:00 horas.

Las imágenes deben estar relacionadas con la investigación científica o sus aplicaciones, y pueden reflejar aspectos como el objeto de estudio de la investigación, las personas que la realizan, su instrumentación e instalaciones, los resultados del avance científico, etc. Para participar es necesario presentar las fotografías en formato digital a través de un formulario disponible en la página web www.fotciencia.es, junto con un texto que permita interpretarlas. El jurado valorará tanto la imagen –su calidad técnica, originalidad y valor estético– como la claridad de la explicación aportada por el autor o autora.

En esta iniciativa puede participar cualquier persona mayor de edad que presente fotografías propias que no hayan sido seleccionadas en procesos similares. Pero también hay una modalidad, ‘La ciencia en el aula’, dirigida al alumnado de centros educativos y de formación profesional, que pueden participar a través de sus profesores y profesoras.

 

Vídeo con las imágenes seleccionadas en la pasada edición de FOTCIENCIA (2016).

 

Las propuestas se pueden presentar a una de las siguientes modalidades:

  • Micro, cuando la dimensión real del objeto fotografiado sea menor o igual a 1 milímetro o la imagen haya sido obtenida mediante un instrumento de micrografía (óptica o electrónica) o técnicas de difracción.
  • General, cuando la dimensión real del objeto fotografiado sea mayor de 1 milímetro.

Además, los autores y autoras también pueden adscribir su imagen a otras modalidades específicas, como ‘Agricultura sostenible’ ‘Alimentación y nutrición’, que cuentan con el apoyo de dos centros del CSIC: el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA).

Las dos mejores imágenes de la categoría General y las dos mejores imágenes de la categoría Micro, según los criterios mencionados anteriormente, serán remuneradas con una cantidad de 1.500€ cada una. En las demás modalidades, se seleccionará una foto que recibirá 600€.

La organización hará una selección adicional de fotografías para incluirlas en el catálogo y en la exposición itinerante, que se prestará gratuitamente a las entidades que la soliciten. Todas las fotos presentadas pasarán a formar parte de la galería de imágenes de la web de FOTCIENCIA.

FOTCIENCIA es una iniciativa organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con la colaboración de la Fundación Jesús Serra.

Toda la información y normas de participación están disponibles en www.fotciencia.es

 

Semana de la Ciencia del CSIC: viajar al pasado, hacer catas científicas y más

Por Mar Gulis (CSIC)

Viajar al pasado a través de los restos orgánicos de un yacimiento navarro (Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino), aprender sobre los caballitos de mar (Instituto de Investigaciones Marinas) o realizar catas catas de queso para conocer sus propiedades nutricionales (Instituto de Productos Lácteos de Asturias) son tres de las 331 actividades con las que el CSIC abre este año la Semana de la Ciencia. A través de los más de 81 centros de investigación participantes, esta iniciativa, organizada con apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), ofrecerá propuestas para todos los públicos en torno a diversas áreas del conocimiento.

Muchas de las actividades de la Semana de la Ciencia del CSIC han sido diseñadas para que el público asuma un papel activo e interactúe con el personal investigador.

Las actividades, gratuitas y dirigidas al público general, se presentan en formatos clásicos, como exposiciones, rutas científicas o conferencias, y en otros más novedosos, como degustaciones, cafés científicos, concursos o los innumerables talleres diseñados para que el público interactúe con la ciencia. Así, ‘Convierte tu móvil en un microscopio’, organizada por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, el taller ‘Experimenta con partículas’, del Centro Nacional de Aceleradores, o ‘Iluminación estroboscópica’, una iniciativa del Laboratorio de Investigación en Fluidodinámica y Tecnologías de la Combustión, reflejan la vertiente práctica de la Semana de la Ciencia.

En esta edición, el CSIC también ha incorporado la ciencia ciudadana a su programación, a través de iniciativas como ‘Plásticos 0 en la playa’, un taller del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. El objetivo en este caso es que la propia sociedad recabe datos valiosos para evaluar los efectos de los residuos marinos sobre los ecosistemas costeros.

El pasado 2 de noviembre arrancó la cita anual con la divulgación científica en muchas comunidades autónomas. En la mayoría de ellas, la Semana de la Ciencia se prolongará hasta finales de mes. ¡Consulta la programación y participa!

FOTCIENCIA14: estas son las mejores imágenes de 2016

Por Mar Gulis (CSIC)

Un chorro de agua que cambia su trayectoria y curvatura al entrar en contacto con un dedo, resina fosilizada de conífera, una imagen microscópica de un medallón del siglo XIV, esferas de carbono que parecen una ciudad futurista… Estos son algunos de los temas abordados en las propuestas que han resultado elegidas en la 14 edición de FOTCIENCIA.

Si quieres verlas, mira este vídeo:

Estas imágenes, junto a otras que se elegirán entre las 666 presentadas, serán incluidas en un catálogo y formarán parte de una exposición que recorrerá diferentes museos y centros de España durante 2017. Dos copias de la muestra itinerante estarán disponibles para su préstamo gratuito.

FOTCIENCIA es una iniciativa de ámbito nacional organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con la colaboración de la Fundación Jesús Serra. El objetivo es acercar la ciencia a la ciudadanía a través de fotografías que abordan cuestiones científicas desde una visión artística y estética. Cada imagen va acompañada de un comentario escrito por su autor/a en el que explica el interés científico de lo que ilustra.

Toda la información relativa a FOTCIENCIA está disponible en la web www.fotciencia.es

 

Y tú, ¿adoptarías una planta?

petrocoptis-begoñaPor Mar Gulis

Esta imagen corresponde a un ejemplar de Petrocoptis montsicciana, una planta endémica que vive en una pequeña área pirenaica, a ambos lados de la frontera que separa Aragón y Cataluña. Está catalogada como especie de interés comunitario, lo que la convierte en una especie vulnerable que necesita seguimiento. Desde hace un año, una de las poblaciones de Petrocoptis montsicciana que crece en Aragón tiene un ‘padre adoptivo’: José Vicente, profesor en una escuela de adultos de Monzón, dedica parte de su tiempo libre a visitar esta especie en su hábitat natural. Se ha comprometido a pasar a verla al menos una vez al año para comprobar su estado e informar sobre su evolución. Como otros voluntarios, José Vicente participa en el programa ‘Adopta una planta, una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) del CSIC y el Gobierno de Aragón cuyo objetivo es obtener información sobre la distribución de plantas y realizar seguimientos de las especies amenazadas, raras y especialmente sensibles al cambio climático.

Participar es muy fácil y no se necesitan conocimientos previos. Los científicos han desarrollado protocolos de seguimiento y entrenan a los voluntarios para que todo el mundo pueda colaborar de una forma sencilla pero efectiva. Las personas voluntarias se comprometen a realizar tareas varias, como contar el número de ejemplares que conviven en una serie de áreas o hacer un seguimiento individualizado. Se adoptan tanto plantas catalogadas de interés comunitario como plantas amenazadas, indicadoras de cambio climático o comunes.

Cuando hablamos de compromiso la cosa va en serio, porque los voluntarios deben visitar la especie elegida una vez al año, durante diez años. Puede parecer inasumible pero, lejos de desanimar, cada vez se suman al programa más personas de todo tipo, más o menos expertas, más o menos jóvenes, a las que les une la curiosidad por la botánica y el gusto por las salidas al campo. La red cuenta con unos 50 voluntarios y otros tantos Agentes de Protección de la Naturaleza de Aragón –colaboradores del programa–. Unos 25 voluntarios adoptaron alguna planta en 2014, y otros tantos están esperando para hacerlo en 2015. El grupo va creciendo poco a poco. “No se trata de reclutar por reclutar a nuevos miembros, ya que el trabajo que se realiza es artesanal y los seguimientos siempre se inician de la mano de un científico del IPE”, argumenta Begoña García, investigadora del IPE y coordinadora de ‘Adopta una planta’.

Necesitamos mejorar nuestro conocimiento sobre nuestra diversidad biológica para saber cómo se comporta frente a los rápidos cambios globales”, explica. La única forma rigurosa de determinar si las especies y sus poblaciones se mantienen estables, o si peligra su viabilidad futura, es la monitorización: la repetición de la toma de información a lo largo del tiempo. Aquí todas las manos y ojos son pocos. Por eso los investigadores del CSIC decidieron poner en marcha esta red de monitorización de la biodiversidad en la que sociedad y comunidad científica forman un equipo. Begoña García nos cuenta qué harán con los datos obtenidos: “la información recogida, una vez validada y analizada, servirá para conocer la realidad de los cambios que se están produciendo en nuestra biodiversidad, y ayudará a tomar medidas informadas para su gestión o incluso a cumplir directivas europeas”.

Las adopciones son de lo más variopinto: desde una persona que monitoriza seis plantas distintas, hasta una planta que ‘ha adoptado’ a un grupo de amigos, porque en realidad es la excusa para que los colegas salgan juntos al campo una vez al año.

helecho para web

Ejemplar de Woodsia alpina

Es el caso de Woodsia alpina, un pequeño helecho boreoalpino que suele vivir en lugares muy fríos del norte de Europa y  cuyas poblaciones más meridionales se encuentran en Pirineos. No es una planta amenazada sino rara, y se usa como indicador de cambio climático. Una vez al año este grupo busca en las fisuras de las rocas del valle de Espelunciecha las plantas que han sido previamente marcadas.

Y a todo esto, ¿por qué en Aragón? Su compleja topografía y variada gama de hábitats y climas hacen que esta región tenga una gran riqueza biológica. Tan solo en la comunidad autónoma viven 3.400 especies de plantas vasculares, casi la mitad de las que se estima que habitan en toda la Península Ibérica.

Aún quedan un montón de especies que esperan ser adoptadas. Durante este trimestre investigadores y voluntarios retomarán el trabajo de campo con los narcisos y las campanillas de invierno, y ya tienen lista de espera para la primavera-verano del 2015. Y tú, ¿te ves siendo ‘padre/madre’ de una planta aragonesa?

 

Adopta una planta se lanzó en 2014 con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y trabaja, entre otros, con los resultados del proyecto europeo LIFE ‘Red de seguimiento para especies de flora y hábitats de interés comunitario en Aragón’ concedido al Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC) y al Gobierno de Aragón.

Apps científicas que no te puedes perder

Por Mar Gulis

Identificar árboles y setas en tus paseos por el campo, colaborar con proyectos científicos recogiendo datos o visitar virtualmente centros de investigación emblemáticos… Estas son solo algunas de las posibilidades que te ofrecen las apps desarrolladas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Te las presentamos a continuación, para que sepas cómo acercarte a la ciencia desde tu móvil o tablet.

Si te gusta la naturaleza no te puedes perder dos apps imprescindibles para ir de excursión: Arbolapp, que te permitirá reconocer árboles silvestres de un modo sencillo e intuitivo; y FungiNote, que te ayudará a identificar hongos y compartir tus fotos y hallazgos con otros usuarios y usuarias.

Tigatrapp y Arbolapp

Tigatrapp y Arbolapp son dos de las aplicaciones móviles del CSIC más populares.

Los contenidos de ambas han sido desarrollados por el Real Jardín Botánico del CSIC pensando en todo tipo de públicos. Arbolapp contiene fotografías, mapas de distribución y descripciones de 118 de especies de árboles silvestres de la Península Ibérica y las Islas Baleares. En sus fichas podrás encontrar diversas curiosidades, como que La Gioconda está pintada sobre una tabla de álamo o que en el Antiguo Egipto se usaban los frutos del almendro para ajusticiar a los criminales.

¿Qué hongo es ese? ¿Es venenoso? ¿En qué otros lugares crece? Preguntas como esta son las que trata de responder FungiNote, una guía de campo que incluye información e imágenes sobre 150 especies. Todas ellas están ilustradas con fotografías que, en muchos casos, se complementan con dibujos botánicos de finales del siglo XVIII, el siglo XIX y principios del XX.

Otras apps del CSIC invitan a la ciudadanía a involucrarse directamente en proyectos de investigación. Es el caso de Tigatrapp, una aplicación que permite participar en el estudio y seguimiento del mosquito tigre, especie invasora que está considerada potencial transmisor de enfermedades víricas tropicales, como el dengue y la chikungunya.

Desarrollada por el Laboratorio de Ecología del Movimiento del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC, esta app te enseña a reconocer al mosquito tigre y te permite compartir fotografías y datos de localización de los ejemplares y lugares de cría que vayas localizando. También puedes participar en misiones puntuales propuestas por el equipo científico.

De ciencia ciudadana también se ocupa SeabirdsTagram. Si te dedicas a la pesca por profesión u afición y quieres colaborar en el estudio de las aves marinas del Mediterráneo, puedes utilizar esta app para enviar fotografías cada vez que encuentres un ejemplar accidentado en tus redes. Tus datos serán de enorme utilidad para que los científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB) puedan estimar la tasa de mortalidad de aves amenazadas y evaluar el impacto de las capturas accidentales.

Otra opción es participar con tu móvil en el estudio del impacto del cambio climático en los encinares mediterráneos. A través de la app GeoODK, puedes evaluar el estado de los bosques de encinas que encuentres y enviar tu información a los investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Pero la cosa no queda aquí: si lo que quieres es hacer una visita virtual a los centros del CSIC con más historia y conocer los tesoros científicos que albergan en su interior, tienes a tu disposición las apps del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Real Jardín Botánico. Y si estás pensando visitar el Valle de Arán, no dudes en consultar Eth Holet, una aplicación en la que un duende mitológico te guiará por espacios naturales descritos por investigadores del CSIC. Por último, si lo tuyo es bucear en los restos del pasado, descárgate Arqueológicas, la versión para móviles del libro Arqueológicas: la razón perdida (Bellaterra, 2012), del investigador del CSIC Felipe Criado-Boado.

¿Hay realmente ahora más medusas en el mar que antes?

Por Mar Gulis

En los últimos años la llegada de medusas a las costas mediterráneas españolas ha generado cierta alarma entre la sociedad y también ha despertado el interés de la comunidad científica. Aunque el sentir general es que cada vez hay más medusas en nuestras costas, los científicos no pueden afirmarlo con certeza debido sobre todo a la falta de datos a largo plazo. Sin embargo, es una realidad que cada verano cerca de dos millones de bañistas sufren picaduras de medusa. Además, la situación ha empeorado en los últimos años debido a la llegada de nuevas especies.

Aunque aún no haya datos concluyentes sobre el aumento de las proliferaciones de medusas, los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC (ICM) se atreven a formular alguna hipótesis. Los enjambres de medusas son arrastrados hacia las playas por las corrientes superficiales generadas por los vientos (de mar a tierra). Si el agua costera tiene una temperatura (y por tanto una densidad) distinta a la de mar abierto, las corrientes superficiales encuentran grandes dificultades en arrastrar los enjambres de medusas hacia la costa. Pero cuando las aguas presentan una temperatura muy similar, las corrientes las arrastran en pocos días. Uno de los factores climáticos que mencionan son los inviernos suaves y cortos (cada vez más frecuentes), que dan lugar a una menor emisión al mar de agua dulce y fría. Otro factor, que requiere estudios más detallados, es el progresivo calentamiento global, que podría agudizar la frecuencia de inviernos más suaves y más cortos. Sin embargo, los factores climáticos, aunque son importantes, no explican por sí solos la llegada a las playas mediterráneas de gran cantidad de medusas y de zooplancton gelatinoso.

Entre las causas más defendidas por algunos científicos está la disminución drástica de los grandes depredadores de medusas: tortugas y algunos peces como los atunes. Las poblaciones de estos organismos se han visto reducidas enormemente en las costas mediterráneas debido a su pesca indiscriminada. Otros animales que se alimentan de medusas son las aves marinas, pero su incidencia es menor.

Además, las medusas ejercen de forma natural un control sobre sus poblaciones. Entre ellas no es extraño el canibalismo cuando les falta otro tipo de presas para su alimentación. Pero, aparentemente, en las zonas de máxima abundancia de medusas en el Mediterráneo hay suficiente zooplancton como para no necesitar comerse las unas a las otras.

Medusas del Mediterráneo

Especies de medusas comunes en el Mediterráneo.

 

Las más frecuentes y temidas del Mediterráneo

Se calcula que en las costas mediterráneas hay alrededor de 300 de las 4.000 especies que existen en el planeta. Entre las frecuentes y urticantes destaca la medusa luminiscente (Pelagia noctiluca). Es de color rosado rojizo, su umbrela (esa especie de ‘bolsa’ tan característica) puede alcanzar un diámetro de 20 cm y sus ocho tentáculos marginales llegan a medir hasta dos metros de longitud. La superficie de la umbrela está cubierta de verrugas marrones.

Entre las medusas que abundan en las costas mediterráneas españolas también se encuentran Rhizostoma pulmo y Cotylorhiza tuberculata. Rhizostoma pulmo o acalefo azul es una de las medusas más grandes de nuestras costas y es algo urticante. En cuanto a Cotylorhiza tuberculata es conocida como huevo frito por su forma y color; es poco urticante y tiene preferencia por las aguas cálidas.

La temida carabela portuguesa (Physalia physalis) es una colonia flotante formada por individuos con una cámara llena de gas de color transparente-violeta y una vela en la parte superior muy reconocible. La parte sumergida está formada por tentáculos azules finos y largos que pueden alcanzar hasta 20 metros. Es nativa del océano Atlántico y poco frecuente en las costas mediterráneas españolas, pero cuando las visita, causa alarma. Está clasificada como muy urticante: posee un veneno potente con propiedades neurotóxicas, cardiotóxicas y citotóxicas (que afectan a las células). El contacto puede producir escozor y dolor intenso, y en algunos casos reacciones sistémicas. En la zona de contacto suele aparecer una línea de bultos blancos ovalados en el centro y un margen rojo. Algunos efectos generales aunque poco comunes incluyen temblores, diarrea, vómitos y convulsiones.

Temidas y comunes

De izquierda a derecha, medusa luminiscente (Pelagia noctiluca), acalefo azul (Rhizostoma pulmo), ‘huevo frito’ (Cotylorhiza tuberculata) y carabela portuguesa (Physalia physalis). / ICM

Con el objetivo de determinar la evolución de la masificación de las medusas y predecir su proliferación, el CSIC creó en 2008 el Proyecto Medusa, que actualmente se enmarca en otros dos grandes proyectos europeos (MED-JellyRisk y Cubomed). Como los investigadores no pueden llegar a todos los puntos del mar, han pedido ayuda a la sociedad a través del proyecto Observadores del mar, del que hablamos la semana pasada en este blog. Dentro del portal web, que agrupa varios proyectos de ciencia ciudadana, se encuentra el proyecto Alerta Medusa. En esta página, cualquier persona puede informar de las medusas que haya visto, aportando el mayor número de datos posible (fecha, lugar, especie si se identifica, fotografías). Como dicen los investigadores del proyecto, ¡todo avistamiento cuenta!

 

Si quieres más ciencia para llevar sobre medusas, descárgate la guía de identificación de estos animales y los protocolos de actuación elaborados por el ICM. El proyecto de ciencia ciudadana Observadores del mar cuenta con el apoyo económico de la FECYT.

Ciencia ciudadana: ¿Quieres ser un ‘observador del mar’?

Por Mar Gulis

Si este verano vas a estar en contacto con el mar, tienes la oportunidad de participar en un proyecto científico. ¿Has visto peces que no conocías? ¿Te ha picado alguna medusa? ¿Has encontrado basura en la playa? Submarinistas, bañistas, navegantes, pescadores y cualquier ciudadano puede contribuir con sus observaciones a la iniciativa ‘Observadores del mar’.

sfdsgsadfag

Actualmente ‘Colaboradores del mar’ cuenta con unos 530 colaboradores.

Impulsada por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM) del CSIC, esta propuesta de ciencia ciudadana pretende hacer partícipe a la sociedad de los avances en el conocimiento científico. Concretamente, el objetivo es determinar el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas marinos y evaluar las transformaciones que está sufriendo el mar mediante la colaboración de la ciudadanía.

Si quieres participar, toma nota. Con solo un click accederás a la web www.observadoresdelmar.es, donde encontrarás la información detallada. Pero ya te adelantamos que no hace falta ser ningún especialista. Los investigadores esperan recabar observaciones sobre la presencia de especies (nativas e invasoras) en las playas; la mortalidad de determinados organismos; la mayor o menor proliferación de medusas; los cambios en la distribución de las especies o la acumulación de basura en el mar. Toda esa información será utilizada en los diferentes proyectos que engloba ‘Observadores del mar’, como ‘Peces invasores’, ‘Aves marinas’, ‘Basura del fondo’ o ‘Alerta medusas’, entre otros.

zgddddfgd

La gorgonia roja es una de las especies que podría estar en peligro por el impacto del cambio climático.

Los científicos buscan establecer un diálogo con la sociedad, así que la colaboración será recíproca. Ellos validarán los datos recibidos, pero también contestarán las dudas que les formulen los ciudadanos a través del portal.

Este proyecto, que se inició de forma piloto en Cataluña y trabaja en red con otros países mediterráneos, se amplía este año a toda España, gracias al apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). De momento, ya se ha abierto a Baleares y Andalucía, así que los que recaléis en estas comunidades tenéis una cita con la ciencia.