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Casillas sigue pidiendo volver a la selección en 2019… y conviene recordar lo que Del Bosque dijo de él

Iker Casillas y Del Bosque

Iker Casillas y Del Bosque tras la Eurocopa de 2016 (TWITTER).

Estamos ya a mediados de marzo de 2019. Xavi vive su retiro dorado en la democrática tierra catarí, Iniesta deleita en Japón, Villa golea en el país nipón. Puyol y Valdés ni recuerdo cuánto hace que se jubilaron. Y mientras, Casillas sigue diciéndole a todo aquel que quiere ponerle un micrófono delante que quiere volver a la selección. Qué cansino todo.

No es el objetivo de este post crear un foro para discutir los méritos del bueno de Iker, clave en los grandes éxitos de la Roja en el irrepetible periodo 2008-2012 que se saldó con un Mundial y dos Eurocopas. El penalti detenido ante Italia, su pierna milagrosa ante Robben y otras muchas paradas mágicas son ya historia de España, seas de Casillas o no. Pero estamos en 2019. Repito, 2019.

Es probable que el nivel del mostoleño sea ahora mucho mejor que hace unos años, lo cual no era difícil. Sus últimas temporadas en el Madrid y sus primeras en Oporto estuvieron plagadas de jugadas que rozaban lo cómico y que apuntaban a que su retirada era cuestión de muy poco tiempo. Pero Iker se ha sabido reinventar, algo que le honra, y ha subido su nivel hasta el punto de convertirse en indiscutible en todo un cuartofinalista de Champions pese a que sus grandes virtudes como portero (los reflejos, la intuición, la agilidad…) se pierden en exceso, al menos en teoría, con el paso de los años.

Casillas tiene suerte, demás, de vivir lejos de los focos mediáticos. Que le pregunte a su gran amigo Buffon lo que pasa cuando se está en el más alto nivel de exigencia, cuando un error te convierte en el blanco absoluto de las críticas. Al italiano se le ha dicho de ‘viejo’ para arriba estos días por sus errores que han sido claves en la eliminación europea del PSG.

Y ese nivel de exigencia es el que tendría con la selección española, esta vez al que le puede preguntar es a David de Gea, aunque con el portero del United no tiene tan buena relación. Casillas dejó de ir con la Roja después de que el hombre que parece el más bondadoso del planeta, Vicente del Bosque, dijera de él que no se portó nada bien en 2016 con el cuerpo técnico debido a su suplencia en el citado campeonato. No fue Mourinho, repito, fue Del Bosque, el oso amoroso que jamás critica a nadie que no sea presidente del Real Madrid.

Esa salida está prácticamente olvidada porque para qué, mejor quedarse con la gloria que dio a España. Pero si él va repitiendo con insistencia su deseo de volver a ser convocado con la selección, es bueno recordar lo que pasó en esa despedida que él aún no ha aceptado. Y también que hay porteros españoles mejores que él actualmente, claro. Porque entiendo que si vuelve, no será exigiendo ser titular. ¿Reaccionaría ante su suplencia igual que en 2016?

Zidane ya sabía que la debacle del Real Madrid iba a pasar… y Florentino prefirió no verlo

Florentino Pérez y Zidane

Florentino Pérez y Zidane el día de la dimisión del galo (EFE).

Lo más indignante de la peor semana de la historia reciente del Real Madrid no me parece lo ocurrido, sino que no se haya hecho algo para evitarlo. Que se haya mirado a otro lado. Había pistas sobre que una debacle así podía ocurrir, pero se prefirió ignorarlas.

La dimisión de Zidane fue un punto clave, pero no la causa. Lo que ha sucedido en el club blanco no ha sido por la marcha del galo, ni tampoco (o no todo) por la posterior de Cristiano, pero el bueno de Zizou lo supo ver a tiempo.

Cuando le preguntaban si prefería ganar Liga o Champions, sorprendía el francés con que era la Liga lo que quería, algo contrario a la tradición del club… y a su propio palmarés. Y es que Zidane pensaba en el día a día, en lo largas que se le hacían las semanas después de derrotas bochornosas por la falta de hambre y por el evidente desgaste de la plantilla.

Señaló la eliminación copera ante el Leganés como su peor momento por ello, y ese día tuvo claro que el equipo no daba para más, que podía hacer un esfuerzo corto, un esprint como el que le llevó a ganar de nuevo la Liga de Campeones, pero que la plantilla exigía una renovación para la que él no se veía con fuerzas. O que simplemente prefería no hacer por el lazo afectivo de quienes tanto habían dado al Real Madrid.

Y mientras Zidane se iba y después lo hacía Cristiano a cambio de 100 millones, una cantidad con la que hoy en día no puedes fichar ni a Coutinhos o Dembélés, en las altas esferas blancas se pensó que todo iba bien, que el equipo era tricampeón de Europa, que si los goles no los metía CR, los haría Bale, y que Isco sería por fin indiscutible para ser el líder de ese nuevo proyecto.Y que Asensio tendría más minutos para explotar definitivamente.

El que más conocía al equipo dejó claro en rueda de prensa lo que le pasaba a este Real Madrid envejecido y cebado de éxito. Se vendió el Ferrari pensando que en breve se podría estropear y que bien estaba sacar una buena suma por él. Y a cambio, la nada. Del deportivo a coger el autobús, de golpe. Un entrenador con la vitrina vacía de títulos y escaso carisma, un par de fichajes de relleno, un proyecto de futura estrella… y de nuevo al ruedo.

A Florentino es justo reconocerle los éxitos logrados todos estos años, pero lo que está claro es que no ha sabido ver venir lo que iba a pasar pese a los numerosos indicios que había. Y también es evidente que ya no es aquel que revolucionó el mundo del fútbol en 2009 fichando a cracks sin medida, hasta él se ha acomodado. De Cristianos y Kakás a Odriozolas y Marianos. Lo que necesita ahora el Madrid es ese Florentino desbocado de hace diez años. Veremos si sigue con fuerzas para ello o a los blancos les espera una larga y dura travesía del desierto.

La pelea entre Jesús Gil y Caneda en la que Fidalgo se llevó un puñetazo: los locos años 90 en el fútbol

Pelea entre Gil y Caneda

Pelea entre Gil y Caneda (ANTENA 3).

Dentro de unos días, concretamente el 8 de marzo, se cumplirán 23 años de uno de los momentos que todo aficionado al fútbol que ya empieza a peinar canas (si es que hay pelo) nunca olvidará: la pelea entre Jesús Gil y José María Caneda. Lo que ocurrió aquel día me lo ha recordado el anuncio del programa de Ana Pastor ‘Dónde estabas entonces’ (La Sexta), que se emite este jueves por la noche y que aunque solo sea por ese momento, recomiendo no perderse a todos los nostálgicos del balompié.

Creo que cuando se habla del popular ‘Odio eterno al fútbol moderno’ nos puede la nostalgia y olvidamos las historias tan bochornosas y vergonzantes que dejaba el mundo del del deporte rey en aquellos locos años 90.

En aquel año 1996, Jesús Gil era el máximo exponente de los presidentes excéntricos de la época, y en una reunión en la sede de la Liga, se encontró con José María Caneda, máximo mandatario del Compostela, y con el que había tenido un enfrentamiento unos días antes. El intercambio de insultos (de hijo de puta para arriba, no se cortaron) dio paso a un puñetazo de Gil a José González Fidalgo, el gerente del equipo santiagués. Tras el golpe, intervinieron los guardaespaldas del presidente Atlético (tonto no fue), se separaron entre improperios y la pelea dialéctica continuó durante un buen rato en una escena que parecía más propia de un enfrentamiento de bar a las cuatro de la mañana (“tú y yo solos, venga”, “vamos afuera”, incontables “hijo de puta”…).


La historia venía de una frase que dijo unos días antes José María Caneda, “cómo iba a tener un animal como ese de alcalde de Marbella”, y de una reunión por las quinielas en las que Gil llamó pelota al presidente del Compos y éste le contestó, según explicó el propio Caneda en Onda Cero.

“Si vienes a Madrid te mató”, le soltó el entonces alcalde de Marbella. Y ahí que fue Caneda, junto a Fidalgo, que fue el que se llevó el puñetazo. El presidente del Compostela aseguró que pese a lo ocurrido, poco después arreglaron sus diferencias y a la semana volvieron a ser amigos. Otra época, sin duda.

 

La tecnología deja a los árbitros sin coartada: del error a la prevaricación para compensar

Acción de Randolph

La acción de Randolph y Tomic (TWITTER MOVISTAR BASKET)

La llegada de la tecnología al deporte es algo que no tiene freno, que irá a más. La implementación del VAR al fútbol lo ha convertido el asunto en mediático, generando aún más polémicas que antes si cabe, pero lo que nadie se esperaba era que fuera una jugada en otro deporte, el baloncesto, la que hiciera que todo explotara. No hay nada que la rivalidad Madrid-Barça no consiga, eso está claro.

Hasta ahora, los árbitros tenían una excusa perfecta: la inmediatez, la rapidez de la jugada. Y tenían toda la razón, pues es absolutamente imposible acertar en cada acción, en cada jugada. Pensemos en nosotros mismos viendo una jugada en la televisión, son innumerables las veces en las que pensamos que ha pasado una cosa y, al verlo en la repetición, nos damos cuenta de que no ha sido así.

Pero ahora las reglas del juego han cambiado, la tecnología permite, en muchas ocasiones, ver la jugada de una manera más pausada, reposar la decisión, ver varias tomas, otros ángulos. Es decir, en teoría debería minimizar el error. Hay jugadas interpretables, grises, en deportes de contacto no siempre es blanco o negro. Pero luego hay otras que no, que son tan claras que el error solo se justifica desde motivos externos.

Y eso es lo grave de lo que pasó este domingo en la final de Copa de basket. La conciencia sucia de los colegiados, que se tragaron una falta anterior clarísima del madridista Randolph al azulgrana Singleton que hubiera sentenciado la final, hizo que en la jugada siguiente, cuando el propio Randolph fue a taponar un tiro de Tomic, se decidiera que fue tapón ilegal y se diera la canasta de la victoria al Barça. No fue tapón, fue rebote, las repeticiones lo dejaron claro y los árbitros prefirieron no verlo, era mejor así para ellos, pensaron. Se pasó del error garrafal a la prevaricación, es lo que sucede cuando el miedo es más fuerte que la profesionalidad. Al final, el Barça fue justo campeón, pero lo fue por la ley de la compensación en uno de los episodios más tristes del deporte español y que veremos qué consecuencias trae.

No, el VAR no ayuda al Real Madrid: hasta la prensa deportiva catalana considera que le perjudica

Protestas del Atlético en el derbi

Protestas del Atlético en el derbi (EFE).

El balance arbitral del derbi para el Real Madrid fue el siguiente: un gol en contra mal concedido (falta previa muy clara de Correa a Vinícius), un penalti dudoso a favor (hubo una falta fuera del área y otra dentro), un fuera de juego de Morata que acabó en gol muy, muy justo (tenemos guerra de arquitectos ahora para ver si fue o no) y un penalti muy dudoso no pitado a Morata. Eso fue lo que pasó y que ha servido hasta al propio Atlético para denunciar que fue perjudicado con tres oportunistas, manipuladoras y bien seleccionadas para dejar la sensación de que el VAR ayuda al Real Madrid.

Por lo tanto, después de un partido en el que fue perjudicado en un gol y en el que la moneda cayó de cara para el Madrid en tres jugadas dudosísimas, la conclusión general parece ser que las quejas madridistas eran infundadas, y que la tecnología ‘también’ le está ayudando. Después del no penalti a Vinícius, el partido ante la Real Sociedad, el fuera de juego señalado a Benzema ante el Alavés o las constantes decisiones a favor del Barça, escuchar esto es bastante indignante.

Pues bien, hoy, navegando por la web de Mundo Deportivo, me he encontrado una noticia en la que hacen un análisis de cómo, a su juicio, iría la clasificación de la Liga. El resultado es más que sorprendente, pues consideran que el Real Madrid debería tener un punto más, un gol a favor más… y ¡seis goles en contra menos!

Clasificación de la Liga con o sin VAR

Clasificación de la Liga con o sin VAR de Mundo Deportivo

La historia del Real Madrid con el VAR es que, efectivamente, le ha concedido a sus rivales goles en contra que sí eran legales, hasta ahí todo perfecto, pero por contra no le ha dado las decisiones a favor que sí que le correspondían, como las anteriormente citadas. Y encima toca aguantar tuits institucionales de clubes, comentarios de periodistas y exabruptos de aficionados diciendo que el VAR ayuda al Madrid.

Coincido con mi compañero de blog Edu Casado en una cosa: la culpa de que el VAR no esté funcionando es de los árbitros españoles y la mala aplicación que hacen del mismo. No es la tecnología, es cómo la usan los hombres.

El mal momento de forma de Marcelo y sus siete kilos de más… que él niega

Marcelo

Marcelo, de rodillas en un partido (EFE).

El Real Madrid vive su mejor momento de forma de la temporada y el equipo no solo se ha cargado de moral de cara a la Champions o el duelo copero ante el Barça, sino que ahora también sueña con la Liga.

Dentro de las numerosas buenas noticias que rodean ahora al equipo blanco, dos son los peros. Por un lado está el ‘caso Isco’, un tema que debería darse ya por perdido para esta temporada. El malagueño no existe para Solari y menos aún con todos los jugadores de ataque disponibles.

Y por el otro está el ‘caso Marcelo’, que es distinto. Sus desastrosas actuaciones esta temporada le han costado numerosos goles en contra al Madrid, y el técnico argentino no lo ha dudado, le ha quitado del ’11’ para que el lateral izquierdo titular sea Reguilón. En la Copa, donde sí juega, volvió a ser señalado por su mal partido en general -hizo que pareciera que Malcom era Garrincha- y por la jugada del gol en particular, en la que pasó de bajar a defender, no sé sabe si por apatía o por falta de físico.

Y a colación de su físico ha querido precisamente el brasileño desmentir una noticia que dio José Ramón de la Morena el pasado mes de enero y que a muchos cuadraba: que tiene siete kilos de más.

Es mentira, es una cosa que inventan para hacerle mal a los deportistas. Es imposible jugar con siete kilos de más, imposible.

Marcelo niega su sobrepeso, pero lo que es obvio es que su estado de forma es muy, muy malo, y de ahí viene su suplencia, más aún viendo partidos como el de Reguilón en el Wanda. La duda es si el brasileño es ya un jugador perdido para la causa definitivamente o aún es recuperable. Viendo su partido ante el Barça, desde luego que buena pinta no tiene.

El fuera de juego que no era de Benzema: no es el VAR, es quién lo usa

Benzema ante el Alavés

Benzema ante el Alavés

Son ya varias veces los que me preguntan si estoy a favor del VAR, y pese a que digo que sí, me toca hacerlo con la boca pequeña. Porque no es que esté en contra, pues es evidente que la tecnología puede ayudar a la toma de decisiones de los árbitros, pero es absolutamente imposible estar a favor de lo que se está haciendo en España. No es el VAR, es quién lo maneja.

Mi pregunta es: ¿son de verdad tan malos los árbitros? La jugada del Real Madrid – Alavés en la que Benzema se quedaba solo ante el portero -y con Bale a su derecha- es la típica que se pone como ejemplo de cómo aplicar el protocolo VAR. Si es jugada clara de gol, se espera unos segundos, y después se pita el fuera de juego y se consulta con la sala VOR. Era de manual, perfecta para poner a los árbitros, tal cual la explicó a los periodistas (y a todos los que lo vieron por la señal de la RFEF) Velasco Carballo en la última rueda de prensa que dio.

Esto dice la norma de la International Board: “Solo estará permitido retrasar la señalización de una infracción con el banderín/silbato en situaciones de ataque muy claras, en las que un jugador esté a punto de marcar un gol o tenga un camino despejado en/hacia el área de penalti del equipo oponente

 

Pues en esa jugada, el caso claro, con Benzema encarando al guardameta, se paró la jugada y no se espero a ver si acababa en gol ese dos contra uno. La repetición pareció dejar claro que no era fuera de juego. Las capturas que se han hecho después no dejan ya lugar a la duda. Pero otra vez más, la realización televisiva haciendo de las suyas. Una jugada determinante en el partido, y se ofreció una repetición de la jugada, y rápidamente a otra cosa.

El aficionado al fútbol merece otra cosa. Merece, sobre todo, que no le tomen por tonto y nos digan encima que todo va bien, que el VAR acierta en el 96% de las ocasiones y que la realización televisiva lo hace perfecto.

PD: no me quiero olvidar de la jugada del posible penalti de Feddal a Morata. Si no vale tampoco para jugadas así, de verdad, ¿alguien puede decir para que se ha traído el VAR a la Liga española?

La historia del ‘Cantera vs cartera’ y la doble moral en torno a Barça y Real Madrid

Portada de Mundo Deportivo de diciembre de 2016. Neymar costó 19,3 millones.

Fueron años divertidos los del inicio de esta década. Con el Barça ganándolo todo, Florentino Pérez llegó como un Mesías para el madridismo, y lo hizo chequera en mano. Con un mercado más o menos estabilizado, el golpe encima de la mesa fue demoledor, y de una tacada fichó a Cristiano Ronaldo (94 millones), Kaká (65), Benzema (35), Xabi Alonso (30) y Raúl Albiol (15). Jamás un equipo había gastado más de 200 millones de euros en un solo verano.

Florentino no hizo más que repetir lo que ya hizo en su primera etapa, pero de golpe. Si entonces los Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham u Owen llegaban en años distintos, esta vez la obligación de hacer frente al mejor Barcelona de la historia lo precipitó todo. El presidente del Real Madrid tenía, además, la teoría de que los jugadores no solo eran una clara mejora deportiva, sino también una inversión. Ese dinero se recuperaría, vía ingresos publicitarios, venta de camisetas y mejora de resultados deportivos.

En los años siguientes, no hubo grandísimos desembolsos. Llegaron jugadores no muy caros, más teniendo en cuenta su calidad, como Özil, Di María, Khedira o Modric. Y en 2013, llegó Gareth Bale, convertido en el fichaje más caro de la historia (sin entrar en el precio de Neymar) merced a una cifra cercana a los 100 millones de euros.

Pues bien, los dos grandes fichajes del Real Madrid, el de CR en 2009 y el de Bale en 2013, desataron una ola de demagogia como no recuerdo. ¿Cómo era posible que un equipo de fútbol gastara esas cantidades indecentes con el hambre que había en el mundo? De inmediato, surgieron las comparaciones. Con ese dinero, se podría financiar a no sé cuántos centenares de investigadores contra el cáncer. O pagar la educación a miles de niños desfavorecidos. O construir centenares de viviendas sociales. El medidor de demagogia estaba en sus máximos.

El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, se apuntó a la fiesta, y criticó los “dispendios descomunales” del Real Madrid.

Desde el eterno rival, el Barça, las críticas también llegaron. Ellos jamás harían algo así, y por eso fueron muchos los que opinaron del gasto del club blanco. “El precio de Bale es una falta de respeto al mundo”, soltó en 2014 el Tata Martino, cuando todos pensaban que lo de Neymar no había sido para tanto.

Las palabras que peor han envejecido son las de Sandro Rosell, entonces presidente culé. “Yo no hubiera pagado los 100 millones, no nos lo podemos permitir. Si pagamos 100 millones, nos montan un pollo”. ¿Alguien sabe algo de ese pollo que dijo el pobre Rosell que se produciría?

El que, por supuesto, tenía algo que decir (como de absolutamente todo) era Piqué. Con su habitual tono reflexivo y tono de voz de quien demuestra un gran conocimiento de lo que habla, el central explicó como mientras en el club blanco había cantidades infinitas para fichar, en su humilde club hacían lo que podían para plantar batalla con su limitado presupuesto. “El Madrid puede permitirse gastarse 100 millones en Bale, 30 en Isco, 30 en Illarramendi… Nosotros luchamos con lo que tenemos”, dijo entonces Gerard. Qué cosas.

Se instauró entonces en el imaginario colectivo una idea que se encargó de repetir hasta la saciedad la prensa catalana: el cantera contra cartera. El Barça sumaba sus éxitos basado en chavales salidos de la base, en los Xavi, Iniesta y Puyol, unidos a Messi. Se contaba como canteranos también a Pedro, llegado con 17 años, o a jugadores por los que se habían pagado millonadas como Cesc, Piqué o Jordi Alba, que se fueron de chavales y, tras triunfar, volvieron. Mientras, el Real Madrid solo vivía de fichajes, de extranjeros, algo al parecer indigno.

Las comparaciones con este tema fueron constantes, imposible reflejar en un artículo los ríos de tinta para lo que dio el tema.

Los años fueron pasando, la histórica generación de canteranos culés se fue apagando, y el relevo no llegó. No era solo que no había ‘Xavis’ o ‘Iniestas’, es que por no haber, no hay ni ‘Pedritos’. “Me gustaría que hubiera un canterano que metiera 15 goles, pero es que no es así”, soltó Valverde el otro día preguntado por la falta de oportunidades de los canteranos. Ningún chaval joven ha tirado la puerta abajo, y el Barça, mientras, ha gastado auténticas millonadas en fichajes. Fijénse, por ejemplo, en el dato que puse el otro día en Twitter acerca de los grandes fichajes de culés y madridistas en los últimos años.

Efectivamente, el Real Madrid ha dejado de ser la referencia en el mercado de fichajes. Florentino no ha querido, de momento al menos, entrar en una guerra que deja precios de locura y opta por fichar a jóvenes que pueden ser cracks del futuro… o no (Vinícius, Rodrygo…). Si ha entrado en esa lucha el Barça, que tras gastarse unos 130 en Dembélé, pagó 160 por Coutinho y este miércoles más de 80 por un chaval que viene del Ajax y que tiene todo por demostrar aún.

Portada del Sport

Portada del Sport de 2010.

Pero lo más gracioso del asunto (que no sorprendente, porque no me sorprende nada esa doble moral) es que ya se acabaron las comparaciones. Debe ser que esas millonadas ya no hacen falta para investigar enfermedades, que ya no hay hambre en el mundo, o que ya sí es moral hacer con el dinero privado de uno lo que le viene en gana. Del cantera vs cantera, ni rastro ya, por supuesto.

Y, para acabar, me gustaría comparar dos casos, el de Bale y el de Coutinho. El gales, del que solo se recuerda las numerosas veces que se ha lesionado, tiene varias noches mágicas en finales de la Copa de Europa, ha marcado un gol antológico en una final copera ante el Barça y ha dejado un rendimiento más que aceptable. ¿Que se esperaba de él ser un nuevo Cristiano y no lo ha sido? Vale, pero la persecución que se le hace es espectacular y siempre dejando la sensación de que con lo que costó, ha sido una decepción. Del brasileño, se habla de su mala adaptación al equipo casi de soslayo, es suplente y aquí no pasa nada. Uno costó 96 millones, el otro 160. La diferencia entre el trato que se le da a uno y el que se le da al otro solo tiene una explicación: la camiseta que visten.

 

La impunidad de Luis Suárez (y del Barça) que ni el VAR frena

Luis Suárez y Messi

Luis Suárez y Messi (EFE).

La indignación con el gol de Luis Suárez no viene de la jugada en sí, viene del hartazgo por la acumulación de ‘casualidades’, de que la moneda siempre caiga del mismo lado. De que el uruguayo no haya sido expulsado ni una sola vez desde que llegó a la Liga española. Molesta la impunidad absoluta, básicamente. Igual que Mascherano se fue de la Liga española sin que se le pitara ni un solo penalti, Suárez lo hará sin una sola roja.

La llegada del VAR ha traído varias cosas positivas, y una de ellas es que la excusa de que “es que fue una jugada muy rápida”, ya no vale. La nueva es la de “los grises”, jugadas en las que puede haber varias interpretaciones. Siempre hay coartadas para los errores clamorosos de los árbitros. También para las jugadas dudosas, y estas siempre caen curiosamente del mismo lado, del azulgrana. Bueno, siempre no. Cuando Lenglet fue expulsado por un codazo tras intervención de la tecnología, se montó tal follón mediático, que ni una sola vez más se ha atrevido el VAR a volver a señalar algo en contra del Barça.

La jugada de Suárez y Cuéllar es de las que me parece normal que el árbitro no vea bien sobre el campo. Una jugada rapidísima, confusa, casi imposible de ver por el árbitro en un primer vistazo. Pero ahora tenemos VAR. Si la jugada se analizaba tranquilamente, con varias repeticiones, y con expertos estudiándola, no debía haber problemas en verla. Para ser claros, si ese gol lo mete, por ejemplo, Ángel el del Getafe al Betis, el gol hubiera sido anulado y el delantero se hubiera llevado la correspondiente amarilla.

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y anular ayer ese gol a Suárez, con empate en el marcador y pocos minutos por jugarse, hubiera supuesto un terremoto mediático… con el Barça ‘perjudicado’. Y cuando no se quiere ver una jugada, no se ve. El que no quiere ver falta clara del uruguayo, no la ve. Y el que no quiere ver que Rulli arrolla a Vinícius, pues tampoco lo ve. “Todo ok, José Luis”. Qué mal está el Madrid, a 10 puntos del Barça eh. Y todos contentos.

PD: La jugada de Suárez será considerada como un acierto del VAR. Le pregunté directamente la semana pasada a Velasco Carballo por jugadas así, y su respuesta fue que cuando ni entre ellos (los exárbitros) se ponen de acuerdo, se considera un acierto. Normal que así tenga un 96% de efectividad el VAR, según su propio estudio.

Ante la duda, decisión del VAR en contra del Real Madrid

VAR

VAR (EFE).

No había demasiadas dudas sobre lo que iba a pasar. Canales había marcado el empate para el Betis, se había señalado fuera de juego, y el VAR entraba a revisar la jugada. Mientras, la televisión ofrecía la acción. Parecía que el cántabro estaba ligerísimamente adelantado. Muy justo, sí, pero fuera de juego. Como decíamos, no había demasiadas dudas sobre lo que iba a pasar. El gol, por supuesto, era concedido. Antes, en el primer gol del Madrid, el videoarbitraje había revisado la jugada desde casi tres minutos antes, no sea que encontrara algún motivo para poder anularlo.

 

Así llevamos un par de jornadas, con mucha confusión alrededor del VAR (fueron numerosos los árbitros que la semana pasada dijeron que había habido penalti sobre Vinícius y que tenía que haber entrado el videoarbitraje) y la sensacion de que los que mandan harán lo que les dé la gana. Las decisiones dudosas, mientras tanto, caen una detrás de otra en contra del Real Madrid. Que sí, que este equipo juega mal. Que está en un desastroso momento. Que falta gol, e incluso algo de talento. Vale a todo, y bien que se ha analizado, pero eso no quiere decir que haya que callarse ante cada decisión en contra, sobre todo cuando parecen todas demasiado injustas y reiteradas.

Y lo que más escama es el oscurantismo, ese no saber cómo se toma esa decisión, quién y cómo se traza esa línea para ver si es fuera de juego o no. Porque, recordemos, antes en las realizaciones televisivas sí se trazaban esas líneas y las podía ver todo el mundo… hasta que se destapó que éstas no eran rectas.

El VAR ha venido para quedarse y para ayudar a los árbitros, pero en nada ayuda que dé la sensación de que es tan arbitrario como las decisiones en el campo de un colegiado.

PD: Y mientras Simeone, quejándose del VAR, el día que al Atlético una muy polémica decisión le ha dado dos puntos. La Liga está peligrosamente preparada, ya saben.