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Quique Setién ha vendido su moto: cuando prefieres fichar una idea antes que a un gran entrenador

Setién, Bartomeu y Abidal

Quique Setién, Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal (EFE).

El Barça no ha fichado a un entrenador, sino una idea. La nostalgia del guardiolismo, y también un poco del cruyffismo, ha hecho que al banquillo culé llegue un entrenador con un palmarés raquítico, sin títulos ni tampoco logros relevantes, pero que ha sabido venderse de la mejor manera posible.

Quique Setién es un talibán del fútbol de posesión, un acérrimo seguidor de la idea del fútbol que impuso Cruyff en el Barça y que sublimó Guardiola. A través de intentar (que no conseguir) imitarlo se hizo famoso y también se ganó una legión de detractores hartos de la radicalidad de los que defienden esa idea de que solo es buen fútbol ese estilo de juego, despreciando todos los demás.

El plan original del Barça era Xavi, pero al exjugador culé no le pareció el momento más oportuno. Sin el máximo representante de esa idea futbolísitica, el hombre que considera que solo la posesión da derecho a ganar partidos y que si no los resultados son impostores, Bartomeu ha optado por un sucedáneo, un Xavi de garrafón, un hombre con mucho menos carisma, un peso que será mucho menor en el vestuario y cuya experiencia europea no va más allá de unos partidos de la fase previa de la Europa League y una eliminación ante el Rennes.

Firma Setién por dos años y medio, una forma de Bartomeu de reforzar su apuesta, pero no es más que un guiño, un brindis al sol, si el cántabro no gana Liga o Champions, no seguirá, pues es una apuesta temporal, lejos de lo que hubiera supuesto una figura como la de Xavi o incluso la de Koeman. Pero lo importante no era el proyecto, era la idea futbolística, como si fichar a un entrenador que apueste por el fútbol de toque fuera a devolver los tiempos en los que los Xavi, Iniesta y Busquets maravillaban al mundo con su dominio de la zona central del campo.

El tiempo dirá si es acertado, pero lo que queda claro que muchas veces funciona mejor vender una moto (no piensen solo en Setién, también en Jémez) que lograr grandes resultados (vean lo que está haciendo, por ejemplo, Bordalás en el Getafe).

Atacar a Vinícius por cualquier motivo: ahora toca por Rodrygo

Vinícius

Vinícius lamentándose tras errar una ocasión (EFE).

En plena exhibición de Rodrygo Goes ante el Galatasaray, en lo que debería haber sido un éxtasis de felicidad para el aficionado blanco, me llegaron varios madridistas a preguntarme… por Vinícius. Que si ahora que hacemos con él, que si con eso estaba acabado, que si ya no va a jugar nada. No deja de sorprenderme esa tendencia que tiene el seguidor blanco de buscar lo malo hasta en las mejores situaciones. En vez de disfrutar de la exhibición de una de las perlas se mira lo mal que le puede ir a la otra.

Pues sí, los datos son crueles en esa comparativa entre ambos. Me gusta ese que dice que Rodrygo ha necesitado siete partidos para marcar más goles (cinco) que los que ha hecho Vinícius en más de 40 (cuatro). Es realmente demoledor.

Pero a lo que íbamos es a esa tendencia a buscar lo malo en la afición merengue y el problema que tiene Vinícius no es la conclusión que se debe sacar de la eclosión de Rodrygo sino que parece que ha nacido una estrella y que ahora el Madrid ha encontrado la solución al problema que tenía en el ataque por la zona derecha.

Y para Vinícius puede que no sea malo del todo esta situación. El chico a veces da la sensación de que quiere meter el segundo gol antes que el primero, que desea con tanta fuerza agradar que elige mal, que encara cuando no debe, que busca el pase de manera precipitada. Claro, luego llega al área y pasa lo que pasa, que no acierta nunca. Así no se puede jugar al fútbol.

Quizás pueda tomarse Vini la explosión de Rodrygo como una forma de quitarse la presión de encima, su equipo ya no le necesita desesperadamente, ya no es imperioso que realice una jugada mágica en la que se va de todo el mundo.

Puede que, en definitiva, Vinícius tenga que relajarse y hacer lo mucho, muchísimo, que sabe hacer. Paciencia con él, no matemos a un jugador que solo tiene 19 años ni caigamos en ese falso dilema Rodrygo-Vini, porque ambos pueden coexistir perfectamente tanto ahora como en el futuro. Y los mejores ejemplos los tenemos en Achraf y Odegaard.

Los bochornosos pitos del Bernabéu a Vinícius, un chaval de 19 años

Vinícius llorando junto a Nacho

Vinícius llorando junto a Nacho (EFE).

Que la del Santiago Bernabéu es una afición exigente no es ningún secreto. Que algunos se pasan de frenada ya en demasiadas ocasiones es algo que quedó bastante claro ayer con esos silbidos a un chaval de 19 años que lo da todo cada vez que salta al campo.

Existe un sector del público que acude al estadio que parece llevar al extremo ese ‘yo pago, hago lo que me da la gana’. Una especie de ‘el cliente siempre tiene la razón’ mal entendido. Más que nada porque esa última frase es un absurdo.

Vinícius es un chaval de solo 19 años que cuando tenía 18 se echó a sus espaldas un equipo moribundo y que fue capaz de sacar una sonrisa a una afición al borde de la depresión y que iba de cabreo en cabreo ante una de las peores temporadas que se recuerdan.

El premio a esa valentía ha sido esos pitos que dan vergüenza ajena cuando las cosas no le han salido. Del brasileño se pueden decir muchas cosas pero nunca, nunca que se esconde. Ha sido objeto de mofa constante por las aficiones rivales y pese a ello él lo sigue intentando, nunca se rinde, siempre confía en sus posibilidades.

Es posible que Vinícius tenga hoy más cosas de Robinho (que ojo, no lo hizo tan mal como la gente ahora quiere vender) que de Neymar. Pero lo último que se merece es recibir pitadas de un sector del público que parece haberse acostumbrado en exceso al caviar y que no sabe distinguir entre la exigencia alta y el comportamiento rozando lo estúpido.

Verle llorar soltando toda la presión que ha tenido encima debería hacer reflexionar a más de uno.

Y el fútbol femenino entra en otra dimensíon gracias al Real Madrid

Gol de Alexia Putellas al CD Tacón

Gol de Alexia Putellas al CD Tacón (EFE).

Para el que tenga dudas sobre que el fútbol femenino ha entrado en otra dimensión (aquella polémica portada del diario Marca…), le insto a que repase las redes sociales. Gente que no había visto en su vida ni un minuto de fútbol femenino y que, probablemente, tampoco vieron ayer el partido entre el Barça y el CD Tacón (o Real Madrid), hablando sobre él. Por supuesto, para mofarse, faltaría más, dado que está el club blanco de por medio.

Las redes, que ya se sabe que en el caso de Twitter saca lo peor de mucha gente, se llenaron de cuentas riéndose -sí, riéndose­­- del CD Tacón, culpable de dos cosas: una, ser un equipo recién ascendido que fue goleado por el subcampeón de Europa; la otra, haber sido comprado/absorbido/fusionado por el Real Madrid. Y ahí ya no hay piedad.

Podemos encontrarnos tuits crueles de periódicos como Mundo Deportivo o Sport, y sorna en periodistas a cuento, sobre todo, de una portada del diario Marca en el que se decía que la llegada del Real Madrid pone al fútbol femenino en otra dimensión.

Pues sí, efectivamente, entra en otra dimensión, y es la mediática. Un 9-1 que de normal hubiera pasado desapercibido ha estado todo el fin de semana en boca de todos y eso, guste o no, es bueno para el fútbol femenino. Su crecimiento estará ligado a que se hable de ellas, de sus partidos, de sus goles y también de sus polémicas. Bienvenido sea la llegada del Real Madrid, por muchas goleadas que caigan en este año y en los venideros.

PD: Y como prueba, les dejo las cuentas de medios de comunicación y otras con miles de seguidores que, por una vez, les han hecho caso al fútbol femenino.

Tanto jaleo por un calentón de Sergio Ramos con Florentino Pérez

Sergio Ramos, en rueda de prensa. (EFE)

Una semana sin parar de hablar sobre el futuro de Sergio Ramos… y todo por un calentón de Sergio Ramos con Florentino Pérez. Ni más, ni menos.

“Quién no se ha peleado con su padre”; “el tema económico no lo hemos tocado ni un minuto. Es un tema de confianza”; “la relación no estaba como debía de estar, pero lo hemos solucionado”. Fueron algunas de las frases que soltó en la rueda de prensa del capitán del Real Madrid y que dejan claro que todo el quilombo, como el mismo dice, que se ha montado, se ha debido única y exclusivamente a una discusión entre ambos, o a un enfado de Ramos con el presidente.

La oferta de China existía, nadie lo duda, pero la intención del camero jamás ha sido abandonar el Real Madrid. No está en el punto de irse a una liga en la que estaría semiretirado, por mucho que haya subido el nivel en la Superliga china y por mucho dinero que cobrara.

Lo de Ramos ha sido inoportuno tras una temporada en la que han decepcionado a su equipo enormemente, en la que han hecho el ridículo en el campo, en la que han hecho que a los madridistas les dieran ganas de no ver ni un minuto más a su equipo.

Sergio, nadie olvida el cabezazo de Lisboa, ni los dos de Múnich, ni tantas y tantas cosas que has hecho por la camiseta blanca. Pero no, no era el momento de ser el protagonista, de órdagos absurdos en tu relación de poder con Florentino. Ahora, por favor, toca un discreto segundo plano hasta que con la nueva temporada hagas que el madridismo olvida la vergüenza sufrida en la anterior.

La Champions asesta un durísimo golpe a la Superliga europea

Celebración del Tottenham

Celebración del Tottenham con Pochettino y sus jugadores eufóricos (EFE).

Para los que, como yo, tenían ciertas dudas sobre la conveniencia de que se cree a corto plazo una Superliga europea, como quieren algunos mandatarios de grandes clubes del Viejo Continente, lo que ha sucedido en esta Champions, con mención especial a Anfield y el Amsterdam Arena, ha sido un golpe duro, muy duro. Para empezar, se acabó el apoyo del aficionado al fútbol, que ha disfrutado tanto en esta edición que no va a querer renunciar a una competición así.

Dejando a un lado preferencias personales -obviamente el aficionado culé no ha disfrutado de esta semana­-, lo que es innegable es el impresionante espectáculo que hemos disfrutado en esta edición. Y que nadie piense que esto resta valor a las anteriores ganadas por el Real Madrid, sino todo lo contrario, ha quedado claro lo dificilísimo que es ganar este torneo, sin duda el mejor del mundo de clubes. No fallar ni una vez en tres años cobra tintes de epopeya.

La Superliga europea rompe con todo lo que hemos vivido en esta edición. Es absolutamente imposible que en el hipotético caso de que existiera, el Tottenham fuera uno de los dos primeros. Con el Ajax pasa algo parecido. Y se antoja imposible porque es probable que estos dos clubes ni siquiera formen parte de la citada competición…

Real Madrid, Barça, Juventus, Milan, Bayern, Manchester United, Liverpool, Chelsea, Arsenal, Manchester City y Paris Saint-Germain son los fundadores del proyecto, mientras que Atlético, Inter de Milán, Roma, Borussia Dortmund y Olympique de Marsella figuran ahora como invitados. Impresionante cartel… en el que no están ninguno de los dos equipos que jugarán la final de la Champions el próximo 1 de junio. No queda claro si sería una liga cerrada o con ascensos y descensos, pero en ningún caso los holandeses hubieran estado, eso parece seguro.

Ya hemos visto con lo sucedido en el baloncesto que si los clubes lo desean, es imposible frenarles. La Euroliga es ya una Superliga en la que juegan todos contra todos en una fase regular, con unos playoffs y una Final Four después. Y la competición de la FIBA, la Champions del basket, es tan residual que hay que ser un súper entendido para saber qué equipos la juegan.

De igual manera que no apetece comer un chuletón (o una pizza, sushi, o la comida favorita de cada uno) todos los días, tampoco conviene la saturación de megapartidos cada semana. Recordemos los rallies de clásicos, como uno acaba hastiado de tanto Madrid-Barça. El riesgo de que pase lo mismo, existe, y me vuelvo a remitir al baloncesto para consolidar esa opinión.

Se avecinarán cambios en el fútbol europeo, y la Champions posiblemente necesite una remodelación para dar algo más de emoción a la primera fase del torneo. Pero lo que hemos vivido desde octavos deja claro que es un torneo muy vivo que conviene no fulminar como ha sucedido en el deporte de la canasta.

PD: Estoy seguro de que Javier Tebas habrá vibrado como el que más viendo lo bueno que ha sido esto para LaLiga y para continuar con el modelo actual.

Guardiola no cree que el Real Madrid que le metió un 5-0 sea uno de los mejores equipos contra los que ha jugado

Pep Guardiola

Pep Guardiola (EFE).

Guardiola y sus extrañas varas de medir cuentan desde su última rueda de prensa con un nuevo capítulo: el de los grandes equipos a los que se ha enfrentado. Para Pep, los dos mejores equipos a los que se ha medido han sido el Barça de Messi, Suárez y Neymar y el actual Liverpool.

Sorprende un poco, o más bien bastante, esta afirmación cuando el técnico catalán se comió un contundente 5-0 en contra en la eliminatoria de semifinales de la Champions de 2014 contra el Real Madrid de Ancelotti, con un 0-4 en Múnich incluido, la peor derrota de la historia de los bávaros como locales en la máxima competición continental.

Es curioso, cuando menos, como Pep ha tratado siempre de menospreciar todo lo logrado por el Real Madrid. Hace poco soltó que no era uno de los grandes dominadores del fútbol europeo pese a sus cuatro Champions en cinco años, y que por delante estaban el Barça, la Juventus y el Bayern por ganar con más frecuencia sus respectivas -y menos competidas- competiciones domésticas.

Ahora, el menosprecio es más sibilino. Hace de menos tratando que no se note demasiado, pero lo hace. Y por ello, el equipo que le ganó en semifinales por 5-3 (ese Barça de la MSN en 2015) fue mejor que el que le metió 5-0 un año antes. Quizás en su cabeza sea algo real.

Los bochornosos pitos a Gareth Bale en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu (EFE).

No acabo de entender muy bien lo que está pasando con Gareth Bale. El público del Bernabéu, implacable de nuevo, volvió a silbar al galés cada vez que cogió el balón en el encuentro ante el Athletic.

Lo curioso del caso es que esa sentencia que parece que ya se ha dictado solo afecta al británico. Es como si el gran culpable de la mala temporada del Real Madrid fuera él y solo él, como si el resto del equipo hubiera estado bien y este año para olvidar fuera todo por su evidente mala temporada.

Y es que lo de su desastrosa mala temporada no tiene discusión. Bale ha decepcionado, me ha decepcionado enormemente. Esperaba que fuera un líder sobre el campo, que cogiera el relevo goleador de Cristiano, y eso no ha ocurrido. Quizás por sus recurrentes lesiones, quizás porque ya el físico, su gran virtud, no le da para más, pero es la cruda realidad ahora mismo con el galés.

Bale debe de salir del Madrid este verano, en el nuevo proyecto no tiene que estar. De eso tampoco tengo dudas, y no tengo problema en reconocerlo.
Pero que alguien, por favor, me explique esa inquina con el hombre que hace apenas unos meses metió los dos goles decisivos de la victoria en la final de la Champions, uno de ellos una inolvidable chilena.

Su rendimiento quizás ha sido algo inferior de lo esperado, pero desde luego no ha sido Kaká. Su media de goles y asistencias ha sido más que buena (parecida, por ejemplo, a la de Raúl) y absolutamente siempre ha aparecido en los momentos importantes. No solo en esa final de Champions en Kiev, también fue decisivo en la de Lisboa de 2014, y en la de Milán en 2016. Dejó también un gol imborrable en una final de Copa ante el Barça. Y en 2016 marcó el tanto ante el City que dio el billete a la final continental.

Son muchos, muchísimos, los buenos momentos que ha dejado. ¿Qué pasa entonces? Si es su desidia, ¿por qué a Kroos no se le trata igual de mal? Si es que no habla casi español tras más de cuatro años, ¿por qué al madridismo le cae entonces tan bien David Beckham?

Igual es algo tan imperdonable como irse a jugar al golf en sus ratos libres, e incluso verlo por televisión. Debe de ser eso lo que hace a un amplio sector del madridismo odiarle y a muchos periodistas perseguirle sin tregua.

¿Es Lucas Hernández uno de los mejores centrales del mundo? ¿Mejor que Sergio Ramos?

 

Lucas Hernández

Lucas Hernández (GTRES).

80 millones de euros ha pagado el Bayern por Lucas Hernández. Así está el mercado. Se convierte así en el segundo central más caro de la historia del fútbol tras Virgil Van Dijk, el impresionante zaguero por el que pagó el Liverpool 85 ‘kilazos’.

El precio es desorbitado, y la pregunta es clara: ¿es Lucas uno de los mejores centrales del mundo? La respuesta no va a llegar por sensaciones, ni por jerarquía, sino que vamos a ver qué dice la estadística avanzada sobre el próximo jugador del conjunto bávaro. El análisis corre a cargo de Driblab, la pujante empresa que trabaja para varios clubes de fútbol y que analiza los datos de los futbolistas, y que nos cede sus impresionantes datos.

Comparación de Lucas con el resto de centrales del mundo

Es un jugador que es top en el uno contra uno, como se puede ver en los duelos en los que fue driblado (tackles). También destaca en las recuperaciones y no tanto en los balones aéreos, en los que va bien, pero sin ser de los mejores.

Estadísticas Lucas Hernández

Estadísticas Lucas Hernández (DRIBLAB).

Comparación de Lucas con Sergio Ramos

Sin duda, dos jugadores muy distintos, aunque sobre todo hay que tener en cuenta que Lucas ha jugado esta temporada casi la mitad de sus minutos como lateral. Ramos destaca especialmente en la salida de balón y el desplazamiento en largo, el francés es una muralla en defensa casi infranqueable.

Comparación Lucas - Ramos

Comparación Lucas – Ramos (DRIBLAB).

Comparación de Lucas con Godín

Dos jugadores más parecidos, aunque Lucas es aún mejor defensor (impresionante) que el uruguayo.

Compara Lucas - Godin

Comparación Lucas – Godin (DRIBLAB).

Y ahora, la gran pregunta: ¿vale Lucas Hernández los 80 millones que han pagado por él? Que cada uno se haga su opinión.

Casillas sigue pidiendo volver a la selección en 2019… y conviene recordar lo que Del Bosque dijo de él

Iker Casillas y Del Bosque

Iker Casillas y Del Bosque tras la Eurocopa de 2016 (TWITTER).

Estamos ya a mediados de marzo de 2019. Xavi vive su retiro dorado en la democrática tierra catarí, Iniesta deleita en Japón, Villa golea en el país nipón. Puyol y Valdés ni recuerdo cuánto hace que se jubilaron. Y mientras, Casillas sigue diciéndole a todo aquel que quiere ponerle un micrófono delante que quiere volver a la selección. Qué cansino todo.

No es el objetivo de este post crear un foro para discutir los méritos del bueno de Iker, clave en los grandes éxitos de la Roja en el irrepetible periodo 2008-2012 que se saldó con un Mundial y dos Eurocopas. El penalti detenido ante Italia, su pierna milagrosa ante Robben y otras muchas paradas mágicas son ya historia de España, seas de Casillas o no. Pero estamos en 2019. Repito, 2019.

Es probable que el nivel del mostoleño sea ahora mucho mejor que hace unos años, lo cual no era difícil. Sus últimas temporadas en el Madrid y sus primeras en Oporto estuvieron plagadas de jugadas que rozaban lo cómico y que apuntaban a que su retirada era cuestión de muy poco tiempo. Pero Iker se ha sabido reinventar, algo que le honra, y ha subido su nivel hasta el punto de convertirse en indiscutible en todo un cuartofinalista de Champions pese a que sus grandes virtudes como portero (los reflejos, la intuición, la agilidad…) se pierden en exceso, al menos en teoría, con el paso de los años.

Casillas tiene suerte, demás, de vivir lejos de los focos mediáticos. Que le pregunte a su gran amigo Buffon lo que pasa cuando se está en el más alto nivel de exigencia, cuando un error te convierte en el blanco absoluto de las críticas. Al italiano se le ha dicho de ‘viejo’ para arriba estos días por sus errores que han sido claves en la eliminación europea del PSG.

Y ese nivel de exigencia es el que tendría con la selección española, esta vez al que le puede preguntar es a David de Gea, aunque con el portero del United no tiene tan buena relación. Casillas dejó de ir con la Roja después de que el hombre que parece el más bondadoso del planeta, Vicente del Bosque, dijera de él que no se portó nada bien en 2016 con el cuerpo técnico debido a su suplencia en el citado campeonato. No fue Mourinho, repito, fue Del Bosque, el oso amoroso que jamás critica a nadie que no sea presidente del Real Madrid.

Esa salida está prácticamente olvidada porque para qué, mejor quedarse con la gloria que dio a España. Pero si él va repitiendo con insistencia su deseo de volver a ser convocado con la selección, es bueno recordar lo que pasó en esa despedida que él aún no ha aceptado. Y también que hay porteros españoles mejores que él actualmente, claro. Porque entiendo que si vuelve, no será exigiendo ser titular. ¿Reaccionaría ante su suplencia igual que en 2016?