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La parada salvadora de De Gea, Mourinho piensa que es el mejor del mundo y la supuesta campaña de Casillas

David de Gea salvó este martes a su equipo, el Manchester United, con una parada antológica que reivindican su calidad como guardameta. Con empate en el marcador, una mano salvadora evitó el gol del Young Boys antes de que el tanto en el descuento de Fellaini diera la clasificación a los red devils.

Ha pasado poco más de una semana de la controvertida actuación del guardameta ante Croacia, partido en el que alternó varias buenas paradas con dos jugadas en las que pareció que podía haber hecho algo más.

El problema con De Gea no fue su encuentro ante los balcánicos, que no fue en líneas generales malo, sino que llovía sobre mojado tras su desastroso Mundial de Rusia hace unos meses.

Su parada salvadora ante los suizos, que valió finalmente una clasificación para los octavos de final para su equipo, le reivindica como lo que ha sido en los últimos años, uno de los mejores porteros del mundo. Para algunos, como su entrenador Mourinho, el mejor. También lo piensan otros como Víctor Valdés o Arsene Wenger.

Justo antes del partido, el portugués le señaló como el mejor del mundo, precisamente, y acusó veladamente a Casillas de hacer una campaña para desprestigiarle y así volver él a la selección.

No es el único que lo piensa. Lo explicó en un post anterior mi compañero Edu Casado, que también cree que el entorno de Iker está presionando para su regreso. Reacciones como las de Manolo Lama y su ya famoso “Vete a tu pueblo, De Gea”, tras un tanto de Croacia a España en la que el comentarista, conocido defensor del actual arquero del Oporto, interpretaba que el del United podía haber hecho más y lo expresaba con una inquina sorprendente, reafirman esa postura. También la entrevista con Jorge Valdano, postulándose para volver justo ahora.

Algunos apuntan que es el estilo de la Roja el que no le viene bien a De Gea, pero eso tampoco tiene mucho que ver en paradas como la de este martes en Champions, y acciones similares, por lo que sea, no se le ven con con la elástica de España. Quizás haya algo psicológico en ello, y es probable que la presión a la que se le somete en nuestro país no le venga nada bien. Conviene recordar que los deportistas son humanos, y que la posición de portero es, seguro, la que más presión recibe en el fútbol.

Recomiendo un artículo publicado en 20 Minutos sobre la depresión que salió esta semana para ver si en los próximos partidos de De Gea empatizamos un poco más con él (me incluyo el primero) y le dejamos demostrar la calidad que ha evidenciado durante años en Inglaterra.

David de Gea celebra una parada con el United. (EFE)

David de Gea celebra una parada con el United. (EFE)

El motivo del fracaso de España: no hay talento, estos jugadores no dan para más

De Gea y Sergio Ramos

De Gea y Sergio Ramos (EFE).

España se ha quedado fuera de la Final Four de la UEFA Nations League, y lo normal es mirar al seleccionador: Luis Enrique no ha cumplido el objetivo. El efecto renovador que trajo a la selección tras el decepcionante Mundial fue muy positivo, pero este se ha diluido, y la Roja ha vuelto a su realidad de los últimos años.

Conviene recordar que son ya casi seis años sumando una decepción tras otra. El declive se atisbó en la Confederaciones de 2013 con la goleada en la final de Brasil, y la catástrofe del Mundial del año siguiente confirmó las malas sensaciones. Del Bosque no llevo a cabo el relevo generacional, y en la Eurocopa de 2016 se volvió a fracasar. Lopetegui devolvió la ilusión, pero todos sabemos lo que pasó justo antes del Mundial de 2018, y con Hierro el equipo fue un desastre y se despidió con una triste imagen ante Rusia, un equipo notablemente inferior.

Con este bagaje, es la hora de asumir la realidad. España tiene un buen equipo, pero como tantos otros. No vamos a decir del montón, pues sigue siendo de la zona noble, pero quedar segundo en un grupo con la subcampeona del mundo y una semifinalista del Mundial es lo normal. Bastante que no se ha bajado a la Liga B, me atrevo a decir.

España no tiene ningún jugador diferencial. No hay ni un solo crack en el equipo. Ahora mismo, ninguno de los 30 mejores jugadores del mundo es español. De Gea es un buen portero, pero no pertenece al Top-5, y con la Roja tiene tal presión que se bloquea y suma un fallo tras otro. Sergio Ramos, Jordi Alba y Busquets sí pertenecen a la ‘nobleza’ mundial en sus puestos, pero sus posiciones en el campo son las que son, los equipos ganadores no se construyen en base a centrales, laterales o medios defensivos, aunque sean importantes.

Y ahora vamos a la zona trascendental de este juego, la ofensiva. Saúl, Isco, Ceballos, Asensio, Aspas, Rodrigo, Suso y Morata fueron los que jugaron el choque decisivo ante Croacia. Comparémoslos con Hazard, Kane, Neymar, Griezmann o Mbappé, por ejemplo. No hablemos ya de Messi o Cristiano, por supuesto. Nuestros grandes jugadores (Xavi, Villa, Iniesta, Silva) se han retirado ya, y la transición va a ser dura, muy dura. No hay talento diferencial, y más nos vale asimilarlo cuanto antes. No le exijamos a Luis Enrique que con los jugadores antes mencionados gane competiciones, y menos nada más llegar, porque eso sería un milagro.

La campaña de acoso y derribo contra De Gea desde el entorno de Iker Casillas

David de Gea celebra un gol con España (GTRES).

Está claro que no está cuajando sus mejores actuaciones con la selección. Tampoco podemos negar que no estuvo afortunado en el Mundial de Rusia. Pero la campaña absoluta de acoso y derribo que está sufriendo David de Gea, el portero titular del Manchester United y de la selección española, está rayando en lo insano.

En mi opinión, David de Gea es actualmente el mejor portero español y debería ser titular siempre. Y a lo mejor, habría que poner el foco en la defensa (recordemos que este viernes, Marca tituló “Un coladero” en portada y dentro dijo que el mejor del partido fue ¡Sergio Ramos!). Este sábado, en El ConfidencialKike Marín escribe un acertadísimo artículo en el que demuestra que De Gea no fue, ni mucho menos, el culpable de lo ocurrido en el Maksimir de Zagreb. En El Mundo, mi tocayo Eduardo J. Castelao intenta buscar algunos motivos de lo que ocurre con De Gea, y a mi parecer con bastante tino: no juega ni en el Real Madrid ni en el Barça y salió regular del Atlético, lo que acarrea carecer de defensores natos en España. El turbio ‘caso Torbe’ (algunos diarios digitales no han pedido disculpas, por cierto, cuando se supo que el meta no tenía nada que ver con el asunto) le afectó mucho y le hizo no relacionarse con la prensa deportiva de este país, a la que todos conocemos muy bien con su sistema de amistades. Todo ello le convierte en el blanco perfecto.

¿Pero quiénes le atacan y por qué? Basta con un breve paseo por redes sociales y medios de comunicación para entender lo que pasa.

Apenas unos minutos después del final del partido en Zagreb, Iker Casillas compartió este tuit:

Al día siguiente, se anuncia una entrevista hecha por Jorge Valdano a Casillas, que se emitirá la semana que viene en Vamos: “Si me llamara la selección y el Real Madrid, volvería encantado“.

El viernes, de madrugada, Manolo Lama tuiteaba: “Ay, Iker Casillas, como (sic) me acuerdo de tus paradas. Tu (sic) sí que ganabas partidos y títulos”.

En términos parecidos se expresó Paco García Caridad: “Casillas sí ganaba partidos. Sufrió acoso, derribo y falta de respeto. En la selección, tras él la nada. Y así estamos”.

El diario AS publicó una encuesta sobre quién debía ocupar la portería de la selección española y en ella incluye a los tres jugadores que están ahora con la selección (Pau López, De Gea y Kepa) y a Iker Casillas.

Fruto de esta encuesta es la portada de este sábado: “Hay nostalgia de Casillas. El 50,34% de 100.072 internautas prefieren al meta del Oporto como titular en La Roja”.

Una casa de apuestas, incluso, insinuaba la vuelta inmediata de Iker a la meta de la selección:

El Carrusel Deportivo de la Cadena SER publicó también un tuit en el que apela a las cifras de Casillas en la liga portuguesa, por delante de los números de De Gea y Kepa en la Premier League o Pau López en LaLiga.

Y por último, el artículo de Diego Torres en El País, en el que dice que dice que De Gea estuvo “mal situado” en el primer gol croata, ya que “fue incapaz de cumplir con la primera ley de su gremio: ante la duda, tapar el primer palo”. Sigue el periodista atizando al meta madrileño, al que acusa de no adaptarse al juego de la selección: “No respetó el concepto que rige su función en la selección. En lugar de acompañar las maniobras como un líbero, tal y como se exige a los porteros en los equipos que elaboran el juego, permaneció bajo los palos según el patrón de actuación de equipos contragolpeadores”. “(En la selección) el portero debe ejercer de algo más que de guardián de los palos”, dice también. Llegados a este punto, claro está, se revela quién es, a juicio de Torres el culpable de todo: su entrenador en el United, José Mourinho. Acabáramos.

En resumen, una campaña de acoso y derribo que, lejos de sustentarse en hechos subjetivos, está basada en filias y fobias personales y que no hacen sino minar la confianza del mejor portero español del momento, precisamente cuando más necesita de ésta.

Luis Enrique, retratado con su jugada: no llevaba a Jordi Alba por su mala relación personal

Luis Enrique

Luis Enrique, en rueda de prensa

Hace unos días, en este blog, se escribió que Luis Enrique había insinuado que no llamaría a Jordi Alba y que no lo iba a hacer por motivos deportivos.

Es muy, muy listo Lucho. En una entrevista con Mónica Marchante -nadie pregunta como ella- dijo que veía a Jordi Alba “muy bien, como siempre”. Vamos, que dejaba caer que si no le había llamado era por otros motivos distintos a los deportivos y que todo el mundillo del fútbol conoce.

Pues bien, Luis Enrique ha llamado a Alba, y me parece curioso que ahora muchos digan que eso desmiente todo lo que se ha dicho, que deja claro que no había problemas entre ellos. No. Y no rotundo. Hasta ahora, no le había llevado porque su relación no era buena, un  toque de atención, un ‘aquí mando yo’. Lo que le dijo el otro día a Marchante,  ese “le veo muy bien, como siempre “, no quita la razón a los que decían (me incluyo) que no le llevaba por razones extradeportivas, al revés, se la da. ¿Por qué si está igual que hace unas semanas, según las palabras del propio seleccionador, antes no le llevaba y ahora sí?

Como trolleada, a Luis Enrique le reconozco el mérito de habernos engañado a todos. Pero tontos no somos, a Alba no se le llevó por motivos personales. Y eso es así. Por el bien de la selección, ha reculado y eso dice mucho y bien de él. Aunque su jugada al que ha retratado es a él mismo.

Sergio Ramos, cada vez más violento: debería dejar de ser capitán de España

Ramos, en el momento de partirle la nariz a Milan Havel, del Viktoria Plzen (EFE).

Lo ha vuelto a hacer. Sergio Ramos le ha partido la nariz a un rival del Viktoria Plzen. El sevillano la lía prácticamente en todos los partidos. Con la edad se supone que debería ir controlando sus impulsos, pero va a peor. Quizá sea que su nivel va bajando. Sea como sea, Sergio Ramos es sinónimo de juego duro y violento.

Por eso, Luis Enrique Martínez debería quitarle el brazalete de capitán de la selección española. El de Camas es indigno de ostentar ese cargo, una posición que representa a todos los españoles. Hace unas semanas, en aquel choque con el canterano Reguilón, Ramos demostró que no sólo está pasado de revoluciones en los partidos ante rivales, sino que también en los entrenamientos con sus compañeros.

Jugar con Ramos es un riesgo muy importante de quedar con 10 en cualquier momento. Además, lo que las aficiones todos los equipos de España sabían lo saben también fuera. Tras la llave con la que dejó fuera de combate a Mo Salah en la última final de la Champions, todo el mundo ha visto la verdadera cara de Sergio Ramos, el jugador más amonestado de la historia de la Champions, de la Liga, del Real Madrid y de España. Un jugador incapaz de controlarse y que sobrepasa la línea de la violencia cada vez más frecuentemente. Y ya está bien.

Luis Enrique insinúa que no va convocar a Jordi Alba y que el motivo no es deportivo

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

“Lo veo muy bien, en un nivel muy alto, pero siempre ha sido así”. Con esa frase en el descanso del Inter de Milan – Barcelona, el seleccionador español, Luis Enrique, volvió a insinuar ante la prensa que no convocará al lateral izquierdo azulgrana Jordi Alba. Pese a las múltiples demostraciones de calidad que ofrece en cada partido, decisivo y seguro en su posición, el calatán no estará seguramente presente en la próxima lista de la Roja de cara a los próximos partidos de Liga de Naciones (jueves 15 y domingo 18).

La respuesta vino tras el recado que le dejó Gerard Piqué después del gran partido que hizo el de L’Hospitalet al terminar el clásico por no llevarlo a los encuentros internacionales. “Espero que rectifique y lo convoque”, dijo a la prensa tras la manita al Real Madrid en el Camp Nou. Luis Enrique recibió el mensaje, lo valora, pero sigue en sus trece. Su visión no ha cambiado.

“Bueno, entiendo el cargo en el que estoy y acepto este tipo de de cosas. Piqué entiende mucho de fútbol, lo conozco muy bien y acepto cualquier consejo. Pero si he llegado a donde he llegado es por mi manera de ver el fútbol, por cómo lo veo y lo entiendo y así seguiré actuando“.

Una injusticia viendo el nivel actual de Jordi Alba, pero otra muestra de la mala relación entre técnico y jugador. Alba no ha jugado todavía ningún partido con España en la época del asturiano. Y en el Barça, con él de entrenador, su participación era discutible: pasó a ser suplente y la llegada de Valverde hizo que recuperara su lugar en el equipo.

Muy español: ya nos creíamos campeones del mundo

Sergio Ramos se lamenta

Sergio Ramos se lamenta (EFE).

Ya nos creíamos campeones del mundo. Tal cual. En este caso, favoritos para la UEFA Nations League y para la próxima Eurocopa, que en el Mundial nos fuimos por la puerta de atrás hace solo unos meses. Eso sí, había muchos -aficionados y periodistas- que estaban convencidos de que España hubiera ganado en Rusia de no ser por el ‘affaire Lopetegui’. No aprendemos.

Lo de hoy de la selección española ante Inglaterra ha sido un golpe de realidad, un toque de atención, una forma de que, por una vez, no lancemos las campanas al vuelo. No nos creamos campeones antes incluso de jugar los torneos. Porque parecía que con los buenos resultados cosechados por Luis Enrique en sus primeros partidos estaba todo hecho, íbamos a ganarlo todo como en el ciclo glorioso 2008-2012.

Pese a lo sucedido en el Villamarín, España sigue teniendo opciones de pasar a la fase final de la Liga de Naciones, y también de hacer un proyecto ilusionante que llegue a los grandes torneos (Eurocopa y Mundial) con ganas de hacer algo grande. Pero siempre desde la humildad, eso que tanto le falta al aficionado español en cuanto llegan dos o tres buenos resultados.

Luis Enrique empieza con tres decisiones difíciles de entender

Iago Aspas, en el pasado Mundial (EFE).

La primera lista de Luis Enrique Martínez como seleccionador nacional de fútbol ha dejado, en mi opinión, menos sorpresas positivas de las esperadas y algunas decisiones difíciles de entender.

La lista del asturiano destaca más por sus ausencias que por sus presencias, en tanto ha dejado fuera a tres jugadores de importancia capital: Iago Aspas, Koke Resurrección y Jordi Alba.

Quiero pensar que se trata de una primera toma de contacto, pruebas de estreno, pero sinceramente, me deja mal sabor de boca.

Iago Aspas es, junto a Isco y Diego Costa, el jugador español que mejor nivel ha mostrado en los últimos tiempos. El de Moaña ha empezado bien la temporada y su presencia, bien sea como titular como revulsivo, me parece capital. Es un jugador que aporta cosas diferentes. Sinceramente, no creo que Suso mejore sus prestaciones.

Sobre Koke, es un jugador que ha sido muy discutido por la maquinaria propagandística, tanto la madridista como la purista azulgrana, pero es un futbolista que no tiene nada que demostrar: es un pilar insustituible en el mejor Atlético de Madrid de la historia, es trabajo los 90 minutos, no le quema el balón y es extraordinario en jugadas a balón parado. Es un perfil difícil de renunciar a él. Ceballos no tiene la continuidad necesaria para ocupar su hueco.

Finalmente, Jordi Alba. El de L’Hospitalet no es el jugador que mejor me cae del mundo, pero hoy por hoy, no tiene rival como lateral izquierdo titular. Gayá y Marcos Alonso, sobre todo este último, merecen estar en la selección, pero dejar fuera a Alba me parece arriesgado.

Ojalá que el tiempo y los resultados me quiten la razón.

España no solo aburre, fue cobarde y toca pedir responsabilidades a Rubiales

España ha muerto víctima de un estilo llevado al extremo, al absurdo. La posesión para no atacar, el pase horizontal para que no te metan gol, la parodia del tikitaka. Qué esperpento el partido ante Rusia en el Mundial.

Diego Costa y Aspas

Iago Aspas entra por Diego Costa en el España – Rusia.

Es momento de reflexionar en nuestro país sobre qué es jugar bien, porque esto no lo es. Poner a un grupo de jugones a pasarse el balón en el centro del campo sin ninguna intención de marcar un gol no es fútbol, al menos el concepto de buen fútbol que todos tenemos. Sinceramente, lo de la primera parte, ganando 1-0 a un rival menor, fue de vergüenza ajena.

Si la primera parte fue el no querer, la segunda fue el no poder. Un equipo de jugadores tan parecidos que da igual que jugara Silva o que entrara Iniesta. Nadie disparaba a puerta desde lejos, porque ninguno está acostumbrado a ello. Nadie encaraba en la banda para buscar un pase desde un lateral. Siempre el pase atrás, el pase interior con suerte entre la nube de defensas rusos.

Y España fue cobarde. Sí, cobarde. Con empate en el marcador, los cambios fueron de hombre por hombre, posición por posición. Ni un solo riesgo. Siempre el doble pivote, con Busquets y Koke solapándose en una labor defensiva que ya era inútil. Se quiso asegurar los penaltis, y los penaltis nos condenaron.

El señalado en estos casos suele ser el entrenador, pero cómo se va a culpar solamente a Fernando Hierro de eso, un hombre que solo había entrenado al Oviedo y que bastante hizo con aceptar el desafío/marrón de dirigir a España. Sus cambios no fueron valientes, aunque la responsabilidad no es solo suya, es del que decidió cargarse un proyecto a dos días del Mundial por un ataque de cuernos. Gracias, señor Rubiales. Disfrute la decisión que tomó.

La gran injusticia de la selección española: Gabi no tuvo sitio, ellos sí

Gabi, en el centro, rodeado de futbolistas que fueron internacionales (ARCHIVO).

Esta semana, los atléticos nos encontramos con una noticia inesperada: siete años después, Gabi, el capitán, se va a Catar para afrontar la recta final de su carrera. Con el madrileño se va un trozo del escudo, un símbolo del mejor Atleti de los últimos tiempos, del Atleti del Cholo. Se va una auténtica leyenda, con más de 400 partidos con la casaca rojiblanca. Pero aprovechando que se va a Catar y que la selección española está jugando el Mundial de Rusia, no está de más recordar que con él, con Gabriel Fernández Arenas, se ha cometido una de las mayores injusticias de la historia de la selección española.

Gabi deja el fútbol de élite con cero internacionalidades absolutas con España. Un futbolista que jugó 7 partidos con la sub-20 y 12 con la sub-21. Un jugador que ha ganado una Liga, una Copa del Rey, dos Europa League, que es doble subcampeón de Europa, supercampeón de España, supercampeón de Europa… y todos estos logros, como titular y capitán del mismo club.

En cambio, Gabi nunca tuvo sitio en la selección. No ya solo en ningún partido de competición internacional, ninguno oficial, sino tampoco en un mísero partido amistoso.

Los predecesores de Fernando Hierro no tuvieron a bien convocarle. Evidentemente, es difícil llegar a la selección, aunque pensando en otros jugadores que sí han sido internacionales, la idea cambia.

Es decir, mientras Gabi nunca se enfundó la roja, hay jugadores que sí podrán contarle a sus nietos que la vistieron, pese a tener muchísima menos relevancia que el madrileño en sus clubes o en su carrera al completo.

Tomando en cuenta el inicio de la segunda etapa de Gabi en el Atlético (2011), en ese tiempo sí han sido internacionales jugadores como Manu del Moral, Javi García, Susaeta, Mario Suárez, Christian Tello, Michu, Alberto Moreno, Raúl García, Munir, Camacho, Aleix Vidal, Juanmi, Mario Gaspar, Etxeita, Diego Llorente, Fornals, Viera o Suso. Con todos mis respetos para ellos (y entre ellos hay algunos que fueron internacionales con la camiseta del Atleti), no creo que ninguno mereciera más la internacionalidad que Gabriel Fernández Arenas.

Gabi, por cierto, nunca dijo una palabra más alta que otra. Mientras algunos han reclamado más presencia en la selección, el madrileño siempre dio lo mismo: humildad, silencio y trabajo. Por eso, van a permitirme que yo, desde estas líneas,  recuerde la gran injusticia que se ha cometido con él.