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Carta a los niños que no conocieron al gran Fernando Torres

Despedida de Torres con el Atleti (EFE).

Hace poco más de un año, cuando Fernando Torres decidió dejar el Atlético de Madrid, le dediqué al fuenlabreño una carta. Hoy, 16 meses después, el Niño juega su último partido como jugador profesional de fútbol. Pero esta vez, la carta no es para él, sino para los niños que, por edad, no lo pudieron disfrutar al 100%.

Quizá a algunos de vosotros, chicos, os sorprenda que un señor que se retira siga siendo conocido como ‘el Niño’. Pero no es ironía. Es que debutó muy joven en el primer equipo del Atleti: tenía 17 años. Además, y eso seguro que lo habéis notado ya, tiene cara de joven. Creo que la tendrá siempre.

¿Por qué era tan famoso? Pues veréis, niños: cuando Fernando Torres debutó con el Atleti, el equipo estaba en Segunda División. Sí, sí, ese que ahora os parece un equipo top de Europa estuvo en Segunda hace no tanto. El equipo estaba en plena depresión, y la llegada de Torres fue lo más ilusionante que pasó en mucho tiempo. Porque había muchas esperanzas puestas en él, y porque todos sabíamos que iba a ser muy importante para el equipo. La semana siguiente a su debut marcó su primer gol, para que os hagáis una idea.

El Atleti subió a Primera de la mano de Luis Aragonés y con Torres como figura importante. Se hizo pronto con el dorsal 9 y en la temporada 2003/2004, ya era capitán… ¡con 20 años! Muchos atléticos no habíamos visto una irrupción igual.

Aunque estaba en Primera, el equipo no alcanzaba el nivel que un jugador como Torres requería. Él seguía a lo suyo, marcando goles (y golazos, como éste), pero el Atleti se le quedaba pequeño y en Inglaterra, que algo saben de fútbol, estaban como locos por llevárselo. 

En 2007, Fernando se fue al Liverpool. Eligió un histórico del fútbol europeo, al que ya lanzaba guiños en su etapa en el Atleti (en su brazalete de capitán del equipo madrileño estaba escrito el lema de los reds: “You’ll Never Walk Alone”). Y qué desembarco, niños. Qué desembarco. Su primer gol con el Liverpool, ante el Chelsea, fue un golazo de los suyos: arrancada y definición. En poco tiempo, Inglaterra estaba a sus pies. Miles de colchoneros se hicieron un poco del Liverpool y no nos perdíamos ni uno de sus partidos (en aquella época, TVE retransmitía la Premier, qué tiempos).  Acabó siendo elegido en el once ideal del año en la Premier.

Al final de ese verano de la 2007/2008, Torres consiguió un gran hito: que todos los españoles, de todos los equipos, gritáramos como locos un gol suyo. Lo marcó en Viena, ante Alemania, en la final de la Eurocopa de 2008, con Luis Aragonés al mando, en la mayor demostración de buen fútbol que ha mostrado una selección en un torneo internacional desde Brasil en el 70. Un escándalo. ¿Y sabéis qué? Cuando España volvió a Madrid para celebrar el título, Torres, subido al autobús que llevaba a los jugadores de la selección, lució una bandera del Atleti. Oficialmente, no había ningún jugador del equipo rojiblanco en aquella plantilla, pero Fernando nos representó a todos.

En 2011 se fue al Chelsea, un movimiento millonario que a muchos no gustó: el equipo londinense no caía tan bien como el Liverpool. Aún así, éramos muchos, muchísimos los que seguíamos los partidos de los blues para ver qué tal le iba a nuestro ‘Niño’. Pese a que ganó una Champions (marcó el gol clave en semifinales ante el Barcelona en el Camp Nou), la carrera de Fernando sufrió un declive. Pero ojo: todavía ganó una Europa League en 2013. El gol en la final fue suyo. Y lo celebró haciendo el arquero de Kiko. ¡Como para no quererle!

En 2014 fue cedido al Milan, y parecía que el Niño estaba en decadencia. Fue entonces cuando empezó a sonar el run-run de su vuelta. Aquí lo esperaba todo el mundo con los brazos abiertos. Y así fue. El 29 de diciembre de 2014, aquí estaba el Niño, de retorno. El Calderón lleno a reventar. Estaba en casa. Poco después, en Copa del Rey contra el Madrid, marcó dos goles en el Bernabéu y pasamos de ronda. Para eso había venido.

Fernando se quedó dos años más. Tuvo muy cerquita el sueño de ganar la Champions con el Atleti, pero no pudo ser. Él lloró en el césped de Milán, como muchos otros atléticos. Pero en su última temporada en el Atleti acabó con final feliz: alzó la UEFA Europa League. Por fin logró su sueño: vencer un título como rojiblanco. Cuatro días después, marcó sus dos últimos goles en Liga, en el Metropolitano. Fue un día emocionante.

Quiso Fernando pasar un último añito de profesional en Japón, el país donde nacieron Oliver y Benji, los dibujos que le hicieron hacerse futbolista. Y el último partido de su vida fue ante el equipo de sus amigos Iniesta y Villa.

Por todo esto, niños, Fernando Torres es tan importante. Pero más allá de los goles, los títulos y las galopadas, Fernando es importante porque siempre fue un deportista, un caballero, un ejemplo para los jóvenes y ante todo y sobre todo, porque nunca, nunca, nunca, dejó de amar a sus colores.

No se me ocurre un modelo mejor para vosotros.

Hasta pronto.

Carta a Luis Enrique: Ojalá vuelvas pronto, ¿quizás para el Mundial?

Querido Luis Enrique;

Te has ido por problemas familiares. La familia es lo primero y saber priorizarla ante la gran etapa profesional que estabas viviendo te honra. Ser el seleccionador nacional era una de tus mayores ilusiones, lo conseguiste y luchaste por devolver a la Roja su esencia. Pese a las críticas, lograste llevar a cabo un recambio generacional indispensable y que seguirá produciéndose gracias a tu enseñanza. No tengo duda de que Robert Moreno será un gran sustituto porque, con él, en la selección seguirá teniendo tu toque personal. Un toque que ojalá pronto puedas seguir aportando tú mismo.

Ya lo dice el presidente de la RFEF, Luis Rubiales: “Siempre tendrás las puertas de la federación abiertas”. Las de la federación y las de los corazones de todos los españoles para que devuelvas a la Roja al lugar que se merece. No se si será para la Eurocopa —ojalá que si, más que nada por el poco tiempo que queda—, para terminar lo que empezaste. Pero, sino, para el próximo Mundial.

Sería un placer (y la mejor de las noticias) ver cómo tus problemas familiares se solucionan, que vuelves al césped de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas enfundado en el chándal con el escudo de tu país. Con esas gafas de sol que tanto usas y con tus formas de decir la lista previa a cada convocatoria tan peculiares. Has dejado huella, Lucho.

Luis Enrique entrenando con la selección. RFEF

Luis Enrique entrenando con la selección. (RFEF)

Ojalá vuelvas pronto. Significará que tu ilusión por entrenar sigue vigente, que te apartas porque crees que no puedes darlo todo, porque tu situación familiar —esa de la que nunca has hablado y respetamos— te supera; pero que estás dispuesto a volver. A volver a ilusionarnos.

Te esperaremos el tiempo que sea necesario, míster.

Aquel centro en Anfield, aquella charla con Luis Aragonés… Descansa en paz, José Antonio

Noviembre de 2004, el día de la famosa anécdota entre Reyes y Luis Aragonés (Archivo).

Este sábado era un día de fiesta en lo futbolístico. España y Madrid acogen el partido más importante del año, la final de la Champions, esta vez con el inconfundible sabor del fútbol inglés, representado en las aficiones de Tottenham y Liverpool. Pero de repente, una noticia nos ha helado a todos: José Antonio Reyes ha muerto.

Como atlético, de manera inevitable mis recuerdos del extremo utrerano se centran en dos: el maravilloso centro que salió de su bota izquierda para que Forlán marcara un gol en Anfield Road que metía al Atleti de Quique Sánchez Flores en la final de la UEFA, la primera europea en muchos años. El otro, la famosa anécdota con Luis.

Ocurrió en noviembre de 2004, en una concentración de la selección española. Luis Aragonés, seleccionador nacional, cogió por banda a Reyes y, ajeno como era el de Hortaleza a la corrección política que ya hace 15 años imperaba, quiso motivar al jugador instándole a que le dijera “al negro” (Thierry Henry, delantero francés que jugaba con Reyes en el Arsenal) que era mejor que él. A Luis le cayeron palos de todos los colores por aquella escena.

Hoy, 15 años después, estoy seguro de que Luis estará echándole otra bronca al bueno de Reyes, preguntándole qué cojones hace ahí, tan pronto.

Descanse en paz.

Casillas sigue pidiendo volver a la selección en 2019… y conviene recordar lo que Del Bosque dijo de él

Iker Casillas y Del Bosque

Iker Casillas y Del Bosque tras la Eurocopa de 2016 (TWITTER).

Estamos ya a mediados de marzo de 2019. Xavi vive su retiro dorado en la democrática tierra catarí, Iniesta deleita en Japón, Villa golea en el país nipón. Puyol y Valdés ni recuerdo cuánto hace que se jubilaron. Y mientras, Casillas sigue diciéndole a todo aquel que quiere ponerle un micrófono delante que quiere volver a la selección. Qué cansino todo.

No es el objetivo de este post crear un foro para discutir los méritos del bueno de Iker, clave en los grandes éxitos de la Roja en el irrepetible periodo 2008-2012 que se saldó con un Mundial y dos Eurocopas. El penalti detenido ante Italia, su pierna milagrosa ante Robben y otras muchas paradas mágicas son ya historia de España, seas de Casillas o no. Pero estamos en 2019. Repito, 2019.

Es probable que el nivel del mostoleño sea ahora mucho mejor que hace unos años, lo cual no era difícil. Sus últimas temporadas en el Madrid y sus primeras en Oporto estuvieron plagadas de jugadas que rozaban lo cómico y que apuntaban a que su retirada era cuestión de muy poco tiempo. Pero Iker se ha sabido reinventar, algo que le honra, y ha subido su nivel hasta el punto de convertirse en indiscutible en todo un cuartofinalista de Champions pese a que sus grandes virtudes como portero (los reflejos, la intuición, la agilidad…) se pierden en exceso, al menos en teoría, con el paso de los años.

Casillas tiene suerte, demás, de vivir lejos de los focos mediáticos. Que le pregunte a su gran amigo Buffon lo que pasa cuando se está en el más alto nivel de exigencia, cuando un error te convierte en el blanco absoluto de las críticas. Al italiano se le ha dicho de ‘viejo’ para arriba estos días por sus errores que han sido claves en la eliminación europea del PSG.

Y ese nivel de exigencia es el que tendría con la selección española, esta vez al que le puede preguntar es a David de Gea, aunque con el portero del United no tiene tan buena relación. Casillas dejó de ir con la Roja después de que el hombre que parece el más bondadoso del planeta, Vicente del Bosque, dijera de él que no se portó nada bien en 2016 con el cuerpo técnico debido a su suplencia en el citado campeonato. No fue Mourinho, repito, fue Del Bosque, el oso amoroso que jamás critica a nadie que no sea presidente del Real Madrid.

Esa salida está prácticamente olvidada porque para qué, mejor quedarse con la gloria que dio a España. Pero si él va repitiendo con insistencia su deseo de volver a ser convocado con la selección, es bueno recordar lo que pasó en esa despedida que él aún no ha aceptado. Y también que hay porteros españoles mejores que él actualmente, claro. Porque entiendo que si vuelve, no será exigiendo ser titular. ¿Reaccionaría ante su suplencia igual que en 2016?

La parada salvadora de De Gea, Mourinho piensa que es el mejor del mundo y la supuesta campaña de Casillas

David de Gea salvó este martes a su equipo, el Manchester United, con una parada antológica que reivindican su calidad como guardameta. Con empate en el marcador, una mano salvadora evitó el gol del Young Boys antes de que el tanto en el descuento de Fellaini diera la clasificación a los red devils.

Ha pasado poco más de una semana de la controvertida actuación del guardameta ante Croacia, partido en el que alternó varias buenas paradas con dos jugadas en las que pareció que podía haber hecho algo más.

El problema con De Gea no fue su encuentro ante los balcánicos, que no fue en líneas generales malo, sino que llovía sobre mojado tras su desastroso Mundial de Rusia hace unos meses.

Su parada salvadora ante los suizos, que valió finalmente una clasificación para los octavos de final para su equipo, le reivindica como lo que ha sido en los últimos años, uno de los mejores porteros del mundo. Para algunos, como su entrenador Mourinho, el mejor. También lo piensan otros como Víctor Valdés o Arsene Wenger.

Justo antes del partido, el portugués le señaló como el mejor del mundo, precisamente, y acusó veladamente a Casillas de hacer una campaña para desprestigiarle y así volver él a la selección.

No es el único que lo piensa. Lo explicó en un post anterior mi compañero Edu Casado, que también cree que el entorno de Iker está presionando para su regreso. Reacciones como las de Manolo Lama y su ya famoso “Vete a tu pueblo, De Gea”, tras un tanto de Croacia a España en la que el comentarista, conocido defensor del actual arquero del Oporto, interpretaba que el del United podía haber hecho más y lo expresaba con una inquina sorprendente, reafirman esa postura. También la entrevista con Jorge Valdano, postulándose para volver justo ahora.

Algunos apuntan que es el estilo de la Roja el que no le viene bien a De Gea, pero eso tampoco tiene mucho que ver en paradas como la de este martes en Champions, y acciones similares, por lo que sea, no se le ven con con la elástica de España. Quizás haya algo psicológico en ello, y es probable que la presión a la que se le somete en nuestro país no le venga nada bien. Conviene recordar que los deportistas son humanos, y que la posición de portero es, seguro, la que más presión recibe en el fútbol.

Recomiendo un artículo publicado en 20 Minutos sobre la depresión que salió esta semana para ver si en los próximos partidos de De Gea empatizamos un poco más con él (me incluyo el primero) y le dejamos demostrar la calidad que ha evidenciado durante años en Inglaterra.

David de Gea celebra una parada con el United. (EFE)

David de Gea celebra una parada con el United. (EFE)

El motivo del fracaso de España: no hay talento, estos jugadores no dan para más

De Gea y Sergio Ramos

De Gea y Sergio Ramos (EFE).

España se ha quedado fuera de la Final Four de la UEFA Nations League, y lo normal es mirar al seleccionador: Luis Enrique no ha cumplido el objetivo. El efecto renovador que trajo a la selección tras el decepcionante Mundial fue muy positivo, pero este se ha diluido, y la Roja ha vuelto a su realidad de los últimos años.

Conviene recordar que son ya casi seis años sumando una decepción tras otra. El declive se atisbó en la Confederaciones de 2013 con la goleada en la final de Brasil, y la catástrofe del Mundial del año siguiente confirmó las malas sensaciones. Del Bosque no llevo a cabo el relevo generacional, y en la Eurocopa de 2016 se volvió a fracasar. Lopetegui devolvió la ilusión, pero todos sabemos lo que pasó justo antes del Mundial de 2018, y con Hierro el equipo fue un desastre y se despidió con una triste imagen ante Rusia, un equipo notablemente inferior.

Con este bagaje, es la hora de asumir la realidad. España tiene un buen equipo, pero como tantos otros. No vamos a decir del montón, pues sigue siendo de la zona noble, pero quedar segundo en un grupo con la subcampeona del mundo y una semifinalista del Mundial es lo normal. Bastante que no se ha bajado a la Liga B, me atrevo a decir.

España no tiene ningún jugador diferencial. No hay ni un solo crack en el equipo. Ahora mismo, ninguno de los 30 mejores jugadores del mundo es español. De Gea es un buen portero, pero no pertenece al Top-5, y con la Roja tiene tal presión que se bloquea y suma un fallo tras otro. Sergio Ramos, Jordi Alba y Busquets sí pertenecen a la ‘nobleza’ mundial en sus puestos, pero sus posiciones en el campo son las que son, los equipos ganadores no se construyen en base a centrales, laterales o medios defensivos, aunque sean importantes.

Y ahora vamos a la zona trascendental de este juego, la ofensiva. Saúl, Isco, Ceballos, Asensio, Aspas, Rodrigo, Suso y Morata fueron los que jugaron el choque decisivo ante Croacia. Comparémoslos con Hazard, Kane, Neymar, Griezmann o Mbappé, por ejemplo. No hablemos ya de Messi o Cristiano, por supuesto. Nuestros grandes jugadores (Xavi, Villa, Iniesta, Silva) se han retirado ya, y la transición va a ser dura, muy dura. No hay talento diferencial, y más nos vale asimilarlo cuanto antes. No le exijamos a Luis Enrique que con los jugadores antes mencionados gane competiciones, y menos nada más llegar, porque eso sería un milagro.

La campaña de acoso y derribo contra De Gea desde el entorno de Iker Casillas

David de Gea celebra un gol con España (GTRES).

Está claro que no está cuajando sus mejores actuaciones con la selección. Tampoco podemos negar que no estuvo afortunado en el Mundial de Rusia. Pero la campaña absoluta de acoso y derribo que está sufriendo David de Gea, el portero titular del Manchester United y de la selección española, está rayando en lo insano.

En mi opinión, David de Gea es actualmente el mejor portero español y debería ser titular siempre. Y a lo mejor, habría que poner el foco en la defensa (recordemos que este viernes, Marca tituló “Un coladero” en portada y dentro dijo que el mejor del partido fue ¡Sergio Ramos!). Este sábado, en El ConfidencialKike Marín escribe un acertadísimo artículo en el que demuestra que De Gea no fue, ni mucho menos, el culpable de lo ocurrido en el Maksimir de Zagreb. En El Mundo, mi tocayo Eduardo J. Castelao intenta buscar algunos motivos de lo que ocurre con De Gea, y a mi parecer con bastante tino: no juega ni en el Real Madrid ni en el Barça y salió regular del Atlético, lo que acarrea carecer de defensores natos en España. El turbio ‘caso Torbe’ (algunos diarios digitales no han pedido disculpas, por cierto, cuando se supo que el meta no tenía nada que ver con el asunto) le afectó mucho y le hizo no relacionarse con la prensa deportiva de este país, a la que todos conocemos muy bien con su sistema de amistades. Todo ello le convierte en el blanco perfecto.

¿Pero quiénes le atacan y por qué? Basta con un breve paseo por redes sociales y medios de comunicación para entender lo que pasa.

Apenas unos minutos después del final del partido en Zagreb, Iker Casillas compartió este tuit:

Al día siguiente, se anuncia una entrevista hecha por Jorge Valdano a Casillas, que se emitirá la semana que viene en Vamos: “Si me llamara la selección y el Real Madrid, volvería encantado“.

El viernes, de madrugada, Manolo Lama tuiteaba: “Ay, Iker Casillas, como (sic) me acuerdo de tus paradas. Tu (sic) sí que ganabas partidos y títulos”.

En términos parecidos se expresó Paco García Caridad: “Casillas sí ganaba partidos. Sufrió acoso, derribo y falta de respeto. En la selección, tras él la nada. Y así estamos”.

El diario AS publicó una encuesta sobre quién debía ocupar la portería de la selección española y en ella incluye a los tres jugadores que están ahora con la selección (Pau López, De Gea y Kepa) y a Iker Casillas.

Fruto de esta encuesta es la portada de este sábado: “Hay nostalgia de Casillas. El 50,34% de 100.072 internautas prefieren al meta del Oporto como titular en La Roja”.

Una casa de apuestas, incluso, insinuaba la vuelta inmediata de Iker a la meta de la selección:

El Carrusel Deportivo de la Cadena SER publicó también un tuit en el que apela a las cifras de Casillas en la liga portuguesa, por delante de los números de De Gea y Kepa en la Premier League o Pau López en LaLiga.

Y por último, el artículo de Diego Torres en El País, en el que dice que dice que De Gea estuvo “mal situado” en el primer gol croata, ya que “fue incapaz de cumplir con la primera ley de su gremio: ante la duda, tapar el primer palo”. Sigue el periodista atizando al meta madrileño, al que acusa de no adaptarse al juego de la selección: “No respetó el concepto que rige su función en la selección. En lugar de acompañar las maniobras como un líbero, tal y como se exige a los porteros en los equipos que elaboran el juego, permaneció bajo los palos según el patrón de actuación de equipos contragolpeadores”. “(En la selección) el portero debe ejercer de algo más que de guardián de los palos”, dice también. Llegados a este punto, claro está, se revela quién es, a juicio de Torres el culpable de todo: su entrenador en el United, José Mourinho. Acabáramos.

En resumen, una campaña de acoso y derribo que, lejos de sustentarse en hechos subjetivos, está basada en filias y fobias personales y que no hacen sino minar la confianza del mejor portero español del momento, precisamente cuando más necesita de ésta.

Luis Enrique, retratado con su jugada: no llevaba a Jordi Alba por su mala relación personal

Luis Enrique

Luis Enrique, en rueda de prensa

Hace unos días, en este blog, se escribió que Luis Enrique había insinuado que no llamaría a Jordi Alba y que no lo iba a hacer por motivos deportivos.

Es muy, muy listo Lucho. En una entrevista con Mónica Marchante -nadie pregunta como ella- dijo que veía a Jordi Alba “muy bien, como siempre”. Vamos, que dejaba caer que si no le había llamado era por otros motivos distintos a los deportivos y que todo el mundillo del fútbol conoce.

Pues bien, Luis Enrique ha llamado a Alba, y me parece curioso que ahora muchos digan que eso desmiente todo lo que se ha dicho, que deja claro que no había problemas entre ellos. No. Y no rotundo. Hasta ahora, no le había llevado porque su relación no era buena, un  toque de atención, un ‘aquí mando yo’. Lo que le dijo el otro día a Marchante,  ese “le veo muy bien, como siempre “, no quita la razón a los que decían (me incluyo) que no le llevaba por razones extradeportivas, al revés, se la da. ¿Por qué si está igual que hace unas semanas, según las palabras del propio seleccionador, antes no le llevaba y ahora sí?

Como trolleada, a Luis Enrique le reconozco el mérito de habernos engañado a todos. Pero tontos no somos, a Alba no se le llevó por motivos personales. Y eso es así. Por el bien de la selección, ha reculado y eso dice mucho y bien de él. Aunque su jugada al que ha retratado es a él mismo.

Sergio Ramos, cada vez más violento: debería dejar de ser capitán de España

Ramos, en el momento de partirle la nariz a Milan Havel, del Viktoria Plzen (EFE).

Lo ha vuelto a hacer. Sergio Ramos le ha partido la nariz a un rival del Viktoria Plzen. El sevillano la lía prácticamente en todos los partidos. Con la edad se supone que debería ir controlando sus impulsos, pero va a peor. Quizá sea que su nivel va bajando. Sea como sea, Sergio Ramos es sinónimo de juego duro y violento.

Por eso, Luis Enrique Martínez debería quitarle el brazalete de capitán de la selección española. El de Camas es indigno de ostentar ese cargo, una posición que representa a todos los españoles. Hace unas semanas, en aquel choque con el canterano Reguilón, Ramos demostró que no sólo está pasado de revoluciones en los partidos ante rivales, sino que también en los entrenamientos con sus compañeros.

Jugar con Ramos es un riesgo muy importante de quedar con 10 en cualquier momento. Además, lo que las aficiones todos los equipos de España sabían lo saben también fuera. Tras la llave con la que dejó fuera de combate a Mo Salah en la última final de la Champions, todo el mundo ha visto la verdadera cara de Sergio Ramos, el jugador más amonestado de la historia de la Champions, de la Liga, del Real Madrid y de España. Un jugador incapaz de controlarse y que sobrepasa la línea de la violencia cada vez más frecuentemente. Y ya está bien.

Luis Enrique insinúa que no va convocar a Jordi Alba y que el motivo no es deportivo

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

Luis Enrique, en rueda de prensa. (EFE)

“Lo veo muy bien, en un nivel muy alto, pero siempre ha sido así”. Con esa frase en el descanso del Inter de Milan – Barcelona, el seleccionador español, Luis Enrique, volvió a insinuar ante la prensa que no convocará al lateral izquierdo azulgrana Jordi Alba. Pese a las múltiples demostraciones de calidad que ofrece en cada partido, decisivo y seguro en su posición, el calatán no estará seguramente presente en la próxima lista de la Roja de cara a los próximos partidos de Liga de Naciones (jueves 15 y domingo 18).

La respuesta vino tras el recado que le dejó Gerard Piqué después del gran partido que hizo el de L’Hospitalet al terminar el clásico por no llevarlo a los encuentros internacionales. “Espero que rectifique y lo convoque”, dijo a la prensa tras la manita al Real Madrid en el Camp Nou. Luis Enrique recibió el mensaje, lo valora, pero sigue en sus trece. Su visión no ha cambiado.

“Bueno, entiendo el cargo en el que estoy y acepto este tipo de de cosas. Piqué entiende mucho de fútbol, lo conozco muy bien y acepto cualquier consejo. Pero si he llegado a donde he llegado es por mi manera de ver el fútbol, por cómo lo veo y lo entiendo y así seguiré actuando“.

Una injusticia viendo el nivel actual de Jordi Alba, pero otra muestra de la mala relación entre técnico y jugador. Alba no ha jugado todavía ningún partido con España en la época del asturiano. Y en el Barça, con él de entrenador, su participación era discutible: pasó a ser suplente y la llegada de Valverde hizo que recuperara su lugar en el equipo.