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¿Quiénes son los encargados de traer los regalos navideños? (II)

Al igual que múltiples son las tradiciones que se celebran a lo largo y ancho del planeta cuando llega el periodo navideño, la mayoría de ellas tienen una cosa en común: en todas existe uno o varios personajes que son los encargados de llevar los regalos navideños y como son muchos, haré una selección de los más significativos y os los iré explicando en varias entradas durante los próximos días. Esta es la segunda entrega (lee el primer post sobre ¿Quiénes son los encargados de traer los regalos navideños?)

¿Quiénes son los encargados de traer los regalos navideños? (II)

El «Carbonillas»  es un personaje nacido de la cultura popular y que se vinculó a los Reyes Magos. Según indican las diferentes fuentes, se trataba de uno de los pajes de Sus Majestades de Oriente que se introducía en los hogares a través de la chimenea y era el encargado de dejar el correspondiente carbón para mantener caliente aquel lugar (posteriormente convertido en símbolo de regalo para quienes se habían portado mal y trasformado en dulce con el paso del tiempo, tal y como te explico en otra entrada).

Algunas fuentes indican que el Carbonillas no surgió como acompañante de los Reyes Magos sino de Papá Noel (o alguno de sus alter egos), realizando la misma función. Su lugar de origen puede ser diferente según la fuente consultada, situándolo en cualquiera de los cuatro puntos cardinales de la España peninsular.

Muy similar al Carbonillas nos encontramos en los Países Bajos a otro singular personaje conocido como «Zwarte Piet»  (que se traduce como «Pedro el Negro»).

Según la tradición neerlandesa, Zwarte Piet era uno de los pajes de San Nicolás y su trabajo consistía en introducirse en las casa por la chimenea dejar carbón para los niños traviesos y a aquellos que se habían portado peor llevárselos metidos en un saco hacia España. Sí, curiosamente en Holanda y Bélgica se asustaba a los más pequeños amenazándolos con la llegada de este paje y que se los llevaría a nuestro país si se portaban mal (algo muy similar al ‘Hombre del saco’). En los últimos años ha habido ciertas controversias alrededor de Zwarte Piet y si este personaje de la cultura neerlandesa debía de ser retirado de las tradiciones navideñas de este país (al considerarse que no era políticamente correcto), aunque, tras varios procesos judiciales, finalmente un tribunal holandés dictaminó que era un personaje que estaba demasiado vinculado a la idiosincrasia, cultura e Historia del país y que no podía ser prohibido ni desaparecer de la tradición popular.

El «Apalpador» (también conocido como «Pandigueiro»  o «Apalpa-Barrigas») es otro célebre personaje navideño, también carbonero de profesión y que surge de la mitología gallega. Su trabajo es la de colarse en los hogares cuando los más pequeños están durmiendo y palparles el estómago (de ahí su nombre) con intención de ver si han comido bien durante el año. Como premio les dejará un buen puñado de castañas.

Curiosamente, a un millar de kilómetros al sur de Galicia nos encontramos, en la sevillana población de Écija, con un personaje muy similar llamado «Tientapanzas». Se trata de un paje de los Reyes Magos y cuya función era la de tocar la barriga de los pequeños con el fin de comprobar si habían comido lo suficiente e informar a sus majestades para que estos dejaran los pertinentes regalos. Muchos eran los progenitores que, en las semanas previas a la Navidad, advertían a sus hijos que debían comer bien ya que el Tientapanzas les visitaría para comprobarlo.

En Asturias tienen también un peculiar personaje navideño que se ha hecho sumamente popular en la última década. Se trata del «Anguleru», un pescador que se encuentra durante todo el año pescando angulas y anguilas en alta mar (concretamente en el mar de los Sargazos, en pleno océano Atlántico). Según esta tradición asturiana, el Anguleru regresa los días previos a la Navidad y tras vender todo lo que ha pescado, con el dinero obtenido compra regalos para todos los niños y niñas del Principado.

La «Vieja del Monte» (también conocida como «la Vieya’l Monte») es un personaje del folklore leonés que aunque en su origen no estaban vinculado a las tradiciones navideñas, desde los últimos años se ha hecho muy popular durante esas fechas, como una perfecta sustituta en los hogares leoneses de Papa Noel. Según las leyendas, la Vieja del Monte era una entrañable anciana que vivía en las montañas y que se dedicaba a cocinar pan y otros alimentos que entregaba a los pastores para que estos se los llevaran a los niños y niñas leoneses.

 

 

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Fuente de las imágenes: pixabay

¿De dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter?

A través del perfil en Instagram de este blog (@yaestaellistoquetodolosabe2), Paqui SV me consulta de dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter.

¿De dónde surge llamar ‘ogro’ a una persona con mal carácter?

Conocemos como ogro no solo a aquel individuo de carácter agrio, antipático o insociable, sino también al ser fantástico que suele aparecer en algunos cuentos siendo el antagonista de la historia y que suele citarse con el fin de asustar a los más pequeños de la casa (‘Pórtate bien o vendrá el ogro y se te llevará’). Este personaje podría ser otra definición para referirnos al ‘coco’ o al ‘hombre del saco’.

El diccionario nos da también otra acepción para ogro y es la de ‘ser mitológico de tamaño gigante que se alimentaba de carne humana’.

Y es que originalmente a estos personajes fantásticos los encontramos en numerosos cuentos y fábulas de la mitología escandinava y celta, aunque recibían muy diversos nombres (en sus correspondientes lenguas) y comenzó a ser conocido como ‘ogro’ a partir del siglo XVI (al menos la primera constancia escrita consta de ese siglo).

Al castellano llegó desde el francés ‘ogre’ y el idioma galo lo había tomado del latino ‘orcus’ que los antiguos romanos utilizaban para referirse a la ultratumba o lugar al que iban a parar los muertos y que también recibimos en forma de ‘orco’ (término inmensamente famoso gracias a los libros de J.R.R. Tolkien).

El carácter áspero de estos personajes (los ogros de los cuentos y leyendas) es lo que hizo que se les llamara también de ese modo a las personas antipáticas e insociables.

 

 

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¿Tiene algo que ver el personaje de ‘el Coco’ con el fruto de la palmera?

 

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Tiene algo que ver el personaje de ‘el Coco’ con el fruto de la palmera?

¿Tiene algo que ver el personaje de ‘el Coco’ con el fruto de la palmera?A través del apartado de contacto, Mar Gómez me envía un correo electrónico en el que me consulta si tiene algo que ver el personaje de ‘el Coco’ con el fruto tropical del mismo nombre.

Efectivamente, tiene algo que ver y además mucho.

Hace la friolera de seis siglos que ya se conocía en algunas zonas de la Península Ibérica (sobre todo en Portugal) al ‘Coco’, un personaje del folklore popular que se utilizaba (y se sigue utilizando en la actualidad) para asustar a los más pequeños de la casa, siendo numerosos los escritos, canciones populares y de cuna (de principios del siglo XV) en los que se menciona o aparecía la figura de este famoso asusta niños, quien iba provisto de una calabaza vacía, y con unos orificios para los ojos y la boca, a modo de cabeza.

¿Tiene algo que ver el personaje de ‘el Coco’ con el fruto de la palmera?El filólogo y etimólogo Joan Corominas indica en su obra “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” que fueron los marineros que acompañaron en su primer viaje al explorador Vasco da Gama y quienes a su regreso a Portugal se trajeron consigo un buen número de frutos recogidos en las palmeras que crecían en el delta del Ganges.

Muchos fueron los que encontraron una similitud asombrosa entre ese fruto y el personaje del côco tan famoso en su patria, ya que este parecido radicaba en que los tres agujeros que hay en la cáscara del fruto les recordaba a los ojos y boca de la cabeza con la que se ilustraba en aquella época al personaje del asustador.

De ahí que ese fruto tropical recibiese ese nombre con el que se conoce desde entonces.

 

Fuentes de consulta: RAE / datosfreak / “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas / Wikipedia
Fuentes de las imágenes: Ilustración ‘Que viene el Coco’ de Francisco de Goya (Wikimedia commons) / torange.biz

¿Quién fue ‘el hombre del saco’?

¿Quién fue 'el hombre del saco'?Desde hace muchos años ha sido muy típico asustar a los más pequeños de la casa diciéndoles ‘¡que viene el hombre del saco!’, la figura de un personaje que está a medio camino entre la realidad y la ficción. Y es que muchos son aquellos a los que se les ha conocido con el apelativo de ‘hombre del saco’ y muchos los lugares de todo el planeta donde hacen referencia a alguno (los anglosajones lo llaman ‘bogeyman’, los franceses ‘croquemitaine’ o los italianos ‘uomo nero’, por poner unos pocos ejemplos).

Muchas son las historias de ficción que hay alrededor del personaje que se dedica a llevarse metido en un saco a aquellos niños que se han portado mal. Lo triste es que muchas son las ocasiones en las que a lo largo de la historia ha habido secuestradores reales de pequeños que han sido conocidos como ‘hombre del saco’.

Este es el relato de uno de ellos. Una historia que tuvo lugar en un pueblo de Almería en 1910…

Se llamaba Francisco Leona y tenía una barbería en Gádor, un pueblo de Almería de unos 3.000 habitantes. Fue el cabecilla del rapto (con saco), asesinato y siniestro ritual de sangre de un niño de 7 años.

A pesar de que tan sólo uno adquirió toda la fama como ‘hombre del saco’, con el que amenazar a los más pequeño, en realidad esta escalofriante historia estuvo copuesta por tres hombres y una mujer.

La trama empezó con una hipotética receta milagrosa para curar a un tuberculoso: Francisco Ortega. Leona, que era curandero, le prescribió “beber la sangre caliente de un niño y untarse sus mantecas sobre el pecho”. No sólo convenció a Ortega, sino que le cobró 3.000 reales por el ritual. Así que Leona decidió raptar a un niño y ahí entró en acción el tercer hombre del saco: Julio Hernández, El Tonto, un joven que tenía como hobby cazar pájaros y arrancarles la cabeza de un mordisco. Su madre, Agustina (también conocida como La Bruja) también se ofreció a colaborar e incluso hay quien cuenta que usó a su otro hijo como cebo.

Y llegó el 28 de junio de 1910. El niño despistado que terminó en el saco se llamaba Bernardo Parra. Leona y El Tonto realizaron el ritual –que nunca llegó a curar al enfermo– y llevaron los restos del niño, otra vez en el saco, a Las Pocicas (a 4 kilómetros del pueblo). Y a partir de ahí la cosa no está muy clara. Parece que El Tonto terminó acudiendo a la Guardia Civil porque Leona no le pagó el dinero acordado: 50 pesetas.

 

 

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Fuente: GPS (Guía Para Sobrevivir)
Fuente de la imagen: Wikimedia commons