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Pulpitos de punto y bebés prematuros: una práctica sin evidencia

Una de las cosas en la que más énfasis pones cuando trabajas en una Unidad de Cuidados intensivos Neonatales es en procurar que el ambiente que rodea a un bebé prematuro sea lo menos agresivo para él. Cuando nace un bebé antes de tiempo, sus órganos deben completar su maduración fuera del útero materno, lo que en ocasiones, sobre todo cuando el bebé es un prematuro extremo, conlleva el desarrollo de complicaciones como hemorragias cerebrales, alteraciones respiratorias que dan lugar a la necesidad de oxigeno durante los primeros años de vida o déficit visuales que pueden condicionar ceguera entre otras. Por ello, los pediatras tratamos con tanto mimo a estos niños, para añadir el menor daño posible al hecho de que un niño nazca antes de tiempo.

Sin embargo, a menudo vemos cómo dentro de las incubadoras de estos niños aparecen objetos de toda índole, desde estampitas de la Virgen de los Desamparados hasta la pata de conejo de la familia que dicen que da suerte. Bueno, quizá esto último sea una exageración, pero de un tiempo a esta parte las Unidades Neonatales de todo el mundo se han visto invadidas por unos pulpitos de ganchillo (o crochet, por su nombre en francés) que prometen ser el salvavidas de los niños prematuros mientras dure su ingreso hospitalario.

A día de hoy, ningún estudio científico ha demostrado las maravillas de estos pulpitos, de hecho, muchos son los neonatólogos que dudan de que sean seguros. Pero para entender de dónde viene esta moda y qué implicaciones tiene, vayamos poco a poco.

La historia de los pulpitos de punto

Todo comienza a finales de 2012 en Dinamarca. Al cabo de unos días del nacimiento de un bebé prematuro, su padre aparece en la Unidad Neonatal con un pulpito de punto. Con la connivencia de los médicos de la unidad, ese pulpito acaba dentro de la incubadora de su hija en un intento de hacer más llevadero el ingreso a la pequeña.

Según cuentan, la niña se aferraba a los tentáculos del pulpito lo que hacía que se arrancara en menos ocasiones los tubos que le permitían seguir respirando o alimentarse, así como los cables que cubrían su cuerpo y la mantenían conectada a un monitor. Pero además, el estar acompañada de ese pulpito, la niña parecía estar más tranquila y calmada.

La persona que tejió ese primer pulpito de forma altruista se llama Josefine Hagen Solgaard y es la fundadora del The Danish Octo Projet. Tras esa primera experiencia, no dudó ni un instante en seguir tejiendo pulpitos para poder “ayudar” a otros bebés prematuros. Según se puede leer en la página web de este proyecto, en Dinamarca ya han entregado más de 34.000 pulpitos sin coste alguno para los bebés que los recibieron o sus familias, ya que esta iniciativa depende de una organización sin ánimo de lucro.

Crochet Octopus for preemies and babies

Como os podéis imaginar, no tardaron en surgir “sucursales” de este proyecto en otras partes del mundo, por ejemplo en países tan variados como Suecia, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Bélgica, Rumanía o Canadá. En España, la heredera del proyecto danés es la ONG Noupops, que es quien se encarga de recibir los pulpitos de una red de tejedoras voluntarias y distribuirlos a las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales que soliciten sus servicios sin coste alguno ya que estos pulpitos de crochet se reparten de forma altruista.

No hay nada como decir “necesitamos tu ayuda para tejer unos peluches que ayudan a bebés prematuros” para que al poco tiempo surjan miles de personas dispuestas a poner su granito de arena ayudando en la medida de sus posibilidades. Al mismo tiempo aparecen médicos y hospitales que abrazan estas iniciativas y son los primeros en solicitar que se les envíen pulpitos para sus pacientes prematuros.

Pero, ¿funcionan realmente los pulpitos de punto?

Según la pagina web del proyecto original así como la de su prima hermana española, los tentáculos de los pulpitos simularían el cordón umbilical del recién nacido, lo que daría lugar a que el bebé prematuro pensara que sigue dentro de la tripa de su mamá. Esto generaría los beneficios antes mencionados así como una frecuencia cardiaca más regular y un mayor confort al respirar, lo que se traduciría en mayores niveles de oxígeno en sangre.

Como decía más arriba, es habitual que los padres de estos niños traigan a la unidad algún objeto con la intención de desmedicalizar, en la medida de lo posible, el entorno que rodea a estos bebés durante el tiempo que dure el ingreso y hacerlo más amigable, más humano. En ocasiones es el arrullo o la mantita que compraron cuando se enteraron que iban a tener un hijo y, en otras, es ese peluche que ha ido sobrevivido al paso de los años y pertenecía a alguno de los padres.

Free pattern - Amigurumi octopus

Y la verdad es que todo esto estaría muy bien si los supuestos beneficios de los pulpitos de punto se hubieran demostrado. A día de hoy no existe ningún estudio que haya confirmado beneficio alguno para los bebés prematuros, de hecho, hay muchas voces que ponen en entredicho la seguridad de estos peluches.

Todas las buenas intenciones que rodean este proyecto están basadas en observaciones individuales, pero nadie se ha preocupado de llevar a cabo un estudio que corrobore lo que el ojo ve y el cerebro humano quiere interpretar. Esto, a la postre, hace que los que somos críticos en nuestro día a día dudemos de si realmente deberíamos permitir el empleo de este tipo de cosas en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales.

¿Son seguros los pulpitos?

Según podemos leer en la página de Noupops, para garantizar la seguridad de estos pulpitos se deben seguir cinco normas básicas al tejerlos, como el tipo de punto, el relleno, la longitud de los tentáculos… incluso proponen unos hilos concretos de marcas determinadas como seguros. Según informan, antes de ser entregados, los pulpitos deben pasar por “estrictos controles de calidad y seguridad antes de llegar embolsados a los hospitales”.

Sin embargo, no existe ninguna referencia a qué controles de seguridad se refieren, más allá de las normas mencionadas, o en base a qué normativa europea sobre seguridad en juguetes fabrican estos peluches.

Os parecerá una tontería, pero cualquier juguete, peluche u objeto, antes de salir a la venta y llegar a manos de un niño, debe pasar unos controles de seguridad que garanticen que no es peligroso. Por ejemplo, gracias a estos controles, los chupetes tienen unos agujeros a los lados para que el aire pueda pasar a través de ellos en el caso de que algún niño se lo introduzca en la boca, evitando así que se asfixie.

Más allá de que los pulpitos pasen controles de seguridad antes de desembarcar en las incubadoras de los niños prematuros, el otro gran aspecto que preocupa a los que trabajamos con recién nacidos es si estos objetos pueden ser vehículo de gérmenes que puedan provocar infecciones en nuestros pacientes. La prematuridad condiciona un estado de inmunosupresión en el cuál una infección, que en un niño no prematuro no generaría grandes problemas, podría tener un desenlace fatal. En este sentido existen estudios que han demostrado que los juguetes que se introducen en las incubadores de los bebés prematuros son portadores de bacterias que podrían dar lugar a una infección, incluso en niños sanos.

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Tal es nuestra preocupación por las infecciones en las Unidades Neonatales que, los médicos que trabajamos en ellas, nos quitamos los relojes y los anillos durante nuestra jornada laboral y nos frotamos con ahínco las manos con soluciones antisépticas cada vez que interactuamos con alguno de nuestras pacientes.

No parece muy razonable que expongamos a nuestros pacientes a un mayor riesgo de infección al introducir los pulpitos de punto en una incubadoras, o cualquier otro objeto, por muy buena intención que tengamos al hacerlo.

¿Y qué pasa con los bebés que no son prematuros?

Quizá estarás pensando que todo esto está muy bien, pero que lo que tu tienes no es un hijo prematuro y que ni siquiera está ingresado. Que lo que realmente te gustaría es utilizar estos pulpitos como objeto de compañía para tu bebé mientras duerme en su cuna. La verdad es que no veo ningún inconveniente en que un niño tenga un objeto de apego como un peluche, una mantita o un chupete.

Sin embargo, por debajo del año de edad se recomienda que los niños duerman boca arriba, sin objetos en su cuna, ya que tanto el dormir boca abajo como la presencia de objetos en el entorno en el que duerme el bebé, se ha relacionado con un aumento de riesgo de muerte súbita del lactante.


Vamos a ir cerrando el tema de los pulpitos. Creo que, tras lo que has leído, tendrás clara cuál es mi opinión. Si te digo la verdad, ojalá existiera algún dispositivo que hiciera más llevadero el paso por la incubadora de un bebé prematuro durante su ingreso hospitalario. Yo sería el primero en pedir que se incluyera en los protocolos de mi hospital. Sin embargo, de lo que si soy fan absoluto es de las cosas que han demostrado ser eficaces y no entrañan un peligro para mis pacientes. Hasta entonces prefiero mantenerme al margen de prácticas como la de los pulpitos que, por el momento, parece que tienen algo más de mágico que de realidad.

Bibliografía empleada:

  • “Knitted octopuses inside the incubators, a non-evidence based viral practice”, publicado en la revista médica Early Human Development en febrero de 2019 (link).
  • “Bacterial Colonization of Toys in Neonatal Intensive Care Cots” publicado en la revista médica Pediatrics en el año 2000 (link).
  • “Los púlpitos”, publicado en Mi Reino por un caballo de JM LLoreda (link).
  • “Púlpitos solidarios para bebés prematuros: una moda innecesaria, peligrosa e infantil”, publicado en Hipertextual en abril de 2017 con entrevistas a médicos expertos en el cuidado de bebés prematuros (link).
  • “Pulpos de ganchillo para los bebés prematuros: Una iniciativa controvertida”, publicado en Etapa Infantil (link).
  • “El boom de los pulpitos solidarios y su eficacia no demostrada científicamente”, publicado en El Español (link).

Las primeras 48 horas de vida de un recién nacido

Hace tiempo publicamos una entrada sobre consejos antes del alta de un recién nacido en el que os contábamos aquellas cosas que creíamos que eran importantes que supierais durante las primeras semanas de vida tras el parto. Pero antes de que un bebé se vaya de alta del hospital con su madre, los pediatras y las enfermeras realizamos una serie de pruebas y exploraciones para garantizar que vuestro niño es un bebé sano. En ocasiones son actos médicos que ni pensáis que estamos haciendo y en otras son tan visibles como las pruebas del talón. Detrás de todo esos procesos están los protocolos de cada hospital pero, de forma general, se realizan los mismos procedimientos en (casi) todos los sitios independientemente donde se dé a luz desde el mismo momento del parto hasta el alta.

Este post te puede servir de guía para que conozcas de primera mano cuál es el motivo de todos los procedimientos que se realizan al recién nacido durante esas primeras 48 horas de vida. ¡¡Vamos con ello!!

Los primeros minutos de vida de un recién nacido

Tras el parto, ya sea por cesárea o por vía vaginal, el bebé debe adaptarse a una nueva forma de vivir ya que deja de estar rodeado del líquido amniótico de la madre y de utilizar la placenta para “respirar” a estar en un ambiente aéreo en el que los pulmones deben empezar a trabajar para poder oxigenar la sangre. La gran mayoría de las veces este periodo de adaptación lo realiza el recién nacido sin incidencias, aunque en un 10% de los casos requieren de alguna maniobra para que esa adaptación se realice adecuadamente, como puede ser aspirar secreciones de la boca o administrar oxigeno, lo que comúnmente se llama Reanimación Neonatal.

La mejor manera que existe para que un recién nacido realice una transición adecuada a la vida extrauterina es en “piel con piel” con la madre o, en su ausencia, con el padre. Se recomienda que el bebé permanezca en contacto con el vientre materno durante al menos una hora. Con este método se ha comprobado que los recién nacidos pierden menos calor y su transición a la vida es más adecuada.

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Otra de las cosas que se debe hacer tras un parto es “retrasar el pinzamiento” del cordón umbilical ya que con ello se consigue que los bebés aumenten sus reservas de hierro, fundamental para cuando inicien la alimentación complementaria y no sufran anemia.

Sin embargo, tanto el “piel con piel” como el “pinzamiento retrasado del cordón” deben interrumpirse si el recién nacido necesita algún tipo de ayuda (reanimación) para adaptarse a la vida extrauterina. Tras ello, y si el bebé se encuentra bien, debemos volver a ponerlo en “piel con piel” con la madre.

Durante esos primeros minutos de vida se realiza el Test de Apgar. No es un test que requiera unas pruebas específicas para ver cómo está el bebé ya que lo que se evalúa es la frecuencia cardiaca, la respiración, el color, el tono y los reflejos al minuto y a los cinco minutos de vida. Es un test que refleja cómo ha tolerado el bebé el parto y su adaptación al medio ambiente. También tiene interés porque puntuaciones bajas se han relacionado con daño cerebral durante la infancia.

Antes de abandonar el paritorio se cogen las huellas dactilares del recién nacido para poder identificarlo sin posibilidad de error, de tal forma que no exista duda de que ese bebé en concreto pertenece a su madre.

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La profilaxis hemorrágica y la pomada de los ojos

Al poco tiempo del parto, en general después del piel con piel, se llevan a cabo dos “tratamientos” que tiene como objetivo disminuir la frecuencia de dos enfermedades típicas de los recién nacidos.

Por un lado, se administra una dosis de vitamina K intramuscular al bebé, por lo que requiere de un pinchacito para ello. El objetivo de esta medida es disminuir la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Esta enfermedad, muy rara desde que se administra la vitamina K, puede provocar sangrados en el bebé a nivel cerebral, con todas sus consecuencias. Los recién nacidos nacen con pocos factores de coagulación y esa inyección de vitamina K hace que suban, por lo que esos sangrados de los que hablamos se hacen infrecuentes.

La otra medida que se realiza de forma temprana tras el parto es la administración de una pomada antibiótica en los ojos. El objetivo de esta medida es disminuir la conjuntivitis neonatal. Los bebés al nacer, sobre todo por vía vaginal, entran en contacto con un montón de bacterias que están colonizando a la madre y que, en ocasiones, pueden dar lugar a una conjuntivitis. Gracias a esta pomada, la frecuencia de esta enfermedad es rara.

La primera toma

Una cosa que tienen que hacer los bebés tras el nacimiento es empezar a comer, aunque os parezca una obviedad.

Tanto si habéis optado por lactancia materna o por artificial, las tomas en el recién nacido deben ser a demanda. Esto quiere decir que debemos respetar la sensación de hambre del bebé y darle de comer cuando reclame.

Esa primera toma a la que nos referimos suele realizarse entre la primera hora de vida y la tercera, y desde ahí habrá que ir viendo cada cuánto quiere comer el bebé. Las primeras tomas, en el caso de que hayáis optado por lactancia materna, serán de calostro y en unos días os subirá la leche. Lo más habitual es que un niño de esta edad realice de 8 a 12 tomas al día.

¿Cuándo pesan y miden al recien nacido?

Una de las cosas que más interesan a los padres tras el nacimiento de un bebé es cuánto ha pesado y medido el crío. Es un dato importante para los pediatras ya que debemos conocer si un niño tiene el tamaño adecuado para las semanas de gestación en las que ocurrió el parto.

Como sabréis, los bebés pierden peso durante los primeros días de vida. Sin embargo, no es necesario conocer este dato nada más nacer y se suele esperar a que el bebé tenga unas pocas horas de vida, en general al ingresar en planta.

La longitud del bebé suele tomarse a la mañana siguiente de nacer ya que los bebés no crecen tan rápido como para que esta medida varíe en unas horas. Lo mismo pasa con el perímetro cefálico, otra de las medidas  que se toman tras el nacimiento.

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La primera micción y la primera deposición

El igual que nada más nacer los bebés deben empezar a respirar como un primer paso de adaptación a la vida extrauterina, tanto el niños como el intestino debe ponerse en marcha.

Por norma general, el 70% de los recién nacidos hacen si primer pis en el primer día de vida, porcentaje que asciende casi hasta el 100% en el segundo día de vida. En el caso de que la situación se prolongue, el pediatra deberá valorar si se trata de algún trastorno. A medida que se instaure la alimentación, los bebés irán orinando cada vez más hasta que se establezca una diuresis estable que se traduce en que mojan unos 6-8 pañales al día.

En ocasiones, esos primeras diuresis de los recién nacidos se acompañan de uratos amorfos, una especie de arenilla naranja que tiñe el pañal y da la sensación de que el recién nacido ha hecho pis con sangre. Esto es habitual y no constituye ninguna enfermedad.

En cuanto a la primera deposición, ésta se conoce como meconio y una vez que la has visto no se te olvida. Es muy oscura y pegajosa, casi como petróleo. El igual que la primera micción, suele realizarse en las primeras 24 horas. Posteriormente el bebé realiza alguna deposición similar para en 24-48 horas cambiar el aspecto de las deposiciones hasta convertirse en heces de aspecto grumoso y amarillento-marrón. El hábito intestinal de un recién nacido es muy variable dependiendo de muchas cosas, entre ellas, de la alimentación que reciben.

El primer baño

Los bebés nacen con una fina capa de grasa que se llama caseum que les permite mantener la piel hidratada y no perder calor durante las primeras horas de vida. Pero además, tras el nacimiento, el bebé se impregna de sangre y secreciones de la madre. No podemos considerar que el bebé esté “sucio” pero lo normal es que lo bañemos para retirar tanto las secreciones de la madre como esa grasilla.

Lo habitual es esperar a las 18-24 horas de vida que es cuando el bebé suele haber conseguido una temperatura estable y ya no necesita ese caseum al que nos referíamos.

Tras ello, podéis ponerle la ropa que queráis, pero si nos permitís un consejo, con un body y unas calzas suele ser suficiente, y si se abrochan por delante con corchetes mejor que mejor.

Los siguientes baños dependerán de la preferencia de los padres y de si el bebé está sucio no, os lo explicamos aquí.

Las revisiones del pediatra

Una de las acciones más importantes que realizamos los pediatras mientras están los niños en el hospital es asegurar que la historia del embarazo y el parto es normal y que la exploración del recién nacido no revela ningún dato patológico, es decir, comprobar que todo está en orden.

La primera exploración del bebé se suele realizar al día siguiente de nacer y es una exploración completa, en la que desvestimos al niño por completo y lo miramos de arriba abajo. En general, salvo que se haya detectado algo patológico, los bebés se vuelven a explorar el día que se van a casa.

En el caso de que el pediatra haya detectado alguna anomalía en la historia o en la exploración, se empezarán a dar los primeros pasos para realizar un diagnóstico y poner un tratamiento en caso necesario.

El peso día a día y la ictericia

Una de las cosas que se debe hacer durante las primeras 48 horas de vida del bebé es vigilar que no pierda mucho peso antes del alta. Se considera normal una pérdida de peso máxima del 10% respecto al nacimiento. En general, los bebés que no han superado el 7% a las 48 horas de vida, no suelen superar ese 10% al que nos referimos. Medir el peso a diario durante esas primeras 48 horas es importante para poder indicar a los padres si su hijo necesita algún control de peso en los siguientes días o puede esperar a la primera revisión del pediatra.

Algo parecido pasa con la ictericia, esa coloración amarillenta de la piel que suelen tener los recién nacidos por aumento de la bilirubina. Es normal hasta un límite y por eso el pediatra debe evaluar la coloración del bebé antes del alta por si fuera necesario medir la bilirubina en sangre y comprobar si está más alta de lo habitual y precisa tratamiento (fototerapia).

La prueba de los oídos y la prueba del talón

Estos dos test de screening tienen como objetivo detectar enfermedades que pueden ser graves pero que si se diagnostican a tiempo, el tratamiento hace que la evolución de la enfermedad sea más benigna.

En el caso de los oídos, la prueba que se realiza se llama potenciales evocados y sirve para comprobar si el bebé oye, o mejor dicho, si el cerebro del niño es capaz de detectar sonidos. Si el bebé pasa la prueba, podremos decir con bastante seguridad que no es un niño sordo. En general esta prueba se realiza entre las 24 y 48 horas de vida.

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La prueba del talón sirve para descartar una serie de enfermedades raras en las que si se establece un tratamiento precoz, la evolución de las mismas es mucho más benigna. Esta prueba se realiza a las 48 horas de vida y el resultado lo reciben los padres por correo.

El cribado de cardiopatías

La gran mayoría de los embarazos de nuestro entorno están controlados por ginecólogos expertos que son capaces de diagnosticar una amplia gama de malformaciones en el feto. Una de las cosa que se mira con más esmero es el corazón, debido a las implicaciones que puede tener tras el nacimiento. Y aunque la mayoría de esas malformaciones se pueden detectar antes del parto, algunas se escapan o son muy difíciles de observar en una ecografía ginecológica.

Desde hace ya unos años, la Sociedad Española de Neonatología recomienda realizar el cribado de cardiopatía a todos los recién nacidos. Esta es una prueba muy sencilla que consiste en medir el oxigeno mediante pulsioximetria en los brazos y en las piernas del bebé, ya que hay algunas cardiopatías que provocan una diferencia de medidas entre ambas medidas. Si esta prueba no se pasa de forma adecuada se requiere la evaluación por un cardiólogo infantil.

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Y creo que no se nos escapa nada. Como habréis podido comprobar, los pediatras y el personal del hospital “poco” hacemos más allá de observar que todo está bien y que vuestro bebé está sano. Como solemos decir a los padres que se van de alta, los que realmente han hecho algo han sido ellos y solo han necesitado un poco de consejo por nuestra parte. Así que no tengáis miedo a la hora del alta porque seguro que lo vais a hacer genial!!

Si conoces a alguien que vaya a dar a luz próximamente, no dudes en compartir con ella este post para que pueda tomarse con calma esas primeras horas de vida del recién nacido.

Consejos antes del alta de un recién nacido

Tras el nacimiento de un bebé y su estancia durante unos días en el hospital con la madre, llega el momento de que ambos se vayan a casa. Si una cosa he aprendido como madre y pediatra es la gran cantidad de dudas y preguntas que surgen en ese momento antes de abandonar el hospital. Es verdad que los padres primerizos suelen tener más dudas que los que ya han tenido otros hijos, pero siempre hay alguna preguntita que les ronda por la cabeza antes del alta.

En este post he intentado agrupar las respuestas a todas esas preguntas que, aunque parezcan dudas banales, los padres las suelen vivir como algo importante, y no es para menos. Espero que este texto te sirva para que el aterrizaje en vuestro domicilio con vuestro recién nacido sea calmado y podáis afrontar esa nueva etapa de la vida desde la seguridad de saber que lo estáis haciendo bien.

Planificar las siguientes visitas al pediatra

Un recién nacido sano suele irse de alta del hospital a la vez que su madre, por norma general a las 48 o 72 horas de vida. El alta suele coincidir con el alta de la madre por parte del servicio de Ginecología.

Por norma general, las siguientes visitas al pediatra, en caso de que vuestro hijo sea un niño sano, son siempre las mismas.

La primera visita suele realizarse con la enfermera del Centro de Salud en torno a la semana de vida. Esta primera visita sirve para asegurar que todo está en orden, pesar al recién nacido y comprobar que ha empezado a coger peso así como valorar el color de la piel para comprobar si el bebé se ha puesto ictérico (coloración amarilla por un aumento de la bilirubina). Además, en esta primera visita con la enfermera, se resuelven dudas sobre la alimentación del recién nacido que hayan podido surgir o cualquier otro aspecto. En el caso de que esté todo en orden, la enfermera os emplazará para la siguiente visita, ya con el pediatra. En el caso de que se detecte alguna alteración, la enfermera suele avisar al pediatra para que valore en ese momento al niño.

La primera visita con el pediatra, que será la segunda visita al Centro de Salud en el caso de un niño sano, se realiza hacia los 15 días de vida. En esta primera visita con el pediatra se realiza una exploración completa del bebé para evaluar si hay alguna alteración o si todo está en orden. Además, se da información a los padres sobre qué cosas deben hacer a continuación, como cuándo empezar con la vitamina D (como ya os explicamos en este otro post (link) debe mantenerse durante el primer año de vida) o las vacunas que recibirá el niño próximamente. También se programarán las siguientes visitas del “niño sano”, como las llamamos nosotros.

Es totalmente recomendable que en estas dos visitas hagáis todas las preguntas que creáis oportunas para que no os vayáis con dudas a casa.

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La alimentación del recién nacido

Esta es una de las partes fundamentales del alta del hospital. Los pediatras debemos ofrecer la información necesaria para que seáis capaces de alimentar en casa a vuestros hijos de forma adecuada.

En el caso de las madres que opten por la lactancia materna debemos recalcar que ésta es “a demanda” y cómo con el paso de los días la madre irá produciendo cada vez más leche para cubrir las necesidades del bebé. Te recomiendo que entres en nuestra sección Consejos sobre Lactancia Materna (link) en donde tenemos varias entradas que te pueden ayudar en caso de haber optado por esta forma de alimentación para tu hijo.

En el caso de que la decisión haya sido por la lactancia artificial, los pediatras debemos resolver las dudas sobre cómo se prepara un biberón y qué cantidad debéis ofrecer según la edad y peso de vuestros hijos. Si éste ha sido el caso, puedes leer más en esta otra entrada de nuestro blog (link).

Como os decía, la alimentación de un recién nacido es fundamental por lo que es muy importante que preguntéis al pediatra antes del alta todas las dudas que tengáis.

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El cuidado del cordón umbilical

Este punto suele ser uno de los que más ansiedad genera a los padres. Dudan si lo harán bien o si serán capaces de limpiar el cordón hasta su caída de forma adecuada.

Recordad que las recomendaciones actuales son la limpieza diaria del cordón con agua y jabón y mantenerlo seco y al aire el resto del día. Si os interesa saber más podéis consultar esta entrada del blog (link). Os dejo aquí abajo un video explicativo para que no os queden dudas.

El aseo del recién nacido

Ésta es otra de las grandes dudas de los padres antes del alta. En general, el primer baño de un recién nacido se realiza a las 24 horas de vida. Posteriormente, la frecuencia del baño dependerá de las preferencias de los padres y de cómo de sucio se encuentre el bebé cada día.

Podéis optar por un baño diario o hacerlo cada más días. No hay ningún inconveniente en ninguno de los dos casos. Tampoco pasa nada por que el cordón umbilical se sumerja, de hecho, como hemos dicho, hay que lavarlo con agua y jabón. Eso sí, después del baño hay que secarlo bien para que no esté húmedo.

Respecto al aseo de un recién nacido, no necesitan cremas especiales, incluso no es necesario ponérselas todos los días. Dependerá de la piel de cada niño y de sus propias necesidades. Si optas por ponerle crema a tu bebé, elige siempre aquellas que no contengan irritantes.

Por últimos, es recomendable que esperéis unas semanas antes de cortar las uñas por primera vez ya que si lo hacéis muy pronto corréis el peligro de recortar algo de piel  además de la uña. La consecuencia de esto sería una herida, con el consecuente riesgo de que se infecte.

Si queres saber más sobre el aseo de un recién nacido, consulta este link.

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Elige ropa cómoda para el bebé

Hasta que no tienes que cuidar a un niño 24 horas al día/7 días a la semana, no te das cuanta de lo engorroso que puede ser tener que vestir y desvestir a un recién nacido. Son niños que no colaboran en ese proceso y, vete tu a saber por qué, son capaces de sacar la pierna que ya habías metido en unas mallas mientras metes la contraria o revolverse cual cocodrilo cuando lo capturan.

Ten en cuenta que, durante los primeros meses de vida de un niño, se le cambian unos 5-6 pañales al día por lo que la ropa que han de llevar debe ser lo más cómoda posible, tanto para ellos como para que te sea más fácil cambiarlos.

Vale. Si quieres ponerle esa primera puesta para salir del hospital o hacer unas fotos bonitas no hay problema, pero en casa procura que estén con ropa cómoda que te sea fácil de poner o quitar. En general estas prendas suelen ser un body y unas calzas. Ah!! y mucho mejor con corchetes y que se abrochen delante.

También, en referencia a la ropa, los niños crecen muy rápido durante los primeros meses de vida por lo que es mejor comprar un talla que le quede algo grande (y por tanto le dure unos meses) que justo la que en ese mismo momento le queda perfecta y no le durará mas de unos días o, a lo sumo, unas semanas.

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Paseos por la calle

Un niño recién nacido puede salir a la calle. No hace falta tenerlo en cuarentena en casa hasta que se haga mayor. Eso sí, elige las horas centrales del día si es invierno o a primera o última hora en caso del verano. La ropa que debéis poner al niño para estos paseos debe ser la adecuada a la estación en la que os encontréis, más abrigado en invierno y menos en verano.

Recordad que al recién nacido no le debe dar el sol directo, aunque sí es adecuado que reciba algo de luminosidad.

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Recuerda, los niños menores de un año deben dormir BOCA ARRIBA

Ésta medida es un factor protector para la muerte súbita del lactante. Se recomienda que los niños mantengan esta postura hasta el año de vida. Y al decir boca arriba me refiero a boca arriba, por lo que no vale tampoco ponerlos de medio lado. Además, se recomienda que los niños menores de un año duerman en la misma habitación que sus padres con el mismo objetivo.

Recordad también que la cuna debe estar libre de objetos y el colchón ser firme. Podéis leer más sobre la muerte súbita del lactante en esta entrada (link).

Aprende a descansar

Con la llegada de un nuevo bebé, las rutinas de la casa cambian. Da igual que seas primeriza o que éste sea tu segundo o tercer hijo, la verdad es que un recién nacido exige un esfuerzo físico y mental que, en la gran mayoría de los casos, no nos imaginamos.

Por eso digo que hay que aprender a descansar. Intenta aprovechar los ratos del día en los que el bebé se está echando una siesta para dormir un rato y, en la medida de lo posible, delega parte del cuidado del niño en tu pareja o en un familiar cercano.

Recuerdo con nuestro primer hijo cómo después de darle el pecho, el padre del niño se iba a pasear con él a la calle y volvían pasadas un par de horas… El bebé ni se había inmutado con el traqueteo del carro y yo había podido descansar y cargar un poco las pilas. Es importante que busques esos momentos para ti, para que no caigas en un círculo vicioso en el que parezca que solo estás para atender al bebé y que acaba agotando a cualquiera. La p/maternidad es una cosa de dos: del bebé y de quién lo cuida, y ambos deben estar descansados para poder disfrutar de esta experiencia.

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Visitas al bebé

Esto hay que tenerlo muy claro: los únicos beneficiados de una vista al bebé son las personas que vienen a visitarlo. El bebé no necesita visitas.

Dicho esto, no quiere decir que al bebé no se le pueda ir a visitar, sino que las visitas deben estar planificadas y contar con el visto bueno de los padres. Como ya te he dicho, cuidar a un bebé exige tiempo y dedicación, y si tienes que decir a alguien “mejor ven en otro momento”,  no te cortes. Es mejor eso que tener que recibir a una visita que no te apetece nada.

Si quieres saber más sobre el tema puedes leer esta entrada de nuestro blog (link).


Espero que este post te haya ayudado a perder el miedo de la llegada del recién nacido a casa. La incertidumbre de qué pasará la hemos vivido todos los que somos padres pero con el tiempo se va diluyendo. Como último consejo, no os vayáis del hospital con dudas, preguntad todo aquello que no tengáis claro y que queréis que os expliquen, que los pediatras estamos justo para ello.

Dermatitis del pañal

Una de las grandes preocupaciones de las madres y padres de niños pequeños es el cuidado de la zona del pañal. Por experiencia personal o porque al hijo de alguna amiga o familiar le ha pasado, saben que en menos que canta un gallo el culito de un bebé se puede poner más rojo que la bandera de Japón.

En este post encontrarás información sobre qué es la dermatitis del pañal, cómo evitarla y cómo tratarla.

¿Qué es la dermatitis del pañal?

El nombre de “dermatitis del pañal” hace referencia a las diferentes lesiones que pueden aparecer en la piel como consecuencia de una dermatitis irritativa potenciada por el contacto de la heces y la orina con la piel bajo el pañal. Ésta da lugar a que la piel se inflame adquiriendo un color rojizo.

La dermatitis del pañal es habitual en bebés entre los 3 y los 15 meses, aunque también puede aparecer en niños más mayores que no son continentes (incluso adultos).

¿Cómo se produce?

La dermatitis del pañal se produce por el contacto de la piel con sustancias irritantes como la orina y las heces durante un tiempo prolongado.

Debido a que los pañales generan un ambiente cerrado, la orina suele macerar la piel. Este es el primer paso para que se produzca la dermatitis del pañal. Sobre esa piel macerada, las heces rompen las capas más superficiales de la piel y, junto a la orina, el pH de la misma se eleva, lo que acaba produciendo la inflamación a la que nos hemos referido.

A esta inflación hay que añadir el contacto con los componentes plásticos del pañal así como con los perfumes y productos químicos de los productos de limpieza para bebés, los cuales no favorecen la regeneración de la piel.

¿Cómo son las lesiones?

Las lesiones típicas de esta dermatitis consisten en zonas rojizas en las partes que están más expuestas al contacto con el pañal, por lo que es menos frecuente en las partes más profundas de los pliegues. En ocasiones el eritema que se produce es tan pronunciado que aparecen erosiones y heridas en la piel.

El niño suele estar incomodo, sobre todo cuando se orina o realiza deposición así como cuando le cambiamos el pañal y tocamos el área afectada.

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Lesiones avanzadas de dermatitis del pañal

¿Cuál es el tratamiento?

Si tenemos claro por qué se producen las lesiones de la dermatitis del pañal podremos poner una serie de mecanismos en marcha para tratarla.

En el caso de que las lesiones no sean muy severas, suele ser suficiente con realizar cambios frecuentes de pañal intentando que la orina y las heces estén el menor tiempo posible en contacto con la piel. Otra medida eficaz es dejar a los niños “con el culo al aire” ya que si no hay pañal, la piel se suele regenerar mucho antes. Esta última medida es difícil de realizar durante periodos prolongados, pero siempre puedes tener al niño en el cambiador unos minutos tras cada cambio de pañal.

Además de estas medidas, suele estar indicado utilizar una crema que se conoce como barrera o “pasta al agua”. Estas cremas son muy espesas teniendo en muchos casos un aspecto más de ungüento o de plasta. Son ideales para crear una barrera entre la piel y el pañal, evitando que se siga irritando por el contacto con éste y con las heces u orina. Esta barrera, al aislar la piel de los irritantes, permitirá su regeneración. Debes utilizarla en cada cambio del pañal si tu hijo tiene una dermatitis del pañal como si pintaras toda la zona, así que no escatimes en crema. Las mejores cremas barrera son las que contienen Zinc, ya que este compuesto ayuda a que la piel se regenere y baje la inflamación.

En el caso de lesiones severas suele aplicarse una crema de corticoides, ya que éstos actúan como antiinflamatorios. En estos casos debes pedir consejo primero a tu pediatra.

Dependiendo de la intensidad de las lesiones, las dermatitis del pañal, suelen estar resueltas en 1 o 2 semanas.

En algunas ocasiones, las heridas o las erosiones de la dermatitis del pañal se sobreinfectan por bacterias que todos tenemos en la piel. En estos casos, además de las medidas antes indicadas utilizaremos una crema o pomada con antibiótico.

¿Y es lo mismo la candidiasis del pañal?

Muchos padres asocian la dermatitis del pañal con la candidiasis del pañal y no les falta parte de razón.

La candidiasis del pañal consiste en una sobreinfeción por el hongo Cándida albicans de las lesiones de la dermatitis del pañal. Es muy frecuente, tanto que en muchas ocasiones el diagnóstico se realiza de forma simultánea a la dermatitis del pañal.

Las lesiones de la piel son muy similares aunque suelen aparecer unas manchitas satélites a las zonas rojizas principales que las delatan.

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Lesiones típicas redondeadas satélites de candidiasis del pañal.

A diferencia de lo que piensa mucha gente, la Candidiasis del pañal no se produce por falta de higiene, al contrario, se debe a los hongos que viven en nuestra piel de manera habitual que aprovechan las lesiones de la dermatitis del pañal para provocar la sobreinfección. El tratamiento de la candidiasis del pañal consiste en añadir una crema antifúngica al tratamiento anteriormente señalado. Suelen resolverse en unos 10 días.

¿Cómo puedo prevenir la dermatitis del pañal?

Si has estado atento, te será muy fácil poner en marcha las medidas adecuadas para prevenir la dermatitis del pañal:

  • Mira frecuentemente el pañal de tu hijo para detectar cuando se ha hecho pis o caca. Cámbiale cuando lo veas sucio.
  • En recién nacidos la piel es más sensible por lo que debes cambiar el pañal más frecuentemente. Lo mismo ocurre en los niños con diarrea.
  • Emplea productos de higiene para bebé que no contengan perfumes ni sustancias irritantes. En ocasiones es mejor la limpieza con agua y jabón que con una toallita.
  • Cuando limpies hazlo siempre con suavidad, evitando frotar mucho la piel.

¿Son mejores los pañales de tela a los de plástico?

Muchos padres nos preguntan sobre si los pañales de tela son mejores que los pañales de plástico. Ambas opciones son igual de buenas para proteger a vuestros hijos de la dermatitis del pañal, de hecho no existe ningún estudio de calidad que haya demostrado la superioridad de uno frente a otro en este aspecto.

Otra cosa bien distinta son las preferencias personales de cada familia en cuanto al impacto económico de unos y otros, la producción de plásticos, consumo de agua y electricidad, limpieza de los pañales de tela… Si quieres saber más sobre este tema te recomiendo que leas esta entrada del blog Marujismo de Diana Oliver, la cual evalúa desde un aspecto no médico y desde su experiencia personal las ventajas e inconvenientes de los pañales de tela.


En el caso de que tengas interés por otras enfermedades frecuentes de la piel de los niños puedes consultar esta entrada de nuestro blog.

El copyright de las imágenes de esta entrada pertenecen a DermNet NZ bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 (New Zealand).

El piel con piel: los primeros minutos de vida de un bebé

Todas las madres y padres que se están preparando para recibir a un bebé habrán oído en más de una ocasión “una vez que nace el bebé se colocará en piel con piel con la madre…”.  Esto no es solo poesía (a mí me parece que suena muy bien) sino que es la mejor “medicina” que podemos dar al recién nacido en su proceso de transición a la vida.

El “piel con piel” -traducido del inglés “skin to skin”- está avalado como el mejor método para asegurar una buena adaptación a la vida extrauterina. Además, ésta no es la única ventaja, ya que ha demostrado beneficios tanto para la mamá como para un inicio adecuado de la lactancia materna.

En este post encontrarás información sobre qué es el piel con piel, en qué consiste y qué beneficios presenta. Esperamos que con ello ningún padre/madre llegue al momento del nacimiento de su hijo sin conocer las maravillas de esta práctica.

¿Qué es el “piel con piel”? 

El piel con piel consiste en colocar al recién nacido sobre el abdomen y pecho de su madre inmediatamente después del nacimiento y mantenerlo en esa posición al menos en los primeros 50 minutos tras el nacimiento, aunque si todo va bien podría alargarse hasta 2 horas.  Esto significa que no debemos separar al bebé de su madre para realizar ninguno de los cuidados de rutina habituales tras el nacimiento, tales como el secado, la identificación, la colocación del gorrito para que no pierda calor, la administración de vitamina K o la pomada antibiótica ocular… De igual forma, la sección del cordón umbilical debe realizarse sobre la madre.

¿Qué beneficios tiene?

Tras el nacimiento, los recién nacidos deben empezar a utilizar los pulmones para poder enviar oxigeno a los tejidos del organismo (recuerda que dentro del útero materno estaban llenos de líquido y era la placenta la encargada de oxigenar la sangre del feto).

Múltiples estudios han demostrado que la estabilización cardiorrespiratoria -en donde la placenta deja de usarse y los pulmones empiezan a funcionar- se realiza de forma más adecuada en aquellos casos en los que madres/recién nacido realizaron piel con piel de aquellos que no lo hicieron.

Además, esta practica consigue mejores tasas de lactancia materna así como mejoría del vínculo afectivo y disminución del tiempo de llanto tras el nacimiento.

Respecto a la madre, el piel con piel disminuye la frecuencia de ingurgitación mamaria por mal enganche del recién nacido así como un menor grado de ansiedad tras el parto. También ha demostrado menor tasa de hemorragia postparto precoz, al estar ésta relacionada con el inicio de la lactancia materna en estas primeras horas.

No existe ningún efecto adverso en la realización del piel con piel en los recién nacidos sanos siempre y cuando se realice bajo unos niveles de seguridad mínimos.

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La transición a la vida del recién nacido se realiza de forma más adecuada en el caso de los bebés que realizan piel con piel.

¿Quién puede realizarlo?

Todos los recién nacidos deben realizar el piel con piel salvo que exista una contraindicación médica que lo impida, como por ejemplo la necesidad de reanimación del bebé (lo que ocurre en un 10% de los partos y es mucho más frecuente en niños prematuros) o bien porque la madre necesite anestesia general en una cesárea urgente.

De aquí se puede deducir que el “piel con piel” debe formar parte de los protocolos habituales en todas las maternidades, ya que no existe una justificación para no realizarlo.

En el caso de que el niño haya sido separado de la madre por cualquier motivo, una vez solucionado el problema que motivó la interrupción de esta práctica, el bebé debe ser colocado en piel con piel tan pronto como sea posible. En el caso en el que la madre no pueda realizarlo, también está demostrado que el piel con piel posee beneficios si lo realiza el padre.

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En el caso de que la mamá no pueda hacer el piel con piel es le padre el que puede realizarlo. No hace falta depilarse. Vía Flickr.

¿Debo guardar alguna precaución?

En los últimos años, coincidiendo con la generalización de esta práctica, se han descrito algunos episodios de muerte súbita mientras los bebés realizaban el piel con piel. No se conocen las causas exactas, pero las diferentes asociaciones promueven una serie de recomendaciones a seguir para realizar un “piel con piel seguro”:

  1. Enseñar a los padres qué es el piel con piel antes del parto.
  2. Colocación del bebé: debe estar tapado solo sobre la espalda sin cubrir la cabeza, para que la nariz y la boca estén libres, con el cuello girado hacia un lado para que puedan respirar.
  3. Supervisión frecuente tanto de la madre como del bebé, corrigiendo la postura si es preciso y vigilando que la madre no se queda dormida (mayor riesgo en madres primerizas o tras partos largos y extenuantes).
  4. En el caso de que la madre quiera dormir, interrumpir el piel con piel.
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El bebé se debe colocar abdomen contra abdomen con la madre con la cabeza girada hacia un lado. Debe taparse con una manta o una toalla para que no pierda calor.

Y si mi hijo nace por cesárea, ¿podré realizar también el piel con piel?

Está demostrado que los beneficios del piel con piel, tanto para la madre como para el bebé, se conservan en los partos por cesárea. Poco a poco se está imponiendo esta práctica en los protocolos de esta cirugía en las diferentes maternidades. En los casos en los que no se pueda realizar por alguna impedimento materno, es el padre el que debe realizarlo.

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Si no existe contraindicación, en los partos por cesárea se debe realizar piel con piel.

En este documento (link) del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría podéis encontrar más información sobre aspectos prácticos del piel con piel.


Esta entrada ha sido realizada siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Neonatología (link) sobre la atención a los recién nacidos tras el parto y del piel con piel de la Academia Americana de Pediatría (link).

La foto de cabecera de este blog ha sido extraída del la Wikipedia, sus derechos de imagen están compartidos bajo una licencia CC BY-SA 2.0. La imagen en el cuerpo del post en el que parece un padre con su bebé pertenece a Remy Sharp y los derechos de imagen están compartidos bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

Visitar a un recién nacido en el hospital

Como pediatras, observamos a diario a madres y padres que acaban de tener un hijo y se encuentran ingresados en el hospital. A menudo vemos como las habitaciones se llenan de familiares y amigos que, con toda su buena intención, vienen a ver cómo se encuentra la madre y a dar la bienvenida al recién nacido.

A pesar de que la llegada de un nuevo bebé a este mundo es siempre un motivo de alegría, debemos saber que antes de visitar a un recién nacido en el hospital hay que tomar una serie de precauciones para que nuestras visitas no resulten molestas ni para la madre ni para retoño, ya que ninguna visita, por muy necesaria que parezca, es imprescindible. Llegado el caso, posponer la visita para un momento distinto en ocasiones puede ser incluso lo más inteligente.

Pregunta SIEMPRE antes de acudir al hospital

Y cuando nos referimos a siempre, es siempre.

Puede que tu tengas la mejor de las intenciones acudiendo al hospital para dar un beso a la madre y un abrazo al padre, pero quizá no sea el momento adecuado. Tras el parto, la madre necesitar descansar, por un lado por el gran esfuerzo físico que significa traer una vida a este mundo y por otro debido a las pocas horas de sueño que suelen tener entre teta y teta o biberón y biberón.

Por ello, es imprescindible que preguntes antes de ir al hospital. Lo más probable es que no haya inconveniente pero merece la pena una llamada para poder organizar las visitas y que no coincidas con otros muchos familiares más en la habitación o mientras que la madre se asea o es visitada por la ginecóloga.

Si los nuevos padres te dicen que es mejor dejarlo para otro momento, no te lo tomes como algo personal. Estoy segura de que estarían encantados de recibirte pero si prefieren que no vayas es mejor no forzar las cosas y quedar como un inoportuno.

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Respeta la organización del hospital

Aunque tu no lo observes, el hospital es lugar de trabajo de mucha gente que vela por la salud de la madre y el nuevo bebé. La gran mayoría de las veces nuestro trabajo, al igual que el de las ginecólogas, enfermeras, auxiliares y demás personal del hospital, es invisible para respetar al máximo la privacidad de nuestros pacientes.

Sin embargo, hay una serie de cosas que debemos hacer a lo largo del día encaminadas a comprobar que todo sigue en orden. Por ello es muy importante que cuando alguno de nosotros entre en la habitación -ya sea para darle algo de medicación a la madre, ponerle el termómetro al bebé o simplemente para preguntar que tal han pasado la noche- respetes nuestro trabajo y no interrumpas lo que tenemos que hacer. Cuanto antes terminemos antes nos iremos de la habitación y podréis seguir disfrutando de la compañía mutua.

Además, en caso de que la ginecóloga o la pediatra vaya a explorar a la madre o al bebé, debéis abandonar la habitación por respeto a la intimidad de ambos. Esto que parece tan lógico cuando la ginecóloga tiene que revisar el canal del parto o la cicatriz de una cesárea debe también aplicarse a los recién nacidos ya que ellos también tienen intimidad, y siempre es mejor pecar de prudente que recibir una “sugerencia” a esperar en el pasillo por parte del personal sanitario.

Por otro lado, en el hospital hay muchas otras madres y bebés ingresados, además de otros pacientes con patologías muy variadas. Esto es importante porque puede que en la habitación de al lado de la que estás visitando haya alguien que lo está pasando mal o que necesite descansar, así que, en cualquier caso, intentad ser lo más discretos posibles y no arméis mucho ruido.

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No hace falta coger al bebé ni darle besos

Y dirás, ¿entonces para qué voy al hospital?

Pues simple y llanamente par felicitar a esos padres recién estrenados la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, no es obligatorio coger al bebé ni llenarlo de besos. De hecho, si no lo haces mejor que mejor.

Cierto es que todos somos muy cariñosos con los recién nacidos y se nos cae la baba cuando los miramos, pero esto no implica que debamos aplacar nuestras necesidades de achucharlos sí o sí. Piensa que un recién nacido poco necesita más allá de los brazos de sus padres, alimentarse, dormir y que lo aseen.

En cualquier caso, pregunta a la madre ante de hacerlo y, si no le parece mal, recuerda lavarte las manos siempre antes de hacerlo.

Si estás enfermo, deja la visita para otro momento

Y cuando me refiero a enfermo significa que incluso con un poco de moco o tos puede que acabes contagiando al bebé.

Como bien sabrás, un simple catarro puede ser algo muy grave en un recién nacido y seguro que no quieres ser tu la persona a la que luego dirijan las críticas por haber acudido al hospital estando enfermo.

Como decíamos al principio, ninguna visita es imprescindible para la madre o el niño, así que si crees que puedes contagiar al bebé es mejor que pospongas la visita hasta que te hayas recuperado.

Dentro de este saco de personas enfermas, hay que tener mucho ojo con los niños que acuden a ver al recién nacido. Todos sabemos que un niño pequeño suele estar cargadito de mocos por lo que su visita a un recién nacido -ya sea en casa o en el hospital- se puede volver de lo más inoportuna. Si tu hijo está enfermo, deja mejor la visita para otro momento, quizá en un paseo por el parque en el que el bebé irá en carro y tus hijos podrán correr a sus anchas, reduciendo mucho la probabilidad de contagio.

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Menos es más

En cualquier caso, es mejor una visita corta de cortesía que una visita larga e interminable. La madre no está para atenderte a ti, en todo caso está para recibir tu cariño. Muchas veces con una visita corta de 10-15 minutos es más que suficiente porque, como ya te dije antes, la madre también tiene que descansar y es muy probable que reciba varias visitas además de la tuya.

Otro tema importante en el que menos es más son los regalos que le puedas llevar a los nuevos padres. No hace falta agasajarles con un peluche gigante o con un tarta de pañales enorme que no les quepa en el coche. Te recomiendo que revises este post sobre qué regalos no deberías hacer nunca a un recién nacido que escribimos hace tiempo. En cualquier caso es mejor preguntar a los padres si necesitan algo, y en caso de que te digan que no necesitan nada, es preferible un detalle pequeño o algo de dinero para sufragar el precio de las vacunas que debe recibir el niño durante los primeros años de vida.


Por último, aunque nos hemos referido a la visita al hospital, la mayoría de estas reglas se pueden aplicar a las visitas que podáis hacer a un recién nacido durante las primeras semanas de vida cuando ya esté en su casa, así que ¡¡aplicaros el cuento!!

La sangre del cordón umbilical, ¿donación pública o banco privado?

Es frecuente que, cuando se acerca la fecha de parto, nuestros amigos que están esperando un bebé nos pregunten si deberían o no guardar la sangre del cordón umbilical en un banco privado. Es una pregunta que resulta difícil de contestar porque, aunque nosotros siempre hemos tenido muy claro que la donación pública es la mejor opción, en muchas ocasiones lo que buscan nuestros amigos es una justificación al margen del marketing de las empresas, para terminar de tomar una decisión que en ocasiones ya tienen pensada antes de llamarnos.

En este post encontrarás información sobre la sangre de cordón umbilical y cuáles son las ventajas de guardarla. Te expondremos la realidad actual sobre los bancos privados para su almacenamiento así como por qué resulta tan útil y necesaria la donación pública para que pueda ser utilizada por cualquier enfermo que necesite un trasplante de médula.

La sangre de cordón umbilical, fuente de células madre

Las células madre hematopoyéticas son aquellas células con el potencial de convertirse en cualquier célula sanguínea. En adultos se encuentran sobre todo en la médula ósea de los huesos y también, en escasa cantidad, en sangre periférica. Esto hace que, en caso de necesitar “recolectarlas”, el proceso de extracción sea difícil.

Sin embargo, la sangre del cordón umbilical es muy rica en este tipo de células. Como sabéis, tras el nacimiento de un niño, se debe pinzar el cordón umbilical para separarlo de su madre. Toda la sangre que queda en la parte del cordón que ya no está unida al niño y la placenta se puede recolectar de manera muy sencilla sin que suponga un riesgo para el niño o la madre.

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La sangre del cordón umbilical es rica en células madre. Tras el pinzamiento pueden recogerse de forma sencilla. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia.

Esto convierte a la sangre del cordón en un bien muy preciado ya que esas células madre forman parte del tratamiento de muchas enfermedades graves como algunas leucemias y linfomas. De hecho, a día de hoy, se ha empleado la sangre de cordón como parte del tratamiento de unas 70 enfermedades distintas. Además, existen líneas de investigación en los laboratorios más avanzados del mundo sobre qué otras enfermedades pueden beneficiarse de su uso.

La recogida de la sangre de cordón debe realizarse en el momento del parto (y solo en ese momento), por lo que la decisión de qué hacer con ella debe estar tomada antes de dar a luz.

Tras la recolección mediante un kit especial, la sangre del cordón se envía a un laboratorio donde se realiza un análisis de la cantidad de células madre y su calidad tras el cual se decide si son suficientes y merece la pena guardarlas o, por el contrario, son pocas y lo más adecuado es desecharlas. Todos los bancos de sangre de cordón, ya sean públicos o privados, debe cumplir con la legislación vigente, que en nuestro país en concreto corresponde con el Real Decreto-ley 9/2014.

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El análisis de la calidad y la cantidad de la sangre de cordón se realiza antes de su almacenamiento. Solo las muestras óptimas pasan a la fase de conservación, el resto se desechan.

¿Para qué sirven las células madre de sangre de cordón umbilical?

Las células madre, tanto las recogidas del cordón umbilical como las que se podrían obtener de un donante de médula ósea adulto, son el principal componente de lo que se conocen como “trasplante de médula”. Si somos estrictos, deberíamos llamarlos trasplante de progenitores hemotopoyéticos, ya que la fuente de esas células madre no es siempre la médula ósea, como en el caso de la sangre del cordón umbilical.

Estos trasplantes forman parte del tratamiento de muchas enfermedades, la mayoría de ellas graves. Algunos ejemplos son los cánceres de la sangre (como las leucemias y los linfomas) o enfermedades genéticas como las talasemias y las anemias congéntias.

En todas ellas, y a grosso modo, lo que se pretende con estos trasplantes es sustituir las células “malas” del paciente que están dando lugar a la enfermedad por unas nuevas y sanas. Dicho en otras palabras, sería quitar el trigo enfermo de un campo para sustituirlo por unas nuevas semillas que, con el paso de los días, darán lugar a una cosecha nueva y sana. Pero ojo, para poder utilizar la sangre de cordón de algún bebé o las células madre de un adulto, tanto el donante como el receptor deben ser compatibles. Esto último hace que buscar un donante sea complejo, ya que en muchas ocasiones no existe un donante compatible para el enfermo en cuestión, sea un familiar o un donante anónimo.

Parece que la conclusión de todo lo anterior sale sola, ¿no?: debemos guardar la sangre de cordón de los recién nacidos por si en un futuro puede servir para un trasplante. La siguiente pregunta entonces sería: ¿son los bancos privados la mejor opción o debería optar por la donación pública?. Vayamos por partes.

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Banco de almacenaje de sangre de cordón umbilical. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia

Los bancos privados de sangre de cordón

Si volvemos al inicio de este texto, nos encontramos con una pareja que va a tener un hijo y que nos preguntaba que qué podían hacer con la sangre de cordón de su futuro bebé. La mayoría de estos padres han leído o alguien les ha comentado que existe la posibilidad de guardar de forma privada la sangre de su propio cordón umbilical. Muchos de ellos, tras consultar la página web de las empresas que ofrecen este servicio, suelen buscar una opinión profesional al margen del markenting o los intereses comerciales.

Los bancos privados ofrecen un servicio que consiste en el almacenaje y conservación de las células madre de sangre de cordón durante 20 o 30 años. El procedimiento es muy sencillo. A los futuros padres se les envía un kit con el material médico necesario para la recogida de la sangre y una caja para el envío de la misma. Tras el parto, el ginecólogo recoge la sangre en una bolsa, la cual se introduce en la caja de transporte. Sobra decir que este sistema está lo suficientemente probado para que la sangre no se estropee durante el envío.

Una vez que la sangre llega al banco privado, el laboratorio analiza la calidad y cantidad de las células madre y decide, como ya hemos explicado, si merece la pena guardarlas o por el contrario, no servirían para un futuro tratamiento.

Al ser una recogida privada, la muestra es propiedad de los padres y, cumplidos los 18 años, del niño del que procede la sangre. Esto garantiza que solo ellos pueden disponer de ella en caso de que se plantee la necesidad de un tratamiento en algún familiar compatible.

El precio de todo el proceso (envió del kit, análisis, conservación…) de estos bancos oscila entre los 1.300 y 1.500€.

La donación pública del cordón umbilical

Además de la opción privada, los futuros padres pueden optar por la donación pública de la sangre de cordón umbilical.

En estos casos, la recogida se realiza de la misma forma que la anterior. Debes avisar con anterioridad a tu ginecólogo para que lo sepa antes del momento del parto ya que hay que firmar unos papeles y cumplir una serie de requisitos (tener más de 18 años, que el embarazo sea normal y el parto trascurra sin incidencias).

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Ejemplo de consentimiento informado de donación publica de sangre de cordón.

El receptor de la sangre es un laboratorio y banco de gestión pública (por ejemplo, en Madrid es el Centro de Transfusión que depende de la Consejería de Sanidad). Estos realizan el análisis y, en caso de que las células madre sean suficientes, las almacenan pasando a formar parte del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO), creado por la Fundación Josep Carreras en 1991. Hay que tener en cuenta que algo más de la mitad de las muestras recibidas en un banco de sangre de cordón (ya sea público o privado) se desechan debido a que no contienen las células suficientes para que puedan ser utilizadas o simplemente están contaminadas.

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Kit de recogida de sangre de cordón: consiste en un sistema con un aguja que se pincha en el cordón umbilical una vez que esté separado del niño. La sangre pasa directamente a una bolsa. Además hay un par de tubos y un bote para poder hacer los análisis de calidad de la muestra.

Este registro es el que se consulta cuando alguien, en cualquier parte del mundo, necesita un trasplante, siempre de forma anónima. En la actualidad se han realizado más de 8.500 trasplantes gracias a él (la mayoría de ellos procedentes de médula ósea pero también muchos de sangre de cordón).

La donación pública no tiene ningún coste para el donante y, llegado el momento, tampoco para el receptor del futuro trasplante. Puedes optar por ella tanto en un hospital público como en uno privado. En estos últimos, a pesar de realizarse en un hospital privado, el coste del proceso de recogida lo asumen las diferentes entidades públicas que se encargan de su gestión posterior. Puedes consultar la lista de hospitales y maternidades -tanto públicos como privados- en los que está disponible la donación pública de sangre de cordón en este link.

¿Banco privado o donación pública?

En la actualidad, tanto la Organización Nacional de Trasplantes como la Unión Europea dudan de la utilidad del almacenamiento privado de la sangre de cordón, ya que la probabilidad de que un paciente necesite un trasplante autólogo (es decir, utilizar su propia sangre para un trasplante) es extremadamente baja.

Esto se debe a que la gran mayoría de las enfermedades que requieren un trasplante (leucemias, enfermedades congénitas…) tienen una base genética, por lo que dichas alteraciones podrían estar ya presentes en la sangre de cordón. Esto descarta la sangre almacenada como posibilidad para el propio niño o para cualquier otro paciente. Para que te hagas una idea, en la actualidad solo se han realizado 9 trasplantes de sangre de cordón empleado la sangre del propio paciente frente a los más de 20.000 efectuados a nivel mundial con el método clásico (sangre de un donante para un receptor). De hecho, si un niño tiene una leucemia (independientemente de que tenga la sangre de su cordón guardada en un banco privado) tendrá que recurrir a la red pública de donantes en caso de necesitar un trasplante.

Unidad de sangre de cordón umbilical

Sangre de cordón umbilical preparada para su conservación. Fuente: Fundación Josep Carreras contra la Leucemia

Otro caso muy distinto es lo que se conoce como donación dirigida. Esta consiste en conservar la sangre de manera “privada” para ser utilizada en un familiar que ya está enfermo bajo una indicación médica. En estos casos, el almacenamiento se puede realizar en un banco público sin ningun coste.

También es justo decir que hay líneas de investigación en desarrollo que quizá en un futuro puedan encontrar alguna utilidad a la sangre de cordón para el propio paciente (trasplante autólogo). Pero de momento esto es medicina-ficción. Todos somos muy dueños de utilizar nuestro dinero en lo que creamos conveniente, pero también hay que saber que, por el momento, el almacenamiento privado es muy poco rentable desde el punto de vista médico.

Por todo lo anterior, la Organización Nacional de Trasplantes desaconseja el almacenamiento privado y contempla la donación publica como la única opción con verdadera utilidad médica. Nosotros somos de la misma opinión ya que, a día de hoy, donar el cordón es la única opción útil avalada por la ciencia.

De hecho vamos un poco más allá. Si todos donáramos la sangre de cordón de nuestros hijos estaríamos aumentado las posibilidades de encontrar un donante compatible a los enfermos que están “en búsqueda” en espera de un trasplante.  Ser donante es altruista y solidario, y además, no cuesta nada. No hay mejor manera de traer a un niño a este mundo que donando su sangre de cordón. Quién sabe si en el futuro seremos nosotros mismos o algún familiar cercano el que necesite un trasplante, si por algún motivo ese día llega, ojalá todos tengamos un donante compatible.


Con el post de hoy no hemos querido aleccionar a nadie pero sí creemos en un mundo en el que la gente hace las cosas de forma desinteresada sin que unos miles de euros marquen la diferencia. Nosotros con nuestros dos hijos optamos por la donación pública de cordón. Siempre podremos contarles cuando sean un poco más mayores que hay sangre suya por ahí guardada esperando para ayudar a otro niño.

Fuentes:

Las imágenes de este post identificadas con el crédito “Fundación Josep Carreras contra la Leucemia” están protegidas por derechos de propiedad intelectual y pertenecen a la Fundación Internacional Josep Carreras, la cual ha cedido dicho material gráfico bajo consentimiento expreso para esta publicación.

¿Cómo se prepara un biberón?, ¿es necesario esterilizarlo todo?

Ya hemos escrito en este blog que la lactancia materna exclusiva es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para alimentar a un niño sano hasta los 6 meses. Sin embargo, ya sea por motivos médicos o simplemente por una decisión personal, hay madres y padres que no dan el pecho a sus hijos o que abandonan en algún momento esta práctica y se pasan a las formulas artificiales, en general administradas con biberón, hasta que el niño está preparado para beber leche de vaca.

Estas madres (o padres) no son ni mejores ni peores que las que dan el pecho. Toda persona que decide traer un hijo a este mundo es maravillosa por haber tomado una decisión tan valiente. Si es vuestra primera vez, ya veréis cómo cambia la perspectiva de la vida y diréis  “¡¡Ostrás!!, no me imaginaba que esto fuera a ser así”. Así que no permitáis que nadie os afee esta experiencia por dar de comer a vuestro hijo de una forma u otra. Ante todo, siempre respeto.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda, que aquí a lo que hemos venido hoy es a hablar de cómo se preparan los biberones y si es necesaria toda esa parafernalia que habéis leído en otros sitios o que os ha contado una amiga.

Ya os anticipo que, con un poco de sentido común y organización, es mucho más sencillo de lo que parece.

¿Qué leches artificiales existen para un bebé sano?

Básicamente hay dos: las Fórmulas de Inicio (o tipo 1) y las Fórmulas de Continuación (o tipo 2).

Las primeras, las de inicio, son aptas para dar a los bebés desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, mientras que las segundas están diseñadas para los bebes desde 6 meses hasta el año de vida.

Y os preguntaréis, ¿y a partir de los 12 meses?…. Pues lo que recomienda la Sociedad Pediátrica Europea de Digestivo, Gastroenterología y Nutrición es la leche entera de vaca. Vamos, que no hace falta comprar ninguna leche especial a partir de esa edad, cosa que ya os contamos en otro post. Por este motivo, solo habrá que preparar biberones con leche en polvo hasta los 12 meses de edad.

Por otro lado, habréis visto en el mercado muchas otras leches con nombres especiales: que si anticólicos, que si antiestreñimiento, que si antirreflujo, semihidrolizadas… La mayoría de ellas no han demostrado eficacia para apaciguar las patologías que mencionan en su nombre y, en cualquier caso, deberían ser indicadas siempre por un pediatra.

Antes de empezar, ¿debo esterilizarlo todo?, ¿y entre toma y toma?

No existe ninguna recomendación oficial por parte de la Academia Española de Pediatría al respecto de que sea necesario esterilizar los biberones antes o después de una toma. Se que esto va a cortocicuitar los esquemas mentales que muchos teníais, sobretodo teniendo en cuenta que esa recomendación te la habrá dado una amiga o tu propia madre. Pues, sintiéndolo mucho, no es necesario.

Sin embargo, lo que está recomendado es limpiar muy bien el biberón después de su uso, tanto el recipiente como la tetina. Emplea agua y jabón de fregar, asegurándote que no quedan restos de leche, luego acláralo bien y déjalo secar al aire. De vez en cuando, también puedes meter los biberones en le lavaplatos, siempre y cuando el fabricante no diga lo contrario. Allí se lavarán con agua muy caliente que, al fin y al cabo, es algo parecido a esterilizar.

¿Necesitas una explicación de porqué no es necesaria la esterilización?, pues muy sencillo. Las bacterias que pueden contaminar un biberón lo harán si hay leche en él. Por tanto, si lo limpias bien, no habrá “caldo de cultivo” y no se contaminarán. Piensa en este ejemplo: antes de beber de un vaso de agua, ¿lo esterilizas?, seguro que no. Por mucho que este ahí en un estante de la cocina, si esta limpio y seco, no se contamina por bacterias del ambiente, ¿no?. Pues con los biberones, si están limpios, pasa lo mismo.

Si eres muy aprensiva de la limpieza y sientes la necesidad de esterilizarlo todo después de cada toma, puedes hacerlo, no estarás haciendo nada perjudicial para tu bebé. Como mucho estarás perdiendo el tiempo…

Lo que sí que debes hacer antes de empezar a preparar el biberón de tu hijo es lavarte bien las manos con agua y jabón, al igual que haría una madre que va a dar el pecho a su hijo o se quiere extraer con un sacaleches.

¿Cómo se prepara un biberón de leche artificial?

Ya tenemos el tipo de la leche en polvo y el recipiente, el biberón. Ahora toca hablar de cómo preparar el bibe para dar de comer al retoño.

Todas las leches, independiente de la marca o de si son de inicio o de continuación, se preparan igual.

La proporción de agua y cacitos es siempre la misma. Se debe poner 30 ml de agua (1 onza) por cada cacito raso de polvo. Y como no se pueden preparar medios cacitos, lo biberones siempre se prepararán “de 30 en 30”. De esta forma tendremos biberones de 30ml, 60ml, 90ml, 120ml o 150ml… y así hasta el infinito y ¡¡más allá!!.

¿Qué agua debo utilizar?

Seguro que habrás oído que el agua de los bebés debe ser mineral… pues es una verdad a medias, no siempre es necesario.

Si en donde vives el agua del grifo es apta para consumo humano podéis usarla. Si por el contrario no es potable o sois vosotros mismos los que usáis agua mineral porque “la del grifo no sabe bien” o, como se dice a veces, “tiene mucha cal y sales”, solo en estos casos, debéis usar agua mineral para preparar un biberón.

Un ejemplo buenísimo es el agua de Madrid que, como todo el mundo sabe, es una autentica maravilla y se puede usar directamente del grifo al biberón.

En el caso de que decidáis utilizar agua envasada, elegid las que tengan bajo contenido en sales (a veces en el envase pone “de mineralización débil”).

Las diferentes marcas que fabrican leche recomiendan hervir el agua antes de usarla. Esto se debe a que no pueden garantizar que en el proceso de fabricación quede alguna bacteria que contamine le leche. La forma de prevenir esto sería hirviendo el agua para que, con ese agua caliente, se murieran las posibles bacterias que hubiera en los polvos. Si siguiéramos esta recomendación, deberíamos hervir tanto el agua del grifo como la embotellada y hasta que dejáramos de dar leche artificial a nuestro hijo (hacia los 12 meses, ¿verdad?). Sin embargo, la OMS, en su documento de cómo preparar un biberón, nos dice que en caso de no disponer de agua hirviendo no sería imprescindible y que siempre podríamos utilizar agua del grifo (si está es apta para consumo humano) o embotellada y administrar el biberón nada más prepararlo. Aquí te dejo también el link a la web de familias de la Asociación Española de Pediatría en la que tampoco figura que sea imprescindible hervir el agua.

Recuerda que si finalmente hierves el agua, debes esperar a que se enfríe para que tu bebé no se queme al tomarla. Este proceso puede llevarte de 15 minutos a media hora, así que organízate con tiempo.

¿Cómo caliento el agua?

Para poder diluir bien los polvos de leche, debéis calentar primero el agua.

Se puede hacer de varias formas. Por ejemplo, podéis calentar el agua en un cazo al fuego, pero vigilad que no se caliente mucho. Otra forma es en el microondas, el cual es muy útil porque tras unas cuantas veces de haberlo probado sabes los segundos exactos que necesitas para calentar tu biberón (ojo las primeras veces: el agua se calienta muy rápido!!)

Siempre debéis probar la temperatura del agua antes de dar el biberón al crío, por ejemplo en el dorso de la mano, para comprobar que no está muy caliente, y siempre es mejor un poco tibia que muy caliente.

También podéis utilizar un calientabiberones. Son unos cacharros que ocupan mucho espacio y que sirven para meter el biberón con agua y que te lo lleven a la temperatura elegida. Nosotros no hemos tenido nunca uno y dudamos que realmente se le saque partido a la inversión si es que ya tenéis un microondas en casa. Además, solo sirven para calentar el agua, no debéis dejar nunca un biberón preparado con leche en un calientabiberones.

¡¡Añade el polvo y agita!!

Una vez que tengas el agua caliente en el biberón, añade los cacitos correspondientes al volumen que has preparado. Recuerda que los cacitos deben ser rasos, es decir, ni medios cacitos, ni colmados. Es muy importante que tengas en cuenta esta recomendación ya que, si preparas la leche en otra proporción, puede ser perjudicial para tu bebé.

Una vez los cacitos estén junto al agua caliente en el biberón, pon la tetina y ciérralo con la tapa. Si no haces esto, cuando lo agites, saldrá todo volando y lo pondrás todo perdido…. Agita bien el biberón para que la mezcla sea homogénea y no quede con grumosvoila!! Listo para tomar!!

Un truco: comprueba la temperatura del agua del biberón ANTES de echar los polvos. Esto te permitirá corregir la temperatura y no tener que estar esperando a que se enfríe la mezcla. Pero ojo, lo que no vale es tirar un poco de leche preparada y añadir más agua para que se temple, ya que estarías cambiando la proporción de agua-cacitos.

¿Qué cantidad de biberón le doy al niño?, ¿tengo que sacarle los gases?

La cantidad de leche que debes dar a tu hijo es aquella que le proporcione la energía suficiente para que crezca y se desarrolle adecuadamente.

Y dirás, “pero eso, ¿cuánto es?”. Pues algo parecido le pasa a las mamás que dan el pecho, que realmente no saben lo que comen sus hijos y se tiene que fiar de que la ganancia de peso y el desarrollo sea adecuada.

Los pediatras, según el peso del niño, sabemos qué cantidad de volumen de leche debe tomar un niño. Sin embargo, son cantidades orientativas porque cada niño es un mundo.

Como norma general, puedes preparar una cantidad y cuando veas que se termina todos los biberones de esa medida, pases a la siguiente.

Por otro lado, los biberones, como el pecho, se deben dar a demanda. Lo que si es verdad es que los niños que toman biberón suelen coger un horario algo más fácil que los niños de pecho, pero esto no significa que tu hijo quiera hacer alguna toma antes de tiempo de lo que os tiene tiene acostumbrados, quiera dejarse un poco de lo que preparasteis o incluso comer más en una toma. Al final lo que importa es que a lo largo del día haya tomado una cantidad adecuada. Así que recuerda, el biberón también es a demanda.

Y volverás a pensar, “vale, yo le voy dando, ¿pero será sufiente?”. Pues la respuesta es la misma. Habrá que tener paciencia y confiar en que las cosas están yendo bien, con el paso de las semanas o meses iras viendo si tu hijo crece de manera adecuada. Y ya sabes, si tienes dudas, acude a tu pediatra.

En cuanto a la postura, para darle el biberón al niño, busca una posición cómoda tanto para ti como para él. Las primeras veces te resultará complicado. Respeta su ritmo y dale su tiempo, no hace falta embutirle el biberón en 3 minutos para quitarte la tarea de encima….

Y respecto a los gases… Hay niños muy glotones que tragan aire cuando hacen una toma de biberón. Si tu bebé es uno de ellos, para que se quede más cómodo después de comer puedes “sacarles los gases”. Para ello puedes sentártelo en las rodillas y ponértele en el hombro y darle unos golpecitos en la espalda de forma suave. Si no consigues que los eche pero está tranquilo despues de comer, no hace falta que insistas.

¿Qué tetina elijo?

Aquí entra el sentido común.

La mejor tetina que puedes usar es aquella que tenga un flujo lo suficientemente rápido para que la toma no se prolongue hasta el infinito pero sin que el bebé se atragante. Será cuestión de ensayo-error e ir probando cuál es la tetina que encaja mejor con tu hijo.

Ten en cuenta que cuando tu hijo crezca, tendrás que cambiar las tetinas para que el flujo sea más rápido dependiendo de la demandada del niño.

Y si me voy de casa, ¿cómo lo hago?

Aquí si que hay que tener un poco de planificación y logística antes de salir de casa.

Las mamás que dan el pecho lo llevan puesto, pero los padres que deciden dar biberón deben preparar bien las cosas antes de salir de casa para que no falte algo llegado el momento de dar la toma al niño. En caso de olvido, tendréis una visita garantizada a una farmacia o supermercado para comprar algo, que por otro lado ya tenéis en casa.

Lo más adecuado es preparar los biberones justo antes de cada toma siguiendo las recomendaciones que te hemos dicho más arriba. También puedes preparar varios biberones para más de una toma, pero lo que guardes debe estar en nevera, lo que no supone una solución en caso de que os hayáis ido de casa.

Lo que no se puede hacer es preparar un biberón y llevártelo caliente en un termo o dejarlo en un calentador hasta la siguiente toma, ya que en estos casos si que se corre el riesgo de que se contamine la leche y tu hijo se intoxique.

Lo que sí puedes hacer en estos casos es llevarte el agua caliente (solo el agua) en un termo y preparar la mezcla en el momento. Existen unos recipientes pequeños con un embudo en el que puedes añadir los cacitos que sabes que luego vas a usar y de esta forma no hace falta que te lleves todo el bote de leche en el bolso o la mochila.

Si por lo que fuera no te has podido llevar el agua caliente, siempre puedes pedir que te la calienten en algún restaurante. Como ultima medida en caso de que todo lo anterior falle, puedes preparar un biberón con agua del tiempo, lo malo es que a veces quedan grumos y, a muchos bebés, no les gusta.


Esperamos que después de leer este texto te hayan quedado los conceptos claros de lo que necesitas para dar de comer a tu hijo con una fórmula artificial y con biberón. A modo de resumen, ten en cuentas estas cosas:

  1. Elige el tipo de leche.
  2. Añade el agua al biberón.
  3. Calienta el agua (mejor tibia que muy caliente).
  4. Añade los cacitos según la regla de “un cacito por cada 30 ml”.
  5. Agita bien.
  6. Al acabar, limpia bien el biberón con agua y jabón.


El copyright de cabecera de este post pertenece a Jérôme Deco bajo una licencia CC BY 2.0.

Prematuridad, ¿qué significa que un bebé nazca antes de tiempo?

En las últimas semanas hemos leído en la prensa muchos artículos sobre qué significa ser un bebé prematuro y, aunque la gran mayoría de ellos están bien planteados y los datos que utilizan son correctos, no dejan de estar escritos por un periodista que nunca ha trabajado en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y, por tanto, no conocen de primera mano lo que es el día a día de cada uno de estos niños o el miedo que viven sus familiares durante el ingreso hospitalario.

La tasa de prematuridad en España ronda 7,5%, una de las más bajas de la zona europea y muy por debajo de la estadounidense que se sitúa en el 12,5%. Si tenemos en cuenta que en España hubo cerca de 400.000 partos en 2017, eso significa que nacieron en torno a 30.000 niños prematuros. Estás cifras deben poner en valor la magnitud del tema sobre el que escribimos hoy.

En este post hemos querido hacer un resumen de lo que significa la prematuridad y cuáles son las enfermedades más frecuentes que padecen estos niños de tal forma que sea accesible para alguien que no sea médico. Ya sea porque has llegado a este texto por curiosidad o porque has tenido un hijo prematuro, seguro que te resulta interesante.

¿Cuándo se puede decir que un bebé es prematuro?

Un embarazo dura de media 280 días o lo que es lo mismo, 40 semanas. Sin embargo, se considera que el embarazo es a término si el bebé nace entre la semana 37 y la 41+6 de gestación (+6 días significa que son 41 semanas y 6 días).

Por el contrario, los niños nacidos antes de la semana 37 se les considera pretérmino o prematuros y a aquellos que lo hacen por encima de la semana 42, postérmino.

Si nos centramos en los niños prematuros, consideramos prematuros extremos a aquellos nacido por debajo de la semana 27, muy prematuros entre la 28 y la 32 y moderadamente prematuros a aquellos que lo hicieron por encima de la semana 32. Se reserva el término prematuro tardío a los nacidos entre la semana 34 y 37 (ya que este grupo, aunque puede sufrir algunas complicaciones, son menos habituales las que pueden condicionar el resto de su vida). Estas distinciones son importantes porque la mortalidad del niño al nacer y las secuelas son mayores cuanto más prematuro sea un bebé.

Como ya te habrás dado cuenta, los médicos no nos referimos a estos niños como seismesinos, sietemesinos… términos muy empleados en la sociedad. Esto es debido a que el pronóstico de estos niños varía mucho de semana en semana por lo que hablar de mes en mes no tiene mucho sentido.

Pero no todo es la edad gestacional ya que no es lo mismo nacer de 34 semanas pesando 2.500 gr que 1.200 gr o de 26 semanas con 800 gr que con 450 gr. A este respecto, los niños nacidos con menos de 1.500 gramos de peso se les considera de muy bajo peso al nacer, otro de los condicionantes para una evolución menos favorable independientemente de la edad gestacional.

Teniendo en cuenta la edad con la que nace un prematuro y su peso, si no ocurren grandes complicaciones, podemos estimar cuánto tiempo requerirán de ingreso antes de poder irse a casa. Si tenemos en cuenta que el alta suele ocurrir cuando llegan a una edad corregida de 38 semanas, basta con hacer la cuenta. Por ejemplo, un prematuro de 28 semanas estará ingresado entre 2 y 3 meses, uno de 24 semanas entre 4 y 5 meses y uno de 34 semanas aproximadamente un mes.

¿Cuál es el límite inferior para decidir reanimar al bebé?

Otro dato importante es conocer a partir de qué semana de gestación los niños son “viables”, es decir, que tengan probabilidad de sobrevivir con unas secuelas aceptables. En España, la gran mayoría de los autores coincide en que por encima de la semana 25 de gestación (en torno a los 6 meses de gestación) los niños prematuros deben ser reanimados debido a la alta tasa de supervivencia y la relativa baja probabilidad de secuelas. Sin embargo, entre la semana 23 y 24 existe una sombra gris en la que la mortalidad se dispara y, en caso de que los niños sobrevivan, lo harán con importantes secuelas. En estos casos, los mismos autores coinciden en que está justificado proponer a los padres una conducta no activa y decidir con ellos las medidas a llevar a cabo. Además, el peso siempre será un limitante de la actuación. En caso de un peso estimado inferior a 400 gramos la viabilidad del niño suele verse comprometida.

Os preguntareis porqué ese límite en las 23 semanas y/o los 400 gramos. Por desgracia, la medicina no ha evolucionado lo suficiente como para sacar adelante a esos niños con una calidad de vida adecuada, de ahí que se haya puesto ese límite en este momento.

¿Cuáles son las causas de prematuridad?

Conocer la causa de la prematuridad del bebé es importante porque dependiendo de ésta, el bebé puede necesitar una serie de medidas especiales.

En general se clasifican en tres grandes grupos. El primero de ellos es por “causa materna” y agruparía aquellas condiciones previas al embarazo que condicionan el parto prematuro. Algunos ejemplos son enfermedades crónicas en la madre, madres con edad mayor a 35 o inferiores a 17 años, exceso de ejercicio físico o estrés durante el embarazo. Un segundo grupo serían debidas a “causa fetal”, como son las malformaciones congénitas o muchos síndromes. Y por último, las “derivadas del propio embarazo”, que por cierto, son las más frecuentes. En este último grupo se encuentran enfermedades como la diabetes gestacional o la preclampsia, los embarazos múltiples o las infecciones del útero materno. Esta última condición, conocida como coriamnionitis, es responsable de la gran mayoría de los partos prematuros en los que no se encuentra otra causa clara.

¿A qué se enfrenta un bebé prematuro al nacer?

Los riesgos a los que se enfrenta un bebé al nacer prematuro son muchos, desde que fallezca hasta que tenga complicaciones que condicionen el resto de su vida. Esto se debe a que toda la maduración que tiene que hacer un recién nacido prematuro (ya sea por unos días o por muchos meses) lo va a hacer fuera de donde la naturaleza ha diseñado que tiene que ser, es decir, en el útero materno. Por ello intentamos realizar lo que se conoce como CDC, Cuidados Centrados en el Desarrollo, protegiéndoles del ruido y la luz, favoreciendo el contacto materno mediante el método canguro, etc.

Esa maduración que le falta al prematuro la debe hacer en unas condiciones que los médicos tratamos que sean lo más parecidas posibles al vientre materno, pero que por desgracia distan mucho de serlo. Esto provoca que ese desarrollo de órganos sea muy diferente a lo que ocurre dentro del útero materno. Toda esa alteración de la maduración puede afectar al cerebro, el corazón, los pulmones, los riñones, los ojos, el intestino… y condicionar muchos cuidados especiales a lo largo de su vida.

Pero como ya hemos apuntado más arriba, no es lo mismo nacer con 35 semanas (los cuales no suelen requerir ingreso hospitalario ni presentar grandes complicaciones a corto o largo plazo) que con 25 (en los que un ingreso en una unidad de cuidados intensivos neonatales está garantizado), ya que cuanto más prematuro sea un niño más probabilidad de complicaciones tendrá.

Además, a toda esa “alteración” de maduración que se produce al nacer de forma prematura hay que añadir una serie de riesgo derivados de la propia atención médica como son las infecciones nosocomiales (las que se producen por el propio acto médico), el daño producido por el oxígeno que, aún siendo necesario, les administramos, recibir nutrición parenteral, accesos venosos… que en muchos casos son una gran parte del problema de los partos prematuros.

¿Y cuántos bebés prematuros sobreviven?

La tasa de superveniencia global de un prematuro es muy alta debido a que la mayoría de los niños que nacen prematuros lo hacen por encima de la semana 28 de gestación. Sin embargo, estas cifras varían enormemente por debajo de esta edad gestacional. La mortalidad global de la prematuridad alcanza el 19%. Esto se debe a que la mitad de los niños nacidos antes de la semana 25 fallecen en su evolución. Sin embargo, la mortalidad mejora sustancialmente a partir de la semana 28, la cuál desciende por debajo del 10%, hasta hacerse inferior al 1% por encima de la semana 32.

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En estas gráficas se puede observar la mortalidad de los niños prematuros según su edad gestacional (Fuente: Informe de mortalidad y causa de muerte por edad gestacional, comisión de mortalidad y grupos de GEN Año 2010)

¿Qué porcentaje de bebés prematuros sobrevive con discapacidad?

Además de la supervivencia, la otra gran preocupación de los padres cuando tienen un niño prematuro es el grado de discapacidad que tendrá en un futuro, ya que esto es lo que va a condicionar cómo será su vida una vez que sea dado de alta del hospital.

De entre todas las enfermedades a las que se enfrentan estos bebés, la discapacidad neurológica es la más importante, la gran mayoría de las veces manifestada como parálisis cerebral, la cual provoca un déficit motor y, en muchos casos, asociado a un déficit intelectual, ya que es el mayor condicionante para el grado de dependencia que desarrollarán a medida que crezcan.

Al igual que pasaba con la mortalidad, a menor edad gestacional, más probabilidades de padecer una discapacidad neurológica. Como ya explicamos en un punto anterior, esto se debe a que la maduración final del cerebro del bebé prematuro ocurrirá en una condiciones que nos son las óptimas para ello junto con otros eventos propios de la prematuridad, como son el sangrando intracraneal y los infartos cerebrales. En general, las lesiones que condicionan esa discapacidad son muy frecuentes cuando un niño nace por debajo de la semana 28 de gestación. De manera global, la parálisis cerebral tiene una incidencia de 2-3 por cada 1.000 recién nacidos vivos y se dispara a 40-100 por cada 1.000 recién nacidos pretérminos extremos o muy bajo peso. De hecho, se presenta en 82 de cada 1.000 prematuros nacidos por debajo de la semana 28 y en 43 de aquellos que lo hacen entre la semana 28 y 31. Por debajo de esta edad gestacional, menos de 27 semanas, se dispara a más de 100 por cada 1.000 nacidos y más de 200 por cada 1.000 en los que nacen por debajo de la semana con 24. Además, si nos fijamos en el peso, 50 de de cada 1.000 niños nacidos con menos de 1.000gr de peso la acabarán desarrollando.

Uno de los grandes retos al que nos enfrentamos los neonatólogos con estos niños y que los padres a menudo demandan es predecir el grado de daño neurológico que va a presentar ese niño en el futuro. Sin embargo, a veces es difícil dar una respuesta concreta ya que el desarrollo cerebral continúa hasta bien entrada la infancia y, por tanto, saber lo que va a ocurrir en 1 o 2 años se convierte en algo difícil. Como bien sabéis, un bebe recién nacido ni se sienta solo, ni camina, ni habla, ni come con un tenedor… es decir, su desarrollo neurológico no está completado al nacer. En algunos niños prematuros sabremos que su desarrollo neurológico no va a ser completo ya que desde el principio hemos observado alguna lesión que puede predecir que presentará daño neurológico futuro sin poder predecir cuánto, pero en otros, deberemos dejar pasar del tiempo e ir viendo como realizan el desarrollo neurológico para poder afirmar con certeza el grado de afectación que van a presentar en caso de que finalmente ocurra. En este punto, el neurólogo infantil es de suma importancia ya que irá observando el desarrollo del niño para que, en cuanto detecte una ligera alteración, derivar al paciente a rehabilitación y atención temprana. La atención temprana además será recomendable en general para todos los niños por debajo de las 32 semanas de edad gestacional al nacer.

Otras enfermedades asociadas a la prematuridad

Además de la discapacidad neurológica, cuando un bebé nace antes de tiempo se enfrenta a una serie de enfermedades que pueden ocurrir tanto en su evolución en el hospital como una vez que es dado de alta. Al igual que pasaba con la mortalidad y la discapacidad neurológica, será más frecuente que aparezcan cuanto más prematuro sea el niño.

  • Sistema respiratorio: el pulmón termina su maduración tarde dentro del útero materno, en torno a la semana 36. Este hecho provoca que la gran mayoría de los niños prematuros nazcan con cierto grado de “enfermedad respiratoria”. Muchos de ellos precisan de asistencia respiratoria con ventilación mecánica invasiva. A pesar de los esfuerzo médicos, algunos acaban desarrollando lo que se conoce como displasia broncopulmonar, enfermedad respiratoria que padecen algunos niños prematuros dependientes de oxígeno durante los primeros meses y/o años de vida y que condiciona hiperreactividad bronquial importante en los primeros años de vida.
  • Sistema circulatorio: tras el nacimiento de un bebé, el sistema circulatorio debe adaptarse a un ambiente nuevo: el niño pasa de estar en el líquido amniótico, donde su “pulmón” era la placenta, a respirar por sí mismo. Para ello, el corazón debe adaptarse cerrando una serie de conductos cercanos al corazón que permitían que la sangre se oxigenara sin pasar por los pulmones. En algunos niños prematuros esto no ocurre dando lugar a lo que se conoce como ductus arterioso persistente. En ocasiones puede tratarse con medicación pero en otras debe ser cerrado mediante cirugía.
  • Sistema digestivo/nutricional: los recién nacidos pretérmino no desarrollan la succión-deglución hasta la semana 34-35 de edad gestacional y precisan muchas veces ser alimentados por una sonda que llega hasta el estómago, y a menor edad gestacional mayor número inicial de días de alimentación parenteral. Además, todos los niños prematuros están en riesgo de desnutrición ya que requieren mayor numero de calorías que un recién nacido a término para mantener una adecuada velocidad de crecimiento. Para ello es fundamental un abordaje nutricional que permita un desarrollo corporal adecuado que conllevará un mejor neurodesarrollo. Muchos niños deben recibir nutrición parenteral hasta que se realice la transición a alimentación oral por sonda nasogástrica con leche materna fortificada o con fórmulas especialmente preparadas para los recién nacidos y posteriormente por boca. El empleo de leche materna previene la enterocolitis necrotizante, enfermedad del tubo digestivo típica de los recién nacidos pretérminos que ensombrece el pronóstico y en muchas ocasiones requiere cirugía.
  • Sistema hematológico: debido al nacimiento prematuro, estos bebés disponen de pocas reservas de hierro y junto a las múltiples extracciones sanguíneas que requieren estos niños, condiciona anemia y, en muchas ocasiones, necesitan  transfusiones sanguíneas. Los protocolos actuales intentan paliar esta anemia administrando hierro oral a todos los niños prematuros hasta al menos la diversificación alimentaria (6 meses de vida de edad corregida).
  • Retinopatía: nacer antes de tiempo puede condicionar que la vasculatura retiniana se forme de manera inadecuada provocando un desprendimiento de retina y finalmente algún grado de ceguera en el niño prematuro. Los protocolos actuales contemplan revisiones frecuentes de estos niños y el tratamiento con láser antes de que la enfermedad evolucione a un estado irreversible.

Por último, pero no menos importante, debido a que un niño prematuro requerirá de su manejo en una unidad neonatal en donde se realizarán manipulaciones para extracciones sanguíneas, ventilación mecánica o el mero hecho de estar ingresados en el hospital, condiciona un mayor riesgo de que estos niños sufran alguna infección de origen hospitalario. Además, su sistema inmune estará menos desarrollado que el de un niño nacido a término, por lo que el pronóstico de estas infecciones habrá que tomárselo siempre con cautela.

Y cuando me dan de alta, ¿qué?

Cuando un niño prematuro se va de alta del hospital es porque los cuidados que estaba recibiendo ya no son necesarios o, al menos, pueden continuarse en domicilio a cargo de sus padres.

Como ya hemos dicho, el alta suele ocurrir en torno a la semana 38 de edad gestacional corregida y/o con más de 2.000gr de peso.

El camino que debe recorrer el niño prematuro durante el resto de su infancia es largo. Con suerte, no habrá sufrido ninguna complicación y bastará con hacer un seguimiento desde consulta para comprobar que el crecimiento y el desarrollo neurológico es el adecuado. Por el contrario, en niños muy prematuros, requerirán de cuidados habituales por parte de sus padres así como visitas frecuentes a diversos especialistas infantiles.

Sin embargo, cada bebé prematuro es un mundo. Así que, no anticipemos sobre qué va a necesitar éste o aquél y esperemos que vayan ocurriendo las cosas para, en ese momento, decidir hacer una intervención.


En resumen, aquellos niños que nacen antes de tiempo deben completar la maduración que han dejado de hacer en el útero materno. Realizar esa maduración en un lugar distinto condiciona una serie de alteraciones que, en mucho casos, se traducen en enfermedades. Dependiendo del grado de prematuridad con el que nazca cada niño, estas enfermedades podrán ocurrir más frecuentemente o incluso, en aquellos niños que nacen por encima de la semana 34, en muchas ocasiones no llegan a presentarse. El cuidado de estos niños requerirá un esfuerzo inmenso tanto por parte de los médicos pediatras como de sus padres, intentando que la calidad de vida futura se acerque lo máximo posible a la de un niño sin ninguna enfermedad.

El copyright de la imagen de cabecera del post pertenece a Unicef Ethiopia bajo una licencia CC BY-NC-ND 2.0.

¿Estará sordo mi bebé?, la prueba de los oídos del recién nacido

En este blog ya os hemos hablado de las pruebas del talón, uno de los procedimientos que se realizan en los recién nacido cuando nacen para descartar una serie de enfermedades. La que nos ocupa hoy y a la que vamos a dedicar este post es al cribado auditivo neonatal, prueba diseñada para detectar a aquellos bebés que no oyen.

Según datos de la Asociación Española de Pediatría, 5 de cada 1.000 recién nacidos vivos presenta algún grado de sordera, estando el 80% de los casos presente al nacimiento.

Un niño que no oye es incapaz de aprender a hablar, por ello, la detección precoz de esos niños es fundamental para poder llevar a cabo las pruebas diagnósticas y el tratamiento adecuado que permita que en un futuro desarrollen una adecuada comunicación oral adecuada.

Para dar respuesta a esta necesidad, desde hace ya muchos años, se realiza una prueba mientras los niños están ingresados en el hospital para detectar aquellos que no oyen y derivarles al otorrinolaringólogo.

¿En qué consiste la prueba?

Como ya hemos dicho, lo habitual es que el cribado auditivo se realice durante esas 48-72 horas en las que bebé y mamá están ingresados en el hospital. Si por cualquier motivo no se pudiera hacer durante el ingreso, debería realizarse al menos antes del mes de vida del crío.

En la actualidad, la gran mayoría de las maternidades utilizan como prueba de cribado los potenciales auditivos evocados del tronco cerebral automatizados (PAETC-a). Esta prueba evalúa que el sonido que emiten unos “auriculares” que se colocan al recién nacido es registrada por el tronco cerebral, y por tanto se da por hecho que cualquier sonido que pudiera escuchar el recién nacido es registrado por el cerebro.

Esta prueba tiene una gran fiabilidad y se considera que no hay “falsos positivos”, es decir, que si vuestro hijo supera la prueba, podéis estar tranquilos porque vuestro hijo oye.

Los PAETC-a es una prueba sencilla, que no causa dolor ni ningún otro efecto en el recién nacido. Para realizarla, el personal encargado colocará unos “auriculares” al recién nacido en las orejas y una serie de cables y pegatinas (en el hombro, la espalda y la frente) para registrar esa actividad que os mencionábamos.

En estas imágenes de arriba podéis observar como es la maquina que se utiliza para hacer la prueba. Tanto las pegatinas como los “auriculares” son desechables y no se reutilizan para otros niños.

Interpretación de resultados

Esta prueba solo nos informa de si el sonido que emiten los “auriculares” llega al cerebro. Por eso, el resultado de la prueba es “PASA” o “NO PASA”. Con alguna de las máquinas empleadas puede que el resultado se exponga como “OK” o “DERIVAR”. En este caso, OK sería que pasa la prueba y DERIVAR que no la pasa.

¿Pero qué significan realmente estos resultados? Cuando una prueba PASA (o sale OK) significa que el niño oye, y por tanto no hay que hacer más pruebas debido a la gran fiabilidad de la prueba.

Pero lo que realmente preocupa a los padres es cuando la prueba NO PASA o sale a derivar. Esto significa que la maquina no ha conseguido detectar en el cerebro el sonido que emiten los “auriculares”. Pero ojo, esto no quiere decir que el niño sea sordo. Hay muchas circunstancias en las que el resultado de la prueba puede salir alterado pero por otras circunstancias distintas a que el niño no oiga, por ejemplo, cuando todavía queda algo de líquido amniótico en el oído o simplemente porque haya mucho ruido ambiental que no permite hacer la prueba correctamente.

En estos casos la prueba se suele repetir al día siguiente antes de que el bebé se vaya de alta y en el caso de que persista alterada se le remite a consulta para repetirla.

Segunda fase del cribado auditivo

A aquellos niños en los que la prueba ha salido alterada se les remite a la consulta del otorrino. El tiempo para hacerlo no debe superar los tres meses de vida. Con esto queremos decir que no hace falta ir corriendo a la semana siguiente del alta a repetir la prueba.

La gran mayoría de esos niños que tiene la prueba alterada al nacer, cuando se repite al mes o dos meses de vida suele ser normal. Con esto finaliza en ellos el cribado auditivo porque se considera que oyen con normalidad y en ellos no hay que hacer más pruebas.

En el caso de que la prueba vuelva a fallar entrarían en una tercera fase para confirmar el diagnóstico con otro tipo de pruebas más específicas y poder hacer una clasificación del tipo de sordera, que al fin y al cabo es lo que va a permitir poner un tratamiento u otro.

Niños con factores de riesgo

Existe un pequeño grupo de niños que, a pesar de haber tenido una prueba de cribado auditivo normal, se recomienda que se les repita el cribado antes de los tres meses de vida por existir una serie de factores de riesgo de que desarrollen lo que se llama “hipoacusia tardía”. Estos factores de riesgo son

  • Antecedentes de hipoxia perinatal.
  • Antecedentes familiares de sordera neurosensorial o de causa no filiada.
  • Síndromes asociados a hipoacusia.
  • Infecciones del grupo TORCH durante el embarazo.

En este link podeis encontrar el documento informativo para padres que entrega la Comunidad de Madrid sobre el Cribado Auditivo cuando nace un niño.

Y en este otro link podéis acceder a la página de la CODEPEH, de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas.

El copyright de las fotos empleadas en este post pertenece a Dos Pediatras en Casa y no se permite su reproducción.