¡Hola!, soy tu diarrea

Diarrea

Fuente: Pixabay

Hace unos meses mis amigos los mocos publicaron en este mismo blog una entrada para explicar quiénes son y cómo debéis tratarlos. Tras hablar con ellos y pedir permiso a estos dos pediatras, me he animado a redactar este texto en el que os intentaré explicar a qué se debe que de vez en cuando vuestros hijos estén con las deposiciones sueltas y cómo debéis actuar cuando os visite. Os pido perdón por lo escatológico del tema, pero qué le vamos a hacer, no puedo negar la realidad de lo que soy. Así que si estáis comiendo en este momento, haced de tripas corazón y preparaos para un festival de cacas con mal aspecto y de peor olor.

La diarrea, un síntoma más de gastroenteritis

La verdad es que yo me sentía un síntoma especial, de esos que aparece solo en el contexto de una enfermedad, como la reina del baile que lo eclipsa todo al llegar a la fiesta de fin de curso. Pero con el tiempo me di cuenta de que no es así, ya que cuando un niño tiene diarrea suele acompañarse de otros síntomas, como la fiebre, los vómitos, el dolor de tripa y el malestar general. A veces tengo suerte y me dejan actuar solo, como si fuera un monólogo en el que solo aparezco yo, mientras que en otras actúo en el contexto de una obra de teatro coral en el que mi papel puede ser principal o secundario.

Para que me reconozcáis, los médicos suelen decir que un paciente tiene diarrea cuando las deposiciones pierden consistencia y/o aumenta el número de deposiciones que hacía habitualmente. En muchos casos cuando un niño tiene diarrea se dice que tiene una gastroenteritis, y aunque en la mayoría de los casos eso es verdad, recordad que yo, la diarrea, soy un síntoma, y la gastroenteritis una enfermedad de causa infecciosa.

Lo que sí que es cierto es que suelo ser de esos que se apega mucho a su tarea, mientras mis compañeros de representación (la fiebre, los vómitos….) suelen desaparecer en dos o tres días, yo suelo quedarme más tiempo encima del escenario, a veces hasta diez o quince días dando la matraca hasta que las cacas de vuestros hijos vuelven a tener una consistencia normal y el ritmo de sus deposiciones retorna a lo que hacían habitualmente. Por eso, hasta que no me aproximo a esas dos semanas de duración, los pediatras no suelen prestarme mucha atención, ya que saben que con un poco de paciencia me acabaré yendo sin hacer nada especial.

Mientras dure la diarrea

Los que sí que es importante es que aprendáis a actuar cuando uno de vuestros hijos tenga diarrea, ya sea sola o acompañada, porque sí o sí, a lo largo de la infancia os visitaré en varias ocasiones. Vayamos por partes.

Respecto a la fiebre, el dolor abdominal o el malestar, podéis dar a vuestro hijo un antitérmico, ya sea paracetamol o ibuprofeno, el que más le guste. En cuanto a los vómitos, hay que procurar ofrecerles líquidos en pequeñas cantidades para no forzar al estómago, y una vez comprobada la tolerancia oral, podrían tomar líquidos de forma más frecuente y pasar a los sólidos. En caso de que vomiten, antes de volver a iniciar la tolerancia oral, lo adecuado es esperar al menos treinta minutos para dejar al estómago reposar.

Y aunque durante toda la historia de la medicina se han buscado remedios para subyugarme, la verdad es que con el tiempo la ciencia ha comprendido (y demostrado) que no necesito un tratamiento específico para curarme, ya que la inmensa mayoría de las gastroenteritis se resuelven solas sin tratamiento.

Lo que sí que es importante mientras esté en el cuerpecillo de vuestros hijos haciendo de las mías es que el niño sea capaz de reponer líquidos en cantidad suficiente para no deshidratarse. En estos casos, lo más adecuado es que tomen suero de rehidratación oral de venta en farmacias, ya que tienen la cantidad justa de azúcar, sales minerales y agua que un intestino enfermo necesita. Además, no hace falta suspender la alimentación habitual del niño ni hacer dieta blanda, como se llamaba antaño, bastaría con ofrecerle alimentos que le apetezcan sin forzarle y evitar aquellos con mucha grasa y mucho azúcar. Es habitual que al principio coman poco o casi nada, de ahí la importancia de la hidratación, pero con el paso de los días el niño irá mejorando hasta comer como hacia antes.

Por otro lado, no hace falta que retiréis la leche de la dieta de vuestros hijos mientas dure la diarrea. Es verdad que en ocasiones me paso de frenada y dejo el intestino sin una enzima (la lactasa) que digiere la lactosa. En estos caso la diarrea se vuelve más ácida, más explosiva y más maloliente, pero en la mayoría de los casos yo me voy tal cual he venido sin que esto ocurra. En esos casos en los que la lactasa desaparece si que estaría indicado retirar la lactosa de la dieta, pero esto siempre lo debéis hacer bajo supervisión de vuestro pediatra.

También me gustaría hablar un poco de los probióticos. De nuevo, en general no están indicados para combatirme. De hecho, lo único que está demostrdo con su empleo es que disminuyen la duración de la diarrea en unas 18-24 horas, pero no en todos los casos. De nuevo, debe ser vuestro pediatra quien os diga cuando dar un probiótico a un niño.

Y ya por último, comentaros que la mayoría de las gastroenteritis, ya estén causadas por virus o por bacterias se curan solas sin tratamiento. Sí, como lo habéis leído, incluso las causadas por bacterias se curan solas sin necesidad de un tratamiento antibiótico. En el caso de que la diarrea se prolongue más allá de esos diez o quince días que comentaba hace un rato, estaría indicado hacer un cultivo de heces por si puedo estar causada por alguna bacteria en concreto que precise un tratamiento antibiótico dirigido, pero nunca a ciegas, o como dicen los médicos de forma empírica.

Por cierto, como habéis podido leer, las gastroenteritis están causadas por virus y por bacterias y su contagio es mediante transmisión fecal-oral. Creo que sobran las explicaciones. Así que lavaos las manos con frecuencia, sobre todo si estáis al cuidado de un niño que tiene gastroenteritis.

Cuando la diarrea no es una gastroenteritis

Vale, vale, vale… Hemos dicho que la mayoría de las veces que un niño tiene diarrea se debe a una gastroenteritis y que lo más habitual es que se resuelva sola en menos de diez o quince días.

Sin embargo, hay que reconocer que a veces no soy una simple gastroenteritis y que yo, la diarrea, puedo ser el síntoma principal de alguna otra enfermedad.

En estos casos no suelo desaparecer y al cabo de quince días sigo estando presente. Este es el tiempo que se marcan los pediatrías para decir que me he convertido en una diarrea crónica, momento en el que de forma escalonada se debe investigar qué puede estar causando la diarrea.

Lo que no debe faltar nunca inicialmente ante una diarrea crónica es un examen de heces (para bacterias y parásitos) y una analítica de sangre en las que se busca descartar algunas de las enfermedades que causan diarrea crónica en los niños, sobre todo la enfermedad celiaca, pruebas que son todas ellas accesibles desde Atención Primaria. En el caso de que alguna de las pruebas esté alterada, el pediatra del centro de salud os derivará al especialista para que se encargue de completar el estudio y os ponga tratamiento.

Pero puede pasar que esas pruebas iniciales sean normales y el pediatra no encuentre ninguna justificación para lo que le pasa a vuestro hijo. En estos casos suele hacerse una derivación al digestivo infantil para que solicite las pruebas que no están accesibles desde atención primaria, como por ejemplo, una endoscopia o una colonoscopia.

Resumiendo, en la inmensa mayoría de los casos la diarrea de vuestros hijos se deberá a una gastroenteritis que se irá con un poco de paciencia. Pero si veis que dura más de la cuenta no dudéis en consultar con vuestro pediatra.

Cuándo debéis ir a Urgencias

Ha llegado el momento de la despedida, pero no quería irme sin contaros cuando debéis acudir a Urgencias cuando un niño tienen diarrea. Como en cualquier enfermedad, la gravedad del proceso es la que marca con cuánta premura se debe realizar esa consulta. En general si el niño se encuentra bien podéis esperar a contactar con vuestro pediatra. Sin embargo, si ocurre alguna de las siguientes situaciones debéis ir a Urgencias:

  • Si el niño vomita y no es capaz de tolerar líquidos.
  • Si los vómitos son de color verde, contienen sangre o “posos de café”.
  • Cuando el estado general del niño no sea bueno, se encuentre decaído o adormilado, tenga mucha sed, haga poco pis o tenga la boca seca o los ojos hundidos.
  • Si el ritmo de las deposiciones es tan alto que es incapaz de beber líquidos suficientes como para compensar las pérdidas (esto es frecuente en niños de muy corta edad).

Espero que os hayan gustado todas mis explicaciones y me despido de vosotros hasta que un día cualquiera os dé un apretón y veáis que he vuelto. ¡Hasta pronto!

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

Si te ha gustado lo que has leído, hemos publicado un libro con explicaciones sencillas y amenas sobre las cuestiones de salud más importantes de la infancia. Podéis adquirirlo en puntos de venta habituales o a través de los siguientes enlaces:

 

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser pocas grasas, picantes, nada de bollería,...

    Yogur natural sin azúcares, pan blanco, plátanos… arroz blanco, poca fibra… Y no tomar nada frío pasadas ciertas horas.

    26 julio 2021 | 10:43 pm

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