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El curioso origen del término ‘chulo’

El término ‘chulo’ es uno de esos vocablos que, con el tiempo, hemos acabado adaptando en nuestro idioma para referirnos a múltiples y diferentes cosas y personas.

El curioso origen del término ‘chulo’

Por un lado están aquellos personajes que se comportan de un modo fanfarrón, arrogantemente, en plan valentón y desafiante e incluso graciosamente. Conocemos como ‘chulo’, ‘chulapón’, ‘chulapo’ (o chulapona) a los individuos originarios de algunos barrios castizos de Madrid. También se usa el término como sinónimo de proxeneta o rufián (el vulgar macarra).

Hay quien usa el vocablo ‘chulo’ para referirse a alguna cosa que le ha gustado (‘¡Qué chulo es esto!’, ¡Qué chulo ha sido venir aquí!’).

El hecho de que existan tantas acepciones y usos para este término proviene de muy atrás, debido a que antiguamente ya se le dio varios significados.

Etimológicamente llegó al castellano desde el italiano ‘ciullo’, utilizado para referirse a los niños. De hecho, esta voz italiana era apócope del término ‘fanciullo’, de exacto significado.

Existen constancias de que la forma ‘chulo’ ya se utilizaba en castellano en el siglo XVII, aunque no se incorporó al Diccionario de Autoridades hasta el año 1729; donde ya por entonces se le daba diferentes usos y acepciones:

Persona graciosa y con donaire; el que asiste en el matadero para encerrar y matar las reses; y, según la germanía (jerga utilizada por rufianes y malhechores) también se utilizaba para referirse a un muchacho o muchacha.

Y fue precisamente esa referencia a los jóvenes pícaros que solían delinquir y se las arreglaban para sobrevivir mediante el engaño, usando su ingenio, agudeza y gracia lo que dio su acepción más conocida.

 

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Fuente de la imagen: pxhere

El pediatra que inventó el tapón de seguridad para medicamentos y salvó la vida a miles de niños

El pediatra que inventó el tapón de seguridad para medicamentos y salvó la vida de cientos de miles de niños

A mediados de la década de 1960 Henri Breault ejercía como jefe de pediatría en el Hospital Hotel Dieu  de Windsor (Ontario, Canadá) y se dio cuenta que anualmente se atendía en el centro sanitario a alrededor de un millar de niños que eran ingresados por intoxicación tras haber ingerido, accidentalmente, medicamentos que habían sido dejados al alcance de éstos por algún descuido de sus padres.

Esta triste estadística hizo que en 1966 se planteasen en el hospital crear un centro de control de intoxicaciones, al frente del cual se colocó el doctor Breault, y se buscó el mejor modo en el que conseguir que los pequeños no tuvieran tan fácil acceso a los fármacos. Empezaron con una campaña con la que concienciar a los adultos de la conveniencia de no dejar los frascos de medicamentos al alcance de los niños, pero de poco sirvió, ya que aquel mismo año el número de pequeños ingresados por envenenamiento accidental fue similar.

Fue entonces cuando al Dr. Breault se le ocurrió la idea de inventar algún tipo de cierre de seguridad que fuese fácilmente abierto por los adultos pero imposible para los niños.

El pediatra que inventó el tapón de seguridad para medicamentos y salvó la vida de cientos de miles de niños (Palm N Turn)Unos meses después había conseguido desarrollar un tapón que consistía en tener que hacer una pequeña presión sobre él al mismo tiempo que se giraba para poder ser desenroscado, un método de apertura fácil para cualquier adulto pero praticamente imposible de abrir para los más pequeños. Tras patentar su invento lo presentó al Ontario College of Pharmacy y éste estamento aprobó el inventó y reguló para que, a modo de prueba, a partir de aquel momento en todas las farmacias de Windsor se dispensaran frascos de medicamentos que llevasen el tapón de seguridad creado por Breault y conocido como ‘Palm N Turn’.

En tan solo un año se consiguió reducir en un 91% los casos de intoxicaciones infantiles, motivo por el que se amplió la medida a toda la provincia de Ontario y  gradualmente a todo Canadá.

En diciembre de 1970 se aprobaba en Estados Unidos una ley de prevención de envenenamiento que obligaba a utilizar tapones de seguridad en todos los medicamentos (fuesen con receta o sin ella), así como en los productos químicos o peligrosos y a partir de ahí la obligatoriedad de usarlos se llevó a cabo en prácticamente todos los rincones del planeta.

Cabe destacar que desde entonces existe una gran controversia por el uso de estos tapones de seguridad a prueba de niños, debido a que algunos colectivos critican que ese tipo de cierre dificulta que los fármacos puedan ser abiertos fácilmente por ancianos o personas con algún tipo de discapacidad que necesitan medicarse.

Controversias aparte, lo que sí se ha logrado demostrar es que en los más de cuarenta años que hace que el doctor Henri Breault inventó el tapón ‘Palm N Turn’ se han salvado las vidas de miles de niños que podrían haber fallecido por haber ingerido accidentalmente medicamentos.

 

 

 

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Fuentes de consulta: cdnmedhall / sagepub / Poison Prevention Packaging Act of 1970 / BBC
Fuente de las imágenes: Ontario Heritage Trust / Wikimedia commons

¿De dónde surge el mito que indica que dar azúcar a los niños los vuelve hiperactivos?

¿De dónde surge el mito que indica que dar azúcar a los niños los vuelve hiperactivos?Uno de los mitos científicos más extendidos entre la población es aquel que indica que dar azúcar a los niños los vuelve hiperactivos.

Si bien es conocido que tomar dulces aumenta la liberación de insulina, los investigadores y científicos no han podido demostrar reacción metabólica alguna que asocie su consumo con una sobreexcitación del sistema nervioso del niño (hiperactividad), señalando que se trata más de una razón psicológica que orgánica.

Evidentemente habrá muchos padres y madres que estarán pensando en este momento, mientras leen este post, que ellos recuerdan infinidad de ocasiones en las que sus hijos se han comportado de una manera hiperactiva tras haberse atiborrado a dulces y chuches, pero esto tiene una explicación lógica que es la que señalan los expertos: los niños no se ponen hiperactivos y sobreexcitados por la ingesta del azúcar sino por el entorno y momento en el que lo están tomando.

Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de ocasiones, cuando a un niño se le da algún tipo de dulce (chucherías, pastel, bebidas azucaradas o cualquier producto con un alto contenido en azúcares) suele ser dentro de un entorno festivo, rodeado de otros niños y en el que se realizan juegos, risas y alborotos.

Ya sea en un parque infantil, un cumpleaños o cualquier fiesta especial, es el hecho de estar jugando, correteando y trotando de un lado a otro sin parar con otros niños (amigos, compañeros, primos, hermanos…) lo que causa la sobreexcitación e hiperactividad del pequeño y no lo que ha estado comiendo, que en su caso lo quema muy rápidamente al estar tan activo.

El asociar esa sobreexcitación del niño con los dulces que ha tomado en la fiesta/evento especial es lo que causó que fuesen muchos los progenitores que rápidamente asociasen los dulces/azúcar con la hiperactividad, convirtiéndose en uno de los mitos más comunes.

Cabe destacar que quien más influyó en difundirlo, o al menos dio pie para ello, fue Benjamin Feingold, alergólogo estadounidense que en 1973 propuso prevenir las posibles conductas de hiperactividad infantil suprimiendo los colorantes, conservantes, sabores y edulcorantes artificiales de las dietas de los niños. Fue precisamente el citar a los edulcorantes lo que hizo relacionarlos con el azúcar y cualquier dulce en general, aunque no tuviese nada que ver.

 

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Fuentes de consulta: medlineplus / esmas / babycenter / bbc / medicinajoven / xatakaciencia / bmj / yalescientific
Fuente de la imagen: Ronniehall (Flickr)