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¿Es recomendable dar café con sal a una persona borracha?

Posiblemente en más de una ocasión habrás escuchado que para que se le pase rápidamente la borrachera a alguien lo mejor es hacerle tomar un café con sal. Pero en realidad eso es algo que está seriamente desaconsejado por todos los especialistas en medicina, así que a la pregunta del enunciado la respuesta es un categórico NO.

Si lo que queremos es que se le pase la cogorza lo más rápido posible, lo mejor que podemos hacer es no darle de beber absolutamente nada durante un buen rato, ni tan siquiera agua. La razón es muy sencilla: dependiendo de la constitución de cada persona, nuestro hígado tan sólo puede metabolizar (de media) aproximadamente 1,5 decilitros de una bebida con alcohol por cada hora transcurrida. Esto quiere decir que tras una importante ingesta de licores si le seguimos suministrando más líquido el proceso se ralentizará y el alcohol consumido permanecerá durante mucho más tiempo en el organismo.

El viejo mito de que el café con sal es bueno para que se le pase la borrachera a alguien surgió de dos conceptos diferentes que se mezclaron en la cultura popular y que con los años han ido unidos. Por un lado está el hecho de que el alcohol causa somnolencia, por lo que se asoció que la cafeína era un método eficaz para combatir la modorra que le entra a alguien tras pillar una buena melopea. Por otro lado está el erróneo y ampliamente difundido convencimiento de que provocando el vómito se expulsa gran parte del alcohol tomado y por lo tanto se va mucho antes la borrachera. El echar una importante cantidad de sal a casi cualquier bebida (en este caso el café) ya de por sí garantiza una buena arcada.

Dando de beber un café con sal lo único que conseguiremos es que la persona que se ha emborrachado, y a la que pretendemos ayudar, se encuentre mucho peor.

En realidad, si ya estamos notando que está bajo los efectos de la borrachera es porque el alcohol ingerido ya está en su sangre y por mucho café que tome (sea con o sin sal) lo único que conseguiremos es que se alargue aún más el tiempo de embriaguez y termine por causarle un mayor malestar general.

 

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Fuentes de consulta: howstuffworks / chemistry.about.com20minutos.es / BBC
Fuente de la imagen: 20minutos.es

7 mitos de la ciencia que incluso algunos médicos han llegado a creerse

La cultura popular está llena de mitos y algunas verdades a medias. Muchos de ellos son inofensivos, pero el problema viene cuando algunos médicos se creen ciertos mitos de la ciencia e incluso los dan por buenos, aconsejándolos a sus pacientes. En ese momento, no cabe más que empezar a preocuparse.

A continuación encontraréis los 7 mitos médicos más comunes y que han sido totalmente desacreditados.

 –Raparse el pelo hace que crezca más rápido, más grueso y más oscuro

El tiempo de crecimiento del cabello es siempre el mismo para cada persona, se lo rape al cero o solo las puntas. En cuanto al grosor, hay que pensar que cuando crece un pelo nuevo (en una cabeza rapada) éste siempre es más grueso, pero a medida que va creciendo, el pelo se vuelve más fino. La tonalidad más oscura se la da el hecho de que el pelo recién salido todavía no ha sido blanqueado por el sol.

Hay que beber al menos ocho vasos de agua al día

No hay ni una sola evidencia médica que indique que una persona necesita diariamente beber esa cantidad de agua. Evidentemente hay que aportar a nuestro organismo agua, para que éste no se deshidrate (sobre todo en verano), pero cada persona tiene una composición física y metabólica diferente, por lo que cada uno necesitamos una cantidad mayor o menor de agua para encontrarnos en perfectas condiciones.

Se supone que este mito procede del año 1945, en el que el Consejo de Nutrición norteamericano indicó que una persona consume al día el equivalente 64 onzas de líquido (190 centilitros) o lo que es lo mismo: 8 vasos. Pero hay que tener en cuenta que el líquido al que se refiere es todo el que ya va incorporado en bebidas y alimentos que tomamos a lo largo de la jornada, como frutas, verduras, cafés y/o infusiones, aparte del agua que consumamos.

Las uñas y el pelo siguen creciendo después de morir

En realidad no crecen ni las uñas ni el pelo, es todo lo contrario, son los tejidos los que encogen, dejando a la vista más trozo de pelo y uña. Ello es posible debido a que, tras el fallecimiento, en el organismo comienza un proceso de deshidratación (lo que quiere decir que el cuerpo pierde su agua).

Esta deshidratación provoca que los tejidos se encojan y al encogerse queda a la vista la parte del pelo que está incrustada en la piel y lo mismo pasa con el trozo de uña que permanece oculta bajo la piel de los dedos, pues queda visible al encogerse estos a causa de dicho proceso.

– Sólo utilizamos el 10 por ciento de nuestro cerebro

No hay una sola prueba o evidencia que demuestre que tan solo utilizamos un 10% de nuestro cerebro. Se ha hecho mucha literatura al respecto y es uno de los mitos (o leyendas urbanas) que más éxito tiene entre los amigos de propagarla.  Hay quien se la atribuye al científico Albert Einstein y otros al psicólogo William James, aunque (posiblemente) el mito nace en el siglo XIX, en el que los charlatanes, vendedores ambulantes y otros amigos de lo paranormal, querían convencer a la gente de que aún no habían llegado a su potencial máximo y así conseguir que comprasen sus productos milagrosos.

Los seres humanos utilizamos la totalidad de nuestro cerebro y todas las resonancias magnéticas, tomografías por emisión de positrones o PET y otros estudios por imágenes que se han realizado para determinar la actividad del cerebro, no han mostrado zonas del cerebro  inactivas (en personas sin lesiones cerebrales, evidentemente).

Leer con poca luz hace perder vista

Las pupilas de los ojos están preparadas para dilatarse cuando estamos en un lugar con poca luz. Lo que hace que, tras un rato casi a oscuras podamos ver casi a la perfección. El leer con poca luz no nos hacer perder vista, simplemente ésta puede cansarse antes y provoque que nuestra agudeza visual disminuya un poco (momentáneamente), pero tras un rato de descanso volveremos a ver perfectamente y a la larga o con los años, la pérdida que podamos sufrir de nuestra vista no será a causa de las noches que nos pasamos de adolescentes leyendo con una linterna, sino porque nos toca por edad.

Comer pavo produce sueño

La carne de pavo contiene un aminoácido llamado triptófano, el cual consumido en gran cantidad puede provocar algún tipo de somnolencia, pero necesitaríamos zamparnos varios pavos enteros para que nos hiciera efecto. Además hay que tener en cuenta que el pavo no contiene más cantidad de triptófano del que pueda contener un pollo o una pieza de carne de ternera.

El mito y asociación del pavo con el sueño viene de la costumbre de comer esta ave en grandes ocasiones (Navidad, Acción de Gracias en Norteamérica…). Son días de grandes comilonas, en las que se acompaña el menú con una buena cantidad de alcohol. Tras zampar y beber todo eso, en el momento de reposo es normal que nos entre cierta somnolencia, pero la misma que si hubiésemos comido otro tipo de alimento rico en grasas o carbohidratos.

Los teléfonos móviles son peligrosos en los hospitales

No existe ni un solo caso comprobado de que en alguno de los miles de hospitales repartidos por todo el planeta haya ocurrido alguna incidencia grave a causa de la utilización de un teléfono móvil.

Se han realizado centenares de pruebas para intentar comprobar si las ondas de los móviles pueden interferir en el instrumental médico y en ningún caso se ha podido determinar su peligrosidad. Por el contrario, se ha demostrado que el uso del teléfono entre médicos puede ser de gran ayuda a la hora de salvar una vida y cometer menos errores en sus diagnósticos.

Evidentemente, para curarse en salud y como medida de seguridad, tal y como se realiza en los aviones, algunas zonas específicas de los centros médicos y hospitales está restringido el uso de teléfono móvil.

Y como nos demuestran Iñaki Úcar y Julián Palacios: Los móviles matan… pero cuando llega la factura (Vídeo de la charla realizada por ambos en el evento Amazings Bilbao 2011)

 

 

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Fuentes: livescience / British Medical Journal /Naukas

Destripando mitos: Beber una cerveza con una pajita (cañita) NO emborracha más

¿Beber una cerveza con una pajita (cañita) emborracha más?

¿Es cierto que beberse una cerveza con una pajita aumenta su poder alcohólico? La respuesta no puede ser otra que un rotundo NO. Esto forma parte de los mitos y leyendas urbanas que corren alrededor del alcohol.

El único efecto que tiene tomar cualquier bebida alcohólica (incluida la cerveza) a través de una pajita o cañita, es que lo ingerimos mucho más rápido que si lo hiciésemos a tragos y directamente del vaso, de la lata o de la botella. Eso provoca que los efectos del alcohol de la bebida se noten con bastante mayor rapidez y que emborrache antes no quiere decir que emborrache más.

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿Es cierto que si te bañas o haces un esfuerzo después de comer puedes tener un corte de digestión?

¿Es cierto que si te bañas o haces un esfuerzo después de comer puedes tener un corte de digestión?En cierta ocasión, estando en la playa pude observar como una madre llamaba, a gritos desde la toalla, a su hijo al modo de

¡¡Jonathan no te metas pá lo hondo que te va a dar un corte de digestión!!

De inmediato me vino a la cabeza el topicazo de si realmente hay que esperar 2 horas para hacer la digestión antes de podernos dar un chapuzón.

Puesto en contacto con el especialista en Gastroenterología Dr. Fermín Mearin, Director del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon de Barcelona, le realicé la siguiente cuestión:
¿Es cierto que si te bañas o haces un esfuerzo después de comer puedes tener un corte de digestión?
El Dr. Mearin, muy amablemente me remitió la respuesta a mi pregunta que adjunto a continuación(*):

 

“Corte de digestión”: ¿Mito o realidad?

 

Ha llegado el verano y los niños ya están de vacaciones. Es hora de ir a la piscina y a la playa; es hora de divertirse! Sin embargo, para los padres se presentan algunas nuevas preocupaciones: “no salgas sólo”, cuidado con la bicicleta”, “no te bañes después de comer”, …
Recuerdo que cuando era niño a algunos de mis amigos les dejaban bañarse después de comer mientras que a mí no me lo permitían. Actualmente sigue habiendo dos bandos de padres: los que creen y los que no creen en el “corte de digestión”. Pero, ¿eso del “corte de digestión” es verdad o mentira?
Lo cierto es que el término “corte de digestión” es erróneo. Los problemas que pueden ocurrir al introducirse en el agua se relacionan más con otras situaciones que con la digestión y el aparato digestivo. Lo que suele ocurrir es que se produce un síncope (pérdida de conocimiento) como consecuencia de la diferencia de temperatura entre la superficie del cuerpo y el agua. Por eso el “síncope de hidrocución” (forma científica de llamar al “corte de digestión”) es más frecuente cuando el individuo ha estado expuesto durante mucho tiempo al sol y se introduce bruscamente en agua fría; entonces, debido a una constricción de los vasos sanguíneos de la piel, la sangre se dirige a la red circulatoria profunda, fundamentalmente del tubo digestivo, lo que puede producir una parada de los movimientos respiratorios y cardiacos. El “síncope de hidrocución” también puede ser la consecuencia extrema de un reflejo que se produce en condiciones normales y que consiste en que, cuando introducimos la cabeza bajo el agua, disminuye la frecuencia cardíaca; una respuesta exagerada de este reflejo podría terminar en una parada del corazón. Quizá por eso, y en contra de lo que se piensa de forma generalizada, son los ancianos (con tendencia a una frecuencia cardíaca baja) – y no los niños – los más propensos a padecer este tipo de accidentes.
Por todo lo anteriormente dicho, para prevenir un “síncope de hidrocución” se deben evitar las exposiciones prolongadas al sol y los ejercicios físicos intensos antes del baño, el baño después de las comidas (especialmente si han sido copiosas o se han ingerido bebidas alcoholicas) y la entrada brusca al agua fría. Lo conveniente es entrar poco a poco en el agua para que el cuerpo se adecue progresivamente a la nueva temperatura. Además, una vez dentro del agua se debe salir rápidamente o pedir ayuda si se siente mareo, escalofríos, náuseas, visión borrosa o zumbidos de oídos.
Sirva como resumen decir que es la diferencia térmica entre la piel y el agua el factor fundamental responsable del “síncope de hidrocución”, y no el proceso de la digestión; que, desgraciadamente, el cuadro puede terminar en una parada cardio-respiratoria y no de los movimientos del tubo digestivo; que no son los niños los más proclives a sufrir este tipo de accidentes; y que, aunque el término “corte de digestión” sea incorrecto, hay que tener cuidado con el baño en determinadas situaciones.

Cuídense ustedes tanto como cuidamos a los niños. ¡¡¡Buen baño!!!

Dr. Fermín Mearin
Director del Servicio de Aparato Digestivo
Centro Médico Teknon. Barcelona.

Mi agradecimiento al Dr. Merain por su desinteresada colaboración en la realización de este post.

 

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(*)El texto titulado “Corte de digestión”: ¿Mito o realidad? es el mismo que habitualmente el Dr. Mearin hace llegar a los diferentes medios de comunicación, por lo que es muy posible que algunos de vosotros lo hayáis podido leer anteriormente en otro lugar.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons