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Sospechosos habituales: la escarlatina

Tras contaros hace unas semanas todo sobre el pie-mano-boca, hoy nos centramos en otro sospechoso habitual de los colegios y escuelas: la escarlatina.

A muchos os sonará esta enfermedad porque Beth, una de las niñas del libro Mujercitas de Louisa May Alcott, la padecía. Este hecho ha arraigado en la cultura popular haciendo creer que esta enfermedad es vieja, rara y grave cuando realmente es una enfermada habitual hoy en día, frecuente y que se suele resolver con un antibiótico vía oral sin complicaciones.

¿Quién causa la escarlatina?

Esta enfermedad está provocada por una bacteria que se encuentra en la garganta del paciente y se llama Streptococcus pyogenes o Streptococcus betahemolítico del grupo A (los pediatras nos referimos ella como Estreptococo). Para que se produzca la escarlatina esta bacteria debe producir una toxina que es la responsable de los síntomas cutáneos del paciente. Existen al menos tres tipos de toxinas por lo que esta enfermedad la pueden presentar los niños en varias ocasiones.

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Lesiones rojizas en tronco de pequeño tamaño que dan aspecto de piel de gallina.

¿Quién padece la enfermedad?

La escarlatina es típica de niños preescolares y en edad escolar (a partir de los 3 años). De hecho es muy raro que se produzca en niños pequeños. Esto hace que sea más típica de colegios que de guarderías.

¿Cómo se contagia?

Para contraer la enfermedad es necesario que la bacteria llegue a la garganta de un paciente sano. Esto ocurre a través de gotitas de secreciones respiratorias de una persona enferma o portadora de la bacteria (personas que tiene la bacteria en la garganta pero no presentan síntomas). Esta bacteria es habitual en los meses fríos del año por lo que es más frecuente en invierno y primavera.

¿Qué síntomas produce?

La escarlatina es un exantema (manchas en la piel)producida por la toxina del Estreptococopero además, ya que esta bacteria se encuentra en la garganta, suele coincidir con una faringoamigdalitis (anginas en lenguaje coloquial). Por tanto, ademas de las manchas en la piel suele cursar con fiebre y dolor al tragar.

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Detalle del tronco en el que se observa el aspecto de piel de gallina.

El exantema suele aparecer al poco tiempo de la fiebre y consiste en lesiones micropapulares (granitos muy pequeñitos) sobre un fondo rojizo. El aspecto de la piel se torna como de piel de gallina o papel de lija, de tal manera que la escarlatina “se toca” muchas veces más que verse. Las zonas típicas donde aparece el exantema son el tronco, extremidades, zona genital y la cara (respetando la zona que hay entre el labio superior y la nariz, como en al imagen que haber el post). En las zonas donde hay pliegues cutáneas (axilas, cuello, parte anterior de los codos…) suele ser más intenso dando lugar a lo que se conoce como signo de Pastia. Con el tratamiento adecuado suele durar de 5 a 7 días y en muchas ocasiones acaba apareciendo una descamación fina de la piel.

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Zona genital en la que se puede observar la mayor intensidad de las manchas en la piel.

Además de los síntomas comentado, la escarlatina suele cursar con dolor abdominal, vómitos, dolor de cabeza, decaimiento y falta de apetito.

Diagnóstico y tratamiento

Como suele ocurrir con este tipo de enfermedades, la clínica y la exploración física suelen ser suficientes. En ocasiones en las que haya duda (por los sítnomas, edad…), se puede realizar un test rápido para averiguar si realmente el Streptococcus está en la garganta del niño (y en tal caso confirmar el diagnóstico).

El tratamiento consiste en un antibiótico para erradicar al Estreptococo, habitualmente penicilina debido a la alta sensibilidad que presenta esta bacteria a este antibiótico. La duración del tratamiento debe ser de 10 días. Además debemos tratar la fiebre y el dolor de garganta (paracetamol o ibuprofeno) y en caso de que el exantema cause picor se puede emplear un antihistamínico.

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Pliegue del brazo en el que se observa mayor intensidad (Signo de Pastia)

¿Debe mi hijo dejar de ir al colegio?

La escarlatina (o las anginas simples por Streptococcus) son una enfermedad de exclusión escolar. Los niños deben permanecer en casa al menos hasta 24 horas después de haber iniciado el antibiótico y mientras sigan presentando fiebre.

Posibles complicaciones

Todas las infecciones por Streptococcus (se en forma de escarlatina o de anginas) pueden complicarse dando lugar a fiebre reumática o glomerulonefritis postestreptocócica (enfermedad del riñón). Son muy raras en nuestro medio y se pueden prevenir iniciando el antibiótico en los primeros 10 días de la infección.


Dede Dos Pediatras en Casa queremos dar las gracias a la niña que aparece en las fotografías por dejarnos hacérselas estando enferma así como a su madre por autorizarnos a publicarlas. Gracias a ellas contribuimos desde aquí a una mejor educación para la salud.

Sospechosos habituales: el pie-mano-boca

Hoy inauguramos una sección que hemos llamado “Sospechosos habituales” y hace referencia a esas enfermedades con nombre propio que los niños suelen padecer por contagio en la guardería o en el colegio. Varicela, escarlatina, exantema súbito, gastroenteritis por rotavirus… y otras muchas que son viejas conocidas para cualquier pediatra pero que puede pillar a contrapié hasta al padre más experimentado.

Y para empezar con la sección hemos elegido un clásico de las guarderías: el pie-mano-boca.

¿Quién causa el pie-mano-boca?

Esta enfermedad está causada por varios virus, la mayoría de ellos de la familia de los enterovirus. Aunque se dan casos a lo largo de todo el año es típica en primavera y verano.

Una vez que se pasa la enfermedad el cuerpo genera inmunidad específica contra el virus que la provocó, sin embargo, debido a que el pie-mano-boca lo provocan varios virus se puede padecer en varias ocasiones.

¿Quién padece la enfermedad?

El pie-mano-boca es típica de niños pequeños, en general de 1 a 3 años. Por ello es una de las enfermedades estrella de las guarderías, aunque los adultos también pueden padecerla.

¿Cómo se contagia?

La transmisión de estos virus se realiza por vía fecal-oral (a través de las heces) o por contacto (contacto con secreciones de la nariz o la boca o por gotas microscópicas que se producen al toser, estornudar o hablar). Además, el virus puede sobrevivir en objetos (pañuelos, toallas, cubiertos…) durante mucho tiempo, lo que puede perpetuar la transmisión.

Después de padecer la enfermedad, el virus puede permanecer tanto en las secreciones de la nariz como en las heces varias semanas, esto hace que los niños puedan contagiar aunque ya estén asintomáticos.

¿Cuáles son los síntomas?

El general el primer síntoma del pie-mano-boca es la fiebre. Después de un par de días suele aparecer una erupción pruriginosa (que pica) en manos, pies y alrededor de la boca, aunque también puede aparecer en brazos, piernas y nalgas. Estas manchitas son de color rojizo y en principio suelen ser planas, pero con los días pueden convertirse en pequeñas ampollas. En ocasiones también aparecen lesiones dentro de la boca.

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En la foto de arriba se pueden ver lesiones redondeadas, a veces con aspecto de pequeñas ampollas, típicas del pie-mano-boca. En la foto de abajo se puede observar las típicas lesiones rojizas planas iniciales de la enfermedad en la palma de la mano.

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Lesiones peribucales y en los labios típicas del pie-mano-boca.

Además de estos síntomas, normalmente se padecen otros típicos de las enfermedades provocadas por virus como son el malestar y la falta de apetito.

Evolución de la enfermedad

El pie-mano-boca es una enfermedad leve y autolimitada. El cuadro clínico suele durar entre 5 y 15 días.

En los primeros días después de la fase aguda enfermedad (fiebre y aparición de lesiones cutáneas) suele haber una descamación de las zonas dislates de manos y pies (los pulpejos se despellejan), como se puede ver en las siguiente fotografías.

Durante las siguientes semanas puede aparecer un despegamiento que no causa dolor de la raíz de la uñas que suele acabar con la caída de éstas. Ocurre con más frecuencia en los dedos de las manos que de los pies pero con el paso del tiempo se recupera hasta el crecimiento de una uña nueva sin secuelas.

Diagnóstico y tratamiento

Cuando las lesiones en la piel han aparecido el diagnóstico es simple y rápido. En ocasiones, cuando los niños solo han desarrollado fiebre el pediatra te dirá que hay que esperar y que la evolución mostrará si se trata de esta enfermedad u otra.

La enfermedad pie-mano-boca no tiene tratamiento, es decir, no existe un medicamento que pueda tomar el paciente que haga que la enfermedad dure menos o la corte. Como se dice en el argot médico “hay que pasarla”. Eso no quiere decir que se puedan emplear medicamentos para que el niño se encuentre más cómodo.

Para la fiebre y el malestar se puede emplear un antitérmico como el paracetamol o el ibuprofeno. Para el picor de las manos y los pies suele utilizarse un antihistamínico. Para las lesiones que estén dentro de la boca las soluciones con ácido hialurónico ayudan a que no duelan y cicatricen antes. En ocasiones los niños no quieren comer porque les molesta la boca. En general rechazan las comidas calientes (purés , leche caliente…) o ácidas, pero suele ser efectivo ofrecerles cosas frías y dulces. Si tienes dudas de qué medicamentos puedes dar a tu hijo consulta con tu pediatra.

Medidas preventivas

Para prevenir el contagio y diseminación del virus se deberán extremar las medidas higiénicas. Es muy importante el lavado de manos tras el contacto con secreciones del bebé o al cambiarle el pañal. También conviene desinfectar las superficies que se hayan podido contaminar (cambiador, trona, sillita…) en caso de que vayan a ser utilizadas por otros niños. De forma similar se recomienda que se usen solo para ellos toallas y otros materiales de higiene personal.

¿Puede ir a al guardería mi hijo durante la enfermedad?

A diferencia de otras enfermedades provocadas por virus, el pie-mano-boca no es una enfermedad de exclusión escolar estricta. Hay niños que la contagian sin padecer síntomas y otros que lo hacen antes de padecer síntomas (durante el periodo de incubación) o durante semanas después de haberse curado. Es por ello que no tiene sentido retirar a un niño de la guardería con la intención de cortar la cadena de contagio.

Sin embargo, y apelando al sentido común, parece razonable que mientras estén con fiebre y se encuentren malitos es muy recomendable dejarlos en casa porque nadie mejor que tú va a saber cuidarle y darle cariño.