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¿De dónde surge llamar ‘médico de cabecera’ al facultativo de medicina general?

¿De dónde surge llamar ‘médico de cabecera’ al facultativo de medicina general?

Actualmente se utilizan los términos ‘médico de familia’, ‘médico de atención primaria’ o ‘médico general’ a aquellos profesionales de la medicina a los que acudimos en primera instancia cuando no nos encontramos bien de salud.

Pero hasta no hace demasiado tiempo la forma común para referirse a estos facultativos era con el término ‘médico de cabecera’ (de hecho todavía hay muchas personas que continúan utilizando ese modo de referirse a estos).

El motivo por el que se les empezó a llama de ese modo fue por la posición en la que se colocaba el médico cuando iba a visitar a un paciente: en la cabecera de la cama (tengamos en cuenta que antiguamente los médicos no solían tener consulta, sino que eran ellos los que se desplazaban hasta el domicilio del enfermo).

Muchas eran las ocasiones en las que el médico pasaba largas horas observando la evolución del enfermo y lo hacía situándose en la cabecera de la cama. Cuanto más importante y relevante era el paciente más tiempo pasaba allí el galeno, pero siempre situado/sentado junto a la cabeza. De ahí que con el tiempo se le llamase de ese modo a todos los profesionales que ejercían la medicina general.

‘La muerte madrina’ de los Hermanos GrimmCabe destacar que hay un buen número de historias y leyendas antiguas en donde se explican que la muerte siempre se coloca a los pies de la cama de la persona a la que se quiere llevar, mientras que el médico, que es quien debe retenerlo con vida, está situado en la cabecera. El relato ‘La muerte madrina’ de los Hermanos Grimm es un claro ejemplo.

 

 

 

 

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Fuentes de las imágenes: freestockphotos / escuelapedia
Agradecimientos a Dr. Julián Palacios (@medicorazon)

¿Por qué los médicos te dicen ‘diga 33’?

Podría parecer un capricho sin sentido o una broma, pero en realidad no es así, ya que el “33”, que nos hace decir el médico que nos está visitando, no se trata de un número elegido al azar.

La pronunciación de la cifra “treinta y tres” permite al médico o especialista evaluar el frémito vocal, que a pesar de su extraño nombre no es más que la vibración de las paredes torácicas producida por el sistema broncopulmonar cuando hablamos, cantamos o gritamos, y así determinar si hay alguna alteración (vibraciones aumentadas o disminuidas indicativas de una enfermedad) o si todo es normal.

Existen dos modos de medirlo, el táctil mediante palpación, consiste en colocar la palma de la mano sobre todas las caras de la pared del tórax de forma simétrica y comparativa y solicitar al paciente que pronuncie un sonido resonante, por ejemplo 33, aunque también son útiles palabras como carretera o ferrocarril.

La otra variante es el frémito auscultatorio, un sistema de idéntico procedimiento sólo que se utiliza el fonendoscopio en vez de las manos, puede ser un método complementario ya que permite oír lo que previamente se ha palpado.

Lógicamente, según el país las palabras necesarias para producir esta reverberación varían, los  angloparlantes utilizan expresiones como ‘boy oh boy‘, ‘toy boat’ y ‘blue balloons’. Los alemanes emplean el vocablo ‘neunundneunzig’ que significa 99.

 

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Fuentes de consulta:  medicinajoven / lectorconstante / portalesmedicos / elergonomista