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¿Sabías que el término ‘cerrojo’ no proviene del verbo ‘cerrar’?

Conocemos como ‘cerrojo’ al pasador colocado en puertas o ventanas y que sirve para mantenerlas atrancadas o cerradas.

¿Sabías que el término ‘cerrojo’ no proviene del verbo ‘cerrar’?

Pero, curiosamente, el término cerrojo en su origen etimológico nada tenía que ver con el verbo ‘cerrar’ (asegurar mediante una cerradura u otro método que algo no pueda ser abierto).

‘Cerrar’ proviene del latín vulgar ‘serrare’ y este del latín tardío ‘serāre’, significando exactamente lo mismo que en castellano y siendo utilizado para referirse al acto de atrancar, ocluir o sellar algo para que no quede abierto.

Por su parte el término ‘cerrojo’ procede también del latín, pero en este caso del vocablo ‘verucŭlum’ el cual significa ‘barra pequeña de hierro’ (o barrita de hierro), haciendo referencia al pasador de ese material que era colocado en puertas y ventanas para mantenerlas cerradas.

Pero ‘verucŭlum’ llegó al castellano en la forma ‘verrojo’ y así se estuvo utilizando durante muchísimo tiempo, aunque a través del habla popular de pueblo se produjo una curiosa parónima (buscar relación a una cosa con otra por su semejanza) y como un verrojo servía para cerrar las puertas y ventanas acabó siendo nombrado como cerrojo por su similitud con el verbo y aunque etimológicamente nada tuviesen que ver entre si.

Cabe destacar que durante varios siglos, en muchas zonas de España, se estuvo llamando a ese pasador con el nombre de ‘ferrojo’ y después ‘herrojo’ (en lugar de verrojo o el posterior cerrojo) y el motivo era porque dicho espetón estaba hecho de hierro (ferro).

 

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Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál fue el primer trasatlántico hecho de hierro?

¿Cuál fue el primer trasatlántico hecho de hierro?

El SS Great Britain consta como el primer trasatlántico que tenía el casco de hierro y cuya botadura tuvo lugar en el puerto de Bristol (suroeste de Inglaterra) el 19 de julio de 1843. Hasta entonces los barcos se construían principalmente con madera, pero tras la finalización de la Revolución Industrial se había modernizado la producción y forma de trabajar en el Reino Unido y gran parte de Europa.

Además de poseer el honroso mérito de ser el primer trasatlántico con el casco totalmente de hierro, también era el primer barco de pasajeros a vapor que era propulsado por una hélice. Además otro récord se sumaba a este gran buque, ya que en aquellos momentos se convertía en el barco más grande del mundo y que mayor número de pasajeros podía transportar.

Su viaje inaugural no se realizó hasta dos años después, saliendo el 26 de julio de 1845 desde Liverpool en dirección a Nueva York, en una travesía que duró dos semanas exactas.

Pero en la historia del SS Great Britain no todo fueron hechos positivos debido a que también tuvo sus problemas. Entre ellos el quedarse encallado nueve largos meses (entre noviembre de 1846 y agosto de 1847) en las arenas de la bahía de Dundrum (Irlanda). Algunas fuentes apuntan que muchos de esos problemas que surgieron fueron a causa de tener el casco de hierro, algo que provocaba con frecuencia que la brújula del capitán fallase.

Durante la Primera Guerra Mundial fue utilizado como barco carbonero para abastecer a los barcos de la Marina Británica, pero sus años de gloria ya habían pasado, quedando este barco en el semiolvido durante las siguientes décadas hasta ser dado de baja en 1937. Parte de su hierro todavía fue de utilidad durante la Segunda Guerra Mundial cuando se empleó en la reparación de otros barcos.

 

 

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¿Realmente las espinacas tienen tanto hierro como se cree?

Desde pequeños nos han dicho que comiésemos muchas espinacas porque contenían mucho hierro. Incluso, en las aventuras en dibujos animados de Popeye, éste cogía toda su fuerza a base de zamparse unas buenas dosis de espinacas.

Pero, ¿realmente las espinacas tienen tanto hierro?

Pues no. Las espinacas tienen hierro, pero diez veces menos de lo que se ha creído durante muchísimos años. Eso es debido al error que cometió, a finales del siglo XIX, la secretaria del científico J. Alexander que “corrió” hacia la derecha la coma en los decimales, dándole un valor multiplicado por diez del real.
Realmente, las espinacas tienen 3 mg de metal por cada 100 gramos de espinacas, en lugar de los 30 mg que durante todo este tiempo nos han hecho creer.
En 1930 un grupo de científicos alemanes desmintió formalmente el error. Pero como sucede a menudo, este hallazgo no tuvo la misma repercusión que el casi sensacionalista descubrimiento anterior. Pasar de 30mg de metal por cada 100g de verdura a apenas 3mg implicaba dejar de ser posiblemente uno de los alimentos más férreos conocidos y situarse modestamente entre el resto de los comestibles.
Alimentos como los huevos, las lentejas o incluso el azúcar tienen más hierro que las espinacas.
Pero como curiosidad de ese error hay que destacar que el consumo de espinacas se disparó y creció por encima del 33%. La ciudad de Crystal City (Texas), una de las mayores productoras de espinacas de EE. UU. levantó una estatua en honor de Popeye el marino.