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¿Por qué no escuchamos los latidos de nuestro propio corazón?

¿Por qué no escuchamos los latidos de nuestro propio corazón?

Salvo contadas excepciones o algunos momentos muy puntuales, no escuchamos los latidos producidos por nuestro propio corazón, cuando por norma general con solo acercar nuestro oído al pecho de otra persona somos capaces de oír el suyo con nitidez ¿por qué el que está en otro cuerpo sí y sin embargo el nuestro no lo oímos?

Pues por una sencillísima razón: para que nuestro cerebro no se vuelva loco ante el sonido continuo de dichos latidos, que se producen continuamente a lo largo de las 24 horas del día (evidentemente en unos momentos acelerado y en otros más pausado).

Un corazón sano late aproximadamente unas cien mil veces al día (cogiendo como media 70 latidos por minuto). Para evitar ese continuo pum-pum del músculo cardiaco el cerebro se encarga de enviar una señal a nuestro sistema auditivo para que quede bloqueado dicho sonido.

Con ello se pretende no padecer la continua molestia de oír todo el rato el latido además de facilitarnos que escuchemos, sin que nada nos interfiera, los sonidos que provienen de nuestro exterior, en muchos casos vitales para nuestra supervivencia.

Tal y como indico al inicio del post, hay momentos puntuales o contadas ocasiones en las que una persona pueda escuchar los latidos de su propio corazón, estos pueden ser en el momento de acostarse y apoyar la cabeza en la almohada (que desaparece, normalmente, al cambiar de postura), en momentos de tensión e incluso de sobreesfuerzo (debido a que nuestro cerebro al detectar los latidos acelerados sospecha que estamos viviendo un momento fuera de lo normal y quita el bloqueo auditivo) o porque se padece algún tipo de acúfeno (sensación auditiva no provocada por un sonido exterior) llamado en este caso ‘tinnitus pulsátil’.

 

 

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Fuente de la imagen: clanlife (Flickr)

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

Quinta entrega de esta serie de post dedicados a traeros un buen puñado (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ocurrió con las veces anteriores.

Aladar - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Aladar: Es el mechón de pelo que cae sobre la sien

 

Huélliga - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Huélliga: Es la huella o rastro que deja el pie sobre la arena, tierra, nieve, cemento fresco…

 

 

Acúfeno - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

Acúfeno: Sonido, ruido o pitido que escuchamos dentro de nuestro oído y que no corresponde a ningún sonido real exterior. Muchas veces aparece después de haber escuchado la música muy alta (en un concierto, con los auriculares…). Este fenómeno auditivo también es conocido como ‘tinnitus’ y puede llegar a ser bastante molesto

 

 

Cardumen - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

Cardumen: Banco de peces (concentración de peces que se desplazan juntos)

 

 

Prónuba - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Prónuba: La madrina de boda

 

Espiráculo - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

Espiráculo: El orificio por el que respiran algunos animales, entre ellos los cetáceos (delfines, ballena…)

 

Pareidolia - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

Pareidolia: Es el curioso fenómeno por el cual se distinguen rostros en objetos

 

Cayado - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Cayado: Bastón usado por los pastores para conducir los rebaños. También se llama así al bastón usado por los obispos (pastores espirituales de los feligreses)

 

Hebdómada - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

Hebdómada: Semana. Espacio de siete años.

 

 

Antimacasar - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Antimacasar: Tela o tapete que se coloca sobre el respaldo de la butaca donde se apoya la cabeza

 

Amusgar - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [5]

 

 

Amusgar: Acto de entrecerrar los ojos con la intención de ver mejor

 

 

Uxoricidio: Hoy en día este término lo conocemos como ‘violencia de género o machista’. Un uxoricidio es la muerte causada a la mujer por su marido
 

 

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Fuentes de las imágenes: freestockphoto / public-domain-image / gurucrusher (Flickr) / Wikimedia commons / jamidwyer (Flickr)iuvalladolidWikimedia commons / heyjude (morguefile) / grendelkhan (Flickr) / meneya (morguefile) / pixabay / Wikimedia commons