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Quién fue… Basil D'Oliveira, el hombre por el que Sudáfrica quedó aislada del deporte durante 20 años

Basil D'Oliveira (YOUTUBE).

Basil D’Oliveira (YOUTUBE).

Vamos a cerrar la semana con un caso poco conocido en España (tengo la impresión), ya que está vinculado a un deporte menos que minoritario en España, pero como sabéis los seguidores del blog, es una buena fuente de historias interesantes. Me refiero, claro, al cricket. Tiene otros ingredientes conocidos para los viernes, como el racismo. Os cuento la historia de Basil D’Oliveira.

Basil Lewis D’Oliveira nació el 4 de octubre de 1931 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Procedía de una familia hindo-portuguesa. Desde su juventud se dedicó al cricket y llegó a jugar en el equipo nacional sudafricano de no-blancos, pero alejado de la élite, reservada para la minoría de origen europeo. En 1960, surge la oportunidad de trasladarse a Inglaterra y se une al Worcestershire Cricket Club, obteniendo la nacionalidad británica en 1964.

Dos años después, y debido a que era un extraordinario bateador, debutó con la selección inglesa. En 1967 es elegido como uno de los jugadores del año en Inglaterra. El caso es que para el invierno de la temporada 67/68 estaba previsto que Inglaterra realizara una gira por Sudáfrica y se avecinaba un problema.

El Marylebone Cricket Club, que en aquel entonces ejercía de Federación Inglesa, dio una convocatoria para esa gira en la que no estaba D’Oliveira. Aunque los responsables dijeron que fue por motivos deportivos, a nadie se le escapaba que habían cedido a las presiones del Gobierno de Sudáfica para que no incluyeran a un no blanco en la selección. Para el país africano hubiera sido un inconveniente, ya que la presencia de un no-blanco (y encima nacido en Sudáfrica) en un partido oficial estaba en contra de las leyes en vigor, el famoso ‘apartheid’. Evidentemente, se levantó una enorme polvareda en Reino Unido, ya que ni la prensa ni la opinión pública se creía la versión oficial, habida cuenta de que D’Oliveira era uno de los mejores del momento. Dicen que el jugador lloró al descubrir que no estaba incluido.

D'Oliveira, en 1968 (WIKIPEDIA).

D’Oliveira, en 1968 (WIKIPEDIA).

El caso dio un giro cuando uno de los jugadores convocados se lesionó. Ante esa vacante, el MCC convocó a D’Oliveira. Fue entones el Gobierno de Sudáfrica el que montó en cólera y no dudaron en afirmar que no permitirían que jugara. El primer ministro sudafricano, B. J. Vorster, llegó a decir que aquella selección inglesa no era más que un “equipo anti apartheid”.

Ante la decisión inamovible de Sudáfrica y pese a muchas negociaciones, la gira fue cancelada en 1970. La posición de los sudafricanos provocó que el cricket mundial le diera la espalda al país y quedara olvidado de toda competición deportiva. Pero no sólo el cricket se dio cuenta de que Sudáfrica merecía el rechazo del mundo, sino que poco a poco se fueron uniendo deportes, de manera que Sudáfrica, salvo contadísimas excepciones, se quedó totalmente aislada del planeta en materia deportiva. No fue hasta 1990, con el final del ‘apartheid’, simbolizado en la salida de Nelson Mandela de prisión, cuando Sudáfrica pudo volver al panorama deportivo internacional.

Años después de su conflicto, en los 90, Basil D’Oliveira tuvo la oportunidad de viajar a Sudáfrica, esta vez como entrenador. Fue recibido por el propio Mandela: “Gracias por venir, Basil”, le dijo, “tú también has puesto tu granito de arena”.

El 19 de noviembre de 2011, en Worcester, Basil D’Oliveira fallecía a causa del Párkinson. Hoy en día, Inglaterra y Sudáfrica se disputan con cierta regularidad un trofeo con su nombre.

Os dejo con un vídeo con estadísticas de D’Oliveira:

Que paséis un buen fin de semana.

Santuarios del deporte. Mmabatho Stadium: el estadio de las gradas flotantes

Vista de uno de los fondos del estadio de Mmabatho (WIKIPEDIA).

Vista de uno de los fondos del estadio de Mmabatho (WIKIPEDIA).

Vamos a continuar con la sección de santuarios con otro estadio singular. Este es poco conocido, muy poco conocido, pero su particular arquitectura lo hacen digno de estar en este apartado. Vamos a viajar a Sudáfrica para hablar del Mmabatho Stadium.

Nombre oficial: Mmabatho Stadium.

Ubicación: Mafikeng, Sudáfrica.

Capacidad: 59.000 espectadores.

Año de inauguración: 1981.

Más cosas: Pues sí, amigos, posiblemente estemos hablando del estadio más extraño del planeta. Su principal característica es la existencia de un serie de gradas flotantes en los cuatro laterales del rombo que forman las gradas. Los fondos son triangulares y toda esta extraña configuración lo convierten en un fijo en las listas en Internet de los estadios más singulares (en este enlace podéis ver más fotos).

Vista aérea del estadio (Google Maps).

Vista aérea del estadio (Google Maps).

El estadio, con pista de atletismo y capacidad para casi 60.000 espectadores, fue diseñado por una firma de arquitectura soviética en 1981. El encargo lo hizo el Gobierno de Bofutatsuana en la época del apartheid. Os explicaré que Bofutatsuana fue uno de los bantustán o territorios semiindependientes que el Gobierno de Sudáfrica puso en marcha en los 70 como reserva de ciudadanos no blancos. Bofutatsuana está al norte del país y la localidad de Mmabatho era la capital. Cuando acabó el apartheid, en 1994, Bofutatsuana dejó de existir y se convirtió en una provincia más de Sudáfrica (la del Noroeste). Mmabatho se fusionó con otra ciudad, Mafikeng, que se convirtió en la capital de la provincia.

El estadio se llamó en un principio ‘Independence Stadium’ (Estadio de la Independencia), ya que Sudáfrica le concedió la independencia a Bofutatsuana unos años después (no reconocida internacionalmente). En sus primeros años, acogió una liga local. Luego, en 1999 acogió un torneo llamado Vodacom African Challenge, pero nunca ha tenido un uso masivo. De hecho, hoy queda más como curiosidad para estudiantes de arquitectura que como estadio de fútbol. Acoge otro tipo de eventos (musicales, culturales, etcétera) pero no pierde ni un ápice de su extraño encanto.

Mañana, más.

Quién fue… Steve Mokone: la increíble historia de un luchador contra el 'apartheid' que pasó por España

Steve Mokone, en los 50 (Coventry City)

Steve Mokone, en los 50 (Coventry City)

Sabéis que Sudáfrica es cuna de grandes historias. El terrorífico apartheid dio lugar a muchas historias, todas ellas bien resumidas en la apasionante vida del recientemente desaparecido Nelson Mandela. El deporte no escapa a estas grandes historias y hoy os traigo a un personaje que, desde el mundo del fútbol, superó las barreras raciales: Steve Mokone.

Nacido el 23 de marzo de 1932 en Doornfontein, Sudáfrica, Stephen Madi Mokone pronto mostró sus cualidades como futbolista, que lo llevaron al Pretoria Home Stars, donde debutó con sólo 16 años. También debutó muy joven con su selección. Prosiguió con sus estudios, pero su carrera futbolística estaba en un callejón sin salida, puesto que en Sudáfrica no había profesionalismo. Sus actuaciones con la selección atrajeron la mirada de los clubes ingleses, y Mokone dio el salto.

Fichó por el Coventry City en 1956, creando una expectación en el club inglés sin precedentes. Era el primer sudafricano que jugaba en Europa, el primer jugador de raza negra del club. El shock de los aficionados no fue nada comparado con el del propio Mokone.

“Fue una experiencia muy solitaria -relata Mokone sobre su llegada a Europa- Había blancos sirviéndome en restaurantes y blancos haciendo mi cama. Fue un choque cultural total”. Una día, recién llegado a Londres, se perdió. Encontró un policía, pero no se atrevía a dirigirse a él. Nunca le había pedido ayuda a un blanco uniformado. Cuando reunió el valor para preguntar, olvidó el nombre de su hotel. Por suerte, el agente era futbolero y recordó haber visto un reportaje en televisión sobre la llegada de Mokone, en el que decían en qué hotel se alojaba. En el hotel de Londres donde se alojó estaba tan confundido que escondía sus zapatos, porque alguien se los llevaba… para limpiarlos. Cuando llegó a Coventry, fue alojado con una familia local, pero se “sentía incómodo usando las mismas tazas o el mismo cuarto de baño que unos blancos”. Tal era la vida en Sudáfrica natal.

Mokone apenas jugó cuatro partidos en su año en Coventry. El equipo jugaba a la antigua, a balones largos, mientras que él estaba más acostumbrado a jugar en corto. Frustrado y deprimido, empezó a pensarse volver a su país. Pero quiso seguir probando suerte en Europa.

Hizo una prueba en el Real Madrid, pero no salió bien. Su siguiente paso fue probar en Holanda, con el Heracles Almelo, que estaba en la tercera división del país. Allí explotó, marcó 15 goles y un sinfín de asistencias, llenaba un estadio de 20.000 personas en una ciudad de 35.000 habitantes, sólo por verle jugar. Y lograron el ascenso.

Al año siguiente, tuvo una lesión y además, Mokone creyó que estaba para jugar en un nivel superior. Además, el Heracles lo tenía contratado a media jornada. Así que regresó a las Islas Británicas y firmó por el Cardiff. Pero aunque debutó con un gol, las lesiones lo tuvieron apartado de los terrenos de juego y se volvió a ir, esta vez a Barcelona.

Sí, amigos, a Steve Mokone lo fichó el Barça en 1959, en una extrañísima maniobra, ya que el club catalán no cabían más extranjeros, así que fue cedido al Olympique de Marsella, donde no jugó ni un partido y donde se pasó el año fabricando botas. Su carrera fue un ir y venir y un poco jugar: se fue al Barnsley, donde no jugó, luego al Salisbury de Rhodesia, cerca de su país, regresó a Europa para jugar en el Torino, donde tampoco cuajó, y al Valencia, donde su participación se limitó a un amistoso. Finalmente, en 1964, se retiró en el Sunshine George Cross, de Australia.

Mokone, en la actualidad (YOUTUBE)

Mokone, en la actualidad (YOUTUBE)

Tras su carrera de futbolista se trasladó a Estados Unidos, donde estudió y se sacó el título de psiquiatría. Pero tras muchos años en USA, se divorció de su mujer a finales de los 70, una sudafricana que conoció en Inglaterra. Tenían una hija entre ambos y la custodia le fue dada al padre. Aquí es donde se pone rara la historia de Mokone. Primero, él fue atacado en un aparcamiento por tres encapuchados, logrando salir ileso. Después, tanto su exesposa como la abogada de ésta fueron atacadas con ácido en dos ataques aislados. La letrada acabó gravemente desfigurada y perdió un ojo. El caso es que Mokone se declaró culpable y sentenciado a 12 y 15 años de prisión.

Desmond Tutu, amigo personal de Mokone, abogó por él, diciendo que él era incapaz de algo así. Amigos personales del futbolista se echaban las manos a la cabeza. Kalamazoo, como se le conocía en Sudáfrica, era una buena persona. Además, aducían que si los jueces le habían dado la custodia de su hija, ¿qué interés podía tener él en atacar a su mujer y a su abogada? Hoy Mokone no quiere hablar del tema, pero asegura que no era culpable. ¿Entonces, por qué dijo lo contrario en su momento?

Algunas de las respuestas las tiene Tom Egbers, un periodista holandés que escribió un libro sobre el paso de Mokone por Holanda (que tuvo versión cinematográfica). Quiso investigar el proceso contra el jugador y de sus pesquisas salió otro libro, Doce años robados, en el que desvela algunas irregularidades en el proceso, pero sobre todo, un asunto sobrecogedor.

Egbers dijo haber encontrado unas supuestas cartas procedentes de la DIA, los servicios secretos de la Sudáfrica del apartheid, dirigidas a la CIA. Al parecer, Mokone había conseguido ser un miembro respetable de la sociedad, un psiquiatra reconocido, que aprovechaba para arremeter contra la política de segregación de su país en diferentes foros. El Gobierno sudafricano estaba muy incomodado con Mokone y le había pedido a sus homólogos americanos que intentaran acabar con toda la credibilidad del exfutbolista. Nada está probado oficialmente, pero ahí queda eso.

Sea como fuere, Mokone regresó a Sudáfrica, donde fue condecorado por el Gobierno en 2003 como miembro con distintivo de oro la Orden de Ikhamanga, la más alta condecoración del país africano para personajes destacados en deporte, cultura, arte o periodismo (sólo se han concedido ocho). Además, dirige su propia fundación, la Kalamazoo South African Foundation.

Os dejo con un documental sobre Mokone:

Buen fin de semana.

Qué fue de… Zola Budd

En unos Juegos Olímpicos no sólo hay estrellas que escriben su nombre con letras de oro en la historia. También hay personajes envueltos en la polémica y deportistas que protagonizaron grandes fracasos. Es el caso de la protagonista de hoy, una mujer que era mejor atleta de lo que la historia, la política y los nacionalismos la dejaron ser. Es Zola Budd.

¿Quién era?: Una atleta sudafricana nacionalizada británica de la década de los 80.

Su hito olímpico: En realidad, su paso por las Olimpiadas (Los Angeles 84) fue bastante discreto. Budd era famosa por haber batido, con sólo 17 años, el récord del mundo de los 5.000 metros, corriendo descalza en su Sudáfrica natal. Como Sudáfrica no participaba en eventos internacionales por su política apartheid, los medios de comunicación británicos descubrieron que tenía un abuelo inglés y pusieron en marcha una campaña para que Zola Budd se nacionalizara y compitiera por el Reino Unido en Los Angeles. Aquí empezó la polémica, porque la nacionalidad le fue concedida a Budd en tiempo récord, obviando algunos trámites legales. Los grupos anti-apartheid de Sudáfrica pusieron el grito en el cielo, porque esta medida era un gesto más del Gobierno de Margaret Thatcher, indulgente con las políticas supremacistas de Sudáfrica.

Pero la polémica historia de Zola Budd no acaba aquí. Se presentan los Juegos de Los Angeles y la sudafricana participa en la final de 3.000 metros, que disputa, entre otras, la gran favorita, Mary Decker, de los Estados Unidos. En un momento de la carrera, Decker tropezó con Budd, cayó, se lesionó y abandonó la carrera. Los estadounidenses, Mary Decker incluida, acusaron a Budd, que por otro lado acabó séptima (corría descalza). Los medios británicos luchaban a su vez por exculparla. El caso es que he leído por ahí, y luego he podido comprobarlo viendo el vídeo (que más abajo tenéis), que Budd no tuvo intención alguna de tirar a Decker, que fue un accidente fortuito. Es más, creo que la propia Budd se vio perjudicada por el suceso.

¿Qué fue de ella?: Se retiró en 1993. Tras vivir en el Reino Unido, volvió a Sudáfrica, en concreto a Bloemfontein, donde vive en una granja con su madre, su marido y sus tres hijos. Sigue corriendo, por diversión. Lo hace descalza, y recorre unos 20 km al día.

¿Sabías qué…?: Tras la carrera de Los Angeles, y ya en los vestuarios, Zola Budd se acercó a Decker para pedirle disculpas. La norteamericana le espetó un “¡No molestes!”

– En 2006 su nombre volvió a los medios de comunicación porque se divorció de su marido, que la engañó con una Miss. Después se reconciliarían.

– Cuando los castigos a su país natal cesaron, Zola Budd compitió en Barcelona 92, con gran expectación. Disputó la prueba de 3.000 metros, pero no llegó ni a clasificarse para la final.

– En una encuesta realizada por el Channel 4 de la televisión británica, la carrera de Zola Budd en los 3.000 metros en Los Angeles es uno de los 100 momentos más grandes de la historia del deporte. Ocupa el puesto 93.

Biografía, palmarés, estadísticas: Zola Budd nació el 26 de mayo de 1966 en Bloemfontein, Sudáfrica. Batió el récord del mundo de los 5.000 en 1984, pero como lo hizo en su país, no fue reconocido. Al año siguiente lo batió como británica. Además, en 1986 se proclamó campeona del mundo de cross.

Os dejo el vídeo de la polémica carrera de Los Angeles:

¿Sabes algo más de Zola Budd? ¿Tienes alguna anécdota? Escríbeme en los comentarios.