¿Quién es el Virus Respiratorio Sincitial?

Lavado nasal

Fuente: GTRES

De entre todos los virus habituales de los que se puede contagiar un niño pequeño, el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es el rey, pero no un rey bueno y benévolo, sino un rey de los que te dejan un mal recuerdo. No en vano, este virus es el responsable de la bronquiolitis, la cual es el motivo de ingreso más frecuente en pediatría y que año tras año pone en jaque al sistema sanitario debido al gran número de niños que requieren atención médica derivada de esta enfermedad.

Muchas familias desconocen qué es el VRS y la bronquioltis, sobre todo si no tienen hijos escolarizados o que tengan hermanos mayores. Sin embargo, la epidemia de VRS se concentra durante el final del otoño y principios del invierno, por lo cual, mientras leéis estas líneas, estoy convencido de que muchos padres y madres verán reconocido en este texto lo que les pasa a sus hijos.

En este post os explicamos qué es el VRS, en qué consiste la bronquiolitis y cuál es su tratamiento.

Características del VRS

El Virus Respiratorio Sincitial es un virus de la familia de Paramoxiviridae, en la que se encuentran otros virus ilustres como el sarampión o el de las paperas. El VRS tiene de particular que es altamente contagioso, ya se transmite por contacto directo a través de secreciones de un paciente infectado o mediante gotitas de saliva que expelimos al ambiente al toser, hablar o estornudar. Además, permanece durante varias horas en superficies, lo que contribuye mucho a su propagación en ciertos ambientes.

Como os podéis imaginar, y dadas las características de transmisión del VRS, las escuelas infantiles son el lugar más habitual en donde se suelen contagiar los niños de este virus, ya que por su edad resulta imposible extremar ciertas mediadas de higiene.

El VRS es un virus que podemos encontrar en todo el mundo y que principalmente actúa en los meses fríos. Durante esta época del año las urgencias y las plantas de hospitalización pediátrica se llenan con niños que han contraído esta infección. De hecho, en España se estima que cerca del 95% de niños menores de dos años han tenido contacto con este virus y que cada año ingresan en el hospital unos 10.000 niños por bronquiolitis o neumonía provocada por el VRS.

Mientras que una gran mayoría de niños menores de dos años que se contagian del VRS desarrollan una bronquiolitis, en niños mayores y adultos suele cursar como un cuadro respiratorio leve de vías altas, lo que viene siendo un catarro, aunque en personas ancianas es frecuente que provoque infecciones de vías respiratorias bajas con cierta gravedad.

En el caso de los niños pequeños, los factores de riesgo para desarrollar una bronquiolitis grave es la prematuridad, los enfermedades crónicas de corazón y pulmón y los lactantes de muy corta edad, sobre todo por debajo de los tres meses de vida.

Por desgracia, la inmunidad que genera el VRS es parcial y no duradera, lo que hace que cualquier persona que haya estado en contacto con este virus, incluso en aquellos niños que hubieran desarrollado un cuadro respiratorio grave, se puedan volver a contagiar en años sucesivos.

¿En qué consiste la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una enfermad que por definición afecta a niños menores de dos años y que da lugar a un cuadro respiratorio en el que al niño le cuesta respirar y en el que se identifican sibilancias en la auscultación, siempre en el contexto de una infección viral. Y de entre todos los virus que pueden dar a lugar a una bronquiolitis, el VRS es el más frecuente, siendo el responsable del 90% de los casos, por lo que hablar de bronquiolitis y VRS es casi lo mismo.

Aunque en algunos niños la infección por VRS se queda en un simple catarro, en los que desarrollan bronquiolitis vemos que a los tres o cuatro días de haber empezado con tos y mocos, es cuando detectamos la dificultad respiratoria y los ruidos en el pecho. Esto es así porque todas las bronquiolitis van precedidas de una fase catarral y con el paso de los días desarrollan la dificultad respiratoria, pero no por porque los mocos bajen al pecho, sino porque el virus avanza por la vía respiratoria y durante ese camino genera síntomas allí por donde pasa.

Lo que ocurre durante una bronquiolitis es que los bronquiolos, la parte final de la vía aérea, se inflaman y se llenan de secreciones, lo que produce una dificultad a la salida del aire y que conlleva la mencionada dificultad respiratoria. Dependiendo de como de grave sea ésta o de otra serie de circunstancias (aspecto del niño, capacidad de comer…) el ingreso hospitalario será necesario para controlar los síntomas que ha generado la bronquiolitis.

Y como en la mayoría de las infecciones respiratorias provocadas por virus, hay poco que se puede hacer más allá de esperar que el niño no empeore como para tener que salir corriendo al hospital. Como decía, el pico de mayor gravedad, cuando se ve cómo de grave va a ser una bronquiolitis, es a la semana del inicio de la tos y los mocos. Superados esos días, es difícil que el niño requiera ingreso, aunque la tos y los mocos pueden llegar a durar cerca de un mes, mayor duración a menor edad del niño.

¿Cuál es el tratamiento del VRS y la bronquiolitis?

A día de hoy no existe ningún tratamiento que cure el VRS ni que cambie el curso clínico de una bronquiolitis. En este sentido, solo está recomendado aplicar un tratamiento sintomático encaminado a mejorar la sintomatología de esta infección.

Para los síntomas generales o la fiebre, un antitérmico como el paracetamol o el ibuprofeno suele ser de ayuda. Para los mocos, en caso de que estos sean tan abundantes como para taponar la nariz de un niños, los lavados nasales con suero fisiológico son necesarios para resolver la obstrucción nasal. Para dormir, ya que al acostarse empeora la dificultad respiratoria, es adecuado incorporar el cabecero de la cama o de la cuna del niño. Y para que no se agoten al comer, suele ser útil fraccionar las tomas: darles de comer más veces, pero en menor cantidad.

En algunos casos, sobre todo en los mayores de 6 meses de vida, se suele emplear un fármaco broncodilatador llamado salbutamol. Solo en algunos casos es efectivo, ya que este fármaco relaja los músculos que rodean a los bronquiolos, pero como vimos en el apartado anterior, esto no es lo que ocurre principalmente en la bronquiolitis, donde lo que predomina es la inflamación y la producción de moco. Por ello, en estos niños se suele hacer un ensayo terapéutico y solo se mantiene en el caso de que realmente sea efectivo.

El resto de tratamientos que se han probado para este cuadro clínico, sobre todo el empleo de corticoides orales o nebulizados, no ha demostrado cambiar el curso clínico de una bronquiolitis ni disminuir la tasa de ingreso, por lo que no se deberían emplear en casos de bronquiolitis.

En ocasiones, la dificultad respiratoria requiere ingreso para aplicar oxígeno al niño o para ponerle un suero o una sonda nasogástrica para poder alimentarlo mientras supera la infección. Además, solo en caso de que haya una sospecha clara de sobreinfección bacteriana el empleo de antibióticos está justificado.

¿Cómo se puede prevenir este virus?

Seguro que después de todo lo que habéis leído en este texto estaréis diciendo ‘Vale, y qué puedo hacer para que mi hijo no se contagie del VRS…’.

Por desgracia, sobre todo en niños escolarizados o con hermanos mayores que ya acuden al colegio o la escuela, es muy difícil que no se contagien durante la época invernal, ya que en una clase de infantil los niños pequeños comparten/tocan/chupan todo lo que se les pasa por delante. En el caso de los adultos, una buena higiene de manos, ya que el contagio por secreciones es frecuente, suele ser efectivo, y por supuesto, en el caso de que algún niño se encuentre enfermo con fiebre o con un cuadro respiratorio importante no deberían acudir a clase.

Parta proteger a los recién nacidos y a los niños con factores de riesgo, es preferible que durante esta época del año no reciban visitas de personas con catarro o con un cuadro respiratorio de vías altas, porque lo que para un adulto es un simple catarrillo, para estos niños puede suponer un ingreso hospitalario.

Durante los últimos años se está desarrollando una vacuna contra el VRS que se emplearía en embarazadas para que éstas pasaran anticuerpos a sus futuros bebés, los cuales protegerían a los niños durante los primeros meses de vida, que es cuando más grave puede ser esta infección (esta estrategia ya se emplea en el caso de la tosferina y la vacunación de las madres embarazadas). Ojalá estos estudios lleguen a buen puerto porque marcarían un antes y un después en cuento a las bronquiolitis y los niños.

Y ya por último, en casos muy seleccionados con riesgo muy grave de infección por VRS (prematuros extremos, cardiopatías…) se les administra mensualmente una “vacuna” contra el VRS. Es un medicamento que lleva por nombre palivizumab y son anticuerpos que neutralizan el VRS en caso de infección. Realmente no es una vacuna, ya que no inducen una inmunidad duradera que es los que haría una vacuna. Es un medicamento muy caro que tiene un coste por inyección mensual de unos 500€ para un niño de unos 3 kilos de peso (es un fármaco que se prescribe por peso). Está financiado por la Seguridad Social bajo prescripción hospitalaria con unos criterios de inclusión en esta terapia muy estrictos.


En resumen, todos los inviernos los pediatras nos enfrentamos a una epidemia que conocemos bien y que llena nuestras consultas de niños pequeños a los que les cuesta respirar debido a la bronquiolitis provocada por el VRS. No existe tratamiento específico para estos niños, así que evitar el contacto directo con niños enfermos es la mejor manera de prevenir un contagio no deseado.

Fuente: Dos Pediatras en Casa G.O

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