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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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A Zidane se le acaba el crédito: la crisis del Real Madrid le señala

Cuando un entrenador lo ha ganado todo con un equipo, cuando ha llenado la vitrina de su club de títulos, cuando ha logrado incluso lo que ningún otro habia conseguido antes (esas dos Champions seguidas…), es difícil señalarle como culpable de los malos resultados. Duele. Pero el fútbol es como una relación amorosa, la felicidad anterior no significa nada, los buenos recuerdos no implican que haya que continuar hasta el final. La idílica relación entre Zidane y el club blanco vive una crisis de la que es muy difícil que se salga, y el galo tiene mucha culpa de ello. No hay que tener miedo a señalarlo por los grandes momentos del pasado.

Zinedine Zidane (EFE).

Zidane superó, y con creces, las expectativas que había a su llegada. Cogió a un equipo roto, hundido, que tenía la lucha casi perdida y venía de ser aplastado por el Barça con un 0-4 humillante en el Bernabéu. ¿Les suena, verdad? La situación actual es exactamente la misma a la que le costó el puesto a Rafa Benítez. Solo que con el equipo a 16 puntos del líder, mientras que el madrileño lo tenía a solo cuatro.

Sin embargo, en esos dos años casi exactos que lleva el francés en el banquillo, se han levantado dos Champions. Y una Liga. Y un Mundialito y dos Supercopas. Ello es la razón de que el puesto de Zizou no corra peligro, pero no quiere decir que no haya que señalar sus (graves) errores y su cabezonería en la toma de decisiones en esta campaña.

Negación de la realidad

Ya se sabe que para poner solución a un problema, lo más importante es reconocer la existencia del mismo. Pues bien, para Zidane, todo marcha bien y la cosa se arreglará sola, haciendo las mismas cosas, con los mismos jugadores, sin hacer apenas cambios y no hace ninguna falta fichar.

El club,  ante los malos resultados, está dispuesto a hacer un esfuerzo en este mercado invernal, pero en cada intervención ante la prensa, Zidane reitera que no quiere que se haga ningún fichaje. Se opone a que llegue un delantero que dote de gol al desacertado ataque del Real Madrid, y tampoco quiere un guardameta (con Kepa ya prácticamente cerrado) que aporte competitividad a la portería blanca. Quizás, el único entrenador del mundo que se niega a que su equipo le traiga jugadores.

Los mismos ‘11 cabrones’

La mítica frase de John Benjamin Toshack sobre que el lunes piensa en cambiar a todo el equipo y el domingo juegan “los mismos 11 cabrones de siempre” se hace realidad con Zidane. Su alineación es casi inamovible, eso hace que el equipo tenga a demasiados intocables y la consecuencia es el aburguesamiento de los jugadores. No hay competitividad. Para colmo, el día que decidió hacer un cambio, quitó a Isco ante el Barça, con el consiguiente desastre que supuso.

El caso más sangrante es el de Benzema, al que defiende contra viento y marea pese a su evidente bajo estado de forma y a su nulo acierto de cara al gol. Se niega, además, a que nadie le haga competencia.

Todo empezó en verano

Se fueron grandes jugadores, y llegaron otros en los que Zidane no confía. Cada partido de Marcelo es un drama defensivo, y Theo lo ve desde el banquillo. Se fue Morata (y Mariano) y a cambio llegó un Mayoral que no juega ni aunque Benzema no le marque un gol ni al arco iris. James se marchó a Múnich, y su sustituto Ceballos no va ni convocado la mayoría de los partidos. Se soñó con Mbappé, y no se le hizo hueco porque era demasiado dinero para un jugador que tenía difícil jugar porque por delante tenía a la BBC.

Los cambios

Consecuencia de esos intocables de los que hablábamos antes, probablemente. Pero lo cierto es que por muy mal que esté el Madrid en el partido, Zidane no hace cambios antes del minuto 75. Demasiado jugador que no puede ser sustituido, escasa confianza en los que tiene en el banquillo.

 

 

El desastre de Zidane: humillado por el Barça más mediocre

El clásico no solo deja muy tocada la Liga, aparece un claro señalado: Zidane. Sus decisiones y la omisión de las mismas en la parte decisiva del choque fueron nefastas para el Real Madrid, que se despide prácticamente de la Liga cuando aún no ha acabado el año 2017. Y con un 0-3 en casa, nada menos.

Zidane y Valverde

Zidane y Valverde (EFE).

El planteamiento del galo fue conservador, dejando a Isco en el banquillo y apostando por Kovacic. No le salió mal al inicio, pero el croata fue clave, por su dejación de funciones en defensa, del primer gol de los azulgrana.

Era el momento de tomar decisiones rápidas, con el Madrid muy, muy tocado y el Barça muy superior. Tardó tantísimo en tomar una decisión, con Bale y Asensio esperando para entrar, que los culés sentenciaron el partido con el penalti y expulsión de Carvajal.

Curiosamente, cuando entraron Bale y Asensio, el Madrid creó las mejores ocasiones. ¿Curiosamente? No, no es una coincidencia. La obstinación de Zidane en mantener como titular indiscutible a Benzema empieza a ser desesperante, un delantero que ni marca goles, ni se asocia con sus compañeros (por favor, basta ya de mitos). La culpa no es ya de Karim, lo es del entrenador, el que apuesta por él ciegamente cuando hay compañeros mucho más capacitados, pues si Bale no está para 90 minutos, están Asensio e Isco.

El Barça más mediocre de los últimos años, un equipo con bastante menos talento, le ha metido un 0-3 a domicilio al Real Madrid. Quizás la respuesta está en qué entrenadores tienen los dos equipos en el banquillo. Felicidades, Ernesto.

Los misterios de la crisis del Real Madrid y la hora de mirar a Zidane

Anda el madridismo desconcertado, y no es para menos. Y hay una gran pregunta, cuya respuesta no es nada sencilla de con testar: ¿Qué ha pasado para que el equipo que ganó hace apenas unos meses la Liga y la Champions haya empeorado tantísimo en tan poco tiempo?

Zidane y Cristiano

Zidane y Cristiano Ronaldo (EFE).

La plantilla se ha debilitado, vale, ahora ya pocos dudan sobre eso. Sin Morata, especialmente, ni James, se ha perdido mucho gol, precisamente la gran carencia de este Real Madrid de principio de temporada. Pero la Champions se ganó sin ellos, poco tuvieron que ver en el éxito de la Duodécima.

Hay dos grandes señalados, cuyos casos son muy distintos. Por un lado tenemos a Benzema, que desespera a los aficionados blancos con su falta de gol. Pero que nadie se olvide que empezó el 2017 igual, y los títulos llegaron igualmente. Su mágica jugada en el Wanda fue un oasis dentro de un final de campaña francamente mediocre. Y por el otro está Cristiano. ¿Cómo ha pasado de hacerle cinco al Bayern, tres al Atlético y dos en la final a la Juve a meter solo dos goles (y uno en el rechace de su penalti errado) en 14 jornadas? Otro misterio inexplicable.

Ayer, en San Mamés, el equipo fue el mismo que aplastó a la Juventus en Cardiff. El 11 de gala que estuvo 60 partidos seguidos marcando un gol. Cualquier parecido con esa época, es mera casualidad.

Con este panorama, toca mirar a Zidane, a su inmovilismo. Ante el Athletic, no hizo ningún cambio hasta el minuto 82, se le ve bloqueado, sin ser capaz de aportar ninguna innovación táctica. Sin Bale, ahora el 4-4-2 es incuestionable, da igual que el equipo necesite gol como el comer. El francés se ha ganado mucho, mucho crédito, pero es el momento de exigirle más. A otros entrenadores, se les destituyó con resultados similares a los de este Madrid.

Qué hacer ahora con Gareth Bale, el héroe de las grandes noches arrasado por las lesiones

Pocas cosas duelen más que ver cómo tu jugador fetiche se lesiona constantemente. Me gusta tanto Gareth Bale que cuando se hizo un cambio en este blog, no dude en mencionarle en la definición que me tocó dar.

Muchos de los momentos deportivos con los que más he disfrutado recientemente, se los debo a él. Hace algo más de tres años, en Mestalla, le vi echar una carrera a Bartra, desaparecer de mi vista (literal, desde la tribuna de prensa se le dejó de ver), y reaparecer de nuevo para hacer una de las mayores demostraciones de potencia jamás vistas sobre un campo. Compartía mesa con varios periodistas deportivos conocidos por su poco aprecio al galés. Jamás olvidaré sus caras.

Gareth Bale

Gareth Bale (EFE).

Pocas semanas después, en Lisboa, marcó el gol que adelantó al Real Madrid en la prórroga de la final de la Champions ante el Atleti. Fue en un contragolpe voraz llevado por Di María y en el que Bale demostró de nuevo su tremendo físico, llegando el primero al área contraria tras más de 100 minutos de esfuerzo brutal.

No me olvido tampoco de Milán, de la garra que demostró ese día. Volvió a tener problemas físicos ese día, se le veía acalambrado, medio cojo. Y aun así, fue de los mejores del equipo, cada vez que cogía el balón, la defensa del Atleti se echaba atrás. Tampoco se excusó por no poder casi ni andar en la tanda de penaltis, y se encargó de uno de los lanzamientos con valentía. Pudo esconderse en su lesión, pero decidió dar un paso adelante.

Con Gales, en la Eurocopa de 2016, demostró que es un auténtico líder. Cogió a una selección menor, muy menor, y la llevó nada menos que a las semifinales.

Las críticas a la BBC siempre se han centrado en él. Daba igual todo lo contado anteriormente, o sus buenas cifras de goles y asistencias. Si las cosas iban mal, el galés era el señalado. Tras la final de San Siro, empezó la temporada 2016/17 como un tiro… y entonces empezó su calvario. Sus lesiones eran antes frecuentes, pero desde ese momento han pasado a no darle un respiro. Estuvo meses sin jugar, llegó justo para disputar la final de la Champions (fue suplente ante un Isco estelar) y en esta campaña apenas ha podido jugar.

En verano, pese a la salida de Morata y James, el Real Madrid decidió no reforzar su línea de ataque. Se confiaba en que con la BBC más Isco y Asensio, era suficiente. Quién sabe si por ello Florentino decidió retirarse de la puja por Mbappé, con tanta estrella no era fácil el reparto de minutos.

Pero… ¿y ahora qué? Es triste, y duele escribir esto, pero todo proyecto del Real Madrid a partir de ahora no puede contar con Bale como pieza clave como hasta ahora. No digo que haya que venderle (no se sacará mucho ya, viendo su historial de lesiones), digo que su historial de lesiones, con más de un año ya sin apenas disputar partidos, hace imposible tener confianza en que esté a disposición de Zidane cuando se le necesite. Toca ser agradecido con Gareth por todo lo que ha dado al Real Madrid (tres Champions desde que llegó, que nadie se olvide), y a la vez ser conscientes de que no es nada fiable por su historial de lesiones. Y si, por un casual, deja de lesionarse con frecuencia, bienvenido será, por supuesto.

La peor noche de Benzema: fallo escandaloso y golazo decisivo de Morata

La jornada dominical fue dura, muy dura con Karim Benzema. Y la paciencia del madridismo, que hace tiempo que se está agotando, está cerca de acabarse. La despedida del Bernabéu tras el partido ante Las Palmas fue con una pitada algo mitigada por la goleada del conjunto blanco.

Álvaro Morata en el partido ante el Manchester United (EFE).

La situación del día fue la siguiente. Por la tarde, el gran choque de la jornada en la Premier enfrentaba a Chelsea y Manchester United, y el partido, que acabó con 1-0, lo decidió un gol de Álvaro Morata. Un cabezazo de delantero puro, de ‘9’ de los de toda la vida, y en un partido clave en la lucha por el campeonato. Tres puntos de oro para los blues gracias a la efectividad del jugador que compraron a precio de oro para ello.

A continuación, y nada más comenzar el choque ante Las Palmas, Karim Benzema se quedó solo ante el portero en un cómodo mano a mano en el que tuvo tiempo para pensar cómo batir a Lizoain, pero fue el meta el que resultó vencedor del duelo ante la desesperación del estadio blanco.

Después, poco más. Un remate de cabeza al que no llegó como único aspecto reseñable, y pitos cuando fue sustituido por Zidane a cuarto de hora del final del partido. Benzema lleva un gol en Liga esta temporada, cifra indigna de un delantero del Real Madrid. Cristiano también lleva solo uno, sí, pero el crédito que tenían uno y otro no es, evidentemente, el mismo.

Otro año una grave crisis del Real Madrid… ¿otra Champions que ganarán los blancos?

Kroos y Cristiano se lamentan en el partido del miércoles en Wembley (EFE).

Lo peor y a la vez lo más raro de lo que me pasa viendo al Real Madrid es que no sé qué está pasando con este equipo. Me niego a pensar que sea solo una cuestión de actitud, como señalaron varios futbolistas tras el partido ante el Girona. En Wembley, los jugadores blancos salieron mentalizados y concentrados, y el mejor ejemplo fue Sergio Ramos, el perfecto baremo cuando de actitud se habla.

Quizás la explicación más lógica sea una suma de muchas, muchísimas cosas. Jugadores en pésimo estado de forma (hola, Marcelo), otros que son una sombra de pasadas temporadas (Kroos y Modric, por ahí se cae el equipo) y jugadores con los que es mejor resignarse, no pedirles más de lo que pueden dar. Con esto me refiero a Benzema, delantero titularísimo del doble campeón de Europa que el miércoles recibió un clínic de cómo debe jugar un ‘9’, cortesía de Harry Kane.

No se libra, ni mucho menos, Zinedine Zidane. Cada cambio táctico del galo es un desastre, ni una vez en toda la temporada un cambio ha resultado efectivo. En los últimos partidos, se ha empeñado en cambiar el dibujo del equipo para intentar remontadas, y todas las veces ha convertido al Madrid en un caos táctico que ha empeorado la situación.

Para acabar, una pequeña mención a lo sucedido este verano, que deberá ser analizado con calma más adelante. En el partido más importante de la temporada, tuvo que jugar un canterano sin apenas experiencia (un voluntarioso pero bisoño Achraf) y el banquillo tenía una media de menos de 21 años. Cuando vienes de tener el año pasado a Morata, James y Pepe, este es un dato duro, muy duro. El banquillo ya no cambia partidos, solo Asensio parece una garantía, y no deja de ser aún muy joven.

Mala pinta tiene este proyecto, muy mala. Y por lo visto en las últimas temporadas, esto solo puede acabar de una forma: con otra victoria en la Champions.

La doble vara de medir con Cristiano Ronaldo y por qué es justo ganador del Premio The Best

Como la memoria es frágil, vamos a hacer un recordatorio. Cristiano metió diez goles entre cuartos, semifinales y final de la pasada Champions. Para los que duden de quién merece llevarse hoy el premio The Best de la FIFA, o en enero el Balón de Oro.

Cristiano, con la Champions

Cristiano, con la Champions conquistada en Cardiff (EFE).

Mientras Messi no fue capaz de meterle ni un solo gol a la Juve, Ronaldo le hizo cinco al Bayern. Después, ya con Leo de vacaciones entre semana, el luso le hizo tres al Atlético de Madrid en semifinales. Y en la final, al mismo equipo al que el argentino no fue capaz de hacerle ni un solo tanto en 180 minutos, Cristiano le hizo dos en 90.

Cada año, me canso de repetir una cosa. El Balón de Oro (ahora escindido en dos premios) no elige al mejor jugador del mundo, elige al mejor de ese año. DE ESE AÑO. Es decir, el que ha sido más decisivo en la temporada 2016/17, en el caso de The Best, en 2017, en el caso del premio de la revista L’Equipe.

Como el premio se ha convertido en los últimos años, al menos de momento, en el eterno duelo entre Cristiano y Messi, pues en esta edición de 2017 no hay color. Porque la Champions fue para Ronaldo con una exhibición jamás vista en los partidos decisivos (los cinco últimos) y la Liga, pese al icónico gol de Leo en el Bernabéu, también fue blanca.

Es curiosa la doble vara de medir con Cristiano. Cuando hace un par de años se hinchó a marcar goles a Suecia, al Malmoe, el Espanyol y otros equipos denominados por sus críticos (me incluyo, me incluyo) menores, se decía que ya no estaba para los partidos grandes. Ahora que es Leo el que se luce ante Venezuela, el Espanyol o el Eibar, ni un solo pero. Es que es el mejor. Nadie recuerda lo mal que lo hizo en la pasada Champions cuando llegaron los momentos decisivos.

Hoy, Cristiano ganará el The Best y algunos todavía se atreverán a decir que es injusto, que el mejor es Messi. En fin. En deporte, como en política, cambiar de opinión o reconocer méritos de ‘los rivales’ es pedir un imposible.

Están locos estos madridistas

Qué divertido es ser del Real Madrid, la verdad. No hay ni un respiro. Tan pronto te ganan dos Champions seguidas como te tiran la Liga en septiembre.

Esto es algo que ya pasó hace no mucho. Venía el madridismo del subidón de ganar la mejor Liga de la historia en 2012, nada menos que ante el Barça de Pep, la denominada Liga de los récords tanto por los puntos como por los goles, y nada más comenzar la siguiente, ya se había tirado la Liga a la basura, también en septiembre u octubre.

Aficionados Real Madrid

Aficionados Real Madrid (El Chiringuito de Mega).

Fue curioso oír hablar ayer a Isco de que el equipo tiene ansiedad cuando no marca pronto. ANSIEDAD. Después de ganar dos Champions seguidas y levantar la Liga, apenas unos días después de dar un verdadero repaso al Barça en la Supercopa (con un contundente 5-1), había ansiedad… ¡¡¡por dos empates en casa en las dos primeras jornadas como local en Liga!!!

El madridismo se lo ha pasado bomba este verano viendo como el eterno rival hacía el ridículo en el mercado de fichajes. Como habían perdido a su segunda máxima estrella y cómo le daban un portazo detrás de otro cada vez que iba a fichar. Y ahora las risas con Paulinho son llantos constantes, y el seguidor blanco se flagela porque se ha ido Morata y no hay ningún delantero, mientras se entretiene insultando a Gareth Bale, mitad por su mal momento de forma, mitad porque no es español.

Para acabar, y por si alguien piensa que exagero con lo que hablo del madridismo, quiero compartir un vídeo de los aficionados merengues ayer a la salida del Bernabéu en los micrófonos de El Chiringuito de Jugones de la Sexta. Solo se me ocurre algo similar a lo que siempre decía Obelix: están locos estos madridistas.

El Real Madrid muestra sus debilidades: de los errores de Benzema al desastroso momento de Bale

Ya hemos hablado alguna vez en este blog de la tendencia de un amplio sector del madridismo al drama, al pesimismo desmedido después de un mal resultado. Y con el empate en casa ante el Valencia de ayer, volvió a salir esa vertiente en los aficionados blancos. Da igual que se hayan ganado dos Champions seguidas, se acaben de levantar dos títulos o se haya aplastado sin piedad al Barça hace una semana, las críticas son siempre feroces.

Sin caer en el victimismo barato, del empate ante el Valencia se intuyen varias debilidades en este Real Madrid que últimamente no se habían ni intuido:

  1. Dependencia de Cristiano. El tremendo rendimiento del luso en el final de la pasada temporada se debió a que, por fin, fue dosificado durante todo el curso. Esta campaña cumplirá 33 años, y Zidane debe seguir administrándole los minutos. Sin embargo, da la sensación de que en la actual plantilla, el único que tiene gol es él.

    Bale y Benzema en un entrenamiento

    Bale y Benzema en un entrenamiento (AFP)

  2. Bale, el físico no le da. Tiene mucha calidad, pero su juego se basa en la potencia, la explosividad. Hace un año, era el mejor jugador de la plantilla; ahora, es uno de los peores. Ya no tiene la titularidad garantizada, y no es solo que Asensio o Isco le hayan comido la tostada, es que hoy en día, no aporta prácticamente nada al equipo. La clave está en su condición física: o vuelve a ser el de hace un año, o su temporada apunta a dramática. El Bernabéu no tendrá piedad con él.
  3. Desesperación con Benzema. Su fútbol solo se justifica cuando tiene al lado un goleador, y sin Cristiano se queda huérfano. Por mucho que combine y que aporte, es el ‘9’ del Madrid, y no puede fallar ocasiones casi a puerta vacía como ante el Valencia.
  4. Carencias en defensa. Con la tendencia de Ramos a ser expulsado y los eternos problemas de lesiones de Varane, el centro de la zaga va corta. Casemiro lo hizo bien, pero el brasileño es más necesario en el medio del campo.
  5. ¿Por qué se han vendido a los dos ‘9’ suplentes? La gran carencia en la planificación blanca. El objetivo era Mbappé, pero el galo se va a ir al PSG. Mientras, el Madrid ha vendido a Morata y Mariano, lo que deja como únicos delanteros puros a Benzema, del que ya vimos ayer de lo que es capaz, y al inexperto Borja Mayoral. El Madrid ha perdido, y mucho, en gol saliendo desde el banquillo.
  6. Mucho talento, poco control. Curioso que con un centro del campo formado por Kroos, Modric, Isco y Asensio el control del partido nunca fuera del Madrid. Talento a raudales, pero sin organización. Se echó en falta en esa zona a Casemiro.
  7. ¿Hay confianza en Marcos Llorente? Me sorprendió que, con Casemiro jugando atrás, no jugará ni un minuto. Kovacic no tuvo su mejor día cuando salió en la segunda mitad y se le vio desbordado cuando le tocó defender.

 

 

 

 

El fútbol, las cifras (supuestamente) indecentes que maneja y los 180 millones por Mbappé

Es difícil valorar qué precio es el adecuado por un jugador. ¿Fue caro Cristiano Ronaldo por 96 millones en 2009? Evidentemente, no. ¿Lo fue el de Kaká por 65? Sí, muchísimo.

Ahora mismo, el mundo del fútbol maneja cifras astronómicas, de las que asustan de verdad, y lo hace gracias a los contratos televisivos que han hecho de oro a los clubes de la Premier, a las grandes cantidades de dinero que tienen clubes como Real Madrid, Barça o Bayern y a la aparición de jeques que deciden invertir sus petrodólares en el deporte rey. Menos demagogia con ese tema, que no era un dinero que, de otra forma, se iba a destinar a labores humanitarias.

Mbappé

Kylina Mbappé (EFE)

Dicho esto, tenía razón hace poco Guardiola cuando dijo que el mercado futbolero se estaba volviendo loco. Él, que sí es experto en demagogia, denunciaba que un joven de solo 16 años le hubiera costado al Real Madrid 46 millones de euros. Unos días después, se ha gastado casi 90 en dos laterales derechos (Kyle Walker y Danilo, no Cafú y o Dani Alves) y cerca de 60 en un lateral izquierdo (Mendy, no Roberto Carlos).

Y como el mercado es el que es, toca adaptarse a él. Y el que quiera a un crack mundial, va a tener que sacar millones como no se han visto nunca. Pagó el Manchester United más de 100 millones por Pogba, un gran centrocampista pero que no está ni entre los 5 mejores del mundo (siendo generoso). Ese es otro de los baremos.

Así, nos hemos pasado el verano viendo cómo se han pagado 50 (+30 en variables) por un centrocampista del Mónaco al que casi nadie conocía hace un año (Bernardo Silva), 80 por el delantero suplente del Real Madrid (Morata), 75 por el del Everton (Lukaku) y, como hemos mencionado, unos 140 en laterales (Walker, Mendy, Danilo al City). Y no estamos ni en agosto, aunque queda más de un mes para ver medianías a precio de oro. O jugadores como Neymar por más de 200 kilos.

¿Vale, entonces, Mbappé los 160-180 millones de euros que podría pagar el Real Madrid por el delantero más prometedor del fútbol mundial? Viendo lo que estamos viendo, y considerando que el Real Madrid ha recaudado una millonada vendiendo a varios de sus suplentes (Morata, Danilo y James por, al menos, 120, que pueden llegar a ser unos 160), el riesgo, siendo alto, merece la pena.