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Por qué un Real Madrid femenino sería una pésima noticia

Florentino Pérez, el pasado mes de enero (EFE).

El auge del fútbol femenino en España es imparable. Este año parece que ha sido el definitivo para el despegue de este deporte, en el que nuestro país está teniendo un papel protagonista. La última demostración fue en la final de la Copa de la Reina de este sábado, todo un éxito de asistencia y audiencia.

Debido a este auge, son muchas las voces que apuntan a que el club más laureado y poderoso del fútbol español (y quizá mundial), el Real Madrid, debería apuntarse también al fútbol femenino y crear su propia sección. Florentino Pérez no ha estado muy por la labor últimamente, pero cada vez la presión es mayor. Pero en mi opinión, sería una pésima noticia.

El fútbol femenino en España está todavía sin viciar. Está libre del corrosivo ‘barçamadridismo’ que todo lo envenena en la versión masculina y que tanto daño hace. Actualmente, el ambiente es sano, vemos a equipos como la Real Sociedad capaz de alzar un torneo de la importancia de la Copa de la Reina. Vemos alternancia, vemos igualdad. La presencia de un Real Madrid femenino lo estropearía todo.

No me quiero ni imaginar a ciertos medios y a ciertos periodistas, que ostentan la bufanda blanca al cuello, ante la tesitura de un Real Madrid femenino. La ‘chiringuitización’ del fútbol femenino es lo último que necesita este deporte, que está siguiendo los pasos adecuados para que en España crezca cada vez más. Que está en el buen camino. Y que no tiene techo. Dejémoslo crecer en libertad.

Guardiola no cree que el Real Madrid que le metió un 5-0 sea uno de los mejores equipos contra los que ha jugado

Pep Guardiola

Pep Guardiola (EFE).

Guardiola y sus extrañas varas de medir cuentan desde su última rueda de prensa con un nuevo capítulo: el de los grandes equipos a los que se ha enfrentado. Para Pep, los dos mejores equipos a los que se ha medido han sido el Barça de Messi, Suárez y Neymar y el actual Liverpool.

Sorprende un poco, o más bien bastante, esta afirmación cuando el técnico catalán se comió un contundente 5-0 en contra en la eliminatoria de semifinales de la Champions de 2014 contra el Real Madrid de Ancelotti, con un 0-4 en Múnich incluido, la peor derrota de la historia de los bávaros como locales en la máxima competición continental.

Es curioso, cuando menos, como Pep ha tratado siempre de menospreciar todo lo logrado por el Real Madrid. Hace poco soltó que no era uno de los grandes dominadores del fútbol europeo pese a sus cuatro Champions en cinco años, y que por delante estaban el Barça, la Juventus y el Bayern por ganar con más frecuencia sus respectivas -y menos competidas- competiciones domésticas.

Ahora, el menosprecio es más sibilino. Hace de menos tratando que no se note demasiado, pero lo hace. Y por ello, el equipo que le ganó en semifinales por 5-3 (ese Barça de la MSN en 2015) fue mejor que el que le metió 5-0 un año antes. Quizás en su cabeza sea algo real.

Los bochornosos pitos a Gareth Bale en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu (EFE).

No acabo de entender muy bien lo que está pasando con Gareth Bale. El público del Bernabéu, implacable de nuevo, volvió a silbar al galés cada vez que cogió el balón en el encuentro ante el Athletic.

Lo curioso del caso es que esa sentencia que parece que ya se ha dictado solo afecta al británico. Es como si el gran culpable de la mala temporada del Real Madrid fuera él y solo él, como si el resto del equipo hubiera estado bien y este año para olvidar fuera todo por su evidente mala temporada.

Y es que lo de su desastrosa mala temporada no tiene discusión. Bale ha decepcionado, me ha decepcionado enormemente. Esperaba que fuera un líder sobre el campo, que cogiera el relevo goleador de Cristiano, y eso no ha ocurrido. Quizás por sus recurrentes lesiones, quizás porque ya el físico, su gran virtud, no le da para más, pero es la cruda realidad ahora mismo con el galés.

Bale debe de salir del Madrid este verano, en el nuevo proyecto no tiene que estar. De eso tampoco tengo dudas, y no tengo problema en reconocerlo.
Pero que alguien, por favor, me explique esa inquina con el hombre que hace apenas unos meses metió los dos goles decisivos de la victoria en la final de la Champions, uno de ellos una inolvidable chilena.

Su rendimiento quizás ha sido algo inferior de lo esperado, pero desde luego no ha sido Kaká. Su media de goles y asistencias ha sido más que buena (parecida, por ejemplo, a la de Raúl) y absolutamente siempre ha aparecido en los momentos importantes. No solo en esa final de Champions en Kiev, también fue decisivo en la de Lisboa de 2014, y en la de Milán en 2016. Dejó también un gol imborrable en una final de Copa ante el Barça. Y en 2016 marcó el tanto ante el City que dio el billete a la final continental.

Son muchos, muchísimos, los buenos momentos que ha dejado. ¿Qué pasa entonces? Si es su desidia, ¿por qué a Kroos no se le trata igual de mal? Si es que no habla casi español tras más de cuatro años, ¿por qué al madridismo le cae entonces tan bien David Beckham?

Igual es algo tan imperdonable como irse a jugar al golf en sus ratos libres, e incluso verlo por televisión. Debe de ser eso lo que hace a un amplio sector del madridismo odiarle y a muchos periodistas perseguirle sin tregua.

Zidane ya sabía que la debacle del Real Madrid iba a pasar… y Florentino prefirió no verlo

Florentino Pérez y Zidane

Florentino Pérez y Zidane el día de la dimisión del galo (EFE).

Lo más indignante de la peor semana de la historia reciente del Real Madrid no me parece lo ocurrido, sino que no se haya hecho algo para evitarlo. Que se haya mirado a otro lado. Había pistas sobre que una debacle así podía ocurrir, pero se prefirió ignorarlas.

La dimisión de Zidane fue un punto clave, pero no la causa. Lo que ha sucedido en el club blanco no ha sido por la marcha del galo, ni tampoco (o no todo) por la posterior de Cristiano, pero el bueno de Zizou lo supo ver a tiempo.

Cuando le preguntaban si prefería ganar Liga o Champions, sorprendía el francés con que era la Liga lo que quería, algo contrario a la tradición del club… y a su propio palmarés. Y es que Zidane pensaba en el día a día, en lo largas que se le hacían las semanas después de derrotas bochornosas por la falta de hambre y por el evidente desgaste de la plantilla.

Señaló la eliminación copera ante el Leganés como su peor momento por ello, y ese día tuvo claro que el equipo no daba para más, que podía hacer un esfuerzo corto, un esprint como el que le llevó a ganar de nuevo la Liga de Campeones, pero que la plantilla exigía una renovación para la que él no se veía con fuerzas. O que simplemente prefería no hacer por el lazo afectivo de quienes tanto habían dado al Real Madrid.

Y mientras Zidane se iba y después lo hacía Cristiano a cambio de 100 millones, una cantidad con la que hoy en día no puedes fichar ni a Coutinhos o Dembélés, en las altas esferas blancas se pensó que todo iba bien, que el equipo era tricampeón de Europa, que si los goles no los metía CR, los haría Bale, y que Isco sería por fin indiscutible para ser el líder de ese nuevo proyecto.Y que Asensio tendría más minutos para explotar definitivamente.

El que más conocía al equipo dejó claro en rueda de prensa lo que le pasaba a este Real Madrid envejecido y cebado de éxito. Se vendió el Ferrari pensando que en breve se podría estropear y que bien estaba sacar una buena suma por él. Y a cambio, la nada. Del deportivo a coger el autobús, de golpe. Un entrenador con la vitrina vacía de títulos y escaso carisma, un par de fichajes de relleno, un proyecto de futura estrella… y de nuevo al ruedo.

A Florentino es justo reconocerle los éxitos logrados todos estos años, pero lo que está claro es que no ha sabido ver venir lo que iba a pasar pese a los numerosos indicios que había. Y también es evidente que ya no es aquel que revolucionó el mundo del fútbol en 2009 fichando a cracks sin medida, hasta él se ha acomodado. De Cristianos y Kakás a Odriozolas y Marianos. Lo que necesita ahora el Madrid es ese Florentino desbocado de hace diez años. Veremos si sigue con fuerzas para ello o a los blancos les espera una larga y dura travesía del desierto.

La tecnología deja a los árbitros sin coartada: del error a la prevaricación para compensar

Acción de Randolph

La acción de Randolph y Tomic (TWITTER MOVISTAR BASKET)

La llegada de la tecnología al deporte es algo que no tiene freno, que irá a más. La implementación del VAR al fútbol lo ha convertido el asunto en mediático, generando aún más polémicas que antes si cabe, pero lo que nadie se esperaba era que fuera una jugada en otro deporte, el baloncesto, la que hiciera que todo explotara. No hay nada que la rivalidad Madrid-Barça no consiga, eso está claro.

Hasta ahora, los árbitros tenían una excusa perfecta: la inmediatez, la rapidez de la jugada. Y tenían toda la razón, pues es absolutamente imposible acertar en cada acción, en cada jugada. Pensemos en nosotros mismos viendo una jugada en la televisión, son innumerables las veces en las que pensamos que ha pasado una cosa y, al verlo en la repetición, nos damos cuenta de que no ha sido así.

Pero ahora las reglas del juego han cambiado, la tecnología permite, en muchas ocasiones, ver la jugada de una manera más pausada, reposar la decisión, ver varias tomas, otros ángulos. Es decir, en teoría debería minimizar el error. Hay jugadas interpretables, grises, en deportes de contacto no siempre es blanco o negro. Pero luego hay otras que no, que son tan claras que el error solo se justifica desde motivos externos.

Y eso es lo grave de lo que pasó este domingo en la final de Copa de basket. La conciencia sucia de los colegiados, que se tragaron una falta anterior clarísima del madridista Randolph al azulgrana Singleton que hubiera sentenciado la final, hizo que en la jugada siguiente, cuando el propio Randolph fue a taponar un tiro de Tomic, se decidiera que fue tapón ilegal y se diera la canasta de la victoria al Barça. No fue tapón, fue rebote, las repeticiones lo dejaron claro y los árbitros prefirieron no verlo, era mejor así para ellos, pensaron. Se pasó del error garrafal a la prevaricación, es lo que sucede cuando el miedo es más fuerte que la profesionalidad. Al final, el Barça fue justo campeón, pero lo fue por la ley de la compensación en uno de los episodios más tristes del deporte español y que veremos qué consecuencias trae.

Polémica después de que el VAR anulara un gol al Ajax: ¿cuándo es fuera de juego y cuándo no?

El VAR, recién llegado a la Champions, ya ha alimentado la polémica en su segundo día en uso y en su primera acción. En el duelo de ida de octavos entre el Ajax y el Real Madrid, anuló un gol por presunto fuera de juego a los holandeses en el minuto 40 de partido. Un fuera de juego ‘de obstrucción o interferencia’ que el árbitro Skomina vio a través de una pantalla porque en primera persona no había sido capaz de apreciarlo. La sala VAR reclamó su revisión y finalmente, el tanto de Tagliafico de cabeza tras un rechace no subió al marcador. Significaba el 1-0 a favor del Ajax en la eliminatoria y los jugadores recriminaron su actuación al árbitro al verla injusta.

¿Cuándo es fuera de juego y cuándo no?

Lo que todos los aficionados al fútbol tenemos claro es que “estás en fuera de juego cuando, estando en la mitad del campo de tu oponente, cualquier parte de tu cabeza, cuerpo o piernas está más cerca de la línea de gol que el balón y el penúltimo de los oponentes”. También “si estando en dicha posición, un compañero juega el balón y rebota en un oponente o el poste o el larguero de la portería y la posesión te llega a ti”. Hasta aquí todo claro.

¿Qué pasó cuando el balón llegó a Tagliafico?

En las Leyes del Juego 2013/14, la Ley 11 estipula que “un jugador en posición de fuera de juego solo será penalizado si, en el momento que toca el balón o lo hace uno de sus compañeros, él está, según el punto de vista del árbitro, participando de forma activa en el juego si: interfiere en el juego, interfiere en el adversario o saca provecho de esa posición”. En el partido de Champions, concretamente se dio la segunda de las opciones.

“Interferir en un adversario” significa que el jugador en cuestión impide que el adversario juegue o tenga posibilidad de jugar el balón obstruyendo la línea de visión o disputándole el balón. En este caso era un un saque de esquina a favor del Ajax en el que primero hay un remate en el que Courtois no está acertado y Tagliafico remata. Pero no es él quien está en fuera de juego, sino Tadic, que molesta al portero en ese remate. Por lo tanto, el árbitro considera que la posición de Tadic es antirreglamentaria pese a que no toca el balón, pero sí que molesta a Courtois e impide que tenga visibilidad..

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Regla del fuera de juego de la FIFA.

Esto solo se pudo ver a través del televisor y, el hecho de anular el gol por este fuera de juego ‘de obstrucción’ tan dudoso espero que sea otro de los motivos por los que la ley del fuera de juego llegue a modificarse. Y ya que estamos,  también por los fuera de juego que se pitan por milímetros, centímetros o por brazos más o menos adelantados…

No, el VAR no ayuda al Real Madrid: hasta la prensa deportiva catalana considera que le perjudica

Protestas del Atlético en el derbi

Protestas del Atlético en el derbi (EFE).

El balance arbitral del derbi para el Real Madrid fue el siguiente: un gol en contra mal concedido (falta previa muy clara de Correa a Vinícius), un penalti dudoso a favor (hubo una falta fuera del área y otra dentro), un fuera de juego de Morata que acabó en gol muy, muy justo (tenemos guerra de arquitectos ahora para ver si fue o no) y un penalti muy dudoso no pitado a Morata. Eso fue lo que pasó y que ha servido hasta al propio Atlético para denunciar que fue perjudicado con tres oportunistas, manipuladoras y bien seleccionadas para dejar la sensación de que el VAR ayuda al Real Madrid.

Por lo tanto, después de un partido en el que fue perjudicado en un gol y en el que la moneda cayó de cara para el Madrid en tres jugadas dudosísimas, la conclusión general parece ser que las quejas madridistas eran infundadas, y que la tecnología ‘también’ le está ayudando. Después del no penalti a Vinícius, el partido ante la Real Sociedad, el fuera de juego señalado a Benzema ante el Alavés o las constantes decisiones a favor del Barça, escuchar esto es bastante indignante.

Pues bien, hoy, navegando por la web de Mundo Deportivo, me he encontrado una noticia en la que hacen un análisis de cómo, a su juicio, iría la clasificación de la Liga. El resultado es más que sorprendente, pues consideran que el Real Madrid debería tener un punto más, un gol a favor más… y ¡seis goles en contra menos!

Clasificación de la Liga con o sin VAR

Clasificación de la Liga con o sin VAR de Mundo Deportivo

La historia del Real Madrid con el VAR es que, efectivamente, le ha concedido a sus rivales goles en contra que sí eran legales, hasta ahí todo perfecto, pero por contra no le ha dado las decisiones a favor que sí que le correspondían, como las anteriormente citadas. Y encima toca aguantar tuits institucionales de clubes, comentarios de periodistas y exabruptos de aficionados diciendo que el VAR ayuda al Madrid.

Coincido con mi compañero de blog Edu Casado en una cosa: la culpa de que el VAR no esté funcionando es de los árbitros españoles y la mala aplicación que hacen del mismo. No es la tecnología, es cómo la usan los hombres.

El mal momento de forma de Marcelo y sus siete kilos de más… que él niega

Marcelo

Marcelo, de rodillas en un partido (EFE).

El Real Madrid vive su mejor momento de forma de la temporada y el equipo no solo se ha cargado de moral de cara a la Champions o el duelo copero ante el Barça, sino que ahora también sueña con la Liga.

Dentro de las numerosas buenas noticias que rodean ahora al equipo blanco, dos son los peros. Por un lado está el ‘caso Isco’, un tema que debería darse ya por perdido para esta temporada. El malagueño no existe para Solari y menos aún con todos los jugadores de ataque disponibles.

Y por el otro está el ‘caso Marcelo’, que es distinto. Sus desastrosas actuaciones esta temporada le han costado numerosos goles en contra al Madrid, y el técnico argentino no lo ha dudado, le ha quitado del ’11’ para que el lateral izquierdo titular sea Reguilón. En la Copa, donde sí juega, volvió a ser señalado por su mal partido en general -hizo que pareciera que Malcom era Garrincha- y por la jugada del gol en particular, en la que pasó de bajar a defender, no sé sabe si por apatía o por falta de físico.

Y a colación de su físico ha querido precisamente el brasileño desmentir una noticia que dio José Ramón de la Morena el pasado mes de enero y que a muchos cuadraba: que tiene siete kilos de más.

Es mentira, es una cosa que inventan para hacerle mal a los deportistas. Es imposible jugar con siete kilos de más, imposible.

Marcelo niega su sobrepeso, pero lo que es obvio es que su estado de forma es muy, muy malo, y de ahí viene su suplencia, más aún viendo partidos como el de Reguilón en el Wanda. La duda es si el brasileño es ya un jugador perdido para la causa definitivamente o aún es recuperable. Viendo su partido ante el Barça, desde luego que buena pinta no tiene.

Los árbitros españoles son tan malos que no lo arregla ni el VAR

Estrada, pintando penalti tras la falta de Giménez sobre Vinícius (EFE)

La mayoría esperábamos la llegada del videoarbitraje o VAR con esperanza. El apoyo del vídeo iba a servir para hacer un fútbol más justo, más equilibrado, sin atracos. Pero con el lamentable nivel del arbitraje español, ni siquiera es suficiente.

Este sábado hemos visto un ejemplo en el derbi madrileño en el Metropolitano. Estrada Fernández, un árbitro totalmente superado por la situación, que no ha mostrado en ningún momento ni el acierto ni la autoridad que se le supone a un colegiado de la autodenominada ‘mejor Liga del mundo’.

Pitar como penalti la clarísima falta fuera del área de Giménez a Vinícius, no pitar uno de Casemiro sobre Morata, haber acribillado a tarjetas a un Atlético que ha acabado con diez y sentirse inseguro en todos los lances del encuentro son los síntomas de que el VAR es al arbitraje lo que un Ferrari para un invidente. No sirve de nada.

El fuera de juego que no era de Benzema: no es el VAR, es quién lo usa

Benzema ante el Alavés

Benzema ante el Alavés

Son ya varias veces los que me preguntan si estoy a favor del VAR, y pese a que digo que sí, me toca hacerlo con la boca pequeña. Porque no es que esté en contra, pues es evidente que la tecnología puede ayudar a la toma de decisiones de los árbitros, pero es absolutamente imposible estar a favor de lo que se está haciendo en España. No es el VAR, es quién lo maneja.

Mi pregunta es: ¿son de verdad tan malos los árbitros? La jugada del Real Madrid – Alavés en la que Benzema se quedaba solo ante el portero -y con Bale a su derecha- es la típica que se pone como ejemplo de cómo aplicar el protocolo VAR. Si es jugada clara de gol, se espera unos segundos, y después se pita el fuera de juego y se consulta con la sala VOR. Era de manual, perfecta para poner a los árbitros, tal cual la explicó a los periodistas (y a todos los que lo vieron por la señal de la RFEF) Velasco Carballo en la última rueda de prensa que dio.

Esto dice la norma de la International Board: “Solo estará permitido retrasar la señalización de una infracción con el banderín/silbato en situaciones de ataque muy claras, en las que un jugador esté a punto de marcar un gol o tenga un camino despejado en/hacia el área de penalti del equipo oponente

 

Pues en esa jugada, el caso claro, con Benzema encarando al guardameta, se paró la jugada y no se espero a ver si acababa en gol ese dos contra uno. La repetición pareció dejar claro que no era fuera de juego. Las capturas que se han hecho después no dejan ya lugar a la duda. Pero otra vez más, la realización televisiva haciendo de las suyas. Una jugada determinante en el partido, y se ofreció una repetición de la jugada, y rápidamente a otra cosa.

El aficionado al fútbol merece otra cosa. Merece, sobre todo, que no le tomen por tonto y nos digan encima que todo va bien, que el VAR acierta en el 96% de las ocasiones y que la realización televisiva lo hace perfecto.

PD: no me quiero olvidar de la jugada del posible penalti de Feddal a Morata. Si no vale tampoco para jugadas así, de verdad, ¿alguien puede decir para que se ha traído el VAR a la Liga española?