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"El fútbol no es una cosa de vida o muerte, es mucho más que eso". Bill Shankly

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Adiós, Cristiano: fuiste el enemigo perfecto

Cristiano y Koke, en el último derbi madrileño (EFE)

El otro día decía que me sentía como un bicho raro por ser colchonero y no estar contento por la marcha de Cristiano Ronaldo del Real Madrid y de nuestra Liga. En el fondo, tengo sensaciones enfrentadas. Por un lado, la satisfacción de no verlo (si las bolas de los sorteos de Champions no lo evitan) amenazar la defensa atlética. Por otro, cierta penilla. Sí, es así: era el enemigo perfecto.

¿Qué sería de Harry Potter sin Voldemort? ¿De Luke Skywalker sin Darth Vader? ¿De Sherlock Holmes sin Moriarty? Cristiano Ronaldo era un villano tan completo que parecía creado en la ficción.

Era tan fácil odiarle (por favor, entiéndase que en el sentido deportivo de la palabra): Su teatralidad, su gestualidad, su pomposidad, su mal ganar, su peor perder, sus estilismos, su ego, su caterva de aduladores, un club plegado a sus deseos y a sus caprichos… lo teníamos a huevo.

Ahora, qué… no podemos detestar a Bale, que es un muchacho sano y poco dado a teatros. O a Modric, ese amigo que decide no beber para llevar él el coche (este chiste lo vi por Twitter -lamento no recordar el autor- y tenía que compartirlo). O a Isco, que al fin y al cabo es una de las estrellas de la selección.

Esto sólo lo puede solucionar el propio Real Madrid. ¿Cómo? Fichando al que sería la gran némesis de los rivales del Real Madrid por todo el orbe. Un jugador que, a su lado, Cristiano parecería un chico majete. Sí, me refiero a Neymar Júnior. Sería más fácil para todos. El brasileño nos cae mal de serie.

El madridismo te está agradecido, Cristiano, pero te equivocas yéndote

Empecemos primero por el final: cuando alguien quiere acabar con una relación, es mejor abrirle la puerta, en todos los aspectos de la vida. El que no quiera estar, que no esté. Vale para el amor, para una amistad, para una empresa y, por supuesto, también para el fútbol.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo besando la Champions (ARCHIVO).

Y ahora, vamos al principio, al porqué del eterno agradecimiento que le debe el aficionado del Real Madrid a Cristiano Ronaldo. Cuando llegó, el club estaba absolutamente destruido, en la miseria deportiva. El Barça acababa de ganarlo todo con un fútbol que enamoraba y con un equipo joven, con un estilo atractivo, y con el mejor jugador del mundo, Messi. Era tal la desesperación blanca, que se celebró una Copa del Rey (2011) como si de una Champions se tratara. El gol, ese 1-0 al eterno rival, lo marcó, por supuesto, él.

Fueron duros esos primeros años, con pocos títulos y más derrotas que victorias ante ese tremendo Barcelona, el mejor de la historia. Poco a poco, la tendencia fue cambiando, y el gran culpable fue una bestia parda, un jugador que metía más de un gol por partido, el único capaz de plantar cara a Leo, de llegar finalmente a derrotarle.

De Cristiano se puede criticar su carácter egoísta, esa forma chulesca que tiene de hablar, cómo se cree el centro del universo, su carácter obsesivo. Pero todo eso, precisamente, es lo que le ha llevado a ser lo que es. Y, sobre todo, lo que ha hecho que el Real Madrid haya ganado tres Champions seguidas, cuatro de cinco, que el madridismo viva días de vino y rosas.

Creo, sinceramente, que te equivocas, Cristiano, que sales perdiendo con esta decisión, que te arrepentirás. Estás muy, muy cerca de alcanzar a Messi. De superarle, incluso. Y marchándote te lo pones más difícil a ti mismo, ojalá te vaya mejor que a otros que aún hoy se arrepienten de haberse ido.

¿Vender a Cristiano? Solo si vienen o Neymar o Mbappé

Hace tiempo que muchos madridistas quieren vender a Cristiano Ronaldo. Su carácter no gusta, en general. Es egoísta, nadie lo discute. Le gusta ser el gran protagonista, da igual en qué circunstancia, como si su equipo acaba de ganar la final de la Champions. Es capaz de estropear, en parte, la fiesta a muchos hablando de él, de si seguirá, del dinero que debe ganar, de lo que se merece. ¿Celebrar que tu equipo ha ganado una Champions? No, él ha venido a ‘hablar de su libro’.

Mbappé y Cristiano

Cristiano y Mbappé tras el Real Madrid – PSG de Champions (EFE).

Pero esto no va de simpatías, va de ganar. Y con Cristiano se gana, y mucho. Tres Copas de Europa seguidas, cuatro en cinco años. Está el Madrid en uno de los mejores momentos de su historia, y no por ello hay que caer en la autocomplacencia. Es una costumbre bastante molesta del club blanco en los últimos años relajarse, en cuanto a fichajes se refiere, después de ganar la Champions. Pasó en 2014, y la cosa acabó en triplete del Barça. También en 2016 y 2017, este último año con desbandada de los Morata, James y compañía que debilitaron claramente una plantilla que se quedó corta.

Cristiano tiene ya 33 años, por mucho que él se sienta como si tuviera 23. Puede dar todavía algún año más al máximo nivel, pero no demasiados. Uno, dos, quizás tres. Y es por ello que si él no se siente cómodo, es buena opción hacer caja y sacar un buen saco de millones vendiéndolo. Pero ojo, pongo una condición a ver bien esa venta.

Si se va, hay que fichar a un súper crack sí o sí. O Neymar, o Mbappé, no hay más en el mercado. Porque después de cuatro años gastando poco e ingresando mucho, solo faltaba que ahora se permitiera irse al mejor jugador del equipo y que no venga un sustituto a su altura. Y si es imposible fichar a ‘un Neymar’, hay que decirle a Cristiano que o trae los mil kilos, o una cifra escandalosa, o que se tiene que quedar. La posición de fuerza es la del Madrid.

Zidane: el entrenador que fue menospreciado y ahora todos echan de menos en el Real Madrid

Florentino Pérez y Zidane

La mirada de Florentino Pérez a Zidane representó a la perfección al madridismo (EFE).

Nada mejor para darte cuenta de lo que quieres a tu novia que darte, una mañana que te dice que tenéis que hablar, que te va a dejar. Y eso fue lo que le pasó al madridismo, en su gran mayoría, con Zidane: tanta crítica, tanto “es un alineador”, tanto desprecio a cómo ha llevado al equipo para darse cuenta de lo importante que es, de la HISTORIA, con mayúsculas, que ha hecho en el Real Madrid. Leyenda absoluta como jugador y como entrenador.

Es este un país poco acostumbrado a las dimisiones, también en el mundo del deporte. Y nadie se da cuenta de lo importante que es irse a tiempo, más aún en los mejores momentos. Pasó con Iniesta, con el que muchos no entienden que se vaya del Barça cuando aún está a un gran nivel, y pasa con Zidane, que hace lo mismo que como jugador, irse en lo más alto.

Pero la decisión no puede tener más lógica, analizada en frío. Él ha vivido desde dentro lo que ha pasado en el vestuario, como el grupo no ha sido capaz de ser competitivo en el día a día, los constantes tropiezos en Liga, la dolorosa eliminación copera. Intuía que el año que viene, si seguía, iba a ser más de lo mismo, todo a una carta, fiar la temporada a ganar de nuevo la Champions.

El club blanco afronta ahora el verano más difícil en muchísimo tiempo, con la misión de encontrar un sustituto a la altura de su antecesor y con temas sobre la mesa tan candentes como el de Cristiano Ronaldo o el de Gareth Bale. Mientras, de momento, honor para Zinedine Zidane, el entrenador que mejor ha comprendido qué es el Real Madrid. Hablar de su flor para explicar sus éxitos queda para los que no entienden nada de lo que es el fútbol y lo que es el banquillo más difícil del mundo.

Lo de Cristiano Ronaldo: no solo fue egoísta, fue un órdago absurdo y haría bien en ‘envainársela’

Para analizar bien si lo que hizo ayer Cristiano Ronaldo tras conquistar la Champions fue correcto o no, no hay más que ver lo bien que le vino al antimadridismo para hablar de otra cosa que no fuera que este es un equipo de leyenda, uno de los mejores ya de la historia tras ganar la Copa de Europa por tercera vez seguida y cuarta en cinco años.

Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo (EFE).

Los jugadores, en su grandísima mayoría, son egoístas. Buscan su interés personal, no el colectivo, lo que pasa es que a Cristiano se le nota más que a otros. Su temporada europea ha sido asombrosa, pero ante el Liverpool no brilló, y seguro que eso influyó en esa insinuación de que se va a marchar. Bale dijo algo parecido, y el revuelo no ha sido ni parecido.

Pero cometió otro error Cristiano, más allá de la inoportunidad de su órdago, y es el de hablar del pasado. Presupone el luso que la decisión de marcharse del Real Madrid es única y exclusivamente suya, olvidando que tiene una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros. El club blanco puede acceder a negociar, si se ve forzado, pero en un mercado en el que se paga 160 kilos por Coutinho, un gran jugador que aún no ha ganado absolutamente nada y que no es ni la estrella de su equipo ni de su selección… ¿qué millonada habría que pagar por Ronaldo?

Coincidimos todos en que lo que más le preocupa a Cristiano es su ego, sus éxitos, sus títulos. Y en esa lucha por ser el mejor del mundo, incluso el mejor de la historia, tiene un rival coetáneo: Leo Messi. Es decir, necesita seguir ganando, y dónde mejor que en el Real Madrid.

Por esa razón me parece que el órdago a Cristiano es un farol. Quiere cosas, es obvio. Para empezar, más dinero, que su contrato sea parecido al de Messi o Neymar, más aún con la millonada que va a tener que pagar a Hacienda. También quiere, digamos, ‘cariño’, notar que el club le respalda no solo deportivamente, sino también en su lío con Hacienda. Eso parece algo más complicado, los problemas son suyos y no del Real Madrid.

Lo que está claro es que el Real Madrid necesita a Cristiano, sí, seguro. Renunciar a tu máxima estrella cuando has ganado una Champions tras otra es absurdo. Pero Cristiano necesita aún más al equipo blanco, y eso es de lo que tiene que darse cuenta el luso. Si lo que quiere es ganar, si lo que quiere es ser el mejor de la historia, quedarse es el único camino. Que le pregunte a Morata, Robinho, Özil o Di María qué tal es decidir irse del Real Madrid.

De momento, en la fiesta blanca, dio la sensación de recular con ese “hasta el año que viene”  y ese beso al escudo. No le vendría mal dejar de lado ese orgullo tan enorme que tiene, envainársela, hablar con calma con Florentino y arreglarlo todo para seguir haciendo historia.

¿Y el Madrid, qué? Otra vez campeón de Europa, ¿no?

Los que no son tan jóvenes recordarán un anuncio muy popular de los años 90. Hablaba de un todoterreno que te llevaba tan, tan lejos, que la gente vivía totalmente desconectada con la realidad hasta el punto de que un abuelo entrañable pensaba que el Real Madrid seguía ganando una vez tras otra la Copa de Europa.

Mijatovic, antes de marcar a la Juventus en la final de 1998.

Yo, que por aquel entonces (1994) era un niño, recuerdo las mofas de la época. Con cada eliminación europea, las mismas risas. Dicen que ser del Madrid es fácil, alegando que es el equipo que casi siempre gana, pero no fue así en los duros años 90, en la que los hinchas blancos sufrimos el apogeo del cruyffismo… y las bromitas con el famoso anuncio.

Hoy, 20 de mayo, se cumplen 20 años de la primera Copa de Europa en color del Real Madrid. La primera que vieron los ojos de muchos, muchísimos seguidores madridistas. Es un ícono porque, en esa época, ganar el título continental era algo casi utópico, poco menos que una fantasía. La Juventus de Zidane, Del Piero, Davids, etc. sonaba poco menos que imbatible. Ganar a un equipo italiano en una final, una gesta.

Y se ganó, con el inolvidable gol de Mijatovic. Y después llegaron un par de Champions más. Y, algo más de una década después, se levantaron tres más, quizás llegue la cuarta el sábado. Y por eso es tan importante valorar de dónde se viene, recordar una época en la que no se ganaba la Copa de Europa ni se estaba cerca. En la que llegar a semifinales era un éxito y algo muy, muy poco habitual.

Es probable que se esté perdiendo la perspectiva con lo de los últimos años, y por ello viene bien no olvidar cuando se estuvo 32 años sin levantar la Orejona y disfrutar, al máximo, la final de Kiev. Ganar varias veces seguidas no significa que no puedan pasar después muchos años hasta que vuelva a suceder. A saborear cada minuto de esta maravillosa época blanca.

Juanfran y su “quién manda en la capital” hacia el Real Madrid y el porqué de esa ‘absurdez’

Tras la final, y con la euforia desmedida por ganar un título, Juanfran se lanzó micrófono en mano con el famoso cántico “Que sepan los vikingos, quién manda en la capital”. El contexto es importante, y te hace entenderlo en parte, pero claro, es normal que hoy haya cierta mofa en el madridismo con el tema.

Para empezar, no parece Juanfran, que falló un penalti en la final de Milan de 2016 que le dio la Undécima al Real Madrid, el más adecuado para el cántico. Aunque quizás por ello lo hizo el ex canterano, que sin duda debe tener una espinita clavada con el tema pese a que, según dijo, le hizo “mejor jugador”.

Juanfran

Juanfran con el megáfono tras ganar la Europa League.

Pero bueno, pasemos eso por alto. El Real Madrid le ha ganado en los últimos cuatro años dos finales de la Champions al Atlético. Dos. En el partido más importante del fútbol de clubes, en dos ocasiones, dos, se ha impuesto el Madrid al Atleti. Sobre la campana una vez, desde el punto de penalti la otra. Da igual, la victoria fue del Real Madrid.

Se han cruzado en la máxima competición otras dos veces merengues y rojiblancos. Una en cuartos de final de 2015, eliminatoria que cayó del lado blanco. Y otra en 2017, en semifinales, también con triunfo madridista. Para poner en perspectiva, un dato: al bravo Atlético de Simeone solo le ha eliminado un equipo en la Champions: el Real Madrid, cuatro veces.

Respeto mucho, muchísimo, lo que está haciendo este Atlético. Quedar eliminado de la Champions, levantarse, comerse el orgullo y ganar la Europa League tiene un gran mérito, pero creer que ganar la competición que juegan el quinto y el sexto de las grandes ligas, tras quedar eliminado en la fase de grupos de LA competición, te hace estar por encima del actual bicampeón de Europa, que además juega otra final en unos días, roza lo grotesco.

La mala suerte de este Atleti es que le ha tocado vivir su mejor momento histórico con la segunda gran época (tras las Copas de Europa en blanco y negro) del mejor club de la historia. Y encima ese club es el vecino y gran rival.

Diez motivos por los que el Real Madrid debería fichar a Neymar

Neymar

Neymar celebra un gol con el PSG (EFE).

Hay, en los últimos días, un debate en el madridismo. ¿Debe el Real Madrid intentar fichar a Neymar este verano?

Con jugadores como el brasileño siempre pasa lo mismo. Que si va a romper el vestuario, que si se va a ir de cumpleaños, que si no es un jugador comprometido… y un largo etcétera que no se corresponde con lo que, en realidad, ha sido su carrera. Recuerdo que cuando llegó Cristiano Ronaldo al Real Madrid, allá por 2009, se dijo lo mismo. Que si Ferraris, que si Paris Hilton, que si le gustaba más la farándula que el fútbol. MADRE MÍA.

Así que al lío, vamos con las razones (mías, por supuesto, que cada uno tenga su opinión) sobre por qué sí debe fichar por el Madrid:

  1. Es buenísimo. Es una razón de lo más obvia, pero no por ello la más importante. Sus años en el Barça fueron buenísimos y este, en la liga francesa, en 20 partidos ha metido 19 goles y dado 16 asistencias. Cada vez que cogió el balón en el Bernabéu, había pánico generalizado, que a nadie se le olvide.
  2. La edad de Cristiano. No voy a cometer el error (de nuevo) de querer jubilarle ya, pero tiene 33 años, y no sabemos cuánto le queda al tope de su nivel. Si Messi y Cristiano tienen sucesor, ese es, a día de hoy, Neymar.
  3. Ganar la Champions y dormirse. Es un clásico en el Real Madrid, después de ganar la Champions, todos felices, no hay que fichar a nadie, los nuestros son los mejores. Y no. Quedó demostrado en 2014, cuando se renunció a fichar a Luis Suárez, que se fue al Barça a ganar el triplete. Y en los últimos dos años, lo mismo, se ha renunciado a mejorar la plantilla.
  4. Liga de mierda. Es indudable que este equipo puede competir contra cualquiera, pero en el día a día, le cuesta. Traer a un jugador con los números de Neymar ayuda a ganar en los días tontos, algo muy frecuente en este Real Madrid.
  5. El cumpleaños de la hermana. Es frecuente que Neymar tenga siempre sospechosas ausencias en el mes de marzo, cuando su hermana celebra sus míticos cumpleaños. Creo que es la razón más absurda que he oído para no fichar a uno de los mejores jugadores del mundo.
  6. Peso en el mercado. El Real Madrid lleva desde Gareth Bale, hace ya nada menos que cinco años, sin fichar a un crack en el mercado. Ya toca un capricho a la afición.
  7. El dinero. Neymar no va a salir por menos de lo que costó, eso está claro. Toca preparar más de 200 millones. Pero, como hemos dicho antes, lleva el club blanco muchos años de austeridad. O la caja de ahorros está rebosante, o al falla. Hay que confiar en Florentino, que de eso de sacar millones cuando hace falta sabe un rato.
  8. Buena relación con los pesos pesados. Ya se vio tras el partido entre PSG y Real Madrid, Neymar se lleva muy bien con los que mandan en el vestuario blanco. El abrazo con Sergio Ramos y con Cristiano Ronaldo tuvo toda la pinta de flirteo. No habrá choque de egos con el portugués.
  9. Ojo al Barça. Todo apunta a que el eterno rival va a formar un equipo terrorífico para la temporada que viene, juntando arriba a Messi, Luis Suárez, Griezmann, Coutinho y Dembélé. Pocos jugadores mejoran esos nombres en el mercado, quizás únicamente Salah y Neymar.
  10. Por joder molestar. Venga, admitámoslo, que Neymar fiche por el Real Madrid es un duro golpe para los seguidores del Barça. Y el fútbol también va un poco de eso, de picar al máximo rival. Y que el brasileño vista de blanco va a doler, y bastante, en el club azulgrana.

Otro favor arbitral al Madrid… otra final de Champions

Parece un dejavu. Otro favor que le hacen al Real Madrid. Esta vez, el árbitro turco Cakir obvió un penalti claro a favor del Bayern por una mano de Marcelo dentro del área. Una mano de balonmano en el descuento de la primera parte de un partido completamente abierto. Con 1-1 en el marcador, el Bayern estaba poniendo en serios apuros a los de Zidane y ¡zás! Era su oportunidad de adelantarse. Pero no fue así. Cakir dejó seguir el juego como su no hubiera pasado nada. Un favor del colegiado que hace que el Real Madrid pase a otra final de la Champions League. ¿No os resulta familiar?

Captura de pantalla de la mano de Marcelo.

Captura de pantalla de la mano de Marcelo.

No hace falta irse muy lejos. Hace tan solo unos meses, cuando los blancos luchaban por acceder a semifinales de esta misma competición, otro árbitro les ayudó. Esta vez fue un penalti a su favor, que podría ser o no ser, pero que era totalmente decisivo. Corrían los últimos minutos ¡qué digo, segundos! del encuentro ante la Juventus. El Real Madrid perdía 3-0 un partido que venía de ganar 0-3 de Turín. Y esta vez sí, el rencilla vio clara una jugada muy polémica. Que, con una posible prórroga por delante, quizás no era necesaria señalar. Pero la pitó y Cristiano Ronaldo marcó. Y el Real Madrid pasó a semifinales pese a la patética imagen que ofreció.

Si nos remontamos un año atrás en el tiempo, concretamente al 19 de abril de 2017, volvemos a otro partido entre Bayern de Múnich y Real Madrid. Otro partido de Champions entre ambos equipos en el que los blancos vencieron gracias a la ayuda arbitral de Kassai (famoso por esa gran actuación). Expulsó a Arturo Vidal (acción muy protestada) y perdonó la expulsión de Casemiro. Además, concedió dos goles de Cristiano Ronaldo en fuera de juego (muy claro). Dos tantos que le dieron la victoria por 4-2 al Madrid en el Bernabéu ante un Bayern que quedaba eliminado así en cuartos de final de la competición continental.

Ahora los alemanes podrán volver a hablar de robo. Pero el Madrid ya está en otra final de Champions, la tercera consecutiva.

Aquí el GIF de la mano, por si alguien seguía dudando si era o no.

“Zidane no tiene ni puta idea de fútbol”

Zidane

Zidane en Turín (EFE).

Estoy seguro de que usted ha oído o leído esa frase en alguna ocasión. Ha podido ser en una reunión familiar, en una cena de amigos, viendo un partido en el bar o en ese sitio en donde todo el mundo sabe más que nadie, Twitter.

El mantra de que Zidane no tiene ni idea de fútbol es algo extendido. Se le considera un alineador, un tipo que triunfa porque se lleva bien con los jugadores, por su mano izquierda, porque consigue que en el vestuario haya buen rollo. Es muy, muy raro que alguien alabe una decisión táctica suya.

En París, tomó una que cambió la eliminatoria, un variante llena de valentía. Cambió el esquema a un claro 4-4-2 con dos hombres en las bandas, Lucas y Asensio, y el Madrid le dio un meneo al equipo más caro del mundo. Si lo hacen otros, se hablaría de genialidad, de gran estratega. A Zidane eso no se lo conceden.

El galo lleva todo el tramo final de la temporada haciendo cambios (tanto tácticos como de nombres) que le están dando resultado. Lo hizo en la eliminatoria ante la Juventus, y ante el Bayern de nuevo. Ha ganado de manera consecutiva en París, Turín y Múnich, algo utópico hasta hace nada, y se sigue hablando de flor, de suerte, de carambolas. Nunca del entrenador. Por no hablar de cómo ha gestionado que la BBC no juegue prácticamente nunca a la vez.

El otro día, viendo a Salah, recordé que en su momento pensaba que me recordaba a Theo Walcott. También creía que era absolutamente imposible que la Roma eliminara al Barça. O que el Madrid no hubiera hecho mal vendiendo a Cristiano hace un par de años. He leído artículos que decían que Xavi era una gran mentira, allá por 2008. Y los de la Juve eran unos viejos decadentes después del 0-3 ante el Madrid. Hay millones de ejemplos. ¿No les ha pasado a ustedes cosas parecidas, casos similares? A ver si los que no tenemos ni puta idea de fútbol somos aficionados y periodistas, y no el actual bicampeón de Europa y uno de los 10 mejores futbolistas de la historia.