Los nombres que suenan para sustituir a Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid

Griezmann, en uno de sus últimos partidos con el Atleti (EFE).

Pues ahora sí. Antoine Griezmann deja el Atlético de Madrid, después de un par de años de dudas, de caprichitos de niño mimado, de documentales de estrella que vive en una burbuja alejada de la realidad y de una incomparecencia en Turín. Más allá de todo eso, el de Mâcon deja un hueco gigantesco en el equipo, en cuanto a goles y liderazgo ofensivo que será difícil de rellenar. Aunque el Cholo Simeone ha alejado la posibilidad de que llegue un crack contrastado, apuntando más bien a que lo que interesa es un jugador del perfil que tenía el propio Griezmann cuando llegó, la secretaría técnica del equipo está buscando gol y un jugador que ilusione a la afición. Han salido y saldrán más nombres. Estos son algunos de ellos, con sus pros y sus contras:

Paulo Dybala (GTRES).

Paulo Dybala

Pros: Es uno de los talentos jóvenes del fútbol mundial, sólo tiene 25 años y es argentino, lo cual puede casar muy bien con la manera que tiene de transmitir sus ideas Simeone.

Contras: El desembolso sería importante y queda la incógnita de si el delantero cordobés sabría adaptarse a las exigencias defensivas que tiene el Cholo.

Edinson Cavani (GTRES).

Edinson Cavani

Pros: Es un viejo anhelo del club y tiene unas características que se adaptan a la perfección a la filosofía cholista. Y es uruguayo, nacionalidad que suele encajar a la perfección en el Atleti.

Contras: Tiene 32 años.

Alexandre Lacazette (GTRES).

Alexandre Lacazette

Pros: Ha demostrado en el Arsenal que no le pesan las camisetas de equipos grandes. Tiene gol, una edad perfecta (27 años) y si los gunners no ganan la Europa League, no estará el año que viene en Champions.

Contras: Es complicado sacar a jugadores de Inglaterra por sus salarios. Si el Arsenal entra finalmente en Champions, el Atleti tendrá una baza menos que jugar.

Mauro Icardi (GTRES).

Mauro Icardi

Pros: Es argentino, tiene carácter, se entendería bien con el Cholo, sólo tiene 26 años…

Contras: Su entorno es bastante tóxico (su esposa y representante, Wanda Nara, en concreto), la Juve también lo pretende y no parece muy predispuesto a venir al Atleti.

Mikel Oyarzábal (GTRES).

Mikel Oyarzábal

Pros: Uno de los más prometedores jugadores nacionales. Tiene 22 años y ya ha sido convocado para la selección. Ha hecho una excelente campaña.

Contras: Ya rechazó al Athletic Club, ya que tiene un fuerte nivel de identificación con la Real Sociedad. Siendo un jugadorazo, su apuesta es más arriesgada.

James Rodríguez (GTRES).

James Rodríguez

Pros: Tiene un talento innegable y una edad muy buena. El Atleti podría suponer una oportunidad para volver a ser el jugador que maravilló hace unas temporadas.

Contras: El vendedor es el Real Madrid. Tiende a ‘desaparecer’ en muchos partidos y su carrera parece haber iniciado ya el descenso, pese a su juventud.

Kun Agüero (GTRES).

Kun Agüero

Pros: Sigue siendo uno de los mejores delanteros del planeta y conoce la casa.

Contras: Es casi una utopía. Tiene 30 años, está en el cénit de su carrera y parece casi imposible que salga del Manchester City ahora.

Por qué un Real Madrid femenino sería una pésima noticia

Florentino Pérez, el pasado mes de enero (EFE).

El auge del fútbol femenino en España es imparable. Este año parece que ha sido el definitivo para el despegue de este deporte, en el que nuestro país está teniendo un papel protagonista. La última demostración fue en la final de la Copa de la Reina de este sábado, todo un éxito de asistencia y audiencia.

Debido a este auge, son muchas las voces que apuntan a que el club más laureado y poderoso del fútbol español (y quizá mundial), el Real Madrid, debería apuntarse también al fútbol femenino y crear su propia sección. Florentino Pérez no ha estado muy por la labor últimamente, pero cada vez la presión es mayor. Pero en mi opinión, sería una pésima noticia.

El fútbol femenino en España está todavía sin viciar. Está libre del corrosivo ‘barçamadridismo’ que todo lo envenena en la versión masculina y que tanto daño hace. Actualmente, el ambiente es sano, vemos a equipos como la Real Sociedad capaz de alzar un torneo de la importancia de la Copa de la Reina. Vemos alternancia, vemos igualdad. La presencia de un Real Madrid femenino lo estropearía todo.

No me quiero ni imaginar a ciertos medios y a ciertos periodistas, que ostentan la bufanda blanca al cuello, ante la tesitura de un Real Madrid femenino. La ‘chiringuitización’ del fútbol femenino es lo último que necesita este deporte, que está siguiendo los pasos adecuados para que en España crezca cada vez más. Que está en el buen camino. Y que no tiene techo. Dejémoslo crecer en libertad.

La Champions asesta un durísimo golpe a la Superliga europea

Celebración del Tottenham

Celebración del Tottenham con Pochettino y sus jugadores eufóricos (EFE).

Para los que, como yo, tenían ciertas dudas sobre la conveniencia de que se cree a corto plazo una Superliga europea, como quieren algunos mandatarios de grandes clubes del Viejo Continente, lo que ha sucedido en esta Champions, con mención especial a Anfield y el Amsterdam Arena, ha sido un golpe duro, muy duro. Para empezar, se acabó el apoyo del aficionado al fútbol, que ha disfrutado tanto en esta edición que no va a querer renunciar a una competición así.

Dejando a un lado preferencias personales -obviamente el aficionado culé no ha disfrutado de esta semana­-, lo que es innegable es el impresionante espectáculo que hemos disfrutado en esta edición. Y que nadie piense que esto resta valor a las anteriores ganadas por el Real Madrid, sino todo lo contrario, ha quedado claro lo dificilísimo que es ganar este torneo, sin duda el mejor del mundo de clubes. No fallar ni una vez en tres años cobra tintes de epopeya.

La Superliga europea rompe con todo lo que hemos vivido en esta edición. Es absolutamente imposible que en el hipotético caso de que existiera, el Tottenham fuera uno de los dos primeros. Con el Ajax pasa algo parecido. Y se antoja imposible porque es probable que estos dos clubes ni siquiera formen parte de la citada competición…

Real Madrid, Barça, Juventus, Milan, Bayern, Manchester United, Liverpool, Chelsea, Arsenal, Manchester City y Paris Saint-Germain son los fundadores del proyecto, mientras que Atlético, Inter de Milán, Roma, Borussia Dortmund y Olympique de Marsella figuran ahora como invitados. Impresionante cartel… en el que no están ninguno de los dos equipos que jugarán la final de la Champions el próximo 1 de junio. No queda claro si sería una liga cerrada o con ascensos y descensos, pero en ningún caso los holandeses hubieran estado, eso parece seguro.

Ya hemos visto con lo sucedido en el baloncesto que si los clubes lo desean, es imposible frenarles. La Euroliga es ya una Superliga en la que juegan todos contra todos en una fase regular, con unos playoffs y una Final Four después. Y la competición de la FIBA, la Champions del basket, es tan residual que hay que ser un súper entendido para saber qué equipos la juegan.

De igual manera que no apetece comer un chuletón (o una pizza, sushi, o la comida favorita de cada uno) todos los días, tampoco conviene la saturación de megapartidos cada semana. Recordemos los rallies de clásicos, como uno acaba hastiado de tanto Madrid-Barça. El riesgo de que pase lo mismo, existe, y me vuelvo a remitir al baloncesto para consolidar esa opinión.

Se avecinarán cambios en el fútbol europeo, y la Champions posiblemente necesite una remodelación para dar algo más de emoción a la primera fase del torneo. Pero lo que hemos vivido desde octavos deja claro que es un torneo muy vivo que conviene no fulminar como ha sucedido en el deporte de la canasta.

PD: Estoy seguro de que Javier Tebas habrá vibrado como el que más viendo lo bueno que ha sido esto para LaLiga y para continuar con el modelo actual.

Carta a los culés decepcionados: Tranquilos, Xavi lo conseguirá

Hinchas del Barça, decepcionados con la derrota de su equipo en Anfield. (Action Images)

Hinchas del Barça, decepcionados con la derrota de su equipo en Anfield. (Action Images)

Queridos culés;

Entiendo vuestra frustración. La comparto. Y sé que la de ayer no fue vuestra mejor noche y hoy no será vuestro mejor día. Ni quizá esta sea vuestra mejor semana. En el ascensor, en el metro, en la calle, en los bares, en el trabajo… todo el mundo, aficionado o no al fútbol, solo habla de la hecatombe del Barça en Anfield. Algunos lo harán decepcionados, tristes y compungidos como vosotros. Otros, sin embargo, estarán tan pletóricos como si hubieran ganado ellos mismos la Decimocuarta Champions.

La decepción ha sido gigantesca. Os veíais en las gradas del Wanda Metropolitano el 1 de junio y también, muy probablemente, levantando la sexta Orejona. Es normal, vuestro equipo era el gran favorito. Pero no ha podido ser. Estas jornadas posteriores de reflexión serán duras: habrá intercambios de opiniones y culpabilidades; quizá algún jugador, o quizá el entrenador, salga por la puerta de atrás con la cabeza gacha.

Pero una renovación es necesaria. Y mucho. Sobre todo para recuperar el juego del FC Barcelona. Ese que enamora y deja embobados hasta a quienes visten de blanco. Ese que os dio dos tripletes con el Barça y dos Eurocopas y un Mundial con la selección española. Ese juego ha de volver.

Es verdad que no están ni Xavi, ni Iniesta, ni Puyol… ni muchos otros jugadores que se dejaron el alma sobre el césped para lograrlo. Pero sigue habiendo cantera; sigue habiendo cientos de jóvenes en la Masía por los que apostar para hacer una piña como la de los mejores tiempos. Una piña que sienta los colores como un aficionado más, que sufra las derrotas y celebre como nadie los triunfos. Una piña que, ¿por qué no?, pueda estar entrenada por Xavi Hernández. ¡Qué bonito sería que él nos devolviera la ilusión! ¿Verdad?

La Champions pasa de ser obsesión a pesadilla para el Barça: los fantasmas de Roma resucitan en Liverpool

Alba, Messi, Coutinho y Piqué con caras largas en el partido ante el Liverpool. (Action Images)

Alba, Messi, Coutinho y Piqué con caras largas en el partido ante el Liverpool. (Action Images)

El Barça tenía un claro objetivo para esta temporada: ganar la Champions. Era tan claro que se convirtió en obsesión. Para Messi, para Valverde, para la afición… la Champions era la prioridad este año, ya lo dijo el crack argentino a principio de temporada. Una obsesión que se volvió más real cuando el eterno rival y gran favorito para volver a ganarla, el Real Madrid, (por su palmarés, más que nada) había quedado eliminado. Y eso aumentó la presión. Una presión que el equipo azulgrana no ha sabido soportar. Ni los jugadores ni el entrenador han sabido manejar la situación de verse como los grandes favoritos en todas las apuestas para llevarse la Orejona este año.

La mala planificación de los partidos de la semifinal (sobre todo el segundo y definitivo) es, en gran parte, la responsable de que los azulgrana tengan que ver la final del Wanda Metropolitano desde casa. Si la ven. Porque no se puede llegar a Anfield con un 3-0 conseguido en el Camp Nou y no saber defender ese gran resultado. Y no solo no defender, sino tampoco saber atacar cuando ves que al final el partido se te vuelve en contra. Así, los gravísimos errores cometidos en el pasado se han vuelto a repetir. Esos fantasmas que veían ya muy lejos, se han acercado, tanto que los tocan con la yema de los dedos.

La sombra de la Roma se convirtió en luz para el Liverpool, que emuló lo que pasó la temporada pasada: en aquella ocasión el Barça no hizo valer un 4-1 a favor, y ayer tampoco pudo hacerlo con 3-0. Dos escenarios que ahora para cualquier culé significan lo mismo: Roma ahora es Liverpool y Liverpool ahora es Roma. Dos ciudades malditas y dos escenarios que han convertido la obsesión, pero también la ilusión, en la peor pesadilla. Incluso, me atrevería a decir que en este caso el ánimo está más dañado: el aficionado culé se veía paseando por Madrid el 1 de junio y Messi levantando ‘SU’ Copa de Europa. Adiós Champions. Adiós triplete. ¿Adiós Valverde?

Godín: se van los que deben quedarse, se quedan los que deben irse

Godín, llorando este mediodía en su despedida (EFE).

Con un nudo en la garganta, los atléticos hemos confirmado hoy lo que tanto nos temíamos: que Diego Godín se va del club.

El uruguayo ha dejado claro que por él no ha sido. Ha dicho que hubiera permanecido en el equipo toda su vida. Lo que ha ocurrido es que la oferta del Inter era irrechazable, sobre todo tras esperar mucho tiempo a que el Atleti presentara una oferta de renovación que recompensara tantos años de entrega y ser protagonista y líder en una de las mejores etapas de la historia del club. Y como sospechábamos muchos, el club no la presentó.

Tenemos un estadio puntero, logotipo muy pintón para apps y para vender ropa en Asia y una invitación (¡gracias, oh, dioses de los grandes clubes, por permitirnos recoger las migajas de vuestro pantagruélico banquete!) para la primera edición de la Superliga Europea Chachi No Apta Para Pobres. Pero todo eso de nada vale si no tienes la capacidad de quedarte con tipo como Godín hasta que cuelgue las botas. Y no hablo de capacidad económica, que seguro que influye, sino de saber tratar las leyendas. Y esa precisamente es de las cosas que, tradicionalmente, peor se le da al Atlético de Madrid.

Lo más triste de todo esto es que tras la despedida, el abrazo, secarnos las lágrimas, volver a entrar en casa y cerrar la puerta, miraremos dentro y veremos que los que se quedan son, en realidad, los que deberían irse. Y no me refiero precisamente a ningún jugador ni miembro del equipo técnico.

#GraciasGodín.

Guardiola no cree que el Real Madrid que le metió un 5-0 sea uno de los mejores equipos contra los que ha jugado

Pep Guardiola

Pep Guardiola (EFE).

Guardiola y sus extrañas varas de medir cuentan desde su última rueda de prensa con un nuevo capítulo: el de los grandes equipos a los que se ha enfrentado. Para Pep, los dos mejores equipos a los que se ha medido han sido el Barça de Messi, Suárez y Neymar y el actual Liverpool.

Sorprende un poco, o más bien bastante, esta afirmación cuando el técnico catalán se comió un contundente 5-0 en contra en la eliminatoria de semifinales de la Champions de 2014 contra el Real Madrid de Ancelotti, con un 0-4 en Múnich incluido, la peor derrota de la historia de los bávaros como locales en la máxima competición continental.

Es curioso, cuando menos, como Pep ha tratado siempre de menospreciar todo lo logrado por el Real Madrid. Hace poco soltó que no era uno de los grandes dominadores del fútbol europeo pese a sus cuatro Champions en cinco años, y que por delante estaban el Barça, la Juventus y el Bayern por ganar con más frecuencia sus respectivas -y menos competidas- competiciones domésticas.

Ahora, el menosprecio es más sibilino. Hace de menos tratando que no se note demasiado, pero lo hace. Y por ello, el equipo que le ganó en semifinales por 5-3 (ese Barça de la MSN en 2015) fue mejor que el que le metió 5-0 un año antes. Quizás en su cabeza sea algo real.

Zidane está asustado por el dominio actual del Barça

Zidane, en un partido contra el Barça. (EFE)

Zidane, en un partido contra el Barça. (EFE)

Sí. Zinedine Zidane está asustado. Y no por el mal rendimiento de su equipo en este final de temporada, sino por que el eterno rival haya ganado (dando por hecho que esta también la logrará) ocho de once títulos ligueros en la última década. OCHO, que se dice pronto. Y el Real Madrid, dos. Para el técnico galo ahora el título más importante es el nacional. Porque de la Champions ya se ha cansado… y porque ve que, a este paso y con este ritmo, el Barça le superará en número de trofeos de Liga en sus vitrinas.

Los culés llevan 26 (con esta) y los blancos, 33. Solo siete de diferencia, por lo que para 2030 ya podríamos hablar de empate ténico si se sigue la misma rutina. Pero… la culpa de ello solamente la tendrá el Real Madrid. Es verdad que actualmente la Liga es cosa de dos (o de tres si el Atleti se mete en la lucha). Y cuando uno de los dos está más centrado en otras competiciones que en esa, lo normal es que la pierda. Es lo que le ha pasado a los blancos esta última década: se han centrado más en ganar Champions tras Champions (cuatro en los últimos cinco años, sin contar este) y han dajado la Liga de lado.

El campeonato nacional hay que jugarlo con intensidad y ganas desde el primer al último partido. Es el que evalúa el rendimiento de un equipo durante todo el año, con partidos casi todos los fines de semana (e incluso entre semana) que obligan a estar al 100% si se quiere tener opciones al título. Es el más sacrificado, y por tanto, el que más se agradece ganar al final de temporada. Pero claro, no tiene el mismo reconocimiento a nivel mundial como ganar una Champions. Y eso, el copar todas las portadas de Europa, es lo que le mola a Florentino.

Zidane está asustado. No solo por la Liga, también porque ve que este año el Barça puede ganarlo todo: un triplete. Va por el buen camino: la liga decidida, la Copa a punto de caramelo con una final asequible ante el Valencia y la Champions encarrilada, ya en semis y tras haber pasado la fase maldita con solvencia. Un triplete que podrían conseguir los azulgrana, que sería su tercer triplete de la historia, por los… CERO que llevan los blancos. Y eso escuece.

Los bochornosos pitos a Gareth Bale en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu

Gareth Bale, en el Bernabéu (EFE).

No acabo de entender muy bien lo que está pasando con Gareth Bale. El público del Bernabéu, implacable de nuevo, volvió a silbar al galés cada vez que cogió el balón en el encuentro ante el Athletic.

Lo curioso del caso es que esa sentencia que parece que ya se ha dictado solo afecta al británico. Es como si el gran culpable de la mala temporada del Real Madrid fuera él y solo él, como si el resto del equipo hubiera estado bien y este año para olvidar fuera todo por su evidente mala temporada.

Y es que lo de su desastrosa mala temporada no tiene discusión. Bale ha decepcionado, me ha decepcionado enormemente. Esperaba que fuera un líder sobre el campo, que cogiera el relevo goleador de Cristiano, y eso no ha ocurrido. Quizás por sus recurrentes lesiones, quizás porque ya el físico, su gran virtud, no le da para más, pero es la cruda realidad ahora mismo con el galés.

Bale debe de salir del Madrid este verano, en el nuevo proyecto no tiene que estar. De eso tampoco tengo dudas, y no tengo problema en reconocerlo.
Pero que alguien, por favor, me explique esa inquina con el hombre que hace apenas unos meses metió los dos goles decisivos de la victoria en la final de la Champions, uno de ellos una inolvidable chilena.

Su rendimiento quizás ha sido algo inferior de lo esperado, pero desde luego no ha sido Kaká. Su media de goles y asistencias ha sido más que buena (parecida, por ejemplo, a la de Raúl) y absolutamente siempre ha aparecido en los momentos importantes. No solo en esa final de Champions en Kiev, también fue decisivo en la de Lisboa de 2014, y en la de Milán en 2016. Dejó también un gol imborrable en una final de Copa ante el Barça. Y en 2016 marcó el tanto ante el City que dio el billete a la final continental.

Son muchos, muchísimos, los buenos momentos que ha dejado. ¿Qué pasa entonces? Si es su desidia, ¿por qué a Kroos no se le trata igual de mal? Si es que no habla casi español tras más de cuatro años, ¿por qué al madridismo le cae entonces tan bien David Beckham?

Igual es algo tan imperdonable como irse a jugar al golf en sus ratos libres, e incluso verlo por televisión. Debe de ser eso lo que hace a un amplio sector del madridismo odiarle y a muchos periodistas perseguirle sin tregua.

Te doy una colleja y te saco amarilla si no te gusta: ¿abuso de poder del árbitro con Morata?

Momento en el que Alberola Rojas toca con condescendencia a Álvaro Morata (GTRES)

Todavía está caliente la polémica expulsión de Diego Costa en el Barcelona vs Atlético de Madrid y la desmesurada sanción que recibió el delantero colchonero cuando este sábado hemos visto una escena que define a la perfección al estamento arbitral en España.

El árbitro manchego Alberola Rojas, encargado de dirigir el partido entre los colchoneros y el Eibar en Ipurúa, ha provocado la ira de Álvaro Morata cuando, en un momento de la segunda parte, el colegiado le ha dado lo que el delantero ha calificado de colleja (para ser fieles a la verdad, ha sido un toque en el cogote del ariete) y luego lo ha agarrado por el brazo. Las protestas del madrileño por estos hechos le han valido, además, una amarilla.

Lo ha dicho el Cholo bien claro después. Por un gesto parecido, a él le cayeron cuatro partidos de sanción, los mismos que le cayeron a Diego Costa por tocar a Gil Manzano (más otros cuatro por ese insulto cuyo audio no se ha escuchado públicamente). Lo ha apuntado bien el exárbitro Iturralde González en Carrusel Deportivo: el árbitro es la autoridad y debe mantenerse en su sitio. De ninguna de las maneras el colegiado puede tocar a un jugador, y menos con el gesto de prepotencia y chulería con el que el joven Alberola lo ha hecho, en lo que parece un claro caso de abuso de poder, porque encima le ha castigado después.

Si el Comité de Árbitros actuara con dignidad, Alberola Rojas, conocido por ser Míster Los Yébenes (Toledo) y por su look de ‘tronista’ musculado de Mujeres y Hombres y Viceversa, tendría que pasar de manera inmediata a la nevera o, en otras palabras, ser sancionado varias jornadas. Tampoco estaría de más que, para variar, el club presentara algún tipo de queja.

Para exigir respeto primero hay que dar ejemplo, y más aún si eres la máxima autoridad en el terreno de juego. Pero los árbitros españoles no se caracterizan precisamente por dar buen ejemplo de nada.