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La antigua y sufrida tortura que dio origen al término ‘trabajar’

La antigua y sufrida tortura que dio origen al término ‘trabajar’

Múltiples fueron en la antigüedad los dolorosos métodos de tortura que se utilizaban con el fin de hacer pasar un suplicio a los reos y condenados. Entre la extensa variedad existía uno, de frecuente uso, que estaba compuesto por tres estacas (dos en forma de equis y otra que las cruzaba verticalmente por en medio) clavadas en el suelo y a las que se ataba al ajusticiado. Después de afligirle una serie de dolorosos golpes o latigazos se le prendía fuego.

La antigua y sufrida tortura que dio origen al término ‘trabajar’- TripaliumEste método de tortura era llamado en latín ‘tripalium’ (tri-tres – palium-palos) y con el tiempo el vocablo (por la relación con la tortura) se convirtió en sinónimo de sufrimiento, penalidad, padecimiento, desgracia…

No se sabe cómo pero el término tripalium acabó teniendo una extraña evolución metonímica (designar una cosa con el nombre de otra con la que guarda una relación de causa/efecto) que la convirtió en el vocablo tripaliāre, llegando hasta nosotros como ‘trabajar’.

Así pues, ya los antiguos pensaron que eso del trabajo era un suplicio y una penalidad; pero debemos tener muy en cuenta que, en la época en la que se originó, la inmensa mayoría de los que podríamos calificar como trabajadores lo hacían en condiciones infrahumanas o de esclavitud.

 

 

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Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / lebruitetlafureur

¿Cuál es el origen de la expresión ‘te vas a enterar de lo que vale un peine’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘te vas a enterar de lo que vale un peine’?Es muy común utilizar expresiones como ‘te vas a enterar de lo que vale un peine’ oFulanito aún no se ha enterado de lo que vale un peine’… para referirnos a algún tipo de amenaza con la que estamos avisando de un castigo o reprimenda importante.

Muchas serán las personas a las que al leer o escuchar la palabra ‘peine’ dentro de esta expresión acuda a su memoria la imagen del típico y común utensilio de púas que se utiliza para peinar el cabello, pero en realidad nada tiene que ver.

Entre los numerosos instrumentos de tortura que existían en la Edad Media había un par de ellos que eran conocidos como ‘peine’. Por un lado estaba un artilugio que tenía unas púas puntiagudas de acero y que servía para desollar la piel del torturado, dejándolo en carne viva.

Otro método de tortura era el ‘peine forte et dure’ (pena/castigo duro y contundente) que en España también era conocido comúnmente como ‘tortuga’) el cual se basaba en el aplastamiento gradual del prisionero, aunque normalmente el resultado final de esta tortura era la muerte.

La relación del término ‘peine’ con el castigo es lo que hizo que con el tiempo se popularizase la mencionada expresión y otras similares como ‘enterarse uno de lo que vale un peine’.

Cabe destacar que algunas fuentes apuntan como origen de la expresión a la pieza metálica que contiene una serie de proyectiles y que se incorpora en un arma de fuego, la cual también recibe el nombre de ‘peine’; pero son muchos los expertos que descartan dicha posibilidad por el mero hecho de que ya se utilizaba la expresión tiempo antes a la aparición del tipo de armas que utilizaban dicha pieza.

 

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Fuente de la imagen: canonsnapper (Flickr)

¿En qué consistía una ‘ordalía’ también conocida como ‘Juicio de Dios’?

Aunque ya se había llevado a cabo con anterioridad, el potente establecimiento de las jerarquías eclesiásticas en los mandos del poder propició que, durante la Edad Media en Europa, la mayoría de los juicios que se realizaron para comprobar la culpabilidad o inocencia de un acusado fuesen hechos en nombre de Dios, siendo éste el que debía decidir si el condenado era declarado finalmente inocente o culpable.

Para ello se ponían en práctica una serie de torturas, las cuales debían ser superadas por el reo. Si así lo hacía era liberado de toda condena y puesto en libertad.

Las pruebas a las que eran sometidos por este ‘juicio divino’ estaban compuestas por torturas tan terribles como hacerles andar por brasas de fuego, ser marcados con hierros candentes, ser sumergidos bajo el agua, colgarlo boca abajo durante un largo periodo de tiempo o un sinfín de actos que resultaban terriblemente dolorosos.

A aquel acusado que, tras pasar dichas torturas, era capaz de soportarlas y salía con vida se le liberaba de condena alguna, ya que se sobreentendía que Dios lo había considerado inocente.

Curiosamente no solo eran puestas a prueba divina personas, sino que también se les realizó a animales y objetos como libros, cuadros, esculturas….

El término ordalía proviene del sajón ordal, cuyo significado era ‘juicio divino’.

 

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¿Cuál es el origen de la expresión ‘apretarle a uno las clavijas’?

¿Cuál es el origen de la expresión 'apretarle a uno las clavijas'?Esta frase, que se utiliza para decir que se le va a exigir o presionar a uno para que cumpla con sus obligaciones, proviene de un antiquísimo instrumento de tortura llamado el “potro” y que  hay constancias de haber sido utilizado en la Antigua Grecia cuando querían sacarle una confesión a un inculpado.

En su día, Cicerón ya describió el funcionamiento del potro en las Disputaciones Tusculanas, en las que explicaba que, este método de tortura, consistía en una rueda a la que ataban con cordeles las extremidades y/o miembros de la persona a torturar con el fin de someterla.

Se iba girando gradualmente, por lo que se tensionaba de tal manera que podía llegar al descoyuntamiento.

Las cuerdas del potro eran tensadas mediante unos clavos de hierro o madera llamados clavijas y de ahí el origen de la expresión ‘apretarle a uno las clavijas’.

 

 

(Fuente de consulta: Muy Interesante)