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¿De dónde proviene llamar ‘cunnilingus’ al sexo oral realizado en los genitales de una mujer?

Así como para el sexo oral realizado a un hombre existen diversos términos con el que se conoce (felación, francés o mamada si usamos un lenguaje más soez…) en el caso del que se practica a una mujer está mucho más limitado existiendo un término con el que generalmente nos referimos a ello: ‘cunnilingus’.

¿De dónde proviene llamar ‘cunnilingus’ al sexo oral realizado en los genitales de una mujer?

Cunnilingus proviene del latín y está formado por dos partes, el vocablo ‘cunnus’ (que significa ‘vulva’)  y el verbo ‘lingĕre’ (cuyo significado es ‘lamer’) y por tanto la traducción literal sería ‘que lame la vulva’.

Cabe destacar que, erróneamente, hay quien le da un significado distinto al término cunnilingus señalando que proviene de ‘conejo’ (en latín ‘cunicŭlus’) y ‘lengua’, que en latín se escribía ‘lingua’, pero nada tiene que ver.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

El origen de Bugs Bunny

El origen de Bugs Bunny Aunque ya había aparecido el personaje en algunos cortos de animación en 1938 y bajo el nombre de Happy Rabbit [conejo feliz], no fue hasta el 27 de julio de 1940 en el que tendría un total protagonismo en la película de dibujos animado A Wild Hare [Una liebre salvaje]. Sería además su primera aparición en los títulos de crédito como Bugs Bunny, un nombre que ha perdurado a lo largo de estas ocho décadas, a pesar de los intentos de algunos países de cambiárselo a otro de su propio idioma. Por ejemplo, y debido a un exceso de celo en los años de la dictadura franquista, en España fue conocido durante muchísimos años como el conejo de la suerte. La idea de rebautizarlo obedecía al intento de eliminar todo tipo de anglicismos.

El nombre de Bugs Bunny proviene de juntar el apodo de Ben Bugs Hardaway (uno de los creadores del personaje junto a Tex Avery) y el término Bunny, cuyo significado es conejito. En un principio iba a ser llamado Bugs’ Bunny, cuya traducción era «el conejito de Bugs», pero finalmente se decidieron quitar el apóstrofo.

Hay quien dice que en sus inicios estaba inspirado en un conejito similar que apareció en algún corto de la factoría Disney. La característica pose mientras mastica una zanahoria, según explicó Hardaway en una entrevista, está sacada de una escena de la película Sucedió una noche (1934) en la que aparece Clark Gable haciéndolo.

La típica frase con la que empieza muy a menudo sus diálogos «¿Qué hay de nuevo, viejo?» [en inglés «What’s up, Doc?»] era, según Tex Avery, muy típica en Texas, de donde él era, aunque muchos son los que señalan que se inspiraron en Groucho Marx en la película Sopa de ganso (1933).

 

 

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Fuente de la imagen: contusion (Flickr)

¿De dónde surge la creencia de que a los conejos les gusta comer zanahorias?

¿De dónde surge la creencia de que a los conejos les gusta comer zanahorias?

Bugs BunnySi pedimos a cualquier persona que asocie qué tipo de comida le gusta comer a los conejos, un tanto muy elevado de individuos contestaran, sin pensárselo dos veces, que se trata de la zanahoria.

Y en realidad esto no es así, sino un mito (como tantísimos que hay) que proviene del mundo del cine y la televisión ya que éste nació del personaje de dibujos animados ‘Bugs Bunny’.

Fue a raíz de la popularización de Bugs Bunny en la década de los años ’40. Su creador, Tex Avery, se inspiró en una escena de la película ‘Sucedió una noche’ (de 1934) en la que el protagonista masculino (interpretado por Clark Gable) saca una zanahoria del bolsillo de su gabardina y comienza a comérsela.

Sucedió una nocheTal y como indican los expertos en veterinaria, a lo conejos les gusta más las hojas verdes que hay sobre la zanahoria que la hortaliza naranja en sí.

Evidentemente, si no tiene otra cosa que comer y tiene hambre se la zampará sin pensárselo dos veces, pero si le damos a elegir entre varios alimentos (como lechuga, espinacas o zanahoria) el último que escogería sería, con toda probabilidad, la mencionada hortaliza naranja.

No se debe descartar la zanahoria de la dieta de un conejo, pero no tiene que ser parte de su alimentación principal, sobre todo porque es un alimento demasiado dulce para estos animales, lo cual provocaría que engordase más de lo deseado y abusar de él le podría producir algún daño en el hígado e intestinos.

 

 

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Fuentes de consulta: howstuffworks / tcm / cracked / strambotic / misanimales
Fuente de las imágenes: Wikimedia commons / contusion (Flickr) / Amazon

¿De dónde surge la creencia y superstición de que una pata de conejo trae buena suerte?

¿De dónde surge la creencia y superstición de que una pata de conejo trae buena suerte?

Como es bien sabido, una superstición es aquel acto o conducta que condiciona la vida de cualquier individuo que hace o deja de hacer algo ante el convencimiento que, de lo contrario, le podría ocurrir una desgracia. Por tal motivo muchos son los elementos que a lo largo de la historia se han convertido en un amuleto con el que atraer la buena suerte: una herradura, un trozo de madera que tocar, una reliquia perteneciente a una parte del cuerpo de una persona que había sido santificada o una simple pata de conejo (entre otras muchísimas cosas).

La creencia de que una pata de conejo trae buena suerte es una de las más antiguas que existen. Se calcula que ya en el siglo VII a.C. los pueblos celtas ya tenían sus propias supersticiones y creencias y entre ellas estaba la que le otorgaban a los conejos, liebres y algunas especies de roedores. El hecho de que habitasen en madrigueras en el subsuelo hacía pensar a los antiguos celtas que éstos animales estaban en contacto con los Dioses y espíritus del inframundo y, por tanto, esos animales les protegerían. De ahí que mucha ropa de abrigo se realizase con sus pieles, su carne fuese muy preciada en platos de la época y sus huesos se convirtieran en amuletos que llevaban encima colgados en collares, pendientes u otros abalorios.

Con el transcurrir del tiempo la liebre y esos otros roedores fueron adquiriendo una connotación negativa en el folklore popular y sin embargo el conejo siguió disfrutando de ese estatus de animal que proporcionaba suerte o alejaba los malos augurios.

En la época de la Antigua Roma y Grecia el conejo adquirió la categoría de ‘curalotodo’ y muchos eran los ungüentos que se realizaban en el que se utilizaba algunos huesos machacados de este animal. También se frotaban partes dolorida o fracturadas con alguna parte de su cuerpo y sobre todo se convirtió en amuleto (como animal doméstico) para proporcionar fertilidad y una gran prole de hijos, debido a su gran y rápida reproducción.

Avanzando en el tiempo nos encontramos que durante la Edad Media se reforzó la superstición alrededor de los poderes curativos y de buena suerte que podían proporcionar los conejos, pero éstos ya dejaron de ser un animal doméstico para ser llevado uno de sus huesos encima (tal y como ya habían hecho los celtas un milenio atrás).

En una época en la que los consejeros místicos y espirituales de grandes reyes tenían una relevancia importantísima en sus decisiones el portar el hueso del conejo se puso más de moda que nunca entre todas las clases sociales.

El hecho que de la noche al día pasase de servir cualquier hueso del conejo como amuleto a ser específicamente una de sus patas no se sabe a ciencia cierta cuándo ocurrió, pero uno de los escritos más antiguos que hay en relación a ello data del siglo XVI y se trata de un pequeño texto que explica cuál era el amuleto infalible y cómo se debe conseguir.

Dicho texto decía que éste debía ser la pata trasera izquierda de un conejo que tendría que haber muerto a medianoche en un cementerio en una noche sin luna de un viernes 13 y a manos de un jinete de piel negra y cabello pelirrojo, zurdo y bizco que iría montado en un caballo blanco.

Evidentemente el texto y los elementos mencionados no dejan de ser un batiburrillo de supersticiones mezcladas y sin sentido alguna, pero que en su época tuvo gran relevancia, por lo que a base de repetirla hizo que se creyera que la parte del conejo que realmente daba buena suerte era su pata trasera izquierda.

La creencia se extendió por prácticamente todo el planeta y ha llegado hasta nuestros días, en el que podemos encontrar que son innumerables las personas que creen a pies juntillas que el portar consigo una pata de conejo la protegerá de malos augurios y le proporcionará protección y buena suerte.

 

 

Lee y descubre más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos, Leyendas Urbanas y Supersticiones’ de este blog

 

 

Fuentes de consulta: ‘Las cosas nuestras de cada día’ de Charles Panati / scientificamerican / todayifoundout
Fuente de la imagen: Bergadder (pixabay)