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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

Archivo de enero, 2018

Concurso para la medición digital

El día del sorteo de Navidad el sector se despertó con otro premio: las asociaciones convocantes (IAB, AIMC y AEA) publicaron la Petición de Ofertas de Servicios de la Medición Digital para el Mercado Español.

Se podría decir que ya tocaba. Tras varios años de prórrogas tácitas, parece que había llegado el momento de poner a ComScore, el medidor recomendado tras el concurso de 2010, en comparación con otros posibles medidores.

Si se cumplen todos los plazos previstos en el Pliego, el 13 de abril conoceremos ya el nombre del nuevo medidor, o la confirmación del actual.

Hace unos meses, en esta misma columna, pedía a nuestro mercado que primara los criterios técnicos sobre los económicos a la hora de decidir. A lo largo de mi carrera he oído muchas veces eso de ¿cuánto nos vamos a ahorrar? cuando proponía algún cambio metodológico en un estudio. Y en general las mejoras pocas veces son más baratas.

Más aún en el mundo digital en el que la realidad que se quiere medir es cada vez más compleja. Dispositivos que eran marginales cuando se convocó el anterior concurso son ahora el centro de la operación. El propio pliego prevé la posibilidad de que nuevos dispositivos acaben cobrando una mayor importancia.

En la Petición de Ofertas se da a los aspectos técnicos un valor más del doble (70 frente a 30) que a los económicos. Parece un buen principio aunque, como siempre ocurre, algunos de los criterios se pueden discutir.

No son muchas las empresas que, en todo el mundo, están en disposición de dar un buen servicio de medición digital; sí puede haber, en cambio, un buen número de aventureros que, en este medio en el que se puede medir todo, o, al menos, todo deja huella puedan presentar un proyecto que aparentemente cumpla todas las condiciones.

La tarea de la Mesa de Contratación a la hora de decidir no va a ser fácil. No me gustaría estar en su piel.

Para el caso en que se decida un cambio hacia otro medidor el plazo de poco más de ocho meses que queda entre la adjudicación y la puesta en marcha del nuevo servicio es un tanto ajustado salvo en el caso (que creo inexistente) de que el ganador ya tenga montados un panel y un servicio de entrega de datos.

Vienen tiempos interesantes.

 

(*) Este artículo se publica también en la edición en papel de la revista IPMark.

Transcurrido casi un mes desde la convocatoria del concurso desconozco cuantas empresas han decidido presentarse.

Libros a pares: Infiltrados

A veces cuando uno va leyendo encuentra extrañas similitudes entre libros que tienen poco que ver entre sí. Si además, por razones de salud, lees algo más de lo habitual, parece que aumenta la probabilidad de que esto ocurra.

Soy lector asiduo tanto de Almudena Grandes (he leído trece de sus libros) como de Javier Marías (llevo nueve de sus libros leídos). Nunca he encontrado una gran relación entre ellos dos, más allá de que, en sentido amplio, puedan pertenecer a una misma generación, la de los nacidos en los cincuenta y primeros sesenta, que también sería la mía.

Marías y Grandes coinciden en el mismo tema. Foto: E. Madinaveitia

Con tantos de sus libros leídos no hace falta que diga que me gusta como escriben los dos autores, a pesar de que utilicen estilos muy diferentes: más abierto, más narrativo, más centrado en describir los hechos en el caso de Almudena, más reflexivo, más íntimo, más de mirar hacia el interior y a las razones que tienen los protagonistas para actuar como lo hacen, en el caso de Javier.

Así que me llamó mucho la atención que en sus últimas novelas, las publicadas en 2017, ambos toquen un mismo tema, el del infiltrado. Son, como corresponde a dos autores tan diferentes, dos novelas que no tienen nada que ver.

Berta Isla es la mujer de un antiguo alumno del British College del barrio de Chamberí de Madrid que acaba siendo captado por el espionaje británico e infiltrándose en una organización enemiga (que podría ser, aunque nunca se desvela del todo, el IRA). Estamos en los años ochenta de la guerra de las Malvinas y el final del terrorismo de Irlanda del Norte.

Los pacientes del Doctor García, el cuarto tomo de los Episodios de una guerra interminable, se desarrolla en la postguerra civil española. Manuel Arroyo, un antiguo amigo del Presidente de la República, Negrín, que trabajó para la Sociedad de Naciones se infiltra en una organización que trabaja para ayudar a antiguos líderes nazis a trasladarse a Latinoamérica donde se ocultarán con la ayuda de Perón y otros dirigentes. El objetivo es denunciar ante los antiguos aliados la complicidad del fraanquismo con los supervivientes de la derrota alemana.

Se pueden encontrar algunas similitudes más entre dos novelas tan diferentes: la situación destroza la vida de los dos infiltrados y las de sus familiares. Han sido utilizados por organizaciones mucho más fuertes que cualquier individuo, que luego les ignoran.

Dos grandes libros, muy recomendables, en cualquier caso.

 

Cierran Interviú y Tiempo: ¿Muere el papel?

Ayer el Grupo Zeta anunció el cierre de dos de sus revistas más emblemáticas, Interviú y Tiempo.

Los resultados económicos, en una permanente crisis de las revistas que pierden sin parar lectores (y ventas) e inversión publicitaria, han hecho inevitable, al parecer la muerte de las dos revistas, que ni siquiera mantendrán una edición en Internet.

Chenoa protagonizó la portada del 40 aniversario de Interviú

Interviú, la cabecera con la que el grupo inició su andadura era todo un símbolo de una época, que se inició con la apertura propiciada por la transición. Era conocida por sus desnudos de portada, que protagonizaron buena parte de nuestras famosas y, luego ya, otra muchas no tan famosas. Pero la revista también destacó en el terreno de los reportajes de investigación y sus denuncias. Ha sobrevivido algo más de cuarenta años; mucho más que la mayoría de las revistas que vieron la luz en aquella época.

Tiempo nació algo después, cuando se vivió un boom de revistas de información general y análisis político. Muchas de ellas tuvieron una vida muy corta.

Siempre es lamentable que muera un medio. Que desaparezcan dos de golpe, los que dieron origen a un grupo como Zeta que en algunos momentos fue muy potente puede ser todo un síntoma: el papel tiene un futuro muy complicado. Sólo las revistas que encuentren un nicho muy concreto y sepan alimentarlo sobrevivirán.

Lo siento por las revistas, por sus empleados y por lo que puede representar para el propio Grupo Zeta en el que tengo buenos amigos.

Me gustaría que fueran las últimas en desaparecer. Pero no estoy seguro de que vaya a ser así.

Hoy cumplo diez años

Acababa de empezar el año 2008 cuando, tras varios intentos anteriores, por fin me decidí a empezar con el blog. El 3 de enero de aquel año nació Casi Enteros.

Todos los años, cuando llega esta fecha, me hago la misma consideración: nunca pensé que esto podría llegar tan lejos: ¡Diez años!

El año que acaba de terminar ha sido duro para mí; sobre todo al final. Aun así ha sido el año en que superé las mil entradas acumuladas a este blog; algo más de cien de promedio al año. Eso hace que las 69 del año 2017 se queden bastante cortas. Pero al menos no he desfallecido. Y todos los meses he escrito algo.

Durante el año he acumulado algo más de cien mil visitas, unas trescientas al día. No está mal aunque se queden muy lejos del más de medio millón que tenía en 2009 o 2010. Seguramente eran mejores tiempos para los blogs o quizá yo daba más a menudo en la tecla de temas más interesantes.

El blog, Casi Enteros (porque es más que medios), se enfocó desde el principio a temas relacionados con los medios de comunicación, su investigación y su financiación. Pero ya en el título llevaba implícita una declaración de intenciones: hablaría de eso, pero no sólo de eso.

Un libro sobre diez años decisivos

Pero los medios han dado mucho de sí. No en vano estos diez años han sido decisivos para el sector como declara desde su título, Diez años que cambiaron los medios, el libro de Bernardo Díaz Nosty que recientemente han publicado Ariel y la Fundación Telefónica y en el que escribí el apartado dedicado a la publicidad.

Hemos visto cómo la crisis económica reducía a la mitad las fuentes de financiación de los medios; cómo la digitalización lo transformaba todo y dejaba a muchos medios, en especial los que proceden del mundo del papel, buscando con escaso éxito su nuevo modelo de negocio; cómo la investigación de Televisión, la más sólida y con más influencia en el negocio, va perdiendo pie a medida que se multiplica la oferta digital y el televisor ya no es el único dispositivo en el que se ve; cómo desaparecían medidores de Internet y el mercado no veía las ventajas del medidor único recomendado, lo que ha llevado a un nuevo concurso con nuevas especificaciones…y muchas cosas más. De todas, o casi todas, he tratado de escribir en este blog que para algunos es, casi, una referencia. Muchos de los artículos publicados aquí se han reproducido en revistas del sector de la publicidad y los medios.

Pero en el blog he hablado también de mis lecturas; de mi familia y mis amigos; de mis charlas; de las publicaciones de Usúe, mi hija y de mi JubilARTE; de mis problemas de salud…e incluso de temas relacionados con mi formación como matemático. Dos de los posts que cada mes me sorprenden al ser los más leídos corresponden a este último tema. Billones y trillones sigue consiguiendo unos 1.500 lectores nuevos cada mes cuando ya se van a cumplir seis años de su publicación (eso hace ya más de cien mil lectores); Los 15 matemáticos más influyentes supera casi todos los meses los tres mil nuevos lectores cuando lleva ya veintiséis meses publicado: en total supera los ochenta mil lectores.

Bien mirado, con los temas que he ido tratando en el blog se podría escribir un libro…o varios. Sólo haría falta un editor que se anime. Y lectores interesados.

Gracias a todos los que me habéis animado a lo largo de estos diez años con vuestras, críticas, vuestros comentarios, la reproducción de mis artículos en vuestros medios.

¡Y gracias a 20 Minutos por estos diez años en que ha alojado mis artículos!

Tele 5 volvió a dominar la audiencia en 2017

Como cada año, puntual a su cita, Barlovento ha publicado hoy día 2 de enero el informe sobre la audiencia de Televisión durante el año pasado. Un informe, por cierto, que en los últimos años ya anticipa unos días y publica en la última semana de diciembre a sabiendas de que unos pocos días no van a cambiar ni siquiera en una décima comportamientos consolidados durante todo un año.

El informe es muy completo, incluso recoge el parón que ha sufrido la inversión publicitaria durante 2017, al que ya hemos hecho mención en este blog en varias ocasiones.

Algunos datos destacables son:

Tele 5 vuelve a ganar, un año más (y van seis consecutivos) la batalla de las audiencias. Pero se queda en un 13,3% de share, algo más de un punto por debajo de lo que consiguió el año pasado. Es un mínimo histórico: nunca la cadena líder lo había sido con un registro tan bajo.

Antena 3 mantiene la segunda posición, a un punto del líder pero pierde medio respecto al año pasado.

La 1, tercera, es la única de las grandes que recupera audiencia (tres décimas) y se sitúa en un 10,4%.

 

De los veinte programas más vistos del año hay dos (las campanadas de fin de año y el Festival de Eurovisión) que no son retransmisiones de partidos de fútbol.

El consumo de Televisión medido por Kantar se sitúa en 240 minutos por persona y día. Es el tercer año con mayor consumo medido. Pero eso se debe a la inclusión por primera vez del consumo de invitados (que se incorporó en marzo). Si se considera sólo el consumo de televisión lineal de los residentes en el hogar se produce una caída de seis minutos respecto al año anterior.

El consumo de televisión es cada vez más diverso: la televisión de pago supone ya el 22,3% del total. Llega a cerca de 15 millones de personas.

También crecen los abonados a opciones no medidas por Kantar. Pese a los avances que ha ido aportando el medidor en los últimos años desconocemos una parte creciente de la audiencia, que se puede sospechar protagonizan los grupos más activos, y en muchos sentidos más interesantes, de la sociedad.

El sistema de medición oficial del mercado cada vez se deja fuera un mayor número de fenómenos. El mercado lo sabe; sabe a quién benefician esas deficiencias pero no hace nada para reducirlas.

Kantar no es el único responsable.

El extraño caso de mi móvil

Mi móvil es viejo. Debe de tener algo más de dos años y en estos tiempos en que las cosas se hacen para que no duren y las sustituyamos rápidamente por otras, eso debe de querer decir que ya es viejo. ¡Dos años!

Hace ya unos meses en mi empresa me dieron otro para sustituirlo. Tambien deben de ser las normas de los tiempos: un nuevo contrato con el operador y te dan dispositivos nuevos. Pero yo le tenía, le tengo, cariño a éste y no lo sustituí. Hace unas fotos estupendas y esa es una de las principales aplicaciones que tiene el móvil para mí.

Mi móvil hoy, cuando ha vuelto a funcionar con normalidad.

A principios de diciembre el móvil empezó a fallar. Aunque tuviera la batería cargada a tope se apagaba cada medio minuto. No daba tiempo ni de escribir un mensaje en WhatsApp salvo que fuera muy breve. Más difícil aún era publicar algo en Twitter; para cuando se abría la aplicación ya quedaban muy pocos segundos de funcionamiento.

El teléfono funcionaba bien. No se cortaba y se podían hacer llamadas más o menos largas.

A mediados de mes escuché que Apple estaba ralentizando el funcionamiento de los modelos antiguos y pensé que podía ser eso lo que me estaba afectando. ¿Una estrategia para obligar a sustituir modelos veteranos?

Anoche, no sé la hora exacta  pero pienso que pudo ser a las doce coincidiendo con el comienzo del año, el móvil volvió a funcionar con normalidad. Aún no se han cumplido 24 horas pero parece que puede estar arreglado.

¿Se arregló solo? No tengo ni idea.

No soy muy amigo de conspiraciones pero tal como ha ocurrido todo pienso que en estos tiempos en que todos estamos conectados y controlados todo el tiempo debe de resultar fácil para las grandes empresas tecnológicas de las que tanto dependemos enviar un código que ralentice nuestros aparatos o ponerles una fecha de caducidad o…

Un código con una instrucción como: El uno de diciembre empieza a apagarte cada poco tiempo; el uno de enero vuelve a la normalidad.

¿Me han dado un aviso para que sepa durante un mes lo que se puede sufrir con un móvil que empieza a caducar? ¿Me devuelven ahora el uso normal durante un tiempo y luego me lo volverán a restringir?

Suena retorcido pero técnicamente posible.

¿A alguien más le ha ocurrido? Si es así y conoces algún otro caso, te agradezco que lo cites en los comentarios.

¿O se trata sólo de una paranoia mía?