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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

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Profesión periodística: un año de ligera mejoría

Como cada año desde hace trece (éste es ya el decimocuarto informe) la Asociación de la Prensa de Madrid ha publicado su Informe Anual de la Profesión Periodística.

Una parte clave del informe es la que extrae conclusiones de la amplia encuesta (más de 1.700 entrevistas) realizada entre profesionales del periodismo, tanto los que trabajan en medios, como los que lo hacen en comunicación de empresas, como los que están en paro.

Aunque la encuesta no es representativa en sentido estricto (es casi imposible conseguir una muestra representativa de un colectivo muy complicado de identificar y cuantificar) la información que se obtiene es muy interesante.

Y, dentro de una tónica general muy compleja (las facultades siguen enviando al mercado laboral unas promociones amplísimas, imposibles de absorber) parece que la situación ha mejorado algo en el último año.

Pero, con mejora y todo, sigue siendo una situación muy complicada: la credibilidad de la profesión (y de los medios) está en entredicho y ha bajado de forma considerable en los últimos años; la crisis económica afectó seriamente a la profesión y ha llevado a muchos de sus componentes al paro o a fórmulas como el autoempleo o los falsos autónomos, que en muchos casos reciben remuneraciones muy escasas, casi en el límite de la supervivencia.

La digitalización ha propiciado el nacimiento de numerosos medios de pequeño tamaño, en muchos caso locales o ultralocales (de barrio en las grandes ciudades) pero también ha creado serios problemas a los medios establecidos que tienen problemas para hacer convivir las ediciones en papel y las digitales, o sustituir aquellas por estas. En ambos casos sigue siendo un problema encontrar el modelo de negocio que les permita salir adelante con beneficios.

El informe, de unas cien páginas, toca estos temas y muchos otros relacionados con la evolución de la profesión periodística en estos últimos años, con gran profusión de datos y tablas comparativas.

El mejor consejo, si les interesa el tema: leánlo.

Enhorabuena a la Asociación de la Prensa de Madrid por hacerlo posible, así como a Luis Palacio, Pedro Molina y todo el resto del equipo por su excelente trabajo.

Un año raro

Con este mes termina un año raro.

El año en que Marc Pritchard, el capo de P&G, decidió aplicar un recorte drástico a sus inversiones en comunicación digital y no pasó nada. Ni siquiera que alguien pidiera cuentas al señor Pritchard por su mala gestión anterior de las inversiones. Otros grandes anunciantes se movieron en la misma dirección…y tampoco pasó nada.

El año en que Facebook, YouTube y Twitter reconocieron que habían cometido errores en sus mediciones de eficacia publicitaria. Curiosamente todos los errores les favorecían. Y no pasó nada.

El año en que se confirmó que una parte, pequeña pero importante, de la inversión gestionada como programática estaba financiando al Daesh o a sitios que promueven la violencia, la anorexia o el maltrato. Y no pasó nada.

El año en que los bulos tomaron tal fuerza e influyeron tanto en la realidad de nuestras vidas que tuvimos que llamarles posverdad. Y no pasó nada.

El año en que la economía española crecía moderadamente pero la inversión publicitaria no seguía su paso y permanecía plana. Y, para algunos, no pasaba nada.

El año en que todo parece pasar por el móvil pero, si atendemos a las mediciones de inversión, parece que aún no pasa nada.

O sí. Pasaron cosas: las dos grandes corporaciones digitales americanas siguieron acaparando cada vez más inversiones, en un medio cada vez más difícil de controlar.

Se empezó a pensar que quizá es el tiempo de permanencia y no el número de contactos el mejor indicador para Internet. A lo mejor los de la tele no lo habían hecho tan mal.

En España se convocó un nuevo concurso para medidor digital recomendado. Algunos se preguntan si hace falta y qué novedades podría aportar un nuevo medidor.

Los cambios llegan a la Televisión con los nuevos operadores y el crecimiento de la televisión de pago pero lo hacen de una manera desigual: mucho más entre los jóvenes, mucho más en dispositivos diferentes al televisor del hogar. Y, al menos para la medición oficial, esos cambios son lentos.

El papel siguió sufriendo su particular calvario, sin dar con la tecla que le ayude a resurgir.

La Radio se mantiene como el medio más estable, tanto en los momentos en que todo va mal como cuando todo va bien.

Exterior ha vivido un año de consolidación de todos los cambios que se produjeron el año anterior.

Nos espera un 2018 muy interesante…en el que, muy probablemente, seguirá sin pasar nada.

 

(*) Este artículo es muy similar al publicado con el mismo título en la edición en papel de la revista IPMark correspondiente al mes de diciembre.

Cierra Bez Diario

El pasado domingo, 30 de julio, nos despertábamos con una mala noticia: ése era el último día de publicación de Bez Diario.

Siempre es malo que desaparezca un medio de comunicación; más aún si se trata de uno diferente, que llenaba un hueco.

Así se despidió Bez Diario

Bez Diario llevaba poco tiempo, no llegaba a dos años, en Internet. Trataba de un intento de hacer un periodismo diferente: mucho más análisis que noticias; siete u ocho temas cada día pero tratados en profundidad.

La fórmula me gustaba; creo que es una de las maneras de responder a estos nuevos tiempos en que cuando nos acercamos a un medio de información de los tradicionales ya conocemos todas o casi todas las noticias que podemos encontrar allí. Pero casi siempre de forma superficial.

Bez aportaba esa parte de análisis que nos falta como complemento.

Seguí a Bez desde el principio; me llegaba al e.mail aunque yo nunca me suscribí. Esas también son las cosas de Internet. Prácticamente todos los días entraba a leer alguno de los análisis; luego podía estar, o no, de acuerdo con el punto de vista del analista.

Los domingos venía con premio: los artículos de los colaboradores de ese día tenían casi siempre un interés especial.

A principios de este año mi relación con Bez se hizo más intensa. A raíz de un artículo de Miriam Puelles sobre la medición de la audiencia de Televisión, que comenté aquí, conocí a los directores y empecé una colaboración.

La verdad es que esa colaboración resultó un tanto frustrante y acabó siendo muy breve. Me pidieron un artículo a la semana. Envié mi primer artículo y lo publicaron en seguida: el 13 de febrero. Pero cuando envié el segundo, el que se refería precisamente a la medición de audiencia de Televisión que había propiciado nuestro encuentro, no obtuve respuesta. Envié otro sobre evolución de la inversión publicitaria y, éste sí, se publicó el 1 de marzo.

Me interesé por el artículo sobre Televisión y me dijeron que era poco cañero. Lo reescribí, pero tampoco lo publicaban. Comenté que me empezaba a sonar a censura y lo publicaron el 26 de marzo.

Pero ahí terminó nuestra relación. Mi artículo sobre Cine nunca se publicó en Bez Diario

Creo que Bez Diario no encontró, como tantos otros medios digitales, la fórmula de financiación: consiguió el apoyo de muy pocos anunciantes; no apeló a los suscriptores; los pequeños eventos que organizaba seguramente no fueron muy rentables…no lo sé; no conozco bien el problema. Hacer rentable un medio en Internet es muy complejo. Pocos lo consiguen.

Pero siento, ¡y mucho! la desaparición de un medio de comunicación que me gustaba.

Aunque nuestra relación no fuera la más gratificante del mundo.

Los medios no toman vacaciones

A finales de los años setenta y principios de los ochenta el EGM analizaba el consumo de medios en verano. Era un estudio complejo: había que captar a los entrevistados antes de irse de vacaciones y entrevistarlos después. La mayor complicación era conseguir que la muestra fuera representativa de una realidad (dónde y cuándo se iban de vacaciones los españoles) para la que no había datos poblacionales.

Pronto se dejó de hacer.

A principios de los noventa, cuando la audimetría sufrió el peor ataque de su historia, desde el Comité de Usuarios de Ecotel se pusieron en marcha una serie de estudios, entre ellos uno de consumo de televisión entre los desplazados. Se encontraron algunas conclusiones curiosas: los españoles seguían viendo la televisión cuando estaban de vacaciones. En algunos casos incluso más que quienes estaban trabajando y seguían en sus residencias habituales. Eran los años de Indurain y las audiencias en la sobremesa se disparaban entre quienes estaban de vacaciones; mucho más que entre quienes seguían trabajando y a esa hora no podían conectar con las hazañas de su ídolo.

Ahora, veinticinco años después (o casi cuarenta si nos referimos a aquellos primeros EGMs de verano) la AIMC vuelve a hacer estudios de consumo de medios en vacaciones, utilizando su propio panel de internautas. Se han presentado los resultados de la cuarta edición del estudio.

En vacaciones no dejamos el móvil FOTO: GTRES

En vacaciones no dejamos el móvil FOTO: GTRES

Por la propia metodología (se trata de un estudio sobre personas que tienen acceso a Internet y no sobre total población) el estudio sesga a favor de Internet, lo que no le quita valor.

Más del 90% de quienes salen de vacaciones (el 92% si es al extranjero; el 94% si se quedan en España) conectan con Internet durante ese periodo. En la mayor parte de los casos mediante un smartphone. Estos datos crecen respecto años anteriores.

Una buena parte de quienes están de vacaciones no pierde contacto con los Diarios: un 25% los sigue a través de Internet y otro 20% indistintamente  por Internet y en papel. Para el resto de los medios, si las vacaciones son en España, el contacto predominante es con la versión convencional.

Aunque el consumo de medios se reduce algo en verano, incluso entre quienes se quedan en su domicilio durante las vacaciones, sigue siendo importante, mucho más que lo que se da por hecho cuando no se estudia el dato.

Robots y fraude en Internet

Internet, donde todo se puede medir, donde todo deja huella, habría podido ser el medio más transparente del mundo pero (como escribió Paul Virilio, todo avance tecnológico nace al mismo tiempo que su accidente) no lo es.

Es también un buen campo para los tramposos que, aunque relativamente no sean muchos, hacen mucho daño.

Leía hace pocos días en Bez, un diario que cada vez me gusta más, que

Las cifras de lectores (también conocidos como usuarios únicos) que se atribuyen algunos medios de comunicación son incompatibles con la realidad que dibuja el Centro de Investigaciones Sociológicas.

Después de analizar las cifras del CIS (un 60% de los españoles no lee ningún diario y el 60,5% de los que sí lo hacen, leen diarios en papel) el articulista se preguntaba ¿de dónde salen las abultadas cifras que algunos digitales se atribuyen?

Su respuesta: De máquinas que generan irrealidad y mentira.

Desgraciadamente es así. Hace ya muchos años que conocemos la existencia de granjas de likes, de seguidores, de servidores…y de robots.

Imagen con la que Mediatics ilustra su artículo

Imagen con la que Mediatics ilustra su artículo

Un robot puede visitar cientos de sitios en un segundo, inflando así las cifras de lectores de una manera desaforada. Pero aunque esas visitas aumenten mucho el número de usuarios únicos, esos robots no son lectores y los anunciantes no deberían pagar por ellos. No sé si siempre lo saben.

Yo soy bastante activo en Twitter; tengo poco más de dos mil seguidores, espero que la mayoría de ellos interesados en (al menos algunas de) las cosas que publico. Cada poco tiempo recibo un mensaje que me ofrece comprar mil seguidores por diez euros. Es fácil y barato pero ¿para que me serviría aparte de para engañarme a mí mismo? (Hacerme trampas en el solitario, decía uno de mis mejores jefes).

A un medio, inflar su número de visitas le sirve para aumentar sus ingresos publicitarios si la compra-venta no se hace con rigor.

En el pasado julio, Miguel Ángel Ossorio Vega denunciaba este hecho en Mediatics, otra publicación que me parece sumamente interesante:

Millones de robots visitan páginas web de manera masiva para aumentar las visitas y revalorizar los espacios publicitarios por los que las marcas invierten millones de dólares al año… confiando en que sean humanos quienes vean sus anuncios.

No es nada nuevo; existe desde los primeros tiempos de la Internet comercial pero con el paso del tiempo va adquiriendo una importancia cada vez mayor. En el artículo se refleja una estimación del volumen que puede llega a representar ese fraude: 50.000 millones de dólares en el año 2025.

Los robots son cada vez más sofisticados para simular un comportamiento humano, así que se vuelven más difíciles de detectar, aunque la tecnología de detección también avanza. Pero creo que esa no es la mayor dimensión del problema; el mayor problema es que ni siquiera se intenten detectar y los editores sigan intentando aprovecharse de ese fraude.

El papel se muere

Cada día recibimos alguna mala noticia referida a la prensa escrita en papel. Es un cambio de época.

Hace sólo unos días vimos cómo El Mundo no salía a la calle como consecuencia de la huelga que protestaba contra un ERE de grandes dimensiones. No estoy seguro de que sea la primera vez que un periódico deja de presentarse ante sus lectores por una huelga; sí sé que no ha sido el primer ERE masivo en la prensa (ni, desgraciadamente, será el último).

Los datos de la prensa en papel son malos. Y son peores cada día que pasa. La difusión ha caído a su peor valor de los últimos treinta años. Cada nuevo dato de difusión es peor que el anterior. Entre 2008 y 2015 las pérdidas de difusión de los seis principales diarios españoles van desde el 40,7% de El Periódico hasta el 60,8% de El Mundo.

Un quisco en sus buenos tiempos

Los lectores de Diarios cayeron desde el 42,1% en 2008 al 28,5% en 2015 (que se queda en un 24,7% si nos referimos a la prensa de información general). Las subidas de precio en plena crisis contribuyeron a esta caída.

La crisis económica ayudó a profundizar una crisis estructural que ya había provocado Internet. Los lectores migran hacia Internet a un ritmo mucho mayor que la inversión publicitaria. (aunque algunos diarios, como Marca, ya tienen tantos ingresos procedentes de Internet como del papel, para El Mundo la inversión que llega al papel representa el 70% y para ABC el 72%, según el análisis de Bez. Aquí no viene mal recordar, perdón por la autocita, el error Internet.

El País celebra sus cuarenta años de vida pero no puede decirse que lo haga en su mejor momento, aunque se mantenga como líder, por difusión y audiencia, de la prensa generalista. Hace unas semanas su propio director anunciaba que su edición en papel no tiene futuro.

La prensa regional aguanta algo mejor, en parte por la mayor cercanía de los contenidos y en parte también, especialmente en lugares como Galicia, la única comunidad donde crece la penetración del papel, por el envejecimiento de la población. Las personas mayores somos ,como grupo, las menos afines a Internet.

El problema no es sólo de España. Ya hemos recogido aquí en otras ocasiones el cierre de algún diario en papel. En los últimos meses hemos visto cómo el periódico inglés The Independent cerraba su edición impresa. De los 423.000 ejemplares que vendía en 1990 se había quedado en 40.000.

Lo mismo ocurría con el portugués Diario Económico. Cerró en marzo por sus problemas financieros.

Puede que como efecto de estos cierres, aunque seguro que no sólo por eso, el consumo de papel en el mundo, que había crecido hasta el año 2013, cae ahora con fuerza.

Los males de los diarios no se quedan aquí: si el año pasado dio la impresión de que la crisis de inversión publicitaria en papel estaba tocando a su fin (tanto Infoadex como i2p recogieron ligeros aumentos) los datos del primer trimestre son desoladores. Vuelven las caídas, con una fuerza insospechada: de cerca del 6% para los diarios y de más del 10% para los suplementos.

Y si la inversión publicitaria no se traslada del papel a la red, en parte por culpa de los errores cometidos, la solución tampoco parece venir por el pago por contenidos. La cultura del todo gratis en Internet sigue teniendo mucha fuerza. según una encuesta realizada por Meclabs sólo el 40% de los estadounidenses estarían dispuestos a pagar (pagar algo, se entiende) por leer digital. No conozco ninguna encuesta sobre este tema realizada en España pero sospecho que la cifra sería aún menorr. Y la cantidad que estarían dispuestos a pagar probablemente sería muy pequeña.

Parece que las cifras de El Diario no son malas; habrá que esperar un tiempo para ver cómo funciona El Español, pero las grandes estructuras de los diarios tradicionales en papel corren un serio peligro de extinción.

Y es que los milennials, esa generación de la que todo el mundo habla y que, por el momento, consume más bien poco, leen las noticias en el móvil.

Pero no todo son malas noticias para el papel. En el Reino Unido la editora del Daily Mirror ha lanzado The New Day, el primer periódico de pago en papel que ve la luz en los últimos treinta años.

En España y en el sector de la publicidad también hemos vivido en las últimas semanas un hecho insólito. Javier Piedrahita, el editor de Marketing Directo. com, uno de los más fervientes defensores de lo digital y de todos los cambios que ello implica, ha lanzado una revista en papel: Living Marketing. El primer número tiene muy buen aspecto y yo he disfrutado con su lectura. Esperemos que sólo sea el principio de una larga presencia en el mercado.

A lo mejor el papel no está muerto y sólo necesita nuevas ideas.

La eficacia de la publicidad en el móvil

El pasado miércoles Zenith presentó en el Espacio Fundación  Telefónica la tercera edición del estudio Net Radar.

Mapi Merchante, su Directora de Investigación, fue desgranando todos los detalles de una investigación innovadora y sumamente interesante.

Net Radar es una evolución de estudio Menfis que empezamos a realizar hace ya mucho tiempo (por estas fechas se cumplen 22 años).

La idea de partida de este tipo de estudios es que una publicidad que no se recuerda al poco tiempo de verse, ni siquiera de modo sugerido, no puede ser eficaz.

Los Menfis son estudios costosos. Cuando empezamos, con Televisión, había que montar un dispositivo de seguimiento de la emisión real de publicidad, con una o más personas visionando cada una de las cadenas que se iban a investigar, que anotaban y pasaban a los entrevistadores (en tiempo casi real) la composición de cada uno de los bloques.

Cada nuevo medio que fuimos investigando (los Diarios, las Revistas, la Radio) añadía, con sus particularidades,  sus propias complicaciones.

Pero son estudios que compensan su elevado coste con la riqueza de la información que proporcionan. Zenith tiene siempre actualizado el valor de las posiciones, de los formatos, del tamaño de los bloques o de cómo la saturación va afectando a la eficacia.

Creo que ninguna otra agencia de medios, ninguna otra empresa en realidad, conoce tan bien estas características de los medios que son clave para conseguir la mayor eficacia.

Y en estas llegó Internet, un medio diferente en el que, casi por definición, cada persona puede recibir una publicidad diferente en la misma posición de un mismo medio. Incluso recibirá, en teoría, dos publicidades diferentes si entra dos veces en el mismo sitio.

Eso añadía una complicación adicional. Nos llevó años y muchas conversaciones con diferentes empresas de investigación dar con una posible solución al problema. Una solución que cambiaba algo la metodología habitual, añadía un punto adicional de complejidad, pero nos permitía llegar a conclusiones comparables a las que obteníamos para otros medios.

En 2009 ya realizamos el primer estudio Net Radar: 200 personas navegaron durante media hora con su PC por los sitios de Internet por los que lo hacían habitualmente, pero lo hacían en los locales de TNS donde un aparato Tobii controlaba en todo momento el punto en el que se concentraba su mirada. Al terminar su navegación era entrevistado por una de las dos personas que habían estado siguiendo su navegación en un ordenador gemelo para anotar toda la publicidad que aparecía en pantalla y así poder preguntar para averiguar qué publicidad recordaba.

Mapas de calor: Las miradas se concentran más en las partes superiores de las páginas de los diarios.

En 2011 el estudio fue bastante similar, incorporando alguna novedad tecnológica.

Pero el estudio que se ha presentado ahora da varios pasos adelante. El sistema de seguimiento de la mirada ha evolucionado mucho y es ahora más sencillo y, sobre todo, no sólo hemos analizado la navegación con PC sino que hemos añadido la tableta y el smartphone.

Además hemos registrado toda la publicidad servida en las páginas analizadas para así compararla con la publicidad mostrada (sólo cuatro de cada diez anuncios servidos aparecen en pantalla). Algo que no ha aparecido en pantalla no habrá podido ser visto ni, mucho menos, recordado.

El internauta fija su mirada, por término medio, en uno de cada dos anuncios que aparecen en pantalla, o sea en dos de cada diez anuncios servidos. A partir de ahí el recuerdo es mayor en el móvil que en la tableta y en ésta mayor que en el PC. Esta diferencia puede deberse al tamaño de la pantalla (en una más pequeña el anuncio ocupa relativamente más espacio) o a la menor saturación.

El estudio permite analizar qué formatos proporcionan una mayor eficacia, en qué zonas de la pantalla se concentran en más ocasiones las miradas y toda otra serie de características que ayudan a incrementar la eficacia de la publicidad en dispositivos digitales.

Si te interesan los resultados de esta investigación puedes ver un resumen aquí.

El estudio ha proporcionado también más de trescientas horas de grabaciones que permiten analizar con detalle la navegación de cerca de setecientas personas y cómo se desplaza su mirada por las diferentes pantallas.

Probablemente no haya en el mundo otro estudio con mayor cantidad de casos analizados utilizando la costosa y compleja técnica del eye tracking.

La Cultura ¿un sector subvencionado?

Ya hace casi tres semanas de la presentación del Informe sobre el Estado de la Cultura 2016 en el Círculo de Bellas Artes. Se trata de un informe que elabora cada dos años la Fundación Alternativas y que dirige y coordina el Catedrático Enrique Bustamante.

El informe consta de artículos redactados por especialistas en los diversos aspectos de la Cultura (Música, Cine, Diseño, Literatura,…). También se analiza una encuesta realizada a un considerable número de personas de los sectores afectados; este año, igual que en las dos ediciones anteriores, he contestado a esa encuesta.

Mesa desde la que se presentó el Informe

La Cultura se ha visto muy afectada, para bien en muchos casos, para mal en algunos, por el auge de Internet. También le ha afectado mucho la crisis económica y los cambios que, a raíz de ella o no, se han producido en las políticas culturales. A lo largo de la presentación sobrevoló el 21% de IVA para el Cine, un despropósito del actual Gobierno cuando todavía no estaba en funciones. En un primer momento afectó duramente a la asistencia en salas (la suma de la crisis y la subida de precios  era demasiado para los bolsillos de la gente); en los últimos años la asistencia comienza a recuperarse a la vez que lo hace la participación de películas españolas. Aunque el éxito del cine español puede ser, según la directora Paula Ortiz que participaba en la presentación, un espejismo: los dos grandes grupos privados de televisión concentran su inversión (obligada por Ley) en muy pocos títulos con tirón popular mientras el resto del tejido de la industria casi desaparece.

Nacho Escolar, el director de Eldiario.es, uno de los diarios sólo digitales que más han triunfado, puso de manifiesto uno de los grandes problemas de Europa: pese a que la WWW se inventó en Europa (Tim Berners Lee en 1990 en el CERN) toda la cultura, y la información, europea se distribuye a través de grandes empresas estadounidenses (Google, Facebook, Twitter, Amazon,…) que además, añado yo, no pagan sus impuestos en los países en los que generan sus ingresos.

Otro aspecto en el que se hizo bastante hincapié en la presentación fue el de las subvenciones. En opinión de Juan Barja, Director del Círculo de Bellas Artes, la Cultura española está mucho menos apoyada que la estadounidense; allí las empresas que ayudan a la cultura consiguen importantes reducciones de impuestos. Además, afirmó Barja, es injusto que cuando se habla de Cultura se critique que esté subvencionada cuando otros sectores han recibido ayudas mucho mayores: la banca en forma de rescate (el rescate de la banca, en una sola tacada, daría para muchos años de ayuda a la Cultura); o a la industria automovilística, aunque el Plan Renove se diga que son incentivos; o a la educación privada, aunque a esto se le llame concertada.

Un tema interesante, que da mucho de sí. Incluso desde la definición de qué es y qué no Cultura.

 

 

¿Y cual es el futuro de los periodistas?

En el post anterior trataba de analizar el futuro de los Diarios y acababa dando algún dato extraído del Informe Anual de la profesión Periodística, un informe de gran calidad al que prometí dedicar más espacio. Voy con ello.

Creo que ya es el quinto año que Luis Palacio, al frente de un pequeño equipo de grandes profesionales, elabora este estudio para La Asociación de la Prensa de Madrid (pero con la mayor parte de los datos referidos a toda España). Gracias, Luis por hacérmelo llegar también esta vez.

Portada del informe del año anterior

El informe consta de tres grandes capítulos (La profesión, La industria y Tendencias) y tres anexos (Medios de periodistas, Destrucción de empleo y Deontología).

Hay algunas buenas noticias: tras varios años de fuerte destrucción de empleo, en 2015 parece haberse frenado esta tendencia. Tanto en 2014 como en 2015 se destruyeron más de 2.400 empleos cada año; en 2015 fueron 246, un 90% menos. Muchos periodistas han buscado en el emprendimiento la solución a sus problemas; entre 2008 y 2015 se ha producido el lanzamiento de 440 medios (muchos de ellos on line) por parte de periodistas; también aquí se empieza a quebrar la tendencia: tras un máximo de 118 lanzamientos en 2013, en 2015 sólo se lanzaron 28. En su mayor parte son empresas de muy pequeña dimensión: dos de cada tres no llegan a los 100.000 euros de ingresos anuales.

El primer capítulo, la profesión, analiza los resultados de una encuesta realizada a 2423 profesionales. Junto a los medios lanzados por periodistas se advierte una tendencia por parte de las empresas periodísticas a sustituir a profesionales de plantilla por autónomos, que en muchos casos trabajan en exclusiva para una sola empresa. La crisis ha afectado también en la remuneración de los periodistas: desde 2010 el salario medio ha caído un 17%.

En el apartado de Industria también podemos encontrar alguna buena noticia. Por primera vez después de seis años de caídas, en 2014 mejoró la facturación. Claro que la mayor parte de este crecimiento se debió a la Televisión, que aumentó un 19%; también creció, aunque mucho menos, la Radio, un 4%. Las revistas y los Diarios continuaron cayendo.

En el tercer capítulo se detectan seis tendencias, si bien los propios autores del informe reconocen que aún deben verificarse.

  1. Se necesitarán nuevos perfiles profesionales para elaborar las nuevas narrativas, que combinarán diferentes tecnologías, como el vídeo, el audio, el 3D, las infografías y los textos.
  2. Periodismo desde y para el Móvil. En un mundo en el que el móvil tiene cada vez más peso, muchos lectores lo utilizarán como soporte básico en el que conocer las noticias, pero también tendrá su importancia en la producción de esas noticias desde el lugar y en el momento en que se estén produciendo.
  3. El Periodismo de Datos es la tendencia más consolidada. Se trata de generar historias singulares a partir del análisis de grandes cantidades de datos.
  4. La seguridad en el trabajo periodístico. La tecnología, que facilita muchas tareas también permite controlar las comunicaciones, lo que puede hacer que se produzcan filtraciones de información confidencial, como algunas fuentes que deberían permanecer anónimas.
  5. El periodista sujeto de las redes: no sólo son una fuente de información, también una poderosa herramienta para dar a conocer el trabajo realizado.
  6. 6 La disyuntiva periodista-editor: dos tareas que siempre han precisado de perfiles profesionales diferentes pueden confluir ahora apoyadas en las posibilidades tecnológicas.

Un informe sumamente interesante, de algo más de 100 páginas, difícil de resumir en un post, pero altamente recomendable para leer y analizar con detenimiento.

¿Qué futuro les espera a los Diarios?

En las últimas semanas se han producido un buen número de noticias referidas a los periódicos y a la profesión periodística. Hace tiempo que no echo una mirada en esa dirección, así que éste puede ser un buen momento.

Por primera vez en varios años el sector es protagonista de buenas noticias. El Libro Blanco de la Prensa en España, elaborado por Deloitte para la AEDE, afirma que el sector de la prensa diaria consolida su recuperación y duplica sus beneficios hasta superar los 59 millones de euros. El cambio de tendencia se debe al recorte en los gastos y a una cierta recuperación en la inversión publicitaria.

Los gratuitos contribuyeron a aumentar la lectura de Diarios

Los medios Impresos son los que menos están notando el crecimiento de la inversión publicitaria pero, aún así, si hacemos caso a Deloitte, empiezan a ver cómo les llega algo más de dinero.

Claro que ni siquiera en ese informe son todo buenas noticias: la Difusión de los Diarios cae un 7% y las Ventas un 9%.

De hecho los grandes diarios nacionales siguen perdiendo dinero, incluso más que el año anterior. Son los regionales los que ayudan a cambiar el signo de la balanza.

Esa conjunción de noticias buenas y malas no se da sólo en España. En el campo internacional vemos que mientras The Times amplía su tirada y alcanza sus mejores cifras desde 2012, se produce el primer abandono del papel por parte de un título histórico: el pasado 1 de enero dejó de imprimirse el diario La Presse de Montreal, que durante muchos años fue líder de la prensa francófona de Canadá.

Pero con todo lo malo que esto supone, lo peor no son las pérdidas económicas, ni los cambios de soporte; hay noticias aún peores: los Diarios están dejando de ser la referencia a la hora de informarse; así lo refleja en el Reino Unido un estudio elaborado para Ofcom, el regulador de telecomunicaciones. Se sitúan por detrás de la Televisión, Internet y la Radio. No creo que si se hiciera en España un estudio como ese los resultados fueran muy diferentes.

De hecho, el Informe Anual de la Profesión Periodística, que elabora un equipo dirigido por Luis Palacio para la Asociación de la Prensa de Madrid, el entretenimiento y el espectáculo están ganando terreno a la información. También aquí es la Televisión quien se pone a la cabeza (al menos del negocio; no sé si está tan claro que lo sea de la información). La precariedad y la superficialidad parecen haberse impuesto en una época marcada por Twitter y las tertulias.

Pero este informe contiene muchísima información muy interesante y merece la pena dedicarle un post específico.

Lo haré.