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¿Para qué sirven los percentiles?

Cuando tienes un hijo pequeño y vas a la revisión del pediatra, después de medirlo y pesarlo, éste siempre te salta con frases como: “va muy bien de percentiles” o “se nos esta quedando pequeño, ha bajado de percentil”. Pero, ¿sabéis los padres realmente para qué sirven los percentiles?, ¿sabéis realmente interpretarlos? Cuando empezamos con este blog, una de las cosas que me prometí fue no escribir nunca sobre los percentiles. Yo siempre los he considerado una herramienta más para valorar a un niño, como el otoscopio y el fonendo, y que yo sepa, de momento, somos nosotros los que usamos estas herramientas y no los padres.

Sin embargo, una gran mayoría de pediatras acaban comentando a los padres el percentil de peso y talla en el que se encuentran sus hijos y, en muchas ocasiones, le he tenido que explicar a familiares y amigos que un percentil 10 de peso, aunque sea “bajo”, no tiene por qué ser malo o que un percentil 97 no significa que el niño esté “gordo”. Además, parece que a muchos padres les gusta presumir del percentil de sus hijos como si fuera una competición entre progenitores orgullos por ver quién está en el “mejor percentil”, cuando tal cosa no tiene ni pies ni cabeza.

Con esta entrada intentaremos explicaros de forma sencilla qué es un percentil y para qué sirve, pero recordad, es el pediatra el que debe hacer una interpretación de los mismos junto con la historia clínica del niño y su exploración física completa para valorar si esos percentiles son los adecuados para ese niño concreto o están alterados.

¿Qué es un percentil?

En pediatría existen un montón de parámetros que podemos medir como son el peso y la talla de un niño, pero también otros tantos como el coeficiente intelectual, el azúcar en sangre o la tensión arterial. El valor de estas medidas carece de sentido si no lo comparamos con el del resto de los niños de sus edad para poder decir si el valor concreto que hemos obtenido es alto, medio o bajo. En este sentido, los percentiles son una herramienta fundamental para valorar el crecimiento de un niño.

Los percentiles no son más que una medida estadística relativa que pone en relación la medición concreta en un niño, como podrían ser el peso o la talla, con las medidas de esa misma variable en el resto de la población con la misma edad y sexo. Siendo más exactos, el percentil indica qué porcentaje de mediciones son iguales o menores que el valor concreto que hemos obtenido.

Con un par de ejemplos se entiende más fácil. Si un niño es un percentil 80 de talla significa que el 80% de niños de su edad mide lo mismo que él o menos. Si una niña es un percentil 30 de peso significaría que el 30% de niñas de su edad pesa lo misma que ella o menos.

¿Qué importancia tienen los percentiles?

De manera muy resumida, los percentiles nos sirven para dos cosas.

Por un lado para comparar el peso y la talla de un niño con el resto de niños de su edad en un momento concreto. De esta forma podríamos decir “este niño está en la media de peso para su edad” o “es de los que más pesa de su clase”, o también “es de los más altos de su clase” o “de los más bajitos”, dependiendo de si su percentil de peso o talla es alto o bajo.

En este sentido, esa comparación con otros niños de forma aislada en un momento dado no tiene mucho valor ya que lo importante es conocer cómo crece y se desarrolla un niño a lo largo del tiempo. Por fortuna, los percentiles también nos informan del crecimiento de un niño a lo largo de la infancia, de tal forma que podemos evaluar como ha ido creciendo con el paso de los meses o los años y evaluar si lo hace siempre por la misma curva de percentil o cambia a mediad que pasa el tiempo.

La relación de los perecentiles de peso y talla

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta de los percentiles es que no deben valorarse de manera aislada, ya que lo importante es la relación entre ellos mismos.

En general, los pediatras primero valoramos el percentil de talla de un niño para decidir si es de los más altos de su edad o de los más bajitos para luego evaluar el percentil de peso en relación al de la talla y decidir si el peso que tiene el niño está acorde con su talla.

Como os podéis imaginar, un niño en percentil 90 de talla y percentil 90 de peso no es un niño “gordo”, en todo caso sería un niño alto con un peso adecuado a su altura, lo que vendría siendo “grande”, pero nunca gordo. De la misma forma, un niño en el percentil 10 de talla y percentil 10 de peso no es un niño “delgado”, seria un niño de poca estatura con un peso acorde a la misma. Por el contrario, un niño con un percentil 10 de talla y percentil 97 de peso, sería un niño bajito con un peso muy por encima de lo que le corresponde a su altura. ¿Entendéis esa relación que os estoy comentando?

El aspecto evolutivo de los percentiles

Además de esta relación entre los percentiles en un momento concreto,  otro aspecto fundamental que interesa al pediatra es si los percentiles se han modificado con el paso del tiempo.

Por ejemplo, un niño que desde el nacimiento es un percentil 10 de peso y talla y siempre crece por el mismo percentil, no debería preocuparnos por ser “pequeño”, ya que si siempre ha crecido en esos percentiles será porque le ha tocado ser así por mucho que parezca bajito y delgado respecto a los niños de su edad. Por el contrario, un niño que siempre crecía en el percentil 50 de peso y talla y con el paso de los meses pasa a ser un percentil 10 de peso significa que ha dejado de coger peso como venía haciendo habitualmente. En este último caso, el pediatra deberá estar ojo avizor para avaluar si ha sido algo transitorio o puede deberse a una enfermedad.

Lo que está claro es que a todos los padres y madres de este mundo nos gustaría tener los hijos más guapos, fuertes y sanos y en este sentido los percentiles puden reflejar que nuestro hijo está creciendo de forma adecuada. Sin embargo, y como os he explicando a lo largo de este post, tener un percentil alto o bajo no quiere decir que vuestro hijo esté más o menos sano.

¿Deberían conocer los padres los percentiles de sus hijo?

Y llegamos al quid de la cuestión. Esta es una pregunta que me hago desde hace tiempo y cada vez estoy más convencida de que la respuesta es que no. En mi opinión, a unos padres que acuden a consulta para ver como está creciendo su hijo les debería bastar con una explicación simple como “está bien y está creciendo como lo hace habitualmente” o “ha adelgazado mucho desde la última visita y me gustaría verlo en unas semanas”, más allá del valor concreto del percentil o la gráfica de los mismo.

Por ello creo que los padres no deberían conocer el percentil de los niños sin una buena explicación por parte del pediatra que pueda llevar a errores de interpretación y, por tanto, a preocupaciones sin motivo. Quizá poco a poco podamos ir desterrando esa práctica tan habitual de dar en un papel el peso y la talla de los niño con el percetil al lado en cada visita como si fuera el permiso de circulación del coche o la ITV.