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Slow Food propone atenuar los efectos de la alimentación sobre el cambio climático

El movimiento Slow Food ha lanzado la acción Menú para el cambio, la primera campaña de comunicación y recogida de fondos internacional que vincula la alimentación y el cambio climático y con la que se pretende atenuar los efectos de la alimentación sobre el medio ambiente.  

Slow food es un movimiento internacional nacido en Italia en 1987 que se opone a la estandarización del gusto en la gastronomía, y promueve la difusión de una filosofía que combina placer y conocimiento. Opera en todos los continentes por la salvaguarda de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivo, el apoyo a productores locales y un desarrollo rural sostenible.

“Todos estamos involucrados: el cambio climático es una crisis presente que requiere el esfuerzo común de la humanidad. Cada una de nuestras decisiones marcará la diferencia, porque la suma de nuestras acciones individuales es el motor del cambio”, señala el presidente de Slow Food, Carlo Petrini, que afirma que el calentamiento global es una realidad, que no compete a un futuro indefinido sino que es una certeza presente: “Para Slow Food es un deber ocuparse del cambio climático: no existe calidad alimentaria, no existe bondad sin respeto por el medio ambiente, los recursos y el trabajo”.

Imagen de Slow Food.

Las emisiones agrícolas de producción vegetal y animal se encuentran entre las principales fuentes de emisión de gas invernadero, entre ellas anhídrido carbónico (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O): la agroindustria es una de las primeras causas del calentamiento del planeta, mientras que las primeras víctimas de esta catástrofe anunciada son la agricultura rural, las economías pastoriles y la pesca artesanal.

Con Menú para el cambio, Slow Food quiere demostrar que a partir de la alimentación cada uno de nosotros puede y debe marcar la diferencia para frenar este fenómeno cuyas soluciones no pueden ser pospuestas. Y lo hace difundiendo sus respuestas: “cómo sostiene y da valor a este sistema de producción alimentaria, practicado en armonía con los recursos de la naturaleza, bajando al terreno para defender la biodiversidad, con la educación alimentaria y medioambiental, sensibilizando a todos los actores de la cadena alimentaria y tratando de influenciar la política a todos los niveles”.

Slow Food.

“La absurda sequía que sofoca nuestro país, las trombas de agua que nos sorprenden en mitad del sueño, las vendimias anticipadas, el colapso de las producciones, la falta de hierba fresca o el regreso anticipado de los pastos de altura, la acidificación y el aumento de nivel de los mares, la presencia de animales antes inexistentes a determinadas latitudes, la desertificación y el progresivo empobrecimiento de los suelos, son el rostro del cambio climático -dicen-. No son casos récord a registrar en los anales, son la normalidad que nos espera. Y las causas hay que buscarlas en la actividad antrópica y sobre todo en las emisiones de gas de origen fósil”.

El sector agrícola es responsable del 21% de las emisiones totales (FAO 2015), frente al 37% del energético, el 14% de los transportes y el 11% de la industria. En el seno del sector agroalimentario la fuente principal de gas invernadero es la fermentación entérica, a causa del metano que se forma en la fase de digestión de los alimentos, que por sí sola totaliza el 40% de todo el sector agrícola. A continuación se halla la distribución de fertilizantes sintéticos: 13% de las emisiones agrícolas (725 Mt CO2 eq.).

“La reducción de emisiones no puede ser ya un asunto que podamos diferir”, señala el responsable de Slow Food, para quien ya es una obligación y todos debemos intervenir.

Pide en este sentido eliminar por completo los residuos, sobre todo alimentarios, favorecer los productos de proximidad, comer poca carne y evitar la que nos llega de producciones intensivas. También propone que nos planteémonos unas preguntas: ¿cómo se han producido los alimentos que comparto con mi familia? ¿De dónde vienen? ¿Cuánta energía y cuánta agua han necesitado? Slow Food trabaja para divulgar este conocimiento y para dar valor y sostener aquellas producciones que optan por prácticas agrícolas y productivas resilientes y ecológicas.

Una app que permite a los productores vender directamente al consumidor

Luraki es una aplicación gratuita para teléfonos móviles y apta para iOS y Android, que permite localizar productos agroalimentarios y establecer una relación comercial entre el pequeño productor y los consumidores. Ofrece al agricultor la posibilidad de darse a conocer en Internet y ampliar sus canales de venta.

LurakiApp nace de la necesidad de aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías para aumentar la visibilidad de los productores. Por este motivo, sus promotores, Íñigo Busto y Javier Sánchez, han desarrollado un buscador que permite localizar a productores en nuestro entorno.

Luraki

Basta con especificar el tipo de producto que buscamos y nuestra ubicación para obtener un listado de productores y ubicarlos en un mapa. Además, en Luraki cada productor tiene un espacio gratuito con información de contacto, productos que elabora y puntos de venta de los mismos. Y si lo desea, puede usar la tienda online de Luraki para vender sus productos directamente al consumidor, sin intermediarios.

La plataforma cuenta ya con más de 750 productores de toda España asociados a su canal móvil  y permite filtrar las búsquedas desde el móvil de entre un total de 30 categorías de productos (verduras, frutas, quesos, miel…) y discrimina si son ecológicos.

Además, pretende fomentar el consumo de proximidad y dar un empujón a los pequeños productores que tratan de sobrevivir a la fuerte presión de las grandes multinacionales del sector alimentario.

“Con Luraki -dicen- queremos preservar la gran riqueza y el formidable patrimonio alimentario que tenemos en nuestro entorno y ayudar a preservarlo. Sabemos que un buen uso de la tecnología puede facilitar enormemente la búsqueda de productores, y enriquecer a quien realmente aporta valor al producto. Si somos capaces de llenar nuestro mapa con miles de productores, estamos seguros de que las reglas del juego del sector alimentario empezarán a cambiar”.

Trucos para ahorrar en el cuidado de los hijos sin descuidar los detalles

Ser creativos, compartir y prestar, elegir alimentos caseros, aprovechar descuentos y promociones y ser prácticos a la hora de comprar. Desde el comienzo de un embarazo se pueden planificar los gastos con el objetivo de ahorrar sin descuidar los detalles.

Ahorro.net, una herramienta gratuita de finanzas personales que ayuda a sacar el mayor provecho al dinero que uno tiene, propone una serie de consejos para gastar menos en un niño.

Por ejemplo, con el “Hazo tú mismo” (Do It Yourself) porque con tiempo y algún manitas en casa se puede crear una habitación con vistas a futuro. “Los primeros años de recién nacido pasan volando así que una buena opción es crear desde el principio una habitación pensando en la infancia y no solo en el bebé. Siendo consciente de este cambio que se avecinará en 2 ó 3 años, podemos elegir módulos desmontables y transformables para que la habitación de bebé cambie sin costes a una habitación infantil”, explican en Ahorro.net.

Ahorro.net

Para ahorrar también aconsejan elegir muebles en colores neutros que puedan ser reutilizables y se adapten a su crecimiento. Tampoco decantarse por los típicos rosa o celeste sino personalizar el mobiliario neutro, por ejemplo blanco o madera, y las paredes de la habitación con detalles adhesivos fácilmente removibles y que se puedan cambiar sin gastar mucho.

Para alimentarlos, lo más sano y barato es la leche materna pero cada madre tiene sus circunstancias y a veces no es posible. La doctora Beatriz Sainz de Baranda aconseja elegir aquella leche que se adapte al presupuesto de cada una, porque “todas las leches cumplen una estricta normativa que asegura la calidad, por tanto es tan buena la cara de la farmacia como la más barata del supermercado o que compramos online”.

Una vez que ya comienzan a comer purés, lo mejor es optar por comida casera. Nada es más sano que la verdura o fruta fresca que se cocina en casa. Los productos elaborados son más caros y al estar envasados nunca van a ser más sanon que la comida casera.

En higiene, uno de los gastos más importantes, son los pañales. Ahorro.net aconseja la compra a granel que, aunque es una inversión inicial mayor, acaba proporcionando un gran ahorro. Si se opta por los paquetes clásicos, lo mejor es estar atentos a descuentos y promociones como los 3×2 o informarse de quién fabrica las marcas blancas de los supermercados y valorar si alguna nos convence. Otra opción que cada día gana más adeptos son los tradicionales pañales de tela que según un estudio de la OCU pude ahorrar hasta unos 600€ por hijo al año.

Para ahorrar en ropa, esta web aconseja, además de optar por tallas un poco más grande que la que necesitan, aprovechar las épocas de rebajas, descuentos y promociones. Además, siempre se puede reciclar, hacer trueque o un mercadillo con la ropa que ni siquiera se han puesto porque han crecido muy rápico.

De la lonja a la mesa, sin intermediarios ni costes añadidos

De la lonja a la mesa es una organización de cofradías de pescadores que han decidido vender directamente a consumidor, sin pasar por intermediarios. Así consiguen un precio justo tanto para los pescadores como para los compradores finales y que estos tengan en su casa pescado fresco de máxima calidad, sin costes de envío, en 24 horas.

de la lonja a la mesa

En su página de Facebook informan de sus actividad y los usuarios reciben por correo electrónico cada semana, los lunes, la lista de productos y los precios del pescado y marisco de temporada que capturarán en esa semana y cuándo lo recibirán en sus domicilios. Normalmente, en las 24 horas siguientes a la llegada del barco.

de la lonja 2

También, recomendaciones de qué pedir y cómo pedir, si uno se acaba de apuntar a la iniciativa. Además, como son todos pescados y mariscos de temporada, ni los precios ni el tipo de pescado varía mientras dure la campaña, ya que no los someten al mercado.

Si hay mal tiempo o alguna incidencia, también avisan por este medio de posibles retrasos en la entrega.

Los productos que ofrecen son muchos y frescos: pescados: merluza, mero, sardina, rodaballo, gallos… y mariscos: percebes, nécoras, bogavante, almejas, centolla…

Lo podéis encontar pinchando aquí

Consumir productos locales es más barato

Un informe de la revista Consumer señala que ser respetuoso con el medio ambiente y responsable en el consumo ahorra dinero en diversas actividades de la vida cotidiana.

En alimentación, por ejemplo, sus propuestas son  llevar siempre una lista de la compra coherente con nuestro consumo, cuidar sobre todo los productos más perecederos, organizar los alimentos para consumirlos ya o congelarlos para alargar su vida. De paso, se contribuye, por poco que sea, a no contribuir a las alarmantes cantidades de comida que se tiran a la basura (1.300 millones de toneladas anuales, según Naciones Unidas). 

Además, el consumo de productos locales y de temporada suele ser más económico y también más ecológico que si son traídos desde muy lejos. Y si los cultivamos nosotros mismos en un huerto urbano o en el pueblo, ya sea propio, de alquiler o compartido, ahorramos más.

Membrillos

Cesta de membrillos del Valle del Tiétar.

Normalmente, suelo comprar frutas, verduras, queso y carne, esta ecológica, en uno de los llamados mercados de la tierra, en el que los productores venden directamente a los consumidores, sin intermediarios. Es mucho más económico y también más saludable.

También en el consumo de agua, hay hábitos que pueden hacer que baje la factura: no dejar el grifo abierto mientras se hacen otras cosas, ducharse en vez de bañarse (siempre que no sea superior a cinco minutos), arreglar las fugas y goteos de grifos, instalar sistemas de ahorro y dosificación del agua y aprovechar el agua de lluvia, aunque esto en las ciudades es más difícil. Un gasto económico y ambiental asociado que puede evitarse, según Consumer, es el consumo de agua embotellada. El agua de grifo en España es de suficiente calidad, y puede guardarse en una botella reutilizable.