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De cómo vivir sin dinero o con muy poco

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La falta de información, la principal barrera para un consumo consciente y responsable

¿Qué importancia damos a los aspectos éticos y medioambientales en los distintos ámbitos de consumo? ¿Cuáles son los hábitos de consumo sostenible de los consumidores más comprometidos?

A estas preguntas y a otras más pretende responder un estudio que han elaborado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y el Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social, que constata que es posible otro consumo para un futuro mejor.

El estudio se ha realizado a partir del resultado de unos grupos de discusión que se han llevado a cabo en Madrid, Bilbao y Barcelona, de entrevistas a expertos, de una encuesta representativa a la ciudadanía de toda España y de 340 encuestas exploratorias a personas cercanas a las nuevas economías.

Imagen: Efe.

Una de las principales conclusiones es que los consumidores no conocen las marcas de las nuevas economías, pero sí conocen los mensajes y las propuestas que estas envían a los consumidores.

Mientras modelos como la Economía Colaborativa y la Economía Circular son más conocidos, otros como la Economía Social y Solidaria, la Economía del Bien Común o las Finanzas Sostenibles, no tienen el mismo grado de conocimiento entre los consumidores.

En el estudio también se han identificado las principales barreras de los consumidores para realizar un consumo consciente y responsable. En primer lugar, para el 60% la barrera principal es la falta de información; en segundo lugar, para el 58% es el precio de los productos y servicios; y en tercer lugar, el 54% confiesa dificultad para encontrar alternativas accesibles en cuanto a cercanía y acceso al punto de compra.

Dentro del perfil del consumidor ético y sostenible cabe destacar que las personas que se consideran consumidores con este perfil están orgullosas de serlo y tienen muy claro que el mensaje con el que vivir su estilo de vida es: consumir menos y mejor.

Imagen: Nesi.

Las actitudes características de los consumidores comprometidos son: no compran más de lo que necesitan; miran las etiquetas para ver la composición y el origen de los productos; y apuestan por un consumo de proximidad, consciente y sensibilizado con el comercio local.

En lo que se refiere a alimentación, los consumidores comprometidos presentan los siguientes hábitos de consumo: el 78% evita el desperdicio alimentario; el 71% evita comprar productos sobre envasados; el 69% toma decisiones que creen, favorecen el bienestar animal; el 67% evita comprar productos procesados; el 61% hace compra de proximidad; y el 12% cultiva sus propias frutas y verduras.

En movilidad, el 79% intenta desplazarse a pie y el 64% de las veces en transporte público. Solo el 25% utiliza la bicicleta.

En Moda, cabe destacar que el 26% de las personas consideradas consumidores comprometidos, utiliza la ropa de segunda mano y el 42% intenta averiguar el origen de las prendas.

En Finanzas, el 30% de las personas entrevistadas utilizan entidades de la denominada Banca Ética o Banca con Valores.

En Hogar, el 89% de las personas manifiestan que reciclan y el 82% que reutilizan. También hay un 65% de personas comprometidas con el ahorro de energía.

Y en Ocio y turismo, un 33% de las personas encuestadas afirman que cuando escogen sus vacaciones intentan no viajar lejos y evitan modelos contaminantes como los viajes de cruceros.

Nesi es un foro mundial, abierto y permanente, que se celebra cada año, desde 2017, en Málaga y cuyo objetivo prioritario es crear una hoja de ruta marcada por expertos que guíe los pasos de los gobiernos hacia una nueva economía, alejada del crecimiento económico autodestructivo, por el que vamos.

Empresas que velan por la sostenibilidad

La asociación empresarial Sannas tiene como objetivo divulgar una nueva forma de entender la actividad económica, aquella que considera que hay un balance económico, otro ecológico y otro social y reúne a empresas que llevan a cabo ese triple balance en su gestión.

Imagen: Sannas.

El triple balance contiene la idea de que el funcionamiento general de empresa debería evaluarse teniendo en cuenta su contribución combinada a la prosperidad económica, la calidad del medio ambiente y el capital social y muchas empresas han empezado a ser conscientes de su responsabilidad en estos tres vectores de la gestión.

En Sannas, son ya un centenar de firmas de muy diversos sectores (diseño, moda, energético, urbanismo, cultura, servicios, turismo…) que coinciden en esta visión: les importa ser rentables, pero también impactar positivamente en el entorno social (las personas) y en el medioambiental y con esta premisa pretenden seguir creciendo y  poder tener capacidad de interlocución con la administración y con diferentes instituciones para presionar por un tejido empresarial de triple balance.

En estos dos próximos años, la organización englobará a más de 200 empresas de toda España y estrechará alianzas con redes de Europa y Latinoamérica.

La  organización es multisectorial y agrupa a empresas y profesionales autónomos, creen que las asociaciones empresariales existentes no les representan porque su visión está centrada en la maximización del beneficio económico por encima de todo. Las empresas de Sannas -señalan- quieren ser prósperas y rentables, pero también quieren impactar positivamente en el entorno social y en el medio ambiente; ser el lobby de las empresas que velan por la sostenibilidad.

Funciona de forma democrática y transparente, su estructura es horizontal y aunque promueve la implicación del socio, no se exige más participación que la que cada uno quiera tener. Creen que solo las organizaciones empresariales diseñadas y gestionadas con los principios básicos de una moral universalmente aceptada sobrevivirán a largo plazo en el mercado, “”ese lugar que necesariamente volverá a ser de concurrencia antes que de competencia y donde los negocios serán validados -o juzgados- por un cliente cada vez más consciente de los retos planteados por una visión holística”.

“Nuestra era, la del conocimiento compartido y de una sociedad colaborativa, se prefigura como el tiempo de una empresa cuyo capital no es solo financiero, sino además humano, natural, tecnológico, cultural, relacional, simbólico, etc. Y esta es su fuerza como factor productivo pero también como ente eminentemente social”, afirman.

Qué proponen las nuevas economías para afrontar el reto del cambio climático

El Foro de la Nueva Economía y la Innovación Social (NESI) celebrará los días 8 y 9 de mayo en Vitoria unas jornadas sobre el clima, en las que se tratará de conocer las propuestas de la economía circular, economía colaborativa, economía del bien común, economía social y solidaria y otros modelos para afrontar, desde lo local, el reto del cambio climático.

El objetivo es conocer buenas prácticas de aplicación de las soluciones innovadoras de las nuevas economías en el medio urbano en cuanto a disminución de emisiones y adaptación al cambio climático en los sectores energía, industria, transporte, urbanismo, construcción, turismo y finanzas.

También, informar e implicar a los responsables del desarrollo de políticas públicas (niveles local, regional, nacional), a los agentes socio-económicos y a la ciudadanía en la aplicación de las nuevas economías de cara a disminuir las emisiones de carbono; y elaborar y ofrecer hojas de ruta de prácticas de implementación para entidades locales y políticas públicas regionales y nacionales.

El Foro NESI Clima será un lugar de encuentro y trabajo participativo para técnicos municipales, representantes de administraciones públicas locales y regionales, empresas, Ongs, universidades, centros de investigación y ciudadanía interesada en conocer las propuestas de las nuevas economías para afrontar el reto del cambio climático.

NESI quiere movilizar a los actores clave de las nuevas economías y la innovación social para crear herramientas conjuntas que faciliten poner en marcha iniciativas tendentes a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la adaptación al cambio climático en las ciudades y entornos rurales.

También, implicar a los responsables del desarrollo de políticas públicas, a los agentes socioeconómicos y a la ciudadanía en la puesta en marcha de las nuevas economías.

Programa e información.

Por un comercio que respete los derechos humanos por encima del derecho mercantil

Christian Felber, el profesor y divulgador austriaco, autor del best seller La economía del bien común, ha vuelto a España para presentar su nuevo libro: Por un comercio mundial ético, en el que desarma el paradigma del libre comercio para instalar otro en su lugar, el del comercio ético. Lo explicó anoche en Madrid, en la Biblioteca Eugenio Trías, en El Retiro, en un perfecto español.

A Felber le he seguido mucho. Cuando he podido, no me he perdido una conferencia suya, en las que habla de cosas que entiende la gente normal y que le interesan, de la economía del bien común, mientras hace el pino en el escenario quizá para hacer más amena la charla o porque así atrae más la atención del escuchante. Como siempre,  sigue trabajando por conseguir un sistema económico alternativo, en el que primen los derechos humanos.

“En la actualidad, la opción que impera es la del libre comercio, tanto en la realidad económica global como en la ideología de los economistas. Y esto ha degenerado en una obsesión neurótica por comerciar cada vez más, al coste que sea. Los que se benefician de esta situación absurda son empresas multinacionales cada vez más poderosas que, gracias a su influencia y la de sus lobbies, consiguen que se imponga el derecho mercantil por encima del respeto a los derechos humanos, la protección del medio ambiente y la diversidad cultural”.

Por un comercio mundial ético es una reflexión sobre cuáles son los valores que deberíamos anteponer a la obsesión por el crecimiento de la actividad económica. Y, por esa misma razón, es una ferviente defensa de una verdadera democracia soberana cuyo poder no esté concentrado en las grandes empresas, los medios de comunicación, los grupos de presión y las élites políticas.

Christian Felber considera que el éxito económico se debe medir en función de su contribución al logro de los objetivos de los Estados democráticos y la comunidad internacional, no con cifras abstractas como el PIB, una herramienta claramente insuficiente para medir y valorar el verdadero bienestar de los ciudadanos. Y en este sentido, cree que el comercio podría contribuir al bien común, que además de la economía abarca los objetivos de desarrollo y sostenibilidad, la defensa de los derechos humanos, y otros aspectos, como la protección de las culturas indígenas o la diversidad biológica.

Christian Felber (Salzburgo, 1972) ha estudiado psicología, filología hispánica, sociología y ciencias políticas en Madrid y Viena, donde reside en la actualidad. Es cofundador del movimiento ATTAC en Austria, además de conferenciante, profesor en la Universidad de Economía y Negocios de Viena y escritor.

Su mayor éxito, La economía del bien común (Deusto, 2012), ha sido traducido a seis idiomas y supuso el punto de partida para sus proyectos Economía para el bien común y Banco para el bien común. En España, se han publicado también Camino hacia un futuro ecológico. El paciente España (Fundamentos, 1999), Salvemos el euro (Anaya, 2013) y Dinero. De fin a medio (Deusto, 2014).