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Piden una alimentación sana en los comedores escolares de Madrid

La plataforma Ecocomedores de Madrid ha convocado a las familias con hijos en edad escolar a realizar lo que han llamado “un picnic por el clima” para denunciar la situación de los comedores escolares en la Comunidad de Madrid. Será el próximo miércoles 16 de octubre ante la sede de la Consejería de Educación.

 La Plataforma Ecocomedores Madrid nació en la primavera de 2015 con el objetivo de promover una alimentación más sostenible y saludable en los comedores escolares de la Comunidad de Madrid. Está formada por Asociaciones de madres y padres de alumos (Ampas) de la Comunidad de Madrid, organizaciones ecologistas y sociales y equipos profesionales que desarrollan proyectos y acciones para pedir una producción y consumo sustentable de alimentos, con criterios de justicia social y de respeto a los límites biofísicos de los ecosistemas.

En esta ocasión, las familias participantes de Madrid (y otras zonas que se desplazarán para este acto) quieren denunciar el abandono de los comedores, la construcción de escuelas sin cocinas, así como la ausencia de garantías de que sus hijos e hijas consuman a diario menús saludables.

Además, rechazan las pretensiones de la Consejería de Educación de gestionar los comedores  a través de grandes lotes de colegios, de modo que las familias perderían la libertad de elección. “Estos lotes solo benefician a las grandes empresas de catering -señalan­-, en detrimento de la calidad del servicio, tal y como ya ha ocurrido en varias comunidades autónomas”.

Durante el acto, familias y escolares acudirán con manteles de tela y comida sana y sostenible, que dispondrán frente a la sede de la consejería para almorzar, mientras se entregan los más de 3.000 apoyos recibidos a través de Change.org  para solicitar a las administraciones madrileñas una alimentación sana y sostenible en todos los servicios públicos madrileños, e instar a la Asamblea y al Gobierno regional a desarrollar las iniciativas necesarias para promover la compra pública alimentaria con criterios de sostenibilidad, salud y desarrollo rural.

Una campaña de luchadores contra el despilfarro de alimentos

Too Good To Go , la app que lucha contra el desperdicio de alimentos, ha cumplido su primer año en España trabajando por evitar que el excedente diario de comida de cientos de establecimientos termine en la basura.

La aplicación ya cuenta con más de 500.000 usuarios y más de 1.600 establecimientos en los que se han salvado más de 250.000 lotes de comida que no han terminado en la basura.

Ahora, coincidiendo con su primer aniversario, la compañía ha lanzado una campaña que ha llamado #SoyWasteWarrior, un guerrero contra el desperdicio, que llama a la unidad de todos los que quieren ganar la batalla al despilfarro.

“Too Good To Go nació con el objetivo de construir un movimiento mundial contra el desperdicio de comida. Primero fue la app y ahora impulsamos nuestro movimiento creando un espacio en el que informar del problema y darle a la sociedad los conocimientos y las herramientas para combatirlo”, señala Oriol Reull, director de Too Good To Go España.

La empresa ha creado en su web un espacio especializado en desperdicio de alimentos que reúne todos los datos y estudios sobre el despilfarro y sus consecuencias medioambientales y también un programa de concienciación con cuatro ámbitos de actuación: hogares, negocios, educación e instituciones. 

En lo que se refiere a la educación, Too Good To Go ha comenzado a trabajar con varios centros educativos y ha desarrollado materiales y talleres didácticos sobre el desperdicio de alimentos adaptados a alumnos de primaria, secundaria y educación superior que los profesores pueden incluir en sus clases y que están disponibles de manera gratuita en la web.

En relación con los hogares, tiene el objetivo de influir en más de 50 millones de personas; y en los negocios, trabajarán con unos 75.000 empresas de Europa en 2020, con consejos y herramientas para reducir lo que se tira en el día a día. Por último, pretende explicar su funcionamiento a las administraciones y arrancarles medidas y regulaciones necesarias para lograr un sistema alimentario sostenible.

A través de su app, Too Good To Go da la oportunidad a restaurantes, supermercados, hoteles, panaderías, fruterías y otros comercios de poder vender su excedente diario de comida a usuarios que adquieren esos lores de comida de calidad a precio reducido para que al final del día no se desperdicie.

En la actualidad, opera en 12 países y cuenta con más de 27.000 establecimientos adheridos y más de 13 millones de “guerreros contra los residuos” que han salvado ya 20 millones de paquetes de comida y han conseguido evitar la emisión de más de 50.000 toneladas de CO2, según afirman sus responsables.

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10 medidas para reducir el desperdicio y pérdida de alimentos

Reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos: establecer una agenda de acción globa” es un nuevo informe que se acaba de publicar y que presenta un plan de acción para reducir drásticamente el desperdicio de alimentos, en línea con varios objetivos de desarrollo sostenible y en respuesta a la emergencia climática.

Lo han elaborado el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), en asociación con el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y está destinado a empresas, gobiernos, agricultores y consumidores, todos los actores implicados en la cadena de suministro alimentaria.

A todos se les pide que cumplan con su papel en un enfoque triple: Establecer objetivos en la reducción de desperdicios, medir puntos críticos en la pérdida y desperdicio de alimentos y monitorear el progreso a lo largo del tiempo; hacer una lista de tareas pendientes en la cadena de suministro como los primeros pasos para tomar medidas; e identificar 10 medidas concretas para impulsar los dos puntos anteriores.

Diez propósitos para cumplir con la meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que propone reducir al 50% el desperdicio de alimentos para el 2030 y que son:

1.- Desarrollar estrategias nacionales contra la pérdida de alimentos y la reducción del desperdicio. Puede ayudar a implementar políticas públicas, acciones del sector privado, las prácticas de los agricultores y el comportamiento de los consumidores hacia un objetivo común, de ahí que se considere fundamental que más países pongan en práctica estrategias para reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos.

2.- Crear asociaciones nacionales público-privadas. Poner en marcha acciones en toda la cadena de suministro de alimentos y políticas públicas que las apoyen. Ninguna institución puede impulsarlo por sí sola.

3.- Lanzar la iniciativa “10x20x30” en la cadena de suministro. Esta iniciativa significa que al menos 10 de las compañías agrícolas y alimentarias más grandes del mundo se comprometan a actuar contra la pérdida y desperdicio de alimentos, y que a su vez comprometan a 20 de sus proveedores para que hagan lo mismo para el año 2030, podría tener un impacto significativo.

4.- Reducir las pérdidas de pequeños propietarios. Ayudar a pequeños productores del África subsahariana y el sur de Asia, regiones donde se pierde un 26% de los alimentos durante la cosecha, la manipulación y el almacenamiento.

5.- Lanzar una década para las soluciones de almacenamiento para abordar un gran punto de pérdida y desperdicio de alimentos, especialmente en los países de bajos ingresos, lo que ayudaría a garantizar que más alimentos llegasen al mercado de un modo seguro.

6.- Cambiar las normas sociales de los consumidores.

7.- Tener como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Reducir el desperdicio de alimentos supone reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

8.- Aumentar la financiación. Muchas de las acciones necesitan financiación, pero actualmente hay poca y se necesita aumentarla.

9) Superar el déficit de datos. Para implementar medidas útiles es necesario conocer el problema y tener datos.

10) Avanzar en la agenda de investigación.

Para poner en marchas estas acciones es necesario que gobiernos y empresas se conciencien del problema, solo así se podrá reducir el desperdicio de alimentos.

Un tercio de los alimentos producidos son pérdidas que se producen entre el lugar de cultivo y el plato servido en restauración y hogares, lo que corresponde a una cuarta parte de agua utilizada por la agricultura en el mundo, según la FAO.

Los volúmenes de alimentación perdidos ahora equivalen a 940 mil millones de dólares al año y son responsables del 8% de las emisiones anuales.

Cómo reaprovechar los alimentos que se pierden en restaurantes y tiendas

“Alimento producido = alimento consumido” es lo que propone la plataforma Nice To Eat You para reaprovechar la ingente cantidad de alimentos que hoy se pierde en restaurantes y tiendas de alimentación.

Nice To Eat You proporciona visibilidad a lotes de último minuto ofertados por establecimientos de comida y en sus primeros cinco meses de actividad han conseguido dar salida a más de una tonelada de alimentos, con una comunidad de 5.000 usuarios registrados y 80 comercios en Madrid y Zaragoza.

Los usuarios de la pataforma, además de conseguir comida en perfecto estado a precios reducidos, contribuyen de manera directa en la lucha contra el cambio climático, ya que con cada lote de alimentos que recuperan están evitando que se emitan gases de efecto invernadero a la atmósfera. En los cinco meses de existencia, los responsables de la startup afirman que se ha evitado la emisión de 700 kg de CO2, lo mismo que hubiera generado un coche en un viaje imaginario al centro de la Tierra.

“Un comercio de hostelería puede llegar a perder miles de euros al año desaprovechando comida en buen estado. A través de nuestra plataforma, los comercios recuperan estas pérdidas, los usuarios consiguen comida en perfecto estado a precios reducidos y entre todos luchamos contra el desperdicio de alimentos, señala Gabriel Ramas, cofundador de Nice To Eat You.

El desperdicio alimentario afecta a uno de cada tres alimentos que se producen en el mundo y supone serias consecuencias para el medio ambiente. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura señala que si se equiparase su impacto en término de emisiones de CO2eq al de un país, el desperdicio sería el tercer país del mundo que más contribuye al calentamiento global, después de China y EE UU.

Micromecenazgo para promover lotes solidarios

Para Ramas, el desperdicio es ante todo un problema ético: “mientras en España se desperdician casi ocho millones de toneladas al año, una de cada cinco personas tiene dificultades para acceder a una alimentación variada y equilibrada cada día”. Por eso, ha decidido lanzar una campaña de micromecenazgo en Goteo.org con el título Salvar alimentos para un mundo mejor.

Con la campaña pretende conseguir fondos para continuar la actividad y también promover un mecanismo de ayuda a personas bajo el umbral de pobreza, los Lotes solidarios, con el fin de que estas personas puedan acceder a alimentos de la plataforma sin coste alguno.

La campaña de micromecenazgo va a permitir distribuir los primeros 400 lotes solidarios a través de una ONG de Madrid que ya se ha interesado por la iniciativa. “Por supuesto, no pretendemos quedarnos en 400 lotes. Nuestro objetivo último pasa por tejer una red de solidaridad entre personas, administraciones, asociaciones y empresas que permita llevar los lotes solidarios a cualquier rincón de España”, concluye Gabriel Ramas.

‘RobinGood’: Alimentos con impacto social

RobinGood es la primera startup española que comercializa lo que llama “alimentos con alma”, elaborados por personas vulnerables, y potencia el trabajo de empresas sociales que dan empleo a diferentes colectivos en riesgo de exclusión.

En España hay 12.338.187 personas en riesgo de exclusión social (personas con discapacidad, diversidad funcional, dependencia, colectivos minoritarios, personas sin hogar,..), según el último informe AROPE, el indicador de la pobreza y exclusión en España. Esa cifra supone el 26% de la población y presenta un alto índice de desempleo, factor causante del aumento de vulnerabilidad.

Los productos que comercializa RobinGoods son alimentos de alta calidad, naturales, de kilómetro 0, en cuyo proceso de elaboración siempre participan personas en riesgo de exclusión y con su distribución en los supermercados, la empresa quiere sensibilizar a la sociedad sobre un consumo responsable y social, haciendo los alimentos sociales más cercanos y reconocibles para el consumidor.

“Somos conscientes de que muchas empresas sociales no tienen los recursos necesarios para potenciar sus productos, cuentan con una limitada red comercial, o les falta tiempo y conocimiento”, asegura Luis Font, fundador de la empresa.

Hasta el momento, RobinGood ha validado su modelo de negocio en Cataluña donde ha colocado 14 expositores en tiendas y supermercados de esta comunidad en los que ofrece productos de 18 empresas sociales de nuestro país. Además, desde principios de 2019, ha colocado sus productos en la tienda online www.esdemercado.com, que ofrece los mejores artículos de los mercados de Barcelona.

Para seguir expandiendo su acción social, acaba de abrir una ronda de inversión en La Bolsa Social donde espera recaudar entre 120.000 y 150.000 euros; una cifra que va a destinar a ampliar la red comercial en el resto de España. Un objetivo que le permitirá ayudar a un mayor número de personas en riesgo de exclusión social.

Las empresas sociales que potencia RobinGood con su distribución ofrecen vinos, aceites, agua, galletas artesanas, chocolates, cervezas, yogures, semillas… fabricados siempre por personas en riesgo de exclusión social, con discapacidad o con enfermedades mentales. Todos ellos son productos con certificados de alta calidad sin aditivos ni químicos.

La UE se toma en serio la lucha contra el desperdicio alimentario y obligará a sus miembros a reducirlo

La Comisión Europea ha decidido poner en práctica una metodología común de medición del desperdicio alimentario para ayudar a los Estados miembros a cuantificarlo en cada etapa de la cadena de suministro de alimentos.

La metodología deberá proporcionar una definición común de “desperdicio alimentario” y garantizará un seguimiento de los niveles de desperdicio alimentario en toda la Unión Europea.

Imagen: Efe.

Cada año, alrededor del 20% de los alimentos producidos en la UE se pierden o se desperdician, causando daños sociales, medioambientales y económicos inaceptables, según la Comisión que está comprometida a resolver este problema y poner su sistema alimentario en un camino sostenible, como señala la Fundación para la Economía Circular.

La prevención del desperdicio alimentario se ha identificado como una de las áreas prioritarias en el Plan de Acción de Economía Circular adoptado por la Comisión en diciembre de 2015. Además, el desperdicio de alimentos es uno de los diez indicadores principales del Marco de Monitoreo de la Economía Circular, que indica cómo de avanzados estamos en la transición desde el modelo lineal de “hacer-usar-desechar” a la circularidad, donde se minimiza la pérdida de recursos.

La legislación revisada de la UE sobre residuos, adoptada en mayo de 2018 como parte del Plan de Acción de la Economía Circular, han introducido medidas específicas para la prevención de residuos alimenticios que proporcionarán a la UE datos nuevos sobre los niveles de desperdicio.

Esta nueva legislación requiere que los Estados miembros aprueben programas nacionales de prevención, reduzcan el desperdicio en cada etapa de la cadena de suministro, lleven a cabo un seguimiento e informen sobre los niveles de desperdicios de alimentos.

El plan de acción de la UE  quiere llegar a la Meta 12.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible global para reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita de los consumidores para el año 2030 y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de la cadena de producción y suministro de alimentos.

La UE espera que los Estados miembros establezcan un marco de seguimiento en 2020 para proporcionar los primeros datos sobre los niveles de desperdicio de alimentos a la CE a mediados de 2022. La metodología se enviará al Parlamento y al Consejo a finales de julio.

Recomendaciones que ayudan a lograr la soberanía alimentaria

  • Participa en un grupo de consumo. Enlace donde podrás encontrar varios grupos de consumo.
  • Encuentra los mercados agroecológicos más cercanos. Si haces una búsqueda, encontrarás unos cuantos.
  • Si te resultan complicadas estas opciones, puedes comprar en puestos del mercado o en las tiendas locales de toda la vida, optando por alimentos locales, frescos y de temporada, si pueden ser ecológicos, mejor.
  • Cultiva tu propia comida: participa en una huerta comunitaria o planta tus hortalizas en tu balcón o directamente en el interior de tu casa.
  • Propón en los centros públicos (coles, hospitales, residencias…), que consuman alimentos locales y de temporada.
  • Reduce tu consumo de carne, y opta por carne de calidad procedente de la ganadería extensiva, sana para ti y para el planeta.

Estas son las recomendaciones que hace a los ciudadanos la organización ecologista Amigos de la Tierra para fomentar la agroecología y la soberanía alimentaria y para denunciar la ganadería industrial y los impactos del sistema agroalimentario, según publica en su página web.

Imagen: Amigos de la Tierra.

Además de mostrar estas alternativas y sensibilizar sobre las mismas, la organización considera que la presión política es una piedra angular y que necesitamos políticas públicas que favorezcan este modelo que reaviva los ecosistemas y el mundo rural.

Amigos de la Tierra afirma que la agroecología es un modelo agroalimentario justo y saludable y que una alimentación saludable implica necesariamente unos métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y las personas. Tienen claro que el sistema agroalimentario que alimenta las baldas de los supermercados y, por ende, a buena parte de la población no es sostenible.

“La agroecología, entendida como un sistema donde tienen cabida diversas iniciativas agrarias y ganaderas con un eje vertebrador común como es el respeto por el medio ambiente, la diversidad y las personas, abre paso a un modelo alimentario saludable para La Tierra, para nuestras familias y para la población mundial. Hablamos de soberanía alimentaria, la capacidad y el derecho de las personas a decidir qué cultivar y consumir de forma equitativa, justa y ética social y ambientalmente”.

Reclaman un cambio de modelo a una alimentación ecológica, justa y saludable que pasa porque estos alimentos sean accesibles a gran parte de la población. “El aumento de las iniciativas agroecológicas y los establecimientos locales y de cercanía donde poder elegir esta alimentación es inherente a este cambio”, y añaden que los productos ecológicos no pueden quedarse en una alternativa apta para unos pocos bolsillos. “Contamos con los grupos de consumo y con los mercados agroecológicos de venta directa, los cuales son alternativas, pero necesitamos que este tipo de alimentación sea una elección más fácil y a disposición de la ciudadanía”.

No sólo la falta de apoyo político es una barrera para conseguir el cambio, Amigos de la Tierra cree que también lo es y muy importante que nos hemos acostumbrado a darle muy poca importancia a nuestra comida, y a pagar muy poco por la misma. “Si queremos una alimentación local y sana, que a su vez procure una vida digna a las personas que la producen, siempre tendremos que pagar un poco más, pero solo un poco más, y en muchos casos casi ni notaremos la diferencia”.

Contra el despilfarro de alimentos: un pasito adelante y otro atrás

El proyecto de ley contra el Despilfarro de Alimentos de Cataluña podría continuar su curso esta semana en el Parlamento catalán para convertirse en ley, después de una demora de dos años y medio paralizado por la situación política.

Este proyecto de ley aprobado en julio de 2016, es uno de los resultados conseguidos por la activista Cristina Romero, la madre catalana que en enero de 2016 puso en marcha, en Change.org, una campaña para pedir al Ministerio de Sanidad medidas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, y que después ha ido avanzando, hablando con parlamentos autonómicos y con responsables políticos en el Congreso de los Diputados para conseguir su objetivo que no es otro que la lucha contra el despilfarro de alimentos.

Imagen: Efe.

“Según uno de los diputados con los que he hablado, esta semana el proyecto de ley irá a Pleno y esperemos que la maquinaria se ponga en marcha en breve”, señala Romero.

Al mismo tiempo, la Generalitat de Catalunya ha presentado hace unos días  el Plan de acción de prevención del despilfarro alimenticio, que se basa en el proyecto europeo ECOWASTE4FOOD  que reúne a siete autoridades locales y regionales de siete países de Europa, y con el que se  busca hacer frente al despilfarro alimenticio y, a la vez, demostrar que los residuos de alimentos pueden gestionarse para contribuir a una economía eficiente y respetuosa con el medioambiente..

El plan de la Generalitat parte de un modelo de gobierno compartido y recoge proyectos de 36 organizaciones catalanas implicadas como impulsoras. El Plan de Acción pretende reducir el desperdicio de alimentos a través de actuaciones para incrementar el conocimiento en este ámbito, sensibilidad y movilización de todos los sectores implicados, impulsar proyectos concretos para la prevención en origen del desperdicio y para el aprovechamiento de los alimentos, articular órganos de gobierno y definir los instrumentos normativos que lo faciliten.

Este Plan, además de coordinar a los diferentes actores que trabajan en la prevención del despilfarro de Alimentos en Cataluña, puede convertirse en la base de acción futura en este ámbito así como una valiosa aportación al debate sobre las futuras prioridades de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional que se tratará en este 2019.

Imagen: Comisión Europea.

Por otro lado, la modificación de la Ley de Seguridad Alimentaria, que es el objetivo primero de la campaña de Cristina Romero, continúa paralizada en el Congreso de los Diputados, ya que todavía no se ha constiuido la ponencia que debe debatirla. Según ha sabido su impulsora por boca de alguna diputada “hay muchas ponencias pendientes y muchas que siguen su curso pero la potestad de impulsar y permitir su constitución está en la Mesa de la cámara, así que habrá que seguir teniendo paciencia”.

El 19 de octubre de 2016, Cristina Romero entregó en el Congreso de los Diputados, junto con la chef Ada Perellada y un experto en seguridad alimentaria, más de 244.000 firmas que consiguió para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados y se pueda ayudar con ello así a miles de personas que lo necesitan.

Como impulsora de la campaña nacional contra el despilfarro de alimentos en los comedores escolares y como creadora del movimiento Hay que ponerse, trasladó a los diputados sus propuestas y se aprobó una iniciativa para modificar la Ley de Seguridad Alimentaria tras varios meses de contactos con grupos políticos y los ministerios de Agricultura y Sanidad.

Too Good To Go, una app contra el desperdicio de alimentos

Too Good To Go es un movimiento europeo que lucha contra el desperdicio de alimentos. A través de su app y bajo el lema La comida no se tira, restaurantes, supermercados, panaderías y hoteles, entre otros establecimientos, pueden vender su excedente de comida diario para evitar que acabe en la basura y los usuarios pueden comprar esa comida de calidad a precios muy reducidos, evitando así su desperdicio.

Este movimiento está presente en nueve países y cuenta con más de seis millones de usuarios y más de 14.000 establecimientos. En España, la aplicación ya está operando en Madrid, Barcelona y Bilbao con varios centenares de establecimientos y en los próximos meses se espera seguir sumando más ciudades a la lista. 

“Un tercio de la comida lista para ser consumida en el mundo acaba en la basura y solo en Europa se calcula que cada año se desechan más de 1.300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo. Too Good To Go es una solución que quiere mitigar este problema otorgando a establecimientos y usuarios la posibilidad de reaccionar activamente contra el desperdicio, señala Oriol Reull, jefe para España de Too Good To Go.

La idea de crear la organización surgió en Dinamarca en 2016 cuando, durante un bufé, sus fundadores fueron testigos de cómo se tiraba toda la comida no consumida al final de la cena. Alimentos que estaban en perfectas condiciones. Fue entonces cuando decidieron que había que hacer algo para cambiar esa situación y crearon esta plataforma móvil que ha permitido salvar ya más de nueve millones de bolsas de comida.

En España, Too Good To Go funciona desde el pasado mes de septiembre y según Reull, la acogida está siendo muy buena: “En solo tres meses ya hemos superado los 36.000 usuarios y los 8.000 bolsas de comida salvadas. En 2019 ampliaremos nuestra presencia al resto de principales ciudades españolas”. Entre los establecimientos asociados se encuentran desde pequeñas fruterías, panaderías, restaurantes, supermercados, así como algunos hoteles Ibis del grupo Accorhotels cadenas como Sushi Shop o Tento.

La aplicación  está disponible de forma gratuita en iOS y Android y su funcionamiento es muy sencillo. Los usuarios pueden buscar establecimientos en la app y encontrar paquetes de comida a su alrededor para adquirir sus favoritos a precios muy reducidos que en su mayoría oscilan entre los 2 y los 5 euros.

Los establecimientos, por su parte, tienen que registrarse para empezar a ofrecer a través de la plataforma sus paquetes con aquellos alimentos que no hayan sido consumidos ese día y dar así una salida más responsable y sostenible a su excedente diario.

España es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia, casi ocho millones de toneladas cada año.

Comienza la gran recogida de alimentos para las familias más vulnerables

Este fin de semana se realizará en numerosos supermercados y tiendas de todo el país la gran recogida de alimentos, organizada por la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) y por los 55 bancos que la integran. Es el sexto año consecutivo que se realiza esta acción, que sigue siendo muy necesaria para cubrir las necesidades alimentarias de miles de familias.

Esta operación se desarrollará mañana 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre en toda España, y se prolongará también hasta el domingo 2 en Madrid y en algunos otros puntos de la geografía española, bajo el lema Sé protagonista.

El objetivo de la Gran Colecta de este año es alcanzar los 22 millones de kilos de alimentos no perecederos obtenidos en las pasadas ediciones. Sólo el año pasado se recaudaron 21 millones de kilos. Para conseguir esta meta, los Bancos de Alimentos precisarán, además del apoyo ciudadano y la difusión en los medios de comunicación y en las redes sociales o con el apoyo de webs solidarias, y sobre todo la siempre desinteresada implicación de su principal motor: los voluntarios.

La Gran Recogida de Alimentos 2018 se celebra porque una década después del estallido de la crisis; la recuperación no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de las personas vulnerables a las que proporcionan asistencia, una precariedad que tiende a cronificarse, en palabras de los responsables de los bancos de alimentos, quienes señalan que además se da la paradoja de que en la actualidad se podría reducir buena parte de esta necesidad con los alimentos que se desperdician si hubiera verdadera voluntad de no hacerlo.

Para atender la recogida son necesarios unos 130.000 voluntarios que dediquen cuatro horas de su tiempo a motivar al público a hacer sus donaciones e informarles sobre el tipo de alimentos que más se necesitan para la cesta básica.

Los voluntarios estarán en los más de 11.000 puntos de donación que habrá habilitados en hipermercados, supermercados y tiendas de alimentación en todo el territorio nacional. Allí los donantes podrán entregar sus alimentos, así como también en las mesas de recogida de un importante número de empresas, centros educativos y diferentes instituciones que se sumen a la iniciativa.

Los organizadores señalan que “una vez más, la gran recogida anual de alimentos 2018 se apoya en la solidaridad y en la necesidad como sus dos pilares fundamentales. La solidaridad ciudadana es clave, tal y como indica el lema de este año, porque sin los voluntarios y los donantes nada sería posible. Pero también contamos con la solidaridad de las numerosas empresas, cooperativas del campo, fundaciones e instituciones públicas y privadas que nos hacen donaciones en especie y que desarrollan apoyos de voluntariado corporativo”.