Capeando la crisis Capeando la crisis

De cómo vivir sin dinero o con muy poco

Archivo de la categoría ‘Alimentos’

‘RobinGood’: Alimentos con impacto social

RobinGood es la primera startup española que comercializa lo que llama “alimentos con alma”, elaborados por personas vulnerables, y potencia el trabajo de empresas sociales que dan empleo a diferentes colectivos en riesgo de exclusión.

En España hay 12.338.187 personas en riesgo de exclusión social (personas con discapacidad, diversidad funcional, dependencia, colectivos minoritarios, personas sin hogar,..), según el último informe AROPE, el indicador de la pobreza y exclusión en España. Esa cifra supone el 26% de la población y presenta un alto índice de desempleo, factor causante del aumento de vulnerabilidad.

Los productos que comercializa RobinGoods son alimentos de alta calidad, naturales, de kilómetro 0, en cuyo proceso de elaboración siempre participan personas en riesgo de exclusión y con su distribución en los supermercados, la empresa quiere sensibilizar a la sociedad sobre un consumo responsable y social, haciendo los alimentos sociales más cercanos y reconocibles para el consumidor.

“Somos conscientes de que muchas empresas sociales no tienen los recursos necesarios para potenciar sus productos, cuentan con una limitada red comercial, o les falta tiempo y conocimiento”, asegura Luis Font, fundador de la empresa.

Hasta el momento, RobinGood ha validado su modelo de negocio en Cataluña donde ha colocado 14 expositores en tiendas y supermercados de esta comunidad en los que ofrece productos de 18 empresas sociales de nuestro país. Además, desde principios de 2019, ha colocado sus productos en la tienda online www.esdemercado.com, que ofrece los mejores artículos de los mercados de Barcelona.

Para seguir expandiendo su acción social, acaba de abrir una ronda de inversión en La Bolsa Social donde espera recaudar entre 120.000 y 150.000 euros; una cifra que va a destinar a ampliar la red comercial en el resto de España. Un objetivo que le permitirá ayudar a un mayor número de personas en riesgo de exclusión social.

Las empresas sociales que potencia RobinGood con su distribución ofrecen vinos, aceites, agua, galletas artesanas, chocolates, cervezas, yogures, semillas… fabricados siempre por personas en riesgo de exclusión social, con discapacidad o con enfermedades mentales. Todos ellos son productos con certificados de alta calidad sin aditivos ni químicos.

La UE se toma en serio la lucha contra el desperdicio alimentario y obligará a sus miembros a reducirlo

La Comisión Europea ha decidido poner en práctica una metodología común de medición del desperdicio alimentario para ayudar a los Estados miembros a cuantificarlo en cada etapa de la cadena de suministro de alimentos.

La metodología deberá proporcionar una definición común de “desperdicio alimentario” y garantizará un seguimiento de los niveles de desperdicio alimentario en toda la Unión Europea.

Imagen: Efe.

Cada año, alrededor del 20% de los alimentos producidos en la UE se pierden o se desperdician, causando daños sociales, medioambientales y económicos inaceptables, según la Comisión que está comprometida a resolver este problema y poner su sistema alimentario en un camino sostenible, como señala la Fundación para la Economía Circular.

La prevención del desperdicio alimentario se ha identificado como una de las áreas prioritarias en el Plan de Acción de Economía Circular adoptado por la Comisión en diciembre de 2015. Además, el desperdicio de alimentos es uno de los diez indicadores principales del Marco de Monitoreo de la Economía Circular, que indica cómo de avanzados estamos en la transición desde el modelo lineal de “hacer-usar-desechar” a la circularidad, donde se minimiza la pérdida de recursos.

La legislación revisada de la UE sobre residuos, adoptada en mayo de 2018 como parte del Plan de Acción de la Economía Circular, han introducido medidas específicas para la prevención de residuos alimenticios que proporcionarán a la UE datos nuevos sobre los niveles de desperdicio.

Esta nueva legislación requiere que los Estados miembros aprueben programas nacionales de prevención, reduzcan el desperdicio en cada etapa de la cadena de suministro, lleven a cabo un seguimiento e informen sobre los niveles de desperdicios de alimentos.

El plan de acción de la UE  quiere llegar a la Meta 12.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible global para reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita de los consumidores para el año 2030 y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de la cadena de producción y suministro de alimentos.

La UE espera que los Estados miembros establezcan un marco de seguimiento en 2020 para proporcionar los primeros datos sobre los niveles de desperdicio de alimentos a la CE a mediados de 2022. La metodología se enviará al Parlamento y al Consejo a finales de julio.

Recomendaciones que ayudan a lograr la soberanía alimentaria

  • Participa en un grupo de consumo. Enlace donde podrás encontrar varios grupos de consumo.
  • Encuentra los mercados agroecológicos más cercanos. Si haces una búsqueda, encontrarás unos cuantos.
  • Si te resultan complicadas estas opciones, puedes comprar en puestos del mercado o en las tiendas locales de toda la vida, optando por alimentos locales, frescos y de temporada, si pueden ser ecológicos, mejor.
  • Cultiva tu propia comida: participa en una huerta comunitaria o planta tus hortalizas en tu balcón o directamente en el interior de tu casa.
  • Propón en los centros públicos (coles, hospitales, residencias…), que consuman alimentos locales y de temporada.
  • Reduce tu consumo de carne, y opta por carne de calidad procedente de la ganadería extensiva, sana para ti y para el planeta.

Estas son las recomendaciones que hace a los ciudadanos la organización ecologista Amigos de la Tierra para fomentar la agroecología y la soberanía alimentaria y para denunciar la ganadería industrial y los impactos del sistema agroalimentario, según publica en su página web.

Imagen: Amigos de la Tierra.

Además de mostrar estas alternativas y sensibilizar sobre las mismas, la organización considera que la presión política es una piedra angular y que necesitamos políticas públicas que favorezcan este modelo que reaviva los ecosistemas y el mundo rural.

Amigos de la Tierra afirma que la agroecología es un modelo agroalimentario justo y saludable y que una alimentación saludable implica necesariamente unos métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y las personas. Tienen claro que el sistema agroalimentario que alimenta las baldas de los supermercados y, por ende, a buena parte de la población no es sostenible.

“La agroecología, entendida como un sistema donde tienen cabida diversas iniciativas agrarias y ganaderas con un eje vertebrador común como es el respeto por el medio ambiente, la diversidad y las personas, abre paso a un modelo alimentario saludable para La Tierra, para nuestras familias y para la población mundial. Hablamos de soberanía alimentaria, la capacidad y el derecho de las personas a decidir qué cultivar y consumir de forma equitativa, justa y ética social y ambientalmente”.

Reclaman un cambio de modelo a una alimentación ecológica, justa y saludable que pasa porque estos alimentos sean accesibles a gran parte de la población. “El aumento de las iniciativas agroecológicas y los establecimientos locales y de cercanía donde poder elegir esta alimentación es inherente a este cambio”, y añaden que los productos ecológicos no pueden quedarse en una alternativa apta para unos pocos bolsillos. “Contamos con los grupos de consumo y con los mercados agroecológicos de venta directa, los cuales son alternativas, pero necesitamos que este tipo de alimentación sea una elección más fácil y a disposición de la ciudadanía”.

No sólo la falta de apoyo político es una barrera para conseguir el cambio, Amigos de la Tierra cree que también lo es y muy importante que nos hemos acostumbrado a darle muy poca importancia a nuestra comida, y a pagar muy poco por la misma. “Si queremos una alimentación local y sana, que a su vez procure una vida digna a las personas que la producen, siempre tendremos que pagar un poco más, pero solo un poco más, y en muchos casos casi ni notaremos la diferencia”.

Contra el despilfarro de alimentos: un pasito adelante y otro atrás

El proyecto de ley contra el Despilfarro de Alimentos de Cataluña podría continuar su curso esta semana en el Parlamento catalán para convertirse en ley, después de una demora de dos años y medio paralizado por la situación política.

Este proyecto de ley aprobado en julio de 2016, es uno de los resultados conseguidos por la activista Cristina Romero, la madre catalana que en enero de 2016 puso en marcha, en Change.org, una campaña para pedir al Ministerio de Sanidad medidas contra el despilfarro de comida en los comedores escolares, y que después ha ido avanzando, hablando con parlamentos autonómicos y con responsables políticos en el Congreso de los Diputados para conseguir su objetivo que no es otro que la lucha contra el despilfarro de alimentos.

Imagen: Efe.

“Según uno de los diputados con los que he hablado, esta semana el proyecto de ley irá a Pleno y esperemos que la maquinaria se ponga en marcha en breve”, señala Romero.

Al mismo tiempo, la Generalitat de Catalunya ha presentado hace unos días  el Plan de acción de prevención del despilfarro alimenticio, que se basa en el proyecto europeo ECOWASTE4FOOD  que reúne a siete autoridades locales y regionales de siete países de Europa, y con el que se  busca hacer frente al despilfarro alimenticio y, a la vez, demostrar que los residuos de alimentos pueden gestionarse para contribuir a una economía eficiente y respetuosa con el medioambiente..

El plan de la Generalitat parte de un modelo de gobierno compartido y recoge proyectos de 36 organizaciones catalanas implicadas como impulsoras. El Plan de Acción pretende reducir el desperdicio de alimentos a través de actuaciones para incrementar el conocimiento en este ámbito, sensibilidad y movilización de todos los sectores implicados, impulsar proyectos concretos para la prevención en origen del desperdicio y para el aprovechamiento de los alimentos, articular órganos de gobierno y definir los instrumentos normativos que lo faciliten.

Este Plan, además de coordinar a los diferentes actores que trabajan en la prevención del despilfarro de Alimentos en Cataluña, puede convertirse en la base de acción futura en este ámbito así como una valiosa aportación al debate sobre las futuras prioridades de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional que se tratará en este 2019.

Imagen: Comisión Europea.

Por otro lado, la modificación de la Ley de Seguridad Alimentaria, que es el objetivo primero de la campaña de Cristina Romero, continúa paralizada en el Congreso de los Diputados, ya que todavía no se ha constiuido la ponencia que debe debatirla. Según ha sabido su impulsora por boca de alguna diputada “hay muchas ponencias pendientes y muchas que siguen su curso pero la potestad de impulsar y permitir su constitución está en la Mesa de la cámara, así que habrá que seguir teniendo paciencia”.

El 19 de octubre de 2016, Cristina Romero entregó en el Congreso de los Diputados, junto con la chef Ada Perellada y un experto en seguridad alimentaria, más de 244.000 firmas que consiguió para hacer posible que el excedente de comida procedente de comedores escolares sean aprovechados y se pueda ayudar con ello así a miles de personas que lo necesitan.

Como impulsora de la campaña nacional contra el despilfarro de alimentos en los comedores escolares y como creadora del movimiento Hay que ponerse, trasladó a los diputados sus propuestas y se aprobó una iniciativa para modificar la Ley de Seguridad Alimentaria tras varios meses de contactos con grupos políticos y los ministerios de Agricultura y Sanidad.

Too Good To Go, una app contra el desperdicio de alimentos

Too Good To Go es un movimiento europeo que lucha contra el desperdicio de alimentos. A través de su app y bajo el lema La comida no se tira, restaurantes, supermercados, panaderías y hoteles, entre otros establecimientos, pueden vender su excedente de comida diario para evitar que acabe en la basura y los usuarios pueden comprar esa comida de calidad a precios muy reducidos, evitando así su desperdicio.

Este movimiento está presente en nueve países y cuenta con más de seis millones de usuarios y más de 14.000 establecimientos. En España, la aplicación ya está operando en Madrid, Barcelona y Bilbao con varios centenares de establecimientos y en los próximos meses se espera seguir sumando más ciudades a la lista. 

“Un tercio de la comida lista para ser consumida en el mundo acaba en la basura y solo en Europa se calcula que cada año se desechan más de 1.300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo. Too Good To Go es una solución que quiere mitigar este problema otorgando a establecimientos y usuarios la posibilidad de reaccionar activamente contra el desperdicio, señala Oriol Reull, jefe para España de Too Good To Go.

La idea de crear la organización surgió en Dinamarca en 2016 cuando, durante un bufé, sus fundadores fueron testigos de cómo se tiraba toda la comida no consumida al final de la cena. Alimentos que estaban en perfectas condiciones. Fue entonces cuando decidieron que había que hacer algo para cambiar esa situación y crearon esta plataforma móvil que ha permitido salvar ya más de nueve millones de bolsas de comida.

En España, Too Good To Go funciona desde el pasado mes de septiembre y según Reull, la acogida está siendo muy buena: “En solo tres meses ya hemos superado los 36.000 usuarios y los 8.000 bolsas de comida salvadas. En 2019 ampliaremos nuestra presencia al resto de principales ciudades españolas”. Entre los establecimientos asociados se encuentran desde pequeñas fruterías, panaderías, restaurantes, supermercados, así como algunos hoteles Ibis del grupo Accorhotels cadenas como Sushi Shop o Tento.

La aplicación  está disponible de forma gratuita en iOS y Android y su funcionamiento es muy sencillo. Los usuarios pueden buscar establecimientos en la app y encontrar paquetes de comida a su alrededor para adquirir sus favoritos a precios muy reducidos que en su mayoría oscilan entre los 2 y los 5 euros.

Los establecimientos, por su parte, tienen que registrarse para empezar a ofrecer a través de la plataforma sus paquetes con aquellos alimentos que no hayan sido consumidos ese día y dar así una salida más responsable y sostenible a su excedente diario.

España es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia, casi ocho millones de toneladas cada año.

Comienza la gran recogida de alimentos para las familias más vulnerables

Este fin de semana se realizará en numerosos supermercados y tiendas de todo el país la gran recogida de alimentos, organizada por la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) y por los 55 bancos que la integran. Es el sexto año consecutivo que se realiza esta acción, que sigue siendo muy necesaria para cubrir las necesidades alimentarias de miles de familias.

Esta operación se desarrollará mañana 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre en toda España, y se prolongará también hasta el domingo 2 en Madrid y en algunos otros puntos de la geografía española, bajo el lema Sé protagonista.

El objetivo de la Gran Colecta de este año es alcanzar los 22 millones de kilos de alimentos no perecederos obtenidos en las pasadas ediciones. Sólo el año pasado se recaudaron 21 millones de kilos. Para conseguir esta meta, los Bancos de Alimentos precisarán, además del apoyo ciudadano y la difusión en los medios de comunicación y en las redes sociales o con el apoyo de webs solidarias, y sobre todo la siempre desinteresada implicación de su principal motor: los voluntarios.

La Gran Recogida de Alimentos 2018 se celebra porque una década después del estallido de la crisis; la recuperación no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de las personas vulnerables a las que proporcionan asistencia, una precariedad que tiende a cronificarse, en palabras de los responsables de los bancos de alimentos, quienes señalan que además se da la paradoja de que en la actualidad se podría reducir buena parte de esta necesidad con los alimentos que se desperdician si hubiera verdadera voluntad de no hacerlo.

Para atender la recogida son necesarios unos 130.000 voluntarios que dediquen cuatro horas de su tiempo a motivar al público a hacer sus donaciones e informarles sobre el tipo de alimentos que más se necesitan para la cesta básica.

Los voluntarios estarán en los más de 11.000 puntos de donación que habrá habilitados en hipermercados, supermercados y tiendas de alimentación en todo el territorio nacional. Allí los donantes podrán entregar sus alimentos, así como también en las mesas de recogida de un importante número de empresas, centros educativos y diferentes instituciones que se sumen a la iniciativa.

Los organizadores señalan que “una vez más, la gran recogida anual de alimentos 2018 se apoya en la solidaridad y en la necesidad como sus dos pilares fundamentales. La solidaridad ciudadana es clave, tal y como indica el lema de este año, porque sin los voluntarios y los donantes nada sería posible. Pero también contamos con la solidaridad de las numerosas empresas, cooperativas del campo, fundaciones e instituciones públicas y privadas que nos hacen donaciones en especie y que desarrollan apoyos de voluntariado corporativo”.

Premio internacional para ‘yonodesperdicio.org’

La web Yonodesperdicio.org acaba de recibir el premio World Summit Awards, un reconocimiento internacional que premia diferentes iniciativas de innovación digital que tienen como objetivo resolver problemas locales y sociales.

Ha ganado en la categoría de Medio Ambiente y Energía Limpia y en la próxima primavera viajará al WSA Global Congress en Cascais, en Portugal, donde conocerá el resto de iniciativas y hará una presentación de la plataforma.

Yonodesperdicio.org es una iniciativa de Prosalus para reducir el desperdicio de alimentos, principalmente en los hogares. Es una red ciudadana comprometida con la reducción del desperdicio; ofrece recursos y pone en contacto a personas que quieren entregar alimentos (o necesitan alimentos).

Se comparte únicamente alimentos y advierten de que para otro tipo de artículos, hay otras páginas. También se puede compartir recetas o trucos en pro de la reducción. Son alimentos que podrían acabar en la basura si no los consumimos a tiempo y la red facilita la entrega de alimentos a otras personas o asociaciones. No se admiten alimentos caducados o en mal estado, ni medicamentos. Tampoco se puede compartir ropa ni otros enseres.

No es una página comercial ni de ventas: lo entregas gratis, lo regalas y no contempla las transacciones económicas. “Si tú entregas comida a otra persona y evitamos que vaya a la basura, todas las personas ganamos. Ese es nuestro beneficio”, señalan sus responsables.

Prosalus es una organización no gubernamental de cooperación al desarrollo (ONGD) cuya misión es promover el respeto, protección y garantía de los derechos humanos a la alimentación, a la salud y al agua y saneamiento.

Una de sus líneas de trabajo está relacionada con el reconocimiento del derecho a la alimentación y un aspecto importante de su quehacer es la disminución del desperdicio de comida. Siguiendo la filosofía colaborativa, en 2015 puso en marcha esta red que facilita el intercambio. Esta iniciativa cuenta con la financiación de Territorios Solidarios de BBVA, el Ayuntamiento de Madrid y con la colaboración del Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano (itdUPM).

Una encuesta sobre desperdicio alimentario en los hogares madrileños, encargada por la Universidad Pontificia Comillas y Prosalus el pasado verano señala que el 30% de los alimentos que se producen acaban en el cubo de la basura y, por tanto, también el 30% de los recursos naturales destinados a producir dichos alimentos, como agua y tierras cultivables.

Siete días de compromiso para luchar contra el cambio climático a través de la comida

Con motivo de la Semana Mundial de la Alimentación que se está celebrando del 15 al 22 de octubre, la organización internacional Slow Food está promoviendo una semana de compromiso durante la cual su red de activistas de todo el mundo tomará acciones concretas para reducir las emisiones de CO2.

“La producción y la distribución de alimentos son los causantes de una quinta parte de la fiebre del planeta”, señala la organización, que atendiendo a este dato está alentando a todo el mundo (y especialmente a las personas que viven en países con altos niveles de desarrollo) a cambiar sus hábitos alimentarios.

“A menudo la gente se siente impotente ante la gravedad y la escala mundial de la tragedia del cambio climático. Sin embargo, cada uno de nosotros puede ayudar a frenar este fenómeno a través de la comida”. Para demostrarlo, Slow Food ha lanzado la Semana del Cambio como parte de su campaña Comida para el cambio (Food for Change), que empezó el 24 de septiembre y que continuará hasta finales de este año.

Durante la Semana del Cambio, los participantes se comprometerán durante 7 días a tres acciones concretas: cocinar solo con ingredientes locales, no comer carne y reducir a cero los desperdicios alimenticios. Se puede escoger un compromiso o todo ellos.

Lo importante es poder transmitir aotras personas que su compromiso es útil calculando concretamente el resultado de sus acciones. “Basándonos en el número de personas que forman parte de este reto y en colaboración con Indaco2 (INDicadores Ambientales y CO2, una spin-off de la Universidad de Siena, Italia), podremos estimar el equivalente de CO2 que se habrá ahorrado gracias a nuestro compromiso colectivo durante la Semana del Cambio”, explican los organizadores.

“Si al final de la semana hay unos 5.000 compromisos sobre las acciones concretas, el ahorro de CO2 será de 63 tC02eq, el equivalente a los gases de efecto invernadero que emite un coche en un viaje de 175.000 kilómetros”.

Razones para emprender las tres acciones

Cocinar solo con ingredientes locales. Un sistema de producción alimentaria local tiene la ventaja de integrar alimentos nutritivos y sanos con la responsabilidad social, dando prioridad a los sistemas ecológicos, eliminando o reduciendo productos químicos y salvaguardando las técnicas y los conocimientos tradicionales. La comida local es más fresca, protege las variedades y las especies locales (además de los métodos de producción tradicionales), recorre menos kilómetros y necesita menos embalaje. Permite que tanto los productores como los consumidores tengan más información y control sobre la producción y los sistemas de distribución alimentarios.

No comer carne. El consumo de carne se ha cuadruplicado durante los últimos 50 años. Cada ciudadano de la UE consume un promedio de 80,6 kg de carne al año. Según la Organización Mundial de la Salud, una reducción de 25 kg por persona sería suficiente, y reducir esta cantidad a la mitad sería una gran victoria para la salud de nuestro planeta (“World Livestock 2011: Livestock in Food Security”, FAO, 2011). Más del 95 % de la carne que comemos proviene de las granjas industriales, que son responsables colectivamente del 14,5% de las emisiones de gases de efecto. Producir un solo kilogramo de carne supone la emisión de 36,4 kg de CO2, el equivalente a la cantidad de CO2 que emite un automóvil durante un viaje de 250 km; y no menos de 15.000 litros de agua.

Reducir a cero los desperdicios alimenticios. Cada año en la Unión Europea se desperdician unos 90 millones de toneladas de comida (179 kg por persona). De este desperdicio, el 42% procede de las casas y el 39% del sector de la manufacturación. Los desperdicios alimenticios también implican el desperdicio de recursos como la tierra, el agua, la energía u otros elementos necesarios para la producción, como los embalajes, el transporte y el almacenaje. Producir alimentos que no se consumirán genera emisiones de CO2 innecesarias, además de la pérdida del valor económico de los alimentos producidos.

 

Herramientas para fomentar los productos locales

En Europa, el índice de consumo de productos saludables y de cercanía está creciendo de forma espectacular  y Madrid es la segunda comunidad de España en la que más alimentos ecológicos se consumen.

Los alimentos locales son buenos para los consumidores y para el planeta. Son más frescos, sabrosos, nutritivos, tardan más en estropearse y resultan más baratos. Además, al comprar a productores locales, se apoya la economía local y se contribuye así a la conservación del paisaje y la cultura del lugar. La producción y distribución de alimentos locales genera menos contaminación, emisiones y residuos.

Por este motivo, MARES, la propuesta del Ayuntamiento de Madrid para desarrollar la economía social, impulsa  el llamado Mar de Alimentación, dirigido a crear iniciativas económicas que proporcionen alimentos de proximidad, de temporada, ecológicos y de comercio justo.

Imagen de MARES.

Así, promueve proyectos económicos que incluyan toda la cadena alimentaria: la producción, la transformación, la distribución, la venta y la comercialización. “Trabajar para poder decidir cómo nos alimentamos y qué productos consumimos, tener derecho a una alimentación sana, justa y de cercanía”, señalan.

Los fines de Mar de Alimentación son trabajar en la mejora de los proyectos e iniciativas de pequeñas empresas del sector de la alimentación, aportando los enfoques y principios de la economía social y solidaria y generar un laboratorio de experimentación de iniciativas artesanales y creativas para una gastronomía ligada al territorio y a la solidaridad.

Además, se ha creado Mares de menús, una herramienta para modelar la oferta gastronómica. Se trata de un libro de Excel con macros y tablas dinámicas en donde, tras introducir algunos datos básicos (ingredientes, costes, proveedores, alérgenos…), se podrá crear recetas para conocer de forma automática el coste y margen de beneficio de cada plato y menú, así como la valoración de las ventas y otra información clave para planificar la oferta gastronómica.

MARES Madrid es un proyecto de transformación urbana a través de la economía social y solidaria, que busca fomentar en los ciudadanos iniciativas productivas y cambiar la ciudad de Madrid incidiendo en cinco sectores: movilidad, alimentación, reciclaje, energía y cuidados, que se llevan a cabo en los distritos de Villaverde, Vicálvaro, Puente de Vallecas y Centro. Las iniciativas que se promocionan son las que han llevado a cabo los ciudadanos para hacer frente a la crisis: iniciativas de autoempleo, recuperación de espacios en desuso o redes de economía o de apoyo mutuo…

Sus objetivos son la creación de empresas, la generación de tejido productivo y comunitario y la promoción de buenas prácticas ciudadanas e institucionales que lleven a una ciudad mucho más sostenible, saludable y cooperativa.

Una app móvil para comprar fruta online

Macedonia, una empresa con 16 años de experiencia en la venta de frutas de calidad, ha dado el salto y ha creado una aplicación móvil para la venta de fruta online. Para celebrar la puesta en marcha de la nueva herramienta, regala dos kilos de naranjas con la primera compra de fruta con la app.

Con esta aplicación se puede comprar frutas y verduras a precio de frutería desde el dispositivo móvil o desde su página web, la compra, con envío gratuito express por un pedido mínimo de 25 €, se recibe en tan solo dos horas, según explican sus promotores.

De momento, la app solo opera dentro de Madrid y zona noroeste de la Comunidad de Madrid, y el servicio está disponible desde las 10:00 de la mañana hasta las 22:00 horas. Próximamente tienen previsto expandir el servicio a toda la península.

Hasta el momento, la de Macedonia es la única plataforma que cuenta con una asociación de fruteros que venden frutas y verduras de primera calidad y que permite comprar la fruta de la semana con un solo clic y en 30 segundos de un modo simple, rápido y cómodo. Además de fruta, se pueden adquirir  frutos secos, legumbres, verduras y hierbas aromáticas. Productos frescos que se pueden recibir directamente en casa para evitar cargar peso o hacer colas. La aplicación permite también regalar cestas de fruta, para  diferentes celebraciones.

Los precios y productos se actualizan semanalmente, y el modo de pago se realiza con cualquier tarjeta de modo rápido, sencillo y muy seguro por su sistema de encriptado.

La idea de crear la aplicación surgió al comprobar la falta de tiempo que tienen los ciudadanos para hacer la compra unido a lo que pesa transportar este tipo de productos, según explica Javier Iguaz, gerente de Macedonia, para quien la app permite “hacer la compra cómodamente desde la cama, el autobús o el trabajo obteniendo frutas de primera calidad, escogidas por expertos fruteros y comprando a precio de frutería, con una agradable experiencia de compra”.

La aplicación se puede descargar en estos enlaces: iPhone o Android y también desde la web https://www.macedonia.es/