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La curiosa anécdota de Alfonso XIII y cómo reconocer a un rey

La curiosa anécdota de Alfonso XIII y cómo reconocer a un reySe cuenta que durante una cacería, el rey Alfonso XIII decidió permanecer un rato sentado a la sombra de un árbol para así poder descansar un poco, mientras sus compañeros de la partida de caza continuaron con la actividad.

Poco después se paró frente a él un campesino que estaba de paso, quien le preguntó al monarca si era verdad que por allí andaba el rey y de ser afirmativo le podía indicar quién era, pues le gustaría conocerlo personalmente.

Alfonso XIII se incorporó y pidió a aquel hombre que lo acompañara hasta donde se encontraba el resto de cazadores de la montería y podría averiguar quién era el rey porque todos los presentes estarían con sus cabezas descubiertas menos él.

Al  alcanzar al resto de la partida, todos se descubrieron ante el rey a excepción del campesino.

«Ahora ya sabe usted quién es el rey» comentó Alfonso XIII

A lo que el hombre contestó:

«Una de dos. O es usted o soy yo, porque somos los únicos que seguimos con el sombrero puesto»

 

Lee y disfruta de más anécdotas como esta en el apartado Anecdotario de este blog

 

Fuente: Samuel Red (Las mejores anécdotas humorísticas)
Fuente de la imagen: historia-urbana-madrid

¿Cuál es el origen de la expresión ‘beber los vientos’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘beber los vientos’?Es habitual escuchar expresiones del tipo: Fulano bebe los vientos por menganita’ para referirse a una persona que está perdidamente enamorada de otra e incluso para señalar cuando alguien quiere conseguir algo material con ansia (‘Zutano bebe los vientos por comprarse una moto’).

El origen de la expresión ‘beber los vientos’ lo encontramos varios siglos atrás (hay constancia escrita del siglo XVII en el ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras formas comunes de la lengua castellana’ de Gonzalo Correas) como clara referencia a los perros de caza que se utilizan en las monterías (caza mayor) y también en la caza menor.

Estos canes, conocidos como perros venteadores, al olfatear el aire para saber dónde se encuentra la presa lo hacen como si se lo estuvieran bebiendo, entrando en un estado de excitación al detectarla y provocando en el animal un ansia por darle caza, de ahí la estrecha relación entre el gesto de parecer que está bebiéndose el viento y el deseo/empeño por conseguir algo o a alguien.

Cabe destacar que en el citado ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras formas comunes de la lengua castellana’ de Gonzalo Correas la expresión aparece originalmente como ‘Beber los vientos y los elementos’ dándole la siguiente explicación:

“Dícese de un enamorado: «bebe los vientos por fulana», y del que anda en pretensión que mucho desea.”

 

Fuentes de consulta: ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras formas comunes de la lengua castellana’ de Gonzalo Correas / Google books / tiempo.com
Fuente de la imagen: Wikimedia commons