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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘Relojes’

El curioso e histórico origen de llamar ‘peluco’ al reloj

El curioso e histórico origen de llamar ‘peluco’ a un reloj

Son muchas las personas que utilizan el término ‘peluco’ para referirse a un reloj. De hecho, muchos son los que creen que ésta es una palabra surgida de la jerga juvenil, pero, en realidad, tras el vocablo hay una larga historia que nos sitúa en pleno siglo XVIII.

En 1728, bajo el reinado de Felipe V, se ordenó que a partir de aquel momento las monedas de 8 escudos (que eran de oro) serían acuñadas con el escudo real en el reverso y la efigie del monarca en el anverso (hasta entonces en esas monedas se había representado una cruz en lugar de la imagen del rey).

El curioso e histórico origen de llamar ‘peluco’ a un reloj - Moneda pelucona de 8 Escudos de Felipe VResulta que Felipe V (y su Corte) había adoptado la moda de su Francia natal en la que los Borbones portaban unas grandes y vistosas pelucas, por lo que su efigie en la moneda de 8 escudos aparecía con ella, algo que provocó que el pueblo llano comenzara a llamar a dichas monedas con el apelativo de ‘peluconas’.

A lo largo de algo más de un siglo tanto Felipe V como los reyes que lo sucedieron (Fernando VI, Carlos III y Carlos IV) aparecieron con pelucas en las monedas (Fernando VII ya no la llevó), haciéndose cada vez más popular el término ‘peluconas’ para referirse a algo caro y ostentoso (en clara referencia al modo de vida de los monarcas).

Tas el derrocamiento de Isabel II (hija de Fernando VII) la peseta pasó a sustituir a las ‘monedas peluconas’ de 8 escudos como moneda única nacional, a partir de la aprobación del Decreto del 19 de octubre de 1868.

Los términos ‘pelucona’ y ‘pelucón’ ya estaban totalmente establecidos en el lenguaje coloquial de la población y cada vez que se quería hacer alusión a algo grande, caro o lujoso se utilizaba dichos vocablos.

Algunas fuentes indican que fueron las personas de etnia gitana (aunque otras señalan que fue la población en general) quienes utilizaron por primera vez el término ‘peluco’ para referirse a los relojes de bolsillo, ya que algunos de éstos eran grandes y ostentosos y con el tiempo acabó generalizándose a cualquier tipo de reloj (sobre todo los de pulsera).

 

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Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

 

Fuentes de consulta: RAE / elsalondecris / relojes-especiales / arkeologia
Fuentes de las imágenes: maxpixel / Wikimedia commons

¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’?

¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’?Mucho se ha hablado en las últimas horas desde que la Santa Sede anunciase a través de la agencia italiana de noticias (ANSA) la renuncia del papa Benedicto XVI, achacándolo a su avanzada edad y sus problemas de salud.

Un gran número de medios haciéndose eco de la noticia titulaban sus artículos indicando que el papa había dimitido o abdicado del cargo, algo totalmente incorrecto ya que un papa no dimite ni abdica, sino que renuncia a su ministerio.

Renuncia/renunciar son los términos correctos que se deben utilizar para indicar la finalización del oficio eclesiástico (en este caso el papado).

¿Sabías que el papa ‘renuncia’ pero no ‘dimite’? - Código de Derecho CanónicoAsí lo recoge el Código de Derecho Canónico vigente, promulgado por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 y en cuyo Libro I de las normas generales (Cann. 1 – 6) podemos encontrar en el Título IX de los oficios eclesiásticos (Cann. 145 – 196) el Capítulo II de la pérdida del oficio eclesiástico que nos informa en el Art. 1 de la renuncia sobre todas las formas posibles de renuncia a dicho oficio. En ninguna de ellas se contempla la dimisión y/o abdicación, por lo que, a pesar de ser las tres palabras sinónimas entre sí (tal y como podemos encontrar en el Diccionario de la RAE 123) no se deben utilizar estos términos para referirse a la finalización voluntaria por parte del papa de su cese como Sumo Pontífice.

 

 

Fuentes de consulta: Fundeu / RAE / Vatican / Fernando Garcia-Quismondo
Fuente de la imagen: Wikimedia commons / popularlibros

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¿Por qué en algunos relojes el 4 aparece escrito IIII y no IV?

¿Por qué en algunos relojes el 4 aparece escrito IIII y no IV?

¿Recuerdas cuando te enseñaron los números romanos en el colegio? Seguro que te explicaron que el número cuatro se escribía de esta manera: IV. Así lo verías si viajaras a Londres y te fijaras en el Big Ben; sin embargo, si decides comprobarlo sin salir de España, en el reloj de la Puerta del Sol verás que el número 4 está representado por esta cifra: IIII. Exacto, cuatro palitos, como diríamos más coloquialmente. ¿Por qué esta diferencia?

El sistema de numeración romano, derivado del que empleaban los etruscos, se basaba en el método aditivo. I más I eran II, V más I eran VI, y II más II eran IIII. Al pasar el tiempo decidieron empezar a usar el método sustractivo, mediante este sistema el número anterior resta su cantidad al siguiente. De esta forma, en lugar de escribir 4 como la suma de 2 más 2 (IIII) se escribió como la resta de 5 menos 1 (IV).

¿Por qué entonces ha seguido utilizándose el IIII en representación del 4? Hay múltiples teorías, históricas, estéticas, prácticas… La más extendida es que, según una recopilación de información del Instituto Británico de Relojería, tiene su origen en motivos estéticos. Los cuatro caracteres IIII crean una simetría visual con su opuesto en la esfera VIII, también de cuatro dígitos, que el IV no consigue.

Entre las muchísimas historias que relacionan a un monarca con el hecho de que el 4 en los relojes se escriba IIII, destacan dos. La más creíble es la que explica que, en el año 1370, el relojero Henry de Vick recibió el encargo de realizar un reloj que se colocaría en la torre del Palacio Real de Francia (conocido como La Conciergerie o el Palais de la Cité). El rey Carlos V de Francia recriminó al artesano el haber representado el 4 como IV. El relojero señaló que era así como se escribía, pero Carlos V respondió enojado: «El Rey nunca se equivoca» (por algo era apodado El sabio). Por tanto debió continuar el uso del IIII. El reloj fabricado por de Vick continua colocado allí.

La segunda monárquica explica que un relojero suizo confeccionó un reloj encargado por su soberano, cometiendo la equivocación de representar el número 4 como IIII y no IV. El rey mandó ejecutar al artesano y, como protesta ante tal hecho y homenaje, todos los colegas de profesión del relojero decidieron utilizar el IIII en vez de IV.

También hay quién sostiene que se mantuvo el número IIII por superstición. Se decía que el IV corresponde a las dos primeras letras de Júpiter [IVPITER en latín], el dios romano, y por tanto su uso para denominar a un número podría considerarse inapropiado y blasfemo.

Otras explicaciones apuntan a la simetría (el símbolo I es el único que aparece en las primeras cuatro horas, el V aparece las siguientes cuatro horas y el X últimas cuatro, proporcionando una simetría que se vería alterada si se usara el IV), comodidad (IV es más difícil de leer dada su posición en la esfera del reloj, ya que queda casi boca abajo), confusión (el número IV podría confundirse con el VI al estar ambos boca abajo) o simplemente por economía (los relojes se fabricaban de forma artesanal y los números se realizaban con moldes, pegándose después a la esfera. Una forma de economizar era haciendo los moldes con el conjunto de cada número, por lo que, para hacer un reloj, se necesitaba un molde con cuatro X, otro con cuatro V y cinco moldes con cuatro I).

 

Os recomiendo leer el post relacionado: La curiosa polémica en Venezuela que ha convertido en #viral un post de este blog

 

Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

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Fuentes de consulta:  bhi  / relojes-especiales  / inforeloj
Fuente de la imagen: Wikimedia commons