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Entradas etiquetadas como ‘respeto’

Señores políticos: no me aprieto el cinturón y repago medicinas para que ustedes sigan con esta comedia

Por Ángel Villegas Bravo

Como ciudadano, nada más (y nada menos) tengo algo que decirles a todos los políticos; y ruego, de antemano, me perdonen aquellos que, quiero creer, piensan y sienten como yo.

Congreso de los Diputados (Javier Lizón/EFE).

Congreso de los Diputados (Javier Lizón/EFE).

Yo no pago mis impuestos para ver cómo se faltan ustedes al respeto, cómo se degradan y se desprestigian insultándose y perdiendo las formas de esa manera tan lamentable. No me aprieto el cinturón, repago medicinas y veo reducidos mis ingresos para que ustedes sigan con esta farsa, comedia, vodevil o sainete, negándose la mano y diciendo vulgaridades tabernarias. No me privo de algunas cosas necesarias, y procuro vivir dentro de mis posibilidades para que ustedes no tomen medidas drásticas contra los que malgastan, malversan, o directamente roban el dinero público. No me gusta nada ver a gentes de mi familia, o amigos, que están en el paro, o trabajando en precario y con unos sueldos míseros, o emigrando, para que ustedes sigan trazando líneas rojas y mirándose el ombligo o, incluso, pretendan gobernar sin el control del Parlamento.

¿Acaso no son conscientes de su desprestigio, del descrédito de las instituciones, del hartazgo ciudadano? ¿Quizá es que les importa un bledo la ciudadanía?

Pues vayan ustedes espabilando, porque el vaso hace mucho tiempo que rebosa.

 

Solo pido dos cosas a los jefes en el trabajo: educación y formas

Por José Antonio V. P.

Esta carta va dirigida a todos aquellos que creen que la productividad es directamente proporcional a lo amargado y pisoteado que esté el empleado. Esta carta va dirigida a vosotros, jefes, que vivís de la reafirmación del aplastamiento a los demás, que fomentáis la mueca de tristeza, que gritáis en lugar de explicaros, que habéis encontrado en la post-crisis y en las “de-formas laborales” una excusa perfecta para convertir las comunidades en rebaños.

Una mujer en una entrevista de trabajo (INFOJOBS).

Una mujer en una entrevista de trabajo (INFOJOBS).

¿Creéis que lo estáis haciendo bien? ¿Habéis meditado bien si amenazar constantemente a las personas con esa espada de Damocles llamada despido os sale a cuenta? ¿No pensáis que si un trabajador se siente a gusto trabajará mejor y será más productivo? ¿Reflexionáis sobre si corregir a alguien que está haciendo algo mal de buenas maneras es lo correcto?

No pido caminos de rosas, solo pido dos cosas: educación y formas. Cuando en el nexo jefe-empleado se pierden estas dos palabras, llega la desconexión, el binomio resta y no suma. Creo que aplicando estos dos vocablos todo fluye, ya que uno entiende que lo ha hecho mal y tiene que mejorar, gracias a cómo se lo dicen consigue subsanar su error.

Afortunadamente el mundo no es negro o blanco, está lleno de colores y hay muchos jefes que prefieren la luminosidad y que, aunque hayas hecho la mayor pifia del mundo, para la reprimenda optan por la educación y las formas. A vosotros también va dirigida esta misiva y os doy infinitas gracias y la enhorabuena, por vuestra empatía y por recordar que alguna vez estuvisteis en nuestro lugar y cometisteis errores.

Y no puedo olvidarme del último destinatario de esta epístola, ¡sí, eres tú! ese que aguantó alaridos delante de los demás, ese que se fue a casa hecho polvo porque le hablaron con desprecio, ese que después de un día laboral pensó que no valía para esto. ¡Ánimo! Eres tan válido como los demás y algún día darás con gente resplandeciente que te trate como mereces y que valore tu trabajo. Si algún día ocurre eso y de repente gustas tanto que te encuentras en el otro lado de la tortilla ten siempre presentes dos palabras en tu mente: educación y formas.

P.D. “Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario”. Elbert Hubbard

 

Incivismo: Nunca le ceden el asiento a mi esposa, embarazada, en el transporte público

Por Carlos J. Romera

Interior del vagón de un metro de Madrid (Jorge París).

Interior del vagón de un metro de Madrid (Jorge París).

Todos los días mi esposa, embarazada de seis meses, realiza el trayecto al trabajo en transporte público (autobús y cercanías, linea C2, en la Comunidad de Madrid). Personas de cualquier edad y condición la miran, se dan cuenta de su estado y nadie tiene la decencia y educación de cederle su asiento.

Así es la sociedad en la que vivimos: individualista, egoísta y por desgracia para todos, cada vez más incívica. A esos ciudadanos que se quejan por todo y no predican con su ejemplo les diría que en algún momento de sus vidas conocerán a alguien dependiente, o a esas chicas jóvenes, que se quedarán embarazadas; ese día, cuando sufran el incivismo y la indiferencia del resto, probarán su propia medicina.
¿Todavía no nos hemos dado cuenta de que el respeto a los demás es lo más beneficioso para cada persona y el único camino para vivir en sociedad?

Sobre el polémico Padrenuestro recitado en Barcelona

Unas estrofas de mal gusto

Por Pilar Crespo Álvarez

Dolors Miquel, la poetisa del Padrenuestro sexual (Atlas).

Dolors Miquel, la poetisa del Padrenuestro sexual (Atlas).

En los premios Ciudad de Barcelona la poetisa Dolors ha demostrado poco respeto y poca elegancia, por no decir poca feminidad, recitando unas estrofas de mal gusto, irrespetuosas, vulgares y torpes.

Estamos en el todo vale, pero ¿es correcta esa postura?, ¿en eso consiste la democracia?, ¿no se puede opinar sin ofender?

Con esas estrofas molesta no solo a los creyentes, sino a cualquiera que tenga buen gusto. Ha hecho un flaco favor a la mujer, ya que no se debe confundir la libertad de expresión con la falta de sensibilidad.

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No utilicemos la libertad de expresión para ofender al otro

Por Ángela Díaz Alonso

Reconozco no conocer su poesía, a pesar de ser amante de la literatura en general y de la poesía en particular, reconozco no haber leído nada suyo, es más, no he encontrado ninguna cita sobre usted en ningún foro literario de los que frecuento.

Pero no quiero hablar sobre su obra, que como he dicho desconozco. Sino sobre su versión deleznable de una de las oraciones más universales como es el Padrenuestro, y su falta de respeto hacia los que la consideran fundamental en su fe.

Considero que la libertad de expresión de alguien, nunca debería ser insulto u ofensa soez a la libertad de conciencia de otro, de otra persona que respeta que usted, ejerciendo su libertad, no crea en lo que él cree. El respeto que imagino usted quiere para sí es el mismo que debe tener con los demás y su actitud me ha parecido tan deleznable como su versión del Padrenuestro. Aunque me temo que no sepa ni lo que es libertad de expresión y mucho menos libertad de conciencia.

Sólo me reconforta pensar que cuando usted y su poesía vuelvan al anonimato en el que estaban, millones de personas seguirán rezando el Padrenuestro con el respeto y veneración con el que lo vienen haciendo desde hace 2000 años.

 

 

Los molestos espectadores de los conciertos gratuitos

Por María José Viz Blanco

Patio de butacas.

Espectadores en un teatro. (MARC CALLEJA)

Aunque lo que voy a contarles tiene que ver con la Banda Municipal de Música de A Coruña, bien se podría aplicar a otras del resto de España. El público que suele seguir a la banda, sea en recinto cerrado o al aire libre, está formado por jubilados y por niños principalmente. Es posible que la gratuidad de los conciertos influya en esta preponderancia. La ausencia de jóvenes y de personas entre 40 y 50 años es muy notoria.

Hay dos clases de espectadores –simples “asistentes”- que destacan por lo molesto de su comportamiento. Por un lado tenemos a los niños pequeños que se dedican a corretear en el patio de butacas, a hablar y gritar… a los que hay que añadir los bebés, que suelen llorar ruidosamente cansados de estar en un lugar al que no han pedido ser llevados. Ningún adulto se responsabiliza de estos pequeños traviesos, ni se les ocurre sacarlos de la sala. Las excepciones son, por ende, llamativas: he visto a niños emulando al director en sus asientos, entusiasmados y con el incipiente amor por la música reflejado en sus rostros.

La otra tipología de incordiantes la forman los enganchados al móvil, que no quieren ponerlo en silencio –desoyendo la megafonía- y que, incluso, chatean durante todo el concierto. Estar cerca de una persona viendo su móvil es molesto por la fuerte luz que emite el aparato. Nunca entenderé qué lleva a una persona a un concierto si lo que va a hacer lo puede realizar cómodamente desde su sofá.

A pesar de lo dicho, el público es mayoritariamente respetuoso, asiduo y entendido, lo cual se demuestra en la adecuación de los aplausos a los finales de las piezas. A quien corresponda, una petición doble: ¡más conciertos y mayor publicidad de los mismos, por favor!

La Reina Maga de Carmena

Cabalgata de Madrid en 2015.

El rey Melchor saluda durante la cabalgata de los Reyes Magos en Madrid. (EFE)

Estimada Carmena, ¿por qué no propone que este año la fallera mayor de Valencia sea un hombre feo, maduro, con su calva, sus canas y un buen barrigón? Total, ¡pobres hombres feos, no tienen derecho a ser falleros! ¡Vaya discriminación! ¿Por qué quiere atentar con la tradición de los tres reyes magos, eliminando uno? ¿Cree que con la introducción de una reina maga favorece el feminismo? Soy la primera defensora de los derechos de la mujer y me duelo por ello. ¿Cómo luchan contra el maltrato, contra la prostitución femenina forzada en Madrid? ¿Cómo ayudan a las empleadas de hogar sin prestación por desempleo? Eso sí sería luchar por los derechos de la mujer, y no romper una tradición que no hace daño a nadie. Muy al contrario, es fuente de ilusión para los niños y contenido de fe para los adultos, algo que hay que respetar.

Le recuerdo que en la vigente Constitución se protege el derecho a profesar una religión y a su manifestación pública. Si su gobierno lo que quiere es promover la celebración del solsticio de invierno, hágalo. El 21 y el 22 de diciembre son todo suyos. Pero no corrompa la esencia de una manifestación que está fundamentada en la religión cristiana. Aunque no la voté, una vez nombrada alcaldesa confié en lo que usted representaba: respeto, justicia, madurez, sentido común, inteligencia, sensibilidad… ¿Cuánto tiempo de su trabajo ha dedicado a decidir poner una reina maga en la cabalgata de los Reyes Magos? Ese tiempo lo he pagado yo…

Halloween y la degradación física

Por Cristina de Montemar y Martínez de la Rosa

The Walking Dead.

Imagen de la serie The Walking Dead. (ARCHIVO)

No entiendo esa necesidad (diría incluso necedad) que tienen algunos de querer mostrarse como un cadáver viviente en determinadas fechas, que deberían estar dedicadas al respeto por los seres queridos. Esos que ya solo están con nosotros en un lugar muy sensible de nuestra memoria personal.

Curiosa morbosidad ese gusto por identificarse con un zombi, ridiculizando la imagen de la muerte, cuando en cuestión de casi nada ya no les hará falta ningún maquillaje, ninguna especial caracterización, para adquirir la imagen de la degradación física y química que el destino nos tiene reservada.

No comprendo tanto interés por adelantar acontecimientos. Tiempo al tiempo… y un respeto a los muertos, nuestros predecesores.

Ciclismo y seguridad vial

Por José Carlos Canalda

Um vehículo y un ciclista circulan por una carretera. (ATLAS)

Vehículos y ciclistas circulando por una carretera. (ATLAS)

Lunes 28 de julio, a media mañana. Yo subía el puerto de Guadarrama en dirección Madrid por el carril de circulación, mientras que por el de vehículos lentos, ligeramente adelantado a mi coche, lo hacía un camión de gran tonelaje.

De repente, al salir de una curva cerrada, aparecieron dos ciclistas que también subían el puerto por el carril de vehículos lentos, ya que allí no existe arcén de ningún tipo.

El camión, tras toparse inopinadamente con ellos (a causa de lo tortuoso del trazado la visibilidad de la carretera es reducida), hizo la única maniobra posible ante la imposibilidad de frenar en seco, esquivarlos invadiendo el carril por el que yo circulaba.

Por fortuna todavía no había iniciado el adelantamiento, pero de haber sido así podría haber habido un accidente bien por atropello de los ciclistas por parte del camión, bien por colisión del camión con mi coche.

Y todo gracias a lo que yo considero una imprudencia temeraria por parte de estos ciclistas, que discurrían por una carretera en modo alguno apta para la práctica de su deporte con el consiguiente riesgo de sufrir o provocar un accidente.

Vaya por delante que soy un defensor de la práctica del ciclismo, pero lo que no es de recibo es que muchos ciclistas arriesguen su vida y las de los demás en carreteras peligrosas para ellos, eso sin contar con su extendida falta de respeto a las normas de tráfico en la ciudad o con la reciente moda de circular por las aceras y las calles peatonales, en ocasiones a gran velocidad, poniendo en peligro la integridad física de los peatones.

De poco sirve que reclamen trazados adecuados para sus vehículos, y que denuncien los comportamientos incívicos de los conductores, todo lo cual apoyo, si al mismo tiempo rehúsan asumir sus responsabilidades y obligaciones.

Apelación a la conciencia social

Por Joaquín Benita Mendieta

Un hombre en silla de ruedas. (GTRES)

Un hombre en silla de ruedas. (GTRES)

A los concejales de Tráfico, Movilidad y Seguridad Ciudadana de todos los ayuntamientos y a los encargados de los parkings de los centros comerciales les propongo una campaña de conciencia de personas con movilidad reducida.

De tal forma, lograremos un mayor respeto entre los conductores por los estacionamientos reservados para estas personas.

Mientras, para todos los conductores infractores, podríamos simplemente fijar en la parte inferior de la señalización propia de estos aparcamientos mensajes tipo: “¿De verdad quieres estar en mi lugar? Para ti puede ser solo cuestión de minutos, para mí, una barrera que franquear todos los días”. Es decir, mensajes que traten de concienciar al conductor e insistir en la empatía por los demás.

Es simplemente una apelación a la conciencia, a lograr un mayor respeto para todos sin importar la condición de cada uno.