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La bochornosa manipulación emocional de Jorge Javier

Por Luis Maroto

La manipulación emocional del presentador de un programa de Tele 5 a la primera expulsada de uno de esos programas que se conocen como realitis me pareció vergonzosa. ¿Todo vale? A la joven la pusieron la llamada telefónica de su madre que interesó y la palabras  y partes que interesaron para romperla emocionalmente. Un espectáculo bochornoso. Y lo peor de todo, un presentador sembrando cizaña entre una madre y una hija.

Jorge Javier Vázquez

Jorge Javier Vázquez.

Tensando y destensando la entrevista, asumiendo en su persona los papeles del poli bueno y del poli malo, con evidente intención de manipulación salpicada con algunas palabras edulcoradas. Tal vez  también estaba cobrándose alguna vendetta con la propia madre  en la que utilizó a su propia hija contra ella. Trampa en la que la hija cayó inocentemente. Un verdadero lobo con piel de cordero. Causaba daño ver lo que  estaban haciendo a esa joven en la entrevista. ¿Hasta dónde se puede llegar en televisión impunemente?, ¿no hay mecanismos que puedan sancionar esto?

Mi odisea con el bono social eléctrico

Por Lourdes Ocaña

Llevo desde el mes de abril solicitando el bono social. Rellené el formulario y realicé la solicitud la primera vez a través de la aplicación enviando el correo correspondiente con la documentación solicitada. Pero me lo denegaron, la documentación no estaba correcta. Decidí que lo mejor sería ir a una oficina para que me ayudaran. Amablemente el trabajador me corrigió los errores. Esperé la respuesta y, al no llegar, consideré que estaba aprobado. Mi sorpresa fue cuando en la siguiente factura no aparecía la referencia del bono social. Volví a acudir al la oficina, donde otra trabajadora me indicó que faltaba marcar una casilla y que tenía que solicitar nuevamente el certificado de empadronamiento y un documento de Servicios Sociales.

Imagen de una bombilla.

Imagen de una bombilla.

Acudí al Ayuntamiento, donde me expidieron la documentación y volví a entregarla a través del correo, adjuntando nuevamente todos los papeles. Contacté con Atención al Cliente y me abrieron una reclamación para revisar la documentación, reclamación que nuevamente ha sido denegada porque falta otro documento. Creo que si hay tantas personas que no han solicitado el bono social eléctrico es por las trabas y toda la documentación y mareos y falta de información a la hora de solicitarlo. Si se compara con el bono del agua o con cualquier otra ayuda es una odisea, no ya solicitarlo sino que te acepten y aprueben todos los requisitos.

Una deficiente atención médica

Por Fuensanta García

Hace unas semanas acudí al servicio de urgencias del hospital la Milagrosa a las seis de la mañana con mi pareja, a la que diagnosticaron una gastroenteritis vírica y le dieron el alta. A las 3 de la mañana del día siguiente mi pareja empezó a encontrarse muy mal, con fuertes temblores que le impedían levantarse de la cama. Ante esta situación, llamé al 112, ya que mi pareja es de gran tamaño y yo sola no podía bajarle a la calle para llevarle a urgencias de nuevo. La persona que me atendió me comentó que esos síntomas eran ocasionados por la falta de minerales que conlleva una gastroenteritis y que a continuación le subiría la fiebre. Me aconsejó que le diera tres vasos de agua, un paracetamol y me colgó. No contenta con esta respuesta, llamé al servicio de urgencias de Adeslas y me dijeron prácticamente lo mismo, aunque con más atención e interés.

Ese mismo día, pero a las seis de la tarde, mi pareja volvió a encontrarse muy mal y volvimos a llamar al 112 para pedir ayuda. La respuesta fue peor que el día anterior, llegando a hablar de muy malas formas a mi suegra. Ante esta situación, volvimos a llamar al teléfono de urgencias de Adeslas y nos enviaron una ambulancia. Cuando llegamos al hospital la Milagrosa se le diagnosticó de apendicitis aguda gangrenosa y le intervinieron esa misma noche.

Por si esto fuera poco, en el hospital se han cometido ciertas irregularidades administrativas y médicas:

– Seis días después del ingreso no teníamos ningún informe del médico que le intervino.

– Al preguntar por dicho informe nos derivaron a administración y nos expidieron un certificado en el que se notifica que mi pareja ha sido intervenida por un doctor que realmente no ha sido el que le operó.

– Al quitarle el drenaje de la operación, este se rompió y tuvieron que volver a intervenirle para sacarlo, generando así complicaciones en la recuperación.

– Después de seis días de ingreso no le habían hecho ninguna prueba de control (ni análisis ni pruebas de imagen…) y le querían dar el alta. Conseguimos hablar con el gerente y el director médico y al día siguiente le hicieron análisis y ecografía.

– Seis días después del alta tuvimos que volver a urgencias y le tuvieron que intervenir porque se le había formado un abceso. El cirujano quiso darle el alta, pero el médico que nos atendió en urgencias se negó a dársela ya que mi pareja presentaba fiebre tras la intervención. Cuatro días después, al darle el alta hospitalaria, hubo un mal entendido, y el doctor que debía darle el alta no se había leído ni su historia clínica.

– A día de hoy, mi pareja sigue recuperándose en casa, pero he decidido dar a conocer estos acontecimientos para que quede constancia de la cuestionable actuación del 112. Si mi pareja no hubiera tenido un seguro médico privado no sé cómo le hubiera llevado al hospital.

Fe de erratas sobre la edición del 2 de octubre

Por un error de impresión totalmente involuntario en la edición de papel de este lunes 2 de octubre, este periódico deslizó una frase correspondiente a ‘La Metamorfosis’ de Kafka acompañando una información de actualidad, cuando debería haberse publicado en la sección de Cultura.

Pedimos disculpas a nuestros lectores por las molestias.

Si van contra AENA, perjudiquen a AENA, pero a nosotros déjennos volar

Por Carmen Blanes

Aeropuerto de Aena (Europa Press).

No somos nadie. Solo un grupo de personas que desde 2015 han destinado sus ahorros, trabajo e ilusión a un viaje del 17 al 23 de septiembre, para algunos, el primero (y probablemente último) de su vida. Ahora la huelga anunciada lo puede impedir, huelga cuyos motivos, no solo comprendemos, sino que también apoyamos.

Pues sabemos lo que son cocinas de chiringuitos a 48 grados, bares de horarios extenuantes donde las horas extra no se pagan, limpieza de hoteles y domicilios, servicios fraudulentos de “telefonía comercial”, actividades de 3 a 7 de la tarde durante los meses más duros del verano, todos en situaciones mucho más precarias que las de los trabajadores de AENA y sin la protección de un Sindicato ni convenio alguno.

Si el perjuicio económico es brutal, ya que no podremos recuperar el dinero invertido, el daño personal es incalculable, pues la impotencia y la frustración son imposibles de cuantificar, sobre todo entre la gente más joven del grupo que ve como el proyecto de su vida se hace humo.

Otros muchos viajarán por razones familiares, laborales, médicas, con problemas mucho más graves que los nuestros, ejerciendo el derecho fundamental y universal al libre movimiento. Incluso desde la empatía con la lucha obrera, no asumimos que debamos renunciar a él por un conflicto en el que nos sentimos rehenes sin tener ninguna responsabilidad.

El siglo XXI requiere métodos de reivindicación y presión acordes con unos tiempos en los que quienes trabajan y consumen, curan y enferman, sufren, disfrutan y viajan, mayoritariamente, y en distintos momentos, son, por suerte, los mismos.

Ojalá triunfe la capacidad negociadora y se reconsideren, llegado el caso, las inflexibles declaraciones sobre servicios mínimos de algunos representantes sindicales.

Y no enrarezcan el, ya muy amainado aunque aún resistente, viento social todavía favorable a los sindicatos de clase, cuyo papel en nuestra historia ha sido y es imprescindible.

Si van contra AENA, perjudiquen a AENA, pero a nosotros déjennos volar.

Pese a todo, suerte en sus reivindicaciones.

 

¡Queremos acoger a los refugiados!

Por Cari Maroto

Familia de refugiados en Grecia (OXFAM INTERMÓN)

Acabo de leer la entrevista que hizo 20 minutos a Ahmad, joven refugiado sirio que ha encontrado protección y acogida en España, y podrá reanudar sus estudios.

Cientos de organizaciones se han unido por primera vez en Madrid ante la pasividad del gobierno. No podemos dejar que Ahmad, Cheija, y las personas refugiadas sigan viviendo en el horror, en condiciones inhumanas y arriesguen sus vidas en el mar, mientras Europa y España se convierten en una fortaleza y limitan el derecho de asilo.

La ciudadanía queremos acoger ya. Es urgente. Tenemos que decirlo alto y claro y exigirlo al gobierno de España y a la Unión Europea. ¡Respeten sus derechos humanos! ¿A qué esperan? Si los gobiernos no actúan, nosotros seguiremos saliendo a las calles, ¡no os quedéis en casa!

 

Alineados por “la ballena azul”

Por Bárbara R.

El juego de la ballena azul (Youtube).

Estamos creando una sociedad en la que generalizamos desgracias tan grandes como los suicidios, porque simplemente se han convertido en algo habitual de nuestros días.

Hace unos meses conocimos el horrible juego que circula entre los jóvenes de nuestra sociedad. “La ballena azul” toma su nombre porque hace referencia a los suicidios colectivos de algunas ballenas, que buscan la orilla para encontrar la muerte. Dentro de la mitología griega se decía que estas se suicidaban porque Neptuno, dios de los mares, las había expulsado.

Este juego online se ha extendido por lugares como Twitter, Facebook, en el que los participantes tienen que superar 50 retos en 50 días, lastimándose ellos mismos, los cuales poco a poco se tornan más macabros, hasta culminar el juego dando su vida por él.

¿De verdad queremos crear una sociedad de alineados por los medios en la que nuestros jóvenes, sean controlados mentalmente por las redes sociales y cualquier persona pueda ejercer un control sobre sus vidas manipulándolos como les venga en gana, a veces, con las peores intenciones?

El autor de este juego macabro nos ha dejado la perla de que nuestros vulnerables adolescentes “son residuos biológicos sin ningún valor”.

Mujeres menospreciadas

Por Nieves Correas

Pareja insatisfecha (Mejor con salud).

Milagros, una mujer de mi quinta y de mi entorno, ha decidido separarse. Su cónyuge entra en la categoría de lo que la gente juzga “un buen marido”, pero mi amiga no puede más. Está harta de que el susodicho no la mire, no la escuche, la ningunee, no la considere digna de atención

No cabe duda de que mantener el entusiasmo después de cuarenta años de convivencia es prácticamente imposible, pero de eso a convertir el matrimonio en un páramo donde todo es indiferencia y desdén, hay un abismo.

A veces, mi amiga ha intentado infundir en su marido algún sentimiento o alguna emoción, pero no lo ha logrado. Este pobre hombre, en todo lo que atañe a ella, es como una piedra berroqueña imposible de horadar.

El último acto de esta tragicomedia ocurrió hace unos días en un evento. Milagros, ansiosa de tener un recuerdo, le pidió al indiferente que inmortalizara al grupo de amigas con su teléfono móvil. Y él, cual un vulgar patán, la dejó fuera del encuadre (estaba en un extremo) y Milagros no salió en la fotografía.

El terrorismo de la incertidumbre

Por Chantal Pallarés

El nuevo gobernador

Flores por las víctimas de Mánchester (Andy Rain/EFE).

El miedo se apodera del mundo. Todos vivimos con miedo. Un colectivo infunde el miedo en cada uno de los siete millones de habitantes que somos del planeta Tierra.

Filósofos, historiadores, maestros… todos ellos tratan una posible tercera guerra mundial. ¿Acaso no aprendemos? El mundo es una batalla continua y parece ser que esta no termina.

Cada x tiempo, nos despertamos y vemos en las últimas noticias: atentado terrorista. Estas dos palabras son las más usadas en todas las cadenas a todas horas, como si viviéramos una y otra vez lo mismo.

Cuando uno ve las imágenes, se pregunta ¿cuándo terminará esto? Posiblemente nunca. La respuesta real es incierta. El tiempo es incierto. Este colectivo que reina en el mundo del terror es incierto.

 Hay que asumir que vivimos en una etapa de la historia de inquietud constante. Un día le toca a Londres, otro a París, otro a Egipto. El lugar siempre el menos esperado y, sobre todo, gente inocente: jóvenes, familias rotas, y la moral de un territorio por los suelos. Dolor.

 ¿Acaso es esta situación sostenible? Solo ellos lo saben, y ¡qué incertidumbre!

Carta a Don Amancio Ortega

Por Rosa Gómez

Amancio Ortega, creador de Inditex (Archivo).

Señor Ortega, quiero darle las gracias en mi nombre, y en nombre de todas las personas que han muerto víctimas de cáncer. Mis cuatro abuelos, cuatro tíos carnales, padres y madres de amigos muy cercanos, y lo peor de todo, muchos muy jóvenes. Gracias por su donación.

Actualmente, mi madre está siendo tratada de un tumor en el pecho en el hospital público Miguel Servet de Zaragoza, al cual aprovecho a dar también las gracias, a sus médicos, oncólogos, enfermeras y auxiliares.

Llevo dos días escuchando y leyendo barbaridades, como que somos un país “no necesitado”, “nuestra sanidad no necesita la caridad” o “por qué aceptar una donación cuando hay máquinas y pruebas suficientes”; esto último de boca de una radióloga, a la que con gusto, preguntaría de qué han muerto sus familiares y pacientes en los últimos años.

Para un paciente de cáncer no es justo oír este tipo de barbaridades, ya que alguien con esta enfermedad necesita hacerse muchas pruebas y estaría bien que nuestros médicos e investigadores, tuviesen la suficiente información, estudios, tratamientos, máquinas, y todo lo necesario, para que un paciente de cáncer se cure.

El cáncer es una lacra, y por desgracia afecta a niños y mayores, ricos y pobres, país necesitado o país millonario.

Siento vergüenza ajena de que la misma organización que se formó en defensa de la sanidad pública, no quiera aceptar una donación que puede ayudar a salvar vidas, a curar enfermos.

De nuevo, muchas gracias señor Amancio Ortega.