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Cultivar la gratitud

Por Elena Izquierdo

Me animo a escribir esta carta después de escuchar las terribles cifras de ancianos fallecidos en residencias de mayores. ¡Qué dolor y qué tristeza perder a tu ser querido en estas terribles circunstancias!

Quiero cultivar la gratitud, reflexionar, apoyar y hablar de aquellas residencias –que no salen en las noticias– y que han tenido un empeño heroico –un reto nada fácil- en mantener una actitud ejemplar, actuando rápidamente y poniendo todo su afán en controlar la situación para proteger a nuestros mayores.

Voy a destacar la residencia de San Juan De Dios (de El Álamo, Madrid). Allí está mi madre. Y les quiero felicitar por su responsabilidad, por su esfuerzo incansable, su profesionalidad y su gran capacidad para perseverar en la dura batalla que están manteniendo diariamente contra este virus.

Residencia San Juan de Dios

Residencia San Juan de Dios en El Álamo. (residenciasanjuandedios.es)

Mi reconocimiento y gratitud para Yolanda. Gracias por tu gran profesionalidad y tu gran capacidad de trabajo dando ejemplo y esforzándote siempre por los que más lo necesitan.

Mil gracias a todo un gran equipo humano:

Los doctores, supervisoras, enfermeras, equipo rehabilitador (físico y psicológico), auxiliares, recepción, administración, personal de mantenimiento, cocineros, limpieza… por cuidar a mi madre y a todos los residentes. Gracias por mantenerme informada de su estado de salud, por las vídeollamadas, por el apoyo psicológico que he tenido para poder llevar esta terrible situación que vivimos alejados de nuestros mayores.

Por vuestra gran capacidad de reacción y vuestro buen saber hacer, habéis plantado cara a esta pandemia protegiendo a nuestros ancianos.

 

 

 

 

Los estudiantes de Medicina tenemos derecho a exámenes justos

Por Estudiantes de Medicina de la facultad de Málaga

Somos estudiantes de la facultad de Medicina de Málaga y escribo en representación de mis compañeros, ya que nos estamos olvidando de la importancia de la salud mental y del descontento de los universitarios.

Cuando hablamos de esta situación concreta no solo estamos haciendo referencia a nuestra facultad, ya que son muchas las afectadas por esta situación. La finalidad de este blog no es conseguir un aprobado general o un aprobado fácil, queremos que el profesorado tenga en cuenta nuestra situación y respeten nuestro derecho a un examen justo.

Tras el silencio recibido por profesores, decanos y rector, hemos llegado a una situación de desesperación. Tras recibir por fin una contestación, nos hemos dado cuenta de que el estudiante está siendo olvidado.

¿Por qué estamos hoy aquí? Desde que empezó el confinamiento muchos universitarios hemos vivido la incertidumbre de no saber qué pasará con nuestra situación académica. ¿Me desmatriculo de la asignatura y la curso el año que viene?, ¿mando otro correo al profesor para que por favor nos dé temario?, ¿se pondrán los profesores en nuestra situación a la hora de evaluarnos?… ¿La respuesta? Silencio y más silencio.

Facultad de Medicina de Málaga (WIKIPEDIA COMMONS)

Facultad de Medicina de Málaga (WIKIPEDIA COMMONS)

Vamos a jugar a un juego: ¿Cuántas cosas sois capaces de hacer en 30 segundos? Seguramente haya muchas que requieran poco esfuerzo mental. Vamos a complicar un poco esto, si os pedimos responder cosas concretas por internet, contando con la saturación actual de las líneas, ¿seríais capaces de hacerlo? Peor aún, si encima os están evaluando y esa nota os cerrará puertas en el futuro, ¿aguantaríais esa presión?

Pues esto no es un juego, es una de las medidas que se han estipulado en algunas facultades para evaluar el conocimiento de los estudiantes y así evitar que se copien. Aunque no nos quedamos cortos con estas medidas, tras preguntarles a distintos cursos y facultades, todos resaltan lo mismo: ‘estamos sobresaturados, no nos encontramos bien mentalmente, nos sentimos abandonados por algunos profesores y, sobre todo, nos plantean métodos de evaluación que no respetan para nada nuestro derecho a examen’.

Queremos resaltar nuevamente que en todo momento los estudiantes hemos intentado ser respetuosos con el profesorado (el cual no siempre ha mantenido ese respeto hacia nosotros, tachándonos de que no nos esforzamos y de que solo sabemos quejarnos).

En nuestro caso nos estamos formando para ser profesionales de la salud capaces de tomar decisiones correctas que ayuden a mejorar la situación de nuestros pacientes, pero, ahora mismo, ¿están nuestros profesores valorando nuestra salud mental en esta situación?

Sabemos que todos estamos en un momento difícil y no es culpa de nadie, pero a veces parece que nosotros estamos pagando las consecuencias de esta pandemia.

Al igual que nosotros respetamos los derechos de los demás, pedimos que por favor también se respete nuestro derecho a un examen digno. Como ya hemos leído en muchas quejas: ‘subir una diapositiva no es dar clases’, así que, si eres profesor y estás leyendo esto, por favor, entiende nuestra situación, queremos aprender, pero no queremos perder nuestra salud mental. Queremos esforzarnos y dar lo mejor de nosotros mismos para poder ser buenos profesionales en nuestros campos en el futuro. Queremos aprender, por favor, no lo hagáis más difícil.

¿Estamos perdiendo la humanidad? Estamos recogiendo quejas a través de @medicina_uma en Twitter por si alguien quiere comentar su situación. Esta cuenta no se dedica solo a estudiantes de medicina, está abierta a cualquier estudiante de cualquier provincia.

 

Hilos en el alma

Por Eva Manso

Todos tenemos la mejor madre del mundo, porque nos ha dado la vida. Mi madre me la dio dos veces, un día cualquiera de abril y cuando faltó mi padre y decidió pasar el resto de sus años en una residencia, para no dar guerra decía ella y para no ver siempre las mismas caras. Quería marcha mientras su enfermedad la dejara. Siempre he pensado que fue un acto enorme de generosidad hacia nosotros, su felicidad empezaba donde empezaba la nuestra.

Mi madre era costurera, más bien sastre, que junto a mi padre te hacían unas americanas que temblaban los que las lucían. Quizás por eso, al criarme en un taller aprendí que la vida son puntadas y pespuntes, y unas buenas puntadas solo se pueden dar con humildad, que es lo que eran mis sastres, humildes.

Siempre ayudó en lo que pudo al próximo, y digo bien, sí, al próximo, siempre desde la recámara, sin que casi nos enteráramos, cuidó de todos, pendiente de sus vecinos, capaz de hacer unos callos a uno de ellos sin saber si estaban bien de sal porque no soportaba los callos. Tenía genio, y ella pensaba que valía para todo, lo que la hacía ser fuerte. Sus nietos la llamaban Macgyver entre risas, porque, aunque no siempre le salía todo bien, ella seguía intentándolo y a veces hasta creía que lo hacía.

Luisa con uno de sus nietos.

Luisa con uno de sus nietos. (EVA MANSO)

Era una buena mujer, siempre orgullosa de su familia y de sus tres nietos, que trastearon y disfrutaron de los años en los que la casa estaba llena de luz.

Cuando llegó a su nuevo hogar cosió alegrías y penas -además de algún bajo de pantalón-, con el equipo humano que la ha cuidado y acompañado en estas últimas semanas, ese equipo que aplaudimos a las 20:00 h y que ha sido su segunda familia este tiempo, los que en los últimos años en los que su enfermedad empeoró la arreglaban, peinaban, perfumaban y hacían compañía. Ese equipo que nos ha enviado mensajes dándonos las gracias por haber sido tan buenas hijas con “su Luisa”.

Aunque mi hermana y yo llevábamos tiempo con las maletas preparadas, son ellos los que han acompañado a mi madre en su último viaje, porque esto que estamos viviendo no nos ha permitido hacerlo a su familia. Sé que te fuiste con mucha luz y tranquila pero es muy doloroso pensar que hace algo más de un mes te besé y te dije “estás muy guapa mamá, mañana viene a verte Ani” y que ya no podremos verte, acompañarte, tocarte, despedirnos.

Espero que la “bendita resiliencia”, el tiempo y el calor de los que están a nuestro lado nos ayuden, nos dé luz y tranquilidad.

Siempre seré lo que tu decías cuando llegaba a verte –“es mi hija, la pequeña”– y aunque a veces me hagan daño seguiré subiéndome a esos tacones que tanto te gustaba verme lucir.

Diario de una enfermera en la trinchera del coronavirus: No soy ninguna heroína

Por Sandra Aparicio Mendizábal

A medida que van pasando las semanas tenemos más asimilada la situación actual… Los días que tengo para descansar (que son pocos) mi cabeza tiene momentos de lucidez en los que me da por reflexionar

Soy enfermera [en el Hospital San Eloy de Barakaldo]. Trabajo en una planta con pacientes infectados por coronavirus. Y tengo que confesar que siento una mezcla de rabia y orgullo cuando escucho que nos llaman héroes. Puesto que eso puede significar restar heroicidad a mi padre, por ejemplo, que se levanta a las cinco de la mañana para seguir trabajando, y no es sanitario.

Y siento orgullo. Porque no tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que para ir a trabajar a un hospital o centro de salud (seas lo que seas) con la que está cayendo hay que tener algo bonito dentro (no sé si heroico).

Sandra, de verde, con su amiga Isabel en el hospital en el que trabajan.

Hay gente que piensa que es nuestro trabajo y que no somos merecedores de tanto reconocimiento (ni más ni menos que el que se nos daba antes de todo esto). Este pensamiento seguro es típico de aquel que lleva interiorizado que mi sueldo sale de su bolsillo…, en fin.

Cerca del que sufre

Ya de antes creía que en nuestros trabajos no se puede pagar con dinero el esfuerzo mental que supone estar tan cerca del que sufre por enfermedad. Algo tan de siempre que me sorprende que la gente esté ahora empezando a valorar.

Ahora bien, lo que pienso que no es de siempre y que ha llegado de sopetón es la cantidad de esfuerzos que se suman a la mochila del sanitario en estos tiempos de coronavirus. Y voy a enumerar unos poquitos que se me ocurren así, rápidamente…

El esfuerzo mental de no dejarte arrastrar por el miedo e ir a trabajar con la mejor de tus disposiciones. Pese a estar sintiendo que puedes estar poniendo en riesgo a tu familia. O bien lo contrario, el esfuerzo mental de decidir libremente alejarte de los tuyos por pensar que les puedes estar poniendo en peligro.

Transmitir tranquilidad y serenidad a los demás

El esfuerzo mental de transmitir tranquilidad y serenidad a los demás los días que a ti también te come la ansiedad. O el trabajar sin pararte a pensar, dejando de lado que puedas estar poniendo tu vida en riesgo, seas una persona entrada o no en edad, también es un esfuerzo mental.

Y cuando consigues sacar adelante el día llevando esa mochila, en ese contexto de machaque psicológico, te acuerdas de lo que pesa el esfuerzo físico, porque el estrés y los turnos también son cansinos. Sin entrar en pequeños detalles, como las heridas en las manos o las marcas de la cara. Cosa que, personalmente, me escuece menos que la puñetera barrera virtual con mi familia.

La mochila de esfuerzos pesa demasiado. Y el miedo es libre

A mí lo que realmente me parece heroico y acojonante es que todavía no me he encontrado con nadie que diga “lo siento, pero yo así no trabajo”. Y no le faltarían motivos. Porque la mochila de esfuerzos pesa demasiado. Y el miedo es libre.

Sin embargo, la realidad que yo vivo (y que comparten mis compañeras en otros hospitales) es la de un equipo remando todos a una. Con alegría, con entusiasmo y con compañerismo. Y con humor, porque verte disfrazada con una bolsa de basura, cual niño de preescolar en el desfile de carnaval, o te lo tomas con humor o no te lo tomas.

En el hospital.

Algo de humor como distensión.

Vas al hospital y punto. Y vas bien. Y hasta echas unos bailes con el EPI puesto (cuando no son carreras porque un paciente se pone malito).

Sin dejarte vencer. Por vocación

Y lo haces día a día. Sin dejarte vencer. Por vocación, o por responsabilidad social. Por tus familiares y por toda esa gente a la que quieres. Por esa sensación que compartimos todos de ‘somos lo única esperanza que la sociedad tiene para que todo esto pueda salir adelante’.

Somos personas que tenemos familias. Y sentimientos, cuando se nos permite. Y que queremos que todo esto pase cuanto antes. No sé si somos un equipo de héroes o de kamikazes. Pero lo que si tengo seguro es que la gente no viene sólo porque es su trabajo. Porque amigos, el trabajo se puede pagar con dinero, pero esto no.

Familia y amigos, a los que tengo muchas ganas de abrazar

Algunos pensarán que no es para tanto. A otros les absorbe la histeria que promueve la televisión y te preguntan que si es para tanto (como si a los sanitarios, por estar dentro del mundillo, no nos hubiera pillado de sopetón y no flipásemos igual que los demás).

No sé, yo desde la trinchera no tengo ni idea de lo que es o deja de ser. Sólo sé que es raro, es duro y es feo. Asi que animo a todos los compañeros a seguir luchando para que esto pase. Que pasará.

Y yo, personalmente, convivo con una gran satisfacción personal pero no me siento héroe. Lo que me siento es agradecida y afortunada por el soporte tan sólido y bonito de familia y amigos que me ayudan a remar. A los que, como todos, tengo muchas ganas de abrazar.

Un mes sin saber nada de mi madre anciana ni siquiera por teléfono: ¿su vida pertenece a la residencia?

Por Ana Bravo

Todos somos conscientes de que el momento que estamos viviendo es el más difícil de las últimas décadas y que vamos campeando el temporal como podemos porque nadie nos ha preparado para esto.

Salimos a la ventana cada tarde para aplaudir la labor de todo el personal que tanto y tanto nos están dando, pero hoy y desde aquí quiero dar una sonora pitada a las residencias de ancianos, y por lo que me toca a la Adolfo Suárez de Madrid.

Entrada de la residencia de ancianos 'Adolfo Suárez' de Madrid

Entrada de la residencia de ancianos ‘Adolfo Suárez’ de Madrid (FOTO: JORGE PARIS)

Llevamos desde el 8 de marzo, cuando ya se nos impidió entrar a ver a mi madre, sin noticias. Todos los intentos de conseguir información son nulos. Nadie atiende, nadie da respuestas a nuestras preguntas: ¿en qué situación se encuentran los ancianos?, ¿cuánto personal está trabajando?, ¿cuántos casos hay de contagio?

Todo son incógnitas. El hermetismo es total y la sensibilidad del personal al cargo brilla por su ausencia. ¿Creéis que sus vidas os pertenecen? ¿No os creéis en la obligación de buscar algún canal de información para mantener a las familias lo más al día posible?

Nos sentimos completamente desamparados e impotentes ante esta situación, máxime cuando algunas informaciones hablan de cientos de fallecidos dentro de este tipo de instalaciones.

¿A quién acudir? ¿Qué hacer sino esperar en cualquier momento la temible llamada anunciando lo peor? ¿Qué está haciendo la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid para solucionar esta situación? El confinamiento es duro pero soportable, pero esta incertidumbre, lo siento pero no la acepto.

Los autónomos no estamos preparados para hacer frente a este cierre

Por Sabrina Ferrer

He visto vuestro artículo del gremio de la hostelería, yo no soy de ese gremio pero tengo un centro de estética y me siento bastante identificada. Al final cualquier persona con un negocio obligado a cerrar está en las mismas condiciones. Te sientes muy impotente, estás obligado a cerrar pero al final de mes ellos te pasan igual las cuotas de la Seguridad Social y autónomos sabiendo que tienes cero ingresos.

Sabrina Ferrer en su comercio.

Sabrina Ferrer en su negocio.

En mi caso hice una inversión grande hace 1 año y no me he recuperado, voy al día, como muchos, por eso no podemos aguantar más tiempo con cero ingresos. No estamos preparados para hacer frente a este cierre, yo tengo un préstamo ICO de 530 euros, pero no te ayudan con ello, no te lo paralizan. Si es un préstamo para empresas y no tenemos ingresos ¿por qué no los paralizan?

Con 700 euros es imposible si pago ese préstamo, porque cómo pago luz, agua… y gracias a que muchos proveedores y la arrendadora me aplazaran las facturas. Cuando abramos tendremos que empezar de cero y si no tenemos para ponernos al día ¿cómo voy a pagar a los empleados si no tengo ni para mí?

Queda muy bonito decir que no se podrá despedir a los que hayamos hecho un Erte durante los siguientes 6 meses pero si no tengo ni para cubrir gastos de la empresa es imposible poder pagar un sueldo, y ellos dependen de mí.

Yo en mi casa tengo a mi marido, que hará frente a los gastos de casa, pero tengo compañeras que son el sustento de su familia y con el negocio cerrado no tienen para afrontarlo. Sólo pido que actúen más rápido. Nos sentimos impotentes y asfixiados.

 

Los mayores tienen derecho a UCI, ellos no pueden alzar su voz

Por Mayte Plata

Tengo a mi padre en el Hospital Clínico de Barcelona donde, a sus 75 años y con una vitalidad que no la tienen muchos de 40, se debate entre la vida y la muerte ya que tendría que estar en una cama de UCI por su gravedad. El problema que hay es que no tienen camas de UCI suficientes y cuando se vacía una colocan a una persona menor de 65 años.

Mi padre, José Plata Madrid, con 75 años, ha estado trabajando más de 50 años, los últimos 30 en la antigua empresa Wagons Lit (empresa que ya no existe). En esos 30-35 años encima del tren atendiendo a los viajeros se perdió el nacimiento de su hija, casi todos sus cumpleaños y aniversario de su mujer, no pudo estar lo que él hubiera querido al lado de su hija cuando ha estado enferma, y ahora que empieza a disfrutar de su familia ocurre esto, que no le dan una cama de UCI.

Las manos de un anciano.

Las manos de un anciano.

Nadie sabe lo duro que es decirle a un médico que yo compro esa máquina para mi padre (sacando el dinero de amigos y de debajo de las piedras) y oír decir que, primero, vale mucho dinero, segundo, que no hay ya fabricadas (mientras que en Lepe hay un empresario que está fabricando pero no las ha homologado) y por último que aunque me la aceptaran seguramente no iría para mi padre.

¡Por favor, se trata de nuestros mayores, es la vida de nuestros mayores!, personas que han estado trabajando toda su vida y pagando su Seguridad Social para que ahora no tengan derechos ninguno, ni ellos ni sus hijos. Es una vergüenza que estén apuntando con el dedo quién vive y quién debe morir.

Estoy destrozada porque ya no sé qué hacer para que le pongan en UCI. Hay que hacer algo por nuestros mayores ya que ahora ellos están graves en un hospital y no pueden alzar su voz.

Es una vergüenza decir que no llevemos a nuestros mayores a los hospitales

Por Belén Pereira

Hoy es mi tercer día de teletrabajo y pienso: “Tengo suerte porque hay muchos que no podrán”. Acabo de ver las noticias: abuelos, padres, personas muriendo. He visto solidaridad, aplausos a sanitarios, personal de supermercados, policía, transportistas

Pero la solidaridad está “entre los pobres “. Países como Alemania, Holanda, países nórdicos sólo nos quieren para venir de vacaciones, no quieren nuestros abuelos, padres, sanitarios

Ellos llevaron a una niña a contar al Parlamento Europeo que el mundo se moría, yo quiero que llevemos a un abuelo (online) y les cuente que se están muriendo y después morirá nuestra economía.

Un anciano sentado en un banco en un parque

Vergüenza me da que algún personaje haya llegado a decir que cuidamos demasiado a nuestros mayores, que no les llevemos a los hospitales. ¿Acaso no tienen padres ni abuelos?

Todos sabemos que si esto hubiera pasado en cualquiera de estos países ya estaríamos los españoles, italianos, portugueses… dándolo todo. Pero es “aquí” y “ahora” y las ayudas sanitarias serán en unos quince días y de la económicas ni hablamos. Vergüenza me da solo escucharlo.

Vergüenza me daría tener un representante de mi país así, por eso quiero enviar un mensaje a las personas que viven allí. Yo creo en las personas y sé que ellos pueden lograr que los sordos escuchen y los ciegos vean. Decirles que yo adoro a mis padres, a mi suegra, mi hijo adora a sus abuelos y que seguramente ellos también harían lo que fuera por su familia.

Dicen que esta pandemia cambiará el mundo y que sale a flote qué persona o personaje es cada uno.

Subidón del IBI en Barcelona y vergonzoso destino de mi dinero a Investigación y Sanidad

Por Ana Alfaro

Vivo en Barcelona, distrito de Sant Martí, en un piso de 38 m2. Este año el IBI me ha subido un 59,6%. Puse una queja al ayuntamiento de Barcelona y me han contestado diciendo que desde el 2002 el ayuntamiento ha estado aplicando un tope y que esa limitación había hecho que el recibo quedara totalmente congelado en estos últimos cuatro años.

Con la desaparición de estos topes y la subida del valor catastral el recibo es correcto conforme a la ordenanza municipal de este año. ¿En serio? ¿Esto justifica la subida del 59,6% de golpe? ¡Vergüenza! Para más INRI me dicen que gracias a estas subidas, por primera vez, el presupuesto municipal supera los 3.000 millones de euros para gastar y me pasan un link del ayuntamiento para que vea a qué van destinados nuestros impuestos este año.

Una vista de la Ciudad Condal.

Una vista de la Ciudad Condal.

Si antes estaba indignada por el tema IBI, después de ver el gasto en cada una de las partidas la indignación se ha convertido en un cabreo descomunal. Trabajo como técnico en investigación epidemiológica en cáncer desde hace 21 años (a día de hoy todavía con contratos de obra y servicio) y siempre he sabido de las carencias de fondos destinados a ello, pero verlo con cifras y ver cuánto dinero se destina a Investigación y Sanidad ya ha sido el súmum de la indignación y vergüenza.

Investigación (2 millones) es la que menos recursos recibe de todas las partidas y Sanidad la antepenúltima. Sanidad (24 millones) recibe menos que Deportes (25 millones), Órganos de gobierno (31 millones). Sanidad e Investigación están los últimos de la cola… los que menos recursos reciben. ¡Vergüenza, indignación, estupor!

Espero que después de pasar la dureza de los hechos por el coronavirus todas las administraciones se replanteen dar más recursos a estos colectivos y valoren el trabajo que se realiza. Y espero que salgamos todos los ciudadanos a reivindicar más dinero para la sanidad pública.

El coronavirus no permite cobrar el paro: una realidad desesperante para los que necesitamos comer el próximo mes

Por Sara Jiménez

Quiero denunciar un caso discriminatorio que se está aconteciendo a raíz del coronavirus. En las noticias se habla que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) está prestando servicios automatizados para las prestaciones de desempleo, como sellar la demanda de empleo o los casos de ERTE que serán gestionados por las empresas.

Pero no se habla de una realidad amarga y desesperante que estamos sufriendo muchas personas. A través de la web del SEPE solo se puede solicitar la prestación por desempleo si dispones de firma digital, Dni electrónico, etc.

También indican números de teléfono por provincia que no dan señal o indica que el teléfono no existe por saturación telefónica, tanto el lunes 16 como el miércoles 18 tuve que llamar 56 veces para conseguir que diese señal.

Cola en una oficina de empleo (ARCHIVO).

Una vez dio señal ambos días estuve hora y media a la espera para ser atendida y para que, finalmente, no me solucionasen nada porque solo están para informar, no tramitan prestaciones.

El SEPE indica que los usuarios tienen que pedir cita previa para que la oficina correspondiente llame por teléfono. En mi caso particular me corresponde la oficina de Valdemoro (Madrid). Desde el mismo lunes 16 no da servicio, tenía cita ese mismo día y también el miércoles 18 y no han contactado conmigo.

A través de la cuenta del SEPE de Twitter se están poniendo muchas quejas pero no dan soluciones. Conseguí una dirección de correo electrónico del SEPE de Valdemoro y me indican que no dan servicio porque tienen que desinfectar la oficina, pero de igual modo no dan soluciones a los que como yo (como tantos usuarios) necesitamos comer el próximo mes y pagar facturas.

Tengo correos electrónicos con la conversación escasa que he conseguido tener con la oficina de Valdemoro sin fecha estimada para que nos ofrezcan servicio. Muchas personas estamos desesperadas con esta situación.