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Archivo de la categoría ‘Deportes’

Fe de erratas sobre la edición del 2 de octubre

Por un error de impresión totalmente involuntario en la edición de papel de este lunes 2 de octubre, este periódico deslizó una frase correspondiente a ‘La Metamorfosis’ de Kafka acompañando una información de actualidad, cuando debería haberse publicado en la sección de Cultura.

Pedimos disculpas a nuestros lectores por las molestias.

La proliferación de las carreras sexistas

Por Lidia Arribas

Carrera de la mujer en Gijón (Carrera de la mujer).

Carrera de la mujer en Gijón.

Últimamente proliferan las carreras para mujeres y yo, corredora popular desde hace muchos años, no acabo de entender el motivo que lleva a los organizadores a vetar la participación a los hombres.

No estoy dispuesta a participar en esta prueba, cuya base es la discriminación por sexo y aumentar los beneficios de unos pocos, encubierto en carreras benéficas.

 

Las tumbas de los terroristas: cómo dejar en la tierra de acogida los restos del que la ha llenado de muerte

Por Marga Alconchel

Los casos de terrorismo suicida producen el gran rechazo social en las sociedades donde suceden. Una vez pasado el primer impacto y las brutales consecuencias, se vuelve poco a poco a gestionar el día a día y surge el primer tema delicado: ¿qué se hace con el cadáver del terrorista? ¿Quién se hace cargo de los restos del que mató a tantos inocentes?

El pasado mes de julio, Jacques Hamel, un sacerdote octogenario, fue degollado en Saint Etienne du Rouvray  en plena misa por dos asaltantes yihadistas. Fueron abatidos. La comunidad islámica del pequeño pueblo se negó a enterrar a uno de los asesinos, vecino de ellos, “para no ensuciar el islam con esa persona”Un musulmán de la comunidad comentaba que es normal que se tome esa decisión después del inmenso daño que causó el terrorista. Pero el imán matizó: “Es un deber respecto a las familias, que no tienen nada que ver, pero actuará un religioso exterior.”

Yihadistas (ATLAS).

Yihadistas (ATLAS).

El tema no es trivial. No sólo es el rechazo de la comunidad islámica y el alto riesgo de profanación; es que los terroristas suelen hacer alarde de haber rechazado el país en el que nacieron y viven (muchos son de segunda generación) y sólo reconocen el Daesh, con lo que enterrarlos en ese suelo se vuelve doblemente problemático.

Cada país tiene sus propias normas. Gran Bretaña y Francia consideran un derecho que cada persona sea enterrada en el lugar donde residía. Gran Bretaña dice que son sus hijos y se han radicalizado en su suelo, son su responsabilidad. El padre de un terrorista pidió enterrar a su hijo a las afueras del Leeds, discretamente, sin lápida; tiempo después la añadió y la tumba fue profanada. En Francia, la familia de un terrorista, de origen argelino, quiso expatriar el cadáver; Argelia se negó con el argumento de que el terrorista nació y creció en Francia. El alcalde de la población donde vivían tampoco lo quería. Al final actuó Sarkozy: “Era francés. Será enterrado aquí”.

Los sepelios se realizan casi en clandestinidad: de noche, sin testigos, con el cementerio cerrado, sin lápida ni identificación. Ni siquiera los sepultureros saben dónde están.

En EEUU no se lo plantean como derecho; consideran que es un acto de guerra y no facilitan nada al enemigo. Los cuerpos de los 19 terroristas del 11S fueron escrupulosamente apartados de sus víctimas y yacen en la morgue. Nadie los ha reclamado. El cuerpo de Bin Laden fue lanzado al mar para que no estuviera en tierra firme, no tuviera sepultura, para que quedara claro que ha sido borrado.

Los cadáveres de los asesinos que atacaron en Madrid, de distintas nacionalidades, oficialmente fueron expatriados a sus países de origen, pero éstos niegan haberlos recibido.

Al margen de las peculiaridades culturales y legislativas de cada país, hay un trasfondo mucho más complejo. Hay familias que no tienen culpa alguna y quieren un sepelio que les ayude a poner un poco de orden en su propio dolor. Hay comunidades que necesitan pasar página de una manera ordenada para poder reconstruir la convivencia y analizar sosegadamente cómo pudo pasar, cómo evitarlo. Cómo evitar que la tumba se convierta en santuario o que se profane, cómo conceder un ritual religioso a quien no ha respetado ni su propia religión, cómo dejar en la tierra de acogida los restos del que la ha llenado de muerte. El presidente del Observatorio contra la islamofobia en Francia, Abdallah Zekri, declaró tras los atentados de Charlie Hebdo: “No se les puede tirar a la basura”.

El efecto Mireia

Por Miguel Ángel Loma

Del aparente desastre olímpico que por ahora significa nuestra participación en los Juegos de Río de Janeiro, sólo nos están salvando unos cuantos y, sobre todo, cuantas. Entre estas sobresale la brillante actuación de la ejemplar nadadora Mireia Belmonte y su medalla de oro en 200 metros mariposa.

Mireia Belmonte gana la medalla de oro en los 200 mariposa (GTRESONLINE).

Mireia Belmonte gana la medalla de oro en los 200 mariposa (GTRESONLINE).

Ejemplar también porque ha dejado gestos que van más allá del oro. Como fuera que, nada más bajar del podio tras escuchar emocionada el himno, saltándose literalmente el protocolo y las mil prohibiciones de rigor, subiera a las gradas buscando a su padre y, tras abrazarle, recogiera de este una bandera de España que mostró durante todo su recorrido triunfal alrededor de la piscina.

Ahora que vivimos un momento difícil de nuestra historia, cuando una parte de españoles pretende separarse del resto porque se sienten superiores y diferentes, un acto tan valiente y generoso como el que hizo esta mujer portando alegremente la bandera de España, es algo que va más allá que ese oro que tan merecidamente se ganó.

Una mujer que sí que ha demostrado su superioridad y diferencia en capacidad de sacrificio, superación, esfuerzo y méritos. Si según el denominado «efecto mariposa», el simple aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo, cuando Mireia batió en Río sus alas de campeona, en este lado del mundo nos provocó el desbordamiento de un orgullo: el de ser españoles, como ella.

¿El boxeo no es un intento de violar al otro?

Por Julián Gómez Vidal

Combate de boxeo (EFE).

Combate de boxeo (EFE).

Apenas comenzados los Juegos Olímpicos en Brasil, dos boxeadores han sido acusados de distintos casos de violación. ¿Hay algo más lógico? ¿Acaso la esencia del boxeo no es un intento de violar al otro, para lo que se citan dos agresores, y se asaltan mutuamente muchas veces, salvajada permitida y hasta pagada y honrada por una sociedad embrutecida?

¿El que el daño que ambos intentan hacer al otro sea multiorgánico, hasta hacer perder la conciencia -la que ellos y sus espectadores tengan- lo hace menos grave que si se concentra en los órganos sexuales, como en la violación?

Acabemos de una vez con esa barbarie que todavía deshonra a nuestra especie y que la aparición de mentalidades más humanitarias, como el cristianismo y el budismo, consiguieron eliminar ya durante mucho tiempo.

 

Deporte: ¿guerra o fraternidad?

Por Manuel Sánchez 

Real Madrid- Barça

Real Madrid- Barça (EFE).

Me gustaría que algún año el Real Madrid participara en el Trofeo Joan Gamper o que el FC Barcelona compitiera en el Trofeo Bernabéu. O que el Barça volviera a estar en el Ciudad de Barcelona (creo que sería por segunda vez) y el RCD Español (por vez primera) en el torneo de verano de su rival. Pero no. No es posible. Los mandamases de estos clubes prefieren la confrontación, el enfrentamiento, recordar agravios (falsos o no), etc. ¿Por qué? La respuesta que pienso… mejor no la escribo. Sin embargo, puedo decir que el fútbol es un ejemplo del cainismo español, que viene promovido por los poderosos (y en Cataluña viven los campeones de este odio, que baja de las élites al pueblo). Los de abajo debemos obligar a los del poder a darle la vuelta a esto. Es difícil, pero no imposible.

 

Cuidado con los ciclistas temerarios

Por Begoña de Frutos García

Un ciclista por Madrid.

Un ciclista por Madrid.

Una de las primeras imágenes que guardo en la memoria de mi infancia es aprendiendo a montar en bicicleta. Caídas en asfaltos rugosos donde las costras de unas rodillas sangrantes no terminaban nunca de cicatrizar y unas pequeñas manos con sus antebrazos desollados intentaban, con mucha dificultad, colocar en posición recta el manillar que se torcía a cada golpazo. Así fue, día tras día, hasta que logré mi deseo: guardar el equilibrio dando pedales. “Ya ha aprendido” comentaban en el barrio.

El conseguir este reto no era ni mucho menos por hacer deporte. No, era por la sensación indescriptible de libertad que me acompañaba cada vez que me subía al sillín.

Explico lo anterior para que comprendan el significado que tiene para mí una bicicleta. Me encanta cómo cada vez más personas se desplazan con este medio por la ciudad. Y ni hablar de los beneficios, por todos conocidos, que tiene para la salud y el medioambiente. Pero… Sí, hay un pero, y va dirigido a los que no tienen ninguna consideración con nada, ni con nadie.

Un ejemplo: aquellos ‘montadores de bici’ que cuando vas caminando plácidamente por la acera te pasan rozando con una velocidad de vértigo y sin que tu oído te haya podido alertar de que se acercaban; de inmediato, tu pensamiento te pregunta “¿qué hubiera ocurrido si me hubiese desviado una milésima en mi trayectoria?”. Te paras en seco y sueltas por la boca el taco más gordo que te sale de tu interior.  Palabrotas que solo escuchas tú y los que en ese momento van a tu alrededor, porque el ‘jauríciclista‘ que corre que se las pela, ya tiene la rueda delantera pisando la séptima legua.

 

 

Yo no soy Leo Messi

Por Pedro Serrano

El delantero del FC Barcelona ha sido absuelto de las acusaciones de fraude.

El delantero del FC Barcelona ha sido absuelto de las acusaciones de fraude (Twitter/FC Barcelona).

Lo que más me ofende de este tiempo amoral, indecente y mendaz es la falta de vergüenza ante conductas reprobables o delictivas, ya sean estas propias o ajenas. En lugar de avergonzarse y pedir humildemente perdón, se vienen arriba y terminan abroncando y descalificando a la mismísima Justicia y a cuantos se atrevan a recriminar sus actos fraudulentos.

En un intento de cargarse de dignidad, viene siendo fea costumbre cuestionar los veredictos judiciales, cuando estos no son favorables, diciendo, en el mejor de los casos, cosas semejantes a esta: “Acataré o acataremos la sentencia, pero no la comparto o compartimos”. Y tanto que no la comparten. Por eso, sus declaraciones, tan rotundas como tramposas, intentan cuestionar a la Justicia y justificar el delito.

“No vamos a tolerar que se trate a Leo Messi como a un delincuente”, dicen desde el Barça. Pues bien, delincuente es el que delinque y delinquir es cometer delito. Y si Leo Messi ha sido condenado por la Justicia es porque ha cometido delito. Por tanto, cuando dicen que todos ustedes son Leo Messi, tendrán que explicarnos más claramente si lo son por que admiran su virtuosismo con el balón o con el fraude fiscal.

 

 

Vicente Del Bosque, tu momento de gloria ya pasó

Por N. R.

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española (Europa Press).

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española (Europa Press).

A raíz de la reciente noticia de que Del Bosque deja la selección española, quiero dar mi opinión al respecto, y es que esa dimisión llega dos años tarde.

Después de ganar un mundial y una eurocopa, el seleccionador empezó a cagarla. En 2013, en la Copa Confederaciones España perdió ante Brasil con un 3-0, le siguió entonces el Mundial de 2014, momento en el que creo que el entrenador debió ser un poco más cauto, pararse a pensar que su momento de gloria ya pasó y que lo estaba haciendo mal y dimitir. No lo hizo entonces, y ha tenido que dejar escapar esta Eurocopa para darse cuenta de es hora de retirarse.

Joaquín Caparrós es uno de los nombres que más fuerte suenan a la hora de elegir al sustituto de Vicente Del Bosque, aunque también se oye el nombre de Camacho o de Rafa Benítez. En cualquier caso, un cambio es lo que le hace falta a ‘La Roja’ para volver a ser la que fue allá por 2010, cuando ganamos nuestro primer mundial.

 

Somos una ciudadanía que lucha por la Champions pero no por nuestros derechos

Por Miguel Fernández-Palacios

Los jugadores del Real Madrid a su llegada a Cibeles con la undécima (EFE).

Los jugadores del Real Madrid a su llegada a Cibeles con la undécima (EFE).

La vida no es fácil y, en consecuencia, no se debe desaprovechar la ocasión de divertirse en cuanto se presente. Por eso resulta maravilloso que para celebrar la undécima del Real Madrid, miles de personas llenaran calles, plazas y un inmenso estadio, festejándolo en apasionado jolgorio.

O cuando en 1995 los aficionados entendieron que el descenso administrativo a segunda de sus equipos era una decisión injusta, y dos ciudades como Sevilla y Vigo se llenaron de protestas hasta revertir el veredicto.

Sin embargo esa expresividad espontánea se torna en amargo desencanto cuando, en este mismo país, se recortan derechos laborales, libertades, gastos sanitarios, educativos, de dependencia, etc. Cuestiones nada baladíes conquistadas con mucho sufrimiento y que hacen la vida más justa, pero las avenidas y plazas no se abarrotan en igual medida. No cabe duda de que la individualista sociedad moderna es moldeada en gran medida por los políticos, que forjan ciudadanos indiferentes para que no les incomoden en sus turbios enredos.

Y he aquí la piedra de toque: la indiferencia ciudadana es el peor de los males posibles para una democracia, porque la deteriora hasta ponerla en grave riesgo. Esperemos que los nuevos partidos, en un esfuerzo titánico por el bien y la pervivencia de la libertad democrática, reviertan esta perversa tendencia y sepan ilusionar a la gente formando ciudadanos responsables y comprometidos con lo cívico.