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Archivo de la categoría ‘Local’

Fe de erratas sobre la edición del 2 de octubre

Por un error de impresión totalmente involuntario en la edición de papel de este lunes 2 de octubre, este periódico deslizó una frase correspondiente a ‘La Metamorfosis’ de Kafka acompañando una información de actualidad, cuando debería haberse publicado en la sección de Cultura.

Pedimos disculpas a nuestros lectores por las molestias.

Si van contra AENA, perjudiquen a AENA, pero a nosotros déjennos volar

Por Carmen Blanes

Aeropuerto de Aena (Europa Press).

No somos nadie. Solo un grupo de personas que desde 2015 han destinado sus ahorros, trabajo e ilusión a un viaje del 17 al 23 de septiembre, para algunos, el primero (y probablemente último) de su vida. Ahora la huelga anunciada lo puede impedir, huelga cuyos motivos, no solo comprendemos, sino que también apoyamos.

Pues sabemos lo que son cocinas de chiringuitos a 48 grados, bares de horarios extenuantes donde las horas extra no se pagan, limpieza de hoteles y domicilios, servicios fraudulentos de “telefonía comercial”, actividades de 3 a 7 de la tarde durante los meses más duros del verano, todos en situaciones mucho más precarias que las de los trabajadores de AENA y sin la protección de un Sindicato ni convenio alguno.

Si el perjuicio económico es brutal, ya que no podremos recuperar el dinero invertido, el daño personal es incalculable, pues la impotencia y la frustración son imposibles de cuantificar, sobre todo entre la gente más joven del grupo que ve como el proyecto de su vida se hace humo.

Otros muchos viajarán por razones familiares, laborales, médicas, con problemas mucho más graves que los nuestros, ejerciendo el derecho fundamental y universal al libre movimiento. Incluso desde la empatía con la lucha obrera, no asumimos que debamos renunciar a él por un conflicto en el que nos sentimos rehenes sin tener ninguna responsabilidad.

El siglo XXI requiere métodos de reivindicación y presión acordes con unos tiempos en los que quienes trabajan y consumen, curan y enferman, sufren, disfrutan y viajan, mayoritariamente, y en distintos momentos, son, por suerte, los mismos.

Ojalá triunfe la capacidad negociadora y se reconsideren, llegado el caso, las inflexibles declaraciones sobre servicios mínimos de algunos representantes sindicales.

Y no enrarezcan el, ya muy amainado aunque aún resistente, viento social todavía favorable a los sindicatos de clase, cuyo papel en nuestra historia ha sido y es imprescindible.

Si van contra AENA, perjudiquen a AENA, pero a nosotros déjennos volar.

Pese a todo, suerte en sus reivindicaciones.

 

¿Volverán las corridas de toros a la Monumental de Barcelona?

Por Olga Montilla

Plaza de toros Monumental (Archivo).

Plaza de toros Monumental (Archivo).

Un nuevo enfrentamiento entre España y Cataluña se cuece en el panorama político. Esta vez refiriéndose a la posición a favor o en contra de las corridas de toros. El Tribunal Constitucional declara que el estado autonómico puede regular las cursas, pero no prohibirlas. Lo que a mí me gustaría saber es qué tanto por ciento de la población se siente identificada con los valores que desprende este cortejo.

No sólo hace alusión a unas actitudes caducas y antiguas sino que, además, se trata de un espectáculo ofensivo. Aún así, una vez más consigue ganar la partida el conservadurismo en un país donde la democracia parece ser irreal puesto que la población tan sólo puede votar una vez cada cuatro años y las cuestiones que podrían ser sometidas a referéndum son consensuadas por tres especuladores del poder. 

¿Hasta cuándo seguiremos acatando las leyes que no nos identifican? ¿Hasta cuándo tendremos que ser esclavos de ideologías que no van con nosotros o de gobiernos que no nos corresponden? La voluntad es lo primero que tenemos que tener y la esperanza lo último que tenemos que perder.

La pesadilla de vivir a 20 kilómetros de Barcelona

Por Marc Mestre

El Tibidabo De Barcelona, en la Sierra De Collserola (Europa Press).

El Tibidabo De Barcelona, en la Sierra De Collserola (Europa Press).

Una casa con jardín en un pueblo pequeño, verde y tranquilo. Este es el sueño de muchas familias que, cansadas del asfalto, el ruido y la contaminación de la gran ciudad deciden ir a vivir a una localidad pequeña pero cercana a Barcelona. Disfrutar de paz y tranquilidad sin renunciar a la cercanía de la ciudad, un sueño anhelado por muchos y no siempre fácil de cumplir.

Pero de las 7 a las 9 de la mañana este sueño se convierte en una auténtica pesadilla: nervios, estrés, impotencia… estos son algunos de los síntomas que provoca diariamente la entrada a Barcelona por las rondas a todos estos “privilegiados”que han podido hacer realidad su sueño. Largos ratos de colas, coches parados, conductores malhumorados, pequeños accidentes… todo un espectáculo más propio del tercer mundo que de una sociedad avanzada como se supone que es la nuestra.

Es difícil de entender cómo en el siglo XXI, en plena Era de la tecnología y la innovación, en la que inventamos dispositivos electrónicos capaces de hacer las tareas más complejas, no hemos sabido resolver un problema tan básico como poder llegar en nuestro puesto de trabajo en un tiempo razonable y sin tener que sufrir una auténtica odisea.

Hoy más que nunca se nos quiere inculcar la cultura del ahorro, ¿cómo es posible que diariamente malgastamos tanto tiempo y tanta energía y no seamos capaces de poner remedio? De la opción del transporte público más vale no hablar… esta más que una pesadilla, para aquellos que la eligen, es una auténtica tortura.

Carta al Ayuntamiento de Badalona: “Santificarás las fiestas”

Por Antonio Luis Vicente

Hay gestos en la Historia que han supuesto profundos cambios socioculturales: Moisés rompió las Tablas de la Ley cuando bajó de su retiro en el monte para demostrar que no estaba de acuerdo con lo que Dios había permitido durante su ausencia; Julio César cruzó el Rubicón y su acción fue el principio del fin de la República en Roma; Lutero clavó su tesis en la puerta de una capilla en Wittenberg y los cimientos de la iglesia católica se estremecieron…

José Téllez, tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Badalona, rasgó una sentencia judicial prohibiendo abrir el consistorio en un día festivo (lo de menos es que fuera la Fiesta Nacional) y franqueó la entrada al mismo a los ciudadanos.

Fachada del Ayuntamiento de Badalona (Europa Press).

Fachada del Ayuntamiento de Badalona (Europa Press).

Creo José, que no eres plenamente consciente de la caja de pandora que has abierto con tu gesto. Los ayuntamientos españoles, y en general toda la administración pública, tienen una larga tradición de inoperancia, no ya los días festivos, sino los laborables. Ya lo inmortalizó Mariano José de Larra en su artículo Vuelva usted mañana. Y tú, José, te has atrevido a desafiar esa inercia exhortando al trabajo en un día festivo. ¡Ah, qué bien te hubieras llevado con Lutero y con Calvino! Ellos que nos convencieron de que para “salvarse” en vez de santificar las fiestas había que trabajarlas. Y con Max Weber, que en su obra La ética protestante y espíritu del capitalismo nos decía que si el banquero te oye trabajar a las cinco de la mañana se quedará tranquilo, pero si te ve jugando al billar… Y eso que el mismo Dios reconoció que después de currar seis días creando el mundo, necesitaba un día de asueto. Él, que fue capaz de sacrificar a su propio hijo, no quiso cargase un día festivo.

Pero tu inconsciencia ha ido mucho más allá, José. Has atentado contra algo mucho más sagrado que todo lo que hasta ahora te he mencionado. Porque un día festivo, no laborable, es mucho más que ir o no a trabajar. Es despertarse, no porque haya sonado la alarma del móvil, sino porque el vecino se ha puesto a cortar el césped a las ocho de la mañana (casta), o porque el dueño del bar de abajo (gente que se parece a la gente) ha puesto Paquito el chocolatero en el altavoz que da a la terraza. Es cuando al plantearse saltarse los preliminares con tu mujer (casta) o con tu pareja (gente que se parece a la gente) porque a las nueve empiezan “las motos”, ella en un acto de despiadada maldad te dice: “Déjalo, si de todas formas hay que darle un repaso a la casa, que hoy viene tu madre a comer…”.

Yo, José, comprendo tu indignación ante la orden del juez. Y el acto de rasgarla como un “Moisés” justiciero destruyendo el becerro de oro. ¿Chulería? ¡No, indignación José, indignación! Porque yo también he rasgado las cartas de Hacienda, o las multas de tráfico, en aras de la insumisión al Sistema. Claro que después tenía que recoger los pedazos y pegarlos para llevárselos al gestor (casta) o a mi cuñado (gente que se parece a la gente) para que se ocupara del asunto.

En fin José, qué quieres que te diga, valoro tu gesto, de verdad, pero creo que serás un incomprendido. Tal vez en un futuro…y si no los chinos, mira, esos abren todos los días.

¿Adiós, Colón?

Por Rocío Muñoz

Estatua de Colón en Barcelona (Laslovarga en WIKIPEDIA).

Estatua de Colón en Barcelona (Laslovarga en WIKIPEDIA).

La clase política en España se está volviendo loca y hay noticias como la de la petición de la retirada del monumento de Colón en Barcelona, que puede ser considerada como una broma del día de los Santos Inocentes.

Soy partidaria de que cada uno defienda sus ideas, pero creo que hay asuntos que no se deben mezclar con la política. Retirar ese monumento es restarle patrimonio cultural a la ciudad, que es precisamente uno de los aspectos que hacen tan especial a Barcelona.

Vale, Colón no llegó a las Américas buscando una coexistencia pacífica entre la población indígena y los españoles, pero ¿de verdad la CUP considera que eliminando una estatua va a borrar la historia de nuestro país?

Los lamentables derroches veraniegos

Por Jorge S.

La sequía en Baleares se prolongará en septiembre; es la previsión meteorológica. Nos advierten de que no malgastemos el agua pero parece que algunos responsables del gobierno balear son los primeros en no dar ejemplo.
Buñol celebrando su tomatina (EFE).

Buñol celebrando su tomatina (EFE).

A pesar de que los vecinos de distintos pueblos sufren constantes cortes de suministro, la presidenta del Gobierno Balear, Francina Armengol, se moja, tan fresca ella, en las fiestas de Felanitx, y mientras Ciutat recurre al agua regenerada ante el agravamiento de la sequía, los palmesanos se riegan a gusto en la fiesta de Canamunt contra Canavall.

Es verdad que en este último caso se iba a usar agua depurada, pero no cuela porque se preveía su uso para riego y limpieza. Todo por unas fiestas en las que el desperdicio de agua resulta ser un lujo inaceptable. Al igual que la tomatina de Buñol, que inutilizó 24 toneladas de tomates, o la cercana guerra de la uva en Binissalem que previsiblemente tirará a la basura unas 12 toneladas de uvas (algunas ya prensadas pero no todas), se trata de desperdicios evitables que dan muy mala imagen cuando hay sed y hambre.

Así, la insolidaridad de la gente se ve en las multitudinarias fiestas a las que todos se apuntan mientras se quedan en sus casas cuando se los convoca a manifestarse por reclamaciones sociales.

Finalmente, los políticos no pueden pedirnos que hagamos lo que ellos no hacen. Y si no son unos completos inútiles, al menos sirven de mal ejemplo.

Calles nuevas en el callejero de Madrid

Por Jorge Camacho

Madrid, sin placas del franquismo (Zipi/EFE).

Una calle con nombre franquista. (Zipi/EFE).

Estoy a favor de que desaparezcan del callejero de Madrid los nombres de militares criminales franquistas como el que da nombre a la calle en la que vivo.

Ahora bien, me pregunto si, en el caso del General Varela, resulta oportuno reemplazarlo por el de un personaje controvertido como Carlos Morla Lynch, aparte de que con ello la calle recibirá un nombre largo y difícil tanto de escribir como de recordar, lo que no agradará a muchos vecinos.

Sería mejor optar por nombres cortos y claros, de una sola palabra, como los de ciudades o plantas que ya hay en el barrio de Tetuán o de minerales, aves, árboles, etc.

Cuando el machismo es femenino

Por María José Fernández

Pacientes en una sala de espera de un centro médico (Archivo).

Pacientes en una sala de espera de un centro médico (Archivo).

Al hilo de la noticia que publicasteis sobre el usuario que se negó a subir en un taxi porque la conductora era una mujer…  ¿qué me decís del machismo femenino? Este jueves por la mañana, en el Centro de Salud de Paseo Artilleros de Vicálvaro (Madrid), lo he padecido. He sido insultada y amenazada por un individuo en la cola de análisis clínicos, debido a que quería colarse y le he recriminado su actitud. Entonces ha empezado a proferir insultos de todo tipo y a decirme repetidamente que me iba a romper la cabeza.

He llamado a la policía, que ha llegado inmediatamente, y ni la gente que había por allí ni las enfermeras han salido para testificar nada; es más, una de las enfermeras –que pretendía esconderme como si fuera una delincuente hasta que el sujeto se fuera-, me ha dicho que me callara y que si le preguntaban a ella iba a decir que yo también le había chillado… increíble.

Finalmente no he denunciado debido a que no he tenido ningún testigo. ¿Qué os parece? Yo lo que siento es una impotencia terrible y una decepción bastante grande por parte de algunas mujeres que, en vez de ayudar, han optado por bajar la cabeza y no denunciar a este maltratador psicológico… Penoso todo.

 

 

 

Crónica de una opositora: “Menos teoría y más práctica”

Por Rosa Ortiz

Querido teléfono de la Consejería:

Ya que tus jefes no contestan, te voy a soltar el rollo a ti. Lo siento, chaval, te ha tocado. Seguro que tú también llevas un buen mosqueo porque no paras de sonar y no te hacen ni caso. Así que vamos a compartir frustraciones (¿los teléfonos bebéis cerveza?). Seguro que habrás oído hablar muchas veces de la inclusión, la igualdad de oportunidades, que todos tenemos los mismos derechos y bla bla bla. Todo muy bonito y esperanzador ¿verdad? Es lo que queremos todos. Por ello, teléfono mío, los aspirantes a querer ejercer mediante esos valores nuestro deseado papel en la docencia, tenemos que llevar a cabo las oposiciones. ¿Qué son las oposiciones? Unas pruebas que exigen una preparación constante y larga incluyendo unas serie de exámenes que piden todo tu ser volcado en ellas… incluso tu estado de ánimo y principios. Todo influye y no siempre se consigue a la primera, obviamente. Y cada uno/a debe decirse así mismo/a si lo ha dado todo o no para alcanzar su meta.

Yo creo en esos valores, pido que mis derechos de igualdad de oportunidades e inclusión sean cumplidos y espero que sea así.

Rosa Ortiz.

Rosa Ortiz.

Pues bien, colega inalámbrico o fijo…,una cosa es no aprobarlas por razones solo tuyas. Pero otra cosa es, que esos valores que tanto remarcan los de arriba (y en los 25 temas + la normativa), no se cumplan y no te aporten los medios de adaptación (mobiliario) necesarios.

Eso ocurrió aunque yo los solicitara y encima los responsables de la oposición me dijeron que no sabían qué hacer conmigo justo cuando iba a examinarme (justo al entrar en el aula… no una hora antes). Iban muy perdidos (taburete encima de la silla…para que te hagas una idea). Resultado, un dolor físico y emocional que me impidió darlo todo en esa primera parte… y no pude continuar con el resto.

Entonces ¿para qué tanto papeleo pidiéndolas y que te contesten que las vas a tener? Seguro que te estás preguntando lo que muchos me han preguntado ya…”¿por qué no te quejaste en ese momento?” Porque es la segunda vez que me lo hacen y te entra una rabia y una sensación de discriminación y exclusión enorme. Y eso me bloqueó, junto con los nervios y la clase llena de gente esperando a examinarse. ¿Entiendes mi queja? Examinarse de Pedagogía Terapéutica, estar en la lista de discapacitados y que no te pongan los medios prometidos suena a mal chiste… una ironía cruel.

Y ese mismo día les redacté y entregué una reclamación por escrito… que se habrá reencarnado en una pelota o en un avión de papel, vista su nula respuesta.

No esperaba que me repitieran la prueba…pasaba de ilusionarme y admito que sólo deseaba pasar de todo para dejara de escocer. Pero esto no podía quedar así.

Por ello, esperaba que tus “amigos” me contestaran y me aseguraran que no va a pasar otra vez o que podía hacer o una mera disculpa…jajaja. Nada de nada.

Pero oye, de lo perdido se saca lo que se puede. Aunque todavía escuece el guantazo, ahora sé que no puedo esperar nada de ellos y que me tocará ser una mosca cojonera que se asegura, con antelación, que se van a cumplir sus derechos. Y que hay que buscarse todo el apoyo necesario…vamos un ejército en este caso.

Así que, menos Conejo Blanco (conformismo y dejar que te domine la Reina de Corazones) y más Gato de Cheshire (mandar a tomar por culo a la Reina de Corazones y seguir pisando fuerte)

Hasta la próxima, teléfono de Consejería.